Como antes Grecia, ahora es España quién marca el camino inexorable de la economía capitalista hacia la bancarrota

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Cuando
hace cerca de cinco años empezaron las noticias de las dificultades de algunos
bancos con las llamadas hipotecas "subprime", los gobernantes de todos los
países se apresuraron a tranquilizarnos diciéndonos que se trataba de "un
fenómeno localizado", circunscrito a un sector especulativo de la banca que
había escapado a los controles. Nada había que temer, nos decían, puesto que la
mayoría del aparato financiero estaba "saneado". En España el propio gobierno
Zapatero presumía de ello alardeando del alto nivel de provisiones con que los
propios bancos españoles cubrían una "hipotética" quiebra de alguna entidad. Y
para los incrédulos,... la banca española superaba con sobresaliente los exámenes
de solvencia: los "stress-test" hoya ya pasados de moda ante otros términos más
en boga como "prima de riesgo" o "default". Efectivamente, en 2012, el gobierno
del PP ha debido aprobar en tres meses dos reformas del sistema financiero,
eufemismo tras el que se disfraza la inyección masiva de capital público. Ni
siquiera haber dispuesto de la "barra libre" de capital ofrecida por el Banco
Central Europeo (una tercera parte de los 1,2 Billones ha sido acaparada por bancos
españoles), ha sacado a esa banca española del pozo en que la han sumido una
masa ingente de activos "tóxicos" (en gran medida créditos ligados al sector
inmobiliario)[1].
En la "reforma" más reciente el gobierno ha debido nacionalizar al cuarto banco
del país (Bankia)  - que es a su vez la
primera inmobiliaria de España - inyectando de entrada 12 mil millones de
Euros, aunque sus activos "tóxicos" - préstamos incobrables - ronden los 32 mil
millones que para que nos hagamos una idea es una cifra equivalente a todo el "Recortazo" de gasto público del
Presupuesto 2012.

Hace
menos de tres años se agolparon también alarmantes noticias sobre la crisis de
las deudas estatales y el riesgo cierto de suspensión de pagos por países como
Grecia - y luego Irlanda, Portugal,...- . Y otro dardo tranquilizante: se trata,
nos decían, de una situación particular motivada por la irresponsabilidad de
los gobernantes de aquel país que han mentido - ¡ qué poca vergüenza ¡ - sobre
el estado real de balance de sus cuentas. Nosotros, nos decían, "no somos
Grecia". Hoy, ya son países como Italia y sobre todo España quienes ven su
prima de riesgo acercarse a los fatídicos 500 puntos, que desembocarían a una
situación de suspensión de pagos (por el brutal sobrecoste del endeudamiento) y
al rescate. Se rehúye este término no sólo para tratar de eludir
supersticiosamente ese "mal presagio", sino sobre todo porque tal rescate es de
unas dimensiones aterradoras: la economía española es la quinta de la UE y la
doceava del mundo, a gran distancia de los países hasta ahora "rescatados" (el
PIB español es el doble de lo que suman juntos el de Grecia, Irlanda y
Portugal), y sobre todo el volumen de la deuda que lo atenaza es descomunal: el
endeudamiento total del país (sumando la deuda pública, la de las empresas y la
de las familias) es del 400% del PIB, es decir al equivalente a la riqueza producida
durante cuatro años...

Por ello
empiezan a sugerirse soluciones más "discretas" tales como fondos europeos para
"rescatar" al menos una parte del sistema financiero español (muy probablemente
el que le debe más dinero a la banca internacional como ya se hizo con la deuda
griega) como ha propuesto el recién estrenado presidente francés, Hollande[2], aunque para ello se
imponga lógicamente una auditoría "exterior" para eludir las trampas con que
las  autoridades españolas tratan de
ocultar el estado real de su sistema financiero.

Y otro
tanto sucede con las finanzas públicas que también contienen sorpresas como la
rectificación de la cifra de déficit público para el año pasado del 6% (en
Noviembre de 2011) a cerca del 9% en este Mayo,... Pero mil y un trucos contables
con que intenten escamotearla, lo cierto es que quienes suministran la droga
crediticia no perdonan: la prima de riesgo ha llegado a alcanzar, como
decíamos, los 507 puntos básicos; el Estado español está pagando por el bono a
10 años cerca de un 6,5% de interés. Y eso en lo tocante a la administración
central, puesto que hay regiones - como es el caso de la Comunidad Valenciana-
que deben de pagar una tasa de interés superior a la que está pagando Grecia;
que hay ya cuatro comunidades autónomas (la Mancha, Murcia, Valencia y
¡Cataluña!) cuya deuda tiene ya la calificación de "bono basura". Que uan
administración regional como la Mancha - con poco más de 2 millones de
habitantes - paga diariamente 1 millón de euros por los intereses de su deuda,...
También aquí se está produciendo una especie de intervención "subterránea", en
la que las burguesías europeas cobran cada décima de desviación del objetivo de
déficit con 10 mil millones más de recortes en servicios sociales, en
plantillas de empleados públicos, en sangre y miseria de los trabajadores y de
la población en general, como pudo apreciarse a principios de Mayo cuando hubo
de aprobarse un plan adicional de medidas que supone el despido de cerca de 40
mil maestros, la duplicación de las tasas para los estudios universitarios, el
hacinamiento de más alumnos por aula; la exclusión de medio millón de
emigrantes sin papeles de las prestaciones sanitarias, el copago de fármacos,
la supresión de ayudas para algunas prestaciones sanitarias, la creciente
exclusión de más y más personas mayores de los programas de ayudas a la
dependencia,...[3].

Cada uno
de esos abrazos y reconocimientos a las políticas del gobierno de turno le
cuesta a los trabajadores decenas de miles de despidos, un tanto por cierto más
de personas en la miseria (oficialmente en España el 20 % de la población está
en riesgo de exclusión social), mayores tasas de pobreza infantil, (en los
últimos tres años la tasa de pobreza crónica infantil ha pasado del 24 al 26%),
más inquietud y ansiedad que hace que dupliquen las llamadas enfermedades
mentales, el sentimiento de fracaso y culpabilidad, el temor al mundo que van a
vivir nuestros hijos, la desesperación y la tasa de suicidios,...  

Y toda
esa enorme carga de sufrimiento humano y sacrificios,... ¡para nada! Por mucho
que lleven años prometiéndonos que con tal política, o su contraria, saldríamos
de la crisis, lo cierto es que la crisis sigue avanzando y devastando cada vez
partes más significativas del capitalismo mundial. Ese avance demuestra que esta crisis que no es ni local ni
circunstancial, sino sistémica del modo de producción capitalista. Que sus
causas no son "anomalías" o "corrupciones" del funcionamiento de este sistema
social, sino el resultado de sus contradicciones insuperables, del agotamiento de
sus paliativos
(como lo ha sido especialmente el recurso durante las
últimas décadas a un endeudamiento descomunal[4]), y especialmente contra
el hecho de que tales "medicinas" no
sólo no mejoran a un paciente terminal, sino que agravan aún más su enfermedad.

Debemos
deducir de ello que nuestra lucha para defendernos contra tales sacrificios no
puede concentrarse contra una u otra expresión del capitalismo, ni tal o cual
nación ( la oposición Alemania o los capitalismos más débiles tan de moda
últimamente), ni tal cual sector (el financiero y especulativo versus el
"productivo"), ni tal cual modelo (el "neoliberalismo" versus el estatal), ni
tal o cual política (la tan en boga polémica entre "austeridad" o
"crecimiento"),... Todas ellas han fracasado como pretendida "soluciones a la
crisis". Todas ellas han comportado bestiales ataques a las condiciones de vida
de los trabajadores. Lo único que consiguen es sembrar en nuestra filas fatales
ilusiones, retrasando la toma de conciencia de que el capitalismo es incapaz de
acabar con la crisis que el mismo ha creado.

Dámaso 21 de mayo


[1] Oficialmente la banca española tiene 304
mil millones de créditos concedidos a constructoras, promotoras inmobiliarias,
de los que la mitad son reconocidamente fallidos o pisos invendibles. Hay
además 605 mil millones de préstamos hipotecarios a las familias que no se
consideran como problemáticos y por tanto no se provisionan, aunque la
morosidad crece  - hoy es de un 8% -y la
cifra de desahucios se dispara. En total una cifra equivalente a todo el PIB
español de 1 año.

[2] Al que los medios de aquí se
abrazaron durante la campaña electoral como verdadero "amigo de España", y que
- ¡desagradecido! - se ha apresurado sin embargo a llamar a socorrer a la banca
española, lo que traducido quiere decir que la califica de insolvente.

[3] En ciudades como Madrid y Barcelona
faltan voluntarios para encargarse de visitar y acompañar de cuando en cuando a
personas mayoras que envejecen, enferman y en algunos casos mueren solas en sus
domicilios porque ya no hay subvenciones para llevarlas a asilos o centros de
día.

 

[4] Ver :
¿Por qué la crisis de la deuda?
en  http://es.internationalism.org/ap/2010s/2012/223_deuda

 

Situación nacional: