Elecciones en Francia: cambian los dirigentes, pero siguen la crisis la austeridad y el capitalismo

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Desde 2007 Francia tenía por presidente un hombre, Nicolás Sarkozy, arrogante, necio y despreciable hasta decir basta. Su alardeado gusto por el dinero, sus discursos de una extrema violencia frente a los jóvenes de los suburbios o los emigrantes, sus provocaciones, su propensión a no hablar mas que de sí mismo... Todo esto y muchas más cosas habían creado un profundo sentimiento de rechazo y de exasperación en el conjunto de la población. Así que no es ninguna sorpresa que las recientes elecciones presidenciales hayan sancionado su derrota. Además François Hollande, que ahora lo reemplaza, se ha apoyado esencialmente en ese anti-sarkozysmo para ganar. Evitando con cuidado hacer promesas de un porvenir mejor, dejando entender incluso que la austeridad (que hipócritamente se designa como "control del presupuesto" o "reducción del déficit") será un eje principal de su gobierno, el Sr. Hollande se ha limitado a presentarse como un futuro presidente "normal", un presidente que evitará las provocaciones inútiles y la falta de tacto. Y eso efectivamente ha bastado para que ganara; lo que muestra hasta qué punto era profundo el descontento con Sarkozy.

Dicho esto, sería cometer un grave error no ver en este cambio de color del poder mas que el rechazo de una personalidad por muy antipática que sea. También sería falso esperar ahora una política más humana y más justa de la izquierda a la cabeza del Estado francés.

Basta elevar la mirada por unos instantes más allá de las fronteras hexagonales para convencerse. En cada convocatoria electoral en Europa  estos últimos meses, los partidos en el gobierno, fueran de derechas o izquierdas, han sido derrotados.. En Grecia, Portugal, Irlanda, España, Italia, Finlandia, Eslovenia, Eslovaquia..., los diferentes gobiernos han sido echados y reemplazados. ¿Porqué? Simplemente porque desde 2007, ante la agravación considerable de la crisis económica mundial, los diferentes gobiernos llevan en todos los países la misma política devastadora hecha de "sacrificios". Y aquí no hay ninguna diferencia entre la derecha y la izquierda, excepto quizás en el discurso, en el color del papel de embalar el "regalo" de estas "reformas". En Grecia, en Portugal y en España, desde 2007 a 2011, los "socialistas" en el gobierno han machacado a los obreros, con trabajo o desempleados, jubilados o todavía en los bancos de la universidad. Han impuesto mes tras mes medidas cada vez más drásticas, atacando así sin vergüenza sus condiciones de vida.

Pero hay un segundo punto común a toda Europa en lo que respecta a los cambios sistemáticos de gobierno. Los nuevos gobiernos no tienen ningún "estado de gracia". Inmediatamente se lanzan a una política de austeridad brutal e inmediatamente se confrontan al descontento. La crisis mundial no es una elección del capital, sino que se le impone; es el producto de un sistema mundial enfermo y obsoleto. El capitalismo está hoy en declive, como antes estuvieron el esclavismo en la época de la decadencia romana o el feudalismo en la época del absolutismo. La "crisis de la deuda" sólo es un síntoma[1]. Todos los gobierno que ha sido elegidos, cualquiera que sea su tendencia política o el país al que representan, tienen que aplicar las mismas orientaciones: reducir los déficits, evitar el hundimiento... atacando sin piedad las condiciones de vida y trabajo. Y no será diferente con el gobierno del muy socialista François Hollande.

Las elecciones que organizan los Estados no son más que un momento en que los "ciudadanos" eligen al que va a gestionar mejor los intereses de la nación. Pero se inscriben en el cuadro del sistema, mientras que hoy, para acabar con la pauperización creciente de la población mundial, no hay más que un camino: el de la lucha revolucionaria. El capitalismo, este sistema inhumano y enfermo, ha de ser reemplazado por un mundo sin clases ni explotación, sin beneficio ni competencia. Ese mundo sólo puede ser construido por las masas. Masas de trabajadores, desempleados, jubilados, jóvenes precarios... unidos y solidarios en la lucha. Si los votos pueden engendrar un verdadero cambio es en nuestras luchas, cuando los explotados votamos a mano alzada en nuestras asambleas generales para decidir juntos, colectivamente, como debemos batirnos contra el Estado y sus representantes.

Pawel (6 Mayo)


[1] En el marco de este artículo no podemos explicar por qué el capitalismo es un sistema decadente que sólo puede llevar a la humanidad  a más miseria y guerras. Reenviamos a nuestros lectores a los diferentes artículos que hemos publicado sobre este sujeto en nuestra web, y particularmente al texto: Economía -¿Porqué la crisis de la deuda?  http://es.internationalism.org/RM126%27economia