Respuesta a UHP-Arde: Mas vale zoquete honesto que pillo tramposo

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Una

aclaración inicial: ¿Por qué eluden el

debate con insultos y amenazas?

En

la pagina web del grupo U.H.P. (¡Unión hermanos

proletarios¡)[1]

se

ha publicado “Ciencia y arte del zoquete”, una

respuesta a nuestro artículo de Acción Proletaria nº

178 donde denunciábamos la identificación como

“lucha de clases” de la bárbara confrontación

imperialista que actualmente tiene lugar en Irak.

Como

vamos a ver, esta respuesta no responde prácticamente a

nada, no ofrece nuevos datos que avalen su valoración de la

situación en Irak, ni más argumentación que

engordar caprichosamente el repertorio de manipulaciones, insultos

y amenazas. Resulta muy significativo que, de entrada, pretendan

descalificar la crítica que les hacemos arguyendo que ésta

obedecería al despecho de una “relación”

no correspondida: «no nos cabe duda que estos “buenos

revolucionarios” han tenido como principal motivación

para dedicarnos tan lindas palabras nuestro rechazo, frontal y

rotundo, a mantener ningún tipo de relación con

ellos» (Ciencia y Arte,...).

Para

evitar cualquier confusión  ponemos a disposición

de cualquier lector interesado la correspondencia intercambiada,

que consiste en una primera carta nuestra el 3-3-04, una respuesta

de “UHP-Asturies”[2]

el

24-3-04 y una tercera respuesta nuestra fechada el 11-4. En

nuestra primera carta decíamos: «Hemos leído

con atención diversos textos vuestros publicados en

folletos contra la guerra que nos han hecho llegar diversos grupos

(Otra guerra es posible, Guerra a la Guerra) y hemos podido

constatar con simpatía una coincidencia con lo que nosotros

también defendemos», precisando, sin embargo, que

«No sabemos las posiciones de las que os reclamáis

aunque nos parece muy alentador que os hayáis dado el

nombre de una experiencia del proletariado –Uníos

Hermanos Proletarios-. De todas formas, pensamos que aunque las

tradiciones políticas en las cuales asentemos nuestra

actividad no sean coincidentes ello no debe impedir el poder

discutir, conocerse mejor y actuar en común contra los

problemas que, en cantidad y calidad cada vez más grandes,

provoca el sistema social capitalista: guerras imperialistas,

desempleo y miseria crecientes, destrucción sistemática

del planeta, barbarie, degradación moral».

intentamos una toma de contacto fue por que los documentos

firmados “UHP”[3]

denunciaban

claramente la guerra imperialista de Irak (marzo 2003),

denunciaban sin paliativos a los dos bandos (el pro-americano y el

germano-francés de “oposición”),

combatía igualmente el pacifismo y señalaba que la

única alternativa a la masacre imperialista era la lucha

por la revolución proletaria mundial. En ese sentido esos

textos tendían a converger con la posición que

siempre ha defendido la CCI y era de lo más natural que

intentáramos tomar contacto.

Esta

apertura a la discusión - lógicamente cauta, pues

hay muchos grupos que dicen una cosa pero luego son y hacen otra

completamente opuesta- venía reforzada por haber recibido

en nuestro mail un llamamiento firmado por UHP a la “coordinación

y acción común de los revolucionarios” que nos

envió una persona que, luego lo aclaró, no estaba

relacionada directamente con dicho grupo.

La

respuesta que “UHP-Asturies” nos dirigió el

24-3-04 fue un brutal portazo en las narices: «Señores:

no les hemos hecho llegar ningún llamamiento y nos extraña

muy mucho que alguien con dos dedos de frente lo haya hecho. En

cualquier caso, y si hablamos de lo mismo, ese "llamamiento"

no está dirigido a ustedes; sin duda no les disgustará

en exceso esto que les aclaramos, pues ya cuentan con su alucinado

"medio político proletario" para pasar el rato». 

De

esta respuesta se pueden decir muchas cosas pero hay una que

destaca sobre todas: el escaso respeto que manifiesta

“UHP-Asturies” hacia un compañero que se tomó

en serio su manifiesto y nos lo envió: el pobre “no

tendría dos dedos de frente”[4].

Por eso nuestra respuesta del 11-4-04 aclaraba que «En

cuanto a lo de atribuir poca inteligencia a quien nos lo ha

remitido, pensamos sinceramente que se trata de una más de

las descalificaciones gratuitas que aparecen en vuestro correo del

24/03. A nosotros en cambio, la actitud de quién nos

reenvía un documento que plantea un posible marco común

de discusiones, debates, críticas entre aquellos que se

reivindican de la revolución proletaria mundial como única

alternativa posible a la perspectiva de miseria, guerras y

barbarie que supone el capitalismo actual, nos parece una

expresión de conciencia de la necesidad de un debate y

clarificación del proletariado y de sus minorías más

conscientes».

