Izquierda Bolivariana: ¡Nuevos trajes para viejas mentiras!

Versión para impresiónEnviar por email Publicamos a continuación una contribución que nos ha enviado un lector, justamente indignado ante la publicación por parte de Celia Hart, una intelectual cubana-trotskysta-bolivariana, de un artículo titulado “El socialismo: ese único mundo mejor”que ha aparecido en la página web, Normal 0 21 www.alencontre.org , Normal 0 21 como balance de un Encuentro de Intelectuales celebrado en Caracas a finales del pasado año, apadrinado por el mismísimo Chaves.

Compartimos plenamente la denuncia que hace nuestro lector de la campaña propagandística de lo que se está empezando a acuñar como la “nueva izquierda latinoamericana” y que consiste en encumbrar a personajes y regímenes tan siniestros como el del propio Chaves o los Lula, Castro, Kirchner en Argentina, Tabaré en el primer gobierno de “izquierdas” de la historia de Uruguay.

Estos señores son presentados como “defensores de los más necesitados”, “baluartes contra el imperialismo,...”, etc, cuando en realidad no son más que los representantes de la defensa del interés nacional de las burguesías de esos países en su concurrencia contra los demás capitales nacionales, y sobre todo contra la clase obrera de su propio país (véase sino las medidas contra los trabajadores estatales y los jubilados del prototipo del gobierno “izquierdista”, el de Lula en Brasil).

Lo aparentemente novedoso de esta ideología de la “nueva izquierda latinoamericana” es que reivindica las mismas medidas de capitalismo de Estado que antes de la caída de los regímenes stalinistas nos quisieron presentar como “socialismo real”, pero que para “desmarcarse” del discurso clásico del estalinismo de los años 60-70, invoca nada menos que a Trotsky (asesinado por stalinistas), a Rosa Luxemburgo (asesinada por el PS alemán, y vilipendiada luego en su memoria por el régimen capitalista de Estado de la Alemania Oriental), o a Engels (traicionado por los que nos dijeron que los regímenes estalinistas eran “comunistas”, “el marxismo llevado a la práctica” y demás mentiras),... Es decir, las víctimas (Rosa Luxemburgo, Trotski) son humilladas doblemente al dar a entender que estarían de acuerdo con sus verdugos estalinistas o socialdemócratas.

¡En eso y nada más que en eso reside la “novedad” o la “aportación” de la “nueva izquierda latinoamericana” bolivariana y “progresista”: nuevos trajes para las mentiras de siempre.

Ante el surgimiento de nuevos elementos proletarios que reflexionan y luchan por una alternativa al capitalismo, reivindicar la continuidad histórica del movimiento obrero, la concatenación de eslabones de una generación de revolucionarios con las siguientes en lucha, precisamente, contra quienes traicionaron a la clase obrera, es una necesidad vital. Por ello es igualmente necesaria la denuncia de quienes tratan de tergiversar esa tradición revolucionaria, amalgamando criminalmente a las víctimas de la traición con sus verdugos.

Acción Proletaria (Corriente Comunista Internacional).

No me sorprende en absoluto que este artículo [1]sea considerado muy, muy, muy bueno. De hecho está en línea con la bazofia propagandística al uso. Conecta directamente con todas las campañas que con cierto éxito, la burguesía inocula en miles de jóvenes y no tan jóvenes que hoy cuestionan este “estado de cosas” y se esfuerzan, buscan y no encuentran fácilmente, una respuesta coherente, una comprensión de la caótica y extremadamente compleja situación que esta fase de descomposición del sistema capitalista nos muestra con crudeza día tras día.

La burguesía ha tratado y sigue tratando de identificar al estalinismo, al maoísmo, al trotskismo, al castrismo, y muchos otros “ismos” como los “salvadores”, los artífices de la “liberación” del proletariado. Es un frente más que tiene abierto y que conecta con otros, como son la pléyade o abanico de banderines de enganche para “luchar” por un “mundo mejor”; y ahí tenemos ONG’s, ecologistas, okupas, feministas, antiglobalizadores, movimientos gay’s/ lesbianas, carril-bicis, pacifistas, “papeles-para-todos”, independentistas, defensores de consumidores alternativos y unos cientos más.

No es nueva la práctica de utilizar a auténticos marxistas como avalistas de las más nefastas políticas contrarrevolucionarias y antiobreras. En nombre del “marxismo” se ha asesinado, torturado, calumniado, proscrito, perseguido a miles de revolucionarios (entre otros, a algunos que este artículo nombra, como Rosa Luxemburgo y Trotsky). El estalinismo invocó la “defensa de la patria socialista” para llevar a millones de seres humanos a la muerte, a campos de trabajo, al hambre, a humillaciones.

Hacer referencia a frases de Engels o Rosa Luxemburgo en absoluto hace a nadie revolucionario.

La Sra. Celia Hart, aunque ponga en su pluma frases de auténticos revolucionarios, en el conjunto de su escrito destapa su verdadera condición de contrarrevolucionaria y antiobrera, defensora de la ideología burguesa y además de su ala más chabacana y chusquera. Celia Hart nos hace un panegírico de personajes de la talla “ética”[2] como Hugo Chávez o Fidel Castro.

La verdad es que cada párrafo merece un comentario, lo que haría mi escrito aún más largo que el de esta cubana-trotskista-bolivariana. Pero adentrémonos un tanto en ese batiburrillo de incoherencias y estupideces que vierte sin cesar la Sra. Hart.

Las burguesías americanas (hay que decir criollos y nunca indígenas, mulatos, mestizos o negros, excepto en Haití) se sintieron con la fuerza y las ayudas externas suficientes (Inglaterra principalmente) para independizarse de la metrópolis española, muy debilitada desde la Guerra de Independencia y posteriores acontecimientos externos e internos (Tratado de Viena y el pronunciamiento de Riego). Pues bien, Celia Hart no ha tenido reparos en bautizar como “socialistas” a los Bolívar, San Martín y otros fundadores de las Patrias Americanas del siglo XIX. A finales del siglo XVIII, el general Washington, en el Norte, hizo lo mismo y no sé por qué, esta Sra. no lo menciona. Por cierto, a modo de “anécdota” y para saber del talante de quienes estamos hablando, hay que decir que Francisco de Miranda, iniciador del proceso independentista americano fue entregado a las tropas españolistas por Simón Bolivar cuando éste todavía era un joven aspirante a “Libertador”.

El demagogo Hugo Chávez levanta la bandera de la revolución bolivariana y accede al poder mediante unas elecciones con una fraseología populista y tras haberlo intentado, años antes, con un golpe militar frustrado. Presentar a tal personaje como alguien remotamente próximo al socialismo, a la clase obrera, a la tradición revolucionaria es, como mínimo, un insulto a la razón.

Venezuela es un país que vive una pobreza y una violencia crónicas, con una industria de extracción petrolífera importante, pero que, como el resto de Latinoamérica, está condenado a ser un país periférico y con una inestabilidad económica alarmante, como puede ser el caso de México, Brasil, Argentina, etc.

Las campañas de intoxicación permanentes dirigidas por Chávez  hacia la mistificación de las “capas populares”, corren paralelas a las dirigidas por Fox, Lula, Kirchner, etc.

La situación social explosiva que viven estos estados es preocupante para la necesaria estabilidad en toda la región y esta necesidad está por encima de la competencia que se libra en esta zona entre las burguesías europeas y estadounidenses. La estrategia de dictaduras militares para esta zona ha sido  desplazada por la de colocar en el poder a demagogos populistas de “izquierdas”, y no hay reparos en utilizar el clientelismo político y bandas de matones como elementos estabilizadores[3].

Y ¿qué decir del sátrapa Fidel y de la “revolución socialista cubana”?

Empecemos recordando que en el año 1959, año de la entrada triunfante de Fidel y su camarilla en La Habana, éste se declaraba “no comunista” y fue el marco político del momento, dividido en dos grandes zonas de influencia (USA versus URSS), lo que hizo que, entrando bajo el protectorado “soviético” (¿hay que recordárselo a la Sra. Hart?), un año más tarde se presentase como “comunista” y artífice de una revolución que erigiese otra “patria socialista”.

El “prestigio” de la “medicina cubana” no le viene tras la revolución castrista. Esta fama le precedía. En cuanto a tecnología, bueno es decir que algunas de las primeras centrales automáticas de Telefónica de España habían sido anteriormente instaladas en Cuba y trasladadas a aquí. (por cierto, algunas han hecho recientemente el camino inverso).

Si la Cuba de Batista era el casino de USA, ¿qué podremos decir de la Cuba de Fidel? El turismo sexual es una de las primeras fuentes de ingresos del régimen y de infinidad de familias cubanas, eso sí, hoy abierto a canadienses, estadounidenses, europeos y demás. Los maradonas, las marujita-díaz, las gémios, las saras-montiel, los jack-nicholson y miles de turistas que van por el comercio sexual, los puros habanos, las drogas (de las de mejor calidad del mundo), el ron y la “salsa”. Esos son los clientes de la “industria” cubana, esos son los logros económicos de la “revolución socialista” las tiendas vacías, un parque automovilístico vetusto, apagones de luz día sí, otro también, etc. etc. etc.

Y de la libertad, para qué hablar. Si algunos estalinistas antes adujeron ignorar lo que pasaba realmente más allá del telón de acero, hoy no podemos aceptar engaños sobre lo que, todos sabemos, está sucediendo en Cuba.        

No, Sra. Hart, ni Fidel es comunista, ni la revolución socialista avanza en Cuba, ni nada que se le parezca. (por cierto, curiosamente la Sra. Hart niega el “socialismo en un solo país” a China, a la URSS y a todos los países del “Este”, pero no, a Cuba).

Sra. Hart, el peor golpe propiciado a León Trotsky es el que, día tras día, los mismos trotskistas asestan contra la clase obrera, participando en la confusión reinante con sus políticas antiobreras, apoyando todo lo que se “mueve”, alentando ilusiones en el marco del capitalismo con su defensa del sindicalismo, el parlamentarismo, el guerrillerismo, los nacionalismos, tomando partido en las guerras imperialistas, etc.

