“No hay pan para tanto chorizo” (15M)

Versión para impresiónEnviar por email

¿Es la burguesía española particularmente corrupta?

Los escándalos de corrupción se suceden uno tras otro afectando a toda la clase dominante, desde el rey Borbón hasta el último concejal de pueblo. Los consejos de administración de las cajas de ahorro quebradas se van de rosita con pensiones multimillonarias y tropelías mil, como la estafa de las acciones preferentes y la salida a bolsa de Bankia, después de laminar los ahorros de toda una vida de cientos de miles de familias y jubilados.

Ya Marx analizaba, a mediados del siglo XIX, que la inmoralidad y el latrocinio de la burguesía eran de la misma catadura que las del lumpen. También Engels analiza cómo, cuando comienzan a escindirse las tribus primitivas en clases antagónicas, el progreso económico va unido también al estímulo de los peores instintos de los seres humanos.

La bancarrota económica, la quiebra histórica del capitalismo, es un fenómeno internacional que afecta a los cinco continentes pero, por una serie de circunstancias, se agrava en la zona euro y los países del sur de Europa. El capital español se ve gravemente afectado y se encuentra en el ojo del huracán, con un desempleo salvaje de 6 millones de personas (un 26 % de la población activa) y con las perspectivas de aumentar otro millón más durante 2013. Un endeudamiento global que supera los 4 billones de euros (cuatro veces superior al PIB) y que, a pesar de los ataques salvajes de austeridad contra la población laboriosa, la burguesía no ha conseguido reducir ni el endeudamiento ni el déficit público, que en 2012 sigue en el 9 % del PIB.

La desacumulación de capital, la tarta de ganancias y plusvalías a repartir entre las facciones de la clase dominante, disminuye y, lógicamente, reaparecen las tensiones entre ellas quienes, como los buitres carroñeros, se disputan los despojos de un cadáver. La burguesía nacionalista catalana dice que “Madrid nos roba”, el gobierno central airea el latrocinio durante décadas de las sagas de CIU y el PSOE de Rubalcaba, aunque quiere disimular, no es capaz de esconder sus vergüenzas e inmundicias (falsos ERES en Andalucía, cueva de piratas llamada Fundación “Ideas”…).

Para la mayoría de la población, que está padeciendo en sus carnes los efectos de los brutales planes de austeridad, es insoportable la desvergüenza y la impunidad de una minoría parásita que no aporta nada a la sociedad, nada más que dolor, miseria y putrefacción.

Todo el aparato político de la burguesía está afectado por la putrefacción y la descomposición en una situación histórica en la cual necesita que la mistificación democrática siga funcionando, puesto que la mera represión es peligrosa para sus intereses ya que puede acelerar incluso la toma de conciencia por el proletariado de que “para que la humanidad pueda vivir hay que acabar con el capitalismo”. Hay que ver cómo desde el PSOE, que a pesar de todo es el partido más coherente de la burguesía, se lanzan llamamientos y avisos al PP para que pongan fin a la deriva de enfrentamientos y rencillas internas, lanzándose sus porquerías unos contra otros. Quieren crear la ilusión de una “regeneración democrática”, de un “pacto contra la corrupción”, de una “democracia real ya”… Frente a un proletariado no derrotado, aunque arrastre una falta de confianza y unas dificultades de identidad no desdeñables, la burguesía necesita la mistificación democrática, revestir los ataques brutales como reformas estructurales que llevarían otra vez al crecimiento económico cuando lo que nos llevan es al abismo y a la barbarie; al igual que las guerras imperialistas y de rapiña necesitan revestirlas de intervenciones humanitarias o de lucha contra el terrorismo islámico.

La clase obrera y sus minorías en búsqueda tienen que rechazar los cantos de sirena de una posible regeneración democrática que nunca llegará en este sistema en descomposición; la única forma de luchar, contra los ataques a sus condiciones de vida y trabajo, a la guerra que le ha declarado la clase dominante, es en su terreno de clase; buscando unificar sus luchas, con luchas cada vez más masivas que nos lleven a la huelga de masas y a derrocar el Estado capitalista que es el instrumento de la dictadura burguesa, verdadera fuente de corrupciones y explotación. Por difícil que sea es la única salida que tiene la humanidad.

Gior