Comunicado desde Ecuador: A todos los que no tenemos fronteras: al proletariado ecuatoriano y colombiano

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Hemos recibido desde Ecuador, una toma de posición sobre las tensiones guerreras con Colombia tras la incursión de tropas de este país en territorio ecuatoriano el 1º de marzo, que atacaron a las FARC. Publicamos aquí el texto completo seguido de nuestros comentarios para animar y contribuir a un debate internacionalista.

A todos los que no tenemos fronteras:
al proletariado ecuatoriano y colombiano

El pasado 1 de marzo, a media noche, las fuerzas armadas colombianas ingresan al territorio ecuatoriano, emboscando y matando a más de 23 guerrilleros, quedando tres mujeres heridas, entre los muertos se encuentra  el número 2 de las FARC. De hecho todo acto de guerra, asesinato y masacres venga de donde venga es repudiable, esto ha desencadena una "crisis diplomática" entre los dos países; pero ¿Cuál es la verdad de fondo?; primero, para nadie es extraño que las FARC desde hace rato  entra y salen de territorio ecuatoriano, la ciudad de Lago Agrio por ejemplo en territorio de Ecuador, prácticamente como dicen los habitantes, "es un lugar de descanso de guerrilleros y paramilitares", sin que hasta el momento esto se haya convertido en un lugar de conflicto; tampoco es extraño que las zonas que controlan las FARC en territorio colombiano no han podido ser recuperadas por el ejercito de ese país desde hace mucho tiempo, lugares que prácticamente son gobernadas por las FARC; de igual manera no es extraño que haya sectores colombianos y norteamericanos que viven del buen negocio de la guerra y del control del narcotráfico.

Para poder tener una idea de todo este conflicto que Colombia tiene, esta ligado y no puede ser de otra manera, a la enorme crisis del propio sistema capitalista en todo el mundo, la primera reacción a esta crisis, fue la sangrienta I guerra mundial, luego se extendió con la II, y posteriormente con un sin fin de guerras focalizadas que sumadas todas ellas sobrepasarían los costos y los muertos y desplazados de la I y II guerras mundiales juntas; la crisis no la han podido superar; entre estos actores afectados figuran inexorablemente los norteamericanos, es conocido que la economía de este país esta entrando en una fase de crisis de las cuales no ha tenido precedentes en la historia desde que se constituyo como nación; como suele ocurrir con las trampas que realizan los intereses capitalistas, las guerras son una salida, de esa manera, suele el capitalismo amortiguar de alguna forma su propia crisis a costa de fuego y sangre. Por eso es extraño ver, aunque no debería ser en realidad, el pronunciamientos de las tendencias de las izquierda del capital en bloque, pronunciarse a favor de una supuesta "soberanía nacional", "inviolabilidad del territorio", etc., como son izquierdas que no representan los intereses del proletariado sino a esas capas medias que oscilan entre los de arriba y los de abajo, siempre están coqueteando con esos elementos nauseabundos del carácter nacionalista de las luchas. Por el contrario los proletarios del mundo no tenemos patria ni naciones, nuestra soberanía como individuos es pisoteada todos los días por el capitalismos, oprimiéndonos, explotándonos, y no contento con ello deteriorando el medio ambiente de forma alarmante; en todo los lados  los mismos mecanismos de opresión y los resultados, cada vez son nefastos: pobreza, desempleo, bajos salarios, etc.;  así que no nos hacemos eco de esos pronunciamientos  que cuartan la unidad del proletariado mundial. Para nuestros hermanos  colombianos y colombianas, el enemigo es uno solo, la burguesía de Uribe es la misma burguesía de Correa, pero aclaremos algunas de sus diferencias, así como la postura de las FARC.

