Geopolítica en América Latina

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INTRODUCCIÓN

 

Las organizaciones revolucionarias, desde sus inicios han tenido una atención y análisis de los movimientos de la clase enemiga dentro y fuera de las fronteras nacionales. La competencia por los mercados, resultado inevitable del proceso de acumulación, genera litigios y confrontaciones entre los Estados; mas, no es sólo la lucha por los mercados, sino que el posicionamiento geopolítico se ha transformado en un aspecto vital para el capitalismo, principalmente en su fase de decadencia que abarca ya casi un siglo. Esta prolongación de la decadencia ha hecho que el capitalismo entre en descomposición, siendo una de sus mayores manifestaciones el derrumbe del bloque ruso en 1989, que ha trastocado el "orden" forzado que existía entre los dos grandes bloques imperialistas que dominaron la arena mundial durante el siglo XX. Ahora no son sólo las grandes potencias imperialistas que tienen mayor poder económico y militar quienes luchan por sostener y aumentar su espacio geopolítico, sino que países de mediana estatura (Irán, Pakistán, India, Brasil, Venezuela, etc.) necesitan establecer y consolidar sus áreas de influencia, que inevitablemente los lleva a confrontarse con los intereses geopolíticos de las grandes potencias y de las nuevas "potencias emergentes". En las dos últimas décadas hemos visto como crecen las tensiones y el armamentismo en todo el mundo; situación que la crisis del capitalismo exacerba.

 

La burguesía para lograr sus objetivos geopolíticos necesita movilizar a la población, y en particular al proletariado, ya que requiere poner a la sociedad y su aparato económico en función de sus objetivos estratégicos.  En este sentido hay una campaña permanente de las fuerzas del capital (estado, partidos, sindicatos, etc.) para invocar al proletariado al nacionalismo, lo que atenta contra su combatividad y su conciencia. Estas campañas han llevado a confrontaciones que han ocasionado dos guerras mundiales y un sinfín de confrontaciones locales y regionales en el siglo XX, donde han muerto millones de proletarios y lo han desviado de su objetivo histórico: realizar la revolución proletaria como paso inicial para la instauración de una nueva sociedad, el comunismo. En ese sentido es una responsabilidad de las organizaciones políticas de la clase analizar las tensiones entre naciones, y alertar a la clase sobre estas acciones de la clase enemiga.

 

ALINEAMIENTOS GEOPOLÍTICOS EN LA REGIÓN

 

En el caso de AL, la primera década de este siglo cierra con un incremento de las tensiones, que se expresa en una mayor preocupación de las burguesías de la región por los aspectos geopolíticos, forzando a unas  a reafirmar y fortalecerse en este terreno, y a otras a crear ciertos alineamientos donde se conjugan intereses económicos, ideológicos y geopolíticos; así como a un acelerado incremento del armamentismo en la mayoría de los países de la región.

 

Para abordar la exacerbación de las tensiones en la región debemos tener en cuenta la situación de descomposición que vive el capitalismo en las últimas décadas, que se expresa a dos niveles:

 

-en primer lugar, en la "caja de Pandora" que se abrió a nivel de las relaciones internacionales después del derrumbe del bloque ruso, y el posterior desmembramiento del exbloque occidental, que se aprecia en el debilitamiento progresivo del imperialismo norteamericano a nivel mundial este hecho es de la mayor relevancia, pues ha ocasionado que emerjan y se desboquen las tendencias antinorteamericanas que  anidan en el seno de cada burguesía del llamado "patio trasero" de USA; ahora se observa como afloran los apetitos de los "imperialismos emergentes"  que inevitablemente para posicionarse mejor en el "patio" requieren enfrentar al "imperio" mayor; pero también deben enfrentar a los otros aspirantes de imperialistas, lo que se expresa a través del caos que reina en las relaciones entre las naciones de la región.

-en segundo lugar, en la exacerbación de las confrontaciones entre las facciones burguesas a lo interno de los países, que por todos los medios tratan de llegar al poder para intentar sacar el mejor provecho a la nueva situación geopolítica en un contexto de aceleración de la crisis del capitalismo; situación que dificulta la realización de planes a largo plazo y con una visión que abarque los intereses del conjunto de la burguesía nacional, lo que crea situaciones de ingobernabilidad.

 

Así mismo, la agudización de la crisis del capitalismo, es un factor que fuerza a las naciones a confrontaciones y cambios de alineamientos para intentar sobrevivir en el mercado mundial; además, que conlleva a mayores ataques contra el proletariado y a restringir las migajas que reparten los gobiernos a las masas excluidas sociales. Para intentar desviar el malestar social que esta situación acarrea, las burguesías desarrollan campañas nacionalistas contra "el enemigo externo", con el fin de encuadrar a los trabajadores y al conjunto de la población.

 

Este contexto es la base para comprender entonces las tensiones y alineamientos que se dan en la región:

 

La plataforma del ALBA

 

Por iniciativa de Cuba y Venezuela, se ha conformado la asociación de varios países a la plataforma del ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas), que ha ampliado progresivamente su influencia en la región (formado por Bolivia, Nicaragua, Cuba, Honduras, Ecuador y algunas islas de El Caribe). El ALBA se ha creado como contraparte del ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) promovida por USA; los países que la conforman se caracterizan por que proclaman un "antiimperialismo" radical, que se centra en la confrontación contra el imperialismo "yanqui"; y aplican (o intentan aplicar) la franquicia del "socialismo del siglo XXI".

 

Aunque Venezuela ha querido presentar al ALBA como un bloque unido, de ninguna manera las relaciones entre los países que lo conforman son estables; fundamentalmente se sustenta en una relación clientelar e ideológica con Venezuela, quien utiliza el petróleo como arma de penetración y chantaje, así como otros tipos de "ayudas". En algunos países se observa cierta tendencia contradictoria con los intereses del gobierno venezolano: Ecuador tiende a reanudar las relaciones diplomáticas con Colombia, rotas después del ataque a un campamento de las FARC en territorio ecuatoriano en marzo de 2008[1]; se observa cierta moderación de Bolivia, quizás presionado por las relaciones con Brasil, que mantiene conversaciones para un eventual acercamiento con los USA, aunque el 2010 se inicia con acusaciones contra ese país por el uso de las bases en Colombia y por darle asilo a algunos opositores, asilados inicialmente en Perú[2].

 

Fortalecimiento de la llave Colombia-USA

 

Los cambios en la región han llevado a un reforzamiento geopolítico de Colombia, quien ha pasado a ser uno de los principales aliados geopolíticos de USA en la región. Después del fin del acuerdo para el uso de la base militar de Manta en Ecuador (decidido por Correa en coherencia con ser miembro del ALBA), los USA refuerzan su presencia militar en la región con el reciente acuerdo con Colombia que le permite el uso de 7 bases militares en territorio colombiano; que muestra una continuidad y hasta mayor contundencia de la administración Obama con respecto a Bush.

 

La burguesía colombiana tiene acuerdos de este tipo con los USA desde 1952, los cuales se reforzaron con el Plan Colombia iniciado en 1999 (teniendo como excusa la lucha contra el narcotráfico), situación que ha llevado a Colombia a tener una de las mayores aviaciones militares y el segundo ejército mas numeroso de la región (del orden de 290 mil efectivos), bien entrenados y manejando la mas alta tecnología. Con el reciente acuerdo con USA se crea un desequilibrio militar de Colombia con los otros países de la región; obviamente, motivo de preocupación no sólo para la burguesía venezolana y una fuente de inestabilidad geopolítica pues traslada al presente las intervenciones militares que han hecho los "gringos" en su "patio trasero".

 

Brasil

 

Uno de los grandes beneficiados de la situación geopolítica en el nuevo siglo ha sido Brasil quien con su estatura geográfica, poderío económico y militar, y con una diplomacia pragmática, ha ido fortaleciendo su influencia no sólo en los países que conforman el MERCOSUR, sino en el resto de Sur América, Centroamérica (ver mas adelante sobre la situación en Honduras) y El Caribe, comandando las fuerzas de la ONU en Haití.

