Aeropuerto de «El Prat» (Barcelona): La solidaridad, un arma de la lucha obrera que la burguesía trata de neutralizar

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El año 2006 ha marcado una aceleración en la confrontación entre las clases, entre los proletarios y la burguesía. El movimiento de la primavera en Francia[1], la lucha de los trabajadores del pequeño metal en Vigo[2], por ejemplo, lo han puesto claramente de manifiesto, no solo por la fuerte combatividad que han expresado, sino fundamentalmente porque se están forjando las armas con las que nuestra clase podrá librar los combates decisivos del futuro que acaben con el capitalismo: la conciencia, la unidad, la solidaridad, el ser capaces de esquivar las trampas que le tiende su enemigo de clase…

La burguesía lo sabe,  y por eso no se queda de brazos cruzados, sino que pone todos los medios a su alcance (provocación patronal, sabotaje sindical, campañas de calumnias contra los trabajadores en lucha, amenaza de represión, etc) para atacar esa perspectiva. En el contexto de esa batalla se han encontrado, el 28 de Julio, los trabajadores de tierra de Iberia en el aeropuerto del Prat (Barcelona).

 

 ¿Qué lecciones sacar de este episodio de la confrontación entre las clases?

 

Contra los despidos, la lucha obrera autónoma es la única alternativa

 

Razones para luchar hay más que de sobra. Eso lo saben muy bien los trabajadores. Lo saben muy bien los empleados de Iberia, el personal de vuelo y los trabajadores de tierra. Como también lo saben los trabajadores del aeropuerto del Prat que están amenazados de entre 600 y 900 despidos al perder Iberia la concesión del handling (servicios de asistencia a los aviones en rampa) en el aeropuerto; o, «en el mejor de los casos» recolocaciones sin antigüedad ni pluses, con una pérdida salarial de cerca del 30% si se les subroga en las otras empresas que obtengan el handling. Es decir un ataque en toda regla, es lo que está en el tapete el día 28. No es ninguna novedad, es lo que nos espera a todos lo trabajadores, en todos los sectores, en todos los países, jóvenes y mayores, con contrato fijo o precarios… Un futuro de paro, eventualidad y miseria es lo único que puede ofrecer el capitalismo.

Frente a esa misma realidad se enfrentaron los jóvenes franceses esta primavera o los trabajadores del Vigo. La fuerza que les permitió enfrentarse a ella, echar atrás el CPE en el caso de los primeros, o lograr aumentos salariales “no lineales” en el convenio del pequeño metal, lo que les permitió ganar en fuerza y en conciencia, fue BUSCAR LA SOLIDARIDAD de los demás trabajadores, ganarlos a sus manifestaciones y asambleas. En Vigo los trabajadores impusieron asambleas de ciudad abiertas a todos los trabajadores que quisieran participar. En Francia los trabajadores de los hospitales obtuvieron la solidaridad de los enfermos que les decían “dejar el trabajo, ir a las manifestaciones, nosotros nos podemos cuidar solos ese tiempo”…

En el Prat, el día 28, a las 9 de la mañana, el Comité de Empresa (CCOO y UGT) convocan una asamblea informativa, haciendo que los trabajadores abandonen el puesto de trabajo (tanto los mostradores de facturación como los puestos a pie de pista) en la que confirman que Iberia ha perdido el handling y no se sabe que va a pasar con los empleos. ¡La provocación está servida! Como reconoce un trabajador de Iberia en “kaosenlared” ya desde el día 26 «corre como la pólvora la noticia de que Iberia ha perdido la concesión del handling» y ante eso ¿qué hacen los sindicatos?, ¿Qué hace el Comité de empresa?, ¿Qué hace CGT?... dejar que corra la pólvora; ceban el descontento y la desorientación para que el 28 estalle en las peores condiciones para los trabajadores que, indignados por el toreo al que se les está sometiendo, rejoneados por la “asamblea informativa” que calienta aún más los ánimos, salen por la puerta de toriles, como un mihura, a ocupar las pistas.

Como dice cínicamente  CGT, («afirmamos que no se puede llevar a los trabajadores a la locura y luego pedirles que actúen con cordura»), los trabajadores «son llevados a la locura»; después de varios meses de falsas promesas y engaños de recolocación en otras empresas, a última hora se deja caer la bomba de que no se van a mantener los empleos en el peor de los casos, ni las condiciones laborales en el mejor (pérdida de antigüedad y de montante salarial) y que la suerte está echada; y su respuesta frente a la amenaza de despidos o deterioro de sus condiciones laborales parte de una combatividad real, de un hartazgo de las mentiras y del toreo de la empresa y los sindicatos:

«Y entonces, cuando los trabajadores estamos allí, cansados de que nos mientan una vez más, sintiéndonos engañados, estafados y ninguneados, cansados de que la empresa nos deje solos… TODOS, trabajadores y sindicalistas nos saltamos la valla y nos encaminamos al centro de la pista» (Un trabajador del personal de tierra de Iberia en Kaosenlared)

Aún cuando los sindicatos, criminalmente, han previsto lo que puede ocurrir[3] y cuentan con que no se van a aceptar los despidos así como así, aún cuando juegan un papel central en la provocación, empujando a los trabajadores a luchar en las peores condiciones que ellos mismos (los sindicatos) habían contribuido a crear, el desbordamiento de los sindicatos, la iniciativa de luchar al margen de ellos, de confrontarse a sus acuerdos vendeobreros y sus programas de “des-movilizaciones”, expresan la voluntad de luchar, el coraje y la determinación de clase de los trabajadores. Alrededor del 80% del personal de tierra de Iberia del Prat son afiliados de CCOOy UGT, y menos de CGT y USO, pero la determinación de luchar frente a la imposición de la derrota que transmitían los sindicatos fue una iniciativa de los obreros, al margen de los sindicatos:

«…en un principio la plantilla fue a pedir explicaciones a AENA, no encontró ningún interlocutor de la empresa y tras un debate entre los trabajadores, estos optan por trasladar su protesta a las pistas del aeropuerto, quedando paralizado el tráfico aéreo. Esta actuación fue totalmente espontánea y no estaba preparada ni planificada por nadie» (comunicado de CGT en Kaosenlared)

Nosotros no vamos a sumarnos al coro de lapidadores que ponen en la picota a los obreros de tierra de Iberia, ni a los que plantean la falsa alternativa  “radical” de ocupar las pistas; ni tampoco a los que propugnan la huelga sindical “responsable” que sea solidaria… ¡con las necesidades de las empresas y el capital nacional![4]

Nosotros denunciamos la provocación y la maniobra de la burguesía con la mediación de los sindicatos para atacar el terreno autónomo de la lucha obrera, desde la defensa de ese terreno, de la combatividad y las iniciativas de lucha de los trabajadores.

Pero apenas estalló y se expresó esa iniciativa, se encontró con el terreno trampeado que le habían preparado de antemano. De hecho los trabajadores ni siquiera pudieron tomar a cargo la asamblea y decidir cómo organizar la lucha; como en otras ocasiones en que no se ha podido afirmar el terreno de lucha del proletariado, se confundió la fuerza del movimiento con la radicalidad de sus acciones puntuales.

 

Un terreno trampeado por la burguesía con la mediación de los sindicatos

 

Ocupar las pistas y desocupar y desasistir las instalaciones del aeropuerto repletas de gente, población trabajadora en su mayor parte, era la trampa a la que empujaban a los obreros todos sus enemigos. Eso los dejó aislados fuera de juego, y permitió que en muy poco tiempo, verdaderamente “volando”, se desencadenara una campaña para culpabilizarlos. De hecho la burguesía no movió un dedo para acabar con esa situación, dejando que los obreros se cocieran en su propia salsa:

«Una carga policial no garantizaba que los huelguistas se pusieran luego a trabajar. Con el garrote se podía desalojar a la plantilla de las pistas, pero no ponerla a trabajar» (declaraciones del delegado del gobierno en Cataluña, Sr. Rangel, en una entrevista a EL PAIS, 04.08.06).

