Estragos del huracán Noel en República Dominicana: ¿Mala suerte o culpable el capitalismo?

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A finales de octubre y principios de noviembre el huracán Noel ha afectado duramente a República Dominicana, Haití y otros países del Caribe. En República Dominicana un tercio de la población se quedó sin servicio eléctrico durante 2 días, murieron 85 personas según el Centro de Operaciones de Emergencias (COE), que elevó a 48 los desaparecidos[1], unas 60000 personas perdieron su casa debido a inundaciones y deslizamientos de tierra, se perdió el 95% de la cosecha de plátano, prácticamente la totalidad de la de tomates, de otros rubros e igualmente se ha producido como consecuencia una epidemia de leptopirosis.


A primera vista podemos decir que estamos ante una desgracia provocada por la madre naturaleza. Es verdad que los huracanes forman parte de ciclos naturales frente a los cuales poco alcanza la mano del hombre. Sin embargo, debemos analizar más a fondo el problema:

q No se toman medidas de prevención y de preparación de la población siendo así que los organismos científicos tienen muy estudiados estos fenómenos y pueden predecirlos con bastante antelación con lo que los gobiernos podrían fácilmente alertar a la población y tomar una serie de medidas de protección. Todo esto no se hace y el culpable es el Estado Capitalista tanto en República Dominicana como en Estados Unidos donde cuando ocurrió la catástrofe del huracán Katrina la población fue abandonada a su suerte. En el caso de Republica Dominicana, a sabiendas del fenómeno, las autoridades han dado prioridad a las labores propagandistas electorales

q La mayoría de la población habita viviendas totalmente frágiles que sucumben fácilmente a los efectos de inundaciones, corrimientos de tierra, velocidad del viento etc. Aquí vemos la consecuencia de la pobreza, de los salarios de hambre, de los depauperados ingresos de los campesinos. Es decir, los efectos del sistema social capitalista.

q Muchos edificios de viviendas están ubicados en zonas muy vulnerables (pantanosas, avenidas de los ríos, llanuras desprotegidas). Esto es debido a que las empresas y los organismos públicos solo se preocupan de la obtención de pingues beneficios sin tener en cuenta para nada las necesidades auténticas de la población. Estos dislates son pues consecuencia de la especulación urbanística.

q Las ayudas a las personas damnificadas o no les llegan o llegan en muy pequeñas cantidades y, a menudo, en objetos que no les hacen falta. ¿Por qué se produce esto? Porque hay instituciones y responsables estatales que se embolsan parte de las ayudas o desvían hacia el mercado productos que tienen una fácil venta (o la utilizan para promoverse haciendo los repartos y así concitar el favor electoral) dejando únicamente para los repartos aquellos que están caducados o estropeados.

q Las infraestructuras (puentes, presas, equipamiento frente a huracanes, servicios de socorro y prevención) están cada vez más abandonadas. El Estado se gasta cada vez menos en su mantenimiento y reposición por lo que muchas están averiadas o son inservibles. El resultado es que se agravan de manera considerable los efectos de huracanes, terremotos etc., golpeando sobre todo a la población trabajadora.

q Pero hay un fenómeno que cada vez es más grave y al cual se refieren con más frecuencia los periódicos, la TV, los políticos: el cambio climático. Este problema ha sido provocado por el capitalismo, debido a que es un sistema social dividido en Estados nacionales y en empresas que compiten a muerte entre ellos. Esta competencia provoca una tendencia a la producción a toda costa sin tener en cuenta para nada los efectos sobre el clima, la contaminación, la destrucción de bosques y recursos naturales etc. Las consecuencias son cada vez más evidentes y agravan considerablemente los efectos destructivos de los huracanes que azotan regularmente las tierras del Caribe.

Finalmente, cabe preguntarse: ¿cómo es posible que tantos recursos científicos y tecnológicos se dediquen a la guerra, a la industria, al funcionamiento burocrático del Estado y en cambio apenas se dediquen recursos a aquello que pudiera hacer la vida más fácil y humana o pudiera evitar efectos como los que anualmente provocan los huracanes?

La respuesta a esta última pregunta es clara: el sistema capitalista tiene sus prioridades que son la guerra, la producción y el Estado. Su última prioridad son los seres humanos, su vida, la satisfacción de sus necesidades.

Además, sí vemos los hechos recientes una pregunta salta a la vista ¿por qué se están multiplicando los desastres, las catástrofes etc., causando miles y miles de víctimas, provocando terribles desgracias a muchos trabajadores y campesinos? Contemporáneo a los sufrimientos de los trabajadores y campesinos dominicanos, sus hermanos en Tabasco (México) o en Bangla Desh sufrían también los efectos de graves catástrofes. Hoy esos desastres no se limitan a tales o cuales países sino que afectan con brutalidad a las poblaciones de todos los países, sean estos países “ricos” o países “pobres”. Por solo poner un ejemplo, el huracán Noel ha afectado a las poblaciones del Caribe al mismo tiempo que se estaban terminando los graves efectos del incendio en California y éste a su vez ha sucedido a las desgracias ocasionadas por los terremotos en Perú o en Chile.

Ahí la respuesta que se puede dar con toda seriedad es la decadencia y la descomposición del sistema capitalista que está cada vez más acogotado por la crisis, por las guerras, por la putrefacción de sus relaciones sociales, por abandono de las infraestructuras, por los efectos incontrolables que su sed insaciable de beneficios provocan en el equilibrio natural.

Una conclusión se desprende: no estamos ante desgracias “naturales” ni ante la mala suerte, sino ante las consecuencias de un sistema inhumano y decadente.

Sólo luchando unidos a escala internacional, los trabajadores y todos los oprimidos del mundo entero, nos podremos liberar de tales consecuencias y empezar a organizar una sociedad nueva donde podamos empezar a vivir humanamente.


19-11-07

Corriente Comunista Internacional

(Con la colaboración del Núcleo de Discusión Internacionalista en República Dominicana)


[1] De todas maneras el total de víctimas es mayor. Se oculta la cifra real de víctimas para así ocultar la ineficacia del Estado Capitalista.