¿Por qué la burguesía española desarrolla la brutalidad policial y judicial?

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La clase trabajadora y la mayoría de la población española está siendo sometida estos últimos años a un sin fin de ataques y sufrimientos sin límite por parte de la clase dominante: desempleo masivo (la cifra de parados ronda los 6 millones, con un 25% de la población activa supera ya el récord establecido en Estados Unidos durante la Gran Depresión), bajadas de salarios y abaratamiento del despido por decreto ley, brutales recortes en educación y sanidad, endurecimiento del sistema de pensiones y un largo etc. Como es lógico todo esto genera un profundo descontento, pues todas las generaciones se ven afectadas, se atisba un no futuro y además se ve afectado todo el estado "democrático", pues estos descomunales ataques fueron comenzados en 2010 por el gobierno del PSOE y en 2012 proseguidos por el PP, siempre con la sádica y maquiavélica colaboración del aparato sindical encargados de las falsas movilizaciones cuyo verdadero objetivo es desmovilizar a los trabajadores y hacer pasar los ataques.

Toda esta indignación ha cristalizado en las movilizaciones del 15M y en tratar de unirnos y ganar las calles y ver cómo frenar la miseria y el dolor que está infringiendo la sociedad capitalista en descomposición.

Dentro de este contexto es cómo tenemos que analizar los episodios de brutalidad policial y también judicial del llamado estado democrático, que en realidad es cómo se concreta la hipócrita dictadura de la minoría capitalista que como dicen algunas pancartas del 15M es el 1% de la población que sojuzga al restante 99%.

La burguesía española tiene una larga experiencia con su aparato represivo tanto en sus regímenes dictatoriales como "democráticos", a finales del siglo XIX empleó el montaje policial de la llamada "mano negra"[1], durante el siglo XX tanto la monarquía como la república practicaron con asiduidad la "ley de fugas"[2], y durante la idealizada transición a la democracia se realizaron todo tipo de tropelías como la matanza de Vitoria en marzo de 1976 o la matanza de estudiantes en 1979[3].

No es de extrañar por tanto que la población haya manifestado su indignación y solidaridad primero con los estudiantes de Valencia, y después con los represaliados y detenidos en Barcelona durante la manifestación del 29M. En esta última actuación policiaca ha habido un verdadero montaje para tratar de criminalizar a los llamados "antisistema" verdadera versión actualizada de la "mano negra" decimonónica, cebándose con los tres estudiantes encarcelados durante más de un mes por no hacer nada punible (han sido defendidos por sus compañeros de estudios, sus profesores y familiares; demostrando hasta la saciedad la sarta de mentiras e infundios de las que eran acusados).

Todo esto nos demuestra que la burguesía mientras desarrolla sus brutales ataques económicos, acompañados políticamente y por las maniobras sindicales, está preparando todo su aparato policial y judicial, todo su arsenal represivo, demostrando que es consciente que tanto el proletariado como el resto de la población laboriosa también va a tratar de desarrollar sus luchas cada vez más masivas y unidas frente a un sistema social y económico en bancarrota que va camino de la barbarie y del exterminio de la humanidad.

 

 


[1] La Mano Negra fue una presunta "organización anarquista secreta y violenta" que actuó en Andalucía a finales del siglo XIX a la que se le atribuyeron asesinatos, incendios de cosechas y edificios. A pesar de que los grupos anarquistas de la zona afirmaban no tener nada que ver con dicha organización y que las pruebas eran inexistentes (se presionó a varios falsos testigos para que declarasen en contra de los imputados e incluso se aceptó como prueba un papel encontrado bajo una piedra en medio del monte con la lista de integrantes de la Mano Negra), las fuerzas de seguridad del Estado llevaron a cabo una durísima represión basándose en cuatro crímenes cometidos a finales de 1882 y los primeros meses de 1883. El resultado fueron quince campesinos condenados a muerte, de los cuales siete fueron ejecutados en la Plaza del Mercado de Jerez de la Frontera, el 14 de junio de 1884 mientras solo tres días después los jueces gozaron de la Gran Cruz del Orden de Isabel la Católica. Aunque durante muchos años se ha discutido la existencia de tal supuesta organización, actualmente prácticamente todo el ámbito académico está de acuerdo en que fue un invento a la manera de la operación de bandera falsa o a modo de una imputación injustificada del gobierno de Sagasta para aplacar las revueltas en los campos del sur de España, como ya insinuó Vicente Blasco Ibáñez en su novela sociológica en 1905. (Wikipedia)

[2] La Ley de fugas es un tipo de ejecución extrajudicial que consiste en simular la fuga de un detenido, especialmente cuando es conducido de un punto a otro, para poder así suprimir la fuerza que lo custodia y encubrir el asesinato del preso tras el precepto legal que permite hacer fuego sobre el fugitivo que no obedece al "alto" conminatorio de los guardias.

 

[3] Dos estudiantes, muertos a tiros por la policía tras las manifestaciones de ayer: Dos jóvenes estudiantes, Emilio Martínez Menéndez, de veinte años, y José Luis Montañés Gil, de veintitrés años, resultaron muertos anoche en Madrid por disparos de la Policía, al término de la manifestación que habían convocado algunas centrales sindicales contra el Estatuto de los Trabajadores. Según relato de un testigo presencial, ratificado por el Gobierno Civil, los disparos que causaron la muerte de los dos estudiantes fueron hechos por miembros de la dotación de un jeep de la Policía Nacional al que un grupo de jóvenes ajenos a la manifestación de los sindicatos había acorralado en la ronda de Valencia, a la altura del número 6, y al que atacaron con piedras y otros objetos contundentes. Los organizadores de la manifestación disolvieron ésta al conocerse los primeros incidentes (14 de diciembre de 1979 . EL PAÍS. ARCHIVO)