La revolución de 1905 en Rusia

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Hace

100 años, el proletariado desarrolla en Rusia el primer

movimiento revolucionario del siglo XX, conocido con el nombre de

Revolución Rusa de 1905. Por no haber salido victorioso

como sí ocurriría 12 años más tarde

con la revolución de Octubre, aquel movimiento ha caído

prácticamente en el olvido. Por eso no ha sido objeto de

las campañas de denigración y de calumnias como sí

lo fue la Revolución Rusa de 1917, especialmente tras el

hundimiento del muro de Berlín, en el otoño de 1989.

Sin embargo, la Revolución de 1905 aportó toda una

serie de lecciones, clarificó y dio respuesta a las

cuestiones que se planteaban al movimiento obrero en aquel

entonces y sin las cuales la Revolución de 1917 no hubiera

podido, sin duda, salir triunfante. Y aunque esos acontecimientos

hayan ocurrido hace un siglo, 1905 está mucho más

cerca de nosotros políticamente que lo que podría

pensarse. Es necesario, para las generaciones de revolucionarios

de hoy y de mañana volver a hacer suyas las enseñanzas

fundamentales de aquella primera revolución en Rusia (….)

Muchos elementos de lo que iban a ser las posiciones decisivas del

movimiento obrero en la fase de decadencia del capitalismo estaban

ya presentes en 1905.

La Revolución

de 1905 fue objeto de numerosos escritos en el movimiento obrero

de entonces. Las cuestiones planteadas fueron debatidas a fondo.

Nos vamos a concentrar, en una corta serie de tres artículos,

en algunas lecciones que nos parecen hoy centrales para el

movimiento obrero y que siguen siendo actuales: la naturaleza

revolucionaria de la clase obrera y su capacidad histórica

intrínseca para enfrentarse al capitalismo y dar una nueva

perspectiva a la sociedad; la naturaleza de los soviets, “la

forma por fin encontrada de la dictadura del proletariado”

como los definió Lenin y, la capacidad de la clase obrera

para aprender de sus experiencias, para sacar lecciones de sus

derrotas, la continuidad de su combate histórico y la

maduración de las condiciones de la Revolución (…).

la

revolucion rusa de 1905 fue una ilustración de lo más

esclarecedora de lo que el marxismo entiende por carácter

fundamentalmente revolucionario de la clase obrera. La capacidad

del proletariado ruso para pasar de una situación en la que

está ideológicamente dominado por los valores de la

sociedad a una posición en la que, por medio de un

movimiento masivo de luchas, va tomando confianza en sí

mismo, desarrolla su solidaridad, va descubriendo su fuerza

histórica hasta crear los órganos que le permitan

apropiarse de su porvenir, es un ejemplo vivo de la fuerza

material que es la conciencia de clase del proletariado cuando se

pone en movimiento (...) No obstante, los

acontecimientos de 1905 no surgen de la nada, sino que son el

producto de una acumulación de experiencias sucesivas que

agitaron a Rusia desde finales del siglo xix. Como dice Rosa

Luxemburg : “… esta huelga de Enero

en San Petersburgo fue la consecuencia inmediata de la gigantesca

huelga general que había estallado antes, en Diciembre de

1904, en el Cáucaso, en Bakú y que mantuvo a toda

Rusia pendiente de ella. Y lo ocurrido en Diciembre en Bakú

no fue sino el último y poderoso eco de las grandes huelgas

que, entre 1903 y 1904, como terremotos periódicos, habían

sacudido todo el sur de Rusia, y cuyo prólogo había

sido la huelga de Batúm en el Cáucaso en Marzo de

1902. En realidad, esta primera serie de huelgas, inscrita en la

cadena continua de erupciones revolucionarias actuales, solo dista

cinco o seis años de la huelga general de los obreros

textiles de San Petersburgo en 1896 y 1897”1.