También

pusimos de relieve una contradicción entre un Llamamiento,

en teoría “abierto” a todos los que se sentían

revolucionarios, y que en realidad excluía a la CCI y al

“alucinado” medio político proletario: «

Si tomamos la iniciativa de escribiros un correo para tomar

contacto, fue porque tras una lectura atenta de la “Propuesta”

vimos que encajaba en lo que es la CCI y el medio político

proletario. Por ejemplo, de toda discusión o relación

se debe excluir “a nuestros naturales enemigos, los

socialdemócratas, estalinistas e izquierdistas de todos los

colores”. Lo que tiene en común el actual Medio

Político Proletario es precisamente que se reivindica del

combate y la denuncia de los partidos “socialistas”

(desde 1914), de los PC´s y del trotskysmo desde que

franquearan la frontera de clase al llamar al proletariado a

participar en la IIª Guerra Mundial. Tampoco veíamos

en los “siete discriminantes prácticos” que se

enuncian en dicha “Propuesta” razón alguna para

impedir una discusión a fondo, incluso para precisar mejor

los propios “discriminantes” necesidad ésta que

se reconoce en la propia “Propuesta”. Entonces ¿por

qué se excluye a la CCI? ¿Existe acaso un 8º

discriminante no escrito y que por tanto es desconocido por

nosotros y por cualquiera que lea la “Propuesta” para

eliminar de las discusiones a ciertas organizaciones?».

Volvamos

ahora a la “ciencia y arte del zoquete”, respuesta a «

la más importantísima organización

interestelar del alucinógeno ‘medio político

proletario’, la repugnante cci». Estas ironías

iniciales no son sino un pequeño aperitivo de la ristra de

insultos, descalificaciones y provocaciones que salpican en resto

del texto. No perderemos el tiempo con ellos, nos concentraremos

en responder con argumentos a lo poco que tiene de argumentado.

Sin

embargo, el texto contiene un llamamiento apenas velado que no

queremos pasar por alto. Empieza por insinuar que seríamos

unos “zoquetes”, después da a entender, sin

decirlo abiertamente, que estaríamos defendiendo la

política de la burguesía[5],

más adelante se nos acusa abiertamente de “racistas”

recurriendo a hábiles sofismas, después somos

calificados de “tontos del culo”, llegándose a

la conclusión de que « la cci se compone, además

de imbéciles, de manipuladores experimentados» y

todo ello se remata con el siguiente llamamiento final: «CONTRA

LAS CAMPAÑAS BURGUESAS DE FALSIFICACIÓN Y REPRESIÓN

DE NUESTRAS LUCHAS! MUERTE A LOS IMBÉCILES».

El

autor, a través de una cadena de silogismos deja caer un

llamamiento a la “muerte de los imbéciles”, o

sea, de los militantes de la CCI. Hemos entendido su mensaje

“oculto” y denunciamos antes que nada su retorcimiento

y cobardía. ¿Por qué no llama abiertamente a

nuestro asesinato? ¿Por qué se molesta en hacerlo a

través de la insinuación y la hipocresía?

Tiene

desde luego un maestro en el llamado G”CI” (Grupo

“Comunista Internacionalista”) una banda que en 1996

lanzó un llamamiento al asesinato de nuestros militantes en

México[6].

Queremos

decirle que no vamos a adoptar la actitud cristiana de poner la

otra mejilla. Como no somos pacifistas tomaremos las medidas

necesarias para defender a nuestros militantes[7].

Entretanto pedimos –como hicimos cuando la amenaza a

nuestros camaradas en México- la solidaridad de todos los

compañeros que quieren erradicar de las filas del

proletariado los métodos propios de gángsteres

consistentes en llamar al asesinato. Es posible que haya elementos

que se reclamen de UHP quienes, aunque tengan serios desacuerdos

con nuestras posiciones y se planteen contra nosotros críticas

muy severas, no compartan sin embargo esos métodos. Les

animamos a que expresen claramente su rechazo contra tales

procedimientos y a que nos dirijan sin tapujos sus críticas.

¿Dónde

está la lucha de clases en Irak?

