“Bicentenario de la independencia, Centenario de la revolución mexicana”: El capitalismo festeja su sistema de explotación

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El 2010 se perfila como un año
especial para la burguesía mexicana. Se cumplirán 200 años de la independencia
de España y, al mismo tiempo, 100 años de la llamada "revolución mexicana". En
medio de la peor crisis económica en la historia del capitalismo mundial y ante
un futuro tan opaco es evidente que el capital se refugiará en ensalzar sus
glorias pasadas para tratar seguir machacando que su sistema "marcó el
progreso" y que, por tanto, deberíamos confiar en que el mundo pasa por un
"pequeño bache" y que, en cuestión de meses, volveremos a ver "la luz al final
del túnel". Los festejos están siendo empañados por una degradación terrible de
nuestras condiciones de vida y  por una
ausencia angustiante de un futuro mejor. Sin embargo, la burguesía hará una
campaña enorme alrededor de estos temas porque hoy, más que nunca, necesita
recordarnos que las revoluciones son "cosas del pasado", que lo peor de la
historia ha quedado atrás y que el capitalismo es "eterno" y el "mejor de los
mundos". Además, los "valores democráticos" y la construcción de un  Estado se nos presentarán como una necesidad
para avanzar hacia un futuro radiante... ¡la decadencia de este sistema conlleva
sus propios excesos!

 

Pensamos que es necesario
atajar y denunciar los mitos, las manipulaciones históricas y las visiones
deformadas que  analizarán tales
acontecimientos y que  nos presentarán
como la quintaesencia de la verdad histórica. No se trata de una estéril
competencia intelectual a la que nos acostumbra la burguesía, se trata de una
denuncia militante, de mostrar que la postura del proletariado es
diametralmente opuesta a la visión estática, fraccionada y mistificada de la
burguesía (independientemente de las intenciones de muchos de sus
representantes -de izquierda y derecha, son lo mismo). El marxismo como arma
del proletariado revolucionario, contribuye a entender el pasado y su devenir
para poder asumir y asimilar las condiciones que harán posible la liberación de
la humanidad. La burguesía como clase explotadora tiene necesidad de justificar
su sistema, de mistificar la realidad y de proteger sus intereses de minoría.
El proletariado, en cambio, no podrá hacer su revolución mundial antes combatir
por desmitificar la historia. El proletariado no es una nueva clase
explotadora, es la clase revolucionaria que se propone acabar con toda
explotación e instaurar una comunidad humana mundial, en ese sentido, no tiene necesidad
de justificar o encubrir las intenciones de su revolución. No hay nada que
ocultar, por primera vez la conciencia  y
la búsqueda de la verdad acompañarán una revolución.

 

Trataremos de abordar todos
estos temas a lo largo de una serie que irá apareciendo en las páginas de
Revolución Mundial.  La historia que
todos conocemos o aprendemos en la escuela es la versión de la burguesía, es la
historia que se ha transformado en la ideología de la clase dominante. La
intención de la serie que hoy anunciamos es tratar de contribuir a una
comprensión marxista de la historia del desarrollo del capitalismo en esta
región del mundo. Nos limitaremos a las grandes líneas del desarrollo histórico
y tocaremos los momentos más significativos que a nuestro juicio ponen al
desnudo el proceso a través del cual el capitalismo se consolidó como modo de
producción y cómo su estado, el estado capitalista, evolucionó para dominar el
trabajo asalariado y llegó incluso hasta absorber a todo el cuerpo social y a
volverse  el representante perfecto de la
explotación capitalista.

 

Qué método para analizar la
historia

Lo que nos han enseñados en
todos los niveles educativos es una colección de hechos sin conexión entre
ellos, nos han mostrado una lista interminable de héroes que nos han canonizado
hasta volverlos religiosamente "inmaculados", todos ellos de "buenos
sentimientos" y de no mejores intenciones; todos, desde Hidalgo hasta Cárdenas,
estarían siempre del lado del "pueblo" y, en fin, la historia no sería fuente
de enseñanzas sino un oscuro terreno donde no hay procesos sino "próceres",
donde no hay reflexión sino memorización pura y simple. La visión que nos
transmite la burguesía es la de los Mesías salvadores, del "líder genial" cuya
preclara cabeza sería la fuente para explicar el devenir de la historia (existe
el mito de que los estadounidenses siguen "analizando" el cerebro de pancho
Villa).

El método marxista analiza la
historia como un proceso práctico en el desarrollo de los hombres "pero no tomados en un aislamiento y rigidez
fantástica, sino en su proceso de desarrollo real y empíricamente registrable,
bajo la acción de determinadas condiciones. En cuanto se expone este proceso
activo de vida, la historia deja de ser una colección de hechos muertos, como
lo es para los empíricos, todavía abstractos, o una acción imaginaria de
sujetos imaginarios, como lo es para los idealistas
" (Marx y Engels, La Ideología Alemana,
cap.I).

Las condiciones concretas de
la época que analizaremos corresponden justamente al desarrollo de las fuerzas
productivas que han engendrado el capitalismo y su implantación a nivel
mundial. El proceso de independencia en América Latina a principios del siglo
XIX, corresponde a su vez a las veleidades de las nuevas burguesías locales que
buscaban sus propios caminos y la construcción de sus propias naciones. Con
ellos se instauraban nuevas relaciones de producción y un nuevo sistema de
explotación: el capitalismo. Sin este marco, toda historia se vuelve un rancio
discurso edificado sobre "el anhelo de los pueblos".

La visión materialista del
proletariado relaciona siempre la historia humana con el desarrollo de la
industria y el comercio, es decir, con el desarrollo de las fuerzas productivas
enmarcada por supuesto en la lucha de clases. Eso intentaremos a lo largo de
esta serie.

 

¿Historia nacional o historia
universal?

La ideología de la burguesía
asume su historia nacional como algo singular, inédito, propio. A lo más que
llegan es a afirmar que algunos hechos internacionales "influyeron" en ciertos
acontecimientos (por ejemplo la invasión napoleónica a España que catalizó la independencia
de Ibero América...) pero, algunos hechos más escabrosos como la
I Guerra 
Mundial están casi ausente cuando la historia oficial aborda las
convulsiones sociales de México entre 1910-1919. Aún más evidente es la total e
interesada ausencia de referencias a la lucha de clases[1].
Siempre nos salen con el cuento que los mexicanos tenemos "nuestras raíces",
nuestra "propia historia", pero esto no va en el sentido de afirmar la
diversidad humana, sino en el sentido de segregarnos del resto, de dividir a la
humanidad en naciones.

El Estado capitalista es el
principal promotor de mantener la "historia nacional" como algo desconectado
del capitalismo mundial. Aún hoy, por ejemplo nos dicen que la crisis "viene de afuera". El autarquismo
medieval o los fenómenos sociales locales son parte del pasado[2],
el capitalismo se ha encargado de construir el mercado mundial y, con ello,
relaciones de explotación del trabajo asalariado se han generalizado también a
nivel mundial. Es por eso que las "historias nacionales" se mantienen  con objetivos exclusivos de mistificación.
Eso no es, evidentemente, una característica exclusiva de la burguesía
mexicana; no, cada burguesía hace exactamente lo mismo.

Es por ello que cuanto más se
ha ido expandiendo el capitalismo, cuanto más el mundo se hace estrecho, lo
local se ha vuelto una consecuencia de los procesos internacionales. "...cuanto más se destruye el primitivo
encerramiento de las diferentes nacionalidades por el desarrollo del modo de
producción, del intercambio y de la división del trabajo que ello hace surgir
por vía espontánea entre las diversas naciones, tanto más la historia se
convierte en historia universal
" (ídem).

 

Las ideas dominantes son las
de la clase dominante

"Las ideas de la clase dominante son las ideas
dominantes en cada época (...) La clase que tiene a su disposición los medios
para la producción material dispone con ello, al mismo tiempo, de los medios
para la producción espiritual (...) Las ideas dominantes nos son otra cosa que la
expresión ideal de las relaciones materiales dominantes, las mismas relaciones
materiales dominantes concebidas como ideas
" (ídem). Lo que nos han
presentado como "historia nacional" es, en efecto, la visión de la burguesía,
su moral y sus ideas. No es casualidad que el héroe nacional por excelencia sea
Benito Juárez, hay varias razones pero diremos en el marco de esta presentación
que es el mito ideal del individuo marginado que se hace "máximo dirigente" de
una nación, el centro de esta ideología es que "tiene éxito el que trabaja"
(¡la realidad está ahí para desmentir esto!), que todos, hasta los indígenas,
tendríamos la misma oportunidad de pertenecer a una minoría explotadora. Lo que
la ideología burguesa no explicará jamás es el por qué esa minoría es cada vez
más reducida y la masa de explotados crece sin cesar.

Hoy todos los políticos de
derecha o izquierda derraman discursos sobre el "interés nacional", la "defensa
del patrimonio" y eternamente "luchan contra la pobreza". Todo esto parece
loable o al menos  folklóricas "ideas de
nuestros políticos". Lo cierto es que "cada
nueva clase que pasa a ocupar el puesto de la que dominó ante de ella se ve
obligada, para poder sacar adelante los fines que persigue, a presentar su
propio interés como el interés común de todos los miembros de la sociedad, es
decir, expresando todo esto en términos ideales, a imprimir a sus ideas la
forma de la universalidad, a presentar estas ideas como las únicas racionales y
dotadas de vigencia absoluta
" (ídem).

Los festejos del Bicentenario
y Centenario vendrán cargados de una enorme campaña de afirmación de las "ideas
dominantes", es decir, el eje será machacarnos que el capitalismo es una
especie de "interés común" y que la constitución de naciones y la consecuente
explotación del asalariado en el marco nacional es la más "racional" de todas
las ideas.

A lo largo de esta serie
intentaremos contribuir a la reflexión sobre cómo comprender estos
acontecimientos en el marco del desarrollo del capitalismo mundial  no con fines académicos sino para preparar
una verdadera revolución mundial que se plantee la eliminación de siglos de
opresión, que la eliminación del trabajo asalariado pueda por fin acabar con la
prehistoria humana y podamos empezar la verdadera historia de la humanidad.

Marsan. 4-12-09


[1] "la historia es la historia de la lucha de clases"
decían Marx y Engels en el Manifiesto Comunista.

[2] Por ejemplo, la decadencia del imperio romano, fue, a
pesar de su estruendosa caída, un fenómeno limitado a una región del mundo.

Geografía: