¿Luchar contra la crisis o luchar contra el capitalismo?

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Con gran dolor la burguesía del mundo ha tenido que aceptar que su sistema vive un proceso de agudización de la crisis, aunque para endulzar el suceso afirman que se trata de una "convulsión económica pasajera" que apareció por la práctica inadecuada de los encargados de hacer la política económica, mezclado con el "accionar irresponsable" de "algunos" grupos de especuladores. Estos argumentos que parecen una burla a la razón, son en realidad pretendidas explicaciones teóricas presentes de manera pomposa y refinada en los manuales de economía, por eso con arrogancia los voceros del capital se aventuran a repetirla una y otra vez, como si con la simple repetición de estos discursos pudieran hacer realidad la mentira de que el capitalismo es un sistema que aún cuando pueda presentar "distorsiones" en el corto plazo, a la larga tiende a equilibrarse y mostrar su "perfección". El ex-presidente de los EUA, George Bush, resumía bien este postulado cuando en la reunión del G-20 afirmaba: "... la actual crisis no es un fracaso del sistema de libre mercado" por ello es que afirmaba "la respuesta no es tratar de reinventar el sistema, sino solucionar los ‘errores'". En tanto que, continúa diciendo: "el capitalismo no es perfecto, pero es por lejos la manera más eficiente y justa de estructurar la economía..." (14-11-08) Este mismo argumento teñido de pretendida radicalidad se presenta en los discursos del actual presidente norteamericano Barack Obama. En septiembre del 2008, cuando se desplegaba por la burguesía toda la parafernalia de la publicidad electorera para capturar la esperanza de los trabajadores (no sólo de los EUA sino del mundo), se resaltaba la "explicación" que Obama hacia sobre la crisis: "La irresponsabilidad de Wall Street nos ha llevado a esto".

De esta manera la burguesía no sólo pretende cargar los efectos materiales de la agudización de la crisis sobre la espalda de los trabajadores, sino además, con su tramposa campaña ideológica busca presentarse como una víctima, en donde cada sector (o cada país) responsabiliza a los otros de la crisis, resultando que lo más conveniente para enfrentarla sería la unión de los explotados y sus explotadores.

 

Capitalismo: enemigo de la humanidad

El análisis teórico marxista ha logrado demostrar que el sistema capitalista crea con sus propias contradicciones la crisis, es decir, esta no proviene de un accionar extraño a su naturaleza, por ello no es producto de una "mala" conducción política, no es por el "agotamiento del neoliberalismo", no es por falta de regulación del mercado (como aseguran Soros, Stlitz y Krugman), ni por el accionar perverso de algunos. Esta condición recesiva que presenta el sistema no es en sí mismo la razón que muestra que el capitalismo es un enemigo de la humanidad. Si bien la crisis acelera la dinámica destructiva y profundiza la degradación de la vida obrera es necesario insistir que el verdadero problema no es la crisis, sino la existencia misma de un sistema que se basa en la explotación del trabajo asalariado, y que sustenta la creación de riqueza en el despojo y la miseria de las masas oprimidas. La crisis apenas es el momento en que las contradicciones internas del capital explotan y revela su esencia en la forma más cruda, acrecentando la explotación y expandiendo la miseria. En ese sentido es que Marx afirmaba que: "La razón última de todas las crisis reales es siempre la pobreza y la limitación del consumo de las masas frente a la tendencia de la producción capitalista a desarrollar las fuerzas productivas como si no tuviesen más límite que la capacidad absoluta de consumo de la sociedad".

Por ello la crisis al venir acompañada de un golpeo mayor a la clase trabajadora, abre la reflexión sobre la naturaleza opresiva del capitalismo y la POSIBILIDAD y NECESIDAD de acabar con este sistema. Por esto es que la burguesía al construir sus "medicinas anti-recesión", no sólo busca imponerlas, cargando el peso de la crisis en la espalda de los asalariados, sino además pretende que estas sean vistas como "males irremediables y necesarios" que exigen un sacrificio que es por el "bien de la nación". De esta manera la clase dominante por todo el planeta prepara a sus teóricos, su aparato sindical y a sus partidos (lo mismo los de izquierda como los derecha) para justificar las medidas y construir un escenario adecuado para impedir que la respuesta de los asalariados se concrete.

 

Medidas anticrisis: medicinas inservibles del capital

Como decíamos, la crisis es un problema que la burguesía no puede evitar por más deseos y buena voluntad que tenga, tan es así que el sistema en su conjunto está envuelto en ésta desde fines de los años 60 (lo que significa que se ha extendido por cerca de 4 décadas) y aunque ha puesto en marcha estrategias diversas, lo más que ha podido es esconder de manera temporal los efectos más agudos de algunas secuelas, de tal forma que cuando apenas logra apaciguar algunos fenómenos, enseguida surgen otros que hacen que aquellos problemas que pretendía haber eliminado vuelvan a retornar con más fuerza. Baste ver que asuntos como el estancamiento y la inflación que aseguraba haber lanzado al olvido mediante las políticas de liberalización comercial, retornan de manera continua y con más fuerza. Desde los años setenta del siglo pasado se han visto desfilar propuestas diversas y todas ellas presumían haber encontrado por fin la solución, pero una a una ha mostrado que son medicinas inservibles.

En esta búsqueda de "nuevas" medicinas, el Estado mexicano a través del senado ha convocado a un foro denominado "México ante la crisis. ¿Qué hacer para crecer?", del que han surgido argumentos que revelan la dificultad de la burguesía para enfrentar la magnitud de la crisis, en tanto que se dedican a la apología más simplona. Es de destacar el discurso de la profesora y conocida analista, Denise Dresser, el cual ha sido presentado como la "voz valiente y radical" (aplaudida tanto por la derecha como por la izquierda), y que resume que el problema para México es que no vive un "... capitalismo exitoso, dinámico, democrático, donde el Estado no protege privilegios, no defiende cotos, no elige ganadores, no permite la perpetuación de un pequeño grupo de oligarcas con el poder de vetar las reformas que los perjudican." En suma la solución está en el establecimiento de un "capitalismo bueno"...

Pero si la desesperación que la burguesía mexicana se demuestra de forma viva en estos discursos, a nivel planetario las cosas no cambian mucho. En las reuniones internacionales los funcionarios de Estado se hacen promesas de fidelidad para combatir unidos la recesión y juran no retornar a las medidas proteccionistas, pero apenas dan la vuelta y la burguesía de cada Estado-nación procura cerrar lo más posible sus fronteras y cargar los efectos a los demás, o bien lleva a cabo medidas que ni aún siquiera guardan lógica con su propio discurso explicativo: si deducen que el problema fue debido a un crecimiento desmedido, se empeñan en encontrar la solución en una contracción de la tasa de interés que incremente el crédito y así se reactive la economía... Ya ni el sueño de la economía China como "nueva locomotora" y panacea para impulsar la economía mundial les es muy convincente, menos aún cuando tan sólo en la provincia de Cantón, durante 2008, quebraron 56 mil fábricas (según datos de Daily Economics News).

Pero si la burguesía se desespera en buscar "soluciones" a la crisis, los trabajadores no tienen en cambio ningún interés en tomar partido por una propuesta u otra, todas las medidas que lleve a cabo la burguesía están sustentadas en el acrecentamiento de la explotación y la búsqueda de la perpetuación del capitalismo. El verdadero terreno de los trabajadores está en la reflexión de los sucesos presentes y en el impulso de la lucha, pero para que esta sea efectiva deberá de integrar a todos los trabajadores, sin importar al sector que pertenezca o si se trata de un desempleado, y ante todo deberá de colocar por delante la defensa de las condiciones de vida de los asalariados... Ante la aceleración de los ataques el único camino es el de la lucha unida de todos los trabajadores.

Tatlin/febrero-2009