El

redactor o redactores se empeñan con una tozudez digna de

mejores empresas, en que «la batalla principal que se

desarrolla en Irak desde el principio de la guerra no es contra

‘la resistencia pro-Saddam’, ni la de los ‘chiítas’,

ni la de los ‘sunnitas’, la batalla principal es

mayoritariamente enfrentamiento entre dos clases: el proletariado

y la burguesía (...) Hoy el proletariado iraquí,

con todo en contra, con Irak convertido en el campo de batalla de

las rivalidades imperialistas, con los locales de las

organizaciones obreras asaltados, y los ‘dirigentes’

encarcelados, torturados, asesinados, está pese a todo

resistiendo al encuadramiento, luchando a la vez contra el

imperialismo extranjero y la burguesía local (islámica

o laica, de cualquier color)...» (Arde nº 6: “Irak:

contra la guerra de los ricos, guerra a los ricos”).

En

su “Ciencia y Arte del zoquete” vuelven a emperrarse

en lo mismo, aunque ya no les queda más remedio que

constatar que lo que salta a la vista de la situación de

Irak es el lodazal de peleas imperialistas entre fracciones 

de la clase explotadora (religiosas, nacionales, tribales, las

fuerzas de ocupación, etc):  «Nosotros, que

rechazamos como reaccionarias las luchas raciales, religiosas,

nacionalistas, hemos tratado de poner de relieve algunos elementos

que indican que lo que hoy está teniendo lugar en Irak no

puede reducirse a lo que los mass media nos venden sino que, por

el contrario, el proletariado está actuando como clase.

Podemos no conocer exactamente el grado de autonomía

desarrollado por el proletariado, podemos desconocer el potencial

de encuadramiento real desarrollada en Irak por el islamismo...

pero lo que afirmamos sustancialmente es que en Irak está

en marcha una guerra de clases entre explotados y explotadores, lo

dijimos, lo decimos, y lo seguiremos diciendo mientras que

consideremos que esto es así. Huelgas y manifestaciones de

parados lo prueban. Y nos ceñimos a estas expresiones del

conflicto clasista porque estas son las únicas que los

“verdaderos revolucionarios” de la cci consideran

“lucha de clases” (…) Lo demás,

los sabotajes, los ataques armados contra personas y estructuras

del poder capitalista, los saqueos, la destrucción de

edificios estatales y símbolos del poder, para esta buena

gente, no pueden ser sino obra del lúmpen o de “cualquier

ridícula fracción burguesa que ni siquiera puede

aspirar a formar su propio Estado”; y esto, por supuesto, no

podemos compartirlo. Podemos admitir que parte de las acciones

llevadas a cabo sean obra de alguna de las facciones burguesas en

conflicto, pero afirmar que la totalidad de ellas llevan el sello

burgués es una estupidez que no se sostiene».

De

estas largas citas podemos deducir en qué consiste la

“verdadera ciencia” con la que estos espabilados

quieren fustigar la “ciencia del zoquete”: en primer

lugar, afirmaciones de autoridad que hay que tragarse por artículo

de fe (“en Irak está en marcha una guerra de

clases entre explotados y explotadores, lo dijimos, lo decimos, y

lo seguiremos diciendo mientras consideremos que esto es así”

), y, en segundo lugar, un juego de sofismas destinado a darle

apariencia de realidad a lo que no es más que una invención

(1ª premisa: Los medios de comunicación mienten y

ocultan la lucha de clases. 2ª premisa: Los media dicen que

lo que hay en Irak es una pelea de todos contra todos. Conclusión:

Lo que existe en Irak no es tal pelea sino una lucha de clases).

Para

evitar equívocos malintencionados queremos dejar claro que

la CCI no ha negado jamás la existencia de expresiones de

auténtica lucha de clases en Irak. Lo que decimos, ¡y

salta a la vista!, es que lo que domina en Irak no es la

lucha de clases sino de manera abrumadora la confrontación

imperialista caótica entre las fuerzas de ocupación

y las multiformes fracciones de la llamada “resistencia”,

apoyadas cada cual por diversos rivales imperialistas de USA.

Ante

ese alud de barbarie imperialista lo que defendemos los

revolucionarios frente al proletariado de Irak y el del mundo

entero es la necesidad de preservar su autonomía de clase

contra ambos bandos en conflicto negándose a convertirse en

carne de cañón de su sanguinario enfrentamiento.

Esa

posición de autonomía de clase es la que defendían

los primeros textos de UHP y lo que motivó nuestra toma de

contacto. Lo que denunciamos en Acción Proletaria nº

178 es la traición de esa posición y su

transformación en toma de partido por uno de los dos bandos

en conflicto a través del expediente de convertir en “lucha

de clases” el combinado de acciones de la resistencia,

movimientos de masas dominados claramente por el chiísmo y

otras fuerzas burguesas, todo ello embellecido con algunas luchas

producto genuino de la resistencia de los explotados.

El

redactor de “Ciencia del zoquete” tiene que reconocer

en la práctica que muy pocos argumentos avalan su tesis de

“la lucha de clases en Irak” pues “no conoce

exactamente el grado de autonomía desarrollado por el

proletariado”, tampoco sabe “el potencial de

encuadramiento real desarrollado en Irak por el islamismo”.

De hecho cuando trata de justificarse diciendo que “parte

de las acciones llevadas a cabo sean obra de alguna de las

facciones burguesas en conflicto”, elude expresamente

referirse, en concreto, a cuáles de las que presentó

como lucha de clases en el Arde nº 6, o de las que han

sucedido desde entonces, no tienen nada que ver con la lucha de la

clase obrera.

Una

toma de partido por uno de los bandos imperialistas disfrazada

como “lucha de clases”

2005

va a ser el año de Don Quijote, si nuestro hidalgo del

siglo XXI, campando alegremente por el territorio iraquí en

lugar de hacerlo por La Mancha, se empeña en transformar

los molinos de viento burgueses en gigantes proletarios, poco

podemos hacer para impedírselo. Lo que sí le vamos a

impedir mediante el combate político es que trate de colar

como “apoyo a la lucha de clases en Irak” lo que en

realidad es una toma de partido apenas disimulada por el campo

imperialista de la “insurgencia”.

La

estratagema para hacer pasar el frente imperialista como “frente

de la lucha de clases” consiste en dar el apelativo de

“proletario” a movimientos controlados y dirigidos por

fuerzas de la burguesía tales como el chiísmo, el

islamismo, los post-sadamistas reconvertidos etc.  ¿Cómo

se justifica esta acrobacia? Se empieza por un dogma apriorístico:

habría que «reconocer la acción del

proletariado –por muy instintiva, débil o mistificada

que pueda ser- ante los ataques del capital» (Arde nº

6)[8].

En una palabra, las acciones, masivas o militares, de la

insurgencia iraquí y demás movimientos “contra

el ocupante”, serían “proletarias” pese a

que «en tal o cual acción pueda estar detrás

una dirección burguesa».

No

podemos sino darle la razón a nuestro autor cuando afirma

“rotundamente” «las fuerzas ideológicas

que, especialmente diseñadas para enredar y embaucar al

proletariado presentándose como obreras y revolucionarias,

conocemos como extrema izquierda realizan esta labor con

particular eficacia». ¿Y cómo ejecuta con

“eficacia” la “extrema izquierda” esa

labor? Pues presentando tal o cual guerra en un país –en

Palestina, antes en Vietnam y algunos trotskistas respecto a Irak-

como un “movimiento de masas” proletario que

lamentablemente tendría una “dirección

burguesa”. ¡El mismo método para “enredar

y embaucar” que emplea nuestro autor!

¿Cómo

se ha justificado a lo largo del siglo XX, especialmente por parte

de la “extrema izquierda”, el apoyo a guerras

imperialistas? Pues presentándolas como “movimientos

de masas” o resultado de la presión de “movimientos

de masas” que lucharían “contra el fascismo”,

“por la democracia”, “por la liberación

nacional”. Desde luego esos “movimientos de masas”

tendrían siempre el mismo “defecto”: estarían

encuadrados por “direcciones burguesas”.

Desde

luego a los autores de Arde no ha debido “arderles”

demasiado la cabeza para descubrir su innovadora teoría de

la “lucha de clases en Irak”. Toda la extrema

izquierda (desde el trotskismo hasta el anarquismo oficial) es una

consumada especialista en vender como “movimiento de masas”

con “dirección burguesa” las causas

imperialistas de la burguesía.  Pero, Arde tiene otro

maestro experto en esa “arte y ciencia”, no del

zoquete sino del enredo y el embaucamiento: el llamado G”CI”.

Su especialidad, aparte de llamar al asesinato de militantes

comunistas, es «apoyar mediante hábiles

subterfugios al Bloque Popular Revolucionario de El Salvador, el

Zapatismo en México o Sendero Luminoso en Perú.

