El año 2004 ha acabado con una inmensa tragedia humana en Asia del Sur. Un terremoto de violencia excepcional ha provocado un maremoto en el Océano Indico que ha devastado, al menos, una decena de países ribereños. En pocas horas, los tsunamis han provocado más de 160.000 muertos, decenas de miles de desaparecidos, centenas de miles de heridos y cinco millones de desplazados. Este terrible balance es desgraciadamente provisional ya que en numerosos países, en particular Indonesia, Tailandia y Sri Lanka, muchas zonas no son accesibles al estar totalmente destruidas las redes de transporte.
En estas regiones costeras, ciudades enteras han sido arrasadas, centenares de barcos de pesca se han hundido y, las aguas y el fango han arrasado casi todo, dejando a más de cinco millones de personas sin hogar, comida o agua potable, lo que va a provocar un número aún mucho mayor de víctimas. De hecho las organizaciones humanitarias ya han hablado de las nuevas miles de víctimas que va a provocar el estallido de las epidemias mortales. Una vez más son las capas más pobres de la población, y entre ellas el proletariado que trabaja en la industria del turismo, las principales víctimas de esta tragedia.
Como sucede ante cada catástrofe de este tipo, se invoca ante todo la impotencia de los hombres ante los “designios de la madre naturaleza”, la mala suerte o la fatalidad, e incluso la pobreza de los países siniestrados que no podrían adquirir los medios técnicos para prevenir tales cataclismos. ¡ Engaños y mentiras!.
¿ Porqué y como un fenómeno natural y bien conocido como son los maremotos ha podido en tan pocas horas transformarse en una catástrofe social de tal envergadura?.
Evidentemente no se puede acusar al capitalismo de ser el responsable del terremoto que ha provocado el terrible maremoto. Sin embargo, si que se puede y debe responsabilizarse a los gobiernos de estos países y a sus homólogos occidentales de la total negligencia e irresponsabilidad que han conducido a esta inmensa catástrofe humana. Todos sabían que esta región del globo esta especialmente expuesta a los movimientos sísmicos.
“... Los expertos locales, sin embargo, sabían que podría ocurrir un drama. A mediados de Diciembre, en el contexto de una reunión de físicos en Yakarta, sismólogos indonesios plantearon tal eventualidad a un experto francés porque eran perfectamente conscientes del peligro de maremotos ya que se estaban produciendo permanentemente terremotos en la región...” (Liberación, 31/12/04).
No sólo los expertos estaban al corriente, además, el ex director del centro Internacional de Información sobre Maremotos en Hawai, George Pararas-Carayannis, dijo claramente que un gran terremoto se había producido 2 días antes de la catástrofe del 26 de Diciembre. “...El Océano Indico dispone de infraestructuras de base para las mediciones sísmicas y las comunicaciones. Nadie debería sorprenderse, ya que hubo un terremoto de magnitud 8,1 el día 24 de Diciembre. Esto debería haber alertado a las autoridades. Pero ante todo ha faltado, de entrada la falta de voluntad política en los países concernidos y una coordinación internacional a escala de la que está construida en el Pacífico....” (Liberación, 28/12/04).
¡ Nadie debía sorprenderse y sin embargo lo más terrible ha ocurrido. Pero la negligencia de las clases dominantes no se detiene aquí!.
Así, cuando el centro americano de meteorología de Hawai anunció rápidamente a 26 países, quince minutos después del seismo, la posibilidad de maremotos cerca del epicentro, la agencia de meteorología de Japón no envío la información a sus vecinos, porque el boletín americano era bastante tranquilizador ante posibles efectos en Japón.
En India, el Cuartel General de la Armada recibió la información, pero esta quedó paralizada en una maraña muy jerárquica y burocrática. El fax de alerta se perdió por el camino ya que el departamento de meteorología no recibió el fax del Ministerio de la Ciencia: ¡con las nuevas elecciones de Mayo de 2004 se había cambiado de responsables y nadie quería hacerse cargo de la “mala noticia”!. “...El mismo escenario se produce en Tailandia en donde el departamento de meteorología no se decidió a lanzar la alerta nacional por miedo a provocar un inútil miedo generalizado. Sabían, por tanto, que un terremoto de gran amplitud se había producido a las 8h10m a.m., mucho antes de que el maremoto golpeara con furia las costas de Phuket...” (Liberación, 31/12/04).
La simple prudencia (sin contar con el principio de precaución) recomendaba alertar a las poblaciones. Incluso sin disponer de los medios técnicos de Estados Unidos o Japón, había suficiente información disponible sobre la catástrofe en curso para actuar y intentar evitar esta salvaje masacre.
¡ No estamos pues ante una negligencia, sino ante una política criminal que revela el profundo desprecio de las clases dominantes por la población y el proletariado que son las principales víctimas de la política burguesa que desarrollan todos los gobiernos locales!. De hecho hoy ya se reconoce de forma oficial, aunque a regañadientes, que no se lanzó la alerta oficial para no.....inquietar al sector turístico. Con otras palabras, para defender unos sórdidos intereses económicos y financieros han sido sacrificados decenas de miles de personas.
Esta irresponsabilidad de los Gobiernos es una nueva ilustración del modo de vida de esta clase de bandidos que gestiona la vida y la actividad productiva de la sociedad. Los Estados burgueses están dispuestos a sacrificar las vidas humanas que haga falta, si ello es necesario para preservar la explotación y los beneficios capitalistas.
Siempre son los intereses capitalistas los que dictan la política de la clase dominante y, en el capitalismo, la prevención no es una actividad rentable como reconocen hoy día todos los medios de comunicación: “....Los países de la región han hecho hasta ahora oídos sordos sobre la necesidad de poner en pie un sistema de alerta por los altos costes financieros que ello supondría. Según los expertos, un dispositivo de alerta costaría decenas de millones de dólares, pero permitiría salvar decenas de miles de vidas humanas...” (Les Echos, 30/12/2004).
Cuando vemos en los largos reportajes televisados, estas decenas de miles de muertos, las familias diezmadas, los niños huérfanos, no podemos evitar sentirnos indignados al escuchar las declaraciones de los responsables de estas masacres anunciar, con un cinismo sin limites, que desde ahora quieren hacer todo lo posible para dotar al continente asiático de un sistema de detección de terremotos y maremotos como los que tienen los Estados Unidos y Japón.
El drama humano que acaba de vivirse en Asia del Sur es una nueva manifestación de la barbarie horrorosa de un sistema que conduce a la humanidad a su perdida. Sin duda es este sistema decadente el verdadero responsable de las catástrofes que se producen a repetición a lo largo y ancho del planeta. El año pasado un terremoto en Irán provocó decenas de miles de muertos, y poco antes lo mismo había ocurrido en Turquía, Armenia, ....Se obliga a vivir a las poblaciones en zonas sísmicas en construcciones precarias, mientras que existen de sobras y desde hace mucho tiempo medios técnicos para evitar que estos fenómenos naturales provoquen catástrofes sociales.
Si el maremoto del Océano Indico ha provocado también innumerables víctimas entre los turistas ha sido por que el capitalismo ha desarrollado complejos turísticos de forma totalmente anárquica, en particular, destruyendo las barreras naturales que constituían una protección capaz de atenuar la fuerza de las olas y los proyectiles de objetos que estas pudieran lanzar.
Esta misma realidad aberrante la encontramos en los países industrializados cuando observamos como se construyen edificaciones en zonas potencialmente inundables y por tanto potencialmente peligros para la población.
Más que nunca, el capitalismo porque esta basado en la búsqueda desenfrenada del beneficio y la rentabilidad y no por la satisfacción de las necesidades humanas, no puede engendrar más que nuevas y más mortíferas catástrofes. Mientas que en época de desarrollo del capitalismo hubo el florecimiento de un formidable potencial tecnológico e industrial que tendía ha poder proporcionar un cierto control de la naturaleza, en la fase de decadencia del sistema en la que vivimos, este no es capaz de hacer avanzar a la humanidad, de hacerla progresar. Al contrario, es la naturaleza la que parece volver a “reclamar sus derechos” mientas que el desarrollo de la tecnología permitiría vivir a la humanidad en armonía con la naturaleza.
El capitalismo es actualmente un sistema social en descomposición. Se ha convertido en un obstáculo y en una amenaza para la supervivencia de la especie humana. A las explicaciones parciales, pero sobre todo falsas y malintencionadas y cínicas de la clase dominante, los revolucionarios queremos contraponer un análisis marxista de estos acontecimientos.
“....A medida que el capitalismo se desarrolla más se descomponen sus bases, prostituye cada vez más esta técnica que podría ser liberadora pero que esta sujeta y regida por las necesidades de la explotación, de dominación y de pillaje imperialista, hasta el punto de llegar a transmitir toda su podredumbre y volverla contra la especie humana (...) En todas las esferas de la vida social y cotidiana en las fases ‘pacificas’ que nos quiere consentir entre dos masacres imperialistas o dos operaciones de represión, el capital aguijoneado sin tregua por la búsqueda incesante de una mayor tasa de beneficio, paraliza, envenena, asfixia y mutila, a los individuos por medio de una técnica prostituida (...) El capitalismo no es inocente de las catástrofes llamadas ‘naturales’. Sin ignoran que existen fuerzas en la naturaleza que escapan a la acción e influencia humanas, el marxismo ha demostrado que las catástrofes han sido provocadas y agravadas por causas sociales (...) No sólo la civilización burguesa puede provocar directamente estas catástrofes por su deseo insaciable de beneficio y por la influencia dominante de este sobre la maquinaria administrativa (...) , lo más grave es que se demuestra incapaz de organizar una protección eficaz en la medida en que la prevención no es una actividad rentable....” (Amadeo Bordiga, Especie humana y corteza terrestre).
Ante la gravedad de la catástrofe han hecho falta varios días para que la burguesía internacional se movilizara y enviara ayuda a los países necesitados por la tragedia. A menudo sucede que estos medios no pueden utilizarse rápidamente: así, un hospital de campaña enviado por Francia a Indonesia está dos semanas sin utilizarse ya que no hay helicópteros de transporte capaces de llevarlo a su destino con el material médico.
Cuando se trata de defender sus intereses imperialistas, en las guerras supuestamente “humanitarias” todos los Estados hacen gala de una rapidez extrema para enviar sus tropas, materiales e ingenios de hacer muerte cada vez más sofisticados, artilugios que matan a la población civil y siembran la muerte a lo largo y ancho del planeta. Es más, todos los bandidos capitalistas han demostrado no tener el menor prejuicio en invertir sumas fabulosas de dinero en la producción de armamento capaz de destruir países enteros.
Sin embargo, la ayuda financiera aportada en un primer momento por los gobiernos de todos los países, y sobre todo por los desarrollados, ha sido tan ridícula que el secretario adjunto de la ONU, Jan England ha tratado de tacaña a la “comunidad internacional”.
Ante la amplitud del desastre, los diferentes Estados capitalistas se han comportado como verdaderos buitres carroñeros, haciendo pujas para ver cual de ellos aparecía como el más “generoso” frente a todos sus rivales.
Así, los Estados Unidos han propuesto 350 millones de dólares en lugar de los 35 inicialmente anunciados (mientras que gastan hoy día 1 millones de dólares por semana en la guerra en Irak un, la misma cantidad al mes en la guerra de Afganistán!!!), Japón aporta 500 millones y la Unión Europea 436 millones. Francia creyó en un momento dado, con sus 50 millones, haberse colocado a la cabeza de los países donantes (mientras que sus intervenciones militares le cuestan 1000 millones de dólares por año ); después vino la carrera por el récord entre Australia, Inglaterra, Alemania, etc...
Cada vez, como en si de una subasta se tratara, tal o tal Estado propone ofrecer una suma mayor de dinero que sus rivales.
Esta sobrepuja verbal es absolutamente vergonzosa y no es más que una mascarada ya que las promesas de ahora son seguidas, demasiado a menudo, por ningún efecto real. Así, queremos recordar que esta “comunidad internacional” de bandidos capitalistas prometió 115 millones de dólares de ayuda tras el terremoto que asoló Irán en Diciembre de 2003 y Teherán ha recibido a día de hoy tan solo 17 millones de dólares. Lo mismo ha ocurrido en Liberia: 1000 millones prometidos y 70 realmente entregados.
Los ejemplos pueden ser muchos más sin contar con los conflictos que están asolando países y regiones enteras, como es el caso de Darfour o el Congo, con dramas humanos verdaderamente terribles, pero sin ni siquiera “derecho a promesas de ayuda humanitaria”.
En cuanto a otra de las promesas, la moratoria de la deuda externa de los países afectados, no es más que un globo que se deshinchará rápidamente porque se trata simplemente de retrasar las fechas del pago de los intereses de la deuda y no la condonación de las mismas. Por otra parte, los cinco países más endeudados de entre los afectados por el maremoto deberán devolver más de 32000 millones de dólares solo el año próximo, es decir, 6 veces más de lo que podrán recibir en concepto de “ayuda humanitaria” (en realidad recibirán menos como hemos visto en los ejemplos citados más arriba). Evidentemente estos países so gozan , por el momento, del “privilegio” de estar ocupados por las tropas de los Estados Unidos, de ser así, se les hubiera anulado pura y simplemente la deuda.
La burguesía miente sobre su “ayuda humanitaria” para esconder los verdaderos objetivos de esta sobrepuja de “buena voluntad y ayuda” entre los bandidos capitalistas. La “ayuda humanitaria” de los Gobiernos no es en realidad más que un pretexto para esconder sus apetitos imperialistas.Tras la cortina de humo ideológica de la propaganda humanitaria, es significativo ver como cada Estado se ha lanzado también a una alocada carrera para ver que diplomáticos llegaban antes que los otros, en competencia descarada, cuando en realidad ante un desastre así necesita de la coordinación internacional de las ayudas. En realidad, cada potencia imperialista, cada burguesía nacional, defienden sus propios intereses en una región que representa un enclave estratégico y militar muy importante.
Las profundas divergencias de intereses entre los diferentes Estados imperialistas manifestadas a propósito de Afganistán o Irak, se han vuelto a manifestar. Así, Francia envía a su Ministro de Asuntos Exteriores con un avión lleno de medicamentos y anunciando que Chirac, con el apoyo de Alemania, propone crear una “fuerza humanitaria de reacción rápida”, fuerza que sería controlada por los estados europeos, pero al “servicio” de la ONU.La réplica americana no se ha hecho esperar: no solamente los Estados Unidos han enviado barcos, aviones y tropas militares al Océano Indico, han anunciado al mismo tiempo su propuesta de creación de una “coalición internacional humanitaria” ( con Australia, Japón y India) para “coordinar las ayudas”.
Como en la guerra de Irak, la política americana consiste en mostrar a las otras potencias rivales que los Estados Unidos son el patrón y que, también en estas circunstancias, van a defender su liderazgo. El secretario de Estado, Colin Powell, y el hermano del presidente Bush han sido enviados al lugar de la tragedia para exaltar la eficacia de “los valores americanos en acción”. Colin Powell que fue el comandante en jefe de las tropas americanas en la primera guerra del Golfo y que, no dudó en masacrar a los soldados iraquíes heridos en al primera línea de fuego, ha tenido al cara dura de dejar caer unas lagrimas de cocodrilo cuando sobrevolaba en helicóptero la región de Banda Aceh, declarando lo siguiente: “ he estado en la guerra, he sufrido huracanes y tornados en otras operaciones de ayuda. Pero jamás había visto nada así...” (Liberación, 06/01/2005).
Todas estas divergencias entre las grandes potencias imperialistas, pugnas en las que cada Estado intenta sacar la máxima ventaja en su favor, dice mucho sobre la realidad de la preocupación “humanitaria” de estos buitres capitalistas. Como subrayaba un responsable americano: “...es una tragedia, pero también una oportunidad que debemos intentar aprovechar. Una ayuda rápida y generosa de los Estados Unidos podría ayudar a mejorar las relaciones con los países asiáticos...”.
Teniendo en cuenta la importancia estratégica de Indonesia en el océano Indico, es evidente que los Estados Unidos intentarán aprovechar la catástrofe para poder implantarse militarmente ( los militares indonesios rechazaron a Washintong ya que USA les reprochaba la injerencia y los excesos cometidos por el Ejercito indonesio en Timor oriental). Por otra parte, su “ayuda humanitaria” en Sri Lanka ha tomado la forma de un “desembarco” de carros anfibios evidentemente “pacíficos” ( y no armados, según un oficial) que tendrían por misión “no destruir” sino “ayudar a la población”.
Por su parte, los Estados europeos, también han intentado estar militar y diplomáticamente presentes en la región. China, intenta hacer valer sus ambiciones de gendarme del continente asiático y se enfrenta abiertamente a las ambiciones de Japón. Y si el Estado indio ha rechazado cualquier tipo de ayuda extranjera, dejando morir como ratas a muchas personas, es porque pretende consolidarse como potencia regional a tomar en cuenta .
He aquí lo que se esconde tras la cacofonía de discursos “humanitarios” de la burguesía mundial: la defensa de sórdidos intereses imperialistas ¡ La indecencia y la hipocresía sin limite de la clase burguesa que dirige el mundo es verdaderamente nauseabunda!.
Una vez más, debemos destacar que es el capitalismo y su supervivencia una verdadera catástrofe para la humanidad, con su ley del valor y su clase dominante, capaz de contabilizar muertos al tiempo que prepara nuevos episodios de barbarie. Al mismo tiempo que las olas gigantes devoraban a miles de personas, se exacerba el caos en Afganistán, crecen sin limite el número de atentados en Irak o Palestina, y se extiende el hambre en Darfour y las masacres en el Congo.
Esta espiral sangrante nos indica que el capitalismo solo puede ofrecer a la humanidad como perspectiva su destrucción a través de catástrofes cada vez más mortíferas, de guerra cada vez más barbaras, de miseria, hambre y epidemias. Una destrucción del planeta pedazo a pedazo es lo único cierto que nos ofrece esta sistema podrido.
Ante una tragedia humana de tales dimensiones, los revolucionarios y el conjunto del proletariado mundial deben manifestar, alto y fuerte, su solidaridad de clase con las víctimas.
No pueden más que saludar el impulso de solidaridad humana que a nivel planetario se ha manifestado inmediatamente. Sin esperar ayuda, los supervivientes se han ayudado mutuamente, tanto las poblaciones asiáticas hacia los turistas, como los turistas hacia la población local. Espontáneamente, millones de personas y sobre todos los proletarios de todos los países, han propuesto enviar alimentos, ropa y donaciones financieras.
Pero esta solidaridad natural, que esta en la base misma de la existencia social y de la preservación de la especie humana, ha sido inmediatamente recuperada por la clase dominante y sus ONGs.
El rodillo compresor de la información mediática y las espeluznantes escenas mil veces repetidas, tiene como función evitar la reflexión sobre las causas de esta catástrofe social.
Ya que somos “impotentes” ante tales acontecimientos, la única cosa que podemos hacer, nos dice la burguesía a través de sus medios de propaganda y sus “especialistas en ayuda humanitaria”, es efectuar donaciones a tal o cual ONG y asegurarnos de que el dinero llega efectivamente a las poblaciones siniestradas.