El 9

(22) de Enero de 1905 conocido como el “domingo sangriento”,

marcó el inicio de una serie de acontecimientos en la vieja

Rusia zarista que se desarrollaron durante todo el año 1905

y que terminaron con la represión sangrienta de la

insurrección de Moscú en Diciembre. La actividad de

la clase fue constante durante todo un año, aunque las

formas de lucha no fueran siempre las mismas y no tuvieran todas

la misma intensidad (….) Estos acontecimientos tuvieron un

protagonista fundamental, el proletariado ruso, y toda la dinámica

de la revolución sigue estrictamente la lógica de la

clase proletaria. Aún cuando el movimiento obrero

internacional esperaba una revolución burguesa en Rusia,

estimando que la tarea central de la clase obrera –como así

había ocurrido en las revoluciones de 1789 y 1848–

era participar en el derrocamiento del Estado feudal y estimular a

la instauración de las libertades burguesas, no solo es la

huelga de masas de la clase obrera la que vivifica todo el año

1905, sino que además es su dinámica la que lleva a

la creación de los órganos del poder obrero. Lenin

mismo lo deja claro cuando recuerda que aparte de su carácter

“democrático burgués” debido a su

“contenido social”: “...La revolución

rusa fue a la vez una revolución proletaria, no solo por

ser el proletariado su fuerza dirigente, la vanguardia del

movimiento, sino también porque el medio específicamente

proletario de lucha, la huelga, fue el medio principal para poner

en movimiento a las masas y el fenómeno más

característico del desarrollo, en oleadas sucesivas, de los

acontecimientos decisivos” 2.

Pero

cuando Lenin habla de huelga, no debemos imaginarnos acciones de

4, 8 o 24 horas como las que hoy proponen los sindicatos en todos

los países del mundo. En realidad, en 1905, se desarrolla

lo que luego habrá de llamarse huelga de masas, ese

océano de fenómenos” –

como la definió Rosa Luxemburg – o sea la

extensión y la autoorganización espontáneas

de la lucha del proletariado que van a ser características

de los grandes momentos de lucha del siglo XX (....) : “La

huelga de masas aparece no como un producto específicamente

ruso del absolutismo, sino como una forma universal de la lucha de

la clase proletaria, determinada por la fase actual del desarrollo

capitalista y las relaciones de clase (...) la revolución

rusa actual ha estallado en un momento de la evolución

histórica que ya está en la otra vertiente de la

montaña, más allá del apogeo de la sociedad

capitalista” 3 (...) La huelga de masas no es

un simple movimiento de las masas, una especie de revuelta popular

que engloba a “todos los oprimidos” y que sería,

por esencia, algo positivo como las ideologías

izquierdistas y anarquistas de hoy quieren hacer creer. En 1905,

Pannekoek escribía: “...Si se considera la masa en

su sentido general, el conjunto del pueblo, lo que aparece es que,

al neutralizarse mutuamente las ideas y las voluntades divergentes

de unos y de otros, no emerge aparentemente otra cosa sino una

masa sin voluntad, antojadiza, entregada al desorden, versátil,

pasiva, oscilando de acá para allá según los

impulsos, entre movimientos incontrolados e indeferencia apática

–resumiendo, como ya sabemos, el retrato del pueblo que

tanto gusta pintar a los escritores liberales (...) Ellos no

conocen las clases. En el extremo opuesto, ha sido la fuerza de la

doctrina socialista la que ha dado un principio de orden y un

sistema de interpretación de la infinita variedad de

individualidades humanas, al haber introducido el principio de la

división de la sociedad en clases (...) En cuanto se

identifican las diferentes clases en los movimientos de masas

históricos, inmediatamente surge de la espesa niebla la

imagen clara del combate entre las clases, con sus fases sucesivas

de ataque, de retirada, de defensa, de victoria y de derrota”

4, (....) Como concluyó Rosa Luxemburgo:

”...En una palabra: la huelga de masas cuyo modelo nos

ofrece la revolución rusa no es un medio ingenioso,

inventado para reforzar el efecto de la lucha proletaria sino que

es el movimiento mismo de las masas proletarias, la expresión

de la lucha proletaria en la revolución”, (.....)

“los obreros bruscamente electrizados por la acción

política reaccionan inmediatamente en el dominio que les es

más próximo: se rebelan contra su condición

de esclavitud económica. El gesto de revuelta que la lucha

política es les hace sentir con una intensidad insospechada

el peso de sus cadenas económi­cas”5.