El proceso de derechización de los años ochenta extendido hasta los noventa, fue una estrategia violenta por imponer ciertos mecanismos que permitan al capitalismo en crisis salir de la misma, sin embargo, aquello que se dio en llamar neoliberalismo no funcionó, más, genero procesos de crisis lo que produjo reacciones multitudinarias de varios sectores de la sociedad, la expresión de aquellos sectores denominados "movimientos sociales" fue el más relevante; estos movimientos tenían como intención oponerse a la implementación del neoliberalismo que implicaba la privatización de todo y proceso de monopolización del comercio, la producción, circulación y servicios; a favor de los enormes emporios capitalistas del mundo. Estos movimientos sociales, de hecho nunca se expresaron "anticapitalistas", más bien se expresaron con mucha claridad desde una lógica más moderada de aplicación del sistema capitalista, nunca ha estado en duda el sistema como tal; el proceso de derechización de América Latina, significo un proceso de acumulación para ciertos sectores exclusivos de la burguesía, quedando fuera muchos sectores de esta misma clase, unos terminaron arruinados otros simplemente sobreviviendo con el margen de ganancia que el mercado les permitía, La ideología de estos sectores fueron calando cada vez más en el proceso de los movimientos sociales, con el discurso de "nueva democracia", "participación", "equidad", etc. Esto provocó que estos sectores "progresistas de la burguesía" se erijan en referentes políticos de muchos sectores excluidos de la sociedad y es así que se convirtieron en gobiernos, con características nacionalista, antiimperialista, de socialización de  ciertos beneficios a la población, reactivación del aparato productivo, etc.; el objetivo es consolidar un mercado local y regional que permita a estos sectores burgueses desplazados, recuperar el proceso de acumulación, de ahí que el estado sigue siendo la herramienta legal para ello, las Asambleas Constituyentes son ese mecanismo:  Venezuela, Ecuador, Bolivia, son el vivo ejemplo. En ninguno de estos países encontramos procesos de organización proletaria, más bien son evitados a toda costa, la organización del proletariado son cosas anacrónicas para estos sectores, la ideología dominante es la misma: burguesa, con la salvedad de que es diseñada, no por Washington, sino por los intelectuales orgánicos del sistema capitalista, revestidos de socialistas y progresistas. Estas burguesías nacionalistas y de "rostro humano" son las que están en vigencia en países como Ecuador y Correa es un representante de esta tendencia

Por su parte la extrema derecha ligada a los intereses imperialistas, esa derecha que ha dejado de tener todo vinculo humano, tiene que arrimarse, ante el temor de ser aniquilada o sustituida por los otros burgueses, se arma de un discurso apocalíptico y lo peor es que se arma de verdad con la mejor tecnología de asesinar, sin poder tampoco resolver los conflictos que estos caballeros de la muerte tiene que crear para poder dominar, sin embargo, la crisis de sus propias desproporciones está llegando a su termino, la guerra de Irak, Palestina, y todo el medio oriente, así como en Colombia no ha resulto nada, más bien se están hundiendo, a este sector de burgueses pertenece Uribe. Ante este panorama y a falta de la organización del proletariado se aprovechan ciertos sectores denominados de izquierda para "pronunciarse a nombre del proletariado":

Nunca el proletariado ha pedido que lo representen, la liberación será por obra y gracia de ellos mismos, o no será, la supuestas representaciones de la que el proletariado no tiene nada que ver a cuajado las formas más espantosas de burocratismo, de esa forma de capitalismo de estado, rancio y  putrefacto como el mismo sistema capitalista.

Por tal razón los intereses pequeño burgueses de las FARC, no es una alternativa al proletariado colombiano ¿convertir el socialismo en nacional, en un solo país? eso ya fracaso; ¿con un jefe que se las pase como emperador gobernando Colombia hasta que se muera?; ¿con partido único y los que no estén de acuerdo pasarlos por las balas?; ¿pasar los medios de producción de manos privadas a manos privadas del estado?, etc. El espíritu del marxismo jamás ha sido, ni lo será, a pesar del falseamiento de la teoría revolucionaria, de estas supuestas iniciativas revolucionarias.

 

" ¡Proletarios de todos los países uníos!"
Sigue viva como ayer, hoy, y mañana

Nuestro comentario:
La defensa del Internacionalismo proletario

Queremos saludar y apoyar esta toma de posición rápida sobre los acontecimientos en la región, que se sitúa claramente en un terreno internacionalista proletario. El texto expresa el coraje de estos compañeros, que en plena orgía nacionalista de declaraciones e incluso movilizaciones de tropas a la frontera con Colombia, han combatido por la defensa de los intereses de la clase obrera, denunciando los discursos oficiales y los "de izquierdas" que llamaban a la defensa de la patria.