Estos subterfugios han consistido en presentar las acciones

encuadradas por esas fuerzas burguesas como “movimientos de

proletarios en armas” (en el caso de Sendero Luminoso como

“defensa de proletarios prisioneros”) haciendo creer

que serían ellos quienes llevarían la iniciativa

independientemente de la “dirección formal” que

sería, por supuesto, “burguesa” y que el G”CI”

“no apoyaría en absoluto”»[9]

Arde

argumenta de la misma forma: en Irak esa «dirección

burguesa [de los movimientos proletarios] no es más

que la actuación de la burguesía para dirigir hacia

su dirección la lucha y derrotarla» (Arde nº

6). ¡Nada nuevo arde bajo el sol! La única aportación

de estos expertos en la sofística es una perogrullada de

difícil digestión: ¡una “dirección

burguesa” que no sería más que la “actuación

de la burguesía” para “dirigir hacia su

dirección”!

El

“arte” de los autores de la “Ciencia del

zoquete” es la prestidigitación: se hace desaparecer

aparentemente la posición izquierdista clásica de

toma de partido por uno de los bandos imperialistas en

conflicto, se escriben incluso encendidas soflamas contra aquella

para embaucar al público, para hacerla reaparecer al final

disfrazada como “lucha de clases”, es decir,

“movimiento de masas con dirección burguesa”.

Eso más que arte son “malas artes”.

La

violencia, el saqueo y la venganza no forman parte del

programa del proletariado

Lo

que distingue a Arde del izquierdismo clásico es que

mientras éste justifica su apoyo a las causas imperialistas

con tópicos como el “mal menor”, la

“independencia nacional”, la “lucha por la

democracia”, Arde utiliza el argumento de que estas luchas

serían verdaderamente revolucionarias por el simple hecho

de ser violentas, o por atacar a la propiedad privada, o, como en

el caso de los sabotajes, porque les fastidiarían el

negocio a los capitalistas.

La

sociedad capitalista supura violencia y destrucción por

todos sus poros. El abanico de formas de violencia que

cotidianamente surge de sus entrañas en terriblemente

variado: el terror del Estado burgués, la guerra

imperialista, el terrorismo de bandas armadas del capital de los

más variados pelajes (nacionalistas de “liberación”,

nacionalistas xenófobos, nacionalistas fascistas etc.).

Junto

a esas formas de violencia que son expresión de la clase

dominante, existe la violencia de las clases explotadas y

oprimidas. Pero esta violencia toma a su vez diferentes formas: la

violencia de la pequeña burguesía, la del lumpen, la

del campesinado y la violencia de clase del proletariado que es la

única que es liberadora y representa el porvenir.

Nosotros

siempre hemos defendido la necesidad de no hacer una amalgama

entre este maremagno de violencias estableciendo distinciones

claras entre ellas:

·       

La violencia de la burguesía consistente en la guerra, el

terror del Estado (democrático o dictatorial) junto con la

mayoría de acciones terroristas

·       

La violencia de la pequeña burguesía que en ciertos

sectores de la misma toma formas de terrorismo

·       

La violencia del lumpen que toma formas caóticas de saqueo

y destrucción nihilista

·       

La violencia de clase del proletariado basada en formas

específicas de establecimiento de relaciones de fuerza

contra el capital y su Estado: huelgas, manifestaciones, defensa

de sus medios de lucha, la insurrección para la toma del

poder y la defensa armada de la dictadura mundial de los Consejos

Obreros.

Nosotros

condenamos y denunciamos la violencia de la burguesía: el

terror, el terrorismo (en la enorme mayoría de sus

expresiones) y la guerra. La violencia de la pequeña

burguesía y del lumpen la vemos ajena al proletariado[10],

pero no la ponemos en el mismo saco que la violencia de la

burguesía. Lo que condenamos con la máxima firmeza

es la tentativa de presentar esa violencia desesperada, impotente

y caótica, como arma del proletariado o, peor aún,

como es el caso de UHP-Arde, como expresión de su lucha de

clase.

La

posición política de UHP-Arde consiste justamente en

defender como expresión y arma del proletariado la

violencia lumpen: “Pero la cci, expresión de un

revolucionarismo bienpensante propio de ciertos “estratos

acomodados” de la clase explotada y de la socialdemocracia,

no puede sino indignarse por el “pillaje” (tomar lo

que es nuestro), la “venganza” (el linchamiento y

ejecución de exponentes de la clase enemiga), la

“destrucción de fuerzas productivas” (edificios

estatales, por ejemplo, u oleoductos y refinerías,

estropeando el negocio de los ocupantes). Y se indigna porque

definamos la cólera desatada del proletariado, su obra de

destrucción, como “fiesta”. ¡Qué

macabro!, se horrorizan. Naturalmente la insatisfacción de

las necesidades, tras años de guerras, embargo, represión,

que lleva al saqueo, no les parece tan macabro. Tampoco son

macabros los edificios ministeriales desde los que se

administraba, y se administra, la explotación, la represión

y la muerte…lo macabro es destruirlo; son cosas del

cristianismo marxista”.

Es

decir, para UHP hay que reivindicarse del pillaje, de la venganza,

de la destrucción de fuerzas productivas, todo eso sería

una “fiesta”. Su campo es pues el lumpen. Eso no hace

de UHP-Arde una fuerza burguesa, sin embargo, lo hace portador de

una peligrosa amalgama: confundir el terreno del lumpen con el

terreno del proletariado.

Y

para defender ese terreno el redactor de la respuesta actúa

con mala fe:

-

nos acusa de revolucionarismo bienpensante, expresión de

“estratos acomodados” de la clase explotada[11]

y

de la socialdemocracia.

-

nos acusa de “cristianismo marxista”

No

vamos a molestarnos en rebatir tan ingeniosas amalgamas. Un

análisis somero de nuestras posiciones y nuestra práctica

podrán convencer a cualquiera que no nos haya condenado de

antemano o que no sea un “zoquete” (por emplear el

término tan repetido por nuestro autor) de su ausencia de

fundamento. Queremos ir a lo fundamental: no toda forma de

violencia es coherente con la lucha del proletariado y,

particularmente, la violencia lumpen que defiende nuestro autor es

especialmente negativa y aniquiladora para su combate de clase.

¿El

saqueo como forma de lucha? Pillaje ha habido en todas la épocas

de la historia. Ha sido la práctica preferida de los

ejércitos vencedores, también ha constituido la

acción cobarde del lumpen en momentos de crisis social en

el que la autoridad del Estado se debilita de forma más o

menos momentánea. Cuando el proletariado tomó el

poder en Rusia reprimió con energía los actos de

pillaje y bandolerismo pues nada de eso sirve a los intereses de

liberación de la humanidad.

De

lo que se trata es de cambiar las relaciones sociales de

producción y no de tomarse cada cual unas cuantas

mercancías para su propio consumo. La visión lumpen

del autor le impide comprender que el proletariado no aspira a

repartirse las riquezas sociales de la misma forma que una

cofradía de piratas se reparten el cargamento del barco

saqueado, su objetivo es abolir la propiedad privada de los medios

de producción como primer paso para garantizar la plena

satisfacción de las necesidades de toda la humanidad. Tras

el gritito radicaloide de “tomar lo que es nuestro” y

el aspaviento no menos radical de “atacar la propiedad

privada” lo que subyace es sustituir una propiedad

privada por otra. Que esa propiedad privada se conquiste de

forma ilegal y sin títulos oficiales no cambia un ápice

su naturaleza totalmente reaccionaria. ¡No ha salido ni un

centímetro del perímetro cerrado de la propiedad

privada!

Nuestro

redactor reclama el valor “revolucionario” de la

venganza. Sí seguimos su razonamiento encontraremos que

nadie más “revolucionario” que las clases

dominantes que practican abundantemente la virtud de la venganza.

Se vengaron con bárbaro salvajismo de la Comuna de París

hasta el extremo de levantar el mastodóntico monumento de

Monmartre como recordatorio permanente de dicha venganza. Se

vengaron con el Nazismo contra el atrevimiento revolucionario del

proletariado alemán, se vengaron con el sadismo del GULAG

en Rusia contra una revolución momentáneamente

triunfante. La justicia burguesa, como antes lo fue la justicia

feudal, está basada en la venganza más atroz contra

el proletario o el oprimido. Nuestro redactor, en su ofuscación,

cree que el antídoto a la venganza es el pacifismo, la

mansedumbre, el cristiano poner la otra mejilla. No entiende que

sigue dando vueltas a la noria de la ideología burguesa que

no admite más que esos dos polos aparentemente opuestos

pero en realidad simétricamente complementarios. Es cierto

que la explotación y la opresión producen

sufrimientos sin límite pero ante esos sufrimientos un

estrato social sin futuro solo sueña con la furia estéril

de la venganza mientras que el proletariado, que representa el

porvenir de la humanidad, a lo que aspira no es a vengar sus

sufrimientos sino a abolirlos para todo el género humano.

¿Será capaz nuestro redactor de superar su ceguera

para comprender esta diferencia?

El

que nosotros alertemos al proletariado contra una peligrosa

espiral de destrucción de fuerzas productivas engendrada

por las contradicciones insostenibles del propio capitalismo,

indigna a nuestro autor: «Es llamativo que la cci llegue

al colmo de la indignación cuando constata que se destruye

el “resultado del trabajo de millones de trabajadores de

generaciones pasadas y presentes”. Bien, señores de

la cci: todo lo que hoy vemos bajo el sol es el resultado del

trabajo de millones de trabajadores de generaciones pasadas y

presentes, luego todo debe ser respetado, nada destruido.

