Brasil: Es Lula una 'esperanza' para los trabajadores?

Versión para impresiónEnviar por email

La elección del “obrero” Lula, exlíder sindicalista y jefe de la primera formación de izquierda de Brasil, el Partido de los Trabajadores(PT), para la presidencia del país el 27 de octubre con más del 60% de los votos (después de tres intentos consecutivos en 1989, 1994 y 1998) se nos ha presentado como una verdadera «victoria trabalhista, Lula anuncia el inicio de una nueva era para Brasil» (El Mundo del 28 de octubre de 2.002) en una América Latina en plena debacle económica. También como la de un verdadero salvador lleno de buenas intenciones: «Lula anuncia un pacto nacional contra la pobreza, la inflación y la corrupción» (El País del 29de octubre de 2002).

Esta elección no es sin embargo portadora de las promesas esperadas por los proletarios a pesar de las explosiones de alegría, los carnavales espontáneos en las calles en todas las grandes ciudades, como en Sao Paulo, que han acogido la consagración de Lula y sus promesas de campaña sobre el “hambre cero” y la reducción de las desigualdades sociales.

Brasil está ya en una situación catastrófica a pesar de su rango de undécima potencia económica del mundo, cerca de un tercio de sus 170 millones de habitantes (o sea 56 millones) viven en la miseria. El paro tiene un nivel récord (12 millones según las cifras oficiales) y la deuda pública está en constante aumento. Ha pasado del 28% del PIB en 1.994 al 62% en julio del 2002. El riesgo de hundimiento de la economía más importante del subcontinente americano es hasta tal punto posible que el FMI se apresuró a otorgar, en el transcurso del mes de agosto, una ayuda considerable de 30 mil millones de dólares. Hay que resaltar que detrás del intento de evitar el hundimiento económico de Brasil está toda la burguesía a nivel mundial, que ha utilizado los organismos financieros internacionales que tanto “odian” por cierto los antiglobalizadores, para otorgar el mayor crédito de la historia, mientras dejan hundirse a otros países como Argentina. Estodemuestra el intento de hacer una gestión política de la crisis económica internacional seleccionando a aquellos países a los que mantener mientras se dejan a zonas enteras del planeta abandonadas a su suerte como ocurre con la mayor parte de África.

No es una .brisa de esperanza. lo que sopla sobre Brasil sino un viento mistificador para la clase obrera a escala internacional. La elección de Lula ha sido la ocasión para la burguesía de relanzar la ilusión del “poder de la papeleta del voto”, según la cual los proletarios mediante las votaciones pueden tener su destino en sus propias manos y “cambiar el mundo”...bien entendido que dentro de los límites del capitalismo.

El PT, contrariamente a lo que nos quieren hacer ver, jamás ha sido un partido proletario. Desde sus orígenes ha demostrado que pertenece al aparato político burgués. La dictadura militar, instaurada en 1964, había hecho desaparecer los sindicatos y partidos de oposición; la burguesía sintió la necesidad de tales órganos de encuadramiento de la clase obrera para mejor hacer frente a las luchas del joven proletariado brasileño, en particular en 1978-79 en la siderurgia, contra la degradación de sus condiciones de vida. Con este fin, la burguesía segrega un nuevo partido de oposición de izquierda en febrero de 1980: el PT, y, tres años después, el sindicato que tiene apadrinado, la Central Única de Trabajadores (CUT). Lula, que estuvo desde el primer momento formado como líder sindicalista en la ilegalidad se encontró naturalmente a la cabeza de tales iniciativas.

El PT solía desarrollar su función antiobrera desviando sitemáticamente las luchas del proletariado al terreno burgués de las reivindicaciones democráticas tales como “el sindicalismo libre e independiente” o “el sufragio universal para las presidenciales”... Tras el fin del régimen militar en 1985, prosigue su tarea consistente en encerrar a los obreros dentro de la falsa alternativa “dictadura o democracia”, es decir ni más ni menos que elegir entre la peste y el cólera.

El PT, que después se convirtió en la principal formación de oposición, muy repetidamente ha dado pruebas de sabotear la conciencia de la clase obrera sobre todo gracias a uno de sus temas favoritos, la antimundialización, la vieja sopa reformista puesta al sabor del día (1). En efecto, el PT controla después de 1988 la ciudad faro del movimiento antimundialista, donde tuvo lugar el primer Foro social mundial en 2001: Porto Alegre. Es en esta ciudad, así como en otros 497 municipios de Rio Grande do Sul, que el PT ha puesto en práctica su “otro mundo”: la democracia participativa, donde el principio base es la gestión directa por la población de la administración del municipio (20% de esta últimaen cualquier caso). Dicho de otra forma, no se trata en nada de la puesta en cuestión del capitalismo, sino solamente de la participación de la población en la gestión de la miseria y la penuria que este sistema engendra. ¡Bonito hallazgo para alejar a los proletarios de su única perspectiva: la lucha por la defensa de sus interesesde clase!

Vemos así que el PT siempre ha sido fiel a sus orígenes burgueses, y el hecho de que su líder sea un antiguo obrero no cambia nada. Los media se extienden ampliamente sobre los orígenes sociales de Luiz Inacio Lula da Silva, este tornero mecánico convertido en “el primer presidente de izquierda de Brasil” y es que se ha encontrado según los media .la verdadera revolución de Brasil., .un obrero cualificado presidente... Pero el hecho de ser obrero no impide convertirse en enemigo de la clase obrera. La historia nos ofrece numerosos ejemplos de este sórdido destino. A la imagen del tristemente célebre Gustav Noske, exleñador y socialdemócrata de derechas alemán, que a la cabeza de las tropas de represión (los cuerpos francos), ahogó en un baño de sangre la insurrección del proletariado berlinés en enero de 1919 y asesinó a Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, la flor de la vanguardia revolucionaria.

«Si tengo que ser un perro sangriento, yo no retrocederé ante esta responsabilidad», esta fue la reacción del “obrero Noske” frente a la revolución alemana. Podemos también evocar el caso del exminero Maurice Thorez este “hijo del pueblo” que fue el principal maestro de obras de la contrarrevolución estalinista en Francia o el del electricista de los astilleros de Gdansk, Walesa y su sindicato Solidaridad que hicieron el sabotaje de la huelga de masas de 1980 en Polonia. No podemos pasar por alto el que Lula sea llamado el ¡.Lech Walesa brasileño.!

Ciertos sectores de la burguesía brasileña pueden siempre jugar delante de los obreros el virginal espantajo del “ogro petero” cuando sin embargo es clara la opción que han tomado de ponerlo en el gobierno. El apoyo, a través de la publicación de un manifiesto de numerosos industriales, a la campaña electoral de Lula, es desde este punto de vista, todo un hecho significativo:

«expresando nuestro apoyo a Lula, queremos acabar con un mito según el cual el patrón no vota por él, dice el empresario José Carlos Almeida. La petición circuló por todo el país justo antes de las elecciones. Nuestra intención es reunir un máximo de empresarios, sea cual sea sutendencia política» (Libération del 6 de agosto de 2002) (2). Algunos de entre ellos son miembros del PT como el fabricante de juguetes Oded Grajew “petero de primera hora”.

¿Por qué el PT al poder? Porque el PT tiene su influencia sobre la CUT y sobre todo el hecho de su capacidad para mistificar a la clase obrera, es siempre la mejor de las bazas para orquestar, en el actual contexto de agravación de la crisis económica, la serie de ataques que inevitablemente se van a dirigir sobre el proletariado. El PT al poder y Lula presidente, no se debe a ningún “milagro” como ha declarado el nuevo presidente: «...la dura transformación que el país afronta exige la austeridad...»

Esta es otra razón que explica la elección de la burguesía brasileña de llevar a Lula al poder. Su partido ha resistido siempre mejor los efectos de la descomposición (corrupción, cada uno a la suya...) y por eso mismo tiene que tomar a cargo la gestión del capital nacional. Y no solamente posee una tal ventaja en relación con los partidos de la derecha a los ojos de la burguesía, sino también respecto a la otra “vieja” formación de izquierda socialdemócrata, el PSDB. Además la burguesía aprovecha maquiavélicamente el haber colocado al frente del gobierno brasileño al partido estandarte de la antiglobalización para desarrollar un ataque ideológico contra la clase trabajadora, presentando a nivel mediático que hay una posibilidad de un “capitalismo de rostro humano”, resaltando a bombo y platillo las medidas del nuevo gobierno como conceder el título de propiedad de sus chabolas a los habitantes de los inhumanos barrios de favelas, haciendo pasar por una medida progresista lo que no es sino la legalización de la brutalidad y la barbarie del capitalismo en descomposición. Estas medidas difundidas mediante una intensa campaña mediática nos muestran la verdadera realidad del movimiento antiglobalización: proseguir la fiel labor de la izquierda del capital durante todo el siglo XX al servicio de la burguesía paraengañar y masacrar al proletariado como ocurrió en Alemania en 1.919 o en España en 1937.

Para la clase obrera, transformar el mundo para la edificación del comunismo es una necesidad. Sin embargo, no podrá asumir jamás esta tarea pasando por las urnas de la democracia burguesa. No es votando por el partido que sea, sino solamente a través del enfrentamiento de clase como el proletariado tomará a cargo su propio destino.

Adaptado de Revolution Internationale nº 330 (publicación de la CCI en Francia)

Notas:

(1) Mistificación a la cual colaboran estrechamente otras formaciones burguesas como la LCR en Francia donde el candidato a las última elecciones presidenciales, Olivier Besancenot declaró: «El ala izquierda del PT, es en la que sin sorpresa yo me reconozco».

(2) Esto no hace más que señalar el carácter mentiroso y mistificador de ciertas declaraciones hechas en las presidenciales de 1.989. Así, el presidente de la Federación de industrias del estado de Sao Paulo (Fiesp), Mario Amato, declaró: .Si Lula es elegido, 800.000 jefes de empresa deberán abandonar el país..