El internacionalismo es un principio básico del proletariado. A lo largo de la historia del movimiento obrero, su defensa o su negación han significado inscribirse en la perspectiva de la lucha revolucionaria o al contrario, hundirse en la traición. Los partidos socialdemócratas que, ante la primera guerra mundial, apoyaron las iniciativas belicistas de sus respectivas burguesías nacionales, así como los que, tras el pacifismo en abstracto defendieron la guerra en concreto, traicionaron la causa del proletariado incorporándose a las filas de la defensa del Estado burgués, a cuyo servicio masacraron después las luchas revolucionarias, por ejemplo, en Alemania. Como después harían los PC's estalinistas y el trotskismo (ya sin Trosky) frente a la segunda guerra mundial, alistando a los obreros a la guerra mundial en nombre de "la defensa de la URSS" y del antifascismo democrático de los frentes populares.

Frente a la traición de estas corrientes, las fracciones de izquierdas que se mantuvieron fieles al internacionalismo fueron, en el primer caso, las que impulsaron el programa revolucionario durante la oleada mundial de luchas de 1917-23, situándose a la cabeza del proletariado insurgente contra la guerra y por la revolución, formando la Internacional Comunista. Ante la muerte de ésta, convertida en instrumento de la política imperialista del Estado estalinista de la URSS, y la traición de los PC's, la Izquierda comunista se mantuvo fiel al internacionalismo, denunciando ambos bandos en la segunda guerra mundial y poniendo las bases programáticas para la perspectiva revolucionaria a través de un balance crítico de la degeneración de la revolución rusa.

No es de extrañar pues, que hoy en día el internacionalismo y la búsqueda de referencias en las posiciones de la izquierda comunista, sean un rasgo de carácter de los elementos que surgen en diferentes partes del mundo trabajando para plantear en nuestra época una perspectiva revolucionaria al capitalismo.

Los compañeros de Ecuador se inscriben claramente en la defensa del internacionalismo: « ...los proletarios del mundo no tenemos patria ni naciones, nuestra soberanía como individuos es pisoteada todos los días por el capitalismo, oprimiéndonos, explotándonos, y no contento con ello deteriorando el medio ambiente de forma alarmante; en todo los lados  los mismos mecanismos de opresión y los resultados, cada vez son nefastos: pobreza, desempleo, bajos salarios, etc.;  así que no nos hacemos eco de esos pronunciamientos  que cuartan la unidad del proletariado mundial.»

Frente a los llamamientos a combatir a los proletarios en uniforme de la nación enemiga, los compañeros llaman, igual que Lenin y los bolcheviques en 1914, a volver los fusiles contra la burguesía nacional: « Para nuestros hermanos  colombianos y colombianas, el enemigo es uno solo, la burguesía de Uribe es la misma burguesía de Correa ...».

En este caso, la defensa del internacionalismo tiene el mérito añadido de que los países que protestan de haber sido agredidos (Ecuador) o cuestionados (Venezuela) por el gobierno Uribe (apadrinado por USA), se presentan como expresiones de gobiernos "del pueblo", como el "socialismo del siglo XXI", razón de más para que los obreros les dieran apoyo en sus iniciativas guerreras contra el imperialismo USA. Frente a esto, los compañeros dejan claro lo que son en realidad: «En ninguno de estos países (se refiere explícitamente a Venezuela, Ecuador y Bolivia) encontramos procesos de organización proletaria, más bien son evitados a toda costa, la organización del proletariado son cosas anacrónicas para estos sectores, la ideología dominante es la misma: burguesa»

Elementos de debate

En el análisis que se hace en el texto sobre los acontecimientos, sus causas profundas y sus consecuencias, hay algunos elementos que pensamos que dan material para animar un debate, que son cuestiones sobre las que reflexionan los elementos y los grupos proletarios actualmente.

¿Es la guerra un alivio para la crisis capitalista?

La primera cuestión es sobre si la guerra imperialista tiene una racionalidad económica y puede servir al capitalismo en general, o algunos países en particular, para descargar o aminorar el peso de la crisis económica[1]. El texto de los compañeros de Ecuador plantea justamente la Iª, y Ilª guerras mundiales y los conflictos imperialistas localizados tras la última como expresiones de la crisis del sistema capitalista. Luego dice:

«Como suele ocurrir con las trampas que realizan los intereses capitalistas, las guerras son una salida, de esa manera, suele el capitalismo amortiguar de alguna forma su propia crisis a costa de fuego y sangre».