Respetémoslo todo, alabemos y ensalcemos el resultado de

siglos de acumulación capitalista. Al fin y al cabo, la

revolución será un simple cambio de manos; tomaremos

las centrales nucleares, las fábricas de misiles y

cazabombarderos, las minas de diamantes, y las gestionaremos en

beneficio de todos. Ese debe ser, entonces, el “proyecto

revolucionario” de la cci».

Es

posible que los cortos horizontes en los que se mueve el autor le

impidan comprender de qué estamos hablando y se sienta

obligado a hacer ironías a nuestra costa (pretenderíamos

que la revolución mantendrá centrales nucleares

etc.). Sencillamente, el problema que hoy se plantea al

proletariado y al conjunto de la humanidad es el peligro de que el

capitalismo nos hunda en una espiral de destrucción por la

guerra, por la anarquía medioambiental, por la

descomposición general del tejido social, de tal forma, que

desemboque en una destrucción de las bases materiales del

comunismo. El comunismo se basa en la abundancia, en partir del

carácter social y mundial de la producción, legado

histórico del capitalismo, del fantástico desarrollo

de las fuerzas productivas que ello permite, para acabar con el

carácter privado y nacional de su forma de explotación:

trabajo asalariado y mercancía. El comunismo no es ni el

reparto ni tampoco la destrucción de las riquezas

existentes.

¡El

capitalismo no necesita emuladores en el arte del terror y la

violencia irracional, en la práctica del saqueo y la

expropiación de la población mundial y el planeta

entero, en la sed insaciable de venganza! Todo eso que nuestro

redactor presenta como “radical” y “revolucionario”

es en realidad la práctica cotidiana del capitalismo en

descomposición!

Que

los trabajadores se dejen influenciar por esa pulsión hacia

la destrucción, que faltos de confianza en las

posibilidades revolucionarias de la clase obrera se dejen llevar a

una especie de aquelarre de violencia individualista y antisocial,

es una tendencia que, además, en el actual período

de descomposición capitalista, puede tomar un mayor peso

sobre todo en sectores obreros que por su inexperiencia o por su

situación desesperada, sufren más el peso de la

pérdida de confianza en la clase obrera. Por ello el papel

de los verdaderos revolucionarios es combatir esas tendencias y

no, en cambio, alentarlas, dándole además la

criminal apariencia de “liberación”.

Todo

eso exige someter a discusión las experiencias pasadas y

presentes de la lucha de clases, nos llama a entender en

profundidad el período histórico actual, el de la

descomposición terminal de este sistema. Esa claridad no

puede ser sustituida con “frasecillas” ingeniosas, con

silogismos chapuceros y malintencionados, con insultos y amenazas,

sino con un debate franco. Nosotros, por nuestra parte, vamos a

seguir contribuyendo a este proceso respondiendo a dos cuestiones

que “Ciencia y arte del zoquete” embarulla con sus

deformaciones:

*

¿Que significa la actual etapa de descomposición del

capitalismo para la lucha del proletariado y el futuro de la

humanidad[12]?

*

¿Cual es la verdadera lucha obrera, tal y como se ha

manifestado históricamente[13]?

Acción

Proletaria (CCI)).

[1]

www.crimental.org

[2]

¿Por

qué de Asturies? ¿Habla en nombre de todos los

grupos que se reclaman de las siglas UHP?

[3]

En

la respuesta del 27-3-04 se nos decía respecto a esos

textos que « si bien han sido redactados y difundidos por

compañeros nuestros y los asumimos en general, no son

nuestros».

[4]

Puede

apreciarse la fruición con la que los redactores de estos

documentos se dedican, cual mal profesor, a ponerle orejas de

burro a todo aquel que no está a la altura de su “arte

y ciencia”. Si alguien cree de buena fe su llamamiento a la

discusión y se lo remite a la CCI es que “no tiene

dos dedos de frente”, la CCI sería una caterva de

“zoquetes”,... Según el diccionario, zoquete en

sentido figurado es una persona “torpe, de pocas luces”.

No vemos que eso sea un insulto, pues cada uno da lo mejor de si

mismo y si ha nacido con “pocas luces” o la vida no le

ha permitido alcanzarlas no es su falta. Desde ese punto de vista

no entendemos por qué para el redactor o los redactores de

la “Ciencia y Arte del zoquete” semejante vocablo

tendría un sentido peyorativo. ¿O es que acaso

consideran que existe una “raza inferior”, la de los

zoquetes, que, al dictado de su macabra consigna: ¡“Muerte

a los imbéciles”!, merecería desaparecer?

[5]

su convicción es que nuestro grupo defiende la burguesía

que lo diga abiertamente y que lo demuestre.

[6]

Ver

Acción Proletaria nº 131 “Los parásitos

del GCI llaman al asesinato de nuestros camaradas en México”.

Allí mostrábamos el método igualmente

retorcido y manipulador de los individuos del llamado G”CI”.

Veamos con qué “método” llamaban al

asesinato de nuestros camaradas: empezaba por decir que porque

habíamos denunciado a Sendero Luminoso nos habríamos

hecho cómplices de la masacre de prisioneros proletarios.

De ahí hacía la siguiente deducción “lógica”:

«para la CCI, como para el Estado y la policía

peruana, situarse del lado de los oprimidos es sostener a Sendero

Luminoso». El siguiente silogismo decía: «en

el campo obrero, se ha considerado como policía o soplón

aquel contribuye a ese tipo de amalgama policial». Un

nuevo eslabón en la cadena de silogismos es recordar que

«son los mismos argumentos socialdemócratas que

utilizaron los Domingo Arango y Abad de Santillán frente a

las acciones violentas de los militantes revolucionarios».

¿Y cual es la conclusión de ese entramado de

sofismas? «Y por este tipo de calumnia, cuya utilidad

para el Estado es bien real, Domingo Arango recibió una

bala en la cabeza y no podemos más que deplorar que Abad de

Santillán no haya sufrido la misma suerte» (del

nº 43 de Communisme, órgano del G”CI”)

[7]

Ni

el GCI ni el redactor (o redactores) que hablan en nombre de UHP

son los primeros en lanzarnos tales amenazas. Nos reclamamos de

una corriente política –la Izquierda Comunista- que

en una de sus expresiones, el grupo BILAN, años 30, era

perseguido por fascistas, demócratas y estalinistas y se

veía obligado a ir a repartir sus hojas a las puertas de

las fábricas con la pistola al cinto.

[8]

El

redactor recurre a la demagogia más rastrera: «En

el mismo número de AP en el que estos necios tienen a bien

“criticarnos”, reseñan un ejemplo, para ellos,

de “reacción obrera” en Alemania. ¿En

qué consiste esta “reacción”? En una

huelga, convocada y controlada absolutamente por el

sindicato-empresa IGMetall (…) si la lucha de los

proletarios iraquíes está parcialmente controlada

por el islamismo, el panarabismo o la extrema izquierda, no hay

siquiera “revuelta interclasista” sino descomposición

capitalista. Ciertamente, un razonamiento exquisitamente…racista».

Cuando la clase obrera lucha, la burguesía no le deja el

terreno libre, despliega inmediatamente sus sindicatos, sus

partidos de “izquierda” y “extrema izquierda”.

Ahora bien, el terreno de la lucha es, al menos en su arranque, el

terreno de la defensa de las reivindicaciones de clase. En cambio,

el terreno que prevalece en Irak no es un terreno de clase sino un

terreno imperialista de luchas por intereses burgueses

(nacionalismo, étnicos, religiosos…). Como en otras

muchas partes de su texto, nuestro autor reduce su “ciencia

y arte” a la sofística: 1º) “Las luchas

obreras están mistificadas”; 2º) “Los

obreros están mistificados por fuerzas burguesas en Irak”;

Conclusión: “Lo que pasa en Irak es lucha de clases”…

[9]

Artículo

antes citado de Acción Proletaria nº 131

[10]

Para

impedir que Arde juegue con su arte y ciencia de las amalgamas

queremos aclarar que nosotros no condenamos las revueltas sociales

ni en Argentina ni en ningún otro punto del planeta, como

tampoco adoptamos la misma actitud ante la violencia de la

burguesía que frente a las expresiones de rabia desesperada

que muestran sectores y capas sociales no explotadoras. Lo que si

denunciamos es que grupos como Arde o el G “C”I

quieran presentar las revueltas interclasistas o esa violencia sin

futuro como expresión, e incluso la expresión más

avanzada, de la lucha de la clase revolucionaria, el proletariado

mundial.

[11]

¿A

los que habría que “eliminar”?

[12]

Esto

lo haremos en respuesta a las torpes ironías que el

redactor de la “ciencia y arte del zoquete” se permite

sobre la teoría de la descomposición del

capitalismo, supuesta “invención” de la CCI.

[13]

Aquí

responderemos al ataque sucio y calumnioso que el autor de Arde

lanza contra el proletariado mundial.

 

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