La crisis inunda la zona euro, la burguesía no tiene alternativa a su política de austeridad

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¿Cómo explicar la situación de la economía en España, en la Zona Euro, a nivel mundial? ¿Sería cierto que un crecimiento de la economía sería posible? Intentamos responder a estas y otras preguntas

Desde 2008 y el inicio de la fase actual de la crisis la clase dominante ha desarrollado en todas partes una austeridad cada vez más angustiosa. Con esta política de austeridad se proponía reducir las deudas y reactivar el crecimiento. Ahora, como el mago que se saca los conejos de la chistera, se saca del cajón una nueva alternativa que iría, según ella, a remediar todos los problemas. La llaman reactivación (otros prefieren etiquetarla como "relanzamiento" o también como "crecimiento") y te la sirven en bandeja de plata en todos los diarios, televisiones, tertulias de radio, redes sociales,... ; de manera que, como por arte de magia, podría volver el crecimiento y disminuir el endeudamiento generalizado; se podría monetizar la deuda, etc.

¿Qué significa toda esta jerga de los especialistas burgueses?

En realidad, las preguntas a plantearse son bastante más sencillas: ¿Por qué este sorpresivo cambio de la mayoría de dirigentes de la zona Euro? ¿Cuál es la realidad de esta política? ¿Acabará por fin la austeridad generalizada? ¿Qué va a ocurrir en un próximo futuro, continuará o no profundizándose la crisis?

Hasta ahora, la austeridad sólo ha engendrado recesión

Sobre todo en Grecia, Irlanda, Italia, España, la población ha sufrido numerosos y duros ataques de todo tipo y por todas partes. Los obreros en activo, los desempleados, los jóvenes, los jubilados,..., todos y cada uno de ellos han visto hundirse su nivel de vida. En los hospitales, las escuelas y toda clase de servicios públicos los gobiernos están llevando a cabo verdaderos destrozos.

Los gobiernos han "explicado" estas políticas diciendo que "había que reducir la deuda para que el crédito fluyera a la economía real" o que "se deben reducir los costes laborales para exportar y crecer".

Pese a que hemos protagonizado numerosas luchas contra tales políticas inhumanas no hemos conseguido gran cosa y esas políticas han seguido adelante y se han hecho más violentas. Se trata de políticas que considera a los trabajadores como BESTIAS DE CARGA a las que se pueden zurrar sin compasión.

Pero además de agudizar hasta límites dramáticos nuestras condiciones de vida, se ha ido acelerando igualmente la crisis del sistema capitalista. Por ejemplo: El PIB de la zona Euro ha permanecido prácticamente igual desde el 2008, aproximándose a los 8,9 billones de Euros; mientras que la deuda global, pública y privada continúa acelerándose, alcanzando actualmente los 8 billones de euros. Cuesta digerir que toda la riqueza creada en un año de trabajo corresponda prácticamente a la deuda existente, y eso que sólo hablamos de lo que está oficialmente reconocido. Peor aún para la burguesía es que la economía se instala nuevamente en la recesión. Sólo Alemania puede presumir de haber crecido en 2012, claro que sólo un corto 0,5%. Para otros países de la Eurozona el batacazo es inminente. En Grecia y España la actividad retrocede velozmente y el paro masivo se instala como una losa de plomo. Explota la deuda, que en estos países está fuera de control y, al mismo tiempo, se hunde su PIB. No olvidemos que Francia, que hasta ahora había logrado evitar lo peor, está pagando a sus funcionarios con el dinero que ha pedido prestado en los mercados financieros. La mayoría de burguesía se ha visto obligada ahora a reconocer, públicamente ya, lo que hace tiempo era evidente: la austeridad generalizada y la crisis del crédito conducen inexorablemente a la recesión y al crecimiento de su deuda. ¿Qué hacer entonces?

La reactivación: una idea genial, sólo en apariencia

Los debates que mantiene la burguesía en estos momentos son, en el fondo, los mismos desde el año 2008 y giran en torno a una preocupación: ¿Quién va a pagar la deuda, cómo y cuándo? Unos y otros, tras largas cavilaciones, nos presentan una idea que desde luego no es nueva: para devolver la deuda hace falta crear riqueza, es así de simple; basta con pensar. Es una idea que reflotan hoy pero que existe al menos desde la crisis económica de los años treinta: la reactivación del crecimiento (el relanzamiento de la economía). Y nos preguntamos enseguida: ¿por qué no lo han hecho antes, por ejemplo desde 2008 ?

Está a la vista que la pregunta que persigue y obsesiona a toda la clase burguesa es: ¿Cómo reactivar el crecimiento?

Para algunos se trata de hacer competitiva la producción de la Zona euro y en consecuencia de bajar los costes de producción de las mercancías producidas. En plata: es necesario continuar bajando los salarios para competir con la producción que se hace por ejemplo en China, en India, Brasil o en los países de Europa central e impedir así las deslocalizaciones. Pretender relanzar la actividad por medio de una "competitividad suplementaria" lograda de ese modo es algo tan absurdo que haría reír a cualquiera, si ello no se tradujese, como sabemos, en nuevos sufrimientos para la clase obrera.

Para otros, lo que ahora hace falta es que los estados de la Zona euro se ocupen directamente de reactivar el crecimiento. Aquí la idea es la siguiente: puesto que los bancos, en una situación potencial de quiebra, no pueden prestar ya suficiente dinero ni a las empresas ni a los particulares, el Estado es quien se va a encargar directamente de hacerlo; él se encargará entonces de construir carreteras, trenes de alta velocidad,... Las empresas involucradas quieren trabajar, contratar trabajadores y participar así en la reactivación del crecimiento pero se plantean el siguiente problema: ¿de dónde va a venir el dinero suplementario; qué cantidad habrá que invertir y para obtener qué resultado? Una vez "rascados los bolsillos" existentes, que vienen a ser unos 450 mil millones de euros, sería necesario recurrir a un endeudamiento suplementario de los Estados que están ya en riesgo de quiebra.

Actualmente, en los países occidentales para producir 1 € más de riqueza es necesario endeudarse en 8 € suplementarios. Dicho de otra manera: un plan de reactivación implica contraer una deuda que aumenta ocho veces más rápidamente que el PIB. Teniendo en cuenta además que una mercancía producida no es siempre una mercancía vendida ¿Cuántos créditos suplementarios es necesario repartir entre los extenuados "consumidores" para que puedan volver a comprar? Todo esto es absurdo e impracticable cuando el capital necesario es mucho más importante que el beneficio obtenido. Si el capitalismo no puede hacer frente a su deuda actual ¿qué puede hacer entonces? ¿Cómo va a impedir que los déficits públicos salten por los aires y que los mercados financieros exijan intereses exorbitantes a cambio de continuar prestando eventualmente a los Estados? Tras toda la campaña ideológica y mediática actual, esta pretendida reactivación tendrá que contentarse con los fondos actualmente disponibles y aun no utilizados, fondos que solo lograrán un efecto marginal en la actividad.

La monetización y la mutualización de la deuda: indispensables pero, a fin de cuentas, ingobernables

F. Hollande, nuevo presidente de Francia, apoyado en este asunto por muchos dirigentes de la Eurozona, salvo Alemania, entona un nuevo canto que debería llenarnos de esperanza. El título de esta salmodia que él confía se popularice es "Monetización y mutualización de la deuda". No es muy poético que digamos: monetizar significa, lisa y llanamente, fabricar dinero. Para ello el banco central de determinado país "reconoce" y "toma a su cargo" la deuda del Estado o de los bancos; es lo que se denomina "obligaciones" (el Estado se obliga a...). La mutualización quiere decir que todos los Estados de la Zona euro toman colectivamente la deuda a su cargo, de manera que los Estados con menos dificultades pagan por los Estados con más dificultades.

Cuando constatan que un Estado ni crea ni vende suficiente riqueza como para impedir que la deuda arrastre todo su sistema hacia el abismo, los mercados financieros se retiran progresivamente de él. Una reactivación sin efecto real y una deuda mucho mayor de lo que puede o podrá pagar, hace que los prestadores sean cada vez más escasos y los préstamos cada vez más caros. Es entonces cuando toca sangrar los ahorros -primera etapa de la monetización de la deuda futura. Es entonces cuando el Estado asume su papel de ladrón a gran escala; tiene que aumentar, por narices, los impuestos de todo tipo y está forzado a empeñarse hasta la coronilla. Estos préstamos (o créditos), que se evalúan según la tasa porcentual de los impuestos pagados por cada uno de los contribuyentes, deben ser devueltos al final de un periodo fijado con la obligación de abonar en este periodo unos intereses. Esto está actualmente en estudio en casi toda la Eurozona. Es sorprendente, el Estado se compromete a devolvernos mañana ¡un dinero que ya hoy no tiene! Es evidente que ante el pozo sin fondo de la deuda estos préstamos no son más que gotas en un océano. Gotas que alimentan una austeridad que está más que presente.

La alarma general vuelve a sonar. Grecia y España tocan a rebato. Pocos meses después de que el Banco Central Europeo inyectase 1billón a los bancos, todo el sistema financiero público y privado se tambalea: en el año 2012, en la Zona euro y sólo para responder al plazo de la deuda, necesita disponer de entre 1,5 y 4 billones de euros. Cifras que bien miradas no tienen que ver con la realidad pues sólo el banco español Bankia reclama, oficialmente, 23.000 millones. Las cantidades son enormes y están fuera del alcance del capitalismo. Al capital sólo le queda un camino, lleno de trampas, para poder evitar la quiebra inmediata y en los paneles indicadores un aviso: creación monetaria masiva. La distancia a recorrer para llegar a ese punto se cifra en unas semanas. A mitad de junio Grecia tendrá nuevas elecciones. Si un partido de los que rechaza los planes de austeridad de la Zona euro llegase al poder en este país la suerte de Grecia es previsible. Para la población griega esto significaría la vuelta a su moneda original y una devaluación del dracma de alrededor del 50%. Este país se hundiría en la autarquía y la miseria, algo que no cambiaría en mucho lo que le espera. Por el contrario, la factura que van a tener que pagar los bancos y el Banco Central de la Eurozona va a ser de muchas cifras. En las cuentas de estos bancos quedan aun muchos reconocimientos de deuda (1) griega; sin duda, de unos 300 mil millones de euros. Pero la cuestión fundamental no es esta sino: qué pasará con España, Italia, etc. si la Eurozona permite a Grecia salir, por la imposibilidad de protegerla.

La monetización de la deuda o la hora de pasar la factura

En esas estábamos y llega el momento de España, de sus bancos, todos en quiebra real, y de sus regiones (Comunidades Autónomas), totalmente ingobernables -financieramente hablando. El bocado es enorme, demasiado grande como para tragárselo sin atragantarse. Los mercados financieros y todas esas instituciones que acumulan el dinero privado disponible en el mundo, no se equivocan cuando reclaman cada vez más interés para prestar a este país. El interés para la deuda a diez años del Estado español ronda actualmente el 7%. Este interés es el máximo que un estado puede soportar; por encima de él no puede endeudarse más. El presidente de Gobierno, Mariano Rajoy, pide de manera solapada socorro al Banco Central Europeo; que le "auxilia", haciéndose el sordo. El Gobierno anuncia entonces que intentará financiar sus bancos acudiendo a los mercados financieros. Todo un "culebrón": Los bancos del mundo deben prestar dinero al insolvente estado español para que éste preste a sus bancos insolventes que a cambio les dará el "Reconocimiento de deudas" (1) insolventes. Es totalmente absurdo y el atasco (impasse) se palpa en la situación. Será necesario pues que en un momento u otro una parte de la deuda se monetice y mutualice. Necesitarán crear papel moneda que Alemania garantizará, en parte, con la riqueza que produce. Esto es, el Producto Nacional Bruto alemán será quien realmente autorizará dicha creación monetaria. Alemania se empobrecerá y retrasará el empobrecimiento general de Europa. ¿Por qué lo hace? Simplemente, porque Alemania vende gran parte de sus mercancías en esta zona.

