Denuncia internacionalista de la guerra turca en Afrin: por una lucha internacional contra las divisiones y las guerras del capitalismo

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Panfleto del grupo Yeryuzu Postasi sobre el asalto turco contra Afrin.

Introducción de la CCI

Saludamos esta declaración de Yeryuzu Postasi, un grupo anarquista de Turquía, que está escrita sin duda en un espíritu internacionalista y de clase obrera. Si la comentamos y planteamos algunas cuestiones, o lo que es lo mismo, si planteamos debate, lo hacemos en el mismo espíritu y en ningún sentido como una especie de ''tanteo'', sino más bien porque frente a eventos tan trágicos y complejos como estos, se precisa la mayor claridad.

Nuestra forma de abordar esto es por tanto similar a la que adoptamos con respecto a la hoja de un grupo de internacionalistas surcoreanos, en relación con su declaración sobre las crecientes tensiones en esa península el pasado otoño. Estamos de acuerdo en lo esencial con lo que expresan los camaradas turcos, con su denuncia de la guerra y la necesidad de una lucha internacional de clase, pero no obstante, discutir sobre el análisis de la situación y sus raíces es también una parte significativa de la solidaridad internacionalista, y con este fin respondemos a ciertas cuestiones que creemos que necesitan clarificarse.

La hoja afirma: ''Podemos observar que los poderosos de diferentes países se están frotando las manos con gran alegría al respecto de la operación de Afrin. Se sabe que Rusia y EEUU están consolidando su plan de dividir Siria en consonancia con sus propias esferas de influencia y probablemente hayan llegado ya a un acuerdo al respecto''. ''Frotarse las manos de alegría'' no nos parece la expresión más adecuada, dado que la situación en Afrin es la cristalización de una confrontación que enfrenta a todas las potencias imperialistas comprometidas en la región: Turquía obviamente tiene la inquebrantable determinación de eliminar toda tentativa de los kurdos por establecer plazas fuertes en la zona, lo que seguirá alentando al nacionalismo kurdo a intentar establecerse en sitios similares. Para Siria, la acción de Turquía supone una amenaza de pérdida de autoridad sobre la región – Afrin y Manjib – que Assad había dejado de forma más o menos deliberada en manos de los kurdos, como una especie de tampón territorial, o lo que EEUU llamó originalmente una ''fuerza fronteriza''. Sin embargo, la verdadera amenaza que supone la acción turca para Assad es la de perder territorio frente a una ocupación en toda regla, así como para los kurdos, que pueden verse abrumados por la superioridad militar del régimen de Erdogan. Este es el motivo por el que el Consejo Militar de Afrin, miembro de las Fuerzas Democráticas Sirias lideradas por los kurdos, que también forma parte de la así llamada revolución de Rojava[1], le ha pedido ayuda al carnicero Assad. Así, las tensiones entre Turquía y los partidarios de Assad, Rusia e Irán aumentan, al mismo tiempo que se vislumbra la posibilidad de un enfrentamiento entre Turquía y EEUU, que ha estado apoyando a las YPG[2] y a los kurdos iraquíes. EEUU y Gran Bretaña, entre otros, quieren seguir apoyando a los kurdos y usarlos como carne de cañón para justificar su presencia en el país. Afrin y sus alrededores, por tanto, se convierten en una zona donde se concentran los antagonismos de todos los tiburones imperialistas, grandes y pequeños, presentes en la región.

''Los gobiernos europeos que se enfrentan a la crisis de los refugiados están ciertamente contentos con la declaración de Erdogan, que dijo que 'establecería a 3 millones y medio de sirios en Afrin'''. Dejando a un lado por el momento los desvaríos del lunático de Erdogan, aquí los compañeros subestiman la miseria y el desplazamiento que supondrán los combates crecientes dentro y alrededor de Afrin. Como sugiere la hoja, muchos países europeos han estado apoyando a los kurdos, por lo que no sólo existen tensiones entre Turquía, Assad, Irán, Rusia y EEUU, sino también entre Turquía y Europa... además de la OTAN, siendo esta última de gran importancia. Incluso si acaban siendo una realidad, los campos de refugiados prometidos por Erdogan no sólo serían centros de miseria concentrada donde proliferarían todo tipo de abusos, sino que además servirían de centros de reclutamiento para los que buscan la jihad o tienen ansias de venganza. El texto sigue, diciendo que no habría ''una mejor oportunidad para Turquía de prevenir una huelga (planificada) de los obreros del metal''. Dado el carácter marcadamente conscripto [de reclutamiento obligatorio] de su ejército y su economía de guerra, la burguesía turca tendrá que tener en cuenta posibles reacciones por parte de la clase obrera. Sin embargo, no parece haber mucha evidencia de que la clase obrera en Turquía tenga gran disposición a seguir siendo el brazo armado de la burguesía, cuya determinación principal es aplastar las ambiciones kurdas.

''La guerra en Siria... ha animado a los capitalistas y las potencias mundiales ante la posibilidad de conseguir mayores ganancias'', y previamente, la declaración menciona el saqueo de recursos llevado a cabo por las grandes potencias, incluyendo Francia y Gran Bretaña. Mientras que el beneficio sigue siendo una motivación fundamental, en términos globales, los intereses estratégicos y militares son los que determinan las decisiones en el tablero imperialista desde la Primera Guerra Mundial. El mismo panfleto destaca el parecido de la situación actual con las dos guerras mundiales. Más que el beneficio, incluyendo el que conseguirán por un lado u otro, por ejemplo, las compañías armamentísticas o de petróleo, la espiral descendente del militarismo se dirige a un pozo sin fondo que se ha vuelto completamente irracional desde un punto de vista económico. El coste de las operaciones militares norteamericanas, de por sí solo, minimiza toda ventaja económica posible. Es muy difícil encontrar cifras fidedignas del coste de las guerras, pero Linda J. Bilmes estimó en 2016 que sólo la guerra de Afganistán le costó 5 billones de dólares a EEUU, 2 billones más que su cálculo de 2008 y aumentando cada año debido a costes médicos, compensaciones, etc. Y hay un gran interés en pagar estas sumas pues se trata de dinero prestado. No podemos calcular lo que le cuesta a Rusia la guerra en Oriente Medio, pero será un caso parecido al de cualquiera de los demás regímenes. Estamos de acuerdo con el panfleto en que la guerra no ha traído más que ''… muerte, destrucción y pobreza a los trabajadores de Siria. Y con esta operación la guerra se intensificará más y se profundizará el caos en la región. Esto significa más muerte, más pobreza y más miseria para nosotros'' y añadiríamos que para las potencias en contienda no hay ganador posible, pues la victoria hoy puede trocarse en un desastre mañana – como ya hemos podido ver. Las políticas del debilitado imperialismo americano son un ejemplo de este tipo de fiascos, pero esto también se aplica a todas las potencias involucradas.

Hay una clara denuncia por parte de YP de todas las potencias rivales, pero parece haber un punto débil en lo que respecta al nacionalismo kurdo, y creemos que es importante clarificar esto dado el apoyo que ha recibido el nacionalismo kurdo de muchos anarquistas, a través del cual se apoya a las tendencias imperialistas más poderosas de las potencias principales. Los kurdos han recibido apoyo de EEUU, Gran Bretaña y Francia, y ahora sus líderes en Afrin y Manjib están pidiendo apoyo al diablo en persona, Assad, para defender al nacionalismo kurdo, particularmente contra las ambiciones de Turquía. La red de alianzas en torno a Siria se ha enmarañado y a veces se afirma que la situación en Oriente Medio es demasiado compleja como para llegar a la raíz de todo. Pero lo que se confirma es la posición de Rosa Luxemburg en su Folleto Junius de 1915: que todos los países, y aspirantes a países, son imperialistas. El panfleto defiende lo correcto al hablar de la ausencia de moral en las maniobras imperialistas y cuando dice que ninguna de las potencias ''tiene intención de detener la guerra''. Pero no se trata de una cuestión de elección, de intenciones o de ética, porque todas las potencias, incluyendo a EEUU y Rusia, están atrapadas en la ''lógica'' irracional de verse forzadas a defender sus intereses a golpe de despliegues militares. Es toda la espiral del cáncer militarista la que dicta sus ''normas'' a los jugadores. Ninguno de ellos tiene los medios para parar la guerra porque están todos sujetos al control irracional del imperialismo. Las declaraciones de la ONU y la UE demuestran que no hay estrategia ni tropas para llevar la guerra a un final decisivo. Por ello es aún más importante tener el análisis más claro posible de la situación y denunciar a todos los bandos, grandes o pequeños.

''Creemos que luchar contra esta guerra es un deber histórico de anarquistas, comunistas y otros internacionalistas alrededor del mundo. Llamamos a todos los camaradas a oponerse a la operación en Afrin, a la opresión del AKP contra los que se resisten a la guerra, y a todos los Estados que son responsables de la situación actual en Siria''.

Llamar a ''oponerse a la operación de Afrin'' no puede sino ir acompañado de una denuncia clara del bando kurdo también, bando que se ha implicado a fondo en esta guerra. Y el drama es bastante más amplio y profundo que sólo Afrin: se prepara otra masacre en Ghouta Oriental, a tan sólo unas millas de Damasco, y eso después de lo de Alepo, Raqqa – donde las YPG kurdas recibieron apoyo de la fuerza aérea estadounidense en un asedio de 4 meses – y, probablemente el más sangriento de todos, el asedio de 9 meses de Mosul (ver nuestra prensa para más análisis de este último), y que irán seguidos probablemente de Idlib. Ha habido tanta tierra quemada, tantos campos de batalla, poblaciones asediadas, tanto desangramiento y desplazamientos, que la respuesta no puede ser ''oponerse'' a esta u otra operación circunstancial; se debe detener toda la espiral, y por ello debemos admitir que la clase obrera, localmente, no puede oponer suficiente resistencia. Los protagonistas de los combates son profesionales procedentes de Rusia, los torturadores de las tropas de Assad, jihadistas de todo pelaje del reconstituido al-Nusra, las milicias Jaish al-Islam apoyadas por Arabia Saudí, la Legión Rahman controlada por Qatar, comandos de asesinos, mercenarios modernos (algunos supuestamente de América Latina), nacionalistas sirios y kurdos, restos del Isis... todos ellos dispuestos a luchar contra quien sea o junto a quien sea. La solidaridad internacional implica lucha de clase internacional, lo cual es distinto de llamar a la acción en un momento concreto u otro.

Toda lucha contra los conflictos imperialistas exige un análisis claro y una muy clara e inequívoca denuncia de todos los bandos implicados.

CCI, 27/02/18

Por una lucha internacional contra la división y la guerra capitalista[3]

Liderada por el gobierno del AKP, ha comenzado una operación de invasión contra Afrin, con el consenso de todas las facciones del Estado. Organizaciones empresariales como TÜSİAD, MUSIAD y TOBB, sindicatos que defienden los intereses de los jefes contra los trabajadores y todos los partidos constitucionales, han lanzado declaraciones por la ''reconciliación nacional'' apoyando la operación. El desenfreno fue tal que algunos empresarios se atrevían a decir: ''puedo quitarle todo lo que quiera a los trabajadores de mi fábrica para las operaciones militares''. En este sentido, ha empezado una nueva fase en las fantasías imperialistas del Estado, representado por un AKP que se ha estado esforzando por reprimir a opositores e implementar políticas salvajes de negacionismo y exterminio con respecto a la cuestión kurda.

Podemos observar que los poderosos de diferentes países se están frotando las manos con gran alegría al respecto de la operación de Afrin. Se sabe que Rusia y EEUU están consolidando su plan de dividir Siria en consonancia con sus propias esferas de influencia y probablemente hayan llegado ya a un acuerdo al respecto. De las declaraciones de Gran Bretaña entendemos que están dispuestos a hacerse con una parte de las reservas de petróleo y otros recursos naturales – posiblemente, de nuevo, mediante una asociación entre Shell y Koç Holding. Francia quiere restablecer su actividad en la región. Probablemente, los gobiernos europeos que se enfrentan a la crisis de los refugiados están ciertamente contentos con la declaración de Erdogan, que dijo que ''establecería a 3 millones y medio de sirios en Afrin''. ¿Y puede haber una mejor oportunidad para Turquía de prevenir la huelga del metal en ciernes?

La guerra en Siria, que ha animado a los capitalistas y potencias mundiales ante la posibilidad de conseguir mayores ganancias, no ha traído más que guerra, destrucción y pobreza a los trabajadores de Siria. Y con esta operación, la guerra se intensificará y se profundizará el caos en la región, lo que significa más muerte, más pobreza y más miseria para nosotros.

Las potencias que han ido de la mano del movimiento nacionalista kurdo hasta ahora, han hecho declaraciones contradictorias y poco claras. De todo esto, como era de esperar, podemos comprobar de nuevo la ausencia de objetivos elevados o motivaciones éticas por parte de las clases dominantes y los países a su servicio. Como ocurrió en la Primera Guerra Mundial, las potencias imperialistas llevan adelante su competición por las esferas de influencia obligando a las gentes de Siria y Oriente Medio a luchar los unos contra los otros. Aunque hayan establecido una alianza estratégica con el movimiento kurdo, al final del día no les importa la suerte que corra el pueblo kurdo. Aunque no podamos conocer el contenido de las obscenas negociaciones diplomáticas secretas que tienen lugar entre los Estados, es obvio que éstos solo miran por sus intereses y que esta guerra está arrastrando a una situación desconocida no sólo a la región, sino a todo el mundo.

Ninguna de las clases o Estados dominantes, si es que tienen en cuenta sus propios intereses, tiene la intención de detener la guerra. Las declaraciones de la ONU y la UE dejan ver que no tienen ninguna estrategia al respecto ni tropas que puedan emplear. Las crisis estructurales del capitalismo están obligando a las potencias dominantes a tomar medidas sin sentido que arrastrarán a la humanidad a una era de barbarie. Lo mismo ocurrió en el periodo precedente a las dos guerras mundiales.

El único poder que puede parar el rumbo de los acontecimientos es la clase obrera. Por ahora, el sonido de los tambores de guerra ahoga los suspiros de los jóvenes soldados forzados a luchar en el frente y el lamento apagado de sus familias; y los gritos de los habitantes de Afrin que están siendo asesinados u obligados a abandonar su hogar. En estos momentos, la voz de los políticos de todos los partidos, de todos los payasos que se auto-denominan como expertos en televisión y de los instigadores de la guerra, en general, puede que esté eclipsando la voz de la gente que se opone a la guerra. Todos ellos se sientan en sus cómodos sillones y mientras mueren los hijos de los obreros, se reparten heroicas medallas los unos a los otros.

No obstante, también saben muy bien que esta situación tiene fecha de caducidad. Y por ello, el Estado intenta anticiparse a la reacción de la masa del pueblo que es asesinada, empobrecida y forzada a abandonar sus hogares, incrementando su opresión. La policía ataca salvajemente declaraciones de la prensa, en sitios públicos, y se esposa y arresta a la gente tan sólo por subir publicaciones contra la guerra en las redes sociales. Contra todos estos ataques, como anarquistas y comunistas de Turquía e internacionalmente, debemos mantenernos juntos y seguir levantando nuestra voz contra la guerra.

Además, los pueblos de Afrin y de Turquía, en lucha contra esta invasión, están más que nunca en necesidad de solidaridad internacional. Esta guerra internacional, en la que los únicos ganadores son los capitalistas y los únicos perdedores son los trabajadores de todas las naciones, sólo puede detenerse con la solidaridad internacional.

Creemos que luchar contra esta guerra es un deber histórico de anarquistas, comunistas y otros internacionalistas alrededor del mundo. Llamamos a todos nuestros camaradas a oponerse a la operación en Afrin, a la opresión del AKP contra los que se resisten a la guerra, y a todos los Estados que son responsables de la situación actual en Siria.

Solidaridad Internacionalista de Clase o Barbarie y Guerra Capitalista

¡Guerra a los Palacios, Paz a los Barrios!

No a la guerra entre naciones

No a la guerra salvo la guerra de clases

Yeryüzü Postasi, 18 de enero de 2018

Publicado originalmente en http://www.yeryuzupostasi.org/2018/01/26/to-the-international-struggle-against-capitalist-division-war/



[1] Ver sobre este enclave y lo que pone en juego Los anarquistas y el imperialismo kurdo, http://es.internationalism.org/cci-online/201605/4160/los-anarquistas-y-el-imperialismo-kurdo

[2] YPG, siglas en kurdo de las Unidades de Protección Popular, brazo armado de los kurdos sirios.

[3] Agradecemos la traducción al español realizada por un compañero muy proximo

 

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