Para considerar si la guerra puede amortiguar la crisis, primero hay que ver de qué guerra estamos hablando, porque para el movimiento obrero no son iguales las guerras del siglo XIX, que las del siglo XX o las actuales. En el siglo XIX, las guerras podían cumplir la función de ampliar y consolidar el mercado mundial, impulsando así el desarrollo de las fuerzas productivas. Por eso los revolucionarios apoyaron en algunas guerras al beligerante que expresaba estas potencialidades, y así el Consejo General de la AIT escribió a través de Marx, una carta al presidente Lincoln, donde mostraba su apoyo al Norte frente al Sur en la guerra de secesión de los EEUU en 1864, o a favor de Alemania al inicio de la guerra con Francia en 1870[2].

Sin embargo, las guerras del siglo XX, que debuta con la Iª guerra mundial, expresan, al contrario, el estancamiento del capitalismo, y la pelea a muerte de los diferentes capitales nacionales por el mercado mundial. Por eso, la actitud de los revolucionarios frente a estas guerras, como ya hemos dicho antes, ha sido de denuncia y de combate por la transformación de la guerra imperialista en guerra de clases. Estas guerras son la expresión misma de la crisis sin salida del capitalismo, como reconoció la IC, que vio en la Iª guerra mundial la apertura de un periodo de decadencia del capitalismo, de guerras y revoluciones. No significan un alivio de la crisis, sino un paso delante de su agravación y profundidad. Este problema fue planteado en profundidad por la Izquierda comunista de Francia en su informe sobre la situación internacional de 1945, al terminar la IIª guerra mundial:

«En la época del capitalismo ascendente las guerras (nacio­nales, coloniales y las conquistas imperialistas) expresaron la marcha adelante, de ampliación y extensión del sistema económico capitalista. La producción capitalista encontró en la guerra la continuación de su política económica por otros medios. Cada guerra se justificaba y pagaba sus gastos abrien­do un nuevo campo para una mayor expansión, asegurando el desarrollo de una mayor producción capitalista

En la época del capitalismo decadente, la guerra al igual que la paz expresan esa decadencia y participa poderosamente en su aceleración.

Sería erróneo ver en la guerra un fenómeno puramente negativo por definición, destructor y freno del desarrollo de la sociedad, en oposición a la paz, que sería el curso normal, positivo, del desarrollo continuo de la producción y de la sociedad. Esto supondría introducir un concepto moral en un curso objetivo, económicamente determinado.

La guerra fue indispensable al capitalismo para abrir nuevas posibilidades de desarrollo posterior, en la época en que estas posibilidades existían y no podían ser abiertas más que por la violencia. Del mismo modo, el hundimiento del mundo capitalista que ha agotado históricamente toda posibili­dad de desarrollo, encuentra en la guerra moderna, la guerra, imperialista, la expresión de este hundimiento, que, sin abrir ninguna posibilidad de desarrollo posterior para la producción, no hace más que precipitar en el abismo a las fuerzas productivas y acumular a un ritmo acelerado ruinas sobre ruinas.

No existe oposición fundamental en el régimen capitalista entre guerra y paz, pero sí existe una diferencia entre las dos fases, ascendente y decadente, de la sociedad capitalista y por tanto una diferencia de la función de la guerra (en la relación entre la guerra y la paz), en las dos fases respectivas. Si en la pri­mera fase la guerra tenía por función asegurar la ampliación del mercado, con vistas de una mayor producción de consumo, en la segunda fase es lo contrario, la producción está esencialmente centrada en la producción de medios de destrucción, es decir, es una producción para la guerra. La decadencia de la sociedad capitalista encuentra su expresión patente en el hecho de que las guerras cuya finalidad era el desarrollo económico -período ascendente- se convierten, al contrario, en finalidad de la actividad económica, la cual queda restringida esencialmente a la preparación de aquélla -período decadente-. Esto no sig­nifica que la guerra se haya convertido en el objetivo de la pro­ducción capitalista; el objetivo sigue siendo para el capitalismo la producción de plusvalía, pero sí que significa que la guerra, al haber tomado un carácter permanente se ha convertido en el modo de vida del capitalismo decadente.» (http://es.internationalism.org/node/2140)

Estas guerras del periodo de decadencia no expresan ningún desarrollo de las fuerzas productivas, sino su destrucción pura y dura, empezando por la principal de ellas, la fuerza de trabajo, los proletarios en armas muertos en el frente, y los obreros de la retaguardia arrasados junto con las fábricas donde trabajaban y las casas donde vivían durante los bombardeos. Por no hablar de la destrucción del aparato productivo.