Estas organizaciones “no gubernamentales” han dado pruebas una vez más de estar siempre al servicio de sus Gobiernos respectivos. Es suficiente con observar el lío que tienen montado en el lugar mismo del drama: cada televisión nacional hace la promoción de tal o cual ONG, en función de su país de origen, ya que estas están encargadas de defender los intereses contrapuestos de tal o cual Gobierno, en detrimento o contra otras ONGs. Así, la solidaridad en boca de la burguesía, se convierte en detestable chovinismo.
La indignación de la clase obrera ante este drama, su solidaridad espontanea con las víctimas ha sido manipulada y desviada por la clase dominante hacia una innoble campaña de intoxicación “humanitaria”. Gracias a sus ONGs, la burguesía la burguesía transforma esta voluntad real de solidaridad y generosidad en una miserable campaña de caridad. A través de las peticiones de ayuda financiera para apoyar a los países siniestrados, los Estados burgueses han organizado un verdadera operación de secuestro, destilando en el seno de la población mundial, y en especial entre la clase obrera, el sentimiento de darse “una buena conciencia” aportando una pequeña contribución a la “ayuda humanitaria” de los gobiernos.
Esta campaña alimentada permanentemente por las emisiones diarias de televisión, es una verdadera matraca ideológica que intenta confundir las conciencias, e impedir reflexionar a los proletarios sobre las causas reales de la catástrofe. Y, intentado impedir que los proletarios comprendan que el capitalismo es el único responsable, intentan desnaturalizar su solidaridad de clase y desviarla a un callejón sin salida.
La solidaridad de la clase obrera no puede limitarse como nos quieren hacer creer las ONGs, a una simple acción caritativa. Por una parte, las donaciones financieras no son más que una gota de agua en el océano vista la amplitud del desastre. Y, por otra parte, las sumas recolectadas no pueden en modo alguno compensar las perdidas y la desesperación de todos estos hombres, mujeres y niños que han perdido a sus seres queridos, que jamás podrán ser recuperados, puesto que han sido enterrados a toda prisa en fosas comunes, sin derecho a una sepultura.
El dinero no puede reparar lo irreparable: ¡no ha sido nunca un remedio contra el sufrimiento moral!.
En fin, estos gestos de solidaridad financiera no pueden resolver el problema en su raíz: no pueden impedir en modo alguno la repetición de nuevas catástrofes en otras regiones del mundo.
Por eso la solidaridad de clase del proletariado no puede ser la de los curas, del “Apoyo católico”, ni de las ONGs.
La solidaridad de los proletarios no tiene como objetivo obtener “buena conciencia” o salvar su alma cediendo al sentimiento de culpabilidad que nos quiere inculcar la clase dominante.
La solidaridad de la clase obrera solo puede desarrollarse a partir de la denuncia del único culpable de esta cataclismo: ¡la clase burguesa que dirige el sistema capitalista! .
Los proletarios del mundo entero deben comprender que, desarrollando su combate contra la burguesía, acabando con este sistema criminal, son los únicos que pueden rendir un verdadero homenaje a los muertos de esta y tantas masacres, a todas las vidas humanas sacrificadas sobre el altar capitalista, en el nombre de la ley del beneficio y la rentabilidad. Deben desarrollar sus luchas y su propia solidaridad contra todos los Estados, contra todos los Gobiernos que no solo explotan y atacan todas nuestras condiciones de vida, además tienen la cara dura de pedirnos que “nos rasquemos el bolsillo” para poder pagar los desastres provocados por el capitalismo.
Solo con la lucha cotidiana contra este sistema, hasta su destrucción, la clase obrera podrá manifestar su verdadera solidaridad hacia los proletarios y las poblaciones masacradas por este maremoto.
Si bien es cierto que esta solidaridad no tiene efectos inmediatos, no es un brindis al sol, contrariamente a lo que preconizan la burguesía y sus ONGs.
En pocos meses, para la clase burguesas y sus organizaciones caritativas, esta catástrofe será “archivada” en la papelera de la historia.
Para los obreros del mundo entero, esta tragedia no debe ser jamás una asunto “a olvidar”. Debe quedar muy presente en la memoria y ser un aguijón para reforzar la determinación en el desarrollo de las luchas y en la unidad de clase contra la barbarie capitalista.
La clase obrera es la única fuerza en la sociedad actual que puede efectuar un verdadero apoyo a todas las víctimas de la clase burguesa acabando con el capitalismo y construyendo una nueva sociedad, basada no en el beneficio sino en la satisfacción de las necesidades humanas. Es la única clase que puede, por su perspectiva revolucionaria, ofrecer una perspectiva a la especie humana.
Por eso la solidaridad del proletariado debe ir mucho más allá de la simple solidaridad emocional. No debe estar basada en sentimientos de impotencia o culpabilidad, sino sobre y ante todo, de su conciencia de clase.
Solo el desarrollo de su propia solidaridad de clase, una solidaridad basada en la conciencia de la quiebra del capitalismo, podrá poner las bases de una sociedad en la que los crímenes que la burguesía nos presenta como catástrofes “naturales” no podrán ser nunca más cometidas, en donde esta barbarie pueda ser definitivamente superada y abolida.
“...El capitalismo agonizante quiere acostumbrarnos al horro, a considerar como algo ‘normal’ la barbarie de la que él es responsable. Los proletarios deben reaccionar expresando su indignación ante ese cinismo, expresando su solidaridad con las víctimas de esos conflictos sin fin, de esas matanzas perpetradas por todas las bandas capitalistas ( a las que se suman las víctimas de las “catástrofes naturales”). El asco y el rechazo hacia lo que hace vivir a la sociedad el capitalismo en su descomposición, la solidaridad entre miembros de una clase con intereses comunes, son factores esenciales de la toma de conciencia de que es posible otra perspectiva y que la clase obrera unida posee la fuerza para imponerla...” (Revista Internacional 119, artículo Editorial, pag. 3).
Los obreros del mundo entero deben testimoniar su solidaridad con las víctimas haciendo vivir sus luchas contra la explotación, la miseria y la barbarie capitalista, sintiendo y defendiendo estas consignas:
¡ Abajo todos los Gobiernos!, ¡Abajo el capitalismo!.
¡ Proletarios de todos los países, Unios!.
CCI. Enero 2005.
En numerosos artículos[1] hemos expuesto el análisis marxista de lo que se ha venido a llamar el “conflicto vasco”, que resumidamente podemos definir como un problema histórico de soldadura que el capital nacional español fue incapaz de solucionar en el período ascendente del capitalismo, que se ha arrastrado a lo largo de la etapa de decadencia de este sistema social, y que se ve hoy agravado en la fase final de este período decadente: su etapa terminal de descomposición social. En efecto: “Entre las características más importantes de la descomposición de la sociedad capitalista, hay que subrayar la creciente dificultad de la burguesía para controlar la evolución de la situación en el plano político (...). El atolladero histórico en que está metido el modo de producción capitalista, los fracasos sucesivos de las diferentes políticas instauradas por la burguesía, la huída ciega en el endeudamiento con el cual va sobreviviendo la economía mundial, todos estos factores repercuten obligatoriamente en un aparato político incapaz, por su parte, de imponer a la sociedad, y en especial a la clase obrera, la ‘disciplina’ y la adhesión que se requieren para movilizar todas las fuerzas y todas las energías para la guerra mundial, única ‘respuesta’ histórica que la burguesía es capaz de ofrecer. La falta de la menor perspectiva (si no es la de ir parcheando la economía) hacia la cual puede movilizarse como clase, y cuando el proletariado no es aún capaz una amenaza para su supervivencia, lleva a la clase dominante, y en especial a su aparato político, a una tendencia a la indisciplina cada vez mayor, y al sálvese quien pueda” (“La descomposición, fase última de la decadencia del capitalismo”. Revista Internacional de la C.C.I nº 62, 3º Trimestre de 1990).
Esa tendencia a la indisciplina y al “cada uno a la suya” no afecta únicamente a las fracciones más periféricas del capitalismo mundial, sino que impacta cada vez a las burguesías de los países centrales, y no sólo a las relaciones entre ellas, convirtiendo las “relaciones internacionales” en un auténtico caos imperialista (ver por ejemplo el artículo que dedicamos en este mismo número de AP a la situación en Irak), sino también en las relaciones en el interior de estos Estados “democráticos” avanzados. Como pusimos de manifiesto en la Resolución sobre la Situación en España de la Conferencia de la sección de la C.C.I. en España – ver Editorial de AP nº 179-), esa tendencia, sobre todo en el caso de capitales nacionales que arrastran problemas históricos de soldadura nacional, como es el caso del capital español, se plasma en una creciente sobrepuja entre las fracciones nacionalistas y la burguesía central.
La historia del llamado “conflicto vasco” en los últimos años, marcados por la descomposición capitalista, es la de una creciente espiral de desafíos cada vez más descarados, que tienden a callejones sin salida más y más insalvables por el capital español. Si en 1997, aprovechando la sensibilización social sobre la muerte anunciada del concejal Miguel Angel Blanco secuestrado por ETA, la burguesía españolista desarrolló una brutal ofensiva ideológica basada en “movilizaciones populares contra el terrorismo” con objeto de aislar al nacionalismo vasco; dos años después el PNV y sus acólitos devolvieron el golpe con la presunta “tregua” de ETA y el famoso Pacto de Lizarra que aglutinó al llamado “nacionalismo democrático” con los “violentos” abertzales. A continuación, conscientes del fracaso de su tentativa, los sectores españolistas volvieron a la carga a través del Pacto Antiterrorista de PP-PSOE, presentándose casi en coalición en las elecciones autonómicas del País Vasco en 2001, resentan en una quasi-coalición electoral en 2001, para tratar de desalojar al PNV de sus posiciones de poder en el Gobierno Vasco, tentativa esta que fracasó (el PNV consiguió mantener el Gobierno Vasco gracias al apoyo de EA y de ¡Izquierda Unida!) envalentonando aún más a los nacionalistas vascos que en 2002 lanzaron un nuevo órdago: el Plan Ibarretxe[2]. A este desafío respondió el Gobierno Aznar con una ofensiva contra el nacionalismo vasco (ilegalización de Batasuna, ley de “partidos políticos”,...), con la aquiescencia general del PSOE, aunque se dibujaran diferencias entre los dos principales partidos de la burguesía españolista, sobre la estrategia a seguir: “el PP, a través de una reedición casi calcada del ‘España: Una, Grande y Libre’, pone a todas las fracciones nacionalistas en el mismo saco, oponiendo un nacionalismo gran español que éstas ven como una auténtica amenaza. El riesgo que entraña por ello esta posición es que en lugar de frenar la contaminación del ‘conflicto vasco’ le sirve más bien de caldo de cultivo y extensión” (AP nº174: “¿Qué se juega la burguesía en las elecciones de Marzo?”). Por su parte “la posición del PSOE, aún compartiendo con el PP la necesidad de enfrentarse frontalmente con el PNV (...) trata de atajar el ‘contagio’ vasco a través de la táctica del ‘café para todos’ que ya empleara con éxito en 1978 (...) mediante algunas concesiones más formales que reales, que retrasen o diluyan en lo posible la contestación de otros sectores nacionalistas, particularmente en la burguesía catalana, para poder reforzar el aislamiento del PNV” (ídem).
Así las cosas, la victoria del PSOE en las pasadas elecciones del 11-M, supuso más un cambio cosmético de “talante” que una imposible solución real al crecimiento del enconamiento nacionalista: “la realidad es que el famoso talante ZP no ha conseguido rebajar las pretensiones soberanistas del nacionalismo vasco, todo lo contrario, pues Ibarretxe se ha ratificado en su órdago al nacionalismo español. Otro tanto cabe decir de la la situación en Cataluña, donde la tentativa de controlar a los sectores más radicales de ERC a través del gobierno tripartito encabezado por Maragall está desembocando en que Maragall aparezca (de grado o a la fuerza es difícil de saber) como un rehén del ultra nacionalista Carod Rovira. Los problemas de cohesión del capital español tienden a agravarse, por cuanto la política de ‘gestos’ de ZP, sin contentar a nacionalistas vascos y catalanes (que califican su propuesta de reforma constitucional de estafa), está sirviendo más bien para estimular en otros nacionalismos periféricos ese mismo sentimiento de “irredentismo”, de “agravio comparativo”, etc., lo que a su vez lleva a destapar la caja de los truenos del nacionalismo español que no se circunscribe únicamente al PP, sino que cuenta con ramas importantes dentro del propio PSOE” (Resolución sobre la Situación en España. Editorial de AP nº 179).
Esta perspectiva se ha confirmado palmariamente en los últimos acontecimientos. La estrategia del “frente españolista” se basaba en que su progresivo asfixiamiento de los abertzales restaría apoyo social a los planes soberanistas del nacionalismo vasco, pero ha sucedido todo lo contrario, ya que por pura supervivencia, estos sectores no han visto más salida para seguir jugando un cierto papel que olvidarse de sus “coherencias” y respaldar la aprobación del Plan Ibarretxe[3]. Si el cálculo de PP-PSOE era que la “responsabilidad” del PNV les llevará a rechazar los votos de los “violentos”, tal no ha sucedido, y el PNV, incluso muy probablemente, sin pretenderlo inicialmente, se ve obligado a “ejecutar” la decisión aprobada en el Parlamento vasco. Si éste presuponía que el PSOE, escarmentado de los resultados de las elecciones de 2001, se mantendría alejado del PP, lo que ha sucedido en realidad es que ha fortificado, a través de un nuevo Pacto de Lealtad, la alianza de los sectores españolistas. Esta sucesión de “errores de cálculo” pone en realidad de manifiesto, que todos los sectores de la burguesía se ven arrastrados en una dinámica cada vez más irracional que les supera, y les empuja a posiciones cada vez más radicales, en la que, precisamente por ello, los sectores más radicales (desde el abertzalismo al nacionalismo español más ultramontano) en vez de perder relevancia, recuperan en realidad más protagonismo. La situación creada con la presentación del Plan Ibarretxe conduce a un formidable enrevesamiento del aparato político de la burguesía en España:
- El PSOE se ve obligado a reasumir la estrategia de Mayor Oreja, es decir tratar de derrotar electoralmente al PNV en las próximas elecciones autonómicas vascas en Mayo.
- El PP se ve de nuevo en la posición de cancerbero de las reformas constitucionales y estatutarias, pero en una posición muy inestable, ya que cualquier tentativa del PSOE de desmarcarse del lenguaje carpetovetónico tan al uso en el partido de Aznar, dejaría muy comprometida la posición “dialogante” que trata de encarnar Rajoy, y “cargaría de razón” a los talibanes de la Derecha que exponen abiertamente su desconfianza en que la “tibieza” del PSOE pueda mantener la unidad de España.
- En cuanto al PNV, el contraataque españolista le empuja a tratar de afianzar su posición en el Gobierno vasco recurriendo a los votos abertzales, por lo que se ve forzado a radicalizar su discurso, de tal manera que el famoso “péndulo patriótico”, o sea la histórica oscilación del nacionalismo vasco entre posiciones “autonomistas” y posiciones “soberanistas”, se ve cada vez más anclado en este último extremo y en el discurso victimista de que “es imposible cualquier arreglo con España”.
- Y ello por no hablar de los efectos sísmicos de esta nueva sacudida por ejemplo en el nacionalismo catalán poniendo en entredicho la confianza de sectores del ERC en las promesas reformistas del PSOE, y empujando a sectores antaño moderados como CiU a un lenguaje cada vez más desafiante (es el propio Mas quien pide a ERC que rompa con el centralista PSOE), o en una fuerza tan importante para la burguesía, sobre todo desde el punto de vista de la mistificación del proletariado, como es IU sacudida por un aquelarre de divergencias e incoherencias (los del País Vasco apoyan a Ibarretxe, los de Cataluña se abstienen, y el resto votarán en contra cuando se someta al Parlamento español).
El proletariado debe preguntarse: ¿Qué significa toda esta proliferación de conflictos? ¿Es que como nos transmite la propaganda oficial, se trataría de que algunos revoltosos alterarían la convivencia pacífica de los ciudadanos? En realidad esa convivencia pacífica es una pura patraña. La pervivencia de un capitalismo agonizante, en su etapa terminal de descomposición, supone un afloramiento incesdante de tensiones y peleas entre sectores de la propia clase dominante que amenazan no ya la convivencia sino la propia supervivencia del género humano. El aliento pútrido que aviva las llamas de las guerras imperialista, de los cada vez más frecuentes choques étnicos, tribales, religiosos, etc., en todos los continentes, alienta también, a otra escala por supuesto, estos conflictos en el seno de las burguesías democráticas. Son los estertores de un régimen social caduco que en su agonía arrastra a la humanidad a una insensata espiral de barbarie.
Etsoem. 15-1-2005.
[1] Ver AP nº 141, 143, 150, 154, 155 y 158.
[2] Para los lectores que lo desconozcan se trata de un nuevo “marco jurídico” de las relaciones con España del País Vasco en el que este aparece como “Estado libre asociado”, rompiendo así el anterior compromiso alcanzado en 1978 con la Constitución española y el Estatuto de Autonomía de Guernika.
[3] A pesar de todas sus declaraciones anteriores, la “coherencia” de Batasuna ha consistido en dividir sus votos (3 a favor, 3 en contra) dándole al PNV el respaldo parlamentario necesario para aprobar por mayoria absoluta en el parlamento vasco el Plan Ibarretxe.
La extensión de la barbarie constituye una de las manifestaciones más monstruosas de la quiebra del sistema capitalista en putrefacción. El capitalismo, que somete partes cada vez más importantes del planeta al azote de la guerra, representa una amenaza para la civilización y la supervivencia de la humanidad.
La mayor operación de las tropas americanas desde la caída de Saddam Hussein: la toma de Faluya, así como la continuación de las ofensivas militares «en las próximas semanas y meses» que incluso pueden «intensificarse ante la proximidad de las elecciones iraquís» (D. Rumsfeld), como la que se ha llevado a cabo desde Noviembre con 5000 soldados en el “triángulo de la muerte” de la provincia de Babilonia, no ofrecen ninguna estabilización. Al contrario, la reacción de los USA a la pérdida de control sobre el país que hoy por hoy está sumido en la completa anarquía, y su presión, que intenta crear las condiciones para que puedan celebrarse las elecciones generales que den credibilidad a su presencia en Irak, sólo impulsan la implosión del Estado iraquí en la guerra civil generalizada y las convulsiones entre las diferentes bandas presentes. Los sangrientos atentados y las escaramuzas con víctimas se multiplican por todo el territorio, sin que se salve ninguna parte.
En Bagdad mismo, los ataques se producen ya directamente contra la “zona verde”, el sector supuestamente ultraseguro del centro. La ruta del aeropuerto, cerrada tras el disparo de mísiles contra los aviones americanos, está fuera de control USA. Los combates a plena luz del día en la capital han precisado el despliegue de carros blindados y el cerco de barrios enteros. Ramadi ha pasado a ser controlada por la guerrilla. En el Norte hay combates en Balad, Baji y Baquba. Mosul, la capital kurda, ha sido tomada y conservada durante tres días por los insurgentes huidos de Faluya. Los peshmergas kurdos, que formaban el grueso de la guardia nacional iraquí en Faluya, y en la toma de Mosul, están cada vez más implicados en los enfrentamientos.
