La lucha de clases es el futuro

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Durante semanas y meses los trabajadores españoles hemos
soportado la matraca electoral que por una u otra vía venía a decirnos que
nuestro futuro se jugaba en que saliera elegido mengano o zutano. La verdad es
que, como denunciamos más explícitamente en otro artículo de este mismo número
de AP, las elecciones han resultado la enésima demostración de la farsa
democrática y que gobierne quien gobierne el Estado, su principal misión es la
salvaguarda de los intereses de la clase explotadora y, por consiguiente, el
creciente sacrificio de las condiciones de vida y trabajo de los explotados.

Por eso tiene muchísimo significado que la apabullante
"campaña electoral" no haya supuesto un momento de "paz social. Todo lo
contrario. A lo largo de los últimos meses se han desarrollado en España luchas
tales como la lucha que se arrastra desde principios de Febrero de los
trabajadores de la
Administración de Justicia, las movilizaciones muy
ampliamente secundadas por los maestros en Cataluña - ver en "CCI on line": http://www.es.internationalism.org/node/2194
- las luchas en el sector de la limpieza en Madrid, y también las
movilizaciones muy radicales de los trabajadores de los transportes urbanos en
Barcelona, Madrid y Valencia, que sobre todo en el caso de la primera han
contado con la
SOLIDARIDAD ACTIVA de usuarios y trabajadores de otros
sectores, y especialmente de los estudiantes universitarios que también a lo
largo de estos meses han protagonizado asambleas y manifestaciones contra la
degradación de la educación mediante el llamado "proceso de Bolonia". Como
vimos por ejemplo en las movilizaciones que tuvieron lugar en Francia el pasado
mes de Noviembre - véase AP nº 198 ó http://www.es.internationalism.org/ap/2007/178
- esta confluencia pone de manifiesto un hecho trascendental para la
perspectiva de la lucha de clases: LA INCORPORACION A LA LUCHA DE LA NUEVA GENERACION
DE TRABAJADORES. Que este "bautismo de fuego" de la nueva generación obrera
tenga lugar precisamente en un terreno de movilizaciones por solidaridad,
superando el peso del "cada uno a la suya", del corporativismo, o la división
que la clase enemiga trata de sembrar en nuestras filas  tiene además un importante valor añadido, ya
que la solidaridad es un aspecto vital de la toma de conciencia de la
pertenencia a una misma clase con unos mismos intereses comunes de lucha contra
los explotadores, y con una misma perspectiva unitaria - la construcción de la
comunidad humana mundial - opuesta a la destrucción engendrada por la sociedad
basada en la explotación, en la defensa de los intereses de una minoría.

 

 

La creciente inquietud de los explotados por el futuro no
puede ser contenida por las "promesas" de los explotadores

Allí donde acudía a dar un mitin el Ministro de Justicia, el
Sr. Bermejo, muy aficionado a presumir de "rojerío" y a anunciar «un futuro en colores» (¡sic!), allá que
acudían los trabajadores de los juzgados a reclamar una subida salarial que les
permitiría superar los "grises" mil euros que tienen, como media, en nómina.
Mientras la cabeza de lista de los "socialistas" catalanes, la ministra Chacón,
se aparecía cual hada madrina que vela por «los
sueños de los jóvenes y los desfavorecidos»
(¡sic!), los conductores de
autobuses de Barcelona han recordado una y otra vez como el alcalde
"socialista" de Barcelona les somete a la pesadilla de una infernal jornada
laboral que les impide descansar dos días seguidos a la semana.

Hacía mucho tiempo que una campaña electoral no se veía
salpicada de un desarrollo tal de la conflictividad social. Con ello no
pretendemos negar el impacto que tiene aún entre los trabajadores la
mistificación democrática que se ha puesto en evidencia con la tasa de
participación del 9-M. Pero resulta igualmente incuestionable que hacía mucho
tiempo, prácticamente 20 años, que una campaña electoral no "coincidía" con tal
número de huelgas y movilizaciones es decir que el "circo" electoral no ha
conseguido acallar las luchas de los trabajadores o silenciar sus
reivindicaciones. Puede parecer un dato circunstancial, pero no lo es. Sumado a
las noticias de las luchas que se suceden en multitud de países - desde Egipto
como analizamos en el anterior número de AP hasta el corazón del capitalismo en
Alemania como vemos en éste - es un dato más que confirma el cambio de "clima"
que se respira en las filas de los trabajadores de todo el mundo en el último
lustro - ver nuestro análisis en http://www.es.internationalism.org/rint132edito
- . Detrás de ese avance de la combatividad, y en cierto modo también de la
toma de conciencia del proletariado - se haya, como decimos en el artículo
referido una creciente inquietud por el futuro en el que se anuncia nítidamente
un brutal empeoramiento de las condiciones de vida y trabajo de la clase
obrera.

