La "independencia" de Kosovo es producto de las rivalidades imperialistas

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Contando con el beneplácito y la protección imperialista de los EE.UU., una gran parte de Serbia del Sur, la llamada provincia de Kosovo en la antigua ex-Yugoslavia, se ha declarado recientemente "independiente" de la actual Serbia. Esta decisión vuelve a poner "sobre la mesa" la perspectiva de la posible creación de una "Gran Albania" que podría integrar, antes o después, a Macedonia por el Este, constriñendo aún más si cabe las fronteras reales de la "Gran Serbia".

No puede caber ninguna duda sobre las peligrosas repercusiones de esta decisión y, de la desestabilización que puede implicar en el escenario imperialista en la región. En Kosovo existe una mayoría albanesa que alcanza el 90% de la población, mayoría que coexiste con una importante minoría serbia situada en tres encalves estratégicos, que tiene como mayor expresión la realidad de una ciudad como Mitrovica, ciudad divida de hecho entre ambas comunidades. En realidad, más de 120.000 serbios viven en esta región que, además es considerada muy seriamente como el corazón histórico, espiritual y religioso de la "Gran Serbia".

Realmente es una muestra más de la descomposición en la que se hunde el sistema capitalista, el hecho de que Kosovo, cuya economía esta totalmente deprimida, con un desempleo masivo, una corrupción endémica y gangsterismo, se declare como "Estado-nación independiente". No obstante, este no es un hecho histórico nuevo. Es la realidad de todas las naciones y los nacionalismos surgidos tras la Primera Guerra Mundial hasta hoy en día. Como en tantos otros casos en Kosovo, por ejemplo, ha sido necesaria la presencia permanente de la OTAN con una fuerza militar de más de 17.000 efectivos presentados como "fuerzas de paz" y la suma de 2.000 militares más hace pocas fechas para, mantener una apariencia de "tranquilidad" y "prosperidad".

Una vez más, bajo la mentira mil veces repetida de los derechos de la "comunidad internacional", de la bandera de la ONU, diferentes países han tomado posición, según sus intereses imperialistas claro esta, ante la declaración unilateral de independencia de Kosovo. La tan cacareada y "buscada" unanimidad de la Unión Europea (UE) en materia de política exterior ha vuelto a "saltar en pedazos" siempre que se crea ingenuamente, claro esta, que tal "unanimidad" existe o puede existir. Hasta la fecha, Francia, Gran Bretaña, Italia, Alemania y los EE.UU. han apoyado sin reservas la independencia de Kosovo. Por otra parte, Rusia, Grecia, Eslovaquia, Bulgaria, Rumania, España y, curiosamente muchos de los llamados "movimientos separatistas" (Azerbaiyán y Sri Lanka entre otros) se han opuesto implacablemente.

La oposición a esta nueva posición imperialista kosovar esta capitaneada por el imperialismo ruso y sus siempre importantes pretensiones históricas en la zona en cuestión. No cabe la menor duda de que Rusia esta sufriendo una afrenta con esta nueva situación y que, como en otras ocasiones, esta dispuesta a abrir una dinámica de represalias de consecuencias considerables. El imperialismo ruso considera estos nuevos acontecimientos como una injerencia más de las que ha sufrido en Georgia o Moldavia. «...Por encima de todo no debemos olvidar una cosa: tras el nacionalismo serbio está siempre el imperialismo ruso...» ( El folleto de Junius, Rosa Luxemburgo).

Aunque hay muy pocas posibilidades de una intervención de Rusia en el momento actual, no se debe olvidar que durante la guerra en Yugoslavia en 1999, ocurrió un grave incidente en el aeropuerto Kosovar de Pristina entre las tropas de la OTAN y Rusia, muy próximo a un enfrentamiento militar abierto. Aparte de esto, el comandante en jefe de las fuerza militares de la UE en Bosnia, en Noviembre de 2007, exhortaba a la necesidad de una intervención militar en caso de «...un nuevo estallido de la guerra en la región...» (El Observador, 18/11/0/7).

 

La larga historia de los conflictos imperialistas en los Balcanes

Quizás en estos momentos esa posibilidad aparezca para muchos fuera de lugar, puede sonar a exageración. Pero toda la historia de los siglos XIX y XX, indica que la complejidad geográfica, política, estratégica e imperialista en esta zona del mundo nos muestran que esta región ha sido un punto neurálgico en el desarrollo de los conflictos imperialista que azotan desde hace décadas a la humanidad.. Los Balcanes, desde principios del siglo XIX, han sido una expresión genuina de lo que representa el desarrollo del imperialismo y, solo en ese contexto puede entenderse profundamente la evolución de esta situación en el marco de la decadencia del capitalismo. Esta región es donde el nuevo período histórico se manifestó más claramente en 1914, cuando el asesinato del Archiduque de Austria fue la chispa que encendió la llama de la Primera Guerra Mundial. Fue un campo de batalla clave en la profundización de la barbarie en la IIª guerra mundial, un foco de las rivalidades imperialistas entre los bloques del Este y del Oeste entre 1945 y 1989 y, además cabe recordar que desempeño un papel fundamental en el caos guerrero que siguió al derrumbe de los viejos regímenes del Bloque del Este, como así lo evidencian las horrendas guerras que se desarrollaron a lo largo de los años 1990.

