Izquierda y derecha: Dos lenguajes; una misma política contra la clase obrera

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La división en el seno de la burguesía mexicana en la batalla por decidir qué fracción va controlar el gobierno se ha agudizado. En ese torbellino se ha arrastrado a una parte de los trabajadores bajo el mito de que la izquierda estaría “del lado de los trabajadores”. La derecha sería “represora” y la izquierda “liberadora”, la derecha lanzaría ataques económicos mientras que la izquierda los eliminaría. Cada vez que el proletariado ha caído en la trampa de estas falsas alternativas, cada vez que ha hecho caso a estas viejas cantaletas lo ha pagado de manera trágica.

 

La izquierda del capital: un largo historial al servicio de la burguesía

La derecha no ha monopolizado la represión contra la clase obrera, las “izquierdas democráticas”, “antifascistas” y “revolucionarias” se han encargado de inmovilizar al proletariado y han cumplido también su función innoble de masacrar al proletariado. Algunos ejemplos:

-La insurrección obrera de Berlín en 1919 fue masacrada por un gobierno socialdemócrata (Ebert-Scheidemann) con la colaboración activa del “obrero socialista” Noske.

-En 1936 es la izquierda y el “frente popular” los encargados de atar y masacrar al proletariado español en vísperas de la Segunda Guerra Mundial.

-El levantamiento masivo de los obreros polacos en 1970 es arrasado por tanques y milicias comandadas por el “partido obrero”.

-A principios de los 70 el “socialista” gobierno de “Unidad popular” en Chile, con Salvador Allende a la cabeza, reprimió a los mineros con la misma “destreza” que cualquier capitalista sin disfraz y la izquierda “radical” como el MIR (Movimiento de la izquierda revolucionaria) se limitó a “criticar” el uso de la fuerza pero siguió apoyando a Allende[1]. Recientemente la “socialista” Bachelet “no tuvo más remedio” que reprimir a los estudiantes.

-Los 80 y 90 han conocido largos periodos de gobiernos de “izquierda” en Europa (PCF en Francia, PSOE en España, Verdes en Alemania, Socialistas en Suecia, etc.) sin que ello se haya traducido en mejoras en las condiciones de vida de la clase obrera, todo lo contrario.

-Recientemente se ha hablado del “giro a la izquierda” en América Latina sin que la explotación capitalista haya disminuido un ápice y donde lo único que prospera es la miseria.

Estos ejemplos no son “errores” o pequeñas “desviaciones”. Son un muestra (hay muchos más) de que la izquierda del capital no trabaja para el proletariado sino para someterlo. Su ropaje y su lenguaje a favor de “los pobres” engaña pero esa es precisamente su labor: aparentar que bajo el capitalismo puede haber una “solución”.

 

En México, como en el resto del mundo, izquierda y derecha se reparten tareas

La burguesía europea no huyó de sus países cuando la izquierda llegó al poder por la sencilla razón que sus programas, sus “proyectos de nación”, no van contra el capitalismo, son simplemente una forma diferente de gestionar el capitalismo, y la izquierda es más eficaz cuando se trata de someter a las masas trabajadores que intentan tomar caminos propios para movilizarse.

Todos los intelectuales y los partidos, las instituciones “democráticas” y las ONG, se esfuerzan en presentarnos “derecha e izquierda” como dos alternativas diferentes. En realidad son dos caras de la misma moneda. El proyecto de nación de AMLO y el del PAN no cuestionan la explotación capitalista (por mucho que su demagogia sea las de “acabar con la pobreza”), las relaciones de producción seguirán intactas y el capital seguirá dominando al trabajo asalariado. El que tengan lenguajes diferentes no altera en nada que ambas alas del aparato político del Estado trabajen en el mismo sentido. Es por ello que, aún cuando la pugna al interno de la burguesía es real y toma como arena de combate la disputa del gobierno, no deja de aprovechar la ocasión para atrapar a importantes núcleos de trabajadores, sometiéndolos en una “masa interclasista”, como ciudadanos aislados “unidos” en un movimiento de “resistencia civil” que va conducido a apuntalar las estructuras capitalistas. La lucha contra “el fraude” es un objetivo que se mantiene dentro del marco de las relaciones del capitalismo, luchar por tener un gobierno “honesto”, un IFE “honesto” no desarrolla una conciencia de acabar con el capitalismo sino ata a los trabajadores a las instituciones que legalizan y validan la dictadura del capital.

Algunas objeciones se nos podrían hacer, por ejemplo, que en el DF, donde gobierna el PRD, hay al menos algún beneficio para los pobres. Tenemos que responder que la burguesía tiene que asumirse como encarnación del “beneficio general” para mantener su poder. El dar algunas pensiones, desayunos, útiles escolares y otros beneficios sociales, no son una prueba de “bondad” sino migajas para mantener las ilusiones en agentes completamente ajenos al proletariado: los partidos políticos y sus “líderes”. Todos los programas sociales, provengan del PRD, del PAN o del PRI, son usados para hacer que el proletariado piense que tal o cual partido o personaje va a “resolver” la inhumana situación en la que los sume el capitalismo decadente. Todo reforzamiento de las ilusiones en la democracia burguesa, en sus instituciones, instrumentos y representantes son puntos a favor de la burguesía y en ello colaboran tanto la izquierda como la derecha.

 

La solución no es contar votos sino acabar con el capitalismo

Todas las fuerzas del capital hoy están abocadas a mantener al proletariado en un terreno inofensivo y estéril: el terreno de la democracia. Mientras los obreros discutan en el marco estrictamente electoral (fraude sí o no, votos por voto, izquierda o derecha, etc.) el capital puede dormir tranquilo ya que ninguna de esas “alternativas” van a cuestionar su dominación. Toda la campaña actual donde la burguesía usa sus propias divisiones para dividir también al proletariado tiene por objetivo:

-Llevar todo el descontento social hacia el terreno podrido de las lecciones y sus resultados.

-Diluir la lucha obrera en el interclasismo de la “resistencia civil”; el sujeto revolucionario, el proletariado, es “transformado” en “ciudadano” atomizado y aislado.

-Hacer que el proletariado “confíe” en los partidos políticos y sus representantes en vez de en sus propias fuerzas y su lucha autónoma.

-Filtrar la idea de que el problema de esta sociedad está en la corrupción y no en las relaciones sociales que definen la producción en el capitalismo.

-Machacar que el voto es una “arma de lucha” que habría que “defender” y no un arma de la burguesía para dividir e ilusionar con un “cambio” que nunca llegará por esa vía.

Si la campaña actual tiene gran publicidad es porque beneficia a la burguesía y no al proletariado. Mientras la clase obrera siga atada a las ilusiones democráticas y siga pensando que bajo el capitalismo las cosas pueden mejorar, tanto derecha como izquierda estarán cumpliendo su función de defensores de las actuales relaciones de explotación.

DAN. 15-08-06


[1] Ver Revista Internacional 115. “Hace 30 años la caída de Allende: Dictadura y democracia son las dos caras de la dictadura capitalista”.