¿En Francia movilización y en España botellón?

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A pesar del cordón sanitario que la burguesía ha levantado en torno al movimiento de los estudiantes en Francia, un interés se ha suscitado en minorías de compañeros, principalmente jóvenes, que desean saber qué está sucediendo y, sobre todo, como pueden expresar su solidaridad y contribuir a extender el ejemplo y las lecciones del movimiento.

Testimonio de ello ha sido que la hoja de la CCI en Francia que hemos colgado en el Foro Alasbarricadas ha provocado un debate muy intenso con 4677 lecturas y 167 intervenciones (a fecha 10 abril 2006).

Publicamos una intervención nuestra a propósito de la preocupación que se ha expresado sobre la diferencia entre la lucha muy fuerte en Francia y la pasividad que, al menos en apariencia, reina entre obreros y estudiantes en España.

El debate se puede seguir en: 

http://www.alasbarricadas.org/forums/viewtopic.php?t=14455

A lo largo del Foro una cuestión ha aparecido de forma recurrente que podría resumirse en la siguiente interrogante: ¿por qué en Francia hay movilización y en España botellón?

Esta preocupación revela ganas de expresar una solidaridad activa con la lucha que tiene lugar en Francia, una voluntad de extender la movilización a otros países. Nos sentimos muy identificados con esas actitudes y la reflexión que debemos plantearnos es: ¿cómo podemos extender el “ejemplo francés” a los demás países?

Motivos no faltan. Por ceñirse únicamente a España vemos que la precariedad y los contratos basura constituyen una cruel realidad que golpea a más del 30% de los trabajadores desde 1988 con el famoso “Plan de Empleo Juvenil” de los “socialistas”. Vemos igualmente que el gobierno ZP plantea nuevas vueltas de tuerca en ese camino con la enésima “reforma laboral”. Vemos el aluvión de despidos que cae sobre numerosos trabajadores: tras SEAT ha venido ONO, RTVE, RENFE, empresas textiles etc. Del mismo modo, el gobierno “socialista” prepara dos nuevas andanadas contra los obreros: una nueva “reforma” de las pensiones que significa menos pensión y más dificultades para conseguirla y el Estatuto del Funcionario que permite rebajar el sueldo y cambiar el puesto según la voluntad discrecional de los jefes…

La situación contra la que luchan nuestros hermanos en Francia es la misma que padecemos en Alemania, en Gran Bretaña, en Japón, en Norteamérica etc.

Pero ¿por qué sí la situación es la misma la lucha no se desarrolla al mismo nivel? Para ver las causas hemos de remontarnos unos años atrás. En 1989 se cayeron los regímenes de falso “comunismo” (en realidad capitalismos de Estado profundamente anti-comunistas) y eso permitió a toda la burguesía mundial (con el apoyo de los estalinistas reconvertidos en “social-liberales”) lanzar una furibunda campaña alrededor de los temas machacones de “ha muerto el comunismo”, “la lucha de clases ha desaparecido para siempre” etc. Se repitió hasta la náusea que “la única sociedad posible es el capitalismo” y que este ofrecería un “nuevo orden de paz y prosperidad”. Esta campaña, repetida por todo dios –desde los medios de “comunicación” hasta los sindicatos pasando por toda la gama de partidos-, causó una profunda desorientación en las generaciones obreras de la época que sufrieron un fuerte retroceso de su combatividad y su conciencia. La clase obrera atravesó un desierto de pasividad, desorientación y apatía.

Solamente en los últimos años hemos empezado a salir del pozo y de una forma lenta, heterogénea y contradictoria. Eso explica que haya países donde en un momento dado la lucha es más fuerte mientras que en otros es mucho más débil e incluso inexistente.  Por el momento, las luchas obreras no van al unísono en todos los países[1].

Por otra parte, la burguesía es la clase explotadora más inteligente de la historia. Esta preparada en todos los planos contra la amenaza que pueda representar el proletariado y ello se concreta en que dispone de un Estado Totalitario, enmascarado con la careta democrática, que tiene todo un panel de partidos, sindicatos, medios de “comunicación”, ideólogos etc., para controlar a los obreros, dividirlos, desviarlos hacia callejones sin salida etc.

Expresión de ese totalitarismo estatal es que la lucha de Francia ha sido silenciada y deformada por los medios de “comunicación”. Estos han ocultado convenientemente las características proletarias del movimiento (asambleas masivas, extensión de la lucha a los obreros etc.) y en cambio han sido deformadas hasta la caricatura como una combinación de movilizaciones sindicales y acciones violentas de la juventud. Esta imagen deformada ha buscado impedir que el movimiento en Francia fuera reconocido como una lucha de la clase obrera y ocultar las importantes lecciones que nos proporciona.

node/816
http://fr.internationalisme.org/node/1673
http://en.internationalisme.org/node/1730

¿Cómo podemos contribuir a extender la lucha de nuestros hermanos franceses? ¿cómo podemos expresar una solidaridad activa con el movimiento?

Se están proponiendo iniciativas tales como concentrarse ante el consulado francés o convocar tal o cual manifestación aquí o allá. La voluntad que hay detrás de estas propuestas es muy buena pero debemos ver sí son eficaces.

Esto nos lleva a plantearnos la cuestión siguiente: ¿la lucha obrera surge de una convocatoria sindical? ¿los obreros son meros soldados que responden como un robot al toque de silbato de la convocatoria de un sindicato o partido? ¿la lucha obrera se organiza a través de una huelga general un día D?

La respuesta que debemos dar a esas preguntas es negativa. Los obreros no son una masa ciega, una infantería de choque que maneja a placer un estado mayor que dicta desde sus alturas que tal día hay que concentrarse aquí, tal otro día hay que recorrer tales calles y finalmente, tras esa “gimnasia revolucionaria”, secundarían como un solo hombre una huelga general. Los obreros son una masa que trata de desarrollar una conciencia colectiva, que piensa, siente, comprende, busca. El movimiento de la clase obrera no se decreta sino que surge de toda una serie de esfuerzos, de un conjunto de confrontaciones, de una sucesión de tentativas espontáneas aparentemente fracasadas, hasta que mil hilos, al principio dispersos e inconexos, acaban confluyendo en grandes movimientos.

Las minorías de compañeros que ven más claro, que sienten antes que el resto la necesidad de luchar y de “hacer algo” no tienen que volcarse en el activismo estéril de convocatorias adonde van unos pocos sino que deben contribuir con lo que realmente prepara esos grandes movimientos. Lo que hará que nuestros hermanos de clase en Francia no se queden aislados es que planteamos discusiones, reuniones, encuentros, debates, a través de los cuales se saquen las lecciones auténticas de Francia, se plantee una verdadera solidaridad, se vea quienes son nuestros enemigos y quienes nuestros falsos amigos (como por ejemplo los sindicatos y la pareja PS-PCF), se comprenda cual es la dinámica del movimiento.

( rint/2004/119_bochum.html )


[1] Queremos recordar, no obstante, que aquí en España hemos vivido a fines de 2005 la tentativa de lucha de los obreros de SEAT (ver ccionline/2005/solidaridad.htm ). Del mismo modo, a finales de febrero de 2006 se producían en Gran Bretaña dos huelgas, pequeñas pero significativas: en Belfalst, obreros católicos y protestantes de correos luchaban juntos y se manifestaban juntos en la calle principal del barrio católico y en la calle principal del barrio protestante; en una Central eléctrica de Inglaterra, los obreros ingleses se ponían en huelga en solidaridad con los obreros húngaros a quienes luchaban por la subida de un sueldo que era la mitad del de sus hermanos ingleses.