Esta realidad jamás ha sido ajena a la denuncia que históricamente han realizado los revolucionarios. Escrito en el primer año de la Primera Guerra Mundial, el anteriormente citado "Folleto de Junius" de Rosa Luxemburgo es meridianamente claro sobre la situación histórica de la región y su dinámica de evolución: «.... En un sentido histórico, lo que hace de la quema de los Balcanes el centro de la política y la situación mundial en la época actual es que es la expresión más elevada de los conflictos que desgarran al actual mundo imperialista, es un eslabón fundamental en la cadena de acontecimientos que han conducido al mundo a la fatal necesidad de una guerra mundial...», «...El gran juego de la política mundial se ha jugado en esta región de forma verdaderamente brutal..». Para los revolucionarios siempre ha sido esencial hacer un buen análisis de los elementos centrales de la evolución de la vida del capitalismo. El disparo que acabo con la vida del archiduque en Sarajevo en 1914, ponía en tela de juicio todas las alianzas imperialistas de la época. Las espadas se afilaron, en ese preciso momento, para conseguir un control de la región: Serbia, Rusia, Gran Bretaña y Francia de un lado y, en el otro, Alemania, Austro-Hungría y la Turquía Otomana de la época.

En esencia el panorama imperialista en la zona no ha cambiado nada en la época actual. Pueden cambiar los protagonistas pero el fondo del problema sigue siendo el mismo. En 1991 tras la desintegración de la antigua Yugoslavia el fulgurante desarrollo de un nacionalismo rabioso, alentado por las grandes potencias, abrió el camino al desarrollo de Eslovenia y Croacia, apadrinadas esencialmente por Alemania. En el campo "rival" Gran Bretaña, Rusia y Francia, miraban hacia otro lado mientras Milosevic y los suyos emprendían una limpieza étnica de terribles consecuencias, en tanto en cuanto estas atroces acciones ayudaban a consolidar sus intereses en la región. En el mismo sentido y con iguales intenciones, obraron los Estados Unidos de América al armar hasta los dientes a las bandas bosnias y al ayudarlas con sus "bombardeos humanitarios" en toda la región hasta conseguir una relación de fuerzas que pusiera las bases para defender a medio y largo plazo sus intereses imperialistas en esta parte de Europa. Al menos 100.000 albaneses fueron asesinados y más de 800.000 hubieron de desplazarse ante la brutal represión que llevó a cabo el presidente serbio Milosevic entre 1998 y 1999. En respuesta a esas acciones, la OTAN (expresando los intereses de EE.UU.) bombardeó hasta expulsar el ejército serbio fuera de Kosovo en 1999, y la burguesía albanesa, mediante el Ejército de Liberación de Kosovo (ELK) tomó su revancha, pavimentando el camino a la actual "declaración de independencia de Kosovo".

La formación del nuevo "Estado" de Kosovo no va a resolver, en modo alguno, las tensiones nacionalistas en los Balcanes. Muy al contrario: el proceso de desagregación, caos y barbarie es más que seguro. El proceso de "Balcanización", con la formación de Estados inviables fue parte inseparable de la pendiente hacia la guerra en el siglo XX y ha seguido siendo parte de esta dinámica al comienzo del siglo XXI. De hecho, una vez más, a los pocos días de la declaración de la independencia ya se han producido los primeros enfrentamientos de cierta entidad entre las minorías serbias, las tropas de la OTAN y los radicales kosovares. Una vez más se demuestra la inviabilidad de todas las supuestas "liberaciones nacionales" y las creaciones de "nuevos Estados".

Para la clase obrera en esta región, como en cualquier otra parte, las celebraciones de los nacionalistas albaneses o la reacción de las fuerzas pro-serbias son igualmente peligrosas y reaccionarias. Deben luchar por intentar no dejar arrastrar al terreno del nacionalismo, el chovinismo y en suma a la nefasta defensa de la "patria" se presente este como sea. Solo la lucha por defender sus intereses de clase y el desarrollo del internacionalismo podrán asegurar un futuro y una perspectiva a los obreros de Kosovo, Serbia y del cualquier otra parte del mundo.

 

Artículo adaptado de World Revolution (Marzo 2.008), publicación en Gran Bretaña de la Corriente Comunista Internacional (CCI).