Así por ejemplo la rabia que late detrás de las
movilizaciones de los estudiantes universitarios es el porvenir que se
barruntan muchos de ellos de verse atrapados en unos "estudios basura" en unas
Facultades abandonadas a su suerte en los presupuestos públicos. Eso explica
igualmente que, como también ha sucedido en Francia, profesores y otros
trabajadores de las universidades se hayan manifestado en solidaridad con los
estudiantes. Otro tanto cabe decir de los trabajadores de los servicios de
limpieza de Madrid que alentados por el ejemplo que les dio la lucha del
personal de limpieza del Metro de Madrid en Diciembre-Enero pasado se han
lanzado ahora a la huelga, conscientes de que poco se puede confiar en las
interminables "negociaciones" sindicales. Otro tanto han debido pensar, como
veíamos, los conductores de autobuses de Barcelona que han decidido movilizarse
inmediatamente por los dos días de descanso semanales sin obedecer las
instrucciones de UGT y CCOO que les llamaban a "integrar" esta reivindicación
en las interminables negociaciones del convenio colectivo. Una vez más, el detonante
de esta explosión de combatividad ha sido la comprobación de que las
condiciones laborales empeoraban cada día más - por ejemplo con traslados de un
día para otro de la ruta de trabajo - y esa ha sido también la base que ha
servido para la solidaridad de los propios usuarios que son, en su inmensa
mayoría, trabajadores sometidos a ataques y amenazas similares.

Con este desarrollo de las luchas reivindicativas se pone de
manifiesto sin duda la creciente desconfianza de los trabajadores en las instituciones
del Estado "democrático". Así por ejemplo los periodistas que seguían las
movilizaciones de los conductores de autobús en Barcelona, se extrañaban de que
a diferencia de otras manifestaciones en esta ocasión los trabajadores no
desfilaran tras la clásica "sopa de letras" de los sindicatos. No deberían
extrañarse puesto que UGT y CCOO son los baluartes sindicales de los partidos
del gobierno municipal de  Barcelona, que
es la propia patronal de la empresa de transporte urbano. Pero ese
distanciamiento no puede explicarse únicamente por estas particularidades, pues
es algo que vemos desarrollarse también entre otros trabajadores como los
ferroviarios franceses - véase http://www.es.internationalism.org/ap/2008/199_francia
- o los empleados públicos en Alemania - ver artículo en este mismo número de
AP -.

Y es que por mucho que esas instituciones "democráticas" se
llenen la boca de promesas de atender nuestros intereses, lo único que de
verdad "ofrecen" ante nuestras reivindicaciones son LA CALUMNIA Y LA REPRESION.

La calumnia ha ido en esta ocasión más allá de la acusación
a los huelguistas de "egoístas" e "insolidarios" que con sus desmedidas
reclamaciones amenazarían los presupuestos públicos (cuando por ejemplo el
ministro de Justicia ha gastado 250 mil euros de las arcas públicas en
reformarse un apartamento en Madrid), u ocasionarían un grave daño a los
ciudadanos usuarios. En su afán de crear un verdadero "cordón sanitario" para aislar
las luchas, los medios de comunicación han insinuado que estas estarían siendo
instrumentalizadas como "arma electoral". Y del mismo modo que la prensa afín a
Esperanza Aguirre y el PP veía la larga mano del PSOE tras las movilizaciones
de los empleados de limpieza en Madrid; la prensa que suspira por ZP catalogaba
a los trabajadores de la
Justicia que se concentraban ante los mítines del PSOE como
"tontos útiles" pero "servidores objetivos" de los intereses de la Derecha.

Y cuando el linchamiento "moral" de los huelguistas no ha
sido bastante, los defensores del orden han recurrido al apaleamiento físico y
a otros instrumentos de represión como las sanciones y las multas. Así, por
ejemplo, los "mossos d'esquadra" (la policía autónoma catalana) entraron
brutalmente a desalojar a los estudiantes concentrados en la Universidad Autónoma
de Barcelona el pasado 4 de Marzo ocasionando cerca de una decena de heridos.
Por ejemplo también esa misma policía la emprendió a palos contra un miembro de
un piquete informativo de la huelga de autobuses de Barcelona. A los
trabajadores de la
Administración de Justicia les llueven estos días sanciones
de hasta un 50% del salario por haber hecho huelga cuatro o cinco días
laborables. Los conductores de autobuses de Barcelona deben hacer frente a
multas por incumplir unos "servicios mínimos" que alcanzan a menudo hasta el
80% de los trabajadores y que son fijados por las mismas autoridades que se
niegan a satisfacer las reivindicaciones obreras.