 

Una de los principales logros del gobierno Lula ha sido el reforzamiento geopolítico de Brasil durante sus 2 gobiernos. La diplomacia brasileña ha logrado sortear los agudos conflictos con sus socios del MERCOSUR, al igual que con Bolivia, importante suplidor de gas perteneciente al ALBA. Mantiene estrechas relaciones comerciales con Perú, potencial puerta al Pacífico para la industria brasileña. Lula tiene el privilegio de tener influencia sobre el "enfant terríble" Chávez, a cuyo gobierno le ha sacado jugosos beneficios económicos, debido a que ha pasado a cubrir parte del déficit de las exportaciones colombianas a Venezuela,  afectadas por los continuos conflictos entre las dos naciones: en el 2006 las exportaciones brasileñas superaron a las de Colombia (segundo socio comercial de Venezuela después de USA) y de seguro así sucederá en el 2009[3]; por motivos evidentes Lula ha insistido en la integración de Venezuela en el MERCOSUR, recién aprobada por el senado brasileño[4]. Como una forma de mostrar su "apertura", Lula dice que puede almorzar con Chávez y cenar con Uribe. En ese sentido Brasil es "el amigo de todos", una posición envidiable ante una región donde se incrementan las tensiones.

 

Sin embargo, la dinámica de la descomposición que desestabiliza las relaciones internacionales, muchas veces obliga a tomar partido por tal o cual país. Este fue el caso de Honduras, cuando Brasil sale de sus "confines" suramericanos y penetra en Centroamérica. Aprovechando las acciones de Chávez y Noriega, Brasil "presta" su embajada para albergar en calidad de "huésped" a Zelaya; y quiso aprovechar las contradicciones de la diplomacia americana para intentar presentarse como un mediador importante en los conflictos de la región. La decisión de Brasil aceleró una "salida" al conflicto al instalar a Zelaya muy cerca de su silla presidencial, debido a que USA tuvo que trabajar de manera apresurada para no debilitar su rol de mayor potencia en la región. La burguesía USA sabe que debe responder tanto a los apetitos imperialistas de Venezuela como los de Brasil.

 

Por último, Brasil ha sido uno de los promotores de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR); donde propuso la formación de un Consejo de Defensa del Sur después del ataque de Colombia al campamento de las FARC en marzo de 2008, para atender situaciones de conflicto en la región, sin la intervención de USA. Colombia, que pertenece a esta organización, ha sido presionada en UNASUR después de los acontecimientos de marzo de 2008 y ahora por la cuestión del uso las bases por USA; pero ha sido una "piedra en el zapato" para la consolidación de UNASUR, ya que ha insistido que el escenario para debatir sobre esos temas es la OEA. Como se puede apreciar esta Unión nació con una desunión congénita.

 

Otros países

 

El resto de los países de la región también intentan de alguna manera tener su propia personalidad geopolítica. Es el caso de Chile, que tiende a llevar una política "no alineada", aunque por décadas han dominado sus relaciones con USA. El gobierno de Perú con Alan García tiende a ser mas activo: confronta abiertamente a varios países miembros del ALBA, principalmente a Venezuela y Bolivia, a quienes acusa de promover movilizaciones indígenas como las de Yagua y de promover la "revolución bolivariana" a través de las "Casas del ALBA"; no oculta sus simpatías con USA con quien pretende firmar un tratado de libre comercio; aunque también mantiene relaciones estrechas con Brasil con quien ha suscrito varios acuerdos; entre otros, la construcción de una vía que le permita a este país el acceso a las costas del Pacífico. México, aliado de USA, se encuentra debilitado por el narcotráfico y sus problemas internos para asumir su papel imperialista hacia Centroamérica y El Caribe, su área de influencia natural.

 

Argentina y algunos sectores de la burguesía paraguaya coquetean con  Chávez; sobre todo el primero, dado los "favores" que le ha hecho el gobierno venezolano al comprar bonos de su deuda externa, invendibles en el mercado mundial. También varios países de El Caribe (República Dominicana entre otros) mantienen una relación estrecha con Venezuela, forzada por los acuerdos petroleros.

 

Un aspecto que tiene repercusiones geopolíticas importantes es que varios países de la región, principalmente de Centroamérica y El Caribe mantienen una estrecha relación económica y política con USA, a pesar del debilitamiento geopolítico y la crisis económica de ésta y las presiones de los países del ALBA; situación que obedece a la dominación que por décadas ha ejercido USA en su "patio trasero", y que no se puede suplantar de la noche a la mañana, mucho menos en situaciones de crisis como la actual. Para varias burguesías de la región, USA sigue siendo su mejor garantía; en el caso de Panamá y Costa Rica es evidente. Aunque varios países de la región coquetean con Chávez y su proyecto debido a las facilidades en el pago de la factura petrolera, saben que estos acuerdos son inestables y están sujetos al apoyo incondicional al gobierno venezolano; por ejemplo, los gobiernos de República Dominicana y Costa Rica, entre otros, han sido amenazados o se les ha suspendido la venta de petróleo por desavenencias con Venezuela. Este aspecto, entre otros, influyó en el golpe de Estado contra Zelaya en Honduras. Para fortalecer la presencia de USA en la región, el FMI ha aprobado créditos para varios países, flexibilizando sus exigencias.

 

En el caso de varios países del ALBA, pese a su antiamericanismo "radical", mantienen importantes relaciones con los USA: es el principal socio comercial de Venezuela debido a las exportaciones petroleras; situación más o menos similar es la de Ecuador; Nicaragua sigue recibiendo alguna ayuda americana; Cuba está en una relación de odio-amor con Obama. Buena parte de la retórica "anti-yanqui" de estos gobiernos obedece a necesidades de mantener un discurso que sirve para acusar al "imperio" de su propia mala gestión y de la pobreza reinante, con el apoyo de sectores de izquierda e izquierdistas.

 

Como conclusión de este aparte, se observa como el 2010 cierra con cambios importantes en algunos gobiernos de la región que tendrán repercusiones en los alineamientos y el mapa geopolítico; el cual como se observa está en permanente movimiento. Algunos tienden a ubicarse en la centro izquierda, haciendo criticas al chavismo y mas bien tienden a asumir el "modelo" de gobierno de Lula: Funes del izquierdista FMLN en El Salvador; también José Mujica (del Movimiento Tupamaro) recién electo en Uruguay. Otros se han movido hacia la centro derecha, como es el caso de Martinelli en Panamá, del recién electo presidente Lobo en Honduras;  y es significativo en esta tendencia el triunfo en la primera vuelta electoral del conservador Sebastian Piñera en Chile quien tiene altas posibilidades de triunfo en la segunda, que desplazaría a la coalición de centro izquierda que gobierna desde la salida de Pinochet.

 

Algunas influencias extraregionales

 

El debilitamiento del liderazgo americano abre las puertas de su patio trasero a la intervención económica y geopolítica de otros países que pretenden buscar mejor posicionamiento en esos órdenes: Francia a través de acuerdos militares, China que mantiene una agresiva política económica y militar, Rusia principalmente con la venta de armamentos, etc.

 

Un aspecto importante en la nueva geopolítica regional, es que varios países en nombre de la "multipolaridad" y para explotar sus tendencias antiamericanas radicales, han establecido relaciones con países que forman parte del llamado "eje del mal", que mantienen relaciones tensas con USA y otras potencias occidentales, como es el caso de Irán. Con éste país, Venezuela (y otros países del ALBA) ha reforzado sus alianzas comerciales y estratégicas, incluso le ha dado su apoyo a los planes nucleares de Irán en una clara provocación a los USA. Se aprecia como el fundamentalismo bolivariano tiende a copiar comportamientos del fundamentalismo musulmán, en el sentido de mantener una constante provocación contra el "enemigo externo", para intentar mantener una situación de caos y zozobra en sus respectivas regiones; uno en el Oriente Medio y otro en América Latina. No hay que descartar que esta situación obedezca también a la necesidad de presionar al alza de los precios del petróleo, para alimentar sus procesos "revolucionarios"; aspecto en el que puede incidir mas Irán que Venezuela.

 

Brasil también ha propiciado un acercamiento con Irán; recientemente Ahmadinejad visitó ese país. Con un estilo diferente al de Chávez y con intenciones mas ambiciosas, Brasil pretende jugar a gran potencia en la arena mundial; no sólo intervenir en la mediación de los pequeños conflictos de AL, sino en los de gran tamaño como los de Oriente Medio; por eso, también Lula fue visitado por Shimon Peres, presidente de Israel y Mahmoud Abbas, presidente de la Autoridad Nacional Palestina. De esta manera Brasil intenta ganar puntos para conseguir su anhelado puesto permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, aunque algunas de estas visitas "irriten" a los USA, cuya secretaria de Estado, Hillary Clinton dijo que lo "piensen dos veces" los países de la región que buscan un acercamiento con Irán.

 

CONFLICTOS "IN CRESCENDO"

 

Honduras

 

Después del golpe de Estado contra Zelaya en junio pasado, la situación en Honduras se ha transformado en el globo de ensayo que muestra la complejidad de la geopolítica regional. Las intervenciones en este pequeño país de apenas 8 millones de habitantes: del los países del ALBA (principalmente de Venezuela y Nicaragua) y sus aliados; de USA, Brasil y otros países, lo que han hecho es "echarle leña al fuego". Presenciamos una especie de esquizofrenia política y diplomática.

 

Después de 6 meses del golpe de Estado e inestabilidad política y social (que dejaron saldo de varios muertos y heridos), se realizaron elecciones el 26N, que dieron como ganador a Porfirio Lobo del Partido Nacional de tendencia conservadora. Es importante destacar el papel jugado por USA durante este período: después de denunciar el golpe de Estado y pedir la restitución de Zelaya al inicio de la crisis, dio una voltereta de 180º y terminó legitimando las elecciones de manera casi unilateral. La "comunidad internacional" y en particular los "radicales" del ALBA pedían una acción mas decidida de USA; pues éste así lo hizo: tras algunos traspiés después del asilo de Zelaya en la embajada brasileña (que la Hillary Clinton vio como positivo, y a los pocos días un miembro de su diplomacia calificó como un error) se movilizó la diplomacia y representantes del senado, hasta que se llegó al acuerdo avalado por Zelaya y Micheletti ante una comisión norteamericana encabezada por el secretario de Estado adjunto, Thomas Shannon, a poco días antes de las elecciones, que le sirvió de base para legitimarlas. USA, presionado por las acciones del "Frente de Resistencia contra el Golpe de Estado" a nivel interno, apoyados por los países del ALBA; por Brasil, que facilitó el asilo de Zelaya en su embajada; y por presiones de sectores de la burguesía dentro de los propios USA; se vio forzado a parir una "salida" a la crisis.

 

Es indudable que esta acción ha afectado el proyecto geopolítico del gobierno venezolano, que recibió "un frenazo" en Honduras; de allí el cambio en el discurso de Chávez hacia Obama: después de llamarlo "portador de la esperanza" ahora es otro defensor del "imperio". Pero con estas elecciones forzadas, de ninguna manera la situación en Honduras se encamina hacia una estabilidad: varios países (entre ellos Brasil y España) se niegan a reconocer las elecciones; se ha establecido una polarización política a nivel interno, donde el Frente de Resistencia contra el Golpe de Estado, que aglutina a las fuerzas opositoras de tendencia radical, proseguirá su acción contra el nuevo gobierno con el apoyo de los países del ALBA, proponiendo la necesidad de la convocatoria de una Constituyente (parte del libreto del socialismo del siglo XXI).

 

Conflicto Colombia-Venezuela

 

En paralelo con los acontecimientos en Honduras, se dan otros que muestran un nuevo paso en el acoso al proyecto chavista y un mejor posicionamiento de USA en la región: en julio pasado ese país y Colombia firman un acuerdo mediante el cual USA puede hacer uso de 7 bases militares colombianas para operaciones contra el narcotráfico; a los pocos días el gobierno colombiano denuncia que fueron incautadas a las FARC armas de fabricación sueca vendidas al ejército venezolano. Chávez reacciona retirando su embajador de Colombia y anunciando amenazas de guerra contra ese país (que recordaron las acciones militares venezolanas hacia la frontera en marzo de 2008) y radicalizando su discurso antiimperialista contra Obama y su gobierno; luego vino el enfriamiento de relaciones comerciales, que han afectado principalmente a las poblaciones fronterizas de ambos países.

 

Estas acciones del gobierno colombiano se unen a varias denuncias que ha realizado sobre las relaciones del gobierno de Venezuela con las FARC y el ELN; en este sentido no es casual que las acusaciones de julio pasado se hayan dado inmediatamente después de los acontecimientos en Honduras, en los cuales es evidente la intervención de Venezuela. Desde julio pasado no han cesado las acusaciones de bando y bando; progresivamente, el gobierno colombiano ha ido haciendo denuncias de las relaciones de las FARC con el gobierno venezolano (y ecuatoriano). Chávez, cual bestia herida, ha encendido su retórica belicista convocando a las fuerzas armadas y a la población a "prepararse para la guerra"; para ello utiliza cualquier escenario internacional como la reciente conferencia sobre el cambio climático en Copenhague donde acusó a los Países Bajos de aliarse con USA para utilizar las bases militares de Aruba y Curazao para invadir a Venezuela: "No queremos la guerra, la odiamos, pero tenemos que prepararnos para ella, porque nosotros estamos en la primera lista del imperio, utilizando a Colombia y las bases de Aruba y Curazao".

 

Esta reacción casi irracional de Chávez, haciendo incesantes cadenas de radio y TV para denunciar la agresión de que es objeto, obedece a que existe un acorralamiento real de USA para intentar neutralizar la influencia del chavismo en la región; por otra parte, al gobierno venezolano le es cuesta arriba ocultar sus vinculaciones con las guerrillas colombianas, que parece ser datan desde la época que Chávez era candidato a la presidencia a finales de los 90. Colombia es el principal obstáculo para expandir la "revolución" bolivariana al continente; por otra parte, desde el punto de vista imperialista compite con Venezuela pues comparten las mismas áreas de influencia, en las que no ha podido intervenir de manera más decidida debido a los problemas internos con la guerrilla y el narcotráfico.

 

Es indudable que tras estas campañas belicistas juega un papel importante la situación interna tanto en Colombia como en Venezuela. Este año hay elecciones presidenciales en Colombia, con la posibilidad de que Uribe sea reelecto dada su alta popularidad, que se ha incrementado debido al último conflicto con Venezuela.  En Venezuela, que exhibe a nivel externo su riqueza petrolera, la crisis económica golpea fuertemente; 2009 cierra con un decrecimiento del PIB cercano al 3% y la mayor inflación de la región (del orden del 25%), una de las mayores del mundo. También fue un año de alta conflictividad debido a movilizaciones y luchas emprendidas por los trabajadores, reclamando salarios y beneficios que la nueva burguesía chavista ha congelado o desmejorado; se resisten a seguir cargando sobre sus espaldas la explotación de la "revolución bolivariana". Así mismo, la baja del orden del 50% en los precios del petróleo ha afectado los planes populistas (llamados "Misiones" por el chavismo) mediante los cuales se reparten migajas a las masas excluidas sociales, que también manifiestan cierto descontento con el gobierno, expresión de que flaquean sus esperanzas en los ofrecimientos de este mal llamado "socialismo". En este sentido, las campañas belicistas le vienen como anillo al dedo a la burguesía venezolana, para intentar desviar el descontento laboral y social; sin embargo, a diferencia de Colombia, la mayoría de población ni los trabajadores han respondido con el fervor patriótico que espera el "comandante" Chávez.

 

ARMAMENTISMO

 

Es inevitable que este ambiente de tensión sea acompañado con un incremento de compra de armamentos y planes de mejoramiento de las fuerzas armadas. Sin excepción, todos los países de grande o mediana estatura, han aumentado sus gastos militares y están embarcados en un plan de "modernización" de sus fuerzas armadas y pertrechos militares. Quienes no pueden comprar armamento nuevo, lo compran usado o repotencian el existente.

 

Ninguna burguesía nacional puede sentirse tranquila mientras su vecino incrementa su poder bélico; es como una pandemia que crece sin límite ni control. Con el armamentismo se pone al descubierto la hipocresía de la clase burguesa: al igual que sus congéneres de todo el mundo, las de la región hablan de paz, pero se arman hasta los dientes; según ellos que para "asegurar" la paz. Las burguesías con economía mas débiles denuncian los planes de sus vecinos, pero ellas también dedican importantes partes del presupuesto nacional para gastos de defensa.

 

En 2008, los países de América Latina gastaron en armamento $34 000 millones, según cifras del Instituto de Investigación por la Paz Internacional, con sede en Estocolmo. Lideran las compras, Chile, Venezuela, Colombia, Brasil y México; teniendo como proveedores a USA, Rusia, China, Francia, etc..

 

Es indudable que las burguesías de la región invierten ingentes recursos del Estado para la compra de armamentos. Los opositores en los distintos países y políticos pacifistas denuncian este hecho, planteando que el gasto militar se podría utilizar para solventar problemas como la pobreza y el desempleo. Es cierto, pero estos hipócritas pretenden ignorar que en el capitalismo en decadencia, la única forma de sobrevivencia de cada nación requiere de inversiones permanentes en armamentos y gastos de defensa. Después del derrumbe del sistema de bloques, emergen imperialismos regionales de menor tamaño que requieren poner a tono su potencial bélico para "disuadir" a los nuevos pretendientes imperialistas.

 

¿QUÉ RESPUESTA DE LA CLASE ANTE LAS TENSIONES?

 

Como vemos existe un marco proclive a la confrontación en la región; de hecho en el conflicto colombo-venezolano se habla insistentemente de guerra y hay movilización de tropas en los respectivos países; existe una provocación de ambas partes y una tensión en las zonas fronterizas que puede ocasionar que en cualquier momento pueda estallar una confrontación. No se trata de pura retórica guerrerista.

 

De igual manera existen nuevas situaciones de tensión en otros países de la región y viejos litigios limítrofes o de otra índole que las burguesías pueden revivir sin el menor escrúpulo, que por cuestiones de espacio no detallamos[5]. Por otra parte, pese a los augurios de crecimiento económico en la región, la crisis mundial presiona a las burguesías a precarizar el empleo y a limitar las migajas que reparte a las masas excluidas que no paran de crecer; condiciones que presionan a la utilización de las masas trabajadores y excluidas a ser blanco de la campañas nacionalistas para tratar de llevarlas a una confrontación.

 

Por los momentos el proletariado no tiene la fuerza ni la conciencia para contrarrestar los planes belicistas de la burguesía. Pero el marco de la crisis puede permitir a la clase posicionarse en el terreno de la lucha por sus propios intereses, lo que le puede hacer difícil a la burguesía enrolar al proletariado en sus campañas belicistas. En la medida que el proletariado luche por sus propias banderas, se debilitan las banderas burguesas, dentro de ellas la belicista.

 

En este contexto es crucial la intervención de los elementos y grupos que defendemos el internacionalismo proletario. En primer lugar, tomando conciencia que no debemos subestimar las tensiones entre las burguesías de tal o cual nación, independientemente del país donde vivamos; confrontando cualquier división de la clase a nivel interno producto de la polarización política entre facciones burguesas en pugna, ya que un proletariado dividido es fácil presa de las campañas nacionalistas y se debilita su solidaridad de clase; confrontando cualquier campaña xenofóbica contra proletarios de otras nacionalidades; denunciando las campañas de tensión o enfrentamientos entre tal o cual nación, planteando que el proletariado no debe tomar partido por ninguno de los bandos burgueses en pugna.

 

La CCI

11/01/10


[1] El gobierno de Ecuador ha conformado una Comisión de la Verdad para investigar los hechos; entre otros aspectos mencionan que fuerzas irregulares fueron entrenadas en guarniciones militares de Venezuela.

[2] Perú se ha convertido en país de asilo de opositores políticos a los gobiernos de Venezuela y Bolivia.

[3] En el 2008 el comercio entre Brasil y Venezuela fue del orden de 7000 millones de $ incluyendo contrataciones; en un 90% favorable a Brasil.

[4] Ahora la decisión del ingreso de Venezuela al MERCOSUR está en manos del parlamento paraguayo, donde hay una fuerte oposición a su ingreso; que ha llevado a roces entre el presidente Lugo y su vicepresidente.

[5] Hay un sinfín de viejas y nuevas tensiones en la región, largas de enumerar. Las últimas de ellas involucran a Perú: acusa a Chile de espionaje a través de un suboficial del ejército peruano; también a Bolivia (y Venezuela), pues el gobierno peruano acusó a Evo Morales de atacar a Perú bajo la influencia de Hugo Chávez.