A propósito de la FICCI: Toma de posición de un grupo de militantes en Argentina

Ver tambien :

Versión para impresiónEnviar por email

Esta toma de posición se refiere a las acciones de la autodenominada “Fracción interna de la CCI”, un grupúsculo parásito compuesto por antiguos miembros de la CCI excluidos de nuestra organización por sus comportamientos de soplones (y no por desacuerdos políticos que habríamos querido acallar, como ellos pretenden). Los últimos episodios de la ofensiva de la FICCI dirigidos no solo contra nuestra organización sino que comprometen al conjunto de la Izquierda Comunista nos mueven hoy a publicar esa toma de posición del NCI. La FICCI en el número 27 de su publicación en Internet (por demás enviado a las direcciones de abonados de RI cuyo fichero robó un miembro de esa pretendida “fracción”) publica un documento titulado “Información de una reunión entre el BIPR y la fracción” donde puede leerse, entre otras cosas, que “Esta reunión es una concretización suplementaria y significativa de los lazos que nuestra fracción trata de establecer con el BIPR, y más ampliamente con las organizaciones y elementos del campo proletario” (...) “Esta reunión ha permitido, en su parte final, poner las bases para un trabajo común en el que el debate debe ocupar un lugar destacado”.

En realidad lo que menos le preocupa a la FICCI es el desarrollo del medio proletario y de los debates en su seno. Lo que mueve a este grupúsculo (como puede constatarse mes tras mes en su publicación) es dañar lo más posible a la CCI (ya que no pudieron destruirla tal y como intentaron sus miembros cuando aún estaban dentro de nuestras filas). Para ello sus miembros precisan procurarse de otros grupos de la Izquierda Comunista un certificado de respetabilidad para blanquear su comportamiento de golfos y soplones. A tal efecto la FICCI no duda en emplear cualquier medio para granjearse las simpatías de esos grupos, especialmente del BIPR: “Se impone una constatación política para nuestra fracción: solo hay hoy un polo de reagrupamiento entre los grupos que se reivindican de la izquierda (...) La única organización que tiene capacidad de jugar ese papel de polo de referencia y reagrupamiento, armada de una experiencia en la que apoyarse, es el BIPR (...) Aún contando con fuerzas poco numerosas, el BIPR es la única organización capaz de defender en la clase, de forma práctica a través de la intervención en las luchas, las posiciones comunistas, internacionalistas contra la propaganda burguesa y que, al mismo tiempo, es capaz de ser un polo de reagrupamiento (...) Esta organización es activa tanto en el plano de su capacidad para impulsar el debate y empujar hacia una autentica clarificación política en el seno de lo que llamamos campo proletario, el medio internacionalista, como respecto a lo que tienen una voluntad de inscribirse en la dinámica de construcción del partido”.

Para no cansar al lector, solo reproducimos una mínima parte de las toneladas de vaselina que la FICCI extiende sobre la piel del BIPR. Perece que el BIPR no conoce la famosa fábula de La Fontaine en la que el lobo adula al cuervo para arrebatarle su queso. Por eso el BIPR cede a la FICCI su...queso, el certificado de buena conducta que tanto anhela, sin ser capaz de comprender el autentico juego de ese grupúsculo.

 Esa es justamente la trampa en la que no han caído los compañeros del NCI. Tal y como afirman, expresan las opiniones que a continuación reproducimos tras haber examinado atentamente los documentos publicados tanto por la FICCI como por la CCI (y no por haber creído a ciegas en nuestra palabra).

Hoy un grupo, aparentemente nacido de la nada, que no explica en ningún momento su relación con el NCI, se proclama como el “NCI segunda época” rechazando las posiciones del NCI que a continuación publicamos. Tal fenómeno consideremos que requiere cuanto menos una profunda explicación política por parte de ese nuevo “Circulo” (se presenta en Internet como “Circulo de comunistas internacionalista”) cosa que hasta el presente no ha hecho.

Publicamos la Resolución adoptada por el Nucleo Comunista Internacional el 22-5-04 y a continuación el texto de reflexión en la que se basa dicha Resolución

 RESOLUCION

En virtud  de lo señalado precedentemente,  el grupo  con asiento en  Argentina Revolución  Mundial ha decidido   y en forma  unánime   ha resuelto  lo  siguiente:

1) Rechazar  las acusaciones  lanzadas  por la  Fracción Interna  de la CCI contra la Corriente Comunista  Internacional.

2) Rechazar enfáticamente   las sombras  y sospechas que maliciosamente  la FICCI  ha sembrado contra una serie de camaradas de la CCI, solidarizándonos con  éstos plenamente.

3) Considerar métodos  dignos del estalinismo las acusaciones  sin fundamentos realizadas por la  CCI.

4) Considerar  que  dichas acusaciones  estuvieron motivadas  por un espíritu  de secta o de clan  por  parte de la fracción  producto de lealtades personales, y no programáticas.

5) Repudiar  el  robo de  dinero, y  materiales de la  organización por parte de la  FICCI.

6) Considerar  a  la FICCI una organización  fuera de la clase obrera, la cual propugnamos por su exclusión y expulsión del proletariado, por  conductas  de carácter  burgués.

7) Consideramos  a la FICCI  una organización  influida  cien por ciento por la ideología  burguesa.

8) Rechazar  los métodos utilizados  por la FICCI  para evitar el debate  político en el XV Congreso de la CCI,  repudiando la actitud  liquidadora  y destructiva de aquella.

9) Considerar  a la conducta  asumida por la  FICCI  como  extraña a la clase obrera,  y  a la izquierda  comunista, siendo cercana   a la mostrada por Stalin en  sus campañas difamatorias  contra  militantes  bolcheviques.

10) Considerar  por unanimidad que la FICCI es una organización provocadora al  servicio del  estado burgués

11) Considerar  que la FICCI no es heredera de  los principios  programáticos fundacionales de la CCI, al contrario  es su  antagónico.

12) Considerar  a la CCI  como una organización  que a pesar  de las dificultades , que no oculta, lleva a cabo los  principios fundamentales del programa  y del  manifiesto de la CCI como  asimismo de las otras adquisiciones  teóricas  que  surgieron a la luz de la lucha de clases.

13) Rechazar  la  falsa acusación formulada  por la FICCI de que la  CCI  ha abandonado la lucha de clases y haya perdido  confianza   en  la revolución comunista.

14) Autorizar  a la  CCI si estima correspondiente  la  publicación de la  presente, a los efectos  que considere  pertinente.-

Buenos Aires mayo 22 de 2004.-

TOMA DE POSICIÓN CON RELACION A LA FRACCION  INTERNA  DE LA  CORRIENTE COMUNISTA  INTERNACIONAL.

Desde  la conformación de  este pequeño  núcleo con base en la  Argentina – Núcleo Comunista Internacional,  hoy Revolución Mundial-  hemos tomado conocimiento a través de la  lectura de las  publicaciones, tanto de la Corriente  Comunista Internacional , como  de la Fracción  Interna  de la CCI,  de un conflicto  el cual, conforme  lo expone  la fracción  podemos  resumirlo  esquemáticamente en los siguientes puntos:

a) abandono por parte de la  CCI  de  las concepciones fundamentales   previstas en  sus pautas programáticas y  en el  manifiesto  fundacional.

b) un degeneramiento de  carácter  estalinista, lo cual impide  a sus militantes, de  la fracción,  expresar libremente  sus discrepancias y   discutir  libremente  sus  diferencias.

c) En los  últimos  ejemplares de Boletín Comunista  es dable a observar también  una crítica cerrada a las tesis sobre la descomposición del capitalismo publicada en la Revista Internacional Nº 107.

Pero  la realidad  ha demostrado una situación  totalmente  diferente, a lo que se pretende  mostrar, por parte de la FICCI. Ello así,  ya que  lo podemos denominar  la  prehistoria  de  la  fracción interna  comienza con la renuncia de un miembro destacado  de la organización – CCI- hasta ese momento, por   razones de salud, según  sus manifestaciones.  Pero asimismo  éste  realizó – y realiza-  una serie de  ataques   de una extrema dureza  y gravedad  sobre otros miembros de la organización,  lo cual  implicaba  necesariamente  una  investigación y  lógicamente  el derecho de defensa   de  parte del acusado o los acusados.

La acusación realizada  es a nuestro entender  una simple pantalla para  realizar  una tarea de ruptura  y de destrucción de la organización,  ¿cómo? Fácilmente  creando  la desconfianza entre los distintos camaradas  entre sí,  o sea  quebrantando  uno de los  pilares  básicos  de   toda  organización  revolucionaria.

La  actitud adoptada  por dicho  miembro, y  los futuros miembros de la   llamada  fracción interna  de la  CCI fue adquiriendo  a lo largo del tiempo  características  cada  vez  más peligrosas,  es así,   que pasó de la denuncia  sin fundamento alguno contra camaradas, por el  simple hecho de  no acordar  con estos,  a  quebrantar  la disciplina revolucionaria que debe tener toda  organización centralizada, pasando  a negarse a debatir  abiertamente  las diferencias  con la CCI , o defender sus posturas  de cara al conjunto de la  organización, concluyendo,  a  denunciar  o publicitar   nombres de  miembros de la  CCI  para que pudieran  ser identificados más fácilmente por   las fuerzas represivas.

Pero  resulta indispensable  aquí  proceder  a  analizar alguno conceptos   que no es  invento de la CCI,  sino que  nos es legado  por la experiencia histórica  de  las organizaciones  y militantes  que nos han precedidos,  y es el estatuto.

Consideramos al  estatuto de  una organización revolucionaria, no  como un cuerpo o un  conjunto  de cláusulas formales, o un plexo  normativo  muerto, todo lo contrario  un estatuto es un cuerpo vivo,  que  junto a las  pautas  programáticas conforman  un todo  único,  que es   fruto de la experiencia  histórica  de la clase  obrera.

Uno de los grandes aportes de Lenin a las organizaciones  revolucionarias,  fue la dura  lucha que  sostuvo  contra  la  fracción menchevique con relación  al partido, cuando en  su  obra  Un paso adelanta  dos pasos atrás,  realiza  no solamente  críticas   a sus oponentes  por su conducta  de círculo,  o de amiguismo, sino también, que  deja sentado   las bases  sobre las cuales deben asentarse toda organización  revolucionaria: centralización, organización y disciplina. Pero  esta disciplina no es algo ciego  o inconsciente, todo  lo contrario  la disciplina de toda organización revolucionaria debe  ser consciente, por ser proletaria, cuyo objetivo final  es  el comunismo,  a diferencia de la  disciplina burguesa que es ciega, oprobiosa  y basada  fundamentalmente  a través  de la coerción física  y/o  moral  que le da  sustento  a la  misma. A la  disciplina inconsciente   de la  burguesía el proletariado le opone la  disciplina consciente  y voluntaria,  único método  de unidad  y de organización.

La  organización revolucionaria  se halla en lucha constante contra el enemigo de clase,  o sea  el capitalismo,   y es por ello  que  la lucha  política  que se  libra,  hace  indispensable  la existencia de reglas  claras – el estatuto- , éste  no  es un  cuerpo  de normas  destinadas a defender  o mantener el privilegio de tal  o cual individuo,  todo lo contrario,  el estatuto es el arma  defensiva que  posee  las organizaciones  revolucionarias, contra el oportunismo en materia  organizativa,  y asimismo,  es el medio adecuado que regirá  la vida  militante, y  que significará  también  que esta  no este en contradicción con su vida personal. Pero también significa  fundamentalmente  los derechos  y deberes  que poseen  cada  uno de los  integrantes  de  una organización revolucionaria.

La  fracción interna  no constituye una fracción,  en el sentido estricto del término y tal como  nos ha sido legado   por la experiencia  de Bilan, ello así, ya que  la misma, a pesar de intentar   incorporar  en  un  plexo  único  una serie de  diferencias o de discrepancias  de  índole  político, no es  más que un  círculo,  o  una camarilla de personas  que  han  “perdido” sus  “posiciones”, lo  que implica asimismo  una  adaptación  a  la ideología burguesa.

Ello así, ya que si bien las divergencias en el  seno de toda  organización revolucionaria  es síntoma de salud, o sea  que posee vitalidad,  estas divergencias  nunca podrán ser  resueltas vía sanciones  disciplinarias,  o  exclusiones  de  sus miembros, pero  ello  no implica en absoluto  el abandono de la disciplina   y el no respeto  de las reglas establecidas  por el estatuto de la  organización.    

Incumplimiento de  los estatutos  y no aportes económicos  son puntales de la destrucción de una organización política,  si  la FICCI no lo cree así, que manifieste  que es entonces dicha actitud.

Los estatutos de la CCI plantean  claramente  la cuestión de las  fracciones,  las divergencias  que puedan  surgir  en el seno de una  organización política es  síntoma  de salud política,  pero  ello  implica  necesariamente  un debate  franco abierto  de las divergencias  que existan  entre diversas posiciones. Pero  la FICCI no  lo vio así,  ya  que  abandono  y se rehusó defender sus posiciones  en  la instancia  superior de  toda organización: el  Congreso,  y la actitud de la CCI fue la correcta siguiendo  el ejemplo  de Bilan  con  relación  a  la organización que se  desprendió de ella en  1936 con relación a la  guerra civil española.

Las divergencias  que  eventualmente  puedan existir en el  interior de una  organización , no implica calumniar a militantes,  tal cual  la FICCI  lo  ha realizado,  y que no fue objeto  de rectificación, esta actitud tendiente a minar la  confianza  y a sembrar  la sospecha, debe traducirse simplemente  como  una actitud  útil  para el estado  burgués, lo que implica  el carácter contrarrevolucionario  de la FICCI.

Falsa son las manifestaciones de la  FICCI, que expresan  “defender los  principios de la CCI”, cuando ellos mismos violentan   las   reglas establecidas  en el estatuto.

Falsa son los dichos  de la FICCI, que  dicen  que la CCI esta degenerada por  una tendencia  estalinista, cuando son ello  mismos,  que   utilizan dichos métodos, como la delación,  y las sospechas infundadas.

Falsa resulta su dichos reintentar “recuperar a la CCI”,cuando  no se apersonan al Congreso a defender sus posiciones, e intentar  “convencer” o  “rescatar” a la  organización que esta presa de una secta  estalinista  y  liquidadora.

Ello  lleva  concluir   que  la  fracción interna a pesar  de sus malabarismos  de   “crear” diferencias  con la CCI, es solamente  un conjunto de  personas agrupadas con un solo  objetivo fundamental,  destruir  a dicha organización con una serie de  argumentaciones  que  no ha podido   ni comprobar, ni  demostrar en modo  alguno  desviación  de la CCI  de sus  principios  consagrados en  la  plataforma programática ni en  el manifiesto fundacional de  dicha organización.

La  política de demolición  que  llevo a cabo  la llamada  FICCI, es similar   en cierta manera  la que Bakunim  llevó a cabo en la AIT,  con  calumnias , sospechas,  mentiras, etc., lo  que provocó a  que Engels  planteara acabar  con toda  dicha situación excluyendo  a  Bakunin.

Las calumnias  y  los ataques a la CCI, destinados  a  la destrucción de la  organización,  es  típica de la propaganda de la  burguesía,  la cual manifiesta  que  ninguna  organización obrera puede pervivir, ya   que los principios comunistas, de solidaridad, confianza mutua  entran en conflicto con la  “naturaleza humana “ de egoísmo,  desconfianza, etc.

Las organizaciones revolucionarias, son débiles es cierto,  y muchas veces sufren la influencia directa de  la sociedad burguesa  dominante, es  por ello  que toda  organización  en su construcción y defensa es una tarea   constante y de combate permanente contra   las influencias  del sistema dominante  que intenta corromper a las organizaciones   obreras.

Y, ello es lo que se extrae  de la conducta  de la FICCI,  excluidos  del SI,  se sintieron  que “perdieron  prestigios”, “poder”, “influencia”, por ende si la organización  le quitaba  dichos   “fueros”, su “orgullo  herido” decía que debían  destruir a la  organización.  

Sus pretendidos reclamos  de “libertad de critica”, de  no “cumplir  con sus obligaciones de militantes” es  algo que  ya  Lenin, lo  refutó   con su obra “Un paso adelante dos atrás”,  en  su  voraz  y didáctica  critica que realizó a las  pretensiones mencheviques en contra del partido  centralizado  , disciplinado   y de combate.

Para  la fracción  centralización y disciplina se contraponen  con la posibilidad de debatir  las divergencias. Es evidente  que se hallan plenamente  influenciados  por la ideología burguesa, han abandona del campo  proletario.

Como sus posiciones  no han  logrado convencer al conjunto  de la necesidad de derrocar a los “liquidacionistas”  y como son  miopes para ver las bondades de la FICCI, entonces merecen ser destruidos.

Esta fracción  ha demostrado con su accionar  concreto   que se hallan  objetivamente al servicio  del estado burgués, jugando el rol de  provocador con todo lo que este termino significa.

Falso  nos resulta a  este  pequeño núcleo las  divergencias  que se planteaban con relación a la  descomposición del capitalismo ( tesis que  RM-A- aprueba), ya  que  los miembros de  la FICCI  cuando  se comenzó a debatir  este tema  mostraron su aprobación,  y  nunca  jamás  plantearon  disconformidad alguna. Pero  consideramos  que la fracción como un conjunto de individuos  unidos  bajo  ningún principio, sino solamente por  la ambición personal, y con el  deseo de destruir a la CCI  han utilizado dicha bandera para poder engañar a las  futuras camadas de militantes revolucionarias que vayan asomando.

La Fracción Interna en contradicción con la experiencia de la Izquierda Comunista italiana y de Internationalisme

Volviendo  a las  experiencias históricas, debemos  mencionar  que  las  fracciones que  existieron , ya sea en el  seno  de la Tercera  Internacional Comunista,  o frente a la  degeneración de  la  misma,  tarea  que tomó en su manos, entre otros,  la Fracción Comunista  italiana, la fracción  jugaba en  ambos caso  y se conformaba ante situaciones  de extrema  gravedad o de suma importancia  para la clase  obrera.

La  fracción  es un  término que es  utilizado  para definir  o caracterizar  como  bien  lo podemos  observar en Bilan cuando  establece  que  cuando  una organización  revolucionaria  se halla en un proceso de  degeneración, es  indispensable  sacar  las lecciones  y las enseñanzas  de dicho proceso, es decir,  a los efectos de un  esclarecimiento  político.  Es decir que  a diferencia del revolucionario  ruso León Trotsky  que planteaba  la fracción interna como paso  previo a la conformación  de  un nuevo partido,  la experiencia de Bilan,  y de la izquierda comunista  italiana, era que  la fracción  tenía  una naturaleza de reflexión , esclarecimiento  político y profundización. Es por ello, que  la actividad  que  lleve a cabo la  fracción debe  estar íntimamente ligada  a la  relación de fuerzas, y a la  lucha de clases, ya  que el proceso degenerativo de un partido demuestra  la debilidad de la clase.

Es  útil  consignar aquí  la  propuesta  de Jacobs,  y que fue publicada en Bilan Nº 17, que dice: “  Es evidente   que la necesidad  de  la  fracción  es también la  expresión  de la debilidad de un proletariado  que ha sido desarticulado, o gangrenado por el oportunismo, mientras  que , por el contrario,  la creación del partido es la plasmación  de un curso con etapas ascendentes, en las que el proletariado, una y otra vez , se vuelve a encontrar  a sí mismo,  se va concentrando. Y mediante las luchas  parciales y globales  va abriendo  brechas  para acabar  derribando la estructura del capitalismo…”

¿La  CCI impidió el debate? ¿La CCI es una corriente liquidadora del los principios fundamentales?

Frente  a las acusaciones que  consideramos  falsas  por parte de la  FICCI,  que  la CCI  impidió  el debate  en ciernes, cabe  manifestar  que   si  dicho debate  no se dio  en  toda la extensión  que  desearía  la  fracción se debió pura  y exclusivamente  por su responsabilidad (FICCI). Ello  así,  ya que  no tenían  la menor  intención de debatir  con el colectivo  dichas diferencias, sino  todo lo contrario  el  objetivo central era  la  destrucción de la CCI, o sea  si  los “preclaros”  no son  comprendidos o aceptadas  sus posiciones, la CCI merece  morir.

Es así,  que  realizaron  toda  clase de tropelías, que  en  definitiva están   todas  y cada una de  ellas, incluidas  en  un libro  escrito hace  80  años  de Victor Serge acerca de la represión, delaciones, crear confusión,  desconfianza, etc.,  pero si bien   no actúan  a  nombre  de un servicio del estado burgués,  su conducta  es objetivamente  provocadora,  y al  servicio de la  burguesía.

La  FICCI,  en su accionar  liquidador  y destructor, es, salvando las  distancias   y las diferencias,  una actitud  similar  a lo sucedido en las  experiencias históricas,  tanto de la AIT- Alianza,  como  la escisión  en  1903 del POSDR, además  de utilizar  metodologías típicamente  estalinistas  como sembrar dudas, sospechas sobre  militantes de una organización, de igual manera  cuando Stalin acusó a León Trotsky  de  agente imperialista  cuando este  último  era  oposición a la degeneración estalinista y al socialismo  en un solo país  propugnado por el  primero.

El espíritu de secta,  basados en  el  amiguismo,  las conformaciones  de  tendencias o fracciones de carácter secreto, el quebrantamiento  de la disciplina revolucionaria  que toda organización centralizada y única  posee, es producto de la influencia  de ideologías  extrañas  a la clase  obrera, es decir ideas pequeñas burguesas y burguesas.