Que la burguesía recurra cada vez más a la represión - como,
por otra parte, también hemos denunciado en las luchas que han tenido lugar en
Francia el pasado mes de Noviembre - es un síntoma evidente del recorte de su
margen de maniobra que le viene impuesto por la agravación de la crisis mundial
y que le empuja inexorablemente a atacar a muerte las condiciones de vida de
los trabajadores en todo el planeta y a enfrentarse sin contemplaciones a la
lucha de estos contra esos hachazos. Lo que ponen una vez más de manifiesto las
luchas que se han vivido recientemente en España es que esa brutalidad
represora no es patrimonio exclusivo del "Sarkozy" de turno o de los gobiernos
de la
Derechona. Precisamente el clima de persecución que viven las
huelgas en Barcelona  - donde la policía
obedece las órdenes de Saura, máximo dirigente de los ¿ex?-estalinistas, viene
a confirmar por enésima vez que en lo tocante a la represión de las luchas
obreras, la Izquierda
nada tiene que envidiar a la
Derecha.

 

 

La solidaridad de clase es la única defensa de las luchas

 El empeño precisamente de esos mismos partidos de Izquierdas
ha sido el de convencernos que, con sus "fallos", constituían sin embargo un
"mal menor" respecto a la
Derecha. Sabemos, sin embargo, que LOS DOS SON PEOR. Que
ninguna fracción de la clase explotadora va a dejar de sacrificar las
condiciones de vida obreras en el altar de los intereses del capital nacional.
Que la única fuerza de los trabajadores es que nosotros nos unamos y tomemos
conciencia del abismo de clase que nos separa de nuestros explotadores. Por
ello decimos que lo único que defiende al obrero es el desarrollo de la
solidaridad de clase.

Y eso es algo que poco a poco va ganando peso en las luchas
obreras. Precisamente para hacer frente a la campaña de acoso mediático y difamación,
los trabajadores se van habituando a explicar a través de hojas y
manifestaciones abiertas a otros sectores, cual es el verdadero significado de
su lucha, y por qué sus reivindicaciones pueden sentirse como propias o
cercanas por cualquier otro proletario. Así hemos visto como los conductores de
autobuses de Barcelona han logrado no sólo parar la campaña de auténtico
linchamiento moral que les acusaba de los sufrimientos de los usuarios, sino
ganarse la simpatía de éstos mostrando que es la propia patronal quien pone en
peligro su seguridad acentuando la precariedad de las condiciones de trabajo de
los autobuseros. Eso explica que en manifestaciones convocadas por estos hayan
participado vecinos de barrios obreros ("Nou Barris") y trabajadores de otros
sectores, especialmente aquellos que, como los universitarios, se encontraban
también en lucha. En una de estas manifestaciones, la del 9 de Febrero, se
difundió una octavilla en las que usuarios de TMB (Transportes Metropolitanos
de Barcelona, adaptado para la ocasión como Transportes "de mierda" de
Barcelona) señalaban - traducimos del catalán- : «Como usuarios de TMB, como trabajadores rebeldes y como cómplices de
las movilizaciones de los conductores de autobuses de la ciudad de Barcelona
queremos expresar toda nuestra solidaridad con los conductores en luchas, con
los expedientados por la empresa, con el agredido y el denunciado por los
mossos d'esquadra"
(...) ¿Quién es el
responsable de esta situación?: el impotente alcalde de Barcelona Jordi Hereu y
su panda de amiguetes de la administración de TMB, el sindicalismo
colaboracionista y de despachos, los buenos demócratas que protestan como
esquiroles creyéndose las mentiras de la prensa,..»
.

La burguesía va a tratar de desacreditar estas movilizaciones
diciéndonos calificándolas de hechos insignificantes cuando lo relevante sería
que los trabajadores han acudido masivamente a votar, y que lo han hecho
refrendando, por ejemplo en Cataluña, a ese mismo Partido "socialista" al que
denuncian en sus luchas. Ese discurso que pulula en todas las tertulias
radiofónicas y análisis de sesudos comentaristas políticos tiene una "pizca" de
verdad. Y es que la burguesía sabe, y así lo explota con todas sus fuerzas,

que en el terreno electoral, es decir con los trabajadores
atomizados como individuos , el peso de la influencia de la ideología de la
burguesa es mucho mayor que el que ejerce cuando los trabajadores viven su
propia fuerza colectiva a través de la lucha y la solidaridad de clase. Por
ello, ante la avalancha de ataques antiobreros que se avecinan contra los
trabajadores de todos los sectores podemos afirmar que el podrido mundo de las
mentirosas promesas electorales quedará atrás y que el futuro está preñado de
combatividad, solidaridad y desarrollo de la conciencia de la clase
revolucionaria.

 

Etsoem (20/3/2008).

Situación nacional: