Ecuador - “Revolución ciudadana”: golpes y más golpes a la clase obrera

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“Revolución ciudadana”: golpes y más golpes a la clase obrera

Desde que se instauró el régimen de Correa, los ataques a la clase obrera no han cesado, por el contrario, se han intensificado y es más, el correismo ha sido más efectivo que los otros gobiernos en su labor antiproletaria. El correismo es la continuación de todos los gobiernos que se han instaurado desde 1979, cuando los militares, junto con los partidos de la burguesía de izquierda y derecha, a puerta cerrada repartieron los papeles en el nuevo escenario para gestionar de mejor manera la crisis del capitalismo desatada a finales de los 60 y que en Ecuador se expresó a través de la deuda externa.

Ante este callejón sin salida que plantea un capitalismo en declive marcado por una descomposición galopante en donde el futuro es cada vez más incierto para los economistas agoreros, a la burguesía solo le queda regresar con loca pasión al agresivo endeudamiento y a la aplicación de políticas de ajustes de la economía que solo significan hundir en la desesperación a la clase obrera. El Estado ecuatoriano no escapa de esta tendencia, en los últimos tres años (2008-2010) las exportaciones ecuatorianas han tendido a decrecer. Empero, lo que genera el engaño en los montos del ingreso en dólares es el precio del barril de petróleo que aparentemente genera una expansión del ingreso en un 13 %. Es un espejismo y esto lo sabe el correismo, las reservas mundiales se agotan, la especulación se dispara, pero las medidas para palear estos tiempos inestables implican golpear los bolsillos de los trabajadores. Así encontramos que se viene aplastando el salario indirecto al reducir los gastos en salud, educación y servicios sanitarios, pero además afectando la plantilla laboral… tal como lo vienen haciendo Obama, Sarkosy, Angela Merkel, Rajoy o cualquiera de los gobernantes en el mundo.

Correa, protegiendo la ganancia de la burguesía, impone políticas como: flexibilización laboral, los despidos intempestivos sin el “trauma” de las protestas callejeras, el congelamiento de los salarios, la eliminación de los contratos colectivos en el sector estatal… y todo ello adornado con frases de defensa de la democracia y del orden constituido.

Algunas evidencias de esto que hemos planteado son:

– el 30 de abril de 2008 se impone el “Mandato 8” para normar la “Tercerización e Intermediación Laboral”, lo que significó el despido de 39,200 trabajadores, una parte de estos fueron reinsertados a las empresas en donde prestaban sus servicios pero subcontratados;

– el 30 de abril de 2009 se emite el “Decreto 1701” para limitar los “privilegios” en los contratos colectivos que se firman entre los funcionarios públicos y el Estado: miles de trabajadores son cesados de sus funciones bajo la figura de jubilación anticipada o, luego de ser sometidos a evaluaciones de sus capacidades, son forzados a dejar sus cargos; en el magisterio fueron 2957 maestros los que fueron sometidos a ese vía crucis;

– el 7 de julio de 2011 se emitió el “Decreto Ejecutivo 813” mediante el cual se reforma el reglamento a la ley de Servicio Público y establece la figura de la “compra de renuncias obligatorias”; así entre 2011 y de lo que va el 2012 se han eliminado 7093 puestos de trabajo, comprometiendo mayormente al sector de la salud como el que más despidos ha aportado.

Del universo de la Población Económica Activa (que es el 55.5 % de la población total de Ecuador), el 57 % no tiene un trabajo estable, es decir, deambulan entre la informalidad (vendiendo cualquier cosa en las calles), el trabajo precario y temporal, y la desocupación abierta…

Pero aún los trabajadores que cuentan con trabajo no aseguran ingresos suficientes que les permita cubrir sus necesidades básicas. El sueldo de un trabajador “capacitado” –bachiller técnico o con alguna destreza– es de 280 dólares al mes, el de un médico graduado de la universidad con siete años de estudios llega a ganar entre 500 y 700 dólares al mes. Los únicos que han visto incrementar sus salarios son las fuerzas represivas. Correa ha decretado un alza de sueldos y salarios de los militares entre el 5 % y el 25 %. Ahora un soldado raso que sale de los cuarteles de instrucción, entrenado para matar, se embolsa un sueldo de 900 dólares al mes.

Esta es la esencia del correismo, arropado en esa aberración llamada “Revolución Ciudadana” enmarcada en la no menos despreciable y abominable ideología del “Socialismo del Siglo XXI” del chavismo.

Las promesas de Correa y de los ideólogos del “Socialismo del Siglo XXI” no son opciones para los trabajadores, solo la lucha proletaria traza una perspectiva propia y con un verdadero futuro.

Internacionalismo-Ecuador
marzo de 2012