Trabajadores de la Educación - Necesitan la unidad y la extensión de la lucha

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Trabajadores de la Educación

Necesitan la unidad y la extensión de la lucha

La situación es ya insoportable. Por todo el mundo la única opción de la clase dominante para limitar un poco los efectos del avance de la crisis, y contrarrestar la caída en sus niveles de ganancia, es elevando la explotación mediante planes de austeridad draconianos nunca vistos hasta ahora obligando a las familias de los trabajadores a vivir al filo del hambre y de la angustia. Por ejemplo, en Grecia se ha anunciado una reducción directa del salario en general en 22  %, y para los jóvenes menores de 25 años en 32 %. Y esos golpes no son hechos aislados, en Francia se ha impuesto el retraso de la jubilación hasta los 62 años, en los EUA, la tasa oficial de desempleados es de 8.5 %, pero si se añaden los miles de desempleados que no han tenido la oportunidad de encontrar trabajo y por tanto ya no pueden cobrar el seguro de desempleo, la tasa de desocupados se eleva hasta cerca del 20 %... la agresión directa a los asalariados sin importar sin son jóvenes o viejos es ya abierta y sin ningún miramiento.

En México, la burguesía también ataca a todos los trabajadores

En México la situación que viven los trabajadores no es diferente a la que viven sus hermanos de clase de otros países. Desde 2007 los golpes más fuertes se han visto con la “Reforma a la Ley del ISSSTE”, que impuso una modificación a las condiciones de jubilación, aumentando los años de labor, elevando los descuentos para los servicios de salud y bajando los salarios. Durante varios meses los trabajadores buscaron organizarse y expresaron su descontento mediante la movilización, pero la estructura sindical tanto la “oficial” como la “democrática” se encargaron de nulificar el descontento ya sea reprimiendo directamente mediante sanciones en los centros de trabajo en el caso de los primeros, ya sea desuniendo y desmovilizando además de  fomentar la esperanza en los amparos jurídicos y en los alegatos y “buenos oficios” de los diputados y abogados de todo tipo, en el caso de los segundos.

Esa es una lección que debe estar presente entre los trabajadores de la educación ahora que el Estado, valiéndose de sus mecanismos de control sindical y político, busca imponer la denominada “evaluación universal”, presentada con argumentos educativos “muy nobles”, y que en realidad es el último eslabón de los ataques que ya se han venido implementando de manera “sigilosa” desde hace ya varios años, como la sustitución de los contratos definitivos con los temporales y la contención salarial.

 Con la Evaluación Universal se pretende degradar aún más las condiciones laborales y de vida de los trabajadores de la educación y sus familias: acabar con la estabilidad laboral que brindan las plazas con carácter de definitivas; establecer la flexibilidad laboral regulando la contratación a partir de la evaluación; desconocer las diversas formas de promoción anteriores a las reformas; negar la antigüedad y la permanencia indefinida como trabajadores. En otras palabras, la imposición de la evaluación universal como parte integral de las reformas al sistema educativo, significa un ataque artero a los derechos laborales de cientos de miles de trabajadores” (RM 126, enero 2012).

Y sobre todo, son las nuevas generaciones de trabajadores los que ven cancelado su futuro y el de sus familias, si tenemos en cuenta, por ejemplo, que todos los trabajadores que iniciaron su vida de asalariados después de 2007 no tienen derecho a una pensión y solo si ahorran por su cuenta podrán tener un “ahorro para el retiro”. Pero, sería una ilusión peligrosa pensar que todos aquellos que hoy tienen derecho a una pensión vivirán en la gloria y por tanto les son ajenas estas medidas… Lo que ocurre ahora mismo en Europa muestra el terrible futuro que nos depara esta sociedad basada en la explotación del trabajo asalariado: se imponen cada vez más años de trabajo, los gobiernos se las arreglan para inventar e imponer leyes con las cuales justifiquen la apropiación de los fondos de las pensiones… ante la agudización de la crisis el capital solo tiene una propuesta: hacernos trabajar más y con menos salarios.

La campaña de división y enfrentamiento está en marcha

La burguesía siempre apuesta a dividir. Siempre presenta un problema como exclusivo de una parte de los trabajadores para aislarlos del resto de sus hermanos de clase. El golpe a las pensiones de los trabajadores del IMSS como el despido masivo de los electricistas de Luz y Fuerza se justificó diciendo que eran “ineficientes y privilegiados”, ahora esa campaña se repite diciendo lo mismo de los maestros y en un tiempo se reciclará esa cantaleta y se usará contra otros trabajadores. Así, la burguesía va atacando sector por sector para aislar, confundir y dividir, nulificando todo descontento.

En este caso, la burguesía cuenta con un tema presuntamente de “interés común para toda la sociedad”, el de la educación. Todos los medios saturan sus espacios con acaloradas discusiones que invariablemente concluyen con la “necesidad de elevar la calidad de la educación por el bien de México”, de ahí que cualquiera que cuestione este propósito tan “loable” aparezca como un mezquino y negativo. Entre otras razones, es por esto que los maestros tienen ante sí un reto tan difícil para desarrollar su lucha pues se enfrentan a una campaña muy bien orquestada. Se les acusa de no querer mejorar su trabajo y negarse a ser evaluados en su desempeño con la consiguiente afectación de los estudiantes y de las familias. Incluso se ha preparado un documental de cine (De Panzazo) ([1]) en el que fundamentalmente se responsabiliza a los maestros por el bajo nivel educativo y, por lo tanto, prepara a la población y en particular al resto de los trabajadores en el sentido de que exijan a los maestros una mejor educación y, sobre todo, busca evitar cualquier posibilidad de solidaridad con la lucha que están intentando librar en defensa de sus condiciones laborales.

Para poder defendernos ¡necesitamos luchar unidos¡

Si la campaña de linchamiento y aislamiento social en contra del sector de los maestros prospera entonces no podrán impulsar una verdadera movilización y se verán condenados al fracaso. Para hacer frente a los ataques es necesario sumar a los trabajadores de otros sectores, a los jubilados y los desempleados, de esa manera la masividad y la extensión harán del descontento una sola y una misma lucha. No se trata solo de ganar a los “padres de familia” de sus alumnos, a quienes se suele presentar como simples “ciudadanos” y que son en realidad sus hermanos de clase, y quedarse encerrados en los centros de trabajo, se trata de buscar la solidaridad y la unidad de todos los explotados y extender la lucha.

Los maestros aún no se plantean ir con los trabajadores de otros sectores del proletariado que están siendo atacados por igual, pero para poder extender la lucha es imprescindible que salgamos en búsqueda de la solidaridad de otros trabajadores del entorno geográfico, sin importar su oficio o condición (activo o desempleado, jubilado, etc.) haciéndoles ver que se trata de su propia lucha pues los trabajadores compartimos la misma condición de explotados y oprimidos.

Para poder avanzar en esta dirección los maestros deberán recordar la experiencia acumulada durante décadas para poder reflexionar acerca de los mismos temas que son siempre recurrentes en sus movilizaciones como la llamada “democracia sindical”, “el juicio a Gordillo”, la “defensa de la economía nacional”, la “defensa de la educación pública” o el apoyo a algún “candidato redentor” y así poder determinar si son positivos o negativos para su movimiento, si responden o no a sus verdaderas demandas como trabajadores y que son invariablemente las referidas a las condiciones de trabajo y al salario.

¿Cómo avanzar?

Hasta ahora, las dos manifestaciones multitudinarias de los pasados 18 de enero y 3 febrero (alrededor de 30 mil en la primera fecha y más o menos unos 100 mil en la segunda) de este año, sobre todo en la ciudad de México (que recuerdan las movilizaciones de finales de los 80), han evidenciado el enorme descontento acumulado por décadas y la voluntad real de los profesores para resistirse contra la andanada de ataques que ya son insoportables.

Esta combatividad innegable, combinadas con una gran indignación por las medidas tan inhumanas en su contra y que retratan de cuerpo entero la arrogancia y el desprecio de la burguesía por la clase trabajadora, esta voluntad de luchar, puede quedar atrapada y esterilizada si los trabajadores no permanecen alerta y se interesan realmente por cuidar cómo llevar su combate.

En particular los trabajadores deberíamos tener siempre presente algunas lecciones de nuestra propia lucha en el pasado:

• Para agrupar el descontento e impulsar la lucha de los trabajadores se requiere ante todo de un lugar donde se pueda discutir y reflexionar de manera colectiva y abierta, al que se asista ya no para escuchar los discursos de los de siempre y al final se impongan decisiones y se impida la discusión de todos. Por eso se requiere de Asambleas Generales que se pueden organizar de manera espontánea en los centros de trabajo, en las colonias, al inicio o al final de las manifestaciones, en las que sin importar el sector o el oficio se pueda debatir y definir las orientaciones de la lucha. Es este el primer paso para reaprender a actuar juntos y para ir ocupándonos de nuestro propio combate.

• Todo aquello que divida o lleve al aislamiento del resto de los explotados debe ser reconocido como una trampa a la que hay que enfrentar. La unidad es la fuerza que tienen los trabajadores, por eso la burguesía busca impedir que se presente. Solo en la lucha de clases, que es la verdadera escuela de los trabajadores, se puede avanzar en la conciencia sobre nuestros propios medios, quiénes son nuestros enemigos y quiénes los falsos amigos, cuáles son trampas que hay que sortear.

• En particular, los maestros que están reanudando los combates de clase, deben plantearse la necesidad de saber formular demandas unificadoras en las que se identifiquen el resto de los sectores proletarios y así puedan sumarse conscientemente. Hacer esto requiere de reflexiones y discusiones colectivas que solamente pueden hacerse en esas asambleas generales.

• En la medida en que seamos capaces de ir integrando a otros trabajadores en un mismo combate la fuerza proletaria se irá reconociendo y ganando confianza… y es esa confianza y unidad lo que nos recordará que el futuro nos pertenece. Pero no se trata del futuro ilusorio de las elecciones, de las mentiras esgrimidas por los personeros del capital que nos dicen que su crisis tiene solución, se trata de un futuro de emancipación contra el capitalismo al lado de todos los explotados y excluidos de este sistema,  para construir otro mundo. En ese camino, estas luchas deben ser una promesa de futuro.

• ¡Que todo el descontento se unifique y que la lucha se extienda!, , pero bajo nuestro control y con nuestros propios medios.

RR, febrero del 2012


[1]) Próximamente haremos una reseña de este documental en nuestro sitio web.