Es así, que  las acusaciones , falsas  por cierto,  lanzadas  por  miembros de la FICCI,  hacia  camaradas  de  la CCI,  su rechazo a  debatir  las diferencias  políticas  que  pueden  poseer, hacen recordar a la actitud asumida  por Mencheviques y Martov en  el congreso  del POSDR ruso, el cual  Lenin  lo acusó de  llevar a  cabo una política liquidadora de  la  organización revolucionaria.

Es así  que  cuando  en dicho congreso  se resolvió  modificar  el cuerpo editorial de Iksra,  Martov,  fiel  al espíritu  de secta o de circulo,  rechazó  el mismo planteando  la  posición antimarxista  de que  harían  tales miembros desalojados de la editorial en el partido. Conducta  similar adopta la FICCI,  ya  que   fuera de los órganos de centrales  de la CCI, por parte de  miembros de la FICCI, la  pregunta es ¿qué  deben hacer esto? La  respuesta  la  hallaron  fácilmente, destruir  la CCI, igual  que los mencheviques en  1904.-

Los miembros de  la FICCI plenamente  influidos por parte de la  ideología  ajena de la clase obrera,  al ser removidos de los órganos centrales de la CCI, actuaron  de  la misma  manera, casi una copia exacta  como lo describe Lenin en  un paso adelante dos pasos atrás  acerca de la  crisis del POSDR, ya que  los integrantes  “removidos”  plantearon  que si  son sacados de los órganos centrales,  la CCI debe  ser destruida, ello así,  ya que entienden   la llegada a un órgano central, como haber alcanzado  el máximo escalón de poder y de prestigio,  conducta típicamente de la  pequeña burguesía,  y para  lograr ello, y mantenerse  en la “cima” no escatiman de medio alguno,  injuriar camaradas, visualizados como “enemigos”, denunciar  camaradas a la burguesía,  sea  publicitando  sus  verdaderos nombres,  denunciar  la  realización de reuniones, etc.

Es por todas las  circunstancias  señaladas que provocan  que  este  pequeño núcleo  basado en la argentina  repudie la política de la FICCI, considerándola  contraria  a la disciplina revolucionaria  y al servicio  del estado burgués.

Ello  se debe fundamentalmente  a lo siguiente, cuando éste  pequeño núcleo se pregunto:

¿Qué son los Estatutos de una organización revolucionaria?

Consideramos  que es imprescindible, para comprender  mejor  la situación  suscitada entre la CCI y la FICCI,   evaluar  no sólo  lo que es el estatuto,  sino  también,  conocer  que plantea   el estatuto de la  CCI, sea cuando  hay diferencias políticas, saber  si es permitido  la  formación de fracciones o no  sea  cuando  conductas de carácter  que atente no contra la  incolumidad de la  organización, sino  en  sus  cimientos  básicos, entendido  esto como seguridad, etc.

En primer  lugar, consideramos al  estatuto de  una organización revolucionaria, no  como un cuerpo o un  con junto  de cláusulas formales, o un plexo  normativo  muerto, todo lo contrario  un estatuto es un cuerpo vivo,  que  junto a las  pautas  programáticas conforman  un todo  único,  que es   fruto de la experiencia  histórica  de la clase  obrera.

Uno de los grandes aportes de Lenin  a las organizaciones  revolucionarias,  fue su dura  lucha que  sostuvo  contra  la  fracción menchevique con relación  al partido, cuando en  su  obra  Un paso adelanta  dos pasos atrás,  realiza  no solamente  críticas   a sus oponentes  por su conducta  de círculo,  o de amiguismo, sino también, que  deja sentado   las bases  sobre las cuales deben asentarse toda organización  revolucionaria: centralización, organización y disciplina. Pero  esta disciplina no es algo ciego  o inconsciente, todo  lo contrario  la disciplina de toda organización revolucionaria debe  ser consciente, por ser proletaria, cuyo objetivo final  es  el comunismo,  a diferencia de la  disciplina burguesa que es ciega, oprobiosa  y basada  fundamentalmente  a través  de la coerción física  y/o  moral  que le da  sustento  a la  misma. A la  disciplina inconsciente   de la  burguesía el proletariado le opone la  disciplina consciente  y voluntaria,  único modo método  de unidad  y de organización.

La  organización revolucionaria  se halla en lucha constante  contra el enemigo de clase,  o sea  el capitalismo,   y es por ello  que  la lucha  política  que se  libra,  hace  indispensable  la existencia de reglas  claras – el estatuto- , éste  no  es un  cuerpo  de normas  destinadas a defender  o mantener el privilegio de tal  o cual individuo,  todo lo contrario,  el estatuto es el arma  defensiva que  posee  las organizaciones  revolucionarias, contra el oportunismo en materia  organizativa,  y asimismo,  es el medio adecuado que regirá  la vida  militante, y  que significará  también  que esta  no este en contradicción con su vida personal. Pero también significa  fundamentalmente  los derechos  y deberes  que poseen  cada  uno de los  integrantes  de  una organización revolucionaria.

De la lectura  y estudio  de los  estatutos de la CCI,  podemos manifestar  sin hesitación  alguna,  que los  mismos es una clara traducción metodológica  del programa  de la CCI, es decir,  existe un  paralelo  entre estatuto y programa,  y que  en el  mismo existen capítulos enteros  destinados  a  que los  camaradas  que poseen  disconformidad   con tal o cual punto  o consideración  programática  tenga  todas  las garantías para debatirlas  y hacerlas conocer  al  conjunto de la  organización. La FICCI no  utilizó   dichos derechos,  solamente se  limitan  a  expresar su disconformidad  y lanzar  epítetos  y calumnias del  “estalinismo” de la CCI, pero  la  pregunta que nos manifestamos  a  continuación es  la fracción quebrantó  los estatutos de la  CCI

¿La FICCI ha quebrantado los Estatutos de la CCI?

De  la  lectura   de  los antecedentes  que este núcleo  posee,   hemos  podido   observar  y constatar  en los mismos,  que  ha   existido una acusación de carácter   muy grave  contra  integrantes   de la  CCI,   puede  suceder  que  frente a los  embates del  estado burgués,  y de sus  aparatos coactivos exista  entre los   integrantes de una fuerza de  sospechas  que  uno de ellos  pueda tener sobre otro,  pero  es  imprescindible  actuar  debidamente ante los órganos  correspondientes, como   le compete a toda  organización revolucionaria,  a los  meros efectos, no solo  de no calumniar al militante  sospechado, sino  también evitar  transformar dicha situación  en  un “circo” a  pedir de boca  de la  burguesía.

La  historia  ha enseñado  y  no has dado muchas lecciones  de la manera en como actúa el  estado  burgués sembrando la  desconfianza, minando  la solidaridad, la confianza  mutua  que debe existir  en una organización,  e incluso empujando  a  que readopten postura  democratistas típicas  de la burguesía.

Lenin   decía  que:”…los conceptos de democracia en  general y dictadura en general , sin plantear la  cuestión de qué clase… es una  mofa….  Porque en ningún  país capitalista civilizado existe la democracia en general,  porque lo que existe en ellos es  únicamente la  democracia burguesa.”

En los  párrafos precedentes  hemos dado  cuenta, de las  diversas actitudes que han adoptado  los  miembros de la  CCI, desde la separación de  un  miembro  de  la misma que tendía  no precisamente  a plantear diferencias,  a enriquecer el debate,  todo lo  contrario,  la misma  estaba destinada a  destruir  a la  organización,  ya  sea creando dudas, desconfianzas, etc.,  a través  de  métodos  dignos del capitalismo,  como  la calumnia la injuria, etc.

Ello se debe a que  la  ideología del  enemigo de clase  ha  inficcionado  profundamente en los  ex militantes de la CCI, llamados ahora  FICCI, ya que  incurrieron  en   conductas  típicamente estalinistas,   como la calumnia, en  espíritu de  clan,  o de circulo de amigo,  y  vizualizaron a una organización revolucionaria como medio de ascenso,  de poder , etc. Dificultades   estas que  la  CCI  había observado  y había alertado al respecto desde  mucho  tiempo atrás, tal como dan cuenta  los documentos  y artículos  de  los diversos medios de propaganda  de la  CCI.

Conciencia, Solidaridad y Confianza mutua

Toda  organización revolucionaria  debe basarse en estas  tres piedras angulares para  su  propia subsistencia. Un  grupo, corriente,  y/u organización revolucionaria, se halla bajo el fuego cruzado  de  la  influencia de la ideología  burguesa, que intenta  a  cada  paso   destruir  ello.

Es  así, que  las usinas  propagandísticas de la  burguesía,  enemigo de clase del  proletariado,  intenta a cada  paso  propagandizar  que el “fracaso” de las  organizaciones   comunistas se  deben  que  no atienden  a la  “naturaleza  humana”, es decir,  egoísmo, individualismo, etc. Todas estas lacras que  le son propias  al capitalismo,  la  burguesía  intenta  generalizarlas.

La clase  obrera, es la  única  clase  que posee  una visión   histórica consciente,  lo  mismo que la revolución proletaria  se diferencia  de las  otras producidas en el pasado por ser plenamente consciente.  La  clase  obrera  es  el sujeto de la  revolución, y  la  diferencia  de los  otros sujetos del pasado, es que  aquella no es explotadora  y esta  interesada en  acabar la explotación del  hombre por el  hombre.

Pero  el sujeto revolucionaria, entendido como clase revolucionaria  debe basar  su  fuerza en la confianza  no solo de sus  experiencias  actuales, sino también  de las experiencias  del  pasado, de las lecciones  dadas  por la  lucha de clases,  y es a través  de la misma  que  el  proletariado, como sujeto revolucionario, que   podrá  aprender de experiencias  para así  lograr  la destrucción de  la sociedad capitalista.

La clase  obrera  por ser clase  explotada debe desarrollar  y tomar conciencias  de  la necesidad de la lucha colectiva contra este sistema   y para  tales efectos  es indispensable que posea  confianza en si  misma  y en la tarea histórica  que le ha sido encomendada,  dicha  confianza  es sobre el conjunto de la clase sobre  la  totalidad de la misma  y no sobre un  parte integrante de la  misma,  tal como sucedió con la burguesía y  otras clases  explotadoras cuando en  un pasado fueron clases revolucionarias.

Pero la confianza  de la  clase no es algo estable , tiene  altibajos y fluctuaciones,  lo  mismo  sucede con las  organizaciones  revolucionarias que en épocas  de  derrotas solo  conservan  la confianza  en la clase  pequeñas minorías.

El pasado,  las experiencias  históricas dan  un  gran contribución a la confianza,   porque  ella enseña  a las nuevas  generaciones obreras  de las  luchas del pasado  y de los  logros de la clase obrera,  es así que la  burguesía  ataca  los  hitos fundamentales de  la clase como la revolución rusa,  con  el objetivo claro  de  hacer  perder al  proletariado  confianza en sí mismos. La clase obrera  puede  lograr la  victoria definitiva luego de  una serie de derrotas,  las cuales extraídas las  enseñanzas  correspondientes de  los  errores  pasados antes de la  victoria  final.

Pero  junto a la  lucha de clases  la  teoría  juega  un rol de vital  importancia  en la confianza  del proletariado, ya  que  la revolución es un acto consciente,  y la victoria de la  revolución  proletaria solo será posible  en cuanto  sea conquistada la mayoría de la  clase  obrera.

Es así, que  lucha  practica  y  teoría  revolucionaria  son factores fundamentales  para  la  confianza del  proletariado, o sea no  hay  practica revolucionaria sin teoría revolucionaria, y  no hay   teoría revolucionaria  sin practica.

Las piedras basamentales en  la construcción de  una organización revolucionaria, son  la  claridad  programática, que constituye  la  personificación de la confianza de las  tareas históricas  que le compete a la clase obrera  mundial.

Ninguna organización  revolucionaria  puede  jamás  construirse sin confianza,  o sea,  confianza en el programa  que defiende, confianza en la  misión histórica de la  clase obrera,  en el  método  científico del marxismo, en el funcionamiento de los militantes, confianza en  las distintas  partes de la organización,  pero  asimismo,  es  necesario  que la confianza  en dichas partes , se traduzca  también en confianza en la unidad  de los  objetivos a lograr  y los medios  para alcanzarlos.

La  confianza , la solidaridad,  constituye  una unidad dialéctica,   el quebrantamiento de  uno de ellos ira  en desmedro de  la unidad  de la organización  revolucionaria  en contra del espíritu del partido, lo  que implica poner entredicho  la existencia misma de la  organización.

Pero este espíritu  del partido  no es  una adquisición  permanente, debe ser recreado constantemente en  forma permanente ,  hay ejemplos históricos,  el partido  bolchevique, la  izquierda italiana  que en un momento  encarnaron   las mejores  tradiciones  revolucionarias  desde el punto de vista  programático   degeneraron.

Es por ello, que  para conservar  este espíritu de partido  es  necesario  no solo  una estrecha vigilancia  de carácter revolucionario  del colectivo, sino también  es fundamental la responsabilidad que le  compete  a cada un de los  militantes  individualmente, caso contrario  una organización revolucionaria puede traicionar  programaticamente  e incluso desaparecer.

Los acontecimientos del XIV Congreso,  entre  la  fracción y  la CCI, demuestra claramente  además de lo expresado en  los párrafos  y acápites  precedentes, un espíritu de clan, o  de secta por parte de  un grupo  - la fracción-  que de hecho  habían perdido la confianza  y la solidaridad  con la  organización,  y sus actitudes pequeña  burguesas, al negarse a  debatir claramente  sus diferencias, lo llevo a  degenerar  rápidamente  hasta llegar a transformarse en un  apéndice del estado burgués,  al denunciar  nombres en  la prensa, originado  la inseguridad de los  camaradas mencionados, a calumniar  gratuitamente a camaradas, algo típico de Stalin, en su lucha  contra Trotsky, e incluso a agruparse  sin principios alguno,  con el  objetivo central de destruir  a la  CCI, ejemplo de ello es  observado en su  boletín, donde se destila  mentiras  e injurias,  siendo  totalmente falso sus manifestaciones de  “salvar” a la  CCI de la “degeneración”, ya  que nadie  puede creer ello  cuando fueron ellos mismo quienes por  voluntad propia abandonaron el congreso.

No deseamos  reiterar  conceptos  expresados en  párrafos  precedentes,  pero  de  la lectura  atenta de los materiales que poseemos  podemos  manifestar  sin hesitación alguna,  que la FICCI a pesar  de  gozar de  todas las garantías estatutarias,  han decidido  por voluntad  propia abandonar el debate  y pasarse   con armas y bagajes al  campo del enemigo.

Prueba  de ello  esta  determinada por sus  conductas  antes y durante el congreso, como asimismo actualmente. La actitud asumida por la  FICCI es  análoga a la  postura que adoptó la  fracción menchevique  durante el  congreso del POSDR y que  Lenin  maravillosamente  la  retrató en “un paso adelante  dos  pasos atrás”.

Es así , que la  actitud de este pequeño núcleo es de solidaridad  política  con la CCI,  de confianza  programática  con la  CCI, y de rechazo  y  repudio  con relación a la FICCI.

NCI.
 

EL RECHAZO Y SUS RAZONES

Las posiciones defendidas por el NCI en los textos que el lector acaba de leer, así como sus argumentos, no dejan ninguna duda en cuanto a la condena de los comportamientos ajenos al proletariado y la denuncia de quienes los practican: Como dicen los compañeros del NCI después de haber tomado “conocimiento a través de la lectura de las publicaciones, tanto de la CCI, como de la Fracción Interna de la CCI”  decide  “repudiar el robo de dinero, y materiales de la organización por parte de la FICCI (...), considerar la conducta asumida por la FICCI como extraña a la clase obrera y a la Izquierda Comunista (...), considerar a la FICCI como una organización fuera de la clase obrera”.  Esta apreciación del NCI que data de Mayo 2004, se refrenda en Junio 2004, en su contribución sobre el movimiento piquetero (publicada en Acción proletaria nº 177 y 178) cuando afirma que: La  FICCI, solamente  ha  llevado a cabo  un política de calumnias  e injurias contra  la CCI”.

