Ecuador: la trampa democrática y nacionalista contra el proletariado

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Ecuador

La trampa democrática y nacionalista contra el proletariado

"Si quieren matar al presidente, aquí está: mátenme  si les da la gana", así se plantó, sacando el pecho y ofreciendo el corazón, Eduardo Correa, presidente de Ecuador, ante un amotinamiento de cientos de policías que se habían apoderado de un regimiento de policía y a quienes fue a buscar el bravucón metiéndose él mismo en el edificio dando manotazos y sombrerazos a diestra y siniestra en medio de la protesta de algunos sectores policiacos y militares por la nueva ley de servicio público que un día antes aprobó la Asamblea Nacional y la cual reduce prestaciones y privilegios a los uniformados. Todo esto televisado en vivo y en directo por los media nacionales e internacionales que reprodujeron minuto a minuto el espectáculo a la vez que daban cuenta de las reacciones diplomáticas (ya sabemos que todos los gobiernos reaccionan "en el buen sentido" aunque estén implicados hasta las manitas) de los principales países del mundo y en particular de la región cuyas condenas al llamado intento de golpe de Estado resonaron tan fuerte, dicen, que ello obligó a los gorilas a desistir. La situación se dramatizó tanto que incluso se habló de un peligro de muerte real para Correa quien no se cansaba de repetir desde el hospital a donde fue llevado de emergencia que "de aquí salgo como cadáver o como presidente"; incluso, para que no hubiera lugar a dudas el Estado ecuatoriano entregó a la prensa mundial algunas grabaciones de las comunicaciones entre los amotinados donde se planteaba la necesidad de matar al presidente. En cuanto a los instigadores de la intentona se habló muy fuerte desde el principio de la intromisión de los EU, recordándose que fueron ellos los que estuvieron detrás de otros intentos de este tipo como pasó en 2002, en Venezuela; en 2008, en Bolivia; en 2009, en Honduras y ahora en Ecuador.

La realidad de las pugnas burguesas e imperialistas en la región

Es verdad que, como ya lo hemos demostrado en otras ocasiones, la región de América Latina ha sido terreno de múltiples disputas imperialistas y, en particular, se ha visto afectada en los últimos años por el intento de los EU de retomar su iniciativa en un contexto de debilitamiento de su liderazgo a nivel mundial y en particular en la región de América Latina y sobre todo en Centroamérica frente al avance del Estado venezolano con su "franquicia" del "Socialismo del Siglo XXI", pero también de otros polos capitalistas importantes en el área como Brasil que, a pesar de considerarse muy cercano a la burguesía norteamericana, también hace valer sus propias veleidades imperialistas. Ya vimos cómo, por ejemplo, este enfrentamiento ya cobró la cabeza del expresidente Zelaya en Honduras en el 2009, quien, como Correa es un abierto promotor del chavismo en Latinoamérica. Hay que recordar, los últimos conflictos imperialistas protagonizados entre Ecuador, Colombia y Venezuela, con ocasión del bombardeo por parte de Colombia al campamento guerrillero de las FARC en Ecuador a principios del 2008. Efectivamente, esta pugna existe en la región pero no se trata, en modo alguno, de una lucha entre la derecha internacional contra la izquierda continental defensora de los oprimidos y tampoco de golpes a los países "donde las urnas han permitido el desarrollo de proyectos nacionalistas y populares" como gusta decir a toda clase de ideólogos burgueses que pululan en el ala de izquierda, e izquierdista, de la burguesía.  

La realidad de las maniobras y la manipulación políticas de la burguesía

En este contexto de divisiones y conflictos internos en el seno de la burguesía (y que tienen necesariamente ramificaciones imperialistas internacionales), al parecer, por los datos que se han escapado de la prensa, la fracción de Correa al tanto de las intrigas de sus congéneres capitalistas de bandos contrarios dentro del Estado alentó y aprovechó el amotinamiento para adelantarse a cualquier posible intento real de un golpe de Estado por parte de los grupos burgueses rivales que no despreciarían una oferta seria en este sentido sobre todo si se considera el creciente malestar que les provoca la posibilidad de que, mediante modificaciones constitucionales (ya adelantadas en el 2008), al estilo chavista, el actual mandatario podría volver a postularse para otro periodo de gobierno. De este modo, la fracción de Correa se beneficiaría al jalar la cobija a los grupos rivales agazapados como se vio efectivamente cuando algunos personajes se fueron de bruces tratando de aprovechar la situación para promover la destitución de Correa y quienes fueron inmediatamente ubicados y sometidos. Este escenario es ilustrado por el desarrollo que tuvieron los acontecimientos y que se parecían más a un guión teatral o de cine. En efecto, primero hay que destacar el hecho atípico completamente de que sea un sector de la policía y no el ejército el que intentara "derrocar" a Correa; luego, que fuera el mismo presidente el que se encargara de enfrentar a los rebeldes en lugar de enviar, como se hace en estos casos, al comandante de policía o a su ministro del interior, lo que deja ver que, en realidad buscaba azuzar a los rebeldes para darle credibilidad al "show mediático", como lo calificaron Lucio Gutiérrez (expresidente, 2002-2005) y algunos partidos políticos, enemigos de Correa y quienes además denunciaron que tras el show estaba no sólo el presidente sino también Hugo Chávez, presidente de Venezuela, quien fue el primero en defender a su compinche como si ya hubiera sabido que se produciría el evento y se precipitó de manera inmediatista poniendo en riesgo la credibilidad del golpe.

Golpe a los trabajadores

Este ajuste de cuentas entre las fracciones de la burguesía lleva consigo inevitablemente afectaciones a los trabajadores quienes en primer lugar tienen que soportar toda la propaganda ideológica que los convoca a "defender la democracia", es decir el método más eficaz de la dictadura burguesa y a la "unidad nacional", es decir, el marco por excelencia del dominio del capital para realizar la explotación de sus esclavos asalariados. Como en otros casos, son las principales artimañas de la burguesía para conseguir que la clase obrera identifique sus intereses con la defensa de los "verdaderos intereses nacionales" que serían propiedad "de todos". Pero también hay consecuencias al nivel económico pues con el cuento del espantajo del "ataque al gobierno del pueblo" se justifican toda suerte de medidas contra el empleo y los salarios y, en fin, se prepara el terreno, también para perfeccionar las medidas y aumentar los recursos de control social y político contra el proletariado y sus organizaciones políticas. De esto hay ejemplos de sobra por el mundo y, en particular, en los regímenes autoproclamados "populares", "revolucionarios" o de "izquierda", como en Cuba, Venezuela, etc., y donde, además, el gobierno embarca a los trabajadores en una campaña guerrerista contra el "enemigo exterior" (EUA, etc.), como una forma de desviar la atención de las masas de sus problemas reales cotidianos (desabastecimiento, delincuencia, desempleo, ataques a los salarios, etc.) y de buscar ganarse el apoyo de las masas explotadas y oprimidas por él mismo.

Que sea real o no el intento de golpe de Estado a Correa no importa tanto a la clase obrera sino el hecho de las consecuencias que trae aparejadas en cuanto al ataque a sus condiciones de vida y de trabajo. En ese sentido, le incumbe estar alerta para ubicar las pugnas interburguesas y sobre todo las trampas que uno y otro bando capitalista se empeña en armar siempre contra el proletariado, el cual es en última instancia el enemigo real de todas las fracciones de la clase dominante.

RR / Octubre-2010,