La única perspectiva real para la humanidad es la lucha revolucionaria del proletariado. Una clase que es explotada y revolucionaria al mismo tiempo y que es la verdadera productora de toda la riqueza de la sociedad. Sus luchas en defensa de sus condiciones de trabajo y de vida arrastran a las demás capas no explotadoras de la sociedad que también son golpeadas brutalmente por la crisis económica, luchas que aunque se desarrollen con mucha dificultad, ya que la clase dominante trata de impedirlas por todos los medios a su mano, suponen un esfuerzo en la toma de conciencia y van creando las bases para la huelga de masas que es la única y verdadera solución a la sociedad capitalista en descomposición.
La propia burguesía reconoce que la recesión económica que azota a todo el mundo es la peor desde la Gran Depresión de 1929. Bombardean nuestras mentes con datos estadísticos, planes de salvamento de los bancos y de estímulo económico para tratar de salir de la crisis... Hemos visto que la reunión de los países más poderosos del mundo en Londres, el llamado G20, ha sido incapaz de generar ninguna solución a la peor crisis del capitalismo de los últimos cincuenta años. Toda la gravedad de la situación histórica viene a confirmar la tesis del marxismo de que el capitalismo no es un modo de producción eterno y que desde la Primera Guerra Mundial atraviesa su etapa de decadencia, de guerras y de barbarie.
Los últimos datos estadísticos siempre empeoran los anteriores y ningún país se salva de la quema: el PIB está cayendo un 6,9% en Alemania en términos anuales. Los demás países europeos están en situación parecida, y entre ellos España cuyo PIB cae un 2,9% y el desempleo supera con creces los 4 millones de parados.
Frente a esta situación de quiebra histórica del capitalismo la burguesía y su aparato político y sindical desarrollan una estrategia para hacer pagar los peores efectos de la crisis a la clase trabajadora. La propia profundización de la recesión conlleva el aumento galopante del desempleo en todo el mundo, la pauperización y la miseria más absoluta. En España vemos como frente a esta situación de brutalidad el gobierno del PSOE se desgañita diciendo que va a mantener el gasto social y que ningún parado va a quedar abandonado a su suerte (frente a la propaganda gubernamental la realidad son los más de un millón de parados que ya no reciben ninguna prestación y los comedores de caridad que ya no dan abasto para alimentar a los sin techo). El PP critica la inacción del gobierno y propone un rosario de las llamadas reformas estructurales que en realidad no han solucionado nada en ningún país y que se resumirían en abaratar el despido y los salarios, recortar el sistema de pensiones y el gasto social, todo ello aderezado con una supuesta bajada de impuestos que en realidad no llevaron acabo en su etapa de gobierno.
Izquierda Unida y los izquierdistas abogan por las pociones mágicas de las nacionalizaciones y de que "la crisis la paguen los ricos y los bancos". Las nacionalizaciones en su versión estalinista como en su versión del capitalismo del antiguo bloque americano han demostrado que no pueden solucionar la crisis del capitalismo, que no pueden sortear las leyes del valor. Tanto el keynesianismo, como el capitalismo de estado estalinista, como el llamado neoliberalismo no pueden solucionar las contradicciones del modo de producción capitalista. Un modo de producción que su verdadera aportación a la historia de la humanidad ha sido desarrollar las fuerzas productivas a un nivel en el que se han creado las bases para la sociedad comunista. En contra de la ley de Say y como afirmó Marx la producción capitalista no puede crear su propio mercado, las crisis del capitalismo son de sobreproducción relativa pues las masas asalariadas y explotadas no pueden absorber toda la producción capitalista, producción cuyo objetivo fundamental no es satisfacer las necesidades humanas sino la búsqueda del beneficio. Esta contradicción no la puede solucionar la burguesía pues como las anteriores clases explotadoras no va a renunciar a sus privilegios de forma pacífica y van a pagar la crisis sin más y por las buenas como hipócritamente les exigen izquierdistas y sindicalistas. Ya el Manifiesto Comunista enunciaba esta contradicción insuperable del capitalismo: "Basta citar las crisis comerciales que, con su recurrencia periódica, cuestionan en forma cada vez más amenazadora la existencia de la sociedad burguesa toda. En las crisis comerciales se destruye regularmente gran parte no sólo de los productos engendrados, sino de las fuerzas productivas ya creadas. En las crisis estalla una epidemia social que en todas las épocas anteriores hubiese parecido un contrasentido: la epidemia de la superproducción. Súbitamente, la sociedad se halla retrotraída a una situación de barbarie momentánea; una hambruna, una guerra de exterminio generalizada parecen haberle cortado todos sus medios de subsistencia; la industria, el comercio, parecen aniquilados. ¿Y ello por qué? Porque posee demasiada civilización, demasiados medios de subsistencia, demasiada industria, demasiado comercio..."
Y aquí llegamos al nudo gordiano de la cuestión. Pues esta recesión es más grave que la de 1929, pero en contra de los años treinta el proletariado no está derrotado, el curso histórico que se abrió en 1968 sigue vigente, y el proletariado no está dispuesto a alistarse detrás de cada capital nacional para inmolarse en la guerra imperialista ni en los planes de austeridad económica. Esto se demuestra en que tampoco acepta los chivos expiatorios que le propone la burguesía (en los años treinta fueron los judíos), que serían los inmigrantes, y que ya hemos visto que los obreros han rechazado esta criminal manipulación tanto en Inglaterra como en España[1], que pretendía presentarlos como xenófobos. La solidaridad frente al engaño de los sindicatos nunca podrá venir de parte del estado burgués sino de la lucha de los trabajadores. Los trabajadores emigrantes en los años de supuesta "prosperidad" han sido explotados brutalmente y utilizados para presionar los salarios a la baja, y ahora padecen el desempleo en un porcentaje muy alto y de forma dramática al carecer del paraguas de apoyo familiar. Esta situación sólo se puede contrarrestar con la lucha, la unidad y la solidaridad por parte del proletariado.
