¿Por qué no nos unimos?
Una escaramuza interesante para la clase obrera
En las elecciones los trabajadores siempre pierden
Lo que nos espera
El horror de la guerra imperialista
Revolución ciudadana: golpes y más golpes a la clase obrera
Sendero y la lucha de la clase obrera
Lecciones válidas para la lucha del proletariado mundial
Ya empezaron las acusaciones de un candidato contra el otro, los adjetivos, las descalificaciones… la guerra sin cuartel sale a la luz sin pudor alguno. Todos prometen un paraíso, todos acabarán con la miseria. Todos desde la derecha a la izquierda nos quieren hacer creer que piensan en nosotros, que sus energías se dedicarán a solucionar la vida de millones de miserables (más de 60 millones de pobres en México), todos esos “proyectos” esconden en realidad un solo rostro: el de la burguesía. Gane quien gane la explotación del trabajo asalariado seguirá tan campante como hasta ahora y no solo eso, las condiciones de los trabajadores van a empeorar porque todos van a defender al capital en contra del trabajo. “Hacer productivo al país”, “ser competitivos” significa abaratar costos de producción y eso, aquí y en China, significa atacar sin piedad las condiciones de vida y de trabajo de los explotados y sus familias. En las elecciones solo gana la burguesía. Cualquiera que sea el elegido, de izquierda o derecha, el gobierno electo va inexorablemente a atacar nuestras condiciones de vida y de trabajo en interés de la capital nacional mexicano. Todas las promesas de esta campaña, todas sin excepción, se van a evaporar y el único programa que será aplicado realmente llevará por nombre austeridad: reducción de empleados, disminución de las pensiones de jubilación, deterioro de los derechos de los desempleados (abaratamiento de los despidos lo cual es un eje de la Reforma Laboral) y empeoramiento de los servicios de salud, aumento de los trabajos temporales y la flexibilidad del mercado laboral, aumento de precios… Entre la derecha y la izquierda, sólo cambian los discursos, los actos siguen siendo los mismos. Hoy López Obrador nos quiere hacer creer que votar por él pondría fin a la corrupción y a las injusticias, México crecería en armonía. Vázquez Mota sería ahora una heroína de los miserables y Peña Nieto sigue en el rancio discurso de una burguesía que solo sabe prometer. Pequeñas frases de unos y otros completamente despreciables e insoportables.
No podemos olvidar de donde viene la “izquierda mexicana”, el PRD ha sido una emanación directa del PRI. Primero bajo el Frente Cardenista y después con las siglas del PRD se agrupó a los socialistas, a los del PC mexicano y a todos aquellos que justificaron durante años la mentira del socialismo en la URSS o en Cuba, son los mismos que llevaron a los trabajadores del ISSSTE y del IMSS a aceptar las reformas y a recurrir a los “amparos” como formas de lucha; el resultado ha sido aplastante: las reformas se impusieron y los trabajadores acabaron derrotados. Hay que decir también que el PRD no “acuerda” con la Reforma Laboral ya que ¡le faltaría humanizarla! Tampoco podemos hacernos ilusiones en el PAN, un partido que se nutre en las ideologías más reaccionarias (homofóbicas, racistas, etc.) y que en el 2000 levantó ilusiones en un “cambio social” con la llegada de Vicente Fox al poder… ya todos sabemos lo que pasó. El PAN es el más férreo defensor de la Reforma Laboral, una reforma que es a todas luces un ataque en regla contra los trabajadores. Además, en estos 12 años de panismo hemos podido comprobar que cantan la misma canción y tienen en su haber el nada honroso galardón de haber ejecutado el mayor despido en masa de nuestra historia contemporánea al liquidar a los trabajadores de Luz y Fuerza del Centro (más de 40 mil). La tragedia de la mina de Pasta de Conchos quedó en el olvido, el “Pemex Gate” en la impunidad y el Plan Puebla Panamá en un espejismo cruel. Del PRI no hay novedades a decir, cada estado gobernado por este partido ha sido un ejemplo de corrupción, atropellos y ataques a los trabajadores (recordemos Oaxaca). La negación del PRI de aprobar la Reforma Laboral no se debe a que esté pensando en defender a los obreros en contra de los patrones, ¡no!, se debe llanamente a un cálculo político para ganar electores y después veremos cómo, con otros argumentos, no solo la apoyará sino que la puede hacer más feroz todavía.
Todos los partidos hoy despilfarran millones y millones en tratar de convencernos de que el capitalismo funcionará mejor con ellos, pero ninguno, absolutamente ninguno cuestionarán la explotación asalariada.
La derecha o la izquierda podrán estar en el poder mañana, lo seguro para nosotros es que la vida será más difícil que hoy. No hay ninguna ilusión que tener. Para utilizar una cruda pero explícita fórmula de los indignados de España: “¡Derecha, izquierda, la misma mierda!”.
Nos bombardean hoy con una lluvia de anuncios y mensajes para decirnos que las elecciones son la vía para mejorar nuestras condiciones de existencia. Sin embargo, las elecciones no expresan el “deseo popular”, el voto no es una decisión consciente y colectiva sino la suma de muchos individuos atomizados, manipulados, influenciados e inducidos en cierta dirección a través de spots, encuestas de todo tipo, publicidad y todos los chupatintas de intelectuales y periodistas que defienden este sistema y que solo critican sus corruptelas superficiales y sus aberraciones obvias (ver artículo en este número). Hablar de elecciones es hablar del Estado, y éste no representa la voluntad de todos sino la de una minoría rica y explotadora, no es neutral, es la máquina de dominación de una minoría privilegiada y excluyente. El estado justifica su poder cada 6 años a través de lecciones donde nos prometen lo que no harán y nos ocultan lo que realmente tienen que hacer como defensores del capital.
Cuando en México nos hablan de Reforma Laboral parecería como algo excepcional o local, las reformas a la ley del ISSSTE o del IMSS aparecerían como caprichos de funcionarios que no saben gestionar, la realidad es que esos ataques a nuestras condiciones de vida son solo la versión mexicana de algo que esta pasando en todo el mundo. Los trabajadores de todo el mundo están hoy confrontados a ataques sin precedentes. Desempleo que no baja en EUA, en Gran Bretaña el la desocupación alcanza el 8.1 % (13.5 millones de personas sin trabajo en el país de las olimpiadas y otrora imperio donde “nunca se ponía el sol”), la pobreza en aumento vertiginosos en los países desarrollados. En España se ha aprobado el abaratamiento de los despidos, se congelan los sueldos de empleados públicos hasta el 2014 y proliferan los atrasos en pagos de sueldos... ni que decir de Grecia, Italia, Francia y un largo etcétera (ver en este número artículos sobre Grecia y Ecuador) del que no escapa nación alguna y donde todo se resume en: desempleo en aumento con despidos masivos (todas las grandes corporaciones internacionales anuncian recortes de personal), reducción de las pensiones, aumento en los años de trabajo para poder jubilarse, aumento de los empleos eventuales, una flexibilidad laboral que significa castigo a las faltas por enfermedades, sobre todo de enfermedades ligadas al estrés y a la depresión (en México los primeros 3 días de incapacidad ¡no te los paga nadie!); hay un aumento de impuestos terrible, en España significa una reducción de entre e 3 y el 5 % del salario y en estos días el gobierno español acaba de aprobar que todo mundo deberá pagar sus medicinas… ¡jubilados incluidos! Entretanto, su monarquía (parte entera de una clase dominante en decadencia) derrocha dinero en actividades aberrantes como la caza de elefantes en Botswana.
Tanto el sector público como privado están siendo atacados sin distinción. La amenaza de vivir con un salario que cada vez alcanza para menos es un hecho del que ningún trabajador escapa, la reducción de los salarios ya sea porque no aumentan o lo hacen a un ritmo menor que la inflación, es una amenaza constante y generalizada del mismo calibre que el despido y el desempleo. Los golpes y las reformas laborales no son expresiones de realidades diferentes, son parte de un ataque global contra todos los trabajadores en todo el mundo.
