China - Las protestas son contra la represión del Estado

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Las protestas son contra la represión del Estado

El área de Xintang Zengcheng, en el sur de la provincia china de Guangzhou, produce anualmente 260 millones de pares de jeans (pantalones vaqueros), que son el 60 % de la producción de China y un tercio de la producción mundial que implican más de 60 marcas internacionales. Conocida como la “capital mundial de los jeans” es en algunos aspectos un símbolo del desarrollo económico de China durante los últimos treinta años ([1]).

En junio, las manifestaciones y enfrentamientos con la policía en protestas de miles de trabajadores furiosos por el maltrato y agresión hacia una mujer embarazada de 20 años de edad ([2]), apuntan a la realidad que viven los trabajadores en el corazón de un “milagro económico” ([3]). Los trabajadores atacaron edificios gubernamentales, volcaron autos policiales y se enfrentaron con la policía. El Estado chino envió contra los manifestantes 6 000 policías paramilitares con vehículos blindados, desplegando un ataque con gases lacrimógenos contra más de 10 mil trabajadores ([4]).

Después de las huelgas en Honda acontecidas a lo largo del año pasado, la empresa concedió un aumento sustancial de salarios. En vista de estas protestas recientes de los trabajadores, muchos de los cuales eran inmigrantes rurales, el Estado ofreció los derechos de residencia a cualquier persona que identifique a los manifestantes. En las ciudades chinas, aquellos quienes no tienen registro domiciliario no tienen derecho a la salud, la educación y otros beneficios sociales.

Los días de protestas en Zengcheng no son incidentes aislados. Una semana antes “migrantes de Sichuan se enfrentaron con la policía y volcaron coches en Chaozhou, unos 210 kilómetros al este de Guangzhou, después de que un trabajador fuera agredido por el jefe de la fábrica de cerámica donde había trabajado al exigir dos meses de salarios atrasados” (Los Angeles Times 13/6/11) ([5]).

Tal como el Financial Times (17/6/11) lo dijo “A pesar de que manifestaciones similares son relativamente comunes en China, en ambos casos un enfrentamiento entre policías y ciudadanos furiosos devino rápidamente en violencia.” La prensa burguesa ha puesto de relieve el hecho de que los trabajadores migrantes han estado involucrados en estos conflictos. En China hay 153 millones de trabajadores migrantes que viven fuera de sus lugares de origen. Abandonan las zonas rurales para trabajar en obras de construcción, fábricas, restaurantes y nuevos proyectos a medida que aparecen. El sesenta por ciento de ellos son menores de 30 años, y, cuando se les preguntó en las encuestas, los trabajadores más jóvenes son mucho más propensos a decir que iban a participar en acciones colectivas a diferencia de los trabajadores de mayor edad.

La respuesta del capitalismo chino

Ya se trate de huelgas y otras protestas, la primera reacción del gobierno de China, tanto a nivel local o nacional, es el uso de la fuerza. La supresión puede funcionar por un tiempo. Bloomberg (6/3/11) informó que “China gastó más en su fuerza interna policial que en sus fuerzas armadas en 2010, y planea hacer lo mismo este año, el gobierno desplegó fuerzas de seguridad en todo el país para controlar el creciente malestar social”. Como continúa el artículo “El aumento en el gasto de seguridad pública se presenta al mismo tiempo que los llamados ‘incidentes de masas’, de todo tipo desde huelgas, disturbios y manifestaciones, están en aumento. Hubo por lo menos 180 mil incidentes de este tipo en 2010, el doble que en 2006”, según Sun Liping, un profesor de sociología en la Universidad Tsinghua de Beijing. La preocupación de la clase dirigente china se debe en parte a la proliferación de los “incidentes de masas”, pero también a que “La percepción de que las protestas locales podrían estar ganando una amplia coherencia nacional lo que resulta ser profundamente amenazante para el Partido Comunista Chino” (FT, 19/6/11).

Esto no significa que la burguesía china puede hacer frente a las “causas subyacentes” de los disturbios. ¿Qué se esconde detrás de las protestas y las huelgas?, fundamentalmente, son las condiciones en que trabajan y viven los trabajadores chinos. Sin la imposición de estas condiciones al proletariado el crecimiento económico de China no habría sido posible.

El capitalismo chino no puede ofrecer significativas mejoras materiales a los millones de trabajadores, y por eso corre el riesgo de una “explosión”. Pero sabe que necesita algo más que la represión. Tal como señala el artículo de Bloomberg, “Zhou Yongkang, miembro del Comité Permanente del Politburó del gobernante Partido Comunista que supervisa las fuerzas de seguridad del país, dijo el 21 de febrero en el artículo del Diario Popular, vocero oficial del partido, que el gobierno debe calmar los conflictos y controversias sociales en cuanto estos “germinen”.”

En general la burguesía china carece de medios para resolver los conflictos en sus primeras etapas. Los sindicatos oficiales son inflexibles, se confía muy poco en ellos ya que los trabajadores correctamente los consideran como parte del Estado. Los “sindicatos independientes” han existido a una escala muy limitada. Es interesante, también, tener en cuenta que Dongfan Han, un activista que creó un sindicato durante las protestas de Tiananmen en 1989, está revisando su punto de vista acerca de los sindicatos oficiales.

En The Guardian (26/6/11) un artículo dice que las recientes protestas y demandas por mejores salarios y condiciones muestran que “sin un sindicato que verdaderamente pueda articular estas demandas, los trabajadores no tienen sino la pequeña opción de tomar las calles”. El autor del artículo cree que “esta nueva era de activismo ha forzado al sindicalismo oficial chino, a toda la Federación de Sindicatos Chinos a reexaminar su rol y buscar maneras de convertirse en una organización que realmente represente los intereses de los trabajadores”. La clase gobernante china ciertamente desea que los sindicatos oficiales tengan más influencia en la clase obrera, pero para los trabajadores no hay ninguna forma de organización sindical que pueda responder a sus necesidades.

Para la clase obrera no es una cuestión de intercambiar un tipo de sindicato por otro, sino de encontrar los medios para una acción colectiva más eficaz. El hecho de que las huelgas y manifestaciones tan rápidamente terminan en enfrentamientos con la policía es una pieza de evidencia que demuestra a los trabajadores, en definitiva, la necesidad para sus luchas de crear una fuerza que sea capaz de destruir el Estado capitalista chino.

Car, 1/7/2011


[1]También es conocida por sus altos índices de contaminación ambiental producida por los desechos de las fábricas de jeans. Los trabajadores de esta zona mueren literalmente sumergidos y envenenados por los desechos de la industria:

http://www.madeinprc.es/2010/12/la-contaminacion-en-xintang-jeans-capital-of-the-world/

[2]La joven era una mujer inmigrante que trabajaba como vendedora ambulante, quien fue arrojada al suelo por los cancerberos a pesar de estar conscientes de su estado grávido.

http://www.irishtimes.com/newspaper/world/2011/0614/1224298864155.html

[3]Ver video de la carga policial contra los manifestantes:

http://www.bbc.co.uk/news/world-asia-pacific-13750035

[4]) Ver video en el que los habitantes de la ciudad hablan de los hechos, estableciendo parangones con la represión vivida en Medio Oriente, llamando mentiroso al PCCh y ubicando el origen de los choques en la gran pobreza de la población trabajadora:

http://www.youtube.com/watch?v=4oeROrTgWbQ&NR=1