Ante la huelga general en Costa Rica una intervención internacionalista

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¡La crisis es del capitalismo! ¡Los trabajadores alrededor de mundo están siendo atacados por el capital! ¡Costa Rica, Francia, Argentina, Turquía, Nicaragua, la misma historia!

¿Acaso vivimos en una isla aislada del mercado mundial? ¡No! Los síntomas de una nueva enfermedad del capitalismo mundial aparecen: deudas gigantes de los Estados nacionales; depredación cada vez más feroz sobre la naturaleza que amenaza la propia supervivencia de la especie; condiciones cada vez más precarias de los trabajadores, sean del capital nacional o transnacional; descomposición social cada vez más acentuada, barrios obreros que se pudren en la violencia, los síntomas son claros: el capitalismo en decadencia han entrado en una nueva fase, la de descomposición.

¡La lucha de los trabajadores es una lucha en contra del capital! En el mundo aparecen huelgas contra las medidas de austeridad de los Estados, en Francia el gobierno de Macron impulsó una reformas a los trabajadores ferroviarios que desató una serie de huelgas “intermitentes”– controladas por los sindicatos, en Nicaragua la carnicería contra la clase obrera y sus familias se desató luego de que se aprobara, en abril de este año, la Ley de Seguridad Social que buscó que la crisis la pagaran los trabajos y pensionados, en Argentina el gobierno de Macri, de la misma forma que en Costa Rica, impulsa un paquete de ajuste fiscal que ha desatado el descontento social. El mundo siente crecer una nueva crisis del capitalismo mundial que busca que la crisis la pague el proletariado. ¡Es un mito que la crisis sea nacional! ¡Es el capitalismo en todo el mundo y ningún país se libra!

Luego de un largo periodo de inactividad, luego de 11 años, el proletariado costarricense ha salido a las calles a protestar por estos ataques del Capital. Sin embargo… han salido como abanderados de los sindicatos. La izquierda del Capital, el NPS, el PT, entre otros, ya insertos en estas estructuras sindicales, controlan todo, llevan a sus “líderes”, a los “especialistas” en política, a la “vanguardia”: ¡el proletariado debe de aprender a luchar por sus propios medios! La autoorganización al margen de los sindicatos, con la emergencia de una serie de comités independientes, fue uno de los puntos más altos de las luchas contra el TLC, luchas que fueron llevadas a los terrenos de la burguesía por… ¡LOS SINDICATOS!

En el capitalismo ascendente, cuando aún desarrollaba sus fuerzas productivas, los sindicatos cumplieron una función importante: la de arrancar de manera duradera mejoras reales a sus condiciones de vida. Con la entrada del capitalismo en su fase de decadencia los sindicatos cumplen una función vital para el Estado: están integrados en él, controlan, encuadran y frenan la lucha al ahogar cualquier impulso desde las bases por una lucha independiente.

¿Cómo luchar al margen de los “jefes” sindicalista o izquierdistas? ¡La izquierda del Capital no quiere saber nada de los Consejos Obreros! Luego de que aparecieran de manera embrionaria en la Comuna de París (1871) y de manera más desarrollada en Rusia (1905 y 1917), el proletariado mundial descubrió su forma de organización revolucionaria: los Consejos Obreros. En el caso ruso, su formación estuvo precedida de múltiples huelgas masivas dónde el proletariado, de manera creativa, creó organismos de lucha al margen del control de los sindicatos, y con mecanismos totalmente nuevos: Asambleas Generales que eligen comités revocables en todo momento, integrada por trabajadores, campesinos e estudiantes, etc. ¿Acaso se puede evolucionar a una organización de este tipo delegando – como lo hacen los “ciudadanos” cada cuatro años – el poder a los especialistas en política? ¡No!

Es necesario que el proletariado construya su propia experiencia en la lucha, que esta huelga sea un primer paso para crear condiciones para la emergencia de Consejos Obreros, la esperanza está en la creatividad de los sectores de proletariado que se podría integrar a la lucha al margen de los sindicatos. ¡Es necesario confiar en las capacidades creativas de nuestra clase! No tenemos que olvidar que el Estado utiliza con la mano izquierda a los sindicatos, y con la derecha las fuerzas represivas del estado: ¡LA POLICÍA! Ella no tiene nada que ver con el proletariado, el hecho de ser asalariados no los convierte en parte de nuestra clase: ¡son los defensores del Estado y del capital! El Estado costarricense vende la idea de su supuesto proceder “demócrata” pero no ha dudado en reprimir. Ya tenemos un muerto, y se avecinan luchas violentas en las próximas semanas que podrían agregar más. El director de policía Michael Soto ha sido claro: “tomaremos decisiones más radicales”. En estas épocas de represión masiva del Estado tiene que ser un terreno donde se forme una tradición de lucha revolucionaria. No tenemos nada que envidiar a la represión que se da en Nicaragua, ¡la policía jamás será “amiga” del proletariado!, ¡son los gendarmes del capital!

Las luchas deben de evolucionar a una mayor independencia organizativa, aunque el poder de los sindicatos costarricenses parece ahogar cualquier intento en ese sentido. Toda su agenda se basa en una “negociación” –como es de costumbre – con el Estado, aunque aún no se ha llegado a este estadio. Son “soluciones” paliativas para un sistema moribundo. Es necesario darle un sentido internacional a esta lucha, pertenecemos a una clase mundial, ¿cómo no ver lo que está pasando en el mundo y pensar que lo que pasa en nuestro país no tiene nada que ver con eso? ¡La crisis es del capitalismo en decadencia y en descomposición!

En las movilizaciones han aparecido banderas costarricenses. ¿Es que el interés de los trabajadores cabría dentro de la bandera de Costa Rica? ¿Es que el interés de los trabajadores coincide con el interés nacional? Rotundamente respondemos NO. El interés de los trabajadores, de la clase obrera, es la defensa de sus necesidades humanas (alimentarse, vestirse, vivienda, el porvenir de los hijos etc.) frente a los intereses del capital. El capital se agrupa en Estados – nación, la nación es la finca privada del conjunto de los capitalistas de un país. Hay una única manera de pagar la Deuda, de aumentar las ganancias de los capitalistas, de ser más competitivos en el mercado mundial: imponer más y más sacrificios a los trabajadores, incrementar la miseria, hacer más inhumanas las condiciones de trabajo y vida. El interés nacional es antagónico con el interés de los trabajadores. Estos solo pueden salvarse luchando contra el interés nacional del capital y buscando la solidaridad y la unidad internacional de la clase obrera.

Es necesario trabajar para ir logrando un cambio en las relaciones de fuerzas que nos enrumbe a el mayor de nuestros objetivos: ¡la caída del capitalismo! Esta es la única solución definitiva a nuestra miseria, y solo se puede hacer por nuestros propios medios, luchando, aprendiendo en los enfrentamientos, y sobre todo, impulsando medios organizativos totalmente nuevos que nos permitan una mayor autonomía, y sobre todo, una perspectiva internacionalista.

¡El ataque contra el proletariado es un ataque del capitalismo y tiene un sentido mundial!

¡Tenemos que aprender creativamente a luchar al margen de los sindicatos!

Simpatizantes de la CCI

 

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