Los cambios en el gobierno no cambiarán en nada los ataques que nos esperan. Hoy las fracciones de la burguesía están peleadas a muerte pero están siempre unidas en cuanto a la implementación de los planes de austeridad y en las medidas a tomar para hacer productivo al país, es decir, para mejor explotar a los trabajadores. Las elecciones no han sido ni serán el “cambio verdadero”, serán, como siempre, un medio para apuntalar esta democracia que justifica esta sociedad en decadencia.
Para la burguesía nada puede salirse de las urnas. No puede haber “buenos candidatos” para los explotados en una elección organizada por y para la burguesía. Nunca. La razón es simple: el capitalismo se hunde, la crisis económica lo conduce gradualmente hacia el fondo. Este sistema no tiene ya nada que aportar a la humanidad, solo más miseria y guerra. La única salida posible es poner fin a la explotación y la división del mundo en naciones competidoras. Ninguna elección, ningún referéndum puede conducir a este resultado. Por el contrario, cada vez que la burguesía nos solicita votar en las elecciones presidenciales, lo que en realidad nos impone es elegir al que estará a la cabeza del Estado para continuar con este sistema, elegir al que mejor defenderá los intereses capitalistas del país. Por lo tanto, no es sólo que “izquierda-derecha sean los mismo”, sino algo más profundo, que la democracia está buscando, a través de sus elecciones, mantener el sistema capitalista y los privilegios de una minoría sobre la mayoría. Para ello necesita que todos nosotros nos traguemos el cuento de que un partido o su candidato serán la solución al dilema histórico, la burguesía necesita que veamos en las elecciones el “único camino”. Saben muy bien los ideólogos del capital que entre más piensen los explotados en elecciones más se alejará el peligro de pensar en cambiar el mundo. Debemos reflexionar en el sentido de lo declarado por algunos Indignados de España: “Lo llaman democracia y no lo es, es una dictadura y no es ve”.
Luchar, salir a la calle, realizar asambleas para discutir y decidir juntos sobre cómo enfrentar esta terrible situación que nos arrastra al desastre. Luchar sí, pero no detrás de los diputados o partidos políticos que sólo buscan engañarnos; luchar sí, pero no detrás de los sindicatos que nos los pintan como la “única organización de trabajadores”, luchemos sin esperar que nos solucionen las cosas, la clase trabajadora solo cuanta con ella misma, por ello su fuerza esta en la unidad y la reflexión política colectiva. Divididos vamos a la derrota.
CCI. 20-04-12
Ahora que los profesores de educación básica han retomado su lucha contra los ataques a sus condiciones de trabajo y de vida, es necesario que el conjunto de los trabajadores reflexionen sobre el significado de este tipo de movilizaciones, sus oportunidades de avance, sus principales dificultades, qué hacer para que la lucha se desarrolle; y esto es necesario pues a todos nos incumbe dado que es la totalidad de la clase obrera la que está siendo atacada, no sólo en México sino en el mundo entero. Como nunca se sufre un deterioro inédito de las condiciones de vida: reducción de los salarios, despidos masivos imparables, precariedad en las familias obreras a un punto que las está dislocando en sus más mínimas relaciones vitales, en fin, situaciones inéditas de pobreza y hambre que están degradando de manera indecible la misma condición humana de los trabajadores. Ni caso tiene ya hablar de la cancelación de la esperanza de una vida más o menos estable y de un futuro mejor para sus hijos.
Ante esto, se ha hecho patente en los últimos años una profunda indignación que se ha extendido y se ha expresado en una voluntad de romper la pasividad y de volver a tomar las calles y las principales plazas para manifestar su negativa a aceptar los planes draconianos de la burguesía. En este incipiente proceso, los trabajadores han dado muestras de una preocupación genuina por conocer las causas de la crisis (que en su fase actual de recesión ya lleva 5 años) y a hacerse preguntas interesantes sobre el futuro que el sistema capitalista les depara, sobre las alternativas que existirían, etc.
Varios han sido los países donde la cólera obrera se ha expresado produciendo importantes movilizaciones que se han tornado masivas en varias ocasiones. Sin embargo, ¿por qué no han logrado echar atrás los planes de la burguesía? Aquí se impone comprender en qué condiciones tienen lugar estas protestas.
La burguesía tiene múltiples canales para afectar ideológica y políticamente a la clase obrera a fin de desorientarla y evitar que encuentre el camino de su lucha, en especial el juego democrático periódico e interminable de la “decisión mayoritaria y ciudadana” del voto electoral, sin embargo, pone especial interés en un aspecto que es el alma vital del proletariado: su unidad. Y es contra este elemento que enfila sus baterías sabiendo que es un impulso profundo que constantemente está tratando de abrirse camino y que, cuando ha logrado manifestarse de manera importante ha hecho que el potencial revolucionario de su enemigo de clase se alce de manera gigantesca representando un verdadero peligro para su sistema de opresión y explotación.
Es por esto que la hemos visto maniobrar de manera similar en todos los países concernidos siguiendo un guión muy claro:
• en la medida en que lo permite la profundidad de la crisis, se escalonan los ataques sector por sector y dentro de cada sector, paquete por paquete de medidas, buscando que el ataque generalizado sea visto como ataques sectoriales o regionales desligados entre si, lo cual produce el efecto de resistencia obrera encerrada en su propio asunto;
• hay otra división que de manera socorrida explotan sobremanera en cuanto a los sectores público y privado, haciendo correr la versión de que los primeros serían “privilegiados” por sus mejores prestaciones y sueldos y que los segundos, incluso, resienten más recortes por los excesivos recursos económicos que aquéllos consumen en sus ingresos. De ahí que cuando algún sector de trabajadores inicia una movilización prácticamente no le pasa por su mente buscar la solidaridad de algún sector de los que considera tradicionalmente opuesto a sus condiciones de trabajo;
• cuando la movilización estalla los sindicatos se encargan de convencer a los trabajadores de que la mejor estrategia es quedarse en resguardo de sus centros de trabajo y de entablar una “lucha” en los tribunales;
• al lograr escalonar las respuestas, fragmentándolas lo más posible, una por una, impiden que aparezca en lo más mínimo la necesidad de unirlas en un solo movimiento y, todavía más, se encargan de formular pliegos de demandas totalmente exclusivas y excluyentes subrayando la atención en aquellas características identitarias del sector para así asegurar la desarticulación entre los diferentes batallones de la clase trabajadora;
• todavía más, cuando en los sectores de trabajadores existen diversas funciones, categorías, etc., los sindicatos se encargan de que las demandas laborales sean presentadas por cada departamento y, en su caso, cuando se declara la huelga, siempre bajo el control sindical, ésta se hace con la denominación de tal o cual división de empleados, por ejemplo, “huelga de académicos”, “administrativos”, “manuales”…
• la sarta de cuentas del rosario sindical es extensa. Cuando una movilización está en curso e incluso cuando varias movilizaciones de diferentes sectores coinciden en el tiempo y aún al nivel geográfico en una misma ciudad o región, lo sindicatos lo hacen todo para evitar que coincidan en las manifestaciones callejeras, que se encuentren en las mismas plazas y cuando esto se hace es bajo su propio control estricto y policiaco de los “contingentes” que no deben estar demasiado tiempo en contacto y mucho menos discutiendo de manera libre y en colectivo de sus problemas.
La respuesta es sin duda ¡Luchando! Esto parece una obviedad pero solo la lucha permite que miles y miles de trabajadores que toman las calles y las plazas descubran que ¡sí se puede hacer algo para frenar los ataques inmisericordes del capital! No tenemos otra alternativa. Pero el problema justamente se encuentra en comprender cómo luchar. No cualquier “procesión” por las calles implica luchar verdaderamente. El primer aspecto es tomar conciencia de qué medios disponemos, quienes son nuestros enemigos y cómo actúan, cuáles son las trampas que nos tienden.
En un primer momento, a los trabajadores se les impone la amenaza de las represalias económicas o administrativas si se movilizan en sus centros de trabajo y, sobre todo, la espada de Damocles del despido es un verdadero disuasivo para cualquier deseo de hacer algo. De ahí que los obreros dispongan de un recurso ya usado ampliamente en varios países, ¡ganar la calle!: es en las manifestaciones masivas en las calles y en las plazas públicas, pero no para repetir las tradicionales peregrinaciones organizadas por la estructura sindical, sino para crear un lugar donde podemos reflexionar e intercambiar experiencias con nuestros hermanos de clase de cualquier sector.
¡Unidad! Ya el movimiento obrero desde siempre ha demostrado que es necesario luchar unidos. No es una opción entre varias, para enfrentar los ataques que son generales contra todos los sectores de trabajadores se requiere de una respuesta unida. Hay que crear un solo movimiento que aspire a integrar al conjunto de los trabajadores sin importar el sector, ni su condición de activos, pensionados o desempleados. Esta extensión y masividad en un solo torrente de energía enfocado a hacer retroceder los ataques del Estado capitalista es la única salida a la etapa actual donde múltiples expresiones de lucha, por más combativas que sean no han podido avanzar en ese sentido debido a que no han logrado sortear el aislamiento y la desarticulación en que los sindicatos las tienen sometidas. Sin este vínculo, cualquier intento de lucha está condenado al fracaso de manera irremediable.
¡Auto-organizándonos! Una vez que alguna fracción de trabajadores entran en lucha deben saber que, aún siendo una decisión muy loable dadas las dificultades existentes, apenas es un ínfimo paso que inmediatamente tiene que ser continuado por la formalización de la Asambleas Generales, en las cuales se pueda discutir abiertamente, y donde los trabajadores puedan tomar verdaderamente en sus manos el rumbo del movimiento. La verdadera toma en manos del control del combate requiere permitir la integración de trabajadores de otros sectores e incluso de los desempleados.
Asambleas que estén dispuestas a convertirse en órganos abiertos a otros sectores en lucha es lo que ha de dar fuerza y dirección a los combates. Por eso se requieren Asambleas Generales donde se construya la confianza recíproca, la empatía mutua y, sobre todo la solidaridad, que permita a cualquiera sentirse cobijado y defendido por sus compañeros en lucha, lo que aporta a cada participante y a la masa misma una gran moral de combate tan necesaria para enfrentar los ataques de la burguesía y la labor antiobrera de los sindicatos.
El movimiento de resistencia de los trabajadores en estos años tiene un doble alcance: inmediato, para resistirse a los ataques sensibles a sus condiciones actuales de trabajo y de vida en general para ellos y sus familias; a largo plazo, para emplazarse de manera decidida y poder dar respuesta a cuestionamientos esenciales sobre el futuro que ofrece el capitalismo, qué alternativa de organización humana es posible y necesaria en el momento actual, qué necesitamos hacer para acceder a ella.
De este tamaño es el desafío que tiene el proletariado, de esta dimensión deberá ser el esfuerzo que deberá desplegar si quiere estar a la altura de esta nueva cita con la historia.
RR, abril de 2012
Miles de maestros se lanzaron a la lucha en Londres el 28 de marzo contra las “reformas” a las pensiones implementadas por el gobierno.
No. Es todo el sector público. Todas las pensiones están bajo ataque, y el último presupuesto, con su “impuesto de la abuela”, ha empeorado las cosas. En noviembre pasado los funcionarios públicos, empleados de los gobiernos locales y otros hicieron lo mismo que aquéllos quienes trabajan en la educación. ¿Por qué los sindicatos decidieron no convocarlos al mismo tiempo?
En el conjunto del sector privado, por ejemplo, existe un número creciente de trabajadores no pueden esperar ningún tipo de pensión alguna.
No. Cada vez más trabajadores enfrentan por largos plazos suspensiones o disminuciones de salarios, el empeoramiento de las condiciones en el trabajo –si tienen un trabajo todavía. Más del 20 % de los jóvenes de entre 16 y 25 años están sin trabajo.
No. Estas son las condiciones que enfrentan los trabajadores por todo el país.
No. Las medidas brutales de austeridad que se imponen a la clase obrera y a toda la población en Grecia, Portugal y España, donde los salarios y las pensiones ya están siendo directamente cortados y cientos de miles de puestos de trabajo eliminados, son las que se encuentran en la agenda para todos nosotros, porque la crisis de este sistema es mundial y terminal.
Hay muchas razones. El sentimiento generalizado de que no hay otra alternativa, la esperanza de que todo va a pasar, la falta de confianza acerca de tomar las cosas en nuestras propias manos.
Pero esta falta de perspectiva y la falta de confianza significa que aquéllos que falsamente dicen representar nuestros intereses, sobre todo nuestros representantes oficiales de los sindicatos - pueden mantenernos divididos en un sinnúmero de pequeños sectores, oficios y categorías, nos llaman a salir en días distintos, cancelan la huelga cuando los tribunales dan la orden, y nos encarcelan en la legislación sindical que nos hace luchar con una mano atada a la espalda.
Sí, si evitamos todas las divisiones profesionales y sindicales y nos reunimos en asambleas abiertas a todos los trabajadores. Si pasamos por alto las leyes acerca de las boletas electorales y utilizamos estas asambleas para tomar decisiones reales acerca de cómo luchar. Si ignoramos las leyes sindicales de “piquetes secundarios” y utilizamos delegaciones masivas para llamar a otros trabajadores a unirse a nuestra lucha. Si tenemos apertura a los trabajadores informales, estudiantes, desempleados, jubilados. Si usamos las manifestaciones, ocupaciones y reuniones de la calle no para escuchar pasivamente a los discursos de los “expertos”, sino para intercambiar experiencias de lucha y discutir cómo seguir adelante. Si volvemos a encontrar nuestra identidad como clase –la clase que en todas partes, en todos los países–, tiene los mismos intereses y la misma meta: la sustitución de este sistema decadente con una verdadera comunidad humana.
CCI, 23-03-12
El 1º de abril de 2012 comenzó una huelga en la fábrica de Volkswagen ubicada en el Puerto Interior, en Silao, Guanajuato. Ciento veinte ingenieros y técnicos se rebelaron debido a que fueron engañados y burlados como siempre por los empresarios, pues después de ser llevados a capacitarse a Alemania y a Puebla con la promesa de obtener al término de los cursos un salario diario de 500 pesos en función de su preparación profesional y capacitación recibida, al finalizar el periodo de capacitación se les ofreció un salario de apenas 180 pesos que debido a la inconformidad de los trabajadores fue aumentado por la empresa a 200 pesos diarios (equivalente a 6 mil pesos mensuales netos, servicio de comedor, transporte y afiliación al IMSS con una jornada de 8:00 A.M. a 16:30 P.M.).
En cuanto se dieron las primeras muestras de descontento e intentos de organización el sindicato se hizo presente, buscando enrolar a los trabajadores en una disputa intersindical entre la CTM de Guanajuato y el Sindicato Independiente de Trabajadores de VW Puebla. Al mismo tiempo, el diputado local del PRI, quien es también el delegado estatal de la CTM, declaró inmediatamente su “apoyo” a los trabajadores ofreciéndoles la asesoría legal y llevando el caso a la Junta de Conciliación y Arbitraje en la Ciudad de México. En dicho tribunal, las demandas obreras quedaron en segundo término y se diluyeron en la disputa por la representación de los trabajadores, quedando como triunfador el sindicato de la CTM.
El 13 de abril se levantó la huelga, accediendo VW a establecer mejoras en las condiciones laborales de los trabajadores técnicos que actualmente están contratados en la planta.
Esta breve experiencia destacada por un pequeño grupo de obreros nos recuerda importantes lecciones que, aunque incipientes, prefiguran los retos ante los cuales está enfrentado el conjunto de los trabajadores no solo en esta región sino en el mundo entero, como lo atestigua también el movimiento de los trabajadores de la enseñanza en Inglaterra y que presentamos en este mismo periódico y en nuestro sitio web:
• La inmediata intervención de los sindicatos ante el descontento obrero pues la burguesía jamás permitirá que su enemigo de clase tome iniciativas propias de lucha y menos aún de auto organización como lo estaban haciendo los trabajadores en este caso que, en promedio, son trabajadores muy jóvenes con un gran ímpetu y voluntad de luchar.
• El desvío de las demandas laborales hacia las pugnas intersindicales con lo cual se descarriló la dinámica inicial muy positiva que empujaba hacia una resistencia obrera genuina que no solo enarbolaba muy alto sus demandas propias sino que presentaba un riesgo muy alto para los patrones de suscitar simpatía en su entorno, con sus hermanos de clase de otros centros de trabajo.
• Esto se hizo evidente por el bloqueo informativo que tendió una cortina de silencio alrededor del suceso ya que en Puebla (sede de la principal planta de VW en el país) no hubo ninguna noticia al respecto en tanto que los diarios y noticieros en Guanajuato solo cubrieron el inicio del conflicto, callando toda noticia posterior hasta que finalizó la huelga.
• La simpatía despertada en los trabajadores de otras empresas, especialmente en los trabajadores de GM, pero también en algunos mineros de la capital del estado y en los albañiles que construyeron la planta de VW en Silao, quienes se unieron también a la huelga de los técnicos, demuestra en la práctica que una potencialidad real de solidaridad activa, de lucha, existe actualmente en todo el mundo. Una situación que es una promesa objetiva para la extensión de la lucha obrera no sólo en el presente sino en los meses y años que vienen.
• La rápida solución al conflicto, concediendo la empresa gran parte de lo solicitado por los trabajadores, apunta a un temor por parte de los capitalistas a que cundiera el ejemplo en los trabajadores de otras armadoras como GM o Mazda que se encuentran en la misma zona. Una situación que, cuidándonos de sobrestimar la fuerza de este movimiento en particular, revela cual es el meollo de la situación actual para la burguesía: el “mal ejemplo” de una iniciativa propia del proletariado debe ser inmediatamente aislada, escondida y terminada para evitar el contagio hacia el resto de la clase obrera, sobre todo en el contexto actual de un enorme descontento generalizado en las filas de la clase trabajadora en todas partes. La pradera está muy seca y cualquier chispa puede incendiarla. Hay que mojar la pólvora.
Como se ve, este aparente conflicto mínimo, episódico e irrelevante como le conviene a la burguesía que aparezca, ofrece al resto de los trabajadores una oportunidad para recordar cómo opera la burguesía y sus agentes antiobreros dentro de sus filas. Y muestra también de manera sencilla y clara que la iniciativa de luchar, de tomar en sus propias manos el combate, de auto organizarse y, además, de buscar la solidaridad del resto de los trabajadores de manera autónoma es la única alternativa que tienen los trabajadores si quieren verdaderamente resistirse y obligar a la burguesía a echar atrás la cascada de ataques que se le precipitan sin parar y, en consecuencia, avanzar en su propia perspectiva histórica de buscar la destrucción del capitalismo y la edificación de una sociedad que atienda las necesidades humanas de los hombres y no los condene, como el capital, a una existencia de miseria, sufrimiento y represión eterna.
BR-EFR, abril de 2012
Una larga y tediosa campaña publicitaria ha lanzado la burguesía mexicana para promover las votaciones presidenciales que tendrán lugar en el mes de julio de este año. Prensa, radio, TV e Internet están infestados de discursos para convencer a los explotados de las bondades que recibirán si votan por uno u otro de los personajes. Pero sobre todo esa campaña tiene como objetivo central hacer creíble la idea de que el voto es un instrumento que otorga “poder”, en tanto permite elegir quien ha de encabezar el gobierno y entonces hacer aparecer a esto como equivalente a un “cambio social”.
El gran “caballo de batalla” de la burguesía para imponer su dominio es la invocación de la democracia y el voto, con esta trampa, construye una falsa visión de igualdad al imponer a todos los trabajadores la condición de “ciudadanos libres”, con “derechos individuales” (entre los que resalta el voto). Es esta condición política que la clase en el poder establece para hacer aparecer a la estructura de los Estados capitalistas como producto de un acuerdo “civilizado” de toda la sociedad, que crea una unidad de ciudadanos, capaces con solo el “poder del voto” de expresarse y construir mundos.
Cuando la burguesía asumió el poder político y se instauró como la clase dominante, establece la condición de ciudadano como expresión de la liberación de la población. Esa condición política queda expresada en los “Derechos Universales del Hombre” (1789) que proclamó el gobierno surgido de la revolución francesa y se considera referente general para el conjunto de la sociedad capitalista. La proclamación de esos derechos fueron, en ese momento, una crítica a las viejas formas de organización política de la aristocracia, aunque definía ya que la preocupación era crear un marco de justificación, a través de las leyes, del dominio de la burguesía y de la división social, de tal forma que reconoce como condición central para la existencia de la libertad ciudadana la permanencia de la propiedad privada. Lo que implica que esas presumidas libertades individuales que proclama la burguesía, como lo plantea Marx, están impedidos para ir “más allá del hombre egoísta, del hombre como miembro de la sociedad civil, es decir, de un individuo encerrado en sí mismo, en su interés privado y en su capacidad privada…” (La Cuestión Judía).
Teniendo como base los “derechos individuales del hombre”, el capitalismo ha levantado sus gobiernos proclamándolos como la representación de la libertad y el producto de la decisión de las mayorías. Y es justamente la capacidad que ha tenido para arrastrar a grandes masas a los procesos electorales lo que le ha permitido crear confusión y hacer aparecer al poder de la burguesía como la forma superior de la organización social. La campaña ideológica que desata en torno a la democracia y el voto le permite fingir que la formación del gobierno lo decide la mayoría y así nubla la visión e impide percibir que detrás del maquillaje de los gobiernos democráticos se encuentra el rostro fiero de la dictadura del capital.
Lenin en 1919 explicaba que “… incluso la república del burguesa más democrática no es nada más que el instrumento por el cual la burguesía oprime a la clase obrera, por la que un puñado de capitalistas oprime a las masas trabajadoras” (“Tesis sobre la democracia burguesa y la dictadura proletaria”).
La clase dominante intenta reforzar las cadenas de dominio conduciendo a los trabajadores a que olviden que en la sociedad capitalista mantienen una condición de explotados y se asuman como ciudadanos atomizados que no tienen más alternativa que seguir el rito periódico de ir mansamente a las urnas y marcar una papeleta para elegir de entre una lista (en la que todos son iguales) al personaje que ha de cumplir el papel de su verdugo. Por eso el “poder” que la burguesía dice, a través de sus diversos voceros, se ejerce por los “ciudadanos” a través del voto, es en realidad el poder de la misma clase dominante en contra de los explotados.
El sistema capitalista es un sistema que ejerce una violencia abierta en contra los trabajadores a través de sus cuerpos represivos, pero de forma cotidiana lo hace a través de la explotación y la imposición de una degradante condición de vida. La fricción social continua que esta condición engendra es un problema para la burguesía y por ello requiere de hacer uso de mecanismos distractores y contenedores de esas molestias. La estructuración de un mosaico de partidos, que abarque desde la derecha hasta la izquierda, se vuelve vital para la clase en el poder porque éstos tienen un papel importante en la contención y desviación del descontento social. Su relevo en el gobierno o la simple esperanza de que esto pueda ocurrir, ayuda a la burguesía a que los trabajadores desgasten sus fuerzas y potencialidades y queden sometidos a la dinámica que dicta el capital. Y aunque al interior de la burguesía se expresan diversas posturas e intereses, todas ellas han de coincidir (en lo general) con que la democracia y el voto es la forma más adecuada para contener el descontento.
Por ejemplo, Karl Popper, filósofo venerado ampliamente por la burguesía, le rinde culto a la democracia porque dice encontrar en ella la forma de “castigar” mediante el voto; lo que implica entonces es que con el voto se castiga o se premia, quitando o poniendo gobiernos. Este argumento se repite en versiones más simplistas en cada campaña electoral que se lleva a cabo. Esta idea expuesta con estudios filosóficos o en grotescos comerciales de televisión, tiene la misma preocupación: mantener atados a los trabajadores a la ilusión de que la democracia y el voto son caminos alternativos para que los explotados lleven sus combates.
Pero el papel alienador de los partidos de la burguesía no sólo lo cumple en las campañas electorales o en su trabajo de “oposición”, también saben cumplir los mandatos del capital cuando encabezan los gobiernos.
Cada que hay un relevo de partido en el gobierno la burguesía lanza vítores porque anuncian la llegada de un cambio social. Pero poco tiempo ha de pasar para que se muestre que, sin importar el color del partido que asuma el poder, los resultados son los mismos: miseria, explotación y represión… incluso los argumentos para justificar la aplicación de sus brutales programas suelen ser repetidos. Si alguien piensa que son puras exageraciones recuerde que no sólo los gobiernos comandados por partidos de derecha son lo que aplican los feroces planes de austeridad. En España aún antes de que llegara al gobierno la derecha (con el PP), el PSOE ya había iniciado con los ataques. En Grecia el gobierno encabezado por Papandreou, miembro del Partido “socialista” (PASOK), no solamente inició los feroces ataques económicos contra la masa trabajadora, además no dejó de lanzar a la policía y al ejército en contra de las manifestaciones de protesta… la izquierda y la derecha buscan un lenguaje que los diferencie entre sí cuando están en la “oposición” (y quieren capturar la simpatía de los “ciudadanos”), pero estando en el gobierno, sus palabras y sus actos antiproletarios son iguales, y no podría ser de otra manera, después de todo los partidos y sus gobiernos tanto de derecha como de izquierda son enemigos de los trabajadores.
Luego de que hemos planteado el significado del voto y la manera en que actúan los gobiernos tanto de derecha como de izquierda, vale entonces analizar lo que significan las votaciones y las campañas electorales en México.
Es importante hacer notar que todos los partidos que están en competencia electoral, son estructuras de origen y naturaleza burguesa, por tanto, todos los personajes que están en este proceso representan a esa clase, pero no es la única razón por la que los trabajadores deben reconocer a estas campañas como procesos inútiles. No es por el hecho de que no exista un “partido adecuado” o un personaje diferente en esas boletas lo que nos lleva a reconocer que se trata de un proceso inútil. Es fundamental reconocer que la democracia y sus instrumentos de actuación, como las votaciones, no son sino mecanismos de control social, por lo que se entiende que no es sino una mascarada que ni siquiera tiene algún peso real en las tomas de decisiones. Es por ello que las elecciones son un terreno en el que los trabajadores no pueden obtener nada.
El PAN, PRI y PRD indudablemente representan lo mismo siendo partidos “opositores” o siendo gobierno. Los gobiernos de izquierda o derecha son enemigos de los asalariados porque su mandato es la protección de las ganancias capitalistas.
Es importante profundizar la reflexión sobre el significado de la democracia y de las votaciones, pero además es imprescindible que los trabajadores tomen consciencia de que su fuerza se encuentra en su capacidad de organizarse de forma autónoma a la clase en el poder. La lucha proletaria para enfrentar a este decadente sistema no pasa por las urnas, porque en las votaciones gane el partido que sea siempre pierden los trabajadores.
Tatlin, abril 2012
Grecia se hunde en la miseria
Lo que nos espera a todos
Ante el enésimo plan de austeridad impuesto a la población griega, la cólera ha irrumpido en las calles. Entre 80,000 y 200,000 personas se concentraron delante del Parlamento, en la plaza Sintagma, durante la noche del 12 al 13 de febrero durante la cual los diputados estaban votando las medidas de austeridad. Hubo duros enfrentamientos con la policía antidisturbios. El balance de lo que la prensa llamó “noche de guerrilla urbana” da un saldo de 48 edificios quemados y 150 almacenes saqueados. Hubo, sobre todo, unos cien heridos y 130 detenidos. Las imágenes de tales escenas de violencia, Atenas casi en llamas y los escombros humeantes a la tenue luz del amanecer que evocaban los estragos de una guerra, pasaban y volvían a pasar por las pantallas para así impresionar y meter miedo al resto del mundo. Lo que no se vio y sí se sabe gracias a muchos testimonios colgados en Internet es que casi 300,000 personas no pudieron ni siquiera acercarse a aquella plaza del Parlamento, bloqueadas por la policía en las calles adyacentes o a las bocas del metro. Y fue la policía la que empezó a lanzar gases lacrimógenos para dar caza y dispersar a la muchedumbre en pequeños grupos por todo el centro de la ciudad. Se ha hablado de bandas de jóvenes rompiéndolo todo a su paso, cuando en realidad había muchas personas maduras de ambos sexos participando en los actos violentos o en los jaloneos. Los incendios o los saqueos podrán haber sido la obra de provocadores o el resultado de la desesperación, pero lo que sí es cierto es que la rabia de la población era palpable como demuestran las imágenes de quienes tiraban piedras o cócteles Molotov contra las fuerzas represivas.
El último tren de medidas impuesto por la “troika” (Fondo Monetario Internacional, Unión Europea y Banco Central Europeo) resulta especialmente intolerable. Todos los manifestantes lanzaban el mismo grito: “imposible seguir alimentando a la familia o seguir protegiendo a los hijos, no queremos que se nos siga estrangulando de esta manera”. Para darse cuenta de ello, basta con mencionar:
– 22 % de reducción del salario mínimo (pasa de 750 a 480 euros) y 32 % para los empleos de jóvenes de menos de 25 años, lo cual da una idea de la enormidad del tijeretazo a los salarios en general;
– en efecto, para la mayoría de los proletarios, los salarios se han dividido por 2 por término medio, desde hace un año.
A ello se añaden:
– supresión inmediata o a corto plazo de 15,000 funcionarios a quienes se les pagará el 60 % de su sueldo de base durante un año o dos antes de ser despedidos;
– reducción del monto de las pensiones de jubilación;
– limitación a un año del subsidio de desempleo;
– supresión de subidas automáticas de salarios, incluidas las basadas en la antigüedad;
– reducción del presupuesto de la seguridad social, privando a amplias capas de la población de cuidados sanitarios;
– limitación a tres años de los convenios colectivos salariales.
¡Y la lista no es exhaustiva!: la tasa oficial de desempleo era, en noviembre de 2011, de 20,9 % (¡un alza de de 48,7 % en un año!). La tasa de desempleo de los jóvenes entre 18 y 25 años se acerca al 50 %.
En dos años la cantidad de los sin techo ha subido un 25 % y la hambruna amenaza. El hambre se ha vuelto la preocupación cotidiana de mucha gente, algo parecido a lo que ocurrió durante la ocupación que vivió Grecia en la Segunda Guerra Mundial.
Así refiere el diario francés Libération (30-01-2012) el testimonio de un médico de una ONG: “Empecé a preocuparme cuando traté en consulta primero a uno, luego a dos y poco después a diez niños que acudían a tratamiento con el estómago vacío sin habar comido nada la víspera”.
La cantidad de suicidios se ha duplicado en dos años, sobre todo entre los jóvenes, una persona de cada diez sufre depresión, el sobre-endeudamiento de las familias se ha disparado.
El rechazo casi unánime del último plan de austeridad ha sido tal que en el momento de votarlo, unos cien diputados se retiraron o expresaron su rechazo, incluidos unos cuarenta pertenecientes a los dos grupos mayoritarios de derecha y de izquierda, desmarcándose de la disciplina de voto de su partido, precisamente porque su accionar antiobrero se hace cada vez más evidente y abierto e intentan guardar un poco las apariencias. La situación es cada día más caótica: los dos grandes partidos tradicionales, totalmente desprestigiados, Nueva Democracia (o sea los conservadores) y el PASOK, tras 3 años de poder “socialdemócrata”, rondarían en torno al 25 % de votos. En ese clima general, la burguesía lo va a tener difícil para organizar las próximas elecciones legislativas anunciadas para el mes de abril. Tanto más porque los ministros de finanzas de la UE han decidido retrasar la decisión de desbloquear los 130,000 millones de euros previstos en el plan de ayuda, que debía acompañar la votación de las medidas de austeridad por el Parlamento griego. Son cada vez más fuertes las presiones y las reticencias de los 3 países de la UE que poseen todavía ese talismán de la triple A, Alemania sobre todo, países que preferirían que Grecia acabara declarándose en quiebra y abandonara la UE en lugar de tener que arrastrarla como un peso muerto.
Grecia no es, además, sino un eslabón de la férrea cadena de austeridad que atenaza ya a bastantes países europeos. No hay que hacerse ilusiones. Después de Grecia la troika se desplazó a Portugal para hacer la misma operación. Y siguiendo el mismo camino, le tocará después a Irlanda. Después le tocará a España y a Italia; incluso el nuevo presidente del Gobierno italiano, Mario Monti, recién instalado en el poder para hacer tragar mejor la misma amarga pócima, se inquieta por el porvenir de su país cuando critica la “dureza con la que se está tratando a Grecia”. Francia, cuya economía se tambalea cada día más, se encontrará pronto en la lista. En la propia Alemania, cuya salud y solidez económicas tanto se encomian, se puede ver cómo hay una buena parte de la población, especialmente los estudiantes, que se hunde en la precariedad. Y Europa ni es ni será la única zona afectada: ningún país del mundo podrá evitar la plaga económica. Porque no hay solución a una crisis mundial que se debe claramente a la quiebra total del sistema capitalista.
Una profesora declaraba: “Antes de la crisis yo cobraba 1200 €, ahora 760. Cada día de huelga me quitan 80 € y las medidas son retroactivas: este mes solo he cobrado 280 €. Trabajar no sirve para nada, de modo que mejor manifestarse y arrasar con todo para que entiendan que no vamos a dejar que nos sigan machacando.”
La exasperación y la cólera que muestra ese testimonio se están generalizando y se han ido reforzando. La causa de esa desesperación estriba en que se comprueba que lo estériles e impotentes para hacer retroceder los planes sucesivos de rigor que han sido las huelgas generales a repetición, de 24 o de 48 horas, que han convocado desde hace dos años los dos sindicatos principales, la ADEDY (confederación sindical de la función pública) y la GSEE (confederación sindical del sector privado), vinculados al PASOK (Partido socialista griego), que se reparten la labor con el PAME, correa de transmisión del Partido comunista, para dividir a los trabajadores y encuadrar y desfogar su hartazgo.
En tal situación, la agitación social en Grecia es intensa y la solidaridad intenta organizarse. Se han organizado asambleas en barrios, ciudades y pueblos, se han instalado comedores y repartos de comida, y el objetivo de la ocupación de algunas universidades es servir de lugar de intercambio y debates. Ha habido ocupaciones de ministerios (Trabajo, Economía, Sanidad), de juntas regionales (en Islas Jónicas o Tesalia), en la central eléctrica de Megalópolis, en el ayuntamiento de Holargos, como también han habido productores que han repartido leche y patatas entre la población. Y se ha producido un acto de autoorganización de trabajadores en el diario Eleftherotypia que emplea a 800 personas.
Pero la reacción más significativa, a la vez que demuestra la determinación del movimiento en Grecia, también es un concentrado de todas sus debilidades y sus ilusiones: es lo ocurrido en el hospital de Kilkis en la Macedonia central, al norte del país, en donde el personal reunido en asamblea general decidió ponerse en huelga y ocupar el hospital para exigir la parte del salario no pagada a la vez que decidían seguir con las urgencias y proporcionar cuidados gratuitos a los más necesitados. Los empleados lanzaron un llamamiento hacia los demás trabajadores proclamando que “la única autoridad legítima para tomar decisiones administrativas será la Asamblea general de trabajadores.” Reproducimos en nuestra página Web en francés una traducción de ese llamamiento [5] ([1]) que expresa una voluntad clara de no quedarse aislados, llamando no solo a los demás hospitales sino a todos los trabajadores de otros sectores a unírseles en la lucha. Sin embargo, ese llamamiento deja también traslucir muchas ilusiones democráticas, al querer apoyarse en “una reacción ciudadana” y en una confusa “unión popular”, “con la colaboración de todos los sindicatos y organizaciones políticas progresistas y los media de buena voluntad”. Está también muy impregnado de patriotismo y de nacionalismo: “estamos decididos a seguir hasta que los traidores que han vendido nuestro país se vayan”, todo lo cual son auténticas ponzoñas para el futuro de la lucha. Ése es en efecto el factor principal de pudrimiento de ese movimiento “popular” en Grecia que sigue metido en las trampas del nacionalismo y de las divisiones que le tienden los políticos y los sindicatos que fomentan por todos los medios. Por todas partes flotan en el corazón de las manifestaciones las banderas griegas. Todos los partidos y los sindicatos jalean el resentimiento del “orgullo nacional ultrajado”. A la cabeza de esa demagogia populista, el Partido comunista griego (el KKE), que hace el mismo papel que Le Pen padre e hija en Francia, difunde machaconamente esa propaganda chovinista ampliamente aguijoneada por los demás partidos principales llevando así al movimiento a meterse en el atolladero de la defensa de los intereses del país: se acusa al gobierno de vender el país al extranjero a precio de saldo, de ser un traidor a la defensa de la nación. Se inocula la idea de que el responsable de la situación no es el sistema capitalista, sino la Europa “alemana” o Estados Unidos. Ese verdadero veneno que embrutece el combate de clase desviándolo hacia los caminos de las divisiones nacionales, en donde se realiza precisamente la competencia capitalista, no sólo es un callejón sin salida sino, sobre todo y evidentemente, el obstáculo principal para el internacionalismo proletario. No tenemos intereses nacionales que defender. Nuestra lucha debe desarrollarse y unificarse por encima de las fronteras. Por eso es vital que los proletarios de otros países entren en lucha, demostrando así que la respuesta de los explotados del mundo entero contra los ataques del capitalismo no puede desarrollarse en el terreno nacional.
W, febrero 2012
[1]) Fuentehttp: //nantes.indymedia.org/article/25117 [6]
Bajo el capitalismo, el pozo del horror es insondable. Por los cuatro puntos cardinales del globo terráqueo, este sistema destruye, hace pasar hambre y masacra a centenares de miles de personas. En Siria, este brutal sistema de explotación escribe hoy, a punta de bayoneta impregnada en sangre, un acto más de su historia de atrocidades innumerables. En Siria la vida tiene menos valor que las balas que se la llevan.
Es sábado 4 de febrero y al mediodía, uno como otro de tantos, en Homs una multitud inmensa entierra a sus muertos y manifiesta su ira contra Bashar Al-Assad. Desde el inicio de los acontecimientos en abril de 2011, tampoco transcurre un día en Siria sin que sea reprimida una manifestación, con el resultado de que en menos de un año ha habido más de 2500 muertos y miles de heridos. Así las cosas, la noche del 4 al 5 de febrero la práctica de los asesinatos en masa ha superado el nivel. Durante horas, al amparo de la oscuridad, solo se oye el tronar de los cañonazos, otras armas de Assad y los gritos de los moribundos. Al alba se podía ver ya lo que hoy llamamos la “Noche roja de Homs”: con la luz del día se ven las calles alfombradas de cadáveres. El balance de la matanza fue de 250 muertos; sin contar los que murieron a causa de las heridas ni los que fueron rematados, más tarde, a sangre fría por los militares a sueldo del poder. Esta masacre no acaba con la llegada del día: a los heridos se les persigue a lo largo de la jornada hasta las camas de los hospitales, donde son ejecutados. Incluso los médicos, sorprendidos mientras curan a los “rebeldes”, son abatidos a tiros. Muchos habitantes de Homs son asesinados de un balazo en la cabeza por el solo crimen de llevar medicamentos en sus bolsillos. Ni las mujeres ni los niños escapan a esta carnicería. La misma noche la cadena de TV Al Jazeera anuncia que se habían oído fuertes explosiones en la región de Harasta, en la provincia de Rif-Damasco. En esta ciudad, situada a unos 15 kilómetros al Norte de Damasco, se enfrentan en violentos combates el Ejército libre sirio (ASL) y las fuerzas del régimen. Aquí también las masacres son abominables.
¿Cómo es posible todo esto? ¿Cómo un movimiento de protesta contra el hambre y el paro ha podido transformarse, en unos meses, en tal baño de sangre?
¿Quién es el responsable de tal horror?
¿Quién dirige la mano asesina de los militares y los mercenarios?
La barbarie del Régimen sirio está más que demostrada. Que el bando en el poder no se para ante nada, que no renuncia a ninguna masacre para mantenerse a la cabeza del poder del Estado y así conservar sus privilegios está meridianamente claro; pero ¿Quién es este “Ejército Libre Sirio” que se ha puesto al mando de la “protesta popular”? ¡Otra banda de asesinos! El ASL, que pretende luchar para liberar al pueblo, no es sino el brazo armado de una fracción burguesa en competencia con la de Bashar Al- Assad. Y este es el gran drama en que están atrapados los manifestantes. Éstos, que quieren luchar contra sus insostenibles condiciones de vida, contra la miseria, contra la explotación,..., están atrapados entre el yunque y el martillo, aplastados, masacrados, torturados...
En Siria, los explotados son muy débiles para desarrollar una lucha autónoma; su cólera ha podido ser desviada inmediatamente e instrumentalizada por las diferentes bandas burguesas del país; los manifestantes han acabado como carne de cañón en una guerra que no es la suya, por unos intereses que no son los suyos; como había ocurrido en Libia unos meses atrás.
Como se ve, el ASL no tiene nada que envidiar a la naturaleza sanguinaria del régimen sirio en el poder; ya amenazó, a comienzos de febrero, con bombardear Damasco y todos los puestos de mando del régimen junto con sus feudos. Pidió a la población de Damasco que se alejara de estos blancos, algo totalmente imposible. Los habitantes de Damasco no tenían otra elección que meterse bajo tierra en cuevas o subterráneos, como si fueran topos o ratas, lo mismo que sus hermanos explotados de Homs.
La burguesía siria no es la única responsable de estas masacres; son numerosas las complicidades internacionales, tantas como los escaños que ocupan en la ONU. Ammar al-Wawi, uno de los jefes del ASL también acusa directamente a Rusia y a algunos países vecinos, Irán y Líbano, por su implicación; e indirectamente a la Liga Árabe y a la comunidad internacional por su omisión, al haber dado luz verde a Assad por masacrar al pueblo. ¡Vaya descubrimiento!
• China y Rusia defienden pública y políticamente al régimen sirio. Junto a Irán, Rusia aprovisiona de armas a este régimen; y es muy probable que las fuerzas armadas de estos países estén interviniendo directamente sobre el terreno, con un nombre u otro. Para las potencias capitalistas no cuentan ni los muertos ni el sufrimiento humano que infringe la defensa de sus sórdidos intereses imperialistas.
• Irán se juega en Siria gran parte de su dominio en el Próximo y el Medio Oriente. De ahí que este Estado apoye con todas sus fuerzas el régimen sirio, incluso implicándose militarmente sobre el terreno. Las “grandes naciones democráticas”, que hoy proclaman, con la mano en el corazón y los ojos llenos de lágrimas de cocodrilo, que la represión de los manifestantes por el ejército de Bashar al-Assad es insostenible, no tienen compasión alguna por el dolor de las familias y únicamente les interesa el debilitamiento de Irán y poner bajo su propia bota a Siria. Se trata de un pulso peligroso puesto que Irán no es Irak: Irán es un país de más de setenta millones de habitantes, con un ejército numeroso y bien equipado y sobre todo con un poder destructivo mucho más importante que el de Siria. Si se obligara a Irán a impedir el paso del petróleo por el estrecho de Ormuz sería una catástrofe económica. Cualquier ataque directo a Irán provocaría un caos incontrolable; se generalizarían las “noches rojas”, como la de Homs, en toda la región.
En el mundo, las tensiones entre Irán y buen número de potencias imperialistas aumentan diariamente: EEUU, Inglaterra, Francia, Arabia Saudita, Israel, etc. La guerra amenaza pero por el momento no explota. Entretanto y casi como un mecanismo infernal el ruido de las armas se oye cada vez más cerca de Siria, amplificado aun más por el veto, de China y Rusia en la ONU, relativo a la propuesta de una resolución condenando la represión del régimen de Bashar Al-Assad al pueblo.
Todos estos carroñeros imperialistas se agarran al pretexto de la infamia y la deshumanización del régimen sirio para preparar el inicio de una guerra total en este país. Primero el diario ruso La Voz de Rusia y luego la cadena de televisión pública iraní Press-TV alertan de que Turquía se prepara, con la ayuda americana, para atacar Siria; que a tal efecto, el Estado turco concentra tropas y pertrechos en su frontera con Siria. Más tarde estas informaciones son manejadas por el conjunto de la prensa occidental, que difunde que frente a Siria se han desplegado misiles balísticos tierra-tierra de fabricación soviética en las regiones de Kamechi y Dair az-Zawr en la frontera con Turquía e Irak. Todas estas informaciones y movimientos vienen gestándose tras la reunión que hubo en noviembre en Ankara y que dio lugar a una serie de encuentros posteriores. En esas reuniones, en las que participaron también la Oposición libanesa y la siria, el emisario de Qatar ofrece al primer ministro turco Erdogan financiar toda la operación militar desde el territorio turco contra el presidente Al-Assad.
Todos esos preparativos han llevado a los aliados de Siria, en primer lugar a Irán y Rusia, a elevar el tono de sus protestas y a pronunciar veladas amenazas contra Turquía. El Consejo Nacional Sirio (CNS), que agrupa, según la prensa burguesa, a la mayoría de la oposición de este país, ha recogido ya el mensaje y ha anunciado públicamente que no va a solicitar ninguna intervención militar del exterior en suelo sirio. Esto significa, sin duda alguna, que tal negativa paraliza de momento al brazo armado de Turquía y, eventualmente, al del Estado israelí. El CNS se burla, como las otras fracciones burguesas implicadas, de los sufrimientos humanos que ocasionaría una guerra total en suelo sirio; lo que teme es simplemente perder el poco poder que aún le queda en el caso de que hubiese un conflicto de mayores dimensiones.
Los horrores que vemos día tras día en TV o en la prensa burguesa son dramáticamente verificables. Si la clase dominante nos va mostrando todo esto a lo largo del tiempo no es por compasión ni por humanidad; lo hace sobre todo para prepararnos ideológicamente, para que aceptemos posteriores intervenciones militares, mucho más sanguinarias y masivas. En este genocidio en marcha Bashar al-Assad y su banda no son los únicos verdugos. El verdadero verdugo de la humanidad es el sistema capitalista agonizante que produce la barbarie de estas masacres interimperialistas como las nubes generan la tormenta.
Tino, 16 febrero
Es con mucha alegría que nuestra organización y sus militantes saludan la constitución de dos nuevas secciones de la CCI, en Perú y Ecuador. La constitución de una nueva sección siempre es para nosotros un acontecimiento de mayor importancia. Por un lado porque viene a confirmar la capacidad del proletariado mundial, pese a sus dificultades, para segregar minorías revolucionarias a escala internacional y, por otro, porque participa al reforzamiento de la presencia de nuestra organización en el mundo.
La creación de ambas nuevas secciones de la CCI se da en el contexto de una situación en la que el proletariado empieza a recuperarse, desde el 2003, del largo periodo de retroceso en su conciencia y combatividad que sufrió a partir de los acontecimientos de 1989 ([1]). Esta fase de recuperación se ha concretizado por un conjunto de luchas que demuestran una conciencia creciente del callejón sin salida en el que está el capitalismo y por la emergencia a nivel internacional de minorías internacionalistas que buscan tomar contacto entre ellas, se plantean varias preguntas, buscan una coherencia revolucionaria y debaten las perspectivas para desarrollar los combates de clase. Parte de ese medio se orienta hacia las posiciones de la Izquierda Comunista y ciertos de sus elementos o grupos vienen a reforzar nuestra organización. Así es como se creó un núcleo de la CCI en Brasil en el 2007 ([2]). En el 2009, saludamos la creación de dos nuevas secciones de la CCI en Filipinas y Turquía ([3]).
Estas nuevas secciones también son el producto del esfuerzo sostenido de toda nuestra organización y de sus militantes para tejar lazos allí en donde existen grupos o elementos en búsqueda, se destinen o no a entrar en la CCI.
Nuestras nuevas secciones eran, antes de integrarse, grupos de elementos en búsqueda que se han directamente aglutinado en torno a posiciones de la CCI como en Ecuador, o que provienen de varios ámbitos políticos como en Perú. En uno u otro caso, dichos grupos se han desarrollado por la discusión con otras fuerzas políticas y en discusiones sistemáticas con la CCI, en particular de su plataforma. Por otro lado, también han tenido la preocupación constante de posicionarse sobre los acontecimientos mayores de la situación internacional o territorial ([4]). Hoy en día, siguen evolucionando en un medio rico de contactos. Radicadas en Sudamérica, ambas secciones vienen a reforzar la intervención de la CCI en lengua española así como su presencia en América Latina donde ya estaba presente en Venezuela, México y Brasil.
El conjunto de la CCI dirige un caluroso y fraterno saludo a esas nuevas secciones y a los compañeros que las constituyen.
La CCI, abril de 2012
[1]) El hundimiento del estalinismo que dio lugar al desarrollo de campañas burguesas identificando fraudulentamente el comunismo con el capitalismo de Estado como se ha desarrollado en los países del Este tras la degeneración de la Revolución Rusa.
[2]) Léase “!Saludo ala creación de un núcleo de la CCI en Brasil!”
[3]) Léase “!Saludo a las nuevas secciones de la CCI en Turquía y Filipinas!”
[4]) Algunas de ellas fueron publicadas en Acción Proletaria, órgano de la CCI en España, y en ICC on line en nuestro sitio de lengua española.
Desde que se instauró el régimen de Correa, los ataques a la clase obrera no han cesado, por el contrario, se han intensificado y es más, el correismo ha sido más efectivo que los otros gobiernos en su labor antiproletaria. El correismo es la continuación de todos los gobiernos que se han instaurado desde 1979, cuando los militares, junto con los partidos de la burguesía de izquierda y derecha, a puerta cerrada repartieron los papeles en el nuevo escenario para gestionar de mejor manera la crisis del capitalismo desatada a finales de los 60 y que en Ecuador se expresó a través de la deuda externa.
Ante este callejón sin salida que plantea un capitalismo en declive marcado por una descomposición galopante en donde el futuro es cada vez más incierto para los economistas agoreros, a la burguesía solo le queda regresar con loca pasión al agresivo endeudamiento y a la aplicación de políticas de ajustes de la economía que solo significan hundir en la desesperación a la clase obrera. El Estado ecuatoriano no escapa de esta tendencia, en los últimos tres años (2008-2010) las exportaciones ecuatorianas han tendido a decrecer. Empero, lo que genera el engaño en los montos del ingreso en dólares es el precio del barril de petróleo que aparentemente genera una expansión del ingreso en un 13 %. Es un espejismo y esto lo sabe el correismo, las reservas mundiales se agotan, la especulación se dispara, pero las medidas para palear estos tiempos inestables implican golpear los bolsillos de los trabajadores. Así encontramos que se viene aplastando el salario indirecto al reducir los gastos en salud, educación y servicios sanitarios, pero además afectando la plantilla laboral… tal como lo vienen haciendo Obama, Sarkosy, Angela Merkel, Rajoy o cualquiera de los gobernantes en el mundo.
Correa, protegiendo la ganancia de la burguesía, impone políticas como: flexibilización laboral, los despidos intempestivos sin el “trauma” de las protestas callejeras, el congelamiento de los salarios, la eliminación de los contratos colectivos en el sector estatal… y todo ello adornado con frases de defensa de la democracia y del orden constituido.
Algunas evidencias de esto que hemos planteado son:
– el 30 de abril de 2008 se impone el “Mandato 8” para normar la “Tercerización e Intermediación Laboral”, lo que significó el despido de 39,200 trabajadores, una parte de estos fueron reinsertados a las empresas en donde prestaban sus servicios pero subcontratados;
– el 30 de abril de 2009 se emite el “Decreto 1701” para limitar los “privilegios” en los contratos colectivos que se firman entre los funcionarios públicos y el Estado: miles de trabajadores son cesados de sus funciones bajo la figura de jubilación anticipada o, luego de ser sometidos a evaluaciones de sus capacidades, son forzados a dejar sus cargos; en el magisterio fueron 2957 maestros los que fueron sometidos a ese vía crucis;
– el 7 de julio de 2011 se emitió el “Decreto Ejecutivo 813” mediante el cual se reforma el reglamento a la ley de Servicio Público y establece la figura de la “compra de renuncias obligatorias”; así entre 2011 y de lo que va el 2012 se han eliminado 7093 puestos de trabajo, comprometiendo mayormente al sector de la salud como el que más despidos ha aportado.
Del universo de la Población Económica Activa (que es el 55.5 % de la población total de Ecuador), el 57 % no tiene un trabajo estable, es decir, deambulan entre la informalidad (vendiendo cualquier cosa en las calles), el trabajo precario y temporal, y la desocupación abierta…
Pero aún los trabajadores que cuentan con trabajo no aseguran ingresos suficientes que les permita cubrir sus necesidades básicas. El sueldo de un trabajador “capacitado” –bachiller técnico o con alguna destreza– es de 280 dólares al mes, el de un médico graduado de la universidad con siete años de estudios llega a ganar entre 500 y 700 dólares al mes. Los únicos que han visto incrementar sus salarios son las fuerzas represivas. Correa ha decretado un alza de sueldos y salarios de los militares entre el 5 % y el 25 %. Ahora un soldado raso que sale de los cuarteles de instrucción, entrenado para matar, se embolsa un sueldo de 900 dólares al mes.
Esta es la esencia del correismo, arropado en esa aberración llamada “Revolución Ciudadana” enmarcada en la no menos despreciable y abominable ideología del “Socialismo del Siglo XXI” del chavismo.
Las promesas de Correa y de los ideólogos del “Socialismo del Siglo XXI” no son opciones para los trabajadores, solo la lucha proletaria traza una perspectiva propia y con un verdadero futuro.
Internacionalismo-Ecuador
marzo de 2012
Enlaces
[1] https://es.internationalism.org/tag/situacion-nacional/mexico
[2] https://es.internationalism.org/tag/geografia/mexico
[3] https://es.internationalism.org/tag/situacion-nacional/lucha-de-clases-0
[4] https://es.internationalism.org/tag/geografia/gran-bretana
[5] https://fr.internationalism.org/icconline/2012/grece_l_hopital_de_kilkis_sous_le_controle_des_travailleurs.html
[6] https://nantes.indymedia.org/posts/34858/article-2-laurent-berger-a-vendu-le-morceau/
[7] https://es.internationalism.org/tag/geografia/grecia
[8] https://es.internationalism.org/tag/geografia/oriente-medio
[9] https://es.internationalism.org/ap/2007/196_brasil
[10] https://es.internationalism.org/book/export/html/2494
[11] https://es.internationalism.org/tag/geografia/ecuador