La burguesía, llevando a los trabajadores donde pretendía ha podido descargar toda su propaganda entorno a una campaña mediática que ha tenido como eje la denuncia y denigración de los trabajadores presentados como “egoístas e insolidarios. Así, pretende hacernos olvidar que, entre otros muchos ejemplos, en el hospital de San Pau, también un servicio público, los trabajadores sanitarios organizaron  manifestaciones el otoño pasado en demanda de más personal con el apoyo de los pacientes; en la huelga de Polonia en 1980, las asambleas decidían y organizaban el mantenimiento de los servicios sanitarios e higiénicos y de los transportes, igual que en Rusia en 1905 y 1917. La fuerza de los obreros es su solidaridad, la búsqueda de la extensión y la unidad de clase.
Los obreros del aeropuerto del Prat tenían que haber buscado la solidaridad de los usuarios y organizar, bajo el mandato de la asamblea, los servicios del aeropuerto. Esa era la primera condición para la búsqueda de una solidaridad más amplia. Si no lo hicieron, no nos cabe la menor duda de que fue porque se encontraron atrapados en la trampa del aislamiento que les habían tendido.

 

El ataque a la solidaridad obrera

 

A partir de ese momento, de la ocupación de las pistas, la burguesía tiene las manos libres para rematar la faena: dejar que el caos de instale en el aeropuerto para enfrentar a los obreros en huelga con los “usuarios”, en una gran parte también trabajadores, de vacaciones. AENA, Iberia, el Gobierno del PSOE, el de la Generalitat de Cataluña (por cierto ambos de “izquierdas”) abandonan a las miles de personas que transitan por el aeropuerto del Prat a su suerte, sin agua, sin alimentos, sin refrigeración, sin ropa para cambiarse, con un calor asfixiante… a su triste suerte. ¡Como en caso de catástrofe nacional, es la cruz roja quien reparte agua, alimentos, insulina a los diabéticos, biberones a los bebés…!. A la burguesía, y sus sirvientes (los sindicatos entre ellos) les importa un bledo la población, su sufrimiento es (como en las guerras) un “daño colateral” al servicio, en este caso, de desprestigiar la lucha obrera, de oponer a unos trabajadores a otros, los que “quieren disfrutar, insolidaria y egoístamente, de sus vacaciones” y “los que ponen en riesgo, también insolidaria y egoístamente, las vacaciones de otros trabajadores”.

La burguesía y sus plumíferos han puesto toda la carne en el asador para machacar esa idea: “los obreros son unos insolidarios y unos egoístas”. La campaña de inmundicias que se ha volcado sobre los trabajadores del Prat, culpabilizándolos de toda esa situación que en realidad es el producto del escenario previsto por la burguesía es realmente asquerosa. Se presenta la lucha autónoma consecuente contra los ataques a nuestras condiciones de vida, como egoísta e insolidaria, y a cambio se ofrece la “solidaridad” del buen funcionamiento de los servicios públicos, de las empresas, en una palabra, del Estado burgués (autonómico o centralista), del capital nacional; pero es precisamente el “buen funcionamiento del Estado y el capital” lo que exige los despidos y los ataques a las condiciones de vida obreras; en nombre de esa “solidaridad nacional”, los “usuarios” trabajadores cuando vuelvan de vacaciones se verán amenazados de despidos y de recortes salariales; en nombre de esa misma “defensa nacional”, la burguesía envía a los proletarios en uniforme a la guerra por la defensa de la patria. No, la verdadera solidaridad se construye en la lucha intransigente por la defensa de nuestras condiciones de vida, en esa lucha convergemos todos los obreros y se desarrolla nuestra unidad como clase; pero ese proceso no es espontáneo ni está libre de obstáculos. Para empezar la competencia misma a la que la necesidad de la venta de la fuerza de trabajo para poder vivir obliga a los obreros en el capitalismo y nos divide y enfrenta por ramos, sectores, empresas, etc; pero además como demuestra la experiencia del Prat, la burguesía va a desarrollar todo tipo de ataques y maniobras contra la solidaridad obrera. Por eso el desarrollo de la solidaridad exige una conciencia, una reflexión y sacar lecciones de las experiencias.