(.....)

Un aspecto muy importante en el proceso revolucionario en la Rusia

de 1905, fue su carácter marcadamente espontáneo.

Las luchas surgen, se desarrollan y se refuerzan, haciendo surgir

nuevos instrumentos de lucha como la huelga de masas y los

soviets, sin que los partidos revolucionarios de entonces consigan

enterarse de qué va la cosa, ni siquiera comprender

enteramente, en aquel momento, las implicaciones de lo que está

sucediendo. La fuerza del proletariado en el movimiento, en el

terreno de sus propios intereses de clase, es asombrosa y posee en

sí misma una creatividad inimaginable. Lenin mismo lo

reconocería un año después al hacer balance

de la Revolución de 1905: “.....De la huelga y de

las manifestaciones se pasa a la construcción de barricadas

aisladas. De las barricadas aisladas a la construcción de

barricadas en masa y a las batallas callejeras contra las tropas.

Pasando por encima de la cabeza de las organizaciones, la lucha

proletaria de masas fue de la huelga a la insurrección. Esa

es la gran adquisición de la Revolución rusa,

adquisición debida a los acontecimientos de diciembre 1905

y realizada, como las anteriores, a costa de sacrificios enormes.

De la huelga política general, el movimiento se alzó

a un nivel superior. Forzó a la reacción a ir hasta

el final de su resistencia: y ha sido así como el

movimiento ha acercado extraordinariamente el momento en que la

revolución, ella también, irá hasta el final

en el empleo de sus medios ofensivos. La reacción no puede

ir más allá del bombardeo de las barricadas, de las

casas, de la muchedumbre. La Revolución, en cambio, puede

ir más allá de los grupos de combate de Moscú,

tiene campo abierto y ¡qué campo en extensión

y profundidad! (…) El cambio de las condiciones objetivas

de la lucha que imponía la necesidad de pasar de la huelga

a la insurrección, fue percibido por el proletariado mucho

antes que por sus dirigentes. La práctica, como siempre, se

adelantó a la teoría” 6 .

Este

pasaje de Lenin es especialmente importante hoy, pues muchas dudas

en los elementos politizados y, hasta cierto punto, también

en las organizaciones proletarias, se arraigan en la idea de que

al proletariado no logrará jamás salir de la apatía

en la que a veces parece haber caído. Lo ocurrido en 1905

es el desmentido más patente de todo eso. La fuerte

impresión que produce comprobar ese carácter

espontáneo de la lucha de la clase se debe, a veces, a la

subestimación de los procesos que se desarrollan en lo

profundo de nuestra clase, de esa maduración subterránea

de la conciencia de la que ya hablaba Marx, cuando la comparaba al

“viejo topo”. La confianza en la clase obrera, en su

capacidad para dar una respuesta política a los problemas

que afectan a la sociedad, es algo de la primera importancia hoy

en día. Después del desmoronamiento del muro de

Berlín y la campaña de la burguesía que vino

después sobre la quiebra del comunismo y su falaz

identificación con el infame régimen estalinista, la

clase obrera ha encontrado muchas dificultades para reconocerse

como tal clase y, por consiguiente, reconocerse en un proyecto, en

una perspectiva, en un ideal por el que combatir. La falta de

perspectiva produce automáticamente una caída de la

combatividad, un debilitamiento de la convicción de que es

necesario batirse, porque no se lucha por algo sino cuando hay un

objetivo que alcanzar. Por eso es por lo que hoy, la ausencia de

claridad sobre la perspectiva y la falta de confianza en sí

misma por parte de la clase obrera están fuertemente

relacionadas (.....), Pero sobre todo, es en la práctica

donde puede superarse una situación así, a través

de la experiencia directa que la clase obrera realizará de

sus posibilidades y de la necesidad de luchar por una perspectiva.

Esto es lo que se produjo precisamente en Rusia en 1905 cuando :

“en unos cuantos meses cambiaron las cosas de arriba

abajo. Las pocas centenas de socialdemócratas

revolucionarios fueron “de repente” miles y esos miles

se volvieron dirigentes de dos o tres millones de proletarios. La

lucha proletaria suscitó una gran efervescencia e incluso,

en parte, un movimiento revolucionario, en lo más profundo

de la masa de los cincuenta a cien millones de campesinos; el

movimiento campesino tuvo repercusiones en los ejércitos,

lo cual llevó a revueltas militares y oposiciones armadas

entre las tropas” 7 .

(.....)

Esta confianza en la clase obrera que hoy expresamos no es un acto

de fe, ni procede de una especia de ceguera mística, sino

que se basa precisamente en la historia de nuestra clase y en su

capacidad de reanudación, a veces sorprendente, en medio de

un aparente letargo. La dinámica con la que se produce la

maduración de la conciencia proletaria es a veces oscura y

difícil de comprender. Pero también es cierto que la

clase obrera estará históricamente obligada, por el

lugar que ocupa en la sociedad de clase explotada y a la vez

revolucionaria, a levantarse contra la clase que la oprime, la

burguesía, y en la experiencia de ese combate volverá

a encontrar esa confianza en sí misma que hoy le falta:

“...Antes, teníamos una masa impotente, dócil,

inerte como un cadáver, frente a la fuerza dominante, la

cual sí está bien organizada sí sabe lo que

quiere, y manipula a la masa a su conveniencia; y resulta que esa

masa se transforma en humanidad organizada, capaz de decidir su

propio sino ejerciendo su voluntad consciente, capaz de hacer

frente con empecinamiento al viejo poder dominante. Era pasiva y

se vuelve masa activa, organismo dotado de vida propia, cimentado

y estructurado par sí mismo, dotado de su propia

conciencia, de sus propios órganos...” 8

.

Paralelamente a la confianza de

la clase obrera en sí misma, aparece necesariamente otro

factor crucial de la lucha del proletariado: la solidaridad en sus

filas.(.....)La solidaridad proletaria es un arma fundamental de

la lucha del proletariado; fue una de las bases del impresionante

cambio que se produjo en 1905 en Rusia: “...la chispa

que provocó el incendio fue un conflicto corriente entre

capital y trabajo: la huelga en una fábrica. Pero cabe

señalar que la huelga de los 12 000 obreros de Putilov,

desencadenada el lunes 3 enero, fue ante todo una huelga

proclamada en nombre de la solidaridad proletaria. La causa de

ella fue el despido de 4 obreros. ‘Cuando fue rechazada la

petición de readmisión –escribe un camarada de

Petersburgo el 7 enero– la factoría se paró de

inmediato, por unanimidad total....’” 9

.

(....) Si la clase obrera en su

conjunto no es hoy todavía consciente de la fuerza de la

solidaridad, la burguesía, en cambio, no ha olvidado las

lecciones que el proletariado le ha infligido en la historia, 1905

fue un magnífico acontecimiento del movimiento obrero,

surgido de las entrañas revolucionarias del proletariado,

que demostró la potencia creadora de la clase

revolucionaria. Hoy, a pesar de todos los golpes que la burguesía

agonizante le ha asestado, el proletariado sigue conservando,

intactas, sus capacidades. Les incumbe a los revolucionarios hacer

que su clase pueda volver a apropiarse de las grandes experiencias

de su historia pasada y preparar sin descanso el terreno teórico

y político del desarrollo de la lucha y de la conciencia de

clase hoy y mañana (....).

Ezechiele (5/12/04)

Notas :

(1) R.osa Luxemburg:

Huelga de masas, Partido y Sindicatos, 1906.

(2) Lenin: Informe

sobre la Revolución de 1.905.

(3) Rosa Luxemburg:

Huelga de masas, Partido y Sindicatos.

(4)“Marxismo y

teleología”, publicado en Neue Zeit en 1905,

citado en “Acción de masas y revolución”

(1912).

(5) Rosa Luxemburg,

Huelga de masas, Partido y sindicatos.

(6) Lenin.:Las

enseñanzas de la insurrección de Moscú, 1906.

(7) Lenin, Informe

sobre la Revolución de 1905.

(8) Rosa Luxemburg,

Huelga de masad, partido y sindicatos.

(9) Lenin : Huelga

económica y huelga política.

Historia del Movimiento obrero: