1910-1917: ¿Hubo un cambio radical con la “revolución mexicana”?

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1910-1917: ¿Hubo un cambio radical con la "revolución mexicana"?

Con este artículo terminamos la serie en la que hemos abordado los problemas de la revolución de independencia del siglo XIX y de la guerra civil de principios del siglo XX, ambas lideradas por la burguesía aunque con objetivos diferentes como lo hemos demostrado. Esta posición proletaria tiene necesariamente que avanzar a contracorriente de la campaña oficial que "celebra" los 200 y 100 años de tales hechos. El objetivo central de estos artículos ha sido mostrar que la historia moderna de México no es un asunto particular de un país, sino responde al desarrollo y la dinámica mundial del capitalismo. Nuestra pretensión no fue ni dar continuidad a la apología que las plumas a sueldo del capital dieron vuelo durante todo este año, pero tampoco glorificar, desde un tono contestatario, a algunos momentos o personajes, como lo han hecho diversas publicaciones del aparato de izquierda del capital. La mistificación de la historia, como lo hacen los historiadores oficiales o los que se presentan como "críticos", es vital para la burguesía porque en su falsificación encuentra argumentos para justificar la existencia del sistema de explotación y anclar argumentos para promover el nacionalismo y la confianza a las instituciones o los símbolos patrios. Al evitar el análisis y la crítica de la historia, se define al presente como el producto de la acción de los héroes y como fin de los conflictos sociales, buscando con ello que los trabajadores no se reconozcan como la única clase capaz de transformar radicalmente al capitalismo. Por eso cuando Marx habla sobre la historia del hombre en La Ideología Alemana, nos explica que: "...casi toda la ideología se reduce o a una concepción falseada de la historia o a una abstracción completa de ella..."; no nos extrañan por eso las ensordecedoras campañas sobre el "bicentenario".

En esa comprensión, hay que entender los procesos, reconocer el papel que en cada momento le toca vivir al proletariado de frente a la burguesía y ante las otras clases no explotadoras y sacar las lecciones de ello. Este texto tiene por objetivo analizar si lo que se ha dado en llamar "revolución mexicana" fue verdaderamente una revolución, y si la clase obrera puede tenerla como referencia para su práctica presente. En el pasado número ya hemos avanzado algunos elementos y procuraremos dar continuidad a esos señalamientos.

La única revolución posible y necesaria en el capitalismo es la comunista

Hay diversos historiadores que se han preguntado el significado de la guerra civil que tiene lugar en México entre 1910-17, y sus respuestas van desde la aseveración que se trata de "diversas revoluciones", los que lo ven como parte de un "proceso revolucionario" que tiene sus etapas iniciales durante el siglo XIX, hasta la postura, que se pretende radical, y afirma que fue una revolución truncada... Los argumentos que los historiadores resaltan son sin duda importantes para dar el seguimiento de los acontecimientos, empero, hay algo que pocos comprenden: el significado real de la revolución. Bajo un análisis materialista de la historia, el marxismo profundiza en el comportamiento que tiene la dinámica social, reconociendo a la revolución como el proceso que articula las condiciones que permiten la transformación social, por eso es que es posible entender el paso histórico de los Modos de Producción. En ese marco, Marx expone el papel (importante sin duda) de las revoluciones del pasado, aunque apunta: "...las anteriores revoluciones dejaban intacto el modo de actividad", diferenciando por ello a la revolución comunista de las anteriores, en tanto esta ha de ser un cambio radical, que elimine, desde su raíz, el Modo de Producción Capitalista, dado que: "...elimina el trabajo y suprime la dominación de todas las clases..." (La Ideología Alemana). Y si el capitalismo en México toma su dominio desde el siglo XIX, ¿podríamos suponer la existencia de una revolución comandada por la burguesía para eliminar un anticuado sistema político-económico? o ¿acaso la clase obrera, de manera MASIVA y CONCIENTE estuvo al frente de las batallas que se presentan en los años de primera década del siglo XX?

John Reed, que fue un periodista norteamericano de orientación socialista, estuvo en México durante 1911, y siguiendo de forma directa los acontecimientos comenta en Noches mexicanas: "Sí, México se halla sumido en la revuelta y el caos. Más la responsabilidad de ello no recae sobre los peones sin tierra sino los que siembran la inquietud mediante envíos de oro y de armas, es decir sobre las compañías petroleras inglesas y norteamericanas en pugna..." De manera que, aunque es un argumento muy sintético y general, nos entrega elementos para entender que en la guerra civil, la burguesía sí estaba presente, pero su objetivo no era ya acabar con viejas formas de producción, sino que sus intereses económicos y políticos dominaban todo el escenario social, de tal manera que en la mayoría de los grupos armados su presencia la hacía sentir de forma directa, definiéndolo en su plan, sus medios y objetivos, pero también, todos ellos utilizan a las clases y estamentos explotados como simple carne de cañón. Incluso los grupos, como el zapatismo, que expresa el descontento y la desesperación de los campesinos sureños que han sido despojados, no alejan sus anhelos del respeto y la democracia que la burguesía promete. Su respaldo a Madero, primero, y su actuación ingenua posteriormente, nos muestra ya la dificultad para definir un objetivo que critique de forma radical al sistema capitalista. Fuera de ese grupo campesino (no pondremos al Magonismo entre estos grupos en tanto su principal práctica la lleva a cabo antes de que se extienda la revuelta), el resto de las facciones no eran sino fuerzas organizadas por sectores de la burguesía, muy ansiosos por recibir el apoyo económico y político de los EUA.

Y en esa orientación (haciendo un esquema en el que sintetizamos con generalizaciones, sin dejar de reconocer que hay especificidades que requeriría mayor atención) se encuentra desde Madero que para derrocar al gobierno de Díaz busca convencer a las masas de explotados para que entreguen sus vidas a favor de la democracia, a la vez convence a Shell y a la Standard Oil (de Rockefeller) de la ganancia futura que podría obtener con la democracia en México, convencidos por esa promesa lleva a los petroleros a entregar, en 1909, un millón de dólares. Ya establecido en el gobierno Francisco I. Madero, desconoce el acuerdo que había pactado con los grupos de campesinos, como los zapatistas, en cambio a los petroleros texanos les ratifica por 10 años más las concesiones de la zona petrolera de las huastecas. De manera similar es la actuación del constitucionalismo, encabezado por Carranza, que usó la leva (reclutamiento forzado) y el robo para formar y abastecer sus ejércitos, pero también como Madero mantenía como preocupación primaria ganarse la simpatía de la burguesía norteamericana, ante la que se muestra como el más fiel aliado, recuérdese su temor y sumisión expresada por Carranza cuando el suceso conocido como el telegrama Zimmerman, del 17-01-1917... y ni un ápice difiere la práctica del grupo Sonorense, en particular del general Obregón, el cual, luego de asesinar a Carranza y montarse en el gobierno, no tiene mayor preocupación que el de ser reconocido y apoyado por el gobierno norteamericano, por lo cual suscribe los "Tratados de Bucareli", en los que acepta compensar a los ciudadanos norteamericanos por los daños causados por la guerra, sin importar que ese compromiso rompiera la unidad de la burguesía nacional... En fin, que como puede verse no hay una lucha en contra de alguna forma anticuada de producción y organización, sino es una disputa entre grupos de la misma burguesía que ansían ampliar sus ganancias y su presencia dominante en las estructuras del gobierno.

Pero si la práctica de la burguesía a través de sus grupos expresa que no busca ningún objetivo revolucionario, en la actuación de los explotados no se nota tampoco esa orientación.

Hay sin duda entre la gran masa de campesinos despojados un gran descontento por la miseria que soportan y la forma despótica en que son tratados, pero no hay un proyecto que dirija tal fuerza. El partido encabezado por Flores Magón había sido derrotado cuando se derrota la oleada huelguística presente durante 1905-08, de forma que el proletariado se encuentra dispersado, controlado y sin posibilidad de organizarse, eso hace que los campesinos depauperados no encuentren ningún referente y todo su descontento se pierde. No es nada casual que las masas campesinas al adherirse a algún grupo lo describían como "irse a la bola" o a la "cucaracha". La literatura, incluso la más apologética, no deja de reconocer que la incorporación de las masas explotadas a los ejércitos no era un acto reflexivo sino de desesperación (en el mejor de los casos, cuando no era el de la levita). En la obra de Juan Rulfo se presenta un dialogo que puede ser un poco crudo, pero muestra la realidad que se vivía. En la escena un grupo levantado se presenta ante el cacique Pedro Páramo, desarrollando este diálogo:
- Como usté vé, nos hemos levantado en armas.
- ¿Y?
- Y pos eso es todo. ¿Le parece poco?
- ¿Pero porque lo han hecho?
- Pos porque otros lo han hecho también. ¿No lo sabe usté? Aguárdenos tantito a que nos lleguen instrucciones y entonces le averiguamos la causa...

Lo anterior por supuesto es un diálogo imaginado por el autor, pero no se aleja mucho de la realidad, porque al no haber ningún objetivo revolucionario que seguir, las masas explotadas se volvían un simple instrumento de combate que servían a los intereses en disputa de la burguesía.

La revolución proletaria es un acto consciente y masivo

La respuesta desesperada pero vacía de las masas explotadas mexicanas en 1910-17 nos muestran que no hubo ninguna revolución, pero lo más importante es entender que la única clase capaz de ofrecer un giro a la historia es la clase obrera. En el Manifiesto del Partido Comunista, Marx y Engels explican: "Las capas medias -el pequeño industrial, el pequeño comerciante, el artesano, el campesino-, todas ellas luchan contra la burguesía para salvar de la ruina su existencia como tales capas medias. No son, pues, revolucionarias, sino conservadoras. Más todavía, son reaccionarias, ya que pretenden volver atrás la rueda de la Historia. Son revolucionarias únicamente cuando tienen ante sí la perspectiva de su tránsito inminente al proletariado, defendiendo así no sus intereses presentes, sino sus intereses futuros, cuando abandonan sus propios puntos de vista para adoptar los del proletariado." (las negritas son nuestras).

Más aún, a diferencia de la "bola" cargada de confusión y caos, la experiencia de Rusia en 1917, muestra que la revolución proletaria, es un acto masivo y consciente, que deja atrás las visiones conspirativas en las que interviene sólo una minoría y donde la masa de explotados son pasivos o actores ciegos. A diferencia de los sucesos presentes en México, la clase obrera toma el control de la historia. Trotsky, en La revolución de octubre, narra la forma en que las masas organizan la revolución: "La insurrección fue determinada, por así decirlo para una fecha fija: el 25 de octubre. Y no fue fijada en una sesión secreta, sino abierta y públicamente, y la revolución triunfante se hizo precisamente el 25 de octubre (7 de noviembre) como había sido establecida de antemano..."

Esta experiencia pone de manifiesto la capacidad para transformar la historia por parte de la clase obrera, y esa capacidad es posible por las armas con que cuenta: su conciencia y su organización. Las cuales se construyen a partir de su reflexión colectiva. A diferencia de la incertidumbre que reina en la "bola", la actuación consciente de las masas define el rumbo de la historia. John Reed narra en Los diez días que estremecieron al mundo, la manera en que la reflexión fortalecía la conciencia y la fuerza organizativa de los explotados: "En Petrogrado y en toda Rusia, la esquina de cada calle fue, durante meses, una tribuna pública. En los trenes, en los tranvías, en todas partes brotaba de improviso la discusión..."

Por todo esto, podemos sacar como una lección inmediata el que las masas explotadas no pueden obtener algún beneficio cuando se ponen a la cola de algún bando de la burguesía, por eso la única posibilidad de llevar a cabo una  verdadera revolución, se encuentra en la actuación masiva y consciente del proletariado, lo cual implica que la única revolución posible es la revolución comunista.

Tatlin / Octubre-2010.

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