Las condiciones de la clase trabajadora: Inglaterra 1844, China 2005

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De acuerdo con Engels, los mineros del carbón soportaron un exceso inimaginable de males. “En todo el imperio británico no hay ocupación en la cual un hombre pueda encontrar su fin en tantas formas diferentes como en ésta. La mina de carbón es el escenario de un sin fin de las más aterradoras calamidades, y éstas vienen directamente del egoísmo de la burguesía.” (La Condición de la Clase trabajadora en Inglaterra, ‘El proletariado minero’). Se producían explosiones de gasen una u otra mina, casi todos los días”. La acumulación de “gas de ácido carbónico” sofocaba a “todo el que entrara allí”. La adecuada ventilación de las minas podría haber mejorado la seguridad, “pero la burguesía no tenía dinero para gastar con este propósito”. Los colapsos de la parte superior del interior de las minas eran comunes porque, dada la sed creciente del ahorro de energía , el interés de la burguesía era “tener las vetas explotadas tan completamente como fuera posible, y de allí los accidentes de este tipo”. El empleo de niños y jóvenes en estas minas fue común, y todos se quejaban de estar excesivamente cansados: “Los niños se tendían cerca de la chimenea en el suelo tan pronto como llegaban a casa, y se quedaban dormidos inmediatamente sin ser capaces de tomar algo de comida, y tenían que ser lavados y colocados sobre sus camas mientras estaban dormidos; con frecuencia sucedía que se recostaban camino a casa y eran encontrados por sus padres ya tarde en la noche dormidos en el camino.” Y cuando los trabajadores trataban de recurrir a la ley, eran confrontados por el hecho de que “En casi todos los distritos mineros toda la gente que compone el presidium de los jurados son, en casi todos los casos, dependientes de los dueños de la mina y donde éste no era el caso, la costumbre desde tiempos inmemoriales asegura que el veredicto era: ‘Muerte accidental’” (Engels, ibid.)

La clase trabajadora en China está pagando un terrible tributo al ‘milagro económico del capitalismo Rojo’ en términos de desempleo, pobreza, falta de educación, destrucción del medio ambiente. Nadie sufre más que el proletariado minero. En el peor desastre minero de 1949, al menos 203 mineros fueron asesinados cuando ocurrió una explosión de gas en la mina de Sunjiawan, cerca de Fuxin, una ciudad situada al noreste del país. Éste no fue un incidente aislado. De Acuerdo a la BBC, “más de ,5,000 personas murieron en explosiones, derrumbes e incendios en las minas de China en el 2004. China produjo el año pasado el 35% del carbón de todo el mundo, pero reportó el 80% de las muertes en el globo de los accidentes de las minas de carbón. La industria cobró diariamente la vida de 15 mineros durante los primeros nueve meses de 2004”. (‘Chinese mine explosion kills 203’, BBC Online, 15/2/05).

Algunas personas argumentan que el problema es causado por los gobiernos locales que venden licencias de operación a pequeñas minas ‘privadas’ que muestran poco interés por la seguridad. Dichas mines “florecen donde el carbón parece estar demasiado angosto para ser cortado por la maquinaria, pero la insaciable demanda de China por el carbón crea un mercado para cada consorcio. Los gobiernos locales con frecuencia prefieren vender licencias y obtener ganancias basadas en las utilidades o en los impuestos, que explotar las minas por ellos mismos” (‘China's miners pay for growth’, BBC Online, 8/12/04). Hay llamados por parte del Estado para que se compren las minas pequeñas porque la seguridad es supuestamente mejor en las minas del Estado. Sin embargo, la mayoría de los ‘accidentes’ del año pasado han ocurrido precisamente en las minas a cargo del Estado, tales como la situada en Fuxin. Los llamados por el Estado central para avanzar en el aumento de las regulaciones también se evaporan de frente a la política oficial del Estado Chino para desregular y clausurar las actividades que no producen ganancia.

No sólo son los mineros los que mueren, sino también sus hijos e hijas. Al principio de marzo, dinamita para minas almacenada en la casa de un operador de minas en la provincia de Shanxi, explotó destruyendo una escuela primaria adyacente a la casa y matando a 20 personas incluyendo niños, varios maestros y al propio trabajador. (‘China blast kills schoolchildren’, BBC Online, 3/3/05). También la juventud sufre en la industria textil. De acuerdo a un informe del New-York basado en la organización no gubernamental Human Rights in China, el dueño de una compañía textil en la provincia de Hebei empleó ilegalmente a cierto número de muchachas jóvenes como obreras. El pasado diciembre estaban durmiendo en un dormitorio compartido que medía menos de 10 metros cuadrados cuando fueron alcanzadas por humo de carbón y más tarde fueron encontradas inconscientes por el dueño. El informe indica que sin revisar si las jóvenes ya estaban muertas, el dueño las puso en cajas para ser cremadas. Cuando a las familias de las chicas muertas se les permitió finalmente ver sus cuerpos, “se aterrorizaron al descubrir que al menos dos de las muchachasparecían haber estado vivas cuando fueron colocadas en las cajas. Sus caras estaban cubiertas con vómito y lágrimas, sus narices habían sangrado y sus cuellos estaban hinchados. Se encontró que una de ellas había pateado a través de la tapa de cartón amarrada de su caja y su cuerpo estaba retorcido como si hubiera luchado” (‘Cover-up of Child Labor Deaths in Hebei’, http://gb.hrichina.org, 2/3/05).

En la época en que Engels escribió su estudio, en 1844, el capitalismo estaba en su fase inicial, en su ascendencia. La indignación del proletariado contra dichas condiciones de trabajo inhumanas tomó la forma de combinaciones entre sindicatos y luchas por reformas que el capitalismo podía realmente permitir. Sin embargo, la historia no se está repitiendo en China, ni siquiera como farsa. “Un verdadero desastre está emergiendo en China. Lo que está pasando hoy en China no es el presagio de una nueva fase de desarrollo de las fuerzas productivas, sino un nuevo hundimiento hacia el colapso económico… No pasará mucho antes de que el fallecimiento del dragón chino muestre las mentiras que están detrás milagros- la sombra de la realidad de la bancarrota del sistema capitalista.(‘China: economic miracle or capitalist mirage?’, WR 278, October 2004).

Trevor 5 de marzo de 2005