La monetización de la deuda, una declaración de impotencia

Monetizar la deuda viene a confirmar, en la realidad, que el capitalismo no puede desarrollarse ni siquiera a base de créditos. Es el momento en que el capitalismo nos dice oficialmente:

"Yo he creado la moneda de tal manera que al ir perdiendo progresivamente su valor impida que mi deuda estalle demasiado rápidamente. Preferiría invertir, crear riqueza y vender pero ya no me es posible. La deuda es inmensa, me tiene asfixiado: rápido, billetes; más billetes; entretanto, ganaremos tiempo".

El dinero, incluso el crédito debe representar la riqueza producida y por producir que se venderá con beneficio (ganancia). Durante decenios se alimentó la creencia de que los créditos se podrían devolver un día. ¿Cuándo? Ya no se sabe. El vencimiento es siempre aplazado en el tiempo. La riqueza producida en diez años está ya consumida en la producción y la venta de hoy. ¿Qué nos queda pues si no deudas y aun nuevas deudas? La monetización es el triunfo del capital ficticio en detrimento del auténtico capital, el que en si mismo contiene la verdadera riqueza. Crear moneda masivamente para comprarse a sí mismo la propia deuda conduce a destruir la moneda; esto provoca una inflación galopante de los precios a pesar de la recesión. Además, así las cosas hay austeridad porque ¿cómo sobrevivir con los precios al consumo aumentando diariamente?

¿Y si la monetización y la mutualización no se llevan a cabo?

¿Puede el capitalismo acelerar su propio "descenso a los infiernos"? ¿Y si Alemania rechaza la monetización, paralizando el Banco Central Europeo? Nadie puede descartar totalmente esta eventualidad aunque parezca un suicidio colectivo. La burguesía alemana, lleva meses haciendo sesudos cálculos para valorar lo que le costaría el estallido, y su financiación, de la Zona euro. En los dos casos y viendo las cosas con cierta perspectiva nos encontramos con que la factura es, a la larga, mucho más dolorosa e insoportable pero ¿se puede decir cuál de las dos es, a corto plazo, la más terrorífica? En cualquier caso Alemania exigirá austeridad. Para este país la austeridad es la esperanza de que, mediante los déficits públicos, el hoyo de la deuda se ahonde más lentamente, de que la factura a pagar sea lo menos dolorosa posible. En realidad, todo esto son ilusiones (fantasías) trágicas que acaban para todos, y sobre todo para los proletarios, de igual manera: con la precarización aun más asfixiante de sus condiciones de vida. El capitalismo ha llegado a tal atasco hoy que desea y duda, al mismo tiempo, entre reactivar la economía o aumentar la austeridad, crear moneda masivamente o reducir la deuda. El capitalismo está como loco. Ha perdido la brújula. No sabe a ciencia cierta a dónde dirigirse ni cómo maniobrar entre los arrecifes que le rodean por todos lados. La Zona euro no había sufrido jamás un crisis tan aguda. Los que vienen serán meses de grandes tempestades económicas que desencadenarán naufragios aun más devastadores que revelarán la quiebra general del capitalismo mundial.

Rossi (30 de mayo 2012).

Notas:

1.-http://www.economia48.com/spa/d/reconocimiento-de-deuda/reconocimiento-de-deuda.htm