La toma de Faluya (ciudad que suministró buen número de oficiales del ejército y los servicios de seguridad de Saddam Hussein que participaron en la represión de los chiítas, y refugio de esos cuadros del antiguo régimen tras la primera batalla de Faluya), se ha llevado a cabo con la aprobación tácita de las autoridades chiítas, lo que ha contribuido a atizar las tensiones entre estos y los sunitas. Así, Hilla, ciudad chiíta, y Latifiya, ciudad sunnita, han comenzado a librar una guerra larvada a golpes de asesinatos, emboscadas y secuestros. Ya se ha creado una milicia chiíta antisunnita. Además, la división de unos y otros frente al escrutinio augura sangrientos arreglos de cuentas entre fracciones rivales. Los chiítas, que representan el 60% de la población en Irak y que Saddam ha mantenido alejados del poder, dirigidos por el Ayatolá Al-Sistani, son los más firmes partidarios de que se celebren las elecciones, de las que esperan sacar buen partido. Sin embargo, la fracción chiíta del Moqtada Al-Sadr, que ha comandado dos insurrecciones antiamericanas este año, se niega a participar, debido a las persecuciones contra sus partidarios.
Enemigas de siempre, las principales organizaciones kurdas: UPK y UDK, se unen para la ocasión. Entre los sunitas, el frente de rechazo de los comicios se ha fisurado: si la principal organización, el Comité de Ulemas, mantiene la consigna del boycott, muchas organizaciones sunnitas han decidido jugar su propia baza, particularmente el Partido islámico, surgido de los Hermanos musulmanes. Ya podemos ver cómo se multiplican asesinatos políticos y atentados contra diferentes personalidades en esta cesta de víboras.
En el seno de la misma burguesía USA se alzan voces que plantean claramente la única perspectiva que pueden plantear estas elecciones: «Brent Scowcroft, que fue consejero de Seguridad Nacional con Bush padre..., afirmó en un reciente debate en la New America Foundation que las elecciones iraquíes tienen "un gran potencial de ahondar el conflicto". Según él, hay que esperar un aumento de la tensión entre chiítas y sunítas y una "incipiente guerra civil"» (citado en La Vanguardia, 08.01.05)Sin embargo, la burguesía USA no tiene más opción que llevar adelante las elecciones. Si no tuvieran lugar, perdería credibilidad todo el discurso ideológico frente a la población sobre «la lucha por la democracia y la libertad» como la causa por la que se hace la guerra y mueren los soldados; pero sobre todo, aparecería como un signo de debilidad frente a sus “protegidos” en el país y allende, y sería un mensaje que captarían inmediatamente sus rivales imperialistas. Para resaltar el declive histórico del imperialismo USA baste comparar los procesos de “democratización” auspiciados por la Casa Blanca en los años 70 y 80 con la “liberación de la tiranía” a la que según nos dicen asistimos hoy en Irak. Mientras en aquel entonces las elecciones zanjaban una estabilización de los países democratizados y un dominio incontestable de USA sobre ellos, las próximas elecciones en Irak se celebran en un clima de una incontestable inestabilidad (al menos en 4 provincias no podrán prácticamente realizarse los comicios), y “benefician” a fracciones imperialistas rivales, empezando por el propio Irán padrino descarado de un buen número de fracciones chiítas iraquíes. El aumento de los atentados terroristas ante la proximidad de las elecciones no se alimenta únicamente de rivalidades locales: es el arma de guerra que utilizan bajo mano los imperialistas rivales de USA para socavar la posición americana.
A pesar de su debilitamiento en la arena imperialista mundial, y de su incómoda posición en Irak, donde se anuncian nuevas retiradas de tropas aliadas (Hungría las ha retirado a finales de Diciembre y Holanda y Portugal lo harán en breve), USA devuelve golpe por golpe, como ha mostrado la Conferencia de Sharm el Sheijk del 25 de Noviembre. Allí de entrada se ha sancionado una vuelta de los USA al marco de la ONU, lo que les permite presentar sus exacciones imperialistas bajo la cobertura de la legitimidad del “derecho internacional” amparado en la resolución 1546, que sirve de base a la declaración adoptada. Esta adhesión de Estados Unidos al multilateralismo le permite imponerse momentáneamente frente a sus rivales, particularmente Francia. USA ha conseguido bajar los humos de Francia, dejando sus tentativas de aumentar su influencia en Irak como vanas gesticulaciones. Francia, «que había sido la primera, junto a Rusia, en reclamar la celebración de una conferencia internacional sobre Irak, ha tenido que revisar sus ambiciones a la baja. En lugar del calendario de retirada de las tropas de la coalición que demandaba, tendrá que contentarse con un vago recordatorio del carácter temporal de su presencia en Irak» (citado en el periódico Libération). Se ha rechazado igualmente su propuesta de abrir la conferencia, no sólo a los protegidos de los USA que están en el poder en Bagdad, sino a todas las fuerzas políticas iraquíes, «incluyendo un cierto número de grupos o elementos que actualmente han tomado la opción de la resistencia armada» (M. Barnier, ministro de exteriores francés). Todo esto muestra, a los ojos de todos los que esperan el apoyo de Francia, que este gobierno no dispone de los medios para llevar a cabo sus pretensiones.
Otro éxito suplementario de Estados Unidos ha sido imponer una disminución de la deuda iraquí del 80% a Francia que, con el apoyo de Moscú y Berlín, los principales acreedores de Irak, se negaba a conceder más del 50% en provecho de una facción en el poder que está bajo la égida USA.
Irak es el punto neurálgico de los enfrentamientos entre grandes potencias que rivalizan por defender su rango imperialista mundial. La huida adelante de Estados Unidos con la escalada en el uso de la fuerza militar (prevé aumentar su dispositivo militar de 142000 a 150000 soldados a finales de Enero), y la sobrepuja que implica en la respuesta de sus rivales, no solamente aceleran la desintegración de Irak, sino que extienden su onda de choque a todos los países de alrededor y refuerzan las tendencias centrífugas al estallido de tensiones. De Palestina a Pakistán, de Arabia Saudita al Cáucaso, la desestabilización de la zona estratégica más importante del mundo capitalista, tiene y tendrá consecuencias mayores en la situación mundial. Esta expansión de la inestabilidad hacia zonas cada vez más centrales y más directamente sensibles para los intereses de las grandes potencias imperialistas se pone en evidencia en la desestabilización de Ucrania, como analizamos en el artículo: “Elecciones en Ucrania: las grandes potencias atizan el caos” en Révolution Internationale nº 353 (en francés).
El hundimiento en el caos de toda la región ilustra dramáticamente que en la fase de descomposición del capitalismo las rivalidades imperialistas y el uso repetido de la fuerza militar (que extiende los conflictos y los hace más incontrolables) constituyen el factor esencial de desarrollo sin precedentes de la barbarie.
Scott, 15 Dic 2005, Adaptado de Révolution Internationale nº 353
Endeudamiento, bajada del dólar, alza del petróleo...
La agravación de la crisis económica
A pesar de la bajada del dólar y del alza del petróleo, los especialistas en previsiones económicas intentan tranquilizarnos aduciendo las positivas tasas de crecimiento en 2.004 (4,7% para USA, 3% en Japón, 1,6% para la zona euro, 9,1% en los tres primeros trimestres de 2.004 en China,...). ¿Cómo interpretar estos resultados? ¿Es verdad que la economía mundial iría mejor? ¿Es que los Estados Unidos, y sobre todo China, ese nuevo Eldorado del que habla la burguesía, podrían ser las locomotoras que relanzaran la economía mundial, incluyendo la europea?
Para responder a esta pregunta, es necesario antes que nada analizar la situación de la primera potencia mundial, para comprender que lo que persigue en realidad la propaganda burguesa es ocultar, sobre todo al proletariado, la creciente quiebra de su economía.
Si hay una cosa en la que coincide el conjunto de especialistas de la economía mundial es en la gravedad del endeudamiento de la primera potencia mundial. Para dar la apariencia de bonanza económica de los últimos años, la administración norteamericana ha tenido que dejar crecer desaforadamente tanto el déficit público como el comercial. Con ello ha financiado de forma artificial el consumo de los hogares que representa más de las dos terceras partes del PIB americano y que tiene una influencia determinante sobre la actividad económica, a través de las sucesivas rebajas de impuestos que han tenido lugar tras la recesión de 2.001 (desde 1994 la recaudación fiscal se ha mermado en 1’9 billones de dólares) y de un abaratamiento de los tipos de interés de los préstamos bancarios que están en su nivel más bajo desde 1945 (la FED, el banco central americano, ha bajado los tipos de préstamo al 1%, por debajo incluso de la inflación). Y, sin embargo, el crecimiento económico ha caído al 3,5% frente al 5% de hace algunos meses, y la confianza de los consumidores incluso ha bajado en octubre de 2.004 a su nivel más bajo de los últimos 7 meses.
Y todo ello a costa de un tremebundo crecimiento de los déficits. La propia administración norteamericana, para calificar su alcance casi catastrófico, habla incluso de “twin déficits”, es decir déficits gemelos, en un macabro pero muy significativo juego de palabras con las “twin towers” (las Torres Gemelas). El déficit presupuestario se elevara en 2004 a 413 mil millones de dólares (frente a los 377 mil millones de 2003), y los expertos creen que de aquí a 2011 deberán añadirse 3 billones de dólares más de deudas suplementarias. La situación es tal que: “El gobierno debe pedir prestado actualmente 1100 millones de dólares diarios, y se gasta aún más en pagar los intereses de la deuda (159 mil millones) que corresponde a los presupuestos acumulados de educación, seguridad interior, justicia, policía, ex combatientes, exploración espacial y ayuda internacional” (Le Monde del 4 de noviembre). En cuanto al déficit comercial, éste rebasa ya los 650 mil millones de dólares, es decir el 5,7% del PIB. La situación no es mucho mejor para los otros estados capitalistas. La escalada del precio del petróleo y la revalorización del euro frenarán las tasas de crecimiento en Europa a cotas en torno al 2%, en un contexto marcado además por un aumento de las deudas públicas hasta el extremo de que casi ningún estado europeo puede cumplir el tope del 3% de déficit presupuestario fijado en el tratado de Maastricht. En Francia se alcanza el 4,1%, en Alemania el 3,9%, en Gran Bretaña el 3’2% (el doble que el pasado año), en Italia más del 4%, etc.
Las reuniones del G-7 se suceden, y en ellas abundan los discursos plagados de llamamientos a mantener políticas comunes. Pero en realidad lo que se produce cada vez más es todo lo contrario. La agravación de la crisis y sobre todo del endeudamiento norteamericano con los riesgos inflacionistas que ellos supone, empujan más bien a incrementar la concurrencia sobre la basa el propio sistema capitalista. Cuando la administración norteamericana mantiene bajos sus tipos de interés, propicia con ello un descenso de la cotización del dólar frente al euro, la principal moneda concurrente, para poder así ganar partes del mercado para la exportación y hacer bajar el nivel de su deuda financiera. Esta política de “devaluación competitiva” ya fue utilizada por Estados Unidos en los años 1.980 y en 1.995, pero el contexto es hoy muy diferente pues tiene lugar en un momento de endeudamiento sin precedentes de su economía. Por ello, a pesar de la presión que esa devaluación representa sobre sus economías rivales, las exportaciones americanas no representan actualmente más que el 75% de sus importaciones, lo que hace todavía más clamorosa la insolvencia de la deuda americana. En esta guerra económica que causa estragos y aunque el dólar ha perdido el 25% de su valor, el déficit exterior USA está a punto de alcanzar valores del 6% de su PIB. “Rebajarlo en torno del 3,5% del PIB, que parece ser el objetivo, necesita sin duda una depreciación suplementaria del dólar del 35% contra las demás monedas. La bajada del billete verde es la tentativa de reconducir a la economía americana hacia una mejora de los equilibrios. El euro debería subir hasta valer 1,70 dólares, penalizando fuertemente las exportaciones europeas” (Les Echos del 6 de noviembre). Frente a esta perspectiva de una bajada sin precedentes del dólar, los principales países europeos y Japón (donde la discreta recuperación económica se basa en un relanzamiento de sus exportaciones) amenazan abiertamente a Estados Unidos con una intervención directa de sus bancos centrales con objeto de subir la cotización de la divisa americana. La gravedad de la situación actual no reside tanto en la concurrencia entre los países industrializados, que es la esencia misma del capitalismo, sino en la tendencia a que esta concurrencia en el corazón mismo del capitalismo (Estados Unidos, Canadá, Europa, Japón) tiende a poner en entredicho el mínimo de entendimiento que existía hasta ahora entre las grandes potencias para rechazar los efectos de la crisis sobre el resto del mundo.
En este contexto de endeudamiento monstruoso de los principales países desarrollados y de bajada del dólar, la subida del precio de las materias primas, y sobre todo del petróleo, está reactivando el fantasma de la inflación, un fenómeno que hizo grandes estragos en la economía mundial en los años 70. Esta perspectiva alerta al propio FMI que advierte que: “Esperar demasiado sin reaccionar ante los primeros signos de la inflación podría costar caro, restando a los bancos centrales una parte de la credibilidad que tanto les costó conseguir en los años 1.980 y 1.990” (Le Monde 1 de octubre de 2.004). Y sin embargo, los “especialistas” de la burguesía quieren hacernos creer que las causas del aumento del precio del petróleo no hay que buscarlas más allá del tirón de la “demanda” (sobre todo por parte de China y Estados Unidos), o una cierta inestabilidad, pasajera por supuesto, del aprovisionamiento.
El método marxista, por el contrario, sitúa este fenómeno del alza del precio del petróleo en un análisis más global. A diferencia de lo que sucedió en las subidas precedentes (las de 1973, 1979, 1997 o incluso la más reciente del año 2000) que fueron básicamente empleadas por Estados Unidos en la guerra comercial contra los otros estados capitalistas, sobre todo Europa y Japón (Ver “La subida del precio del petróleo: una consecuencia y no la causa de la crisis” en nuestra Revista Internacional nº 19), la actual subida del precio del petróleo está penalizando fuertemente a la economía en general y sobre todo al consumo de las familias americanas, ya que hoy, a diferencia de lo que sucediera en el pasado, los Estados Unidos deben importar una parte muy importante del petróleo que consumen. Por eso, hoy, el elevado precio del petróleo repercute inmediatamente en una agravación del déficit presupuestario americano. Además y dado que gran parte del comercio de esta materia prima se paga en dólares, la devaluación de la divisa norteamericana, lo hace comparativamente más costoso para los propios USA que para sus rivales europeos, que pagan el barril con una moneda, el dólar, más barata que el euro. Así el alza del petróleo muestra no sólo la gravedad de la crisis económica sino también su relación con las guerras actuales. Aún considerando el paso que en el alza del precio del petróleo puedan tener factores especulativos (los expertos estiman que puede estar entre 4 y 8 dólares), gran parte del incremento del precio de esta materia prima esencial se debe al aumento del caos y la barbarie a escala mundial, sobre todo a la incapacidad de Estados Unidos para poner en marcha la producción iraquí, al propio hecho del lodazal militar en el que se encuentran hundidos allí, al riesgo de atentados contra las instalaciones del primer productor mundial que es Arabia Saudita, a las turbulencias sociales en Venezuela y en Nigeria, etc. Esta situación demuestra que no es posible deslindar los aspectos económicos de los aspectos militares o imperialistas, sino al contrario una interpenetración cada vez más grande del conjunto de estos factores que se alimentan los unos a los otros para llevar a una situación cada vez menos controlable por la burguesía. La inestabilidad y el desorden crecientes del mundo capitalista alimentan la inestabilidad económica que, a su vez, no puede producir más que más inestabilidad militar.
En este contexto de endeudamiento astronómico de la economía mundial y en especial de la primera potencia, es necesario denunciar el aumento de los gastos militares que constituyen un factor suplementario de agravación de los déficits presupuestarios, devorando cada vez más y más porciones de los presupuestos “asistenciales” para la población. Todos los Estados se ven obligados a reforzar sus presupuestos militares ante la escalada de conflictos y barbarie que se extiende sobre el planeta.
Así por ejemplo, desde que se desencadenara la guerra de Irak hasta la ocupación actual del país, los Estados Unidos se han gastado 140 mil millones de dólares, y eso no basta ya que “el Pentágono reclamó a principios de noviembre un fondo adicional de 70 mil millones de dólares para financiar las operaciones militares durante 2.005” (Le Monde del 9 de noviembre). El presupuesto del Pentágono sobrepasará en el 2005, y sin contar el coste de las guerras de Irak y Afganistán, los 400 mil millones de dólares, es decir casi la mitad (el 45% exactamente) de todos los gastos militares mundiales.
Si lo comparamos con las guerras precedentes nos daremos cuenta del coste exorbitante de los gastos actuales. Mientras que la Primera Guerra Mundial costó 190 mil millones de dólares, y la Segunda alcanzó un monto aproximado de 2’9 billones para la economía norteamericana, sólo la primera guerra del Golfo en 1991, una operación que apenas duró unos meses, supuso un gasto para USA de 76 mil millones de dólares. (fuentes: “Problèmes économiques” del 1 de septiembre de 2.004).
Pero es que los demás Estados, incluso los que se presentan como “abanderados de la paz mundial” no se quedan de brazos cruzados. Si tomamos como indicativo el caso de Francia vemos que a pesar de que el presupuesto del ejército francés ha crecido notablemente, el gobierno ha decidido concederle “550 millones de euros suplementarios para financiar la operación abierta en Costa de Marfil y 100 millones más para otras operaciones exteriores. Estos gastos se detraerán del presupuesto de ministerios civiles” (Les Echos del 10 de noviembre).
Desde finales de los años 1990, el conjunto de los gastos militares va al alza en todo el mundo. Y contrariamente a lo que nos cuenta la burguesía, el dinero que se inyecta en la esfera militar no va destinado a la reproducción del capital productivo sino que supone destrucción pura y simple del capital invertido. Esto significa que el desarrollo del militarismo y el aumento de los gastos que comporta son cargas suplementarias que no hacen sino acentuar el marasmo económico. Detrás de las cifras del llamado crecimiento capitalista para 2.004 se esconde en realidad una nueva etapa dramática de la agravación de la crisis que ilustra la quiebra del modo de producción capitalista.
Donald (12 de Diciembre)
Traducido
de Révolution Internationale nº353, publicación
de la CCI en Francia.
En la pagina web del grupo U.H.P. (¡Unión hermanos proletarios¡)[1] se ha publicado “Ciencia y arte del zoquete”, una respuesta a nuestro artículo de Acción Proletaria nº 178 donde denunciábamos la identificación como “lucha de clases” de la bárbara confrontación imperialista que actualmente tiene lugar en Irak.