Si en la guerra de 1870 entre Alemania y Francia, la victoria de la primera fue la condición de su desarrollo a finales del siglo XIX hasta convertirse en una potencia mundial, la derrota de la segunda no impidió que asistiera las tres últimas décadas del siglo XIX a su desarrollo industrial más importante, como mostró la organización de las exposiciones universales de 1878,1889 y 1900 en París. En cambio en la Iª guerra mundial, más de un tercio de la población masculina murió o fue herida de gravedad, y la producción europea disminuyó un 30% y todo ello a pesar de que el teatro de operaciones bélicas fue relativamente pequeño, comparado con la IIª guerra mundial. En este guerra la cantidad de muertos fue casi cuatro veces mayor, unos 50 millones, con  un aumento considerable de víctimas entre la población civil por los bombardeos sobre las ciudades (como Hiroshima o Dresde). Naciones enteras quedaron en ruinas, como Alemania, con todas las infraestructuras destruidas. De los países «vencedores», EEUU debe el privilegio de haberse ahorrado tasas de destrucción semejantes al hecho de hallarse a miles de kilómetros del frente, y la «URSS» pagó su «victoria» con 20 millones de muertos e importantes destrucciones materiales, que contribuyeron a su atraso económico que ha estado en el origen de su hundimiento como potencia mundial cabeza de bloque imperialista en 1989 frente a la agravación de la crisis.

La proliferación de guerras localizadas, en las que, en un primer tiempo, se han enfrentado tras la IIª guerra mundial los dos bloques imperialistas antagónicos, USA y URSS, mediante peones interpuestos, en Vietnam, Camboya, Oriente Medio, África... , no hacen sino confirmar lo anterior, e igualmente las guerras tras el hundimiento del bloque ruso y la desagregación consecuente del bloque contrario, donde se han sumado las diferentes potencias, mayores y menores, en litigio por sus intereses  en una política de cada uno a la suya[3].

Por otra parte, contrariamente a lo que afirma Rosa Luxemburg en su anticrítica de la Acumulación del capital (y es una de las pocas críticas que se puede hacer a este libro), la producción y venta de armamentos no puede servir de estímulo para el desarrollo económico. A diferencia de cualquier otro producto, sea parte de la producción de bienes de equipo, o de bienes de consumo, que en el ciclo siguiente de producción se incorpora como capital constante o variable (reponiendo el desgaste de medios de producción, o de la fuerza de trabajo), el consumo de armamento da lugar simplemente a su desaparición, por lo que no contribuye a la acumulación de capital, sino a su destrucción. De esta forma, la producción de armamento no sólo no hace crecer el capital, aumentando la plusvalía, sino que, al contrario, desvía una parte del capital hacia su destrucción.

¿La izquierda del capital representa los intereses de las capas medias?

Los compañeros escriben:

« Por eso es extraño ver, aunque no debería ser en realidad, el pronunciamiento de las tendencias de las izquierda del capital en bloque, pronunciarse a favor de una supuesta "soberanía nacional", "inviolabilidad del territorio", etc., como son izquierdas que no representan los intereses del proletariado sino a esas capas medias que oscilan entre los de arriba y los de abajo, siempre están coqueteando con esos elementos nauseabundos del carácter nacionalista de las luchas.»

Es de destacar en primer lugar, que se pronuncian claramente al respecto de que la izquierda del capital no representa los intereses del proletariado; pero ¿qué consecuencias tiene afirmar que representa los intereses de las capas medias?

La actitud del proletariado ante estas capas no puede ser la misma que frente a la burguesía. La burguesía es el enemigo que se combate; el proletariado tiene que destruir el Estado burgués, no puede dar su confianza a ninguna de sus expresiones ni llegar a un terreno de entendimiento ni de colaboración con ellas so pena de dejarse arrastrar al terreno burgués.

Sin embargo, la cuestión de las capas medias es mucho más compleja. En primer lugar, pensamos que no hay realmente partidos que representen a las capas intermedias. En la decadencia del capitalismo los partidos[4] son expresión de conjunto de la burguesía y tienden a definirse clientelas dentro de las diferentes capas de la burguesía, de las capas medias y la pequeña burguesía de los que utilizan sus prejuicios para desarrollarlos y perpetuarlos y utilizarlos contra el proletariado.

Por otro lado, las capas medias no constituyen un cuerpo social homogéneo sino que se pueden distinguir en su seno numerosos estratos a menudos con intereses opuestos entre si. Hay una parte de estas capas que se decanta por la burguesía. En cambio, hay otras partes que tienden a caer en una situación de proletarización o cuyas condiciones se aproximan a las del proletariado

Esta parte no es enemiga del proletariado, aunque se resista a perder sus privilegios y ponga todo tipo de obstáculos al programa revolucionario. La dinámica de las relaciones sociales le empuja hacia el proletariado. Frente a ella, el proletariado tiene que hacer alarde de paciencia y manifestar una tolerancia, para tratar de convencerla y ganarla al terreno de la revolución, atraerla a sus posiciones.

Si la izquierda del capital representara las capas medias, entonces el proletariado no debería tener ningún temor de participar en revueltas como las de Bolivia 2003, Oaxaca 2006, dirigidas por diferentes expresiones de esta izquierda del capital con un discurso radical de reforma social y revuelta popular, para tratar de ponerse a la cabeza de estos movimientos y orientarlos en una perspectiva revolucionaria. Sin embargo el balance que se puede trazar de estos acontecimientos no es que la lucha obrera haya ganado a su terreno las movilizaciones populares, sino al contrario, que el proletariado ha sido arrastrado puntualmente a perder su autonomía de clase:

Y es que la izquierda del capital, que ha animado la participación y la entrega del proletariado en estas revueltas, no es expresión de las capas medias que han participado en ellas, sino del Estado burgués. Es la expresión de éste particularmente en las filas obreras y en general de la población. Aunque en muchos casos no sean aparentes vínculos directos con el Estado burgués, ni intereses particulares, la izquierda del capital es una expresión de la ideología burguesa, de la concepción burguesa de la clase obrera. Su integración al Estado burgués es el fruto de la traición a la causa obrera y de toda la degradación moral que conlleva, de cobardía, resentimiento y falsedad.
Al contrario, la vida del proletariado expresa la búsqueda de la claridad, la franqueza, la fraternidad y la voluntad de debatir. Por eso esperamos que estos comentarios sirvan de contribución para la discusión internacionalista que surge hoy en las filas del proletariado.

Compañeros de Ecuador, reciban todo nuestro caluroso apoyo. Saludos comunistas

CCI, 13.03.08

[1] Sobre este sujeto hay diferentes aproximaciones concretas. Algunos plantean que la guerra permitiría la venta de armamento de los principales países productores (las grandes potencias), que así podrían contrarrestar los efectos de la crisis; otros dicen que los países vencedores podrían disfrutar de beneficios económicos al tomar trozos de la economía del país vencido, o materias primas de su suelo, etc. Ambas explicaciones se han apuntado en el caso concreto de la guerra de Irak; Cheney y los neocon estarían a la cabeza de la industria militar y amasarían así beneficios, y USA podría tomar petróleo de las refinerías iraquíes. No vamos a entrar aquí a discutir sobre estas cuestiones concretas, sino sólo sobre el análisis general de la guerra imperialista y la crisis. Sobre esas otras cuestiones pueden verse en la web nuestros artículos sobre la guerra de Irak

[2] Como Marx y Engels habían analizado, la abolición de la esclavitud, por la que luchaba el Norte, significaba un gran impulso al desarrollo del capitalismo en EEUU y a escala mundial; por otra parte, la guerra de Alemania con Francia debería servir de impulso a la formación de la nación alemana

[3] No es el propósito de este artículo ilustrar toda la serie de destrucciones que han supuesto estas guerras, sino plantear el, problema general para dar pie al debate. Los interesados en datos concretos sobre estos conflictos bélicos y sus verdaderos «réditos» pueden consultar nuestro folleto: Nación o clase, y los artículos en la Web a través del buscador, introduciendo el nombre del conflicto.

[4] No hablamos aquí del partido del proletariado que se constituye en una situación prerrevolucionaria y se da una escala mundial