Y por eso también, la defensa aparentemente firme y decidida que hacen los sindicatos más radicales, CGT y la CNT, de la lucha del Prat, ninguneando la situación de la población que estaba desatendida en el aeropuerto, en realidad contribuye a la campaña de desprestigio de la solidaridad obrera, acuñando consignas para la antología de la insolidaridad, como «Roma puede esperar».

Esa es la excusa perfecta para desencadenar la represión, una vez que se han asegurado de impedir que el más mínimo reflejo de solidaridad pudiera existir entre “trabajadores usuarios” y “trabajadores del aeropuerto”: primero repartir hojas de reclamaciones (no alimentos, agua o medicinas) y alentar a que se reclame “contra todos”: Iberia, Aena y… los trabajadores que han ocupado la pista; segundo emprender acciones legales contra los trabajadores por “secuestro” (el secuestro aéreo está castigado penalmente[5]) o en el “mejor de los casos” poder sentenciarlos con multas de hasta los 4’5 millones de euros; tercero someter a los trabajadores a la intimidación de tener que trabajar vigilados por la policía y Guardia Civíl.

Ante tal panorama ¿Qué hacen los supuestos defensores de los trabajadores, los sindicatos para defender la lucha contra toda esta basura? : “Los sindicatos de Iberia optan por aplazar hasta septiembre las asambleas para rebajar la tensión” (El País, 5 de Agosto 2006). Para los trabajadores del Prat sin embargo, como para miles y miles de trabajadores de todos los sectores y países, las espadas siguen en alto: “El preacuerdo cerrado a ultima hora del jueves entre Iberia y los representantes sindicales del personal de tierra de la empresa no sirvió para tranquilizar plenamente a toda la plantilla, que ayer volvió a ocupar a primera hora de la mañana sus puestos de trabajo bajo la vigilancia de la Guardia Civil” (El País, 5 de Agosto 2006).

 Ante esta realidad se imponen algunas lecciones:

-         no repetir el error al que los sindicatos (todos los sindicatos, desde CCOO-UCG hasta CGT) llevaron a los obreros de SEAT entre el verano del 2005 y la ejecución de los despidos en Diciembre de 2005[6], de esperar a las negociaciones sindicales y a sus convocatorias, de inacción que sólo sirvió para llevarlos al matadero de los despidos. Por el contrario lo que se impone es discutir, sacar las lecciones y preparar los nuevos episodios de confrontación contra los planes de la burguesía.

-         Retomar las enseñanzas de las luchas de Vigo o de los jóvenes en Francia: buscar la solidaridad de los demás trabajadores, hacer asambleas y manifestaciones abiertas de todos los obreros. Ahí es donde está la fuerza de la clase obrera. Desde ese fuerza es posible zafarse de las provocaciones que Patronal-Gobierno y sindicatos urden contra nosotros.

 

Alba, 07/08/06.

 


[1] ver Tesis sobre el movimiento de la primavera en Francia en rint/2006/125_tesis

[2] ver articulo sobre Vigo en  ccionline/2006/vigo.htm

[3] «No se sabía previamente ni la modalidad de la movilización ni su intensidad, pero sí que algo iba a pasar. Y las autoridades también eran conscientes de ello» Joseph M. Álvarez, secretario general de UGT Cataluña, en la Vanguardia, 10.08.06, «Se podría haber evitado»

[4] «A diferencia de otros sindicalistas que daban prioridad a la defensa de los empleos sobre las vacaciones de los afectados, el dirigente de UGT se mostró preocupado por el efecto del paro ilegal sobre las vacaciones de miles de trabajadores» (El Periódico 02.08.2006: «Los sindicatos mayoritarios de Iberia se desmarcan de una nueva huelga», tomado de Kaosenlared)

[5] Este es un ejemplo palmario de cómo la burguesía puede utilizar contra los trabajadores medidas de represión que ha acuñado “contra el terrorismo”, en concreto las medidas penales contra los secuestros aéreos las implementó en los 70 con esa misma excusa y hoy trata de aplicarlas contra las luchas obreras. No es la primera vez, ni será la última.