Como vamos a ver, esta respuesta no responde prácticamente a nada, no ofrece nuevos datos que avalen su valoración de la situación en Irak, ni más argumentación que engordar caprichosamente el repertorio de manipulaciones, insultos y amenazas. Resulta muy significativo que, de entrada, pretendan descalificar la crítica que les hacemos arguyendo que ésta obedecería al despecho de una “relación” no correspondida: «no nos cabe duda que estos “buenos revolucionarios” han tenido como principal motivación para dedicarnos tan lindas palabras nuestro rechazo, frontal y rotundo, a mantener ningún tipo de relación con ellos» (Ciencia y Arte,...).
Para evitar cualquier confusión ponemos a disposición de cualquier lector interesado la correspondencia intercambiada, que consiste en una primera carta nuestra el 3-3-04, una respuesta de “UHP-Asturies”[2] el 24-3-04 y una tercera respuesta nuestra fechada el 11-4. En nuestra primera carta decíamos: «Hemos leído con atención diversos textos vuestros publicados en folletos contra la guerra que nos han hecho llegar diversos grupos (Otra guerra es posible, Guerra a la Guerra) y hemos podido constatar con simpatía una coincidencia con lo que nosotros también defendemos», precisando, sin embargo, que «No sabemos las posiciones de las que os reclamáis aunque nos parece muy alentador que os hayáis dado el nombre de una experiencia del proletariado –Uníos Hermanos Proletarios-. De todas formas, pensamos que aunque las tradiciones políticas en las cuales asentemos nuestra actividad no sean coincidentes ello no debe impedir el poder discutir, conocerse mejor y actuar en común contra los problemas que, en cantidad y calidad cada vez más grandes, provoca el sistema social capitalista: guerras imperialistas, desempleo y miseria crecientes, destrucción sistemática del planeta, barbarie, degradación moral».
Sí intentamos una toma de contacto fue por que los documentos firmados “UHP”[3] denunciaban claramente la guerra imperialista de Irak (marzo 2003), denunciaban sin paliativos a los dos bandos (el pro-americano y el germano-francés de “oposición”), combatía igualmente el pacifismo y señalaba que la única alternativa a la masacre imperialista era la lucha por la revolución proletaria mundial. En ese sentido esos textos tendían a converger con la posición que siempre ha defendido la CCI y era de lo más natural que intentáramos tomar contacto.
Esta apertura a la discusión - lógicamente cauta, pues hay muchos grupos que dicen una cosa pero luego son y hacen otra completamente opuesta- venía reforzada por haber recibido en nuestro mail un llamamiento firmado por UHP a la “coordinación y acción común de los revolucionarios” que nos envió una persona que, luego lo aclaró, no estaba relacionada directamente con dicho grupo.
La respuesta que “UHP-Asturies” nos dirigió el 24-3-04 fue un brutal portazo en las narices: «Señores: no les hemos hecho llegar ningún llamamiento y nos extraña muy mucho que alguien con dos dedos de frente lo haya hecho. En cualquier caso, y si hablamos de lo mismo, ese "llamamiento" no está dirigido a ustedes; sin duda no les disgustará en exceso esto que les aclaramos, pues ya cuentan con su alucinado "medio político proletario" para pasar el rato».
De esta respuesta se pueden decir muchas cosas pero hay una que destaca sobre todas: el escaso respeto que manifiesta “UHP-Asturies” hacia un compañero que se tomó en serio su manifiesto y nos lo envió: el pobre “no tendría dos dedos de frente”[4]. Por eso nuestra respuesta del 11-4-04 aclaraba que «En cuanto a lo de atribuir poca inteligencia a quien nos lo ha remitido, pensamos sinceramente que se trata de una más de las descalificaciones gratuitas que aparecen en vuestro correo del 24/03. A nosotros en cambio, la actitud de quién nos reenvía un documento que plantea un posible marco común de discusiones, debates, críticas entre aquellos que se reivindican de la revolución proletaria mundial como única alternativa posible a la perspectiva de miseria, guerras y barbarie que supone el capitalismo actual, nos parece una expresión de conciencia de la necesidad de un debate y clarificación del proletariado y de sus minorías más conscientes».
También pusimos de relieve una contradicción entre un Llamamiento, en teoría “abierto” a todos los que se sentían revolucionarios, y que en realidad excluía a la CCI y al “alucinado” medio político proletario: « Si tomamos la iniciativa de escribiros un correo para tomar contacto, fue porque tras una lectura atenta de la “Propuesta” vimos que encajaba en lo que es la CCI y el medio político proletario. Por ejemplo, de toda discusión o relación se debe excluir “a nuestros naturales enemigos, los socialdemócratas, estalinistas e izquierdistas de todos los colores”. Lo que tiene en común el actual Medio Político Proletario es precisamente que se reivindica del combate y la denuncia de los partidos “socialistas” (desde 1914), de los PC´s y del trotskysmo desde que franquearan la frontera de clase al llamar al proletariado a participar en la IIª Guerra Mundial. Tampoco veíamos en los “siete discriminantes prácticos” que se enuncian en dicha “Propuesta” razón alguna para impedir una discusión a fondo, incluso para precisar mejor los propios “discriminantes” necesidad ésta que se reconoce en la propia “Propuesta”. Entonces ¿por qué se excluye a la CCI? ¿Existe acaso un 8º discriminante no escrito y que por tanto es desconocido por nosotros y por cualquiera que lea la “Propuesta” para eliminar de las discusiones a ciertas organizaciones?».
Volvamos ahora a la “ciencia y arte del zoquete”, respuesta a « la más importantísima organización interestelar del alucinógeno ‘medio político proletario’, la repugnante cci». Estas ironías iniciales no son sino un pequeño aperitivo de la ristra de insultos, descalificaciones y provocaciones que salpican en resto del texto. No perderemos el tiempo con ellos, nos concentraremos en responder con argumentos a lo poco que tiene de argumentado.
Sin embargo, el texto contiene un llamamiento apenas velado que no queremos pasar por alto. Empieza por insinuar que seríamos unos “zoquetes”, después da a entender, sin decirlo abiertamente, que estaríamos defendiendo la política de la burguesía[5], más adelante se nos acusa abiertamente de “racistas” recurriendo a hábiles sofismas, después somos calificados de “tontos del culo”, llegándose a la conclusión de que « la cci se compone, además de imbéciles, de manipuladores experimentados» y todo ello se remata con el siguiente llamamiento final: «CONTRA LAS CAMPAÑAS BURGUESAS DE FALSIFICACIÓN Y REPRESIÓN DE NUESTRAS LUCHAS! MUERTE A LOS IMBÉCILES».
El autor, a través de una cadena de silogismos deja caer un llamamiento a la “muerte de los imbéciles”, o sea, de los militantes de la CCI. Hemos entendido su mensaje “oculto” y denunciamos antes que nada su retorcimiento y cobardía. ¿Por qué no llama abiertamente a nuestro asesinato? ¿Por qué se molesta en hacerlo a través de la insinuación y la hipocresía?
Tiene desde luego un maestro en el llamado G”CI” (Grupo “Comunista Internacionalista”) una banda que en 1996 lanzó un llamamiento al asesinato de nuestros militantes en México[6].
Queremos decirle que no vamos a adoptar la actitud cristiana de poner la otra mejilla. Como no somos pacifistas tomaremos las medidas necesarias para defender a nuestros militantes[7]. Entretanto pedimos –como hicimos cuando la amenaza a nuestros camaradas en México- la solidaridad de todos los compañeros que quieren erradicar de las filas del proletariado los métodos propios de gángsteres consistentes en llamar al asesinato. Es posible que haya elementos que se reclamen de UHP quienes, aunque tengan serios desacuerdos con nuestras posiciones y se planteen contra nosotros críticas muy severas, no compartan sin embargo esos métodos. Les animamos a que expresen claramente su rechazo contra tales procedimientos y a que nos dirijan sin tapujos sus críticas.
El redactor o redactores se empeñan con una tozudez digna de mejores empresas, en que «la batalla principal que se desarrolla en Irak desde el principio de la guerra no es contra ‘la resistencia pro-Saddam’, ni la de los ‘chiítas’, ni la de los ‘sunnitas’, la batalla principal es mayoritariamente enfrentamiento entre dos clases: el proletariado y la burguesía (...) Hoy el proletariado iraquí, con todo en contra, con Irak convertido en el campo de batalla de las rivalidades imperialistas, con los locales de las organizaciones obreras asaltados, y los ‘dirigentes’ encarcelados, torturados, asesinados, está pese a todo resistiendo al encuadramiento, luchando a la vez contra el imperialismo extranjero y la burguesía local (islámica o laica, de cualquier color)...» (Arde nº 6: “Irak: contra la guerra de los ricos, guerra a los ricos”).
En su “Ciencia y Arte del zoquete” vuelven a emperrarse en lo mismo, aunque ya no les queda más remedio que constatar que lo que salta a la vista de la situación de Irak es el lodazal de peleas imperialistas entre fracciones de la clase explotadora (religiosas, nacionales, tribales, las fuerzas de ocupación, etc): «Nosotros, que rechazamos como reaccionarias las luchas raciales, religiosas, nacionalistas, hemos tratado de poner de relieve algunos elementos que indican que lo que hoy está teniendo lugar en Irak no puede reducirse a lo que los mass media nos venden sino que, por el contrario, el proletariado está actuando como clase. Podemos no conocer exactamente el grado de autonomía desarrollado por el proletariado, podemos desconocer el potencial de encuadramiento real desarrollada en Irak por el islamismo... pero lo que afirmamos sustancialmente es que en Irak está en marcha una guerra de clases entre explotados y explotadores, lo dijimos, lo decimos, y lo seguiremos diciendo mientras que consideremos que esto es así. Huelgas y manifestaciones de parados lo prueban. Y nos ceñimos a estas expresiones del conflicto clasista porque estas son las únicas que los “verdaderos revolucionarios” de la cci consideran “lucha de clases” (…) Lo demás, los sabotajes, los ataques armados contra personas y estructuras del poder capitalista, los saqueos, la destrucción de edificios estatales y símbolos del poder, para esta buena gente, no pueden ser sino obra del lúmpen o de “cualquier ridícula fracción burguesa que ni siquiera puede aspirar a formar su propio Estado”; y esto, por supuesto, no podemos compartirlo. Podemos admitir que parte de las acciones llevadas a cabo sean obra de alguna de las facciones burguesas en conflicto, pero afirmar que la totalidad de ellas llevan el sello burgués es una estupidez que no se sostiene».
De estas largas citas podemos deducir en qué consiste la “verdadera ciencia” con la que estos espabilados quieren fustigar la “ciencia del zoquete”: en primer lugar, afirmaciones de autoridad que hay que tragarse por artículo de fe (“en Irak está en marcha una guerra de clases entre explotados y explotadores, lo dijimos, lo decimos, y lo seguiremos diciendo mientras consideremos que esto es así” ), y, en segundo lugar, un juego de sofismas destinado a darle apariencia de realidad a lo que no es más que una invención (1ª premisa: Los medios de comunicación mienten y ocultan la lucha de clases. 2ª premisa: Los media dicen que lo que hay en Irak es una pelea de todos contra todos. Conclusión: Lo que existe en Irak no es tal pelea sino una lucha de clases).
Para evitar equívocos malintencionados queremos dejar claro que la CCI no ha negado jamás la existencia de expresiones de auténtica lucha de clases en Irak. Lo que decimos, ¡y salta a la vista!, es que lo que domina en Irak no es la lucha de clases sino de manera abrumadora la confrontación imperialista caótica entre las fuerzas de ocupación y las multiformes fracciones de la llamada “resistencia”, apoyadas cada cual por diversos rivales imperialistas de USA.
Ante ese alud de barbarie imperialista lo que defendemos los revolucionarios frente al proletariado de Irak y el del mundo entero es la necesidad de preservar su autonomía de clase contra ambos bandos en conflicto negándose a convertirse en carne de cañón de su sanguinario enfrentamiento.
Esa posición de autonomía de clase es la que defendían los primeros textos de UHP y lo que motivó nuestra toma de contacto. Lo que denunciamos en Acción Proletaria nº 178 es la traición de esa posición y su transformación en toma de partido por uno de los dos bandos en conflicto a través del expediente de convertir en “lucha de clases” el combinado de acciones de la resistencia, movimientos de masas dominados claramente por el chiísmo y otras fuerzas burguesas, todo ello embellecido con algunas luchas producto genuino de la resistencia de los explotados.
El redactor de “Ciencia del zoquete” tiene que reconocer en la práctica que muy pocos argumentos avalan su tesis de “la lucha de clases en Irak” pues “no conoce exactamente el grado de autonomía desarrollado por el proletariado”, tampoco sabe “el potencial de encuadramiento real desarrollado en Irak por el islamismo”. De hecho cuando trata de justificarse diciendo que “parte de las acciones llevadas a cabo sean obra de alguna de las facciones burguesas en conflicto”, elude expresamente referirse, en concreto, a cuáles de las que presentó como lucha de clases en el Arde nº 6, o de las que han sucedido desde entonces, no tienen nada que ver con la lucha de la clase obrera.
2005 va a ser el año de Don Quijote, si nuestro hidalgo del siglo XXI, campando alegremente por el territorio iraquí en lugar de hacerlo por La Mancha, se empeña en transformar los molinos de viento burgueses en gigantes proletarios, poco podemos hacer para impedírselo. Lo que sí le vamos a impedir mediante el combate político es que trate de colar como “apoyo a la lucha de clases en Irak” lo que en realidad es una toma de partido apenas disimulada por el campo imperialista de la “insurgencia”.
La estratagema para hacer pasar el frente imperialista como “frente de la lucha de clases” consiste en dar el apelativo de “proletario” a movimientos controlados y dirigidos por fuerzas de la burguesía tales como el chiísmo, el islamismo, los post-sadamistas reconvertidos etc. ¿Cómo se justifica esta acrobacia? Se empieza por un dogma apriorístico: habría que «reconocer la acción del proletariado –por muy instintiva, débil o mistificada que pueda ser- ante los ataques del capital» (Arde nº 6)[8]. En una palabra, las acciones, masivas o militares, de la insurgencia iraquí y demás movimientos “contra el ocupante”, serían “proletarias” pese a que «en tal o cual acción pueda estar detrás una dirección burguesa».
No podemos sino darle la razón a nuestro autor cuando afirma “rotundamente” «las fuerzas ideológicas que, especialmente diseñadas para enredar y embaucar al proletariado presentándose como obreras y revolucionarias, conocemos como extrema izquierda realizan esta labor con particular eficacia». ¿Y cómo ejecuta con “eficacia” la “extrema izquierda” esa labor? Pues presentando tal o cual guerra en un país –en Palestina, antes en Vietnam y algunos trotskistas respecto a Irak- como un “movimiento de masas” proletario que lamentablemente tendría una “dirección burguesa”. ¡El mismo método para “enredar y embaucar” que emplea nuestro autor!
¿Cómo se ha justificado a lo largo del siglo XX, especialmente por parte de la “extrema izquierda”, el apoyo a guerras imperialistas? Pues presentándolas como “movimientos de masas” o resultado de la presión de “movimientos de masas” que lucharían “contra el fascismo”, “por la democracia”, “por la liberación nacional”. Desde luego esos “movimientos de masas” tendrían siempre el mismo “defecto”: estarían encuadrados por “direcciones burguesas”.
Desde luego a los autores de Arde no ha debido “arderles” demasiado la cabeza para descubrir su innovadora teoría de la “lucha de clases en Irak”. Toda la extrema izquierda (desde el trotskismo hasta el anarquismo oficial) es una consumada especialista en vender como “movimiento de masas” con “dirección burguesa” las causas imperialistas de la burguesía. Pero, Arde tiene otro maestro experto en esa “arte y ciencia”, no del zoquete sino del enredo y el embaucamiento: el llamado G”CI”. Su especialidad, aparte de llamar al asesinato de militantes comunistas, es «apoyar mediante hábiles subterfugios al Bloque Popular Revolucionario de El Salvador, el Zapatismo en México o Sendero Luminoso en Perú. Estos subterfugios han consistido en presentar las acciones encuadradas por esas fuerzas burguesas como “movimientos de proletarios en armas” (en el caso de Sendero Luminoso como “defensa de proletarios prisioneros”) haciendo creer que serían ellos quienes llevarían la iniciativa independientemente de la “dirección formal” que sería, por supuesto, “burguesa” y que el G”CI” “no apoyaría en absoluto”»[9]
Arde argumenta de la misma forma: en Irak esa «dirección burguesa [de los movimientos proletarios] no es más que la actuación de la burguesía para dirigir hacia su dirección la lucha y derrotarla» (Arde nº 6). ¡Nada nuevo arde bajo el sol! La única aportación de estos expertos en la sofística es una perogrullada de difícil digestión: ¡una “dirección burguesa” que no sería más que la “actuación de la burguesía” para “dirigir hacia su dirección”!
El “arte” de los autores de la “Ciencia del zoquete” es la prestidigitación: se hace desaparecer aparentemente la posición izquierdista clásica de toma de partido por uno de los bandos imperialistas en conflicto, se escriben incluso encendidas soflamas contra aquella para embaucar al público, para hacerla reaparecer al final disfrazada como “lucha de clases”, es decir, “movimiento de masas con dirección burguesa”. Eso más que arte son “malas artes”.
Lo que distingue a Arde del izquierdismo clásico es que mientras éste justifica su apoyo a las causas imperialistas con tópicos como el “mal menor”, la “independencia nacional”, la “lucha por la democracia”, Arde utiliza el argumento de que estas luchas serían verdaderamente revolucionarias por el simple hecho de ser violentas, o por atacar a la propiedad privada, o, como en el caso de los sabotajes, porque les fastidiarían el negocio a los capitalistas.
La sociedad capitalista supura violencia y destrucción por todos sus poros. El abanico de formas de violencia que cotidianamente surge de sus entrañas en terriblemente variado: el terror del Estado burgués, la guerra imperialista, el terrorismo de bandas armadas del capital de los más variados pelajes (nacionalistas de “liberación”, nacionalistas xenófobos, nacionalistas fascistas etc.).
Junto a esas formas de violencia que son expresión de la clase dominante, existe la violencia de las clases explotadas y oprimidas. Pero esta violencia toma a su vez diferentes formas: la violencia de la pequeña burguesía, la del lumpen, la del campesinado y la violencia de clase del proletariado que es la única que es liberadora y representa el porvenir.
Nosotros siempre hemos defendido la necesidad de no hacer una amalgama entre este maremagno de violencias estableciendo distinciones claras entre ellas:
· La violencia de la burguesía consistente en la guerra, el terror del Estado (democrático o dictatorial) junto con la mayoría de acciones terroristas
· La violencia de la pequeña burguesía que en ciertos sectores de la misma toma formas de terrorismo
· La violencia del lumpen que toma formas caóticas de saqueo y destrucción nihilista
· La violencia de clase del proletariado basada en formas específicas de establecimiento de relaciones de fuerza contra el capital y su Estado: huelgas, manifestaciones, defensa de sus medios de lucha, la insurrección para la toma del poder y la defensa armada de la dictadura mundial de los Consejos Obreros.