Frente a ello, la burguesía, a través del gobierno PSOE "de izquierdas", mientras abandona a su suerte a los emigrantes, a los que el Sr Corbacho intenta reenviar a su país de origen, presenta cínicamente las medidas económicas de austeridad como medidas "de solidaridad", así, las reducciones de subsidios, los bloqueos salariales y la "reducción de la carga de trabajo", serían para que todos los desempleados pudieran recibir apoyo, y para que más gente pudiera incorporarse al trabajo, etc. ¡El mundo al revés! Los ataques a las condiciones de vida obreras se presentan como la vía de la defensa de esas mismas condiciones. Así es el "socialismo burgués", como lo llamaban Marx y Engels en el Manifiesto Comunista: «Este socialismo burgués a que nos referimos, sólo encuentra expresión adecuada allí donde se convierte en mera figura retórica.
¡Pedimos el librecambio en interés de la clase obrera! ¡En interés de la clase obrera pedimos aranceles protectores! ¡Pedimos prisiones celulares en interés de la clase trabajadora! Hemos dado, por fin, con la suprema y única seria aspiración del socialismo burgués.
Todo el socialismo de la burguesía se reduce, en efecto, a una tesis y es que los burgueses lo son y deben seguir siéndolo... en interés de la clase trabajadora».
Esa no es la "solidaridad" que necesitamos. El Estado no representa los intereses "de todos los ciudadanos", sino los intereses de toda la burguesía contra el proletariado.
La única perspectiva real para la humanidad es la lucha revolucionaria del proletariado. Una clase que es explotada y revolucionaria al mismo tiempo y que es la verdadera productora de toda la riqueza de la sociedad. Sus luchas en defensa de sus condiciones de trabajo y de vida arrastran a las demás capas no explotadoras de la sociedad que también son golpeadas brutalmente por la crisis económica, luchas que aunque se desarrollen con mucha dificultad, ya que la clase dominante trata de impedirlas por todos los medios a su mano, suponen un esfuerzo en la toma de conciencia y van creando las bases para la huelga de masas que es la única y verdadera solución a la sociedad capitalista en descomposición. Como también afirma el Manifiesto Comunista:"Las relaciones burguesas se han tornado demasiado estrechas como para abarcar la riqueza por ellas engendrada ¿De qué manera supera la burguesía las crisis? Por una parte, mediante la destrucción forzada de gran cantidad de fuerzas productivas; por la otra, mediante la conquista de nuevos mercados y la explotación más a fondo de mercados viejos. ¿De qué manera, pues? Las supera preparando crisis más extensas y violentas y reduciendo los medios para prevenir las crisis.
La s armas con las que la burguesía ha abatido al feudalismo, se vuelven ahora contra la propia burguesía. Pero la burguesía no sólo ha forjado las armas que le darán muerte; también ha engendrado a los hombres que manejarán esas armas: los obreros modernos, los proletarios..."
[1] Ver: "Huelgas en las refinerías y de las centrales eléctricas: Los trabajadores empiezan a enfrentar el nacionalismo [1]" y artículo sobre las luchas en Sestao en este mismo AP.
Este artículo es el 4º de una Serie que iniciamos en Acción Proletaria nº 204[1]. Allí hablamos de una realidad inédita en la historia del capitalismo: la existencia durante 40 años de un importante desempleo crónico. En el siguiente número denunciamos las medidas adoptadas por los Estados en los últimos 20 años, que so pretexto de luchar contra el desempleo lo que en realidad han hecho ha sido enmascararlo a la vez que suponían un brutal ataque a las condiciones de todos los trabajadores (precariedad, salarios basura...)[2]. En el tercer artículo de la Serie[3] analizamos las causas de la actual explosión del desempleo y señalamos que -en contra de lo que predice Felipe González[4]- la perspectiva es hacia un hundimiento del sistema -más allá de momentos puntuales de alza- con la consiguiente degradación de las condiciones de vida obreras, entre las que estará un alto desempleo permanente y una grave reducción de las pensiones.
Pero, «aunque llegase a conocer un verdadero derrumbe económico, no por eso va a desaparecer el capitalismo. Sin la acción revolucionaria del proletariado, este sistema seguirá pudriéndose de raíz, arrastrando a la humanidad a una barbarie sin fin». Para desarrollar la lucha obrera y concretamente la lucha de los parados es necesario «reapropiarnos de la experiencias pasadas de lucha de la clase obrera. Concretamente de las grandes movilizaciones contra el desempleo en los años 30 y de las tentativas tímidas que hubo de lucha y organización en los años 80».
En este artículo centraremos nuestra atención en los movimientos y organizaciones de parados en Estados Unidos durante esa época conocida como la Gran Depresión. Nos apoyaremos para ello en los artículos aparecidos en Living Marxism[5], una publicación vinculada a Paul Mattick, militante de la Izquierda Comunista alemana durante los años 20, que emigró en 1926 a Estados Unidos y participó activamente en el movimiento de parados en este país.
Los obreros de USA han sido acusados de aburguesados y reaccionarios. Sin minimizar el atraso ideológico que históricamente ha afectado al proletariado en Norteamérica -fruto en gran medida de las condiciones en las que se desarrolló el capitalismo[6]- éste ha desarrollado numerosas experiencias de combatividad y espíritu solidario, entre las que destaca el movimiento de parados de los años 30.
Para sacar lecciones de este movimiento, tanto de sus errores como de sus aciertos, hemos de comprenderlo dentro de su contexto histórico. Los años 30 están dominados, por un lado, por la Gran Depresión y, por otro lado, por el avance irresistible de la contra-revolución capitalista.
Como dijimos en el primer artículo de esta Serie (AP 204) «Un cambio de gran envergadura se produjo en 1929 con la Gran Depresión. Apareció el desempleo masivo. En Estados Unidos y en otros países se llegaron a cifras del 25% de la población laboral. En este periodo histórico el desempleo pasa a ser permanente y estructural, ya no es únicamente una expresión del ejército industrial de reserva sino que adquiere una dimensión nueva: manifiesta la crisis histórica del sistema, su incapacidad para asegurar un empleo estable a la mayoría de la población»
La aparición del desempleo de masas sorprendió a los contemporáneos acostumbrados a una situación cercana al pleno empleo. Estados Unidos era desde 1850 un voraz consumidor de fuerza de trabajo: todos los años entraban por Nueva York miles de emigrantes que pronto encontraban trabajo, bien como obreros industriales bien como granjeros que iban a colonizar el Lejano Oeste. Los obreros, acostumbrados a mejoras constantes de su situación laboral, a nuevas oportunidades, se veían de repente ante un horizonte cerrado y sin perspectivas. Además, la crisis arruinó a los granjeros del Oeste, obligados a emigrar con lo puesto hacia las grandes ciudades.
Ante esa debacle, las autoridades no tomaron ninguna medida, insistiendo en que la crisis era coyuntural y pronto se saldría de ella. «Se creía en general que la depresión sería de corta duración y durante largo tiempo no hubo ninguna política seria para adoptar una política consecuente respecto a las necesidades de la situación»
Sin embargo, esta caída repentina y la incompetencia del gobierno no generaron ninguna situación revolucionaria. La causa fue el peso de la contra-revolución que entonces alcanzaba su cenit. La tentativa revolucionaria mundial de 1917-23 había sido derrotada y el capitalismo, ansioso por erradicar de la faz de la tierra la pesadilla que esos hechos le habían provocado, lanzaba una feroz contra-revolución cuyas puntas de lanza eran el triángulo infernal formado por el fascismo junto con dos corrientes políticas que nacidas en el campo proletario lo habían abandonado para servir a sus nuevos señores con la furia del converso: la Socialdemocracia y el estalinismo. Un servicio muy especial fue rendido por este último presentando Rusia, un capitalismo basado en la dominación de un partido-estado surgido de los escombros de la revolución de 1917, como "la patria del socialismo".
Semejantes condiciones sociales e ideológicas sumían al proletariado de todos los países en una profunda desorientación: no solamente era sometido a un terror espantoso en los países donde la tentativa revolucionaria había ido más lejos (Rusia y Alemania) sino que fue encadenado al mito de Rusia "patria del socialismo", al engaño de presentar las medidas de capitalismo de Estado como "pasos al socialismo" y sobre todo a la mistificación antifascista: apoyar al bando democrático en su enfrentamiento imperialista con el bando fascista. Los obreros norteamericanos no fueron ajenos a esta situación, como vamos a ver a continuación, pese a una fuerte combatividad se vieron desviados al terreno burgués del "antifascismo" y del apoyo a la "salida a la crisis" preconizada por el New Deal de Roosevelt.
Tras el crack bursátil de octubre 1929, comienzan las quiebras bancarias e industriales, el desempleo aumenta para acelerarse fuertemente en 1930. Los obreros afectados se ven de la noche a la mañana arrojados a la miseria más brutal, desalojados de sus casas y forzados a malvivir en chabolas infectas en la periferia de las grandes ciudades. No existía entonces ningún tipo de ayuda estatal a los parados y fueron iniciativas espontáneas de solidaridad por parte de vecinos o familiares las que intentaron paliar la situación. Sin embargo, el alud del paro era de tal magnitud que en el verano de 1930 hay varios millones de familias al borde del hambre.
A principios de 1930 empiezan a surgir organizaciones de parados que intentan luchar contra esta situación. Tienen diferentes orígenes. En Chicago y en las poblaciones industriales de la región de los Grandes Lagos, se forman de manera espontánea a partir de marchas de protesta o de reuniones improvisadas entre vecinos afectados de una misma barriada. Los Industrial Workers of the World (IWW[7]) patrocinan la creación de Uniones de Parados, más minoritarias y muy combativas.
El Partido Comunista impulsa Consejos de Parados. Pese a su nombre no son organizaciones elegidas ni directamente inspiradas por una lucha sino que se crean bajo el control directo del partido que hace convocatorias o recluta miembros en una incansable labor de afiliación. Los Consejos de Parados impulsan movilizaciones callejeras, marchas del hambre y luchas contra el desahucio de inquilinos morosos.
Por su parte, el Partido Socialista anima la formación de Ligas Ciudadanas de Desempleados (Unemployed Citizens League), más moderadas, vinculadas a organizaciones religiosas y asistenciales. Las Ligas preconizan la "auto-ayuda": talleres que producen artículos que se venden directamente en mercados, "redes de intercambio" donde cada cual aporta un producto o un servicio a cambio de los productos o servicios de los demás. Estas medidas "autogestionarias", aparte de basarse en la pequeño producción, imposible de sostener bajo el régimen capitalista, convierten las "comunidades de intercambio" en teatro de fuertes tensiones pues no hacen sino reproducir a pequeña escala la competencia y el individualismo propios de la sociedad capitalista.
«La radicalización de los trabajadores, a la par que la de grandes masas de sin trabajo, progresaba grandemente: marchas del hambre, manifestaciones espontáneas de todo tipo, saqueos de almacenes, se hacían cada vez más frecuentes». En ese marco, el Partido Comunista convoca una jornada nacional para el 6 de marzo de 1930, la cual obtiene un éxito resonante: cientos de miles de manifestantes en todo el país, especialmente en Chicago, Detroit y Nueva York.
Esta demostración obtuvo una gran repercusión en la prensa y la radio provocando un fuerte debate social sobre el desempleo y la crisis. En esa atmósfera, las iniciativas se multiplicaron. En particular, las marchas contra el hambre se extendieron por todo el país. A veces, la celebración de una manifestación acababa en una reunión donde se decidía constituir una organización de parados, en otras ocasiones, era el esfuerzo de organización el que desembocaba en una gran manifestación. Organización y lucha callejera guardaban una relación que no respondía a ningún esquema o receta preestablecido sino que expresaba -como ya Rosa Luxemburgo había analizado en su folleto Huelga de Masas, Partido y Sindicatos- un profundo proceso de maduración.
Junto a las marchas contra el hambre y las manifestaciones proliferaron las acciones espontáneas contra los desahucios de inquilinos que no podían seguir pagando la vivienda. Cada tentativa de desalojo encontraba una rápida respuesta popular en la que se manifestaba una impresionante solidaridad. Las organizaciones de parados hacían listas de familias afectadas y convocaban concentraciones que impedían a la policía la expulsión de los afectados. El PC tomó a cargo rápidamente este movimiento y sus Consejos de Parados organizaron con gran eficacia la respuesta a los desahucios. Intentó darle la perspectiva de una huelga general de pago de alquileres, perspectiva que jamás llegó a concretarse.
Las marchas contra el hambre fueron tomadas a cargo desde 1932 por el PC que las intentó "centralizar" convirtiéndolas en demostraciones delante del Congreso del Estado o de su gobernador. Esta propuesta las fue vaciando progresivamente de contenido, convertidas en meras peticiones al gobernador para que "adoptara medidas favorables a los parados". Esto provocó una gradual desmovilización, «la participación en estas marchas era mínima. Más bien podrían ser consideradas como acrobacias publicitarias más o menos exitosas que perdían valor con su constante repetición».
La reivindicación más asumida fue la de una ayuda económica a las familias que poco a poco fue cristalizando en la petición de un subsidio de desempleo general. El PC canalizó estas peticiones hacia la elaboración de una legislación social, planteamiento posteriormente asumido por Roosevelt.
Las Uniones de Parados tenían un planteamiento diferente: rechazaban los subsidios preconizando concentraciones delante de las fábricas para plantear una medida unitaria: el reparto del trabajo disponible mediante una reducción drástica de la jornada laboral a 4 horas.
Esta reivindicación estaba inspirada por un justo deseo de solidaridad y unidad. Sin embargo, planteaba una medida revolucionaria que para llevarse a cabo necesitaba de la toma del poder por el proletariado en un terreno de "reforma radical", dentro del marco capitalista. En ese sentido, provocaba tanto la desconfianza de los obreros con trabajo -que veían como las escasas veces donde tal medida se aplicaba era a costa de una disminución brutal de su salario- como de los parados y, a menudo, derivaban en enfrentamientos entre los piquetes de parados y los trabajadores con empleo.
Hubo movimientos de solidaridad de los obreros activos con sus hermanos en paro. Living Marxism cita «las huelgas de los obreros del automóvil de Detroit en enero-febrero de 1933, la huelga de los conductores de bus de Milwaukee en el mismo año, así como otros ejemplos». Pero estas movilizaciones unitarias fueron más bien excepcionales, predominando el movimiento específico de los parados.
A esto último contribuyó la acción muy beligerante de los sindicatos tanto del corporativista AFL como de los nuevos sindicatos horizontales reagrupados alrededor de la CIO[8]. La AFL hizo una odiosa campaña culpando del desempleo a los emigrantes mientras que los sindicatos pro-CIO desplegaban una activa militancia contra las tentativas de los parados de acudir a las puertas de las fábricas, desarrollando violentas campañas contra los militantes de la IWW partidarios de estas medidas.
Living Marxism pensaba que el movimiento de parados podía haber sido «la sede de una fermentación general que a término prometía asumir un carácter revolucionario». Esta perspectiva parecía posible en la primera etapa del movimiento entre 1931-33 marcada por las iniciativas masivas, las manifestaciones y marchas contra el hambre, las reuniones amplias, en definitiva, por lo que Living Marxism califica de una lucha donde «los trabajadores mismos son lo único importante en la lucha, todo depende de su solidaridad, de su acción militante, de sus iniciativas».
Sin embargo, el movimiento tenía unos límites muy precisos: aislamiento estricto en el campo de los parados sin extensión al resto de trabajadores, fuerte desorientación ideológica fruto de contexto reinante a escala mundial y una gran dispersión organizacional: salvo las Uniones de Parados o la Workers League de Chicago, las organizaciones caen en un fuerte sectarismo y consagran una buena parte de su actividad a diferenciarse de las demás y a denigrarlas. El artículo de Living Marxism estigmatiza esta actitud: «cada organización sostiene que su educación particular, su forma específica de organización y su programa de emancipación exclusivo será el que tenga éxito».
Hubo un intento de superar este problema con una iniciativa de la Workers League de Chicago quien, junto con la Unemployed Citizen League de San Luis, convocó una Conferencia en Chicago celebrada en noviembre de 1932. Asisten 44 delegados representando a 30 organizaciones diferentes procedentes de Illinois, Missouri, Iowa, Michigan, Nueva York y Texas. La conferencia rechaza la auto-ayuda y reivindica un seguro de paro, subsidios suficientes, el derecho a comités de quejas y la equiparación de los salarios en los trabajos públicos organizados por algunos estados donde se pagaban salarios muy por debajo de los habituales. «Al lado de estas reivindicaciones inmediatas, se adoptó una declaración más bien vaga a favor del socialismo como solución permanente para las enfermedades de la época».
Se toma la decisión de formar una Federación Nacional de asociaciones de parados en la que tiene mucho peso la iniciativa de la Workers League de Chicago la cual, «no controlada por ningún partido político aunque contaba en su seno con miembros militantes en alguno de ellos, había sido producida por reuniones espontáneas de parados que protestaban ante las sedes gubernamentales encargadas de repartir las ayudas sociales. Su programa se centraba en reivindicaciones directas por las necesidades del momento y defendía la necesidad de acciones generales concertadas de todos los sin trabajo (...) Animaba a los trabajadores en diferentes direcciones fructuosas que les permitían superar las marrullerías de los partidos políticos e impulsó grandes acciones masivas».
La influencia de esta organización en la Federación de Parados provocó una feroz campaña del PS y del PC para eliminarla, pero «cuando se apercibieron de que era imposible controlar la Federación Nacional a causa de la existencia de la Workers League » declararon una guerra sin cuartel contra la Federación, aunque muchas organizaciones participantes en ella eran Consejos de Parados o Ligas de Ciudadanos, el PS y el PC. Crearon una organización fantasmal -la Conferencia para la Acción Progresista del Trabajo- que condujo a una escisión en la Federación. Finalmente esta desapareció definitivamente en 1935 reducida a su mínima expresión.
El PS y el PC desplegaron una intensa labor de destrucción de las organizaciones de parados. Mientras que el control y la política del PS eran menos rígidos y su labor de sabotaje era más sibilina, la política del PC era más brutal: «no había la más mínima vacilación por parte del PC en escindir o destruir toda organización, incluso de las suyas, con tal de eliminar y sabotear toda actividad que no estuviera en armonía con los fines del PC».
En 1933, F.D. Roosevelt gana las elecciones y propone el famoso New Deal como "salida a la crisis" y propuesta de "trabajo para todos". No podemos hacer aquí un estudio del New Deal y su significación. Podemos decir algunas cosas:
1º Que no fue el producto del programa demócrata sino que el republicano Hoover había creado desde 1930 un grupo de estudio cuyas conclusiones fueron incorporadas en su mayoría al programa de Roosevelt.
2º Que en contra de lo que se nos ha hecho creer, el New Deal no sacó a Estados Unidos de la crisis ni cumplió verdaderamente la promesa de "trabajo para todos".
El artículo de Living Marxism muestra el recrudecimiento de la depresión en 1937-38 tras un par de años donde la política de "grandes trabajos públicos", de subsidios generalizados, todo ello a costa de un formidable endeudamiento, habían dado una engañosa impresión: «la elección de partidarios del New Deal no ha impedido el crecimiento de la miseria de los parados ni ha garantizado las victorias obtenidas en la calle, lo único que ha hecho realmente ha sido destruir toda actividad real de los trabajadores».
El artículo de Living Marxism cita hechos concretos en apoyo de su denuncia:
- en 1937 los salarios de la WPA, el organismo de obras públicas que daba trabajo a los parados, han bajado un 20% mediante un ingenioso mecanismo de "reclasificación de los puestos de trabajo"
- la Asociación Americana de Trabajadores Sociales declara en noviembre de 1937 que «los seres humanos se ven forzados a vivir en barrios cuyas casas no merecen tal nombre; se gasta menos en comida para las personas socorridas que en comida para perros. La alimentación aportada a las familias socorridas es muy inferior al mínimo vital».
- en el periódico The Nation, 29-8-1938, se señala que «los socorros a las familias se derrumban bajo los golpes de la recesión», muchas vuelven a estar al borde del hambre como en 1930-32
Las medidas de Roosevelt, más allá de los paños calientes que pudo aplicar en un primer momento y que tuvo unos efímeros efectos en 1935-36, lo que en realidad desarrollaron fue un capitalismo de Estado al "estilo americano"[9] que puso las bases para que con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, la economía americana se convirtiera en una formidable y aplastante maquinaria militar. Roosevelt implantó la variante "made in USA" de la economía de guerra que los nazis impusieron en Alemania y el estalinismo aplicó en Rusia.
Pero si Roosevelt no tuvo ningún éxito en la superación de la depresión donde obtuvo un éxito formidable fue en la derrota ideológica de los trabajadores y particularmente del movimiento de parados. En esta tarea contó con la inestimable colaboración del PS y muy especialmente del PC.
Ya vimos como el tándem PC-PS sabotearon la tentativa de formar una federación nacional. Cuando de las iniciativas autónomas de los parados no quedaban más que las cenizas de algunos grupos aislados, constituyeron una Workers Aliance (WA) cuya política consistía en apoyar ciegamente el New Deal. Living Marxism denuncia como la WA se convirtió en un instrumento de encuadramiento y mistificación de los parados con objeto de ponerlos al servicio de los intereses del New Deal. Así, cita al jefe de la WPA, Harry Hopkins quien se dirige cálidamente a los jefes de la WA en estos términos: «¡Adelante amigos! No encontraréis a nadie en nuestra agencia que no sea amigable con vuestro sindicato; nadie dejará de respetar a vuestro competente jefe».
En contrapartida, la WA en su Convención nacional de Cleveland (septiembre 1938) acuerda «el reagrupamiento de las fuerzas de los parados con otras fuerzas progresistas para el éxito de los partidarios del New Deal en las elecciones de 1938».
¿Cómo logró la WA convertir al movimiento de parados en un mero apéndice del New Deal de Roosevelt? Evidentemente, se vieron favorecidos por la situación mundial con toda su presión hacia el antifascismo: unión de todas las fuerzas democráticas y progresistas para cerrar el paso al enemigo público número uno, el mal de males, el Nazismo. PC y PS en Estados Unidos hicieron de Roosevelt y su New Deal el paladín de esa "lucha democrática". De otro lado, el "ejemplo ruso" con los supuestos éxitos de los planes quinquenales soviéticos favorecía la mistificación ideológica del "Estado como vehículo hacia el socialismo". Las medidas del New Deal de intervencionismo estatal no solo eran alabadas por el dúo PC-PS como "vehículos para salir de la crisis" sino que además eran presentadas como "el camino al socialismo", como preconizaba el programa electoral del PC que decía: «estamos caminando hacia una América Soviética» (¡¡¡).
Las marchas del hambre, una de las acciones callejeras genuinas de los parados en 1931-33, se convirtieron en actos de presión sobre los políticos de turno para que "cumplieran" las propuestas del New Deal, para que "hicieran caso al Presidente"[10], para que "aplicaran escrupulosamente los fondos destinados a obras públicas por la administración federal". Las reivindicaciones obreras eran sistemáticamente sustituidas por la presión para que la política del New Deal se cumpliera. El movimiento de parados se había transformado en un celoso auxiliar de la acción gubernamental.
En el manual del WA de 1936 se justificaba esta política con el siguiente argumento: «Las victorias obtenidas en el tajo por el combate cotidiano de los parados han sido a menudo transformadas en derrotas por la acción de políticos retorcidos y legisladores anti-obreros. De esta triste experiencia hemos aprendido que debemos tomar parte activa en la elección de personalidades oficiales y que debemos responsabilizarlos para que actúen favorablemente a nuestros intereses».
Frente a esa realidad, la política del WA es la de reforzar la presión «para colocar a políticos honestos en ministerios honestos», a pesar, de que esos "hombres honestos del New Deal" lo que estaban haciendo es «reducir los salarios y los socorros con la ayuda del WA». Esta política de someter los obreros al New Deal llevaba a su derrota y convertía a los dirigentes de la WA en burócratas que iban ocupando puestos cada vez más altos en el organigrama del WPA.
Es cierto que la época de los años 30, al estar dominada por la más cruenta contra-revolución de la historia, es diferente de la actual. Sin embargo, hay algo en común y que nos advierte sobre una de las causas de la derrota y dispersión del movimiento de parados en USA: la acción de sabotaje organizacional, político e ideológico que ejercieron los falsos amigos de la clase obrera, el PS y el PC.
Si se nos permite un símil futbolístico, la clase obrera juega el partido con la clase dominante en condiciones de inferioridad. El árbitro no es neutral sino que pita todo lo que haga falta a favor del equipo capitalista. En el equipo proletario hay algunos jugadores que visten su camiseta, pero que hacen todo lo posible para meterle goles en su propia puerta, que desorganizan su juego, especialmente en los momento más decisivos.
No se trata de lamentarse ni de pretender la utopía de un juego limpio en el enfrentamiento de clases, sino de comprender mejor las condiciones de la lucha obrera y a partir de ello desarrollar los medios de una lucha autónoma de clase, liberada de la tutela destructora de sindicatos y partidos de "izquierda".
Smolni 15-5-09
[1] Ver /accion-proletaria/200811/2407/crisis-del-capitalismo-el-desempleo-expresa-la-quiebra-del-capitalismo [4]
[2] Ver /cci-online/200902/2470/el-desempleo-expresion-de-la-quiebra-del-capitalismo-ii-1980-2007-el-desemple [5]
[3] Ver /accion-proletaria/200903/2525/explosion-masiva-del-desempleo-en-2009-el-desempleo-expresa-la-quiebra [6]
[4] «Vamos a salir de la crisis, no vamos a vivir en ella para el resto de la historia», dijo el 11-5-09, (www.cope.es/espana/11-05-09--felipe-gonzalez-no-vamos-vivir-crisis-resto... [7].)
[5] Salvo que se indique lo contrario todas las citas proceden de los números 4 y 5 de esta publicación, Chicago 1938.
[6] El capitalismo norteamericano se desarrolló sobre la base de una continua colonización de las tierras del Oeste, hecha sobre la masacre de los primitivos moradores -las tribus indias- y utilizando como punta de lanza una masa enorme de emigrantes. Esto generó una ideología individualista, la ilusión de la "igualdad de oportunidades", del "hombre hecho a si mismo" etc., que dificultó la maduración de una conciencia colectiva en la clase obrera.
[7] Obreros Industriales del Mundo, organización sindicalista revolucionaria. Para conocer su experiencia ver Revista Internacional números 124 y 125: /revista-internacional/200602/513/historia-del-movimiento-obrero-iww-1905-1921-el-fracaso-del-sindica [8]
[8] CIO: Congress of Industrials Organisation, sindicato disidente más radical que en 1936 acabaría fusionándose con la AFL.
[9] Una intervención del Estado, sin nacionalizaciones ni enfrentamientos con la burguesía privada, basada en una enorme burocracia de Agencia Federales que ejercen un control mucho más estricto y absorbente de la economía nacional que la que puede lograrse con toda la economía sometida a la propiedad estatal.
[10] Como se hacía respecto al "padrecito Zar" en Rusia que no estaría al corriente de las atrocidades de sus funcionarios, aquí se presentaba al "buenazo" de Roosevelt como un "gran presidente" desobedecido o saboteado por funcionarios venales.
Barack Obama declaró su intención de bombardear en territorio pakistaní antes incluso de ser elegido presidente
«Están planeando atentar de nuevo. Fue un terrible error no actuar cuando tuvimos la oportunidad de romper una reunión de la cúpula de Al Qaeda en 2005. Si tenemos información que permita llevar a cabo operaciones sobre objetivos terroristas de alto valor y el Presidente Musharraf no quisiera actuar, nosotros lo haremos» (Guardian, 01.08.08) «El Sr. Obama... dijo que el Presidente George Bush había elegido el campo de batalla equivocado en Irak y que debería haberse concentrado en Afganistán y Pakistán. Dijo que él no dudaría en usar la fuerza para destruir a quienes fueran una amenaza para Estados Unidos y que si el presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, no actuara, él lo haría» (Id. 04.08.08)
El presidente Musharraf dimitió el pasado mes de Agosto y desde entonces hemos asistido a un deterioro cualitativo de la situación de la seguridad nacional. A Musharraf le sucedió el marido de la asesinada Benazir Bhutto, Asif Zardari, notoriamente corrupto. Los atentados en Mumbai en Noviembre del año pasado[1] marcaron una escalada de las tensiones imperialistas. India tuvo bien claro a quien culpar de los ataques. Pakistán por su parte, sufrió sus propios atentados cuando un grupo de activistas atacó al equipo de críquet de Sri Lanka, causando muchos heridos y al menos 6 soldados muertos.
Más recientemente fue asaltada una academia de policía en Lahore y ocupada brevemente por un grupo armado que arremetió contra todo a su paso con pistolas y granadas. Al menos 12 personas murieron y luego siguió un periodo de 8 horas de enfrentamiento antes de que la policía retomara el control. Esto muestra las repercusiones de los bombardeos americanos en las regiones fronterizas: «Una presunta aeronave no tripulada estadounidense lanzó hoy dos misiles contra la supuesta guarida de un líder Taliban que había amenazado con atacar Washington. El ataque aéreo mató a 12 personas e hirió varias más, según dijeron fuentes oficiales. El bombardeo se produjo un día después de que el líder Taliban pakistaní Baitullah Mehsud reivindicara la responsabilidad del mortífero atentado en una academia de policía en la ciudad oriental de Lahore. Mehsud dijo que el atentado era la represalia por los lanzamientos de misiles estadounidenses contra supuestas bases terroristas en la frontera con Afganistán» (Guardian 01.04.09)
El efecto acumulativo de esta situación ha llevado a Islamabad a conceder la implementación de la sharia en la región de Swat. Esto muestra el debilitamiento del Estado de Pakistán, que tiene que hacer concesiones a otra forma de ley al interior de sus fronteras. Sumado a esto, la publicidad del video de la flagelación pública de una joven se ha usado como parte de la campaña para justificar futuros ataques a Pakistán.
Uno de los problemas clave que tiene el gobierno pakistaní para enfrentar a los Talibanes son los vínculos profundamente arraigados entre la Agencia de Seguridad pakistaní, el ISI, y algunos de los elementos yihadistas. Estas conexiones se forjaron al calor de la confrontación entre los bloques imperialistas ruso y americano, particularmente en los años 80, cuando los americanos financiaron la creación de una vasta fuerza yihadista en Afganistán: los Mujaidines. Tras la derrota de la URSS, muchos de estos combatientes evolucionaron para llegar a formar la base de los Talibanes. Nunca ha habido una neta ruptura entre el ejército pakistaní y los yihadistas. Cualquier intento de ruptura estaba destinado al fracaso, ya que el ejército es, en última instancia, la única fuerza capaz de mantener unido el Estado.
Tras los atentados de Mumbai, la entonces Secretaria de Estado Condoleeza Rice declaró que «todas las instituciones de Pakistán deberían ir en la misma dirección», dando a entender que el gobierno tenía que controlar los elementos díscolos en el ISI. A pesar de la gigantesca campaña sobre Obama que lo ha presentado como portador del "cambio en el que hay que tener fe", se sitúa casi en perfecta continuidad con George Bush Jr. -de la misma forma que éste último implementó la política de invasión de Afganistán tramada por Bill Clinton.
Por lo que concierne a los Talibanes, el nombre se ha convertido en una imagen de marca para distintas fuerzas. Los hay que quieren derrocar el gobierno para instalar el tipo de autoridad previamente visto en Afganistán. Muchos de ellos cruzan la frontera de un lado u otro para combatir en Afganistán o Pakistán según convenga.
También hay grupos tribales que nunca han aceptado ningún tipo de autoridad de Islamabad, particularmente en las regiones de Beluchistan y Waziristan. Después hay un creciente número de gente desesperada y hostigada, que no tiene ninguna esperanza de recibir educación o encontrar trabajo, y cuyos hijos a menudo acaban en las garras de las escuelas religiosas, las madrasas. De esa forma no hay escasez de gente para el reclutamiento -puesto que hay cerca de un millón de personas desplazadas en los confines de Pakistán. Se calcula que existen actualmente un millón y medio de niños en madrasas, donde esencialmente se les enseñan sólo los versos coránicos. En estas escuelas es donde los Talibanes hacen sus campañas de reclutamiento de suicidas, apoyados por el hecho de que, cada ataque de los Estados Unidos, mata civiles inocentes y crea por tanto un auténtico odio y deseo de venganza que los Talibanes pueden explotar. El torrente permanente de ataques al ejército con muertos ha aumentado; los últimos 5 años han sido abatidos 1500 soldados pakistaníes en combates con diferentes fuerzas insurgentes.
Hay un hundimiento vertiginoso en el caos. Estados Unidos teme realmente las consecuencias de un colapso de la administración civil. En particular es preocupante la cuestión del arsenal nuclear pakistaní. Estados Unidos ha afirmado belicosamente, que estaría dispuesto a una invasión para garantizar la seguridad de las bases, si considerara que eso concordara con sus intereses. Una invasión sería una provocación que empeoraría drásticamente la situación social.
También está la cuestión de las relaciones entre Pakistán y la India, que ya eran suficientemente tensas antes de los atentados de Mumbai, tras los cuales muchas facciones han llamado abiertamente a bombardear Pakistán. Un ataque a Pakistán implicaría necesariamente a China (un apoyo clave de Pakistán) y también a Estados Unidos en la refriega, con desastrosas consecuencias para la región.
Contra esta tendencia sólo se opone el potencial de la lucha internacional de la clase obrera. En particular en esta región se han producido oleadas de luchas en Bangladesh, planteando así una auténtica alternativa proletaria frente a la catástrofe del capitalismo decrépito.
Graham., 01.04.09. Traducido de World Revolution, prensa de la CCI en Gran Bretaña
[1] https://en.internationalism.org/ci/2009/mumbai-slaughter [10]; https://en.internationalism.org/wr/320/mumbai-india-pakistan [11]
La necesidad existente en la clase obrera por enfrentar las campañas ideológicas que promueven falsos caminos, como la "revolución cubana", el "socialismo del siglo XXI" o el avance de "gobiernos progresistas", y la agravación a sus condiciones de vida por efecto de la agudización de la crisis, ha impulsado desde hace tiempo a la creación de grupos y círculos de discusión, los cuales, son ya en sí mismo un verdadero esfuerzo de la clase por reflexionar y buscar caminos hacia la revolución. Pero ese esfuerzo sólo puede tomar mayor dimensión en la medida en que se combata al aislamiento y esa reflexión inicial se extienda, y bajo el principio de la crítica, la solidaridad y la defensa del internacionalismo, tome una profundidad mayor. En ese plano, el Encuentro de discusión internacionalista, aún cuando inicialmente ha sido convocado por la Corriente Comunista Internacional, se reconoce como un esfuerzo colectivo, en el que grupos, círculos e individuos implicados en la discusión, han sido capaces de plantear un pronunciamiento que recoge algunos acuerdos.
Convocados a la discusión de la agenda: I. La crisis y la decadencia del capitalismo, II. Situación actual de la lucha de clases internacional y III. Formas de organización y lucha de la clase obrera, la reunión genera un pronunciamiento mínimo bajo el cual abre la posibilidad de dar continuidad a la discusión, la reflexión y la coordinación de fuerzas:
1. Concientes de que la clase trabajadora para fortalecer su conciencia requiere de la discusión, los asistentes definen el criterio proletario de la crítica respetuosa, y sustentan la necesidad de acercar las fuerzas proletarias para alentar el fortalecimiento de un MEDIO PROLETARIO INTERNACIONAL, capaz de reconocer las diferencias y al mismo tiempo mantener abierta la polémica y la voluntad de intervenir colectivamente, construyendo los lazos solidarios vitales en el combate proletario contra el capitalismo.
2. Aún cuando existen ciertas diferencias de parte de algunos camaradas en torno a la explicación y el momento de apertura de la decadencia del capitalismo defendido por la CCI, el conjunto de los asistentes expone el acuerdo de la existencia, en la actualidad, de condiciones materiales que hacen posible y necesaria la transformación radical del sistema capitalista, lo que implica que es imposible esperar beneficios (ni aún temporales) de las políticas pretendidamente progresistas planteadas por el aparato de izquierda del Estado burgués.
3. El desarrollo del capitalismo ha llevado a que instrumentos que otrora permitieron el desarrollo del combate proletario, en la actualidad sean órganos que el capital ha recuperado en su estructura y utiliza para el sometimiento, tal es el caso del sindicato. Sobre este aspecto, algunos compañeros expresaron su desacuerdo, aún cuando reconocen la limitación histórica que éste representa y el papel de saboteador que ha jugado en las luchas proletarias del siglo XX y lo que va del XXI.
4. El encuentro ha reconocido que la recesión que se vive actualmente, no es sino un proceso de agudización de la crisis que se abrió a fines de la década de los sesenta, la cual no tiene solución ni con las medidas "neoliberales", ni con las políticas intervencionistas anunciadas por gobiernos, como el de Obama, o los de izquierda presentes en América Latina, desde Castro y Chávez, pasando Evo Morales y Lula, hasta los del FMLN y FSLN.
5. Ese proceso de agudización de la crisis ha traído respuestas de la clase trabajadora. Sin embargo, el proletariado en general está aún haciendo la digestión a los ataques por lo que se puede sentir en algunos sectores cierta inhibición en su actuación. No obstante podemos decir que las manifestaciones que se han presentando en desde 2003 a 2008, aunque sean respuestas incipientes, estas son ya reveladoras de que el curso abierto en la historia es hacia el desarrollo futuro de combates. Por eso la campaña de la burguesía que avanza afirmando la desaparición del proletariado o su incapacidad para poner en cuestión a la explotación, se derrumba cuando se percibe que el proletariado de nuevo se pone al centro del escenario social.
6. Las diferencias y matices expuestos a lo largo de las temáticas discutidas, más que ser un motivo para cerrar un debate, representan oportunidades para clarificar, profundizar y ampliar la discusión. En este sentido el encuentro considera necesario construir un medio para dar continuidad a la discusión y de esa manera preparar un posterior encuentro a realizarse en próximos meses. Así, se mantiene el acuerdo de construir un "blog" en el que, asidos al espíritu internacionalista, se le de uso para:
- dar continuidad al debate y abrirlo hacia el conjunto de la clase,
- recuperar análisis que permitan dar profundidad a las discusiones,
- compartir y extender las experiencias de luchas del proletariado en diferentes regiones,
- denunciar las trampas de la burguesía e impulsar la solidaridad de los explotados,
- sacar y extender las lecciones de cada uno de sus combates.
- coordinar los esfuerzos de las minorías concientes de la clase obrera para intervenir de manera conjunta.
7. El encuentro confirma que el proletariado es una clase internacional, por lo cual su discusión y organización requieren de esa dimensión, por eso esta reflexión está en continuidad de los esfuerzos presentes en encuentros similares que han tenido lugar en Corea, España. Por eso, construir colectivamente un espacio para el debate fraterno es una tarea que se inscribe en la preparación del futuro y es un paso importante en el desarrollo de la conciencia y la unidad de la clase obrera.
Abril, 2009.
Enlaces
[1] https://es.internationalism.org/content/2493/huelgas-en-las-refinerias-y-de-las-centrales-electricas-los-trabajadores-empiezan
[2] https://es.internationalism.org/tag/situacion-nacional/espana
[3] https://es.internationalism.org/tag/situacion-nacional/lucha-de-clases-0
[4] https://es.internationalism.org/accion-proletaria/200811/2407/crisis-del-capitalismo-el-desempleo-expresa-la-quiebra-del-capitalismo
[5] https://es.internationalism.org/cci-online/200902/2470/el-desempleo-expresion-de-la-quiebra-del-capitalismo-ii-1980-2007-el-desemple
[6] https://es.internationalism.org/accion-proletaria/200903/2525/explosion-masiva-del-desempleo-en-2009-el-desempleo-expresa-la-quiebra
[7] http://www.cope.es/espana/11-05-09--felipe-gonzalez-no-vamos-vivir-crisis-resto-historia-51162-1
[8] https://es.internationalism.org/revista-internacional/200602/513/historia-del-movimiento-obrero-iww-1905-1921-el-fracaso-del-sindica
[9] https://es.internationalism.org/tag/cuestiones-teoricas/desempleo
[10] https://en.internationalism.org/ci/2009/mumbai-slaughter
[11] https://en.internationalism.org/wr/320/mumbai-india-pakistan
[12] https://es.internationalism.org/tag/geografia/pakistan
[13] https://es.internationalism.org/tag/personalidades/obama
[14] https://es.internationalism.org/tag/geografia/mexico
[15] https://es.internationalism.org/tag/vida-de-la-cci/cartas-de-los-lectores
[16] https://es.internationalism.org/tag/vida-de-la-cci/reuniones-publicas