Los trotskistas han olvidado las enseñanzas del mejor Trotsky, para amplificar sus mayores errores. La Sra. Hart dice que “el derrumbe del socialismo real es imposible de analizar y de entender si no se lee a León Trotsky” y a los trotskystas. Pero ¿cuándo entendieron aquél y éstos la verdadera naturaleza del capitalismo de estado de la URSS, a la que consideraban “estado obrero degenerado”? No,  Sra. Hart, ese apoyo crítico de los trotskistas, jamás nos permitirían entender “el socialismo real”.

Trotsky pudo equivocarse pero fue un revolucionario que hizo inestimables aportaciones a la lucha histórica del proletariado y nunca traicionó a la clase de la que se reclamaba.

 

En cuanto a su apología del terrorismo, Sra. Hart, hay que decir que envenena aún más su escrito, siendo que el terrorismo no está en el terreno de la clase obrera, sino que en todo caso es ella la principal víctima, tanto en el 11-S, en el 11-M, en el Tel-Aviv.

Ud. jalea a sus “hermanos” palestinos para que se autoinmolen en un autobús israelí, sumiendo en la desesperación y en el dolor a una población que el sistema tiene atrapados entre dos fuegos, ambos enemigos de una misma clase que no tiene patria, la clase de los obreros palestinos y de los obreros israelíes. Pero Ud. Sra. Hart, es incapaz de ver eso. Es Ud. una ”hermana” cobarde e irresponsable (culpable). Ud. exalta el terror como un lobo sediento de sangre; pues allá Ud.; pero no identifique la lucha secular de emancipación de una clase, la lucha hacia el socialismo como triunfo ante la barbarie, con la barbarie misma; pues eso, los comunistas no se lo vamos a permitir.

Un reducido número de socialistas, ante la masacre que se avecinaba, resolvieron oponerse a tomar partido por cualquiera de los bandos, y no escatimaron esfuerzos en el intento de convencer a la mayoría de sus, hasta entonces, correligionarios de la IIª Internacional, pero siguieron siendo minoría, y como uno de ellos (L. Trotsky) bromeaba, “en un taxi bien cabrían”.

La Iª Guerra Mundial es de una trascendencia enorme en la historia de la Humanidad y del movimiento obrero. Pero sepa Ud. Sra. Hart, ya para la historia, lo que separaba a esa minoría revolucionaria de la mayoría de esa IIª Internacional era mayor que el Rubicón, era la pertenencia a una clase revolucionaria o a la clase enemiga.

Sra. Hart, quede para Ud. y su queridísimo Hugo Chávez la “realización de su obra cristiana”, haciendo un sincretismo con los santones Fidel, el Che, Bolivar, San Martín, Arafat, Gadafi y tantos otros que están en la Tierra como en el Cielo[4].

En fin, Sra. Hart, sí, “otro mundo es posible... si nosotros lo hacemos posible”; pero no cualquier “otro mundo” es distinto de este mundo, y no cualquier bandera puede ser bienvenida a las filas del proletariado, la lucha por el socialismo, única alternativa a la barbarie no admite atajos. Es una lucha jalonada de derrotas, podemos equivocarnos y nos equivocaremos, pero es inadmisible el engaño, la traición, el aventurerismo, la confusión, el interclasismo, el mesianismo. De las derrotas se aprende y hemos aprendido a descubrir a nuestros enemigos aunque se oculten con ropajes “revolucionarios” y en eso estamos, dispuestos a señalar a toda la amplia gama de falsos compañeros de viaje, cuya misión no es otra que profundizar las derrotas e impedir que el proletariado de todos los países se clarifique, se una bajo una sola bandera, la de su autonomía y pueda, así, asumir el papel histórico que le corresponde: sacar de la ciénaga en la que el capitalismo ha arrastrado a toda la Humanidad, para llevarla hacia una sociedad más justa, más libre, más solidaria y en la que el hombre pueda desarrollarse en su plenitud, el comunismo.

And.


[1] Se refiere al mencionado texto “El socialismo: ese único mundo posible” (Nde la R de AP).

[2] En el documento de la tal Celia Hart se presenta a los gobernantes de Cuba y Venezuela como adalides del “porvenir ético del mundo” (sic). Como si la delación de los simplemente “insatisfechos” (una tarea a la que se dedican con fruición los Comités de Defensa de la Revolución en Cuba) o las “razzias” que protagonizan las milicias chavistas, tuvieran algo que ver con la ética revolucionaria. (N de la R de AP).

[3] Nuestros lectores pueden consultar nuestro análisis sobre la situación en Venezuela a través de la publicación en ese país: “Internacionalismo”, que puede consultarse a través de nuestra web. (N de la R. de AP).

[4] Con la idea probablemente de abarcar más mercado, la trotskysta Sra. Hart se apunta a la ideología populista de Chaves que se presenta como lugar de encuentro del “socialismo” y el cristianismo,... o sea como un Jose Antonio Primo de Rivera, eso sí tropical. (N de la R. de AP).