Nosotros condenamos y denunciamos la violencia de la burguesía: el terror, el terrorismo (en la enorme mayoría de sus expresiones) y la guerra. La violencia de la pequeña burguesía y del lumpen la vemos ajena al proletariado[10], pero no la ponemos en el mismo saco que la violencia de la burguesía. Lo que condenamos con la máxima firmeza es la tentativa de presentar esa violencia desesperada, impotente y caótica, como arma del proletariado o, peor aún, como es el caso de UHP-Arde, como expresión de su lucha de clase.
La posición política de UHP-Arde consiste justamente en defender como expresión y arma del proletariado la violencia lumpen: “Pero la cci, expresión de un revolucionarismo bienpensante propio de ciertos “estratos acomodados” de la clase explotada y de la socialdemocracia, no puede sino indignarse por el “pillaje” (tomar lo que es nuestro), la “venganza” (el linchamiento y ejecución de exponentes de la clase enemiga), la “destrucción de fuerzas productivas” (edificios estatales, por ejemplo, u oleoductos y refinerías, estropeando el negocio de los ocupantes). Y se indigna porque definamos la cólera desatada del proletariado, su obra de destrucción, como “fiesta”. ¡Qué macabro!, se horrorizan. Naturalmente la insatisfacción de las necesidades, tras años de guerras, embargo, represión, que lleva al saqueo, no les parece tan macabro. Tampoco son macabros los edificios ministeriales desde los que se administraba, y se administra, la explotación, la represión y la muerte…lo macabro es destruirlo; son cosas del cristianismo marxista”.
Es decir, para UHP hay que reivindicarse del pillaje, de la venganza, de la destrucción de fuerzas productivas, todo eso sería una “fiesta”. Su campo es pues el lumpen. Eso no hace de UHP-Arde una fuerza burguesa, sin embargo, lo hace portador de una peligrosa amalgama: confundir el terreno del lumpen con el terreno del proletariado.
Y para defender ese terreno el redactor de la respuesta actúa con mala fe:
- nos acusa de revolucionarismo bienpensante, expresión de “estratos acomodados” de la clase explotada[11] y de la socialdemocracia.
- nos acusa de “cristianismo marxista”
No vamos a molestarnos en rebatir tan ingeniosas amalgamas. Un análisis somero de nuestras posiciones y nuestra práctica podrán convencer a cualquiera que no nos haya condenado de antemano o que no sea un “zoquete” (por emplear el término tan repetido por nuestro autor) de su ausencia de fundamento. Queremos ir a lo fundamental: no toda forma de violencia es coherente con la lucha del proletariado y, particularmente, la violencia lumpen que defiende nuestro autor es especialmente negativa y aniquiladora para su combate de clase.
¿El saqueo como forma de lucha? Pillaje ha habido en todas la épocas de la historia. Ha sido la práctica preferida de los ejércitos vencedores, también ha constituido la acción cobarde del lumpen en momentos de crisis social en el que la autoridad del Estado se debilita de forma más o menos momentánea. Cuando el proletariado tomó el poder en Rusia reprimió con energía los actos de pillaje y bandolerismo pues nada de eso sirve a los intereses de liberación de la humanidad.
De lo que se trata es de cambiar las relaciones sociales de producción y no de tomarse cada cual unas cuantas mercancías para su propio consumo. La visión lumpen del autor le impide comprender que el proletariado no aspira a repartirse las riquezas sociales de la misma forma que una cofradía de piratas se reparten el cargamento del barco saqueado, su objetivo es abolir la propiedad privada de los medios de producción como primer paso para garantizar la plena satisfacción de las necesidades de toda la humanidad. Tras el gritito radicaloide de “tomar lo que es nuestro” y el aspaviento no menos radical de “atacar la propiedad privada” lo que subyace es sustituir una propiedad privada por otra. Que esa propiedad privada se conquiste de forma ilegal y sin títulos oficiales no cambia un ápice su naturaleza totalmente reaccionaria. ¡No ha salido ni un centímetro del perímetro cerrado de la propiedad privada!
Nuestro redactor reclama el valor “revolucionario” de la venganza. Sí seguimos su razonamiento encontraremos que nadie más “revolucionario” que las clases dominantes que practican abundantemente la virtud de la venganza. Se vengaron con bárbaro salvajismo de la Comuna de París hasta el extremo de levantar el mastodóntico monumento de Monmartre como recordatorio permanente de dicha venganza. Se vengaron con el Nazismo contra el atrevimiento revolucionario del proletariado alemán, se vengaron con el sadismo del GULAG en Rusia contra una revolución momentáneamente triunfante. La justicia burguesa, como antes lo fue la justicia feudal, está basada en la venganza más atroz contra el proletario o el oprimido. Nuestro redactor, en su ofuscación, cree que el antídoto a la venganza es el pacifismo, la mansedumbre, el cristiano poner la otra mejilla. No entiende que sigue dando vueltas a la noria de la ideología burguesa que no admite más que esos dos polos aparentemente opuestos pero en realidad simétricamente complementarios. Es cierto que la explotación y la opresión producen sufrimientos sin límite pero ante esos sufrimientos un estrato social sin futuro solo sueña con la furia estéril de la venganza mientras que el proletariado, que representa el porvenir de la humanidad, a lo que aspira no es a vengar sus sufrimientos sino a abolirlos para todo el género humano. ¿Será capaz nuestro redactor de superar su ceguera para comprender esta diferencia?
El que nosotros alertemos al proletariado contra una peligrosa espiral de destrucción de fuerzas productivas engendrada por las contradicciones insostenibles del propio capitalismo, indigna a nuestro autor: «Es llamativo que la cci llegue al colmo de la indignación cuando constata que se destruye el “resultado del trabajo de millones de trabajadores de generaciones pasadas y presentes”. Bien, señores de la cci: todo lo que hoy vemos bajo el sol es el resultado del trabajo de millones de trabajadores de generaciones pasadas y presentes, luego todo debe ser respetado, nada destruido. Respetémoslo todo, alabemos y ensalcemos el resultado de siglos de acumulación capitalista. Al fin y al cabo, la revolución será un simple cambio de manos; tomaremos las centrales nucleares, las fábricas de misiles y cazabombarderos, las minas de diamantes, y las gestionaremos en beneficio de todos. Ese debe ser, entonces, el “proyecto revolucionario” de la cci».
Es posible que los cortos horizontes en los que se mueve el autor le impidan comprender de qué estamos hablando y se sienta obligado a hacer ironías a nuestra costa (pretenderíamos que la revolución mantendrá centrales nucleares etc.). Sencillamente, el problema que hoy se plantea al proletariado y al conjunto de la humanidad es el peligro de que el capitalismo nos hunda en una espiral de destrucción por la guerra, por la anarquía medioambiental, por la descomposición general del tejido social, de tal forma, que desemboque en una destrucción de las bases materiales del comunismo. El comunismo se basa en la abundancia, en partir del carácter social y mundial de la producción, legado histórico del capitalismo, del fantástico desarrollo de las fuerzas productivas que ello permite, para acabar con el carácter privado y nacional de su forma de explotación: trabajo asalariado y mercancía. El comunismo no es ni el reparto ni tampoco la destrucción de las riquezas existentes.
¡El capitalismo no necesita emuladores en el arte del terror y la violencia irracional, en la práctica del saqueo y la expropiación de la población mundial y el planeta entero, en la sed insaciable de venganza! Todo eso que nuestro redactor presenta como “radical” y “revolucionario” es en realidad la práctica cotidiana del capitalismo en descomposición!
Que los trabajadores se dejen influenciar por esa pulsión hacia la destrucción, que faltos de confianza en las posibilidades revolucionarias de la clase obrera se dejen llevar a una especie de aquelarre de violencia individualista y antisocial, es una tendencia que, además, en el actual período de descomposición capitalista, puede tomar un mayor peso sobre todo en sectores obreros que por su inexperiencia o por su situación desesperada, sufren más el peso de la pérdida de confianza en la clase obrera. Por ello el papel de los verdaderos revolucionarios es combatir esas tendencias y no, en cambio, alentarlas, dándole además la criminal apariencia de “liberación”.
Todo eso exige someter a discusión las experiencias pasadas y presentes de la lucha de clases, nos llama a entender en profundidad el período histórico actual, el de la descomposición terminal de este sistema. Esa claridad no puede ser sustituida con “frasecillas” ingeniosas, con silogismos chapuceros y malintencionados, con insultos y amenazas, sino con un debate franco. Nosotros, por nuestra parte, vamos a seguir contribuyendo a este proceso respondiendo a dos cuestiones que “Ciencia y arte del zoquete” embarulla con sus deformaciones:
* ¿Que significa la actual etapa de descomposición del capitalismo para la lucha del proletariado y el futuro de la humanidad[12]?
* ¿Cual es la verdadera lucha obrera, tal y como se ha manifestado históricamente[13]?
Acción Proletaria (CCI)).
[1] www.crimental.org [6]
[2] ¿Por qué de Asturies? ¿Habla en nombre de todos los grupos que se reclaman de las siglas UHP?
[3] En la respuesta del 27-3-04 se nos decía respecto a esos textos que « si bien han sido redactados y difundidos por compañeros nuestros y los asumimos en general, no son nuestros».
[4] Puede apreciarse la fruición con la que los redactores de estos documentos se dedican, cual mal profesor, a ponerle orejas de burro a todo aquel que no está a la altura de su “arte y ciencia”. Si alguien cree de buena fe su llamamiento a la discusión y se lo remite a la CCI es que “no tiene dos dedos de frente”, la CCI sería una caterva de “zoquetes”,... Según el diccionario, zoquete en sentido figurado es una persona “torpe, de pocas luces”. No vemos que eso sea un insulto, pues cada uno da lo mejor de si mismo y si ha nacido con “pocas luces” o la vida no le ha permitido alcanzarlas no es su falta. Desde ese punto de vista no entendemos por qué para el redactor o los redactores de la “Ciencia y Arte del zoquete” semejante vocablo tendría un sentido peyorativo. ¿O es que acaso consideran que existe una “raza inferior”, la de los zoquetes, que, al dictado de su macabra consigna: ¡“Muerte a los imbéciles”!, merecería desaparecer?
[5] Sí su convicción es que nuestro grupo defiende la burguesía que lo diga abiertamente y que lo demuestre.
[6] Ver Acción Proletaria nº 131 “Los parásitos del GCI llaman al asesinato de nuestros camaradas en México”. Allí mostrábamos el método igualmente retorcido y manipulador de los individuos del llamado G”CI”. Veamos con qué “método” llamaban al asesinato de nuestros camaradas: empezaba por decir que porque habíamos denunciado a Sendero Luminoso nos habríamos hecho cómplices de la masacre de prisioneros proletarios. De ahí hacía la siguiente deducción “lógica”: «para la CCI, como para el Estado y la policía peruana, situarse del lado de los oprimidos es sostener a Sendero Luminoso». El siguiente silogismo decía: «en el campo obrero, se ha considerado como policía o soplón aquel contribuye a ese tipo de amalgama policial». Un nuevo eslabón en la cadena de silogismos es recordar que «son los mismos argumentos socialdemócratas que utilizaron los Domingo Arango y Abad de Santillán frente a las acciones violentas de los militantes revolucionarios». ¿Y cual es la conclusión de ese entramado de sofismas? «Y por este tipo de calumnia, cuya utilidad para el Estado es bien real, Domingo Arango recibió una bala en la cabeza y no podemos más que deplorar que Abad de Santillán no haya sufrido la misma suerte» (del nº 43 de Communisme, órgano del G”CI”)
[7] Ni el GCI ni el redactor (o redactores) que hablan en nombre de UHP son los primeros en lanzarnos tales amenazas. Nos reclamamos de una corriente política –la Izquierda Comunista- que en una de sus expresiones, el grupo BILAN, años 30, era perseguido por fascistas, demócratas y estalinistas y se veía obligado a ir a repartir sus hojas a las puertas de las fábricas con la pistola al cinto.
[8] El redactor recurre a la demagogia más rastrera: «En el mismo número de AP en el que estos necios tienen a bien “criticarnos”, reseñan un ejemplo, para ellos, de “reacción obrera” en Alemania. ¿En qué consiste esta “reacción”? En una huelga, convocada y controlada absolutamente por el sindicato-empresa IGMetall (…) si la lucha de los proletarios iraquíes está parcialmente controlada por el islamismo, el panarabismo o la extrema izquierda, no hay siquiera “revuelta interclasista” sino descomposición capitalista. Ciertamente, un razonamiento exquisitamente…racista». Cuando la clase obrera lucha, la burguesía no le deja el terreno libre, despliega inmediatamente sus sindicatos, sus partidos de “izquierda” y “extrema izquierda”. Ahora bien, el terreno de la lucha es, al menos en su arranque, el terreno de la defensa de las reivindicaciones de clase. En cambio, el terreno que prevalece en Irak no es un terreno de clase sino un terreno imperialista de luchas por intereses burgueses (nacionalismo, étnicos, religiosos…). Como en otras muchas partes de su texto, nuestro autor reduce su “ciencia y arte” a la sofística: 1º) “Las luchas obreras están mistificadas”; 2º) “Los obreros están mistificados por fuerzas burguesas en Irak”; Conclusión: “Lo que pasa en Irak es lucha de clases”…
[9] Artículo antes citado de Acción Proletaria nº 131
[10] Para impedir que Arde juegue con su arte y ciencia de las amalgamas queremos aclarar que nosotros no condenamos las revueltas sociales ni en Argentina ni en ningún otro punto del planeta, como tampoco adoptamos la misma actitud ante la violencia de la burguesía que frente a las expresiones de rabia desesperada que muestran sectores y capas sociales no explotadoras. Lo que si denunciamos es que grupos como Arde o el G “C”I quieran presentar las revueltas interclasistas o esa violencia sin futuro como expresión, e incluso la expresión más avanzada, de la lucha de la clase revolucionaria, el proletariado mundial.
[11] ¿A los que habría que “eliminar”?
[12] Esto lo haremos en respuesta a las torpes ironías que el redactor de la “ciencia y arte del zoquete” se permite sobre la teoría de la descomposición del capitalismo, supuesta “invención” de la CCI.
[13] Aquí responderemos al ataque sucio y calumnioso que el autor de Arde lanza contra el proletariado mundial.
LA CCI AL BIPR:
Mediante esta carta queremos responder a vuestra carta del 24 de Octubre (enviada el 31 de Octubre). En la medida en que ciertas ideas de esa carta están contenidas en vuestro artículo titulado “Respuesta a una organización en vías de desintegración” no vamos a responder aquí a los argumentos que ya aparecen en un artículo que estamos preparando en respuesta al vuestro.
Tomamos acta de que rechazáis participar en un tribunal de honor para examinar las calumnias vertidas por la FICCI contra nuestra organización y contra nuestros camaradas. Incluso si vuestra actitud, como hemos insistido, da la espalda a la tradición del movimiento obrero, estáis en vuestro derecho de pensar que no tenéis porqué perder el tiempo en nuestros asuntos “internos” sobre los que estimáis “no tener nada que decir”.
Dicho esto, vosotros afirmáis que la CCI acusa a la FICCI de un robo que ¡para vosotros “nunca existió”!. Lo queráis o no, eso os implica directamente en las “querellas internas” de la CCI y por tanto en las calumnias vertidas por los elementos de la FICCI. Al afirmar públicamente que vuestros contactos con la FICCI “existen y resisten”, es decir dando vuestro apoyo a la FICCI y a sus calumnias contra nuestra organización, habéis lanzado una declaración de guerra a la CCI. Eso mismo lo atestigua el que desde hace más de un mes aparece en vuestra Web, en tres idiomas, la calumniosa “Declaración” de un individuo que se hace pasar por “Circulo de Comunistas Internacionalistas” (“Declaración” cuyo contenido no tiene nada que ver con el análisis de la situación internacional, mientras que en vuestra carta del 24 de Octubre afirmáis que eso es lo único que os interesa y lo único digno de la “seriedad de una organización que se pretende revolucionaria”).
Mientras que el NCI envía, por correo postal, a todas vuestras secciones su Declaración del 27 de Octubre (en la que se afirma que la Declaración del “Circulo” es una sarta de “mentiras y calumnias vergonzosas contra la CCI”), constatamos que aún no habéis retirado de vuestra Web el texto de ese supuesto “Circulo”.
Además, ya que decís que no os gusta la hipocresía (como afirmáis en vuestro artículo “Respuesta a las estúpidas acusaciones de una organización en vías de desintegración”) nos parece que lo mínimo que debéis decirnos, clara y francamente, es cual es vuestra posición frente a lo que afirma la FICCI en su Boletín nº 28:
“Afirmamos clara y públicamente, ante todo el campo proletario y el proletariado internacional: (...) [los métodos empleados por la CCI] son dignos de operaciones de infiltración ideológica en el plano político, y provocadores y policiales en el plano militante, de agencias ligadas al Estado burgués: francmasoneria, ciertos grupos trotskistas adeptos sistemáticos del entrismo (como los Lambertistas en Francia), infiltración de aventureros y provocadores. La deriva actual de nuestra organización y los métodos que emplea recuerdan a lo que sufrió la oposición trotskista en los años 1930 (evidentemente menos violenta hasta ahora) gangrenada dado sus debilidades políticas por aventureros y elementos turbios, cuando no abiertamente de la policía secreta de Stalin, la GPU”. Todo esto apesta. Apesta a provocación y destrucción”.
¿Creéis, como insiste la FICCI, que la CCI está tomada por agentes del Estado capitalista (la policía o la francmasonería)?
Por nuestro lado pensamos que las relaciones entre los grupos de la Izquierda Comunista deben estar presididas por un mínimo de reglas principiales que proscriban la calumnia y la mentira.
Por eso os instamos a:
1).- publicar inmediatamente (es decir a la recepción de este correo), en vuestra Web, la Declaración del NCI del 27 de Octubre que podéis encontrar en nuestra Web en todos los idiomas correspondientes;
2).- comunicarnos (aunque sea brevemente) vuestra posición sobre las acusaciones antes citadas del Boletín nº 28 de la FICCI (dado que insistís en que vuestras relaciones con la FICCI “existen y resisten”).
A la espera de una respuesta rápida por vuestra parte,
Saludos comunistas.
La CCI.
CARTA DE LA CCI AL BIPR:
Camaradas,
Hace cuatro días os mandamos una carta en la que solicitábamos que:
1).- publicar inmediatamente (es decir a la recepción de este correo), en vuestra Web, la Declaración del NCI del 27 de Octubre que podéis encontrar en nuestra Web en todos los idiomas correspondientes;
2).- comunicarnos (aunque sea brevemente) vuestra posición sobre las acusaciones antes citadas del Boletín nº 28 de la FICCI (dado que insistís en que vuestras relaciones con la FICCI “existen y resisten”).
A fecha de hoy no hemos visto la más mínima reacción por vuestra parte (ni en vuestra Web ni en nuestro correo electrónico) a nuestra petición.
Entendemos que necesitéis cierto tiempo para redactar (o elaborar) una toma de posición que exprese vuestro punto de vista sobre las calumnias repugnantes vertidas por la FICCI contra la CCI. Pero la primera de nuestras peticiones la podéis atender en escasas horas, incluso en pocos minutos. Por eso os informamos que publicaremos inmediatamente en nuestra Web la carta que os mandamos el 17 de Noviembre así como un artículo de respuesta a vuestro texto “Respuesta a las estúpidas acusaciones de una organización en vía de desintegración” (que aparece en vuestra Web en varios idiomas) tomando en cuenta, evidentemente, que seguís dando cobertura a la campaña de calumnias lanzada contra nuestra organización por el “Circulo” y la FICCI.
Dicho esto, mantenemos las dos peticiones de nuestra carta del 17 de Noviembre. En especial respeto a la segunda, creemos que sea cual sea el tiempo que os cueste es vuestra responsabilidad poneros manos a la obra: lo que caracteriza a los revolucionarios no son los “silencios diplomáticos”, o sea la diplomacia secreta, sino hablar alto y claro y tener el coraje de decir lo que se piensa.
Saludos comunistas.
La CCI.
En su “Respuesta a las acusaciones estúpidas de una organización en vías de desintegración”, el BIPR[1] acaba de franquear un paso suplementario en la grave deriva oportunista que ya pusimos en evidencia en nuestro artículo “El BIPR rehén de unos hampones” ( ver nuestra página Web): ¡hoy justifica la conducta antiproletaria de un grupo parásito, la autodenominada “Fracción interna de la CCI”!.
Esta “Respuesta” del BIPR empieza criticando la “vulgaridad extrema” del tono de nuestro artículo, en el que denunciamos a ese supuesta “Fracción interna de la CCI” (FICCI) como una banda de “golfos”
En realidad sí el BIPR, adopta una pose de virgen escandalizada[2] no es porque, él haga gala de modales “exquisitos” de “caballero”, sino porque con esta actitud pretende ocultar que ha asumido como propios los métodos de la FICCI. Y, es precisamente por eso, por lo que el BIPR no ha dicho ni una sola palabra sobre el estilo vulgar del texto de la FICCI titulado “La ignominia no tiene límite” en el que estos gamberros llaman a realizar acciones de progromo contra nosotros por nuestra supuestas “marranadas” y contra nuestros militantes a los que califican de “canallas”[3].
Así, esta “Respuesta” del BIPR a las “estúpidas acusaciones” de la CCI busca, en primer lugar, correr un tupido velo sobre el robo de nuestro fichero de direcciones por un miembro de la FICCI con los siguientes argumentos “…si camaradas dirigentes de la CCI – que como tales disponían del fichero de direcciones de su organización rompen con la organización, declarando querer ganar a sus camaradas a la `justa vía`, guardando el fichero de direcciones, entonces no se trata de un robo. El falso moralismo de la CCI apesta a hipocresía cuando lanza acusaciones de todo tipo a quienes la abandonan…”.
Esta tentativa de “justificación” de unos hábitos propios de gángsteres de los miembros de la FICCI nos lleva ha hacer varias precisiones:
1) Nuestro fichero de direcciones, del mismo modo que el dinero y cualquier otro tipo de material político, pertenece a la organización como un todo y no a los individuos que la componen. Este es un principio elemental de funcionamiento de todas las organizaciones revolucionarias. ¡ Y el BIPR lo sabe de sobra ¡ Por eso se ha negado a responder a nuestra carta de fecha 1/10/2004 (publicada en nuestra página WEB) en la que entre otras cuestiones le planteábamos lo siguiente:
· ¿Cómo ha llegado la carta de convocatoria de la reunión pública del 2 de Octubre del BIPR en París a la dirección postal de nuestros abonados cuando estos sólo han confiado su dirección a la CCI?.
· “¿Cómo habría reaccionado el BIPR si la CCI hubiera hecho lo mismo, si hubiéramos sido cómplices y apoyado el robo del fichero de direcciones del BIPR por alguno de sus antiguos miembros” aceptando que se utilice para “invitar a sus suscriptores a una de nuestras reuniones públicas?” (“Carta de la CCI al BIPR” publicada en nuestra Web).
2) En el caso de que el BIPR no esté de acuerdo con el principio según el cual este material pertenece a la organización y no a los individuos, quiere esto decir que, el camarada encargado de la tesorería puede largarse tranquilamente con la caja de la organización bajo el pretexto de continuar un trabajo político si es excluido o si rompe con la organización. Esta visión es la de algunos anarquistas y el lumpen, pero no la de las organizaciones del proletariado.
Le recordamos al BIPR que la banda de hampones de la FICCI no se ha contentado con robar nuestro archivo de direcciones. Además han robado dinero a la CCI. Han malversado fondos de la organización negándose a devolvernos el coste de unos billetes de avión que se compraron para que viajaran a París dos delegados de nuestra sección mexicana: que fueron secuestrados en el aeropuerto de Roissy por los golfos de la FICCI para impedir que participaran en nuestra Conferencia Internacional Extraordinaria de Abril de 2002 (ver artículo en nuestra prensa).
Tras leer los argumentos utilizados por el BIPR para justificar el robo de nuestro material político, tenemos derecho a plantear la siguiente cuestión ¿es también con el dinero robado por la FICCI con lo que el BIPR ha podido alquilar la sala donde celebrar su reunión pública del 2 de Octubre en París? (ya que esa reunión la organizó el BIPR con el apoyo político y material de la FICCI).
3) La idea del BIPR que justifica que camaradas “dirigentes” se lleven todo el material que les ha sido confiado ya que no habrían podido convencer a los militantes de la validez de sus posiciones, es totalmente ajena a la tradición histórica del movimiento obrero. Esta política tiene un nombre: es la política destructora de la “tierra quemada”. Como no se ha conseguido imponer sus posiciones, se desvalija a la organización y se echa el guante a su material político para sabotear su actividad[4] .
La CCI ya denunció públicamente ese comportamiento de truhanes en 1981 a propósito del “caso Chenier”. En aquella época las dos organizaciones que acabarían constituyendo el BIPR (Battaglia Comunista y la Communist Worker`s Organisation) tenían aún un mínimo de dignidad y no corrieron a dar apoyo al ciudadano Chenier y a su grupo parásito, el CBG. En aquella época no pusieron “el grito en el cielo” ante la vulgaridad de la CCI cuando esta denunció en los términos que siguen a continuación a esos golfos: “…estos camaradas (los de la ex sección de la CCI en Aberdeen) han tenido conocimiento de las maniobras de Chenier durante meses y han justificado el robo una vez este se ha producido como `normal en caso de escisión`. Nuestra condena de estas práctica ha sido calificada de `reacción de pequeños burgueses propietarios` (…) En los primeros números de “The Bulletin” se reivindican de tal comportamiento escondiendo tras estúpidas y falsas historias a cual más vil contra la CCI (…) ¿Cuando hay una escisión se puede robar todo lo que se quiera pero una vez convertido en nuevo grupo, cuando se es el amo del cotarro,...el acceso a la propiedad privada hace que los pequeños golfos sienten la cabeza(…), ¿Cuales son las posiciones del CBG?. He aquí otro grupo con una existencia parásita. ¿Que representa ante la clase obrera? Una versión provinciana de la Plataforma de la CCI con la coherencia de menos y el robo de más….” (REVISTA INTERNACIONAL n º 36 “Respuesta a las respuestas”). Lo que claramente afirmábamos hace 20 años sobre los métodos gangsteriles del CBG igualmente se aplica hoy a la FICCI.
Debe quedar claro que la CCI no ha renunciado a recuperar de una forma o de otra el dinero robado por la FICCI[5]. Nuestra organización adoptará, en su momento, la misma política que puso en práctica, hace más de veinte años, durante la recuperación del material que le fue robado por la tendencia Chenier, especialmente por los que constituyeron el CBG[6].
4) Precisamente porque se trata de una regla elemental del funcionamiento de cualquier organización del proletariado, los Estatutos de la CCI afirman explícitamente que todo militante que abandone la organización (ya sea por propia voluntad o por que se le excluya) esta obligado a devolver a la CCI todo el material que le haya sido confiado para el cumplimiento de sus tareas militantes: “el militante no hace una inversión personal en la organización de la que esperar dividendos o que se pueda retirar cuando uno quiere irse. Por tanto se proscribe como ajena al proletariado cualquier práctica de retirada de material o fondos de la organización incluso si se va a formar otro grupo político” (“Informe sobre la estructura y el funcionamiento de la organización de revolucionarios”. Los miembros de la FICCI saben perfectamente que apropiándose del fichero de direcciones (y robando el dinero de la organización) están empleando prácticas “totalmente ajenas al proletariado”. Se han mofado de nuestros estatutos y han roto con la CCI, ellos mismos se pusieron fuera de la organización antes de que los excluyésemos.
Por eso, entre otras cosas, se niegan, pese a nuestras reiteradas demandas, a pedir un Tribunal de Honor mientras que sostienen que son falsas las acusaciones que hemos hecho contra sus comportamientos (ver nuestro artículo en Internet “El Tribunal de Honor, un arma de defensa de los militantes y las organizaciones comunistas”[7]).
5) El BIPR da aún un argumento más para justificar este robo: ya que los miembros de la FICCI eran “camaradas dirigentes”, “como tales”, podían atribuirse el derecho de llevarse cuando se fueron el material perteneciente a la organización. Así, los “dirigentes” tendrían derechos y privilegios que no tendrían los “militantes de base”. ¡ Esta concepción elitista y burocrática la encontramos en las organizaciones burguesas (en particular las estalinistas) pero no en las de la clase obrera ¡
Queremos señalar, de paso, que la CCI no tiene la visión piramidal del BIPR de miembros “dirigentes” sino de miembros de “órganos centrales”. La CCI no había confiado “como miembro dirigente” su archivo de direcciones al actual miembro de la FICCI sino que le confió ese fichero como militante encargado de realizar los envíos de las publicaciones a los abonados de la CCI. Si le confiamos a ésta, a quien el BIPR llama “camarada dirigente” (¡lo que nos hace reír a carcajadas!) la responsabilidad, muy importante, de esta tarea es únicamente porque la hacia muy bien[8].
A través de los argumentos contenidos en esta “Respuesta” a nuestras “estúpidas acusaciones”, hemos podido descubrir en realidad la complicidad del BIPR con este robo. Nos dice que en efecto la FICCI tiene derecho de guardar el fichero de direcciones con el fin de poder “llevar a los camaradas al buen camino”[9]. Este argumento no solo intenta “blanquear” los comportamientos indignos e innobles de la FICCI. Intenta ante todo y sobre todo justificar las tentativas de sabotaje y desestabilización de la CCI desarrolladas por los “dirigentes” del BIPR, a nuestras espaldas, durante más de dos años.
En el Boletín n º 9 de la FICCI nuestros lectores podrán descubrir las maniobras del BIPR que consisten en animar a esta banda de hampones a continuar sus ataques contra nuestros órganos centrales y contra nuestros militantes con el fin de llevar al máximo de camaradas “al buen camino”. Por ello animamos a nuestros lectores a leer el “Resumen de la reunión del 17/03/2003 entre la fracción y el BIPR” publicado en el citado número del Boletín (y disponible también en la página Internet de la FICCI). En él encontrarán los “argumentos” que justifican el robo de nuestro fichero de direcciones: para la FICCI se trata de mandar a los militantes de la CCI su prosa repugnante (con la bendición del BIPR) con el fin de “abrirles los ojos a los militantes de la CCI ya que, en lo inmediato, están metidos en una creciente dinámica de seguir a los OD (“Organos Decisorios”) de la CCI sin cuestionarse nada de lo que estos dicen (...). El BIPR ha aprobado esta “orientación” en los siguientes términos: “Debéis proseguir vuestro combate contra las derivas actuales por restaurar las adquisiciones organizativas y políticas de la CCI”.
Así vemos que el BIPR no solo ha alentado a la FICI en su sucio trabajo (atiborrar los buzones de nuestros camaradas y de nuestros simpatizantes con sus trapos sucios infames) sino que además apoya y alienta el combate por.... “¡la restauración de las adquisiciones organizativas y políticas de la CCI!”. Nuestros lectores pueden darse una idea de la duplicidad y del increíble (¡pero cierto!) doble lenguaje del BIPR: de un lado se muestra (hipócritamente) interesado en defender las “adquisiciones organizativas y políticas” de la CCI y de otro afirma (en su “Respuesta” a nuestras “estúpidas acusaciones”) querer “convencer” a la FICCI de que la “debilidad intrínseca” de la CCI está en “las cuestiones metodológicas de base que desde siempre nos separan (al BIPR) de la CCI”.
La hipocresía llega al colmo cuando al mismo tiempo que apoyaba a la FICCI en su combate contra “la dirección liquidacionista” de la CCI (según la frase habitual de la FICCI), el BIPR escribía “no nos incumbe dar la razón o quitarla en las querellas organizativo /disciplinarias dentro de la CCI” (ver el texto del BIPR, publicado en varias lenguas en su sitio Internet, fechado febrero 2002, “Elementos de reflexión sobre las crisis de la CCI”).
Eso nos permite entender mejor porqué el BIPR no ha condenado el robo de nuestro fichero de direcciones. Su interés era, lisa y llanamente, utilizar las direcciones de la FICCI (y sus crapulosos métodos) no solo para reclutar en su propio beneficio sino para sembrar cizaña dentro de la CCI.
¡Esta claro que lo que “apesta a hipocresía” no es “la falsa moral de la CCI” sino la ausencia de toda moral del BIPR!
Lo repetiremos una vez más a riesgo de afectar el pudor de primera comunión del BIPR: cuando uno se acuesta con mujeres de mala fama no cabe hacerse el sorprendido por haberse contagiado de blenorragia.
En el punto 2 de su “Respuesta” a nuestras “estúpidas acusaciones” el BIPR afirma, respecto al robo de nuestro fichero a partir del cual se ha enviado la convocatoria a su reunión pública del 2 de Octubre, que “No tenemos que dar cuentas ni a la CCI ni a nadie sobre nuestra forma política de actuar” y estigmatiza la “pretensión de la CCI de relanzar supuestas tradiciones de la Izquierda comunista”, lo que considera “patético”.
Lo verdaderamente “patético” es constatar que el BIPR se convierte en cómplice de la FICCI vendiendo su derecho de primogenitura por un plato de lentejas. ¡Por eso echa por la borda, no solo la tradición de la Izquierda Comunista sino también, los principios más elementales del movimiento obrero para adoptar la ley de la selva!
Frente a la pregunta de nuestros suscriptores: “¿Cómo ha obtenido el BIPR nuestras direcciones?”, la respuesta ha sido: ir a quejaros a otra parte, ¡el BIPR no da cuentas a nadie sobre “lo que hace en política”!.
¿Los “dirigentes” del BIPR creen que no tienen ninguna cuenta que dar a los militantes de su propia organización (que no participaron en esa reunión pública y que se han quedado a cuadros al saber que se había mandado la convocatoria a gente de la que no se conocía su dirección)?. Salvo que esa “forma de hacer política” sea acorde a los estatutos del BIPR o que sus militantes “sigan” ciegamente la política (¡totalmente irresponsable!) de sus “dirigentes”... “¿sin preguntarse nada?”.
El BIPR en el primer punto de su “Respuesta” a nuestras “estúpidas acusaciones” empieza diciendo que sus relaciones con la FICCI “existen y resisten” y lo explica con el siguiente argumento: “queremos impedir que la enésima escisión de la CCI, con la salida de dirigentes de la vieja guardia de lugar al nacimiento de un nuevo grupo disidente de la CCI que reivindique su ortodoxia”.
Muy buena la intención del BIPR (¡estamos realmente conmovidos ante tal desvelo!), pero el infierno está empedrado de buenas intenciones. El BIPR quiere convencernos de que trata de convencer a la FICCI de que abandone las posiciones programáticas de la CCI para evitar que surja un nuevo grupo parásito (aunque se niegue a admitirlo, ¡hay que llamar a las cosas por su nombre!)[10]. La verdad es que el BIPR discute con los miembros de la FICCI para reclutarlos.
¡A que tantas contorsiones para demostrar su “buena fe”!. Es patente que el BIPR no tiene la más mínima dignidad: se limita a ... ¡hurgar en el cubo de la basura de la CCI!
Por nuestra parte queremos tranquilizar al BIPR: nuestro objetivo no es sabotear sus tentativas de “reagrupamiento” (como clama a los cuatro vientos la FICCI y su hermano gemelo, el “Circulo” de Argentina). Si defendiéramos un punto de vista “de tendero” no nos molestaría que el BIPR integrase en sus filas a los miembros de la FICCI. Al contrario, nos harían un favor al quitarnos de encima ese grupúsculo parásito que no cesa de manchar el nombre de la CCI al reivindicarse de nuestra plataforma.
La única y exclusiva razón por la que advertimos al BIPR de las maniobras de seducción de la FICCI es que queremos evitar que una organización de la Izquierda comunista ridiculice (aunque ya es demasiado tarde) los principios proletarios avalando los métodos de una banda de golfos.
Si el BIPR quiere desacreditarse reagrupándose con tales elementos, nadie puede impedírselo. Como dice el refrán ¡no se puede dar de beber a un burro que no tiene sed! Cuánto antes “convenza” el BIPR a la FICCI de que nos deje en paz ¡Tanto mejor!
El BIPR desgraciadamente al negarse a considerar nuestros análisis sobre el fenómeno del parasitismo (que retoma lo que Marx puso en evidencia frente a la Alianza de Bakunin en la AIT) se priva de un arma que le podría evitar dejarse el pellejo en esta sórdida aventura. Sigue corriendo tras la FICCI con la esperanza de coger la zanahoria que ésta le tiende: ¡la perspectiva de una futura sección del BIPR en París y México!
La FICCI, evidentemente, no tiene el más mínimo interés en dejarse “convencer” por el BIPR y mucho menos en engrosar sus filas. Por ello esos parásitos no dejan de repetir, con una obsesión enfermiza, que “no han roto con la CCI”. La FICCI, en su último Boletín (nº 28) insiste en un desacuerdo con el BIPR: contrariamente a lo que éste afirma en su respuesta a las “estúpidas acusaciones” de la CCI, la FICCI juzga necesario hacer “una precisión respecto a lo que dice el BIPR: nosotros no hemos roto (con la CCI), nos han excluido”. Estamos verdaderamente desolados por el BIPR y esperamos que se reponga de esa enorme decepción. Por nuestra parte solo nos cabe animarle a que no se haga ilusiones: los miembros de la FICI no pueden sumarse a las filas del BIPR porque, como afirman en su Boletín nº 28, “¡la fracción ES la CCI!”: “Nosotros, la fracción, somos la CCI”.
No podemos pedir al BIPR que convenza a un loco que se cree Napoleón de que no los es, ya que solo vive para eso. Lo que si podemos es escandalizarnos de que el BIPR, gangrenado por el oportunismo, no sea capaz de ver el carácter absolutamente delirante del universo mental de esa supuesta “fracción”.
A propósito de nuestras “Tesis sobre el parasitismo” el BIPR añade: “mientras que pasan tantas cosas en el mundo, la CCI no encuentra nada mejor que hacer que escribir unas “Tesis” sobre sus querellas internas”.
Cualquier lector mínimamente serio puede comparar los informes sobre la reunión publica del 2 de Octubre hechos por la CCI y por el BIPR (ver la Web de Battaglia Comunista). Así podrá comprobar que el BIPR ¡es incapaz de responder a las cuestiones planteadas en su propia reunión pública sobre el análisis de las raíces de la guerra de Irak, como tampoco es capaz de refutar los argumentos expuestos por la CCI (ver en Acción Proletaria nº 179: “El vacío político y la ausencia de método del BIPR”). De hecho, ante el estallido de la barbarie guerrera y del caos sangriento en Irak, Oriente Medio, Africa, etc., el BIPR no tiene cosa mejor que hacer que poner en cuestión el análisis sobre la decadencia del capitalismo (elaborado por la Internacional Comunista). No tiene cosa mejor que hacer que complementar la propaganda de los economistas burgueses para consolar a la clase obrera (y mistificarla) haciéndole creer que el modo de producción capitalista tendría aún por delante ¡días radiantes!
En cuanto a la critica a nuestra “Tesis” sobre nuestras “querellas internas”, el BIPR debería empezar entonces por criticar a Marx: mientras que en el mundo acontecía un evento tan importante como la Comuna de París de 1871 Marx “no tenia nada mejor que hacer” ¡que convocar una Conferencia en Londres consagrada esencialmente a examinar el caso Bakunin y su grupo parásito de la Alianza de la Democracia Socialista! Para más INRI el único congreso de la AIT en el que Marx estuvo presente, el de La Haya en 1872, se consagró bajo el impulso de Marx y Engels al análisis de las cuestiones organizativas y de funcionamiento. Más aún, el año siguiente, Marx, Engels y Lafargue consagraron un tiempo y una energía considerables a redactar un libro sobre las maniobras ocultas del ciudadano Bakunin y sus cómplices (titulado “La Alianza de la Democracia Socialista y la Asociación Internacional de los trabajadores”). ¿Y que decir de Lenin que tras el segundo congreso del POSDR “no encontró nada mejor que hacer” que escribir, no unas cuantas tesis sino un libro entero (“Un paso a delante, dos pasos atrás”) sobre las “querellas internas” del POSDR?
El BIPR no ha entendido nunca (por su incapacidad para reapropiarse de esa experiencia del movimiento obrero) que el comportamiento político de los militantes comunistas es una cuestión de principios. Por ello, es él (y no la CCI) quien está amenazado de desintegración[11]. Al hacer causa común con elementos cuya más importante actividad consiste en escribir cientos de páginas de calumnias contra la CCI y sus militantes (puede verse entre otros la novela policíaca de la FICCI titulada “Historial del SI”), el BIPR se ve conducido a apropiarse de una “manera política de actuar” totalmente ajena al proletariado, fundada no solo sobre el robo, sino también sobre la mentira y la calumnia.
El BIPR en el punto 5 de su “Respuesta” a nuestras “estúpidas acusaciones” afirma que nunca ha osado “especular” sobre las acusaciones de estalinismo que nos hace la FICCI: “rechazamos por ridículas las advertencias de una organización (...) cada vez que se le acusa de oportunismo y estalinismo, sobre las cuales nosotros jamás hemos especulado”.
Esta afirmación es una burda mentira. Nuestros lectores pueden encontrar en el Boletín nº 9 de la FICCI la afirmación del BIPR, acreditando la “tesis” de la FICCI según la cual la CCI habría entrado en un proceso de “degeneración estalinista”: “Para nosotros (el BIPR) es evidente que ha habido un proceso de eliminación de militantes. Una eliminación de la vieja guardia de la que el único que queda es Peter (...), el camino será corto, se ha desencadenado de forma irreversible la tendencia a excluir”[12].
No solo el BIPR está pillado en falta al pretender hoy con la mano en el corazón no haber “especulado nunca sobre las acusaciones de estalinismo” contra la CCI, sino que además se convierte en portavoz de calumnias apenas veladas contra uno de nuestros camaradas, el “liquidador en jefe” (como le gusta llamarle a los de la FICCI) que, como Stalin, ¡habría “eliminado a la vieja guardia”!
Nuevamente esa “metodología nauseabunda” basada en la mentira y la calumnia lleva al BIPR a publicar en su Web (y ¡en 3 idiomas!) el texto calumnioso del “Circulo de Comunistas Internacionalistas" de Argentina (que como hemos demostrado es en realidad una gigantesca impostura[13]).
A pesar de que hemos publicado la Declaración del NCI del 27 de Octubre (ver nuestra Web) el BIPR sigue alimentando la mentira de que el NCI, como la FICCI, “ha roto con la CCI” (ver la Web de Battaglia Comunista). El BIPR una vez más toma sus deseos por la realidad[14].
Aunque el NCI ha mandado a al BIPR esa Declaración (en la que afirma que los textos del “Circulo” son “mentiras y calumnias vergonzosas vertidas contra la CCI”) éste no ha juzgado necesario retirar de su Web el texto en el que el “Circulo” denuncia los supuestos “métodos nauseabundos” de la CCI. Lo que significa que mantiene y rubrica el empleo de la mentira y la calumnia.
La razón de tal política de naturaleza burguesa se encuentra en el Boletín nº 9 de la FICCI. Si lo leen, nuestros lectores verán que en Marzo de 2002, el BIPR y la FICCI habían empezado a elaborar de forma concertada una estrategia política cuyo objetivo es destruir a la CCI.
Así es como nos enteramos de que el BIPR dice que “tenemos que concluir que la CCI se ha convertido en una organización no válida y por tanto haremos todo lo posible para que desaparezca”. (el subrayado es nuestro).
¡He aquí porque, y con que proyecto político, los contactos entre el BIPR y la FICCI “existen y resisten”!
Con ese objetivo claramente enunciado de “hacer todo lo posible para su desaparición” (la desaparición de la CCI) el BIPR, así como la FICCI, entra al trapo del texto calumniador de un impostor (el supuesto “Circulo de comunistas internacionalistas”) como un toro ante el capote rojo.
El BIPR está realmente mal situado para darnos lecciones de “verdadera moralidad”. Su crítica a nuestro “falso moralismo” no puede ocultar la triste realidad: el BIPR adopta la “moral” antiproletaria de los jesuitas de que ¡el fin justifica los medios”.
El BIPR para destruir a la CCI, y ejecutar la sentencia que ha dictado contra nuestra organización (¡y a nuestras espaldas!) está dispuesto (cosa que ya ha hecho) a utilizar los sórdidos métodos de la propaganda burguesa.
Para lograr su meta no sólo se alía con los hampones de la FICCI y con un mitómano manipulador del “Circulo” argentino, sino que cada vez más ¡tiende a adoptar los nauseabundos comportamientos de esa ralea!
Un consejo queremos darle al BIPR, que barra primero su casa: mientras que pasan “tantas cosas en el mundo” desde el 11 de Septiembre 2001, el BIPR no tiene nada mejor que hacer que rumorear con la FICCI sobre que la CCI elimina a la “vieja guardia”. No tiene nada mejor que devanarse los cascos para saber si “la CCI está moribunda” (Carta del BIPR a la Fracción, publicada en el Boletín nº 9 de la FICCI). ¡No tiene nada mejor que hacer que leer las novelas policíacas de la FICCI perladas de pequeños detalles “picantes” sobre el “estilo” o la vida personal de tal o cual militante de la CCI!
Hoy, cuando siguen pasando “tantas cosas en el mundo” ¿qué se le ocurre hacer a ese grupo que tiene la pretensión ¡y la santa barra! de presentarse al mundo entero como... el único “polo serio” de la Izquierda Comunista? No tiene nada mejor que hacer que poner a “discusión” en su Web, y en tres idiomas, las elucubraciones de un psicópata (donde las mentiras son tan imponentes como la falta de escrúpulos). Todo ello para dilucidar si....nuestra llamadas telefónicas a militantes del NCI en Argentina (¡de las que el BIPR ni siquiera conoce su contenido!) son una ¡confirmación de la “degeneración estalinista” de la CCI!
El BIPR, al conchabarse con la FICCI, ha puesto una bomba en su propia casa. Solo nos queda agradecer a la FICCI haber dejado claro, en sus “Boletines”, las intenciones del BIPR de “hacer todo lo posible por empujar a la desaparición” de nuestra organización. ¡Por una vez el chivatazo ha rendido servicio a la CCI!
Ya es hora de que el BIPR, si no quiere hundir su propio barco, deje sus “reflexiones (¡y estúpidas especulaciones!) sobre las crisis de la CCI” para reflexionar sobre las causas de sus propios sinsabores organizativos y su actual deriva.
Es el único método que puede (¿quizá?) hacer que escape a la suerte a la que le condena su oportunismo congénito.
Ya es hora de que el BIPR reconozca que, pese a su alianza diplomática y “táctica” con la FICCI, no tiene los medios para cumplir su ambición de “empujar a la desaparición de la CCI” para ser el “único polo de reagrupamiento” de la Izquierda Comunista. Cuanto más croa el BIPR con esa banda de golfos (y su pequeño clon degenerado de Argentina), cuanto más encamina sus pasos hacia “una lenta y segura agregación de las fuerzas revolucionarias” (como afirma en su “Respuesta” a nuestras “estúpidas acusaciones”) más rápido avanza hacia el fin trágico y grotesco del ... sapo que quiso ¡ser más grande que un buey!.
CCI (18/11/04)
[1] Buró Internacional por el Partido Revolucionario, organización que se reivindica de la tradición de la Izquierda Comunista de Italia, y que está formada principalmente por la Comunist Workrs´Organisation (CWO) en Inglaterra y Battaglia Comunista en Italia
[2] En las primeras líneas de su “Respuesta” a nuestras “estúpidas acusaciones” el BIPR se cubre de ridículo: se rasga las vestiduras por que la CCI haya podido emplear (en el artículo “El BIPR rehén de una hampones”) palabras tan vulgares como “hampones”, “canastilla de boda”, “mujeres de poca virtud”, o incluso ¡“blenorragia”!. Visiblemente el redactor de esa “Respuesta” a la CCI no conoce a fondo la lengua francesa ya que ninguno de esos términos se considera vulgar. El traductor se habría podido ahorra ridiculizar un texto oficial del BIPR, traducido a varias lenguas, en el cual el término “canastilla de boda” se mete en la rubrica de ¡palabras vulgares!.
[3] Ver el texto, publicado en el Web de la FICCI, “La ignominia no tiene límite” que introduce la Declaración del “Circulo” del 2 de Octubre. Curiosamente la versión francesa ha desaparecido de la Web de la FICCI (a fecha de hoy solo está en Ingles y Castellano). Afortunadamente hemos guardado copias y se las podemos mandar a los lectores que nos lo pidan. Además hay que constatar que los llamamientos al progromo lanzados por esos hampones empiezan a tener un cierto eco como lo corrobora un anónimo amenazador recibido a principios de noviembre en nuestra dirección e-mail en España. Nuestros lectores podrán ver el correo (¡tan vulgar como nauseabundo!) de ese buitre acompañado de nuestra respuesta en nuestra Web en Español
[4] La FICCI considera que la CCI es de su propiedad cuando afirma en su Boletin nº28 que la CCI es “NUESTRA organización”. Es la misma visión que llevó al ex - militante Michel a afirmar durante una reunión secreta de la que descubrimos sus actas: “Tenemos que recuperar los medios de funcionamiento”. Hay que señalar que Michel ha preferido jubilarse a juntarse con la “fracción”, y es porque comprendió (como dijo claramente a una delegación de la CCI) que “¡lo que hemos hecho (a espaldas de la organización) es miserable!”. Contrariamente a sus amigos de la FICCI ha preferido una salida un poco más “honrosa” devolviendo la totalidad de su deuda con la CCI.
[5] ¡No tenemos ningún inconveniente en que el BIPR se “solidarice” con la FICCI abriendo una suscripción para ayudarle a devolver el dinero a la CCI!
[6] Con esa misma intransigencia y determinación la CCI consiguió, en la primavera del 2002, recuperar los archivos depositados en la “segunda residencia” de un miembro de la FICCI cuando este rufián se aprestaba a mudarlos. Queremos señalar que recuperamos nuestro archivos con la más total normalidad: el ciudadano Olivier, miembro “dirigente” de la FICCI nos los devolvió si rechistar ni oponer resistencia
[7] Ver la Web de Révolution Internationale 351
[8] Al menos hasta el 14º Congreso de la CCI. Después, ante el creciente repudio de sus comportamientos en la organización, empieza a sabotear el trabajo, por lo que tomamos la decisión de apartarla de tal responsabilidad. Sin embargo, guardó a nuestras espaldas (y premeditadamente) una copia del fichero de suscriptores, todo eso mucho antes de que se constituyera la supuesta “fracción”
[9] Hay que decir, que los miembros de la FICCI en ningún momento hicieron el más mínimo esfuerzo para convencer al resto de la CCI. Todo lo contrario: su actitud abiertamente destructiva y de “tierra quemada”, la mentira y el chantaje sistemático, sus dobleces y maniobras sórdidas... los aislaron de casi todos los militantes de la CCI, incluso de aquellos que al principio habían sido sensibles a sus argumentos. Mientras que la CCI les conminaba a que expusieran abiertamente sus desacuerdos en nuestras reuniones internas y publicándolos en nuestros boletines internos, preferían filtrar a sus “iniciados” los documentos que no daban al resto de la organización y hacer reuniones secretas complotando para “desestabilizar” (según los propios términos de esos virtuosos caballeros) a la organización. También rechazaron nuestro ofrecimiento de publicar en la Revista Internacional una respuesta por su parte al artículo publicado en la 108 sobre la noción de fracción, artículo que rechazaban, a fin de que expusieran en base a la experiencia histórica del pasado las concepciones sobre las cuales se había fundado la “FICCI”.
[10] Hay que notar que en su “Respuesta” a nuestras “estúpidas acusaciones”, el BIPR empieza a dar un pequeño esbozo de análisis sobre el fenómeno del parasitismo. Así afirma con toda razón, que la constitución de “un nuevo grupo disidente de la CCI” significaría que “un intelectual” cualquiera rodeado de algunos simpatizantes, se siente con derecho a hacer su pequeño grupo, sisando de aquí o allá ideas y posiciones, con una manifiesta incapacidad para mantener unidos a los camaradas”. Los elementos de la FICCI traicionando nuestros principios organizativos, propagando mentiras repugnantes contra nuestros órganos centrales y nuestros militantes, han roto con la CCI (¡en esto estamos totalmente de acuerdo con el BIPR!): y han mostrado su “propia incapacidad para mantener unidos a los camaradas”. “Sisando” dinero y material a la CCI, “sisando aquí o allá (a la CCI y al BIPR) algunas ideas y posiciones” , estos timados no tienen ningún “derecho” a reclamarse de la Izquierda Comunista. No nos queda más que alentar al BIPR para que vaya un poco más lejos en su reflexión: ese grupúsculo autodenominado “Fracción interna de la CC” no es una emanación histórica del proletariado. ¡Carece de toda legitimidad y solo es un grupo parásito!. En cuanto a la caricatura que hace el BIPR de nuestro análisis del parasitismo tratando de ridiculizar las “estúpidas” acusaciones de la CCI que grita “¡complot de la burguesía!”, solo pone de manifiesto una cosa: su ignorancia de lo que Marx denunciaba contra sus detractores a propósito de la Alianza de Bakunin al afirmar (en prueba de su “estupidez”) que el combate del Consejo General de la AIT contra Bakunin era “un complot del sol contra la sombra”
[11] En Junio de 1897 el escritor americano Mark Twain escribió, ante los rumores sobre su muerte: “la noticia de mi muerte se ha exagerado ampliamente”. Podemos decirle lo mismo al BIPR: la noticia de nuestra “desintegración” ha sido “ampliamente exagerada”. Es hora de que de una vez por todas, los militantes del BIPR dejen de creer las historias de terror (lo mismo que los cuentos de hadas) que le cuenta la FICCI. Ya no tienen edad
[12] Aclaremos sobre esta afirmación una serie de puntos para restablecer la verdad:
a).- La idea que vehiculiza el BIPR de que solo queda en el CCI un “miembro fundador” es radicalmente falsa. Aconsejamos al BIPR que verifique la veracidad de las informaciones que suministra la FICCI ya que, como decía Lenin, “el que cree a pie juntillas es un idiota redomado”.
b).- Ser miembro fundador no implica, en nada, estar inmunizado contra la traición. ¿Hay que recordarle al BIPR entre los 6 miembros fundadores de Iskra (¡cuya talla es muy diferente de esa banda de golfos!) 4 traicionaron y se pasaron al campo de la burguesía durante la primera guerra mundial. Lenin fue el único miembro de Iskra que se mantuvo fiel a la causa revolucionaria hasta el final.
Queremos restablecer otra verdad: los miembros de la FICCI no son “dirigentes de la vieja guardia” como pretende el BIPR. A diferencia de lo que van diciendo por ahí, con increíble presunción “para darse jabón”, ninguno de ellos ha sido “fundador de Revolution Internationale” (antecesor de la CCI junto con nuestra sección en Venezuela). Ni siquiera el más viejo de ellos, el hombre invisible (y “padre fundador” de la FICCI) el ciudadano Jonás lo es pues abandonó la organización justo después del final del movimiento del Mayo 68 y no volvió a ella hasta años después, mediados los años 70.
Los miembros de la FICCI, para evitar que se esclarezca su trayectoria dentro de la CCI se oponen a un Tribunal de Honor. Esos héroes de tira cómica, que se tienen por Superman o por Wonderwoman, prefieren dedicarse a embaucar a todos aquellos que, como el BIPR, se tragan sus cuentos. Haber militado durante años y haber formado parte de los órganos centrales no les convierte en “dirigentes de la vieja guardia”.
De hecho, la FICCI y el BIPR se echan flores mutuamente: el BIPR presentando a los miembros de la FICCI como “dirigentes” de la “vieja guardia de la CCI” y la FICCI se las devuelve diciendo que el BIPR es “el único polo de reagrupamiento de la Izquierda Comunista”. ¡A esto se resume el trato diplomático entre el BIPR y la FICCI!
[13] Ver “Círculo de Comunistas Internacionalistas: ¿Impostura o realidad?” en Acción Proletaria nº 179
[14] Ver la Declaración del NCI en Acción Proletaria nº 179 y también “Noticias de Argentina: El NCI no ha roto con la CCI” en Suplemento de Acción Proletaria nº 180
Recientemente, la CCI ha enviado una delegación a Argentina. Esta ha sido acogida muy calurosamente por los miembros del NCI quienes nos han afirmado que sólo tenían un temor: que la CCI cambiara de opinión y los abandonara renunciando al viaje.
Durante nuestra estancia, los camaradas del NCI han tomado la decisión de enviar por correo postal su Declaración del 27 de octubre[1] a todas las secciones del BIPR y a otros grupos de la Izquierda Comunista con el fin de restablecer la verdad: contrariamente a las falsas informaciones propagadas por el BIPR (particularmente en su prensa en italiano), el NCI no ha roto con la CCI.