Hoy ha hecho su acto de presencia, en la Reunión Publica del BIPR del 2 de Octubre  un  “Circulo de Comunistas Internacionalistas” que, sin aclarar su relación con el NCI, manifiesta mediante una declaración distribuida como panfleto por la FICCI que “los integrantes de este pequeño núcleo no coincidimos con las mismas”  y decide “rechaza el tenor del documento [del NCI] de mayo del 2004 publicado por la CCI”.  Declaración que, solo tras la RP del BIPR, aparece publicada ¡exclusivamente en la pagina Web de la FICCI! Declaración en la que se dice que va a ser enviada a los grupos del medio político (entre los cuales la propia Declaración incluye a la CCI) pero que nunca hemos recibido, ni antes ni después de su distribución por parte de la FICCI. 

Un giro de tal amplitud, de 180 grados, y tan súbito, ante cuestiones de una importancia tan vital para el movimiento obrero como es la condena de comportamientos de chivato y ladrón, no merece para “este pequeño núcleo” la más mínima explicación política, solo en guisa de “justificación”, en contradicción abierta con la posición que había defendido el NCI, desliza la idea de que el NCI la habría adoptado “sin información de ninguna característica sobre las vicisitudes que atravesaba el MPP y más específicamente la CCI a partir de la expulsión de miembros fundadores de aquella corriente, y que hoy conforman la FICCI”, insinuando que la CCI le habría dado una información interesada y unilateral. [1]¡El que no se contenta es porque no quiere!, dice el refrán. Cualquier lector puede comprobar fácilmente que en Mayo del 2004 la FICCI había publicado profusamente en Internet la mayoría de sus boletines. Y nos consta que la FICCI no duda en enviárselos a todo aquel que se lo solicita (es más sigue mandándolos a quienes les han dicho reiteradamente que no desean recibirlos). Frente a tamaña tergiversación nos limitaremos a recordar lo que afirmaba el NCI respecto a sobre qué bases había tomado posición: “a través de la lectura de las publicaciones, tanto de la CCI, como de la Fracción Interna de la CCI”.

Es más a tenor de lo que se dice en esa “nueva Declaración” es su autor quien está realmente mal informado ya que, como pueden comprobar nuestros lectores a través de nuestra prensa territorial, Revista Internacional y nuestra página Web, la CCI jamás ha afirmado que los miembros de la FICCI son “policías” ni “agentes del Estado burgués”  a diferencia de lo que afirma ese “Círculo”. Llamamos a todo  lector interesado a comprobar tal extremo tanto en la Advertencia publicada sobre la exclusión del elemento llamado “Jonás” como en los artículos posteriores sobre la FICCI. Este nuevo “Círculo” esquiva interesadamente pronunciarse sobre lo que si se pronunció el NCI, es decir, que el comportamiento de delación y robo son ajenos e incompatibles con el proletariado y su Medio Político. De hecho, observamos que hasta la fecha (15 de octubre), 2 semanas después de la puesta en circulación por parte de la FICCI de la declaración del « Círculo », esta declaración sigue sin aparecer en la Web de este último. ¿Qué podemos pensar de semejante « discreción »? ¿Quizá que el redactor de este violento ataque a la CCI quiere esconder sus escritos más recientes? ¿Quizá que quiere esconderlo a los ojos de los que se presenta como su portavoz?

 Por último no deja de ser “curioso” que el motivo de esa “Declaración” sea “la publicación en la prensa territorial de la Corriente Comunista Internacional, y en su sitio Web de una declaración efectuada por el entonces NCI en el mes de Mayo del 2004”, cuando el NCI había manifestado expresamente “Autorizar a la CCI si estima correspondiente la publicación de la presente, a los efectos que considere pertinente”  y en ningún momento había manifestado ningún cambio de posición o reserva a ese respecto.

CCI.

[1] Hay que hacer notar que la FICCI, en sus comentarios acompañando la publicación de la « Declaración » del « Círculo » afirma que la toma de posición de mayo 2004 condenando la FICCI, fue «sonsacada mediante la artimaña y el chantaje a los militantes de NCI» que habría adoptado este texto « bajo la presión e incluso el dictado de la delegación de la CCI enviada ante los camaradas argentinos » . Parece claro que la FICCI aporta algo de su propia cosecha, demostrando con ello el profundo desprecio que tiene hacia los miembros de la FICCI que, según ella, no serían más que marionetas « escribiendo bajo los dictados de la CCI ». Además, el 22 de mayo de 2004, no había ninguna delegación de la CCI en Argentina. ¡Otra invención de la FICCI!. Por otra parte, podemos observar otra mentira flagrante de la FICCI que acusa a la CCI en los términos siguientes: "la CCI publica ese texto [la toma de posicion del mayo 2004] sin mencionar que el exNCI lo rechaza, rechazo del que sin embargo tiene conocimiento. Otra marrullería y 'omisión' que equivale a una mentira deshonesta.". Los datos hablan por si mismos: la Toma de Posición del NCI de mayo 2004 fue publicada por Revolución Internacional en el Sitio Web en francés de la CCI el 27 de septiembre, cuando el texto del „Círculo“ rechazando esta toma de posición data del 2 de octubr. Por otra parte, la CCI jamás ha tenido conocimiento de un rechazo de la Toma de Posición del 22 de mayo por parte de alguien del NCI. Las mentiras desvergonzadas son la gran especialidad de la FICCI que tiene mucha tendencia a atribuir a los demás sus propias canalladas.