Afema: una experiencia para la reflexión

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Una década reclamando el pago de salarios.

En noviembre de 2008 publicamos en nuestra web[1] una primera aproximación a las luchas que ya desde tiempo atrás llevaban los trabajadores de Afema en Alicante. En ese artículo se reproducía un comunicado de estos trabajadores sobre su situación, en el que, entre otras cosas, los compañeros decían: “Los usuarios (personas con enfermedad mental y sus familias) y los trabajadores de Afema también estamos en crisis. Fruto de la pésima gestión que durante años han hecho los poderes públicos de la salud mental, nuestra situación actual es francamente difícil. Como tantas otras asociaciones Afema es una ONG que gestiona servicios y centros subvencionados públicamente. Servicios destinados a la atención de personas con discapacidad. Las administraciones siempre han pagado poco, tarde y mal, pero en la actualidad la situación es escandalosa. Los retrasos en los pagos y la falta de subvenciones ponen los, ya de por si escasos, recursos para estas personas en riesgo de desaparecer y a los trabajadores en riesgo de perder sus empleos, si bien los trabajadores ya estamos sufriendo dificultades para cobrar nuestro sueldo regularmente con todos los problemas que ello nos acarrea”.

Ya entonces, en los inicios de la crisis, estos sectores más vulnerables comenzaban a sentir los ataques a sus condiciones de vida; tanto como trabajadores, como usuarios. Desde entonces la situación no ha hecho más que pudrirse en el tiempo, enquistarse hasta acabar, como exactamente anunciaban ellos mismos, mediante un ERE por el que se despiden a 11 compañeros[2]. Después de más de diez años de sacrificio y de defensa de sus condiciones de vida, diez años en los que han tenido que pelear sencillamente por el cobro de sus salarios, la administración obliga a llevar a cabo despidos y precisamente cuando está a cargo de quienes se presentan como de izquierdas o cuando menos se han mostrado como defensores de los derechos de los más desfavorecidos.

En el citado artículo titulado “Trabajadores de Afema en lucha: una experiencia a retomar por lo demás trabajadores” también señalábamos lo que a nuestro juicio eran elementos positivos en los planteamientos de lucha de los compañeros de Afema, expresando además la necesidad de que otros trabajadores se dotasen de experiencias de lucha similares. En concreto señalábamos los siguientes elementos: -los compañeros planteaban su lucha buscando unidad tanto entre trabajadores como con familiares y usuarios –su combate no lo entienden como propio de su empresa o sector sino que es común a todos los trabajadores -su organización es a partir de asambleas abiertas a todos, con un llamamiento a la comunidad de ideas y de lucha recuperando experiencias recientes de trabajadores como en Vigo 2006[3] – los compañeros han expresado siempre su solidaridad y apoyo a otros trabajadores y han tenido la claridad, como después han demostrado los hechos, de comprender que sin extensión de la lucha no hay posibilidad de victoria.

Después de diferentes luchas y movilizaciones reclamando el pago de sus salarios y buscando la unidad con trabajadores de otros sectores y lugares, al final se han impuesto los recortes y el ataque a estos trabajadores. Lo que también resulta evidente es que al mismo tiempo los despidos tienen un contenido de represalia hacia estos trabajadores por su larga resistencia y por querer organizarse al margen de maniobras sindicales. Esta cuestión y el temor por parte de la administración a que pudieran extenderse sus reivindicaciones, temor en el que están presentes los peligros que para el Estado suponen las movilizaciones como las que tuvieron lugar al principio del 15M[4], ha sido lo que ha impedido que esta misma solución fuera impuesta años antes. Lo que resulta significativo es que se haya llevado a cabo con la izquierda en el gobierno de la comunidad autónoma y sirve de anuncio a los ataques, que, contra las condiciones de vida del proletariado, está preparando el capital ante la ya más que anunciada agravación de la crisis. La experiencia nos demuestra que la izquierda en el poder es la encargada de llevar a cabo ataques contra la clase obrera que se organizan de tal forma que crean divisiones en el seno de los trabajadores con una perfidia y retorcimiento difícil de llevar por partidos de la derecha.

A nosotros nos parece un esfuerzo digno de mención el combate que ha estado llevando este reducido grupo de trabajadores procurando hacer causa común con el resto de trabajadores justo en medio del vacío social generalizado a. El desconcierto y la frustración de los últimos meses en los compañeros, les ha llevado a acciones de protesta carentes de profundidad y en ocasiones en los terrenos que siempre han considerado inútiles, si bien es la desesperación la que se impone. En uno de sus últimos comunicados del pasado mes de diciembre expresaban así su frustrante situación: “Los Trabajadores de Afema, tras años de lucha e intentos por salvaguardar nuestros derechos y los servicios de la red de salud mental que Afema ofrece en Alicante; Tras años de retrasos reiterados en el pago de nuestros salarios; Tras 4 años cobrando un 10% menos de nuestro sueldo y trabajando con motivación y buena voluntad para que los recursos de Afema se mantuviesen, nos encontramos ante una nueva situación que agrava nuestra realidad laboral. En las últimas semanas nos han comunicado, desde la Junta Directiva de Afema, la intención de proponer un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) que afecta a 11 trabajadores de la entidad y supone la suspensión de parte de los servicios que ofrece la Asociación en la actualidad, que dejaría sin atención a buen número de usuarios y familiares. Durante los últimos meses, los Trabajadores de Afema hemos llevado a cabo una huelga (mes de octubre), numerosos actos reivindicativos, reuniones con Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas y Ayuntamiento de Alicante ante la situación de impago de 5 meses. También hemos intentado negociar con la Junta Directiva de Afema, en numerosa ocasiones, para poder llegar a un acuerdo que conllevara un plan de pago a los trabajadores; negociación que no llegó a producirse ante la falta de voluntad de la Junta Directiva ..”. Este intento de negociación con empresa y administración tuvo su respuesta en el despido de los trabajadores y en el más que seguro cese de muchas de sus prestaciones. Al final del comunicado expresaban sus demandas, que eran prácticamente las mismas de una década antes:

“Por todo lo expuesto, los Trabajadores de Afema pedimos con urgencia:

1.- retirada de la propuesta de ERTE y negociación de otras medidas alternativas menos drásticas.

2.- pago de la deuda a los trabajadores.

3.- No a la suspensión de servicios.

4.- Intervención y auditoría externa de las cuentas y gestión de Afema por parte de la

Administración de inmediato.”

¿Qué podemos concluir de la experiencia de lucha de los trabajadores de Afema?

Podríamos preguntarnos para qué nos sirve luchar según los medios propios del proletariado si acabamos igualmente en la derrota. Pero a nuestro entender la pregunta está mal planteada y debemos reflexionar sobre cómo estos compañeros han sido capaces de mantener una lucha consciente durante más de una década.

Para comprender lo que esto significa debemos tener en cuenta la realidad de la actualidad social que muestra un capitalismo en descomposición[5] marcado por la cosificación de todos los aspectos de la vida cotidiana y de nuestras relaciones y modo de vida que reflejan esa competencia ciega, descarnada, que parte de la atomización individualista, en el cada uno a la suya, y además marcado por una ausencia de futuro y de perspectiva que hacen mucho más difícil que en el pasado la expresión de la solidaridad y la unidad de los trabajadores. La crisis económica de la última década ha sido encarada mediante constantes ataques a los trabajadores, llevados a cabo en nombre de la “economía nacional” y una supuesta futura recuperación que nunca llega. Y no llega porque no puede llegar, porque la recuperación de la economía es posible solo porque son los trabajadores como los de Afema los que pagan con sus puestos de trabajo o con salarios de miseria la continuidad del sistema capitalista. Si a esto unimos el hecho de que el proletariado está completamente ausente y no da muestras de su identidad y fuerza, más allá de mínimas expresiones que solo sirven para constatar su existencia, como resultado de un profundo ataque ideológico iniciado con la contrarrevolución misma y en particular desde 1989 y todo ello en unas condiciones sociales en descomposición donde las actitudes morales, los principios, la claridad reflexiva, la empatía, la conciencia de ser portador de un porvenir, etc., están completamente ausentes.

La lucha de los trabajadores de Afema por el cobro de sus salarios se ha llevado a cabo en este medio social en descomposición donde sus llamamientos a la unidad y a la extensión de la lucha chocan con el “sálvese quien pueda” en una dinámica general de hundimiento y pérdida de principios, donde el proletariado tiene que realizar esfuerzos aún mayores en su toma de conciencia[6]

Uno de los elementos presentes desde el inicio de sus luchas ha sido la necesidad de expresar la unidad a otros trabajadores en lucha[7] y transmitirles su solidaridad.

“La experiencia histórica nos muestra como el proletariado sin los lazos fraternales y solidarios que le caracteriza, para sostenerse unos a otros en todas sus luchas por su emancipación, es castigado con la derrota de esas luchas aisladas” (K. Marx. “Manifiesto inaugural de la Asociación Internacional de Trabajadores -AIT”, 1864).

Por todo ello las luchas de Afema forman parte de las condiciones de lucha del proletariado y en ese sentido son una contribución al proceso general de la clase. Resultado de las condiciones actuales en las que se mantiene el capitalismo y de la relación de fuerzas entre las clases se confirma lo que venimos denunciando en nuestra prensa y que es el paro, el sufrimiento creciente para los trabajadores y la ausencia de perspectiva.

 La lucha de los trabajadores de Afema forma parte de las luchas reivindicativas en la situación histórica actual expresa una rebelión contra la lógica de la producción capitalista. Esta pide a los obreros que sacrifiquen sus necesidades humanas a los imperativos de la acumulación y de la guerra imperialista, al interés nacional del capital. La lucha reivindicativa reclama que la producción sea para la vida, la reivindicación de un mundo donde las necesidades humanas sean la guía de toda actividad social, uno de los pilares del comunismo: la plena satisfacción de las necesidades de todos los seres humanos en la comunidad humana mundial. Esa lucha expresa no sola la reivindicación de unas necesidades sino la idea de que no es posible una sociedad donde lo que se sacrifica son las condiciones de la clase obrera. En “La situación de la clase obrera en Inglaterra”, Engels recuerda: “¿por qué los obreros van a la huelga si es evidente la ineficacia de la medida? Pues, sencillamente, porque deben protestar contra la reducción de salarios e incluso contra la necesidad de la reducción, porque deben explicar que ellos, como hombres, no tienen que plegarse a las circunstancias, sino que muy al contrario, las circunstancias deben plegarse a ellos, que son seres humanos; porque su silencio equivaldría a una aceptación de esas condiciones de vida, una aceptación del derecho de la burguesía a explotarlos durante los períodos económicos favorables, y a dejarlos morir de hambre en los períodos malos” (pag 306) Como decía una de nuestros camaradas en un debate sobre la lucha de Afema “Caer en el sentimiento de derrota es la peor de las derrotas frente a ello solo cabe ser capaces de comprender la realidad. Lo demás son falsas salidas. La primera manifestación de la derrota es la no expresión de la solidaridad, el esconderse, el culpabilizar etc.. son estas las expresiones de la derrota, pero además conforman el sentimiento de entrega con el que se partirá en la siguiente lucha para ser nuevamente derrotados. Solo hay una salida. Comprender las condiciones de la lucha en la actualidad: sin profundidad y extensión de la lucha mediante la unidad no hay posibilidad de victoria; sin solidaridad y apoyo la derrota es completa y un lastre más grande para futuros combates en cualquier parte de la clase. “

En el periodo actual toda lucha reivindicativa necesita convertirse en lucha política por una serie de razones que es preciso considerar: 1) No enfrenta un patrono aislado, aunque a veces esa es la apariencia que tiene delante de sus ojos, sino el conjunto de la clase capitalista parapetada detrás del Estado con todo el arsenal que este dispone: partidos, sindicatos, policía, jueces, medios de comunicación etc.; 2) La crisis creciente de la economía capitalista impide conceder las reivindicaciones o bien si estas son concedidas, el Estado mediante sus “políticas económicas de reforma” las elimina de forma encubierta; 3) La situación de descomposición social con las divisiones, pérdida de identidad de clase, abyección moral etc., que provoca, obligan a los trabajadores a recurrir a la solidaridad y otras fuerzas morales y, globalmente, a plantearse una politización, si no quieren verse humillados y derrotados sin paliativos. En las condiciones antes descritas, la lucha consecuente por las reivindicaciones planteadas obliga a una reflexión que lleva a concluir que la más tímida de las reivindicaciones necesita finalmente una movilización y un planteamiento políticos. Eso intimida mucho y hace que las luchas no logren estallar, lo que tiene un efecto de círculo vicioso: se hace muy difícil entrar en lucha porque la más mínima reivindicación requiere un desproporcionado esfuerzo político y esto intimida tanto que finalmente no se lucha y la frustración se acumula. Otra conclusión, es que a pesar de la descomposición social y de las dificultades añadidas del proletariado para reconocerse solo la extensión de la lucha hace posible enfrentar al capital. La solidaridad y la confianza en sí mismos son los elementos sobre los que los trabajadores construyen su unidad.

Solidaridad y preparación de futuras luchas

Somos conscientes de las dificultades enormes que hoy tienen las luchas obreras para estallar y manifestarse. Los compañeros de Afema, pese al ejemplo que han dado, no han podido superar ese muro muy difícil de derribar y ello lo han pagado muy caro con despidos, miseria, sentimiento de humillación y e igualmente una sensación de impotencia, una frustración también, porque trabajando con seres humanos de carne y hueso, no disponen de medios para darles el servicio que necesitan. Sentimos hacia ellos, una solidaridad y también una profunda indignación por todo lo que han sufrido.

Se hace necesario sacar lecciones y este artículo es una primera aproximación en ese sentido. No pretende ofrecer respuestas fáciles, de aplicación inmediata, más bien, conscientes de la dificultad, su propósito es plantear un debate que ayude a comprender como deberá ser la lucha futura del proletariado, tanto en el plano económico como en el político.

En luchas pasadas, trabajadores interesados en sacar lecciones de las luchas, se reunión en grupos de discusión[8],. Este puede ser un medio eficaz de preparar luchas futuras. Este esfuerzo necesita tomar en cuenta, no solamente las condiciones más inmediatas de la lucha sino el conjunto de la situación histórica en todos los planos (económico, política, moral etc.). No es sencillo, sin embargo, los revolucionarios nos volcamos en él y apoyamos toda tendencia en esa dirección.


[2] La Generalitat Valencia esta presidida por Ximo Puig del “PSPV” y la vice-presidencia está a cargo de Mónica Oltra miembro de “Compromís” formando un tripartito de gobierno junto con “Podemos”. Además de Vicepresidenta de la Generalitat, Mónica Oltra es titular de la Consellería de Igualdad y Políticas Inclusivas, entre otros cargos, y por tanto la responsable directa de las reivindicaciones  de AFEMA. Su consellería de “políticas inclusivas”, la Conselleria de Sanitat a cargo de Carmen Monton,  junto con el bloque en gobierno son quienes despiden a estos trabajadores y continuan los ataques a las condiciones de vida de todos los trabajadores valencianos, lo que pone una vez más en evidencia que las condiciones de los trabajadores están dictadas por las exigencias del capital y que el Estado o sus formas de gobierno, sean del color que sean, solo son los encargados de poner en práctica este sometimiento.

[4] Para un balance de la lucha del 15 M, también conocida como movimiento de indignados, ver El 15 M cinco años después, http://es.internationalism.org/cci-online/201607/4169/el-15-m-cinco-anos-despues ; y 2011: de la indignación a la esperanza, http://es.internationalism.org/cci-online/201204/3349/2011-de-la-indignacion-a-la-esperanza

[6] Sobre las características y condiciones de la descomposición del sistema capitalista pueden verse los puntos 7 y 8 de nuestras “Tesis sobre kla descomposición en la Revista Intenacional nº 117

[7] Puede verse , por ejemplo, el llamamiento y el comunicado hecho llegar a los trabajadores en Vigo y en Langreo: http://es.internationalism.org/book/export/html/2602

 

[8] Ver, por ejemplo, nuestro artículo La organización del proletariado fuera de los periodos de luchas abiertas, http://es.internationalism.org/revista-internacional/201211/3556/la-organizacion-del-proletariado-fuera-de-los-periodos-de-luchas-a