Los miembros del NCI han pedido dos veces por teléfono al individuo B. que viniera a explicarse ante el NCI y la delegación de la CCI. El Señor B. se ha negado a cualquier encuentro y cualquier discusión y ha colgado el teléfono. Este comportamiento revela la cobardía de este individuo: descubierto con las manos en la masa[2] prefiere esconderse bajo tierra como un conejo en su madriguera.
Los camaradas del NCI nos han aportado elementos suplementarios sobre el comportamiento de este pequeño aventurero de provincias. El señor B tenía un profundo desprecio hacia los otros miembros del NCI. Estos últimos son obreros que viven en la miseria mientras que B ejerce una profesión liberal y se enorgullecía de ser el único miembro del NCI que “podía pagarse un viaje a Europa”. Los camaradas del NCI nos han desvelado igualmente los métodos de B: dividía a los militantes del NCI de tal forma que nunca se podían reunir todos juntos. Los abordaba individualmente o en pequeños grupos para llevar discusiones personales con cada cual. No quería que los miembros del NCI profundizaran en las cuestiones políticas y pasaba constantemente de un tema a otro a toda velocidad. Esta ha sido la razón por la que los camaradas del NCI habían estimado que no estaban dispuestos a adherir a la CCI cuando B había pujado en agosto pasado para que el NCI se integrara en nuestra organización de forma prematura. Finalmente, los compañeros del NCI nos han manifestado que tenían hasta ahora muchas dificultades para criticar los métodos de este jefecillo estaliniano debido sin duda al peso de su pasaje por las organizaciones izquierdistas.
Este individuo había intentado sembrar la cizaña dentro de la propia CCI. A principios de septiembre nos envió un correo en el cual acusaba a uno de nuestros camaradas (que formaba parte de la delegación que le había visitado en Argentina en el mes de agosto) de haber provocado con su comportamiento a que un miembro del NCI tuviera que cambiar de casa. En nuestro último viaje este militante nos ha certificado que todo eso no era más que una mentira pura y dura: si tuvo que cambiarse de casa era sencillamente porque no podía pagar el alquiler. Hemos guardado la traza escrita de esta mentira repugnante del Señor B
Pese al choque que han recibido al descubrir las mentiras y maniobras realizadas en su nombre y a sus espaldas por ese siniestro personaje, los camaradas del NCI han expresado su voluntad de proseguir una actividad política a la medida de sus fuerzas limitadas. Gracias a su acogida fraternal y a su implicación política, la CCI ha podido celebrar una segunda reunión pública en Buenos Aires el 5 de noviembre sobre un tema elegido por los camaradas del NCI[3]
Durante toda su estancia en Buenos Aires, la delegación de la CCI ha sido alojada en casa de los camaradas del NCI que han ofrecido generosamente su hospitalidad pese a sus condiciones de vida espantosas. La mayoría está en el paro y no cobra ningún subsidio del Estado. Uno de ellos –cuya compañera ha sido despedida- acaba de perder su vivienda.
Pese a las terribles dificultades materiales que encuentran cotidianamente, los miembros del NCI han insistido ante nuestra delegación que quieren implicarse en una actividad militante y particularmente proseguir la discusión con la CCI. Los que están en el paro quieren encontrar a toda costa un trabajo no solo para poder sobrevivir y alimentar a sus niños sino también para salir del subdesarrollo político en el que el Señor B les mantenía (particularmente han expresado la voluntad de contribuir a la compra de un ordenador).
Al romper con el ciudadano B y sus métodos burgueses, los camaradas del NCI se han comportado como verdaderos militantes de la clase obrera. Han podido trazar perspectivas de trabajo con la delegación de la CCI. Han decidido prioritariamente formarse en la utilización del equipo informático con objeto de servirse de Internet y poder dotarse de una dirección mail[4].
En el momento de la partida de nuestra delegación, los camaradas del NCI han agradecido muy calurosamente nuestra visita. Nos han dicho que en su recorrido político pasado jamás encontraron una organización como la CCI que manifestaba tal respeto por los militantes. Han insistido varias veces que la CCI les llame regularmente por teléfono. Uno de ellos ha lamentado ante uno de nuestros camaradas que no le hubiera llamado por teléfono en el último periodo.
La CCI no piensa abandonar al NCI. No va a permitir que el Señor B y su minúsculo “círculo” vicioso, ejerza el más mínimo chantaje o la más mínima presión sobre este “pequeño núcleo” en un país aislado. Por ello, a petición unánime de todos los militantes del NCI, la CCI continuará utilizando su “metodología” (calificada de “nauseabunda” por el Señor B y sus cómplices de la FICCI) consistente en realizar regularmente llamadas telefónicas a los compañeros[5].
CCI 17-11-04
[1] Ver Acción Proletaria nº 179
[2] Ver en Acción Proletaria nº 179: “Círculo de Comunistas Internacionalistas: ¿Impostura o realidad?”
[3] Ver también Acción Proletaria nº 179
[4] Para toda correspondencia o para apoyo financiero escribir a la dirección de Acción Proletaria
[5] Este mitómano manipulador ha empleado estos términos en su declaración del 12 de octubre donde ha desplegado abundantemente sus mentiras nauseabundas atribuyendo a la CCI sus propias maldades (como sus aliados de la FICCI que le han deseado la “bienvenida” en su boletín nº 28): “Hacemos esta declaración como consecuencia de una serie de denuncias efectuadas por militantes del Círculo de Comunistas Internacionalistas y a su petición que dan cuenta que han sido objeto de llamadas telefónicas por parte de la CCI. Sin embargo, estos llamados telefónicas no eran inocentes. Tenían la taimada intención de destruir nuestro pequeño núcleo (…) Bajo su petición unánime, los camaradas llamados por la CCI para sembrar los gérmenes de la desconfianza y la destrucción de nuestro pequeño grupo, proponen al conjunto de militantes del Círculo de Comunistas Internacionalistas el rechazo total de este método político de la CCI que consideran como típicamente estalinista”.
Con ocasión de la próxima celebración en Barcelona de unas Jornadas de Debate sobre el problema de la Precariedad Laboral, queremos contribuir con algunas respuestas a las cuestiones más frecuentes que se plantean los trabajadores sobre este tema:
Desde finales de los años 60, el capitalismo mundial vive una crisis permanente una de cuyas manifestaciones más flagrantes es un desempleo masivo, con oleadas sucesivas de despidos y con una total incapacidad para integrar a las nuevas generaciones obreras al proceso productivo. Para enmascarar ese descomunal desempleo y evitar que alcance proporciones explosivas haciendo ver la quiebra del capitalismo, los explotadores cubren un puesto de trabajo con cinco, diez o veinte contratos precarios de diversa índole. Sólo en el mes de Octubre y en España se han registrado en las oficinas de empleo cerca de ¡un millón y medio de contratos!, y aún así el número de parados ha subido en 30 mil trabajadores más.
La respuesta es NO. Por mucho que los partidos de “izquierda” o los movimientos “antiglobalización” quieran inculcarnos que la culpa de la precariedad la tiene el gobierno del PP, o el “neoliberalismo”, lo cierto es que en países de tan afamada “sensibilidad social” como Francia o Alemania también se ha ido extendiendo con nombres tan rimbombantes como “contratos de inserción”, “contratos de sustitución”, etc.... En España, el iniciador de la precariedad fue el gobierno “socialista” de González con toda una serie de medidas que empezaron en 1984. El campeón de la precariedad en España es el propio sector público. Comunidades y Ayuntamientos gobernadas por la “Izquierda” la practican a mansalva.
Desde sindicalistas a sesudos sociólogos quieren trasmitirnos la idea de que en realidad “la clase obrera ya no es lo que era” pues existiría una escisión entre, por una parte, los obreros “privilegiados” con contrato “fijo”, indemnizaciones por despido, salarios más elevados; y por otro lado los trabajadores con contrato precario sin ningún tipo de “garantía”. El objetivo de toda esta ideología de la “nueva composición” del proletariado es sembrar la división y el enfrentamiento en sus filas para gran regocijo de los capitalistas.
La proliferación de “contratos precarios” es una expresión, más aguda si se quiere, de la precariedad que es la quintaesencia del trabajo asalariado. Si por precariedad entendemos inseguridad sobre su propia existencia y porvenir, entonces el proletariado es la clase de la precariedad. Los obreros están totalmente separados de los medios de vida y de producción. Sí quieren comer deben pasar por las horcas caudinas del trabajo asalariado. Pero obtener un puesto de trabajo no depende de su voluntad, ni siquiera de la voluntad individual del capitalista, sino de las leyes del mercado. Sí este se expande, más trabajadores tendrán el “privilegio” de comer a cambio de una explotación creciente, pero sí se reduce, como ocurre desde hace más de 30 años, la explotación seguirá aumentando pero menos trabajadores podrán ganarse la vida o lo harán de forma cada vez más precaria.
A diferencia de las clases explotadas de anteriores modos de producción como el esclavo o el siervo que tenían, por miserable que fuera, su existencia asegurada al pertenecer personalmente al amo o al señor feudal, el proletariado no pertenece a ningún patrón particular sino a la clase capitalista en su conjunto. Los obreros tienen “libertad de trabajo”, es decir, ningún capitalista individual tiene el compromiso de garantizarles la existencia de por vida. Esa supuesta libertad, tan cacareada por la propaganda de la burguesía, es, por el contrario, la peor esclavitud, pues supone la más terrible inseguridad y precariedad.
Desde luego que no. La precariedad ha acompañado siempre la existencia de los trabajadores. La existencia de una capa importante de la población falta de ocupación y por tanto de medios de procurarse su existencia (lo que Marx y Engels llamaron el “ejército industrial de reserva”), no es sólo una consecuencia sino sobre todo una necesidad, una precondición, de la propia economía capitalista. La precariedad masiva actual no es la expresión de una “nueva vía” encontrada por el capitalismo para “renovarse” y tener cuerda para rato, sino, muy por el contrario, la manifestación más patente de su crisis sin salida.
En absoluto. El trabajo fijo lleva camino de convertirse en un objeto de museo. En Japón y Alemania el mito del “trabajo de por vida” se desmorona. En China –que antaño presentaron como “revolución proletaria” y hoy venden como “milagro capitalista”- no sólo el desempleo no para de aumentar sino que las condiciones de trabajo de los “afortunados” con un puesto en la “nueva industria” son espantosas. ¡No hablemos de los países del Tercer Mundo donde el trabajo fijo nunca llegó a ser una realidad masiva! Ni los trabajadores de las industrias de “tecnología punta”, ni los de los sectores más tradicionales, ningún trabajador tiene garantizado su medio de subsistencia.
Se argumenta muy frecuentemente para oponer la situación de los “precarios” a la de los trabajadores con empleo “fijo” que éstos, al menos, cuentan con la salvaguarda de las indemnizaciones por despido o de los subsidios de paro. La verdad es que tales subsidios tienden a reducirse progresivamente como ha ocurrido recientemente en Alemania con las medidas contra los parados adoptadas por el gobierno “progresista” de socialdemócratas y verdes. En cuanto a las indemnizaciones por despido o las prejubilaciones, no son más que un salario diferido para que el trabajador agote en unas condiciones miserables el resto de su existencia. Conviene además recordar que esos trabajadores prejubilados o jubilados tienen que mantener, o al menos ayudar, a hijos o nietos a los que el capitalismo condena al desempleo, la precariedad y niega el acceso a la vivienda.
En la historia del proletariado sólo puede hablarse de un breve lapso de tiempo (desde 1945 hasta finales de los años 70) en que efectivamente pareció verdad eso del “empleo asegurado”. Ese paréntesis, debido en realidad a la reconstrucción económica que siguió a la 2ª Carnicería Imperialista Mundial, es una excepción en la existencia de las sucesivas generaciones obreras.
Por supuesto que SI. Ser “de plantilla”, subcontratado o precario; estar en activo o jubilado, trabajar en las grandes fábricas de las metrópolis capitalistas o en talleres inmundos en los arrabales del tercer mundo, son todas ellas condiciones que la explotación capitalista impone a los trabajadores. Por ello activos, parados, jubilados, precarizados, emigrantes, proletarios de los países más adelantados o de los más subdesarrollados, todos somos una misma clase obrera.
Los explotadores y sus ideólogos tratan de quebrar esa identidad de clase creando todo tipo de enfrentamientos y contradicciones entre unos trabajadores y otros. A los obreros con contratos precarios se les dice que su condición es provocada por los “privilegios” de los obreros con contrato “fijo”. A estos, en cambio, se les presenta a los precarios como unos “competidores” que abaratarían las condiciones laborales y presionarían a la baja sus propios salarios. Como quiera además que los contratos “precarios” abundan más entre los trabajadores más jóvenes, la propaganda capitalista recurre a sus manidas consideraciones “sociológicas” para crear una fractura generacional, un enfrentamiento entre obreros jóvenes y obreros veteranos.¡No hablemos del enfrentamiento que se quiere crear entre los obreros de un país y sus hermanos que vienen de la emigración!
Toda la clase obrera sufre la misma esclavitud e inseguridad llamada trabajo asalariado, toda la clase obrera es la productora colectiva de la inmensa mayoría de la riqueza social de la que sin embargo se apropian los capitalistas, nuestro verdadero enemigo común. Ningún sector de trabajadores vive a costa de otro.
Ese es otro gran embuste con el que tratan de crear nuevamente divisiones entre los trabajadores, al mismo tiempo que le lavan la cara a los sindicatos que “al menos” defenderían a un sector de los trabajadores. Desde hace décadas, desde que el capitalismo es incapaz de otorgar mejoras y reformas a los trabajadores, los sindicatos se han convertido en un instrumento del Estado burgués destinado a cogestionar la explotación y a sabotear las luchas obreras: por un lado, son cómplices con Patronos y Estado en la firma de toda clase de acuerdos que destrozan nuestras condiciones de vida y trabajo; por otro lado, sus “convocatorias de lucha” y sus “acciones” sean pacíficas o “radicales”, tienen como fin sabotear la unidad y la combatividad de los obreros. Las dos caras de la acción sindical las hemos podido comprobar una vez más en Astilleros.
Sólo las verdaderas luchas obreras pueden defender los intereses de los trabajadores, fijos o precarios. Reclamar que los sindicatos se ocupen de los precarios es llamar al lobo para que guarde el gallinero. Un “Sindicato de Precarios” acabaría integrado en el mismo engranaje que los demás, y ahondaría aún más la oposición con los fijos. Los sindicatos han avalado las medidas contra los fijos y el desarrollo de la precariedad. Cuando vierten lágrimas de cocodrilo sobre la “alta tasa de temporalidad” están haciendo demostración del cinismo característico de la clase a la que sirven: la burguesía.
Parece que a sindicalistas, políticos, y hasta a los propios capitalistas les “preocupa” la precariedad. En Cataluña hay negociaciones entre sindicatos, Gobierno tripartito y Patronal para alcanzar un pacto en el que a cambio de “estabilidad” en el empleo, los sindicatos han ofrecido “flexibilidad laboral”. Tampoco es que se trate de una invención “made in Cataluña”, puesto que eso mismo recoge el reciente convenio de la Volkswagen alemana y, además, esa política de “estabilidad a cambio de flexibilidad” está actualmente muy de moda en el capitalismo alemán o francés.
En realidad la propia burguesía sabe que la precariedad, al provocar la sustitución de trabajadores expertos por precarios que están entrando y saliendo continuamente del proceso productivo, acaba dañando a la productividad. Por eso los sectores más inteligentes de la burguesía comprenden que hay que dar una nueva vuelta de tuerca a la explotación: imponer más horario con menos salario. Para hacernos tragar esa cruel medida, ofrecen el regalo engañoso de la “estabilidad en el empleo”.
¡Sólo hay una forma de acabar con el desempleo, la precariedad o la guerra! ¡Acabar con el capitalismo!
Lo que permite sobrevivir al capitalismo, un sistema social condenado por la historia y que no cesa de provocar sufrimientos sin límite a toda la humanidad, es la división, la confusión y la desorganización de la clase obrera. Esta tiene que librar una dura lucha para superar esos factores que la mantienen atada de pies y manos a la explotación.
Para luchar contra la división de la clase obrera hay que romper un planteamiento de las luchas que impulsan siempre los sindicatos: luchar por “salvar la empresa”, “salvar el sector”, “salvar la economía nacional”. La Empresa, el Sector, la Nación, son el marco a través del cual las distintas fracciones de la burguesía compiten a muerte por el reparto del mundo. Defender esas entidades es aceptar los sacrificios que requieren sus intereses y convertirse en juguete de la competencia capitalista que tantos estragos provoca en la humanidad. El primer objetivo de la lucha debe ser ganar la máxima solidaridad y unidad de la clase obrera enfrentando las divisiones de sector, nación, nacionalidad, raza, precariedad etc. Solo así todos tendremos fuerza.
Para luchar contra la confusión hay que desenmascarar los falsos amigos y las falsas alternativas. El Gobierno tripartito de Cataluña y el Gobierno de Zapatero son tan enemigos de los trabajadores como el PP. La cuestión no es presionarles para que “cumplan lo que prometen” o para que “asuman la defensa de los trabajadores” sino imponerles una relación de fuerzas como agentes que son del sistema capitalista. La solución no es cambiar de gobierno sino luchar de forma intransigente contra la explotación capitalista para lograr acabar con ella.
Para luchar contra la desorganización de los obreros estos tienen que tomar las luchas en sus propias manos rompiendo con los sindicatos y el sindicalismo. Sólo a través de Asambleas Generales y de Comités elegidos y revocables que respondan ante el colectivo de los obreros, éstos podrán desarrollar la unidad y la fuerza necesarias para combatir con éxito la explotación y acabar con ella.
1/12/2004.
Corriente Comunista Internacional (www.internationalism.org/spanish [10])
Podéis escribirnos a espana@internationalism.org [11] o Apartado de Correos 258 Valencia 46080
Links
[1] https://es.internationalism.org/en/tag/3/50/medio-ambiente
[2] https://es.internationalism.org/en/tag/situacion-nacional/conflictos-nacionalistas
[3] https://es.internationalism.org/en/tag/geografia/espana
[4] https://es.internationalism.org/en/tag/noticias-y-actualidad/irak
[5] https://es.internationalism.org/en/tag/noticias-y-actualidad/crisis-economica
[6] http://www.crimental.org
[7] https://es.internationalism.org/en/tag/vida-de-la-cci/correspondencia-con-otros-grupos
[8] https://es.internationalism.org/en/tag/corrientes-politicas-y-referencias/tendencia-comunista-internacionalista-antes-bipr
[9] https://es.internationalism.org/en/tag/corrientes-politicas-y-referencias/area-de-influencia-de-la-izquierda-comunista
[10] https://world.internationalism.org
[11] mailto:espana@internationalism.org
[12] https://es.internationalism.org/en/tag/situacion-nacional/lucha-de-clases-0
[13] https://es.internationalism.org/en/tag/vida-de-la-cci/intervenciones