Una experiencia de la que sacar lecciones: el grupo Emancipación Obrera en Argentina

Versión para impresiónEnviar por email

En el texto adjunto un compañero que participó en la experiencia del grupo proletario Emancipación Obrera de Argentina hace un balance lúcido y profundamente sincero INTRODUCCION DE LA CCI

Presentamos a continuación un balance realizado por un compañero que participó de la experiencia del grupo Emancipación Obrera en Argentina. El momento álgido de la existencia de este grupo fue los años 80 aunque como aclara el compañero sus orígenes se remontan a finales de los años 60.

Lo que animó a este compañero a escribir su contribución fue el texto Propuesta internacional a los partidarios de la revolución mundial que publicamos en nuestra Revista Internacional1 acompañado de nuestra respuesta.

En ella, los compañeros de Emancipación Obrera además de un análisis de la situación del capitalismo y de la lucha de clases, hacían un llamamiento a establecer medios de colaboración internacional entre las minorías más avanzadas del proletariado, propuesta que en esencia sigue siendo válida hoy.

En la CCI acogimos con entusiasmo la propuesta aunque simultáneamente expresamos nuestros matices y demandas de clarificación, lo que se hace necesario para afinarlo y situarla sobre bases sólidas. Desgraciadamente, el intento no prosperó porque los demás grupos del medio proletario entonces existente2 no se dignaron siquiera responder y los contactos que tuvimos con Emancipación no lograron cuajar.

El compañero hace balance de la experiencia de forma extremadamente lúcida y sincera. Nos sentimos identificados con mucho de lo que dice y pensamos que es un testimonio muy valioso no solo para nosotros sino para muchos compañeros que en diferentes ciudades, diferentes países, tratan de animar una genuina respuesta revolucionaria que se desmarque de las falsas alternativa de los que se dicen "nuestros representantes": la izquierda y la extrema izquierda del Capital.

Pero creemos que no es un ejercicio de nostalgia, el compañero señala claramente que esta "mirada atrás" tiene como fin contribuir a la lucha en la situación actual, proporcionar elementos a las generaciones jóvenes que hoy se suman al combate. Esto es sin duda lo más importante.

El compañero corrige ciertas inexactitudes contenidas en nuestra toma de posición de entonces debidas como el mismo dice a una insuficiencia de información, lo cual agradecemos profundamente.

En el curso del relato se podrá encontrar tal o cual análisis que necesitaría una mayor aclaración o precisión. Pero eso podrá ser abordado en un debate vivo al cual animamos al compañero a la vez que vemos necesaria una colaboración fraterna y un contacto en pro de contribuir a la lucha del proletariado en una situación como la actual cada vez más dramática.

CCI 31-5-12

1 Ver http://es.internationalism.org/node/3069

2 Nuestros lectores se preguntarán ¿qué es y quién lo constituye ese "medio proletario"? Más que responder nosotros preferimos remitir a la Propuesta de los compañeros de Emancipación Obrera que en el apartado ¿A quienes hacemos esta propuesta? definen de forma bastante clara los criterios que delimitan el medio proletario.

¿Qué le sucedió a Emancipación Obrera?

¿Que sucedió con Emancipación Obrera? ¿Desapareció por su actividad, activista? ¿Queda alguna simiente de dicho grupo? y como lo considero un sentir genuino, intentaré dar algunas precisiones, aunque con un cierto grado de ambigüedad respecto a detalles.

Comenzaré con una precisión respecto a lo dicho por la CCI, y que también tiene su importancia para entender gran parte de las causas de su fin. La CCI sitúa el inicio de la historia de EO luego de la guerra de Malvinas.

No fue así. Su historia empieza con la lucha de una minoría muy reducida de estudiantes universitarios contra el gobierno militar de Onganía, en 1968, cuando la mayoría de la población veía con buenos ojos el golpe de estado de 1966 y los partidos (disueltos) y sindicatos le daban apoyatura.

Ya en ese entonces éramos concientes que el futuro de todo estaba atado a la clase obrera y a lo que esta hiciera o no hiciera.

Mayo de 1969 fue un punto de inflexión respecto a las luchas y a la percepción de la población sobre la dictadura militar: luchas estudiantiles que desembocan en un muerto en Corrientes, una ciudad al noreste de Argentina, no muy grande. Luego otro asesinado, en una movilización que organizamos en Rosario, con gran impacto pues eso motivó que en Rosario se hiciera una marcha masiva, ya sí con sectores de la juventud trabajadora: nos respondieron con cinco muertos, asesinados por las balas.

Y el 29 de mayo en Córdoba se da la gran lucha obrera -estudiantil conocida como "el cordobazo". Luego en septiembre vendría algo similar en Rosario, conocido como "el rosariazo" y finalmente al año siguiente en Córdoba nuevamente, conocido como el vivorazo.

Veré si retipeo el escrito "Mayo de 1969, La llama que no ardió" , una historia de aquella época escrita en el 20 aniversario del cordobazo (o sea en 1989). Es medio largo pero calculo que puede llegar a interesar, no sé si a ustedes, pero sí a la juventud de aquí.

Producto de aquella convicción y del clima de radicalización que comienza a llegar también a la clase obrera, se funda un grupo político ya no estudiantil, sino orientado a la tarea en las fábricas: Mesa de Trabajo por la Emancipación Obrera.

Muchas luchas entonces, siempre tratando de hacer salir del economicismo, del sindicalismo, del democratismo, de las consignas de liberación nacional y social. Y como ese grupo aparecen grupos en Córdoba, en Rosario, y en otras ciudades, especialmente en cordones industriales. Muy pocos y sin peso en Buenos Aires, clave para cualquier movimiento que trascienda, Talón de Aquiles de todos los esfuerzos.

La represión fue en creciendo. Las movilizaciones también. Por cada muerto que teníamos, mil se sumaban al combate. La consignas centrales eran "liberación o dependencia", "Ni Golpe ni Elección, Revolución", a la primera contraproponíamos "liberación del sistema de trabajo asalariado o explotación", y a la segunda "ni golpe ni elección, revolución socialista"

Pero en 1972 triunfa la opción de Elección, Perón viene como prenda de paz a pacificar, y luego del breve interregno del gobierno de Cámpora, en realidad desde ese mismo momento, la derecha comienza a reprimir clandestinamente y desplazar a los sectores de la izquierda peronista y finalmente Cámpora renuncia, nuevas elecciones, sube Perón y el proceso de desmovilización avanza y las posturas clasistas y anticapitalistas empiezan a perder sus fuerzas cada vez más rápidamente.

Muerto Perón, aún en democracia, mostrando la verdadera cara de la democracia, se reprime cada vez más, no sólo clandestinamente a través de la "Triple A" (Alianza Anticomunista Argentina, conformada por grupos parapoliciales, civiles de derecha, etc.). Se hace desde diversas gobernaciones provinciales y el estado nacional. Incluso desde el mismo poder democrático se menciona la palabra aniquilar la subversión. Y recordemos que la palabra no se refería simplemente los grupos armados (peronistas de izquierda, trotskistas de izquierda, etc) -lo que igual es aberrante plantear la aniquilación- sino la militancia en general (social, gremial, estudiantil, cultural).

Luego viene el golpe de estado cívico-militar genocida en 1976

La mayoría de los grupos aparecidos en aquel proceso de radicalización desaparecen, incluyendo todos los grupos que de alguna manera, con diferencias y contradicciones, podrían definirse como anticapitalistas.

Muchos compañeros de lucha y conocidos, muertos en ese proceso, la mayoría desaparecidos o detenidos desaparecidos, una metodología nueva para aquí, terrible. Los que pueden, escapan y van al exilio. Los que quedan en Argentina, a tratar de no ser detectados, a sobrevivir pasando desapercibidos (y no me refiero a los activistas de grupos armados -nosotros no estábamos de acuerdo con ellos por varios motivos, uno su programa reformista, otro porque con esas tácticas se condenaban a ser derrotados pues no éramos un país feudal o atrasado como China o como la propia Cuba y el Estado era demasiado fuerte para pretender derrotarlo con una minoría armada-, me refiero a la militancia en general, incluso a meramente reformista)

En el caso nuestro muchos seguíamos con las mismas ideas, pero ni posibilidad había de sacar un volante, no por la represión, pues todos los volantes, documentos y revistas siempre los hicimos nosotros, clandestinamente, pues nacimos bajo dictadura militar y represión, incluso fabricábamos partes de mimeógrafos manuales en las mismas fábricas que trabajábamos, de manera tal que cada grupo pudiera tener un medio de expresarse y no tener algo centralizado que era peligroso.

No se pueden sacar más volantes porque nadie quiere leerlos, tienen miedo de tener un papel en la mano que hable de política, salvo, claro, la política de apoyo al régimen.

Así que a pocas semanas del golpe militar del 76 dejamos de militar, pero varios estábamos, esperando ver qué hacer.

Y ese qué hacer vino con el mundial de fútbol de 1978, donde mucha gente se indigna por el uso que se le da, ya por otro lado empezaba a tomar estado público el tema de las desapariciones, las represiones, etc. y por supuesto la impunidad patronal respecto a sus trabajadores.

Aún nadie quiere agarrar un volante político así que decidimos hacer una revista de lucha "cultural", de hablar de distintos temas metafóricamente, se llamaron "Cuadernos para Pensar y Actuar", ni fecha de salida le poníamos, para que no se pudiera rastrear su origen.

Y así estuvimos varios años, de 1978 a 1983, sacando periódicamente los Cuadernos, hasta que llegó la toma de las Malvinas, donde lamentablemente la mayoría de la población apoyó, especialmente por el apoyo dado por la izquierda al gobierno militar.

Pero nosotros no podíamos quedarnos sin decir nada, así empezamos a activar contra la guerra, aún cuando nadie creía que habría guerra, impulsado la derrota de nuestra propia clase dominante incluso de existir una guerra. Sacamos volantes, nos peleábamos con medio mundo, incluso nuestras familias.
Y finalmente hubo guerra y bueno, seguimos con lo mismo, siendo acusados de antipatriotas, traidores (lo que era un orgullo para nosotros pero también motivo para tener cuidado pues durante la guerra la traición a la patria se castiga con el fusilamiento, en juicio sumarísimo)

La derrota del gobierno militar abre una nueva posibilidad. El gobierno militar entra en crisis. La salida democrática es inminente. Había nuevamente que plantear ni golpe ni elección, revolución social. Y allí decidimos empezar a firmar de nuevo con un nombre los volantes (durante la guerra poníamos nombres ambiguos, para que no se nos rastreara) y en el momento de elegir la firma, suprimimos lo de Mesa de Trabajo y directamente nos pasamos a llamar "Emancipación Obrera".

El hecho de que compañeros estuvieran exiliados facilitó que nuestros volantes circularan por Europa, especialmente Italia, Gran Bretaña y también fuera de Europa, en México.

Y allí vimos la necesidad de trata de vincularnos con gente de afuera, para potenciar los esfuerzos

El nuevo advenimiento de la democracia trajo algo de respiro respecto a la represión, pero el clima era otro al de los sesenta y principios del 70: de derrota, de retroceso, de despolitización, aún de miedo en la gente.

También lo económico -nuestros ingresos- asfixian nuestras posibilidad de vincularnos, de imprimir materiales, viajar a ciudades, no obstante de a poco vamos fortaleciéndonos aunque aún lejos del nivel alcanzado entre 1969-1973, pues en definitiva no éramos un grupo de iluminados o de intelectuales o de profesionales de la política o sindicalistas. Y estábamos atados a la situación real de nuestra clase: no podíamos ir muy lejos en nuestros planteos pues quedábamos como descolgados o meramente contestatarios o testimonistas (no creo que se diga así), pero tampoco podíamos estar sometidos a la conciencia real del momento, economicista, individualista, etc.

Anoche justamente, lo que son las casualidades de la vida, leía "La llama que no ardió" (no la leía desde mayo de 1989, momento en que sale impresa) y me sorprendió cómo preanunciábamos lo que iba a ocurrir, con los asaltos de los supermercados y la entrega anticipada del gobierno de Alfonsín, y cómo el liberalismo avanzaría avasallante, las privatizaciones que luego vendrían en los 90

A tal punto fue ajustado lo que escribíamos, que cuando estábamos en Córdoba para repartir un volante de conmemoración del aniversario, en mayo de 1969, y colocar el folleto que mencioné -de sesenta páginas-, ocurren los primeros asaltos a los supermercados y algunos compañeros y compañeras nos vemos metidos casualmente en los momentos previos al asalto a uno de los primeros

Fue un golpe muy duro para nuestro grupo lo que ocurrió en esos días. Ya en aquel folleto nos habíamos referido a los asaltos a los supermercados ocurridos tiempo antes en Venezuela y Brasil y las diferencias con las luchas de fines de los sesenta y el cordobazo y el rosariazo: la gente no iba a robar, no estaba desesperada, no estaba con hambre, luchaba por un cambio político y social, tenía trabajo, rompía vidrieras, sí, pero no para robar, sino en repudio a los grandes grupos económicos, etc. Quemaba autos en las concesionarias, esos mismos autos que fabricaba y que le estaban vedados (el grueso de los obreros justamente eran de las grandes fábricas automotrices)

Y recuerdo como si fuera hoy que dos o tres días de que empezaron esos asaltos, sabiendo que en una fábrica y vecindad estaban armando un asalto a un supermercado, así como en otros lugares, decidimos sacar un volante para contextualizar el tema y para evitar que hubiera acciones que podían terminar más muerto y que no tenían perspectiva. Y la cinta de la máquina de escribir eléctrica -máquina que nos había costado una fortuna en cuotas, pero le daba otra presencia a los materiales (ya para ese entonces hacía años que usábamos el offset)-, la cinta se había terminado. Y cuando quise ir a comprarla, producto de la terrible hiperinflación que estábamos viviendo ¡equivalía casi al sueldo básico de un trabajador!. Ni se imaginan lo que era no poder comprar una cinta de la máquina de escribir para sacar el volante. Lo que se siente.

Recuerdo que me agarró una desesperación, me caían lágrimas de bronca, de impotencia, y me pregunté, tantos años militando -mis compañeros y compañeras, yo, y miles y miles- para llegar a esto!

Dicho sea al pasar, en aquellas épocas, un compañero exiliado en Italia de vez en cuando mandaba un billete de 10 dólares o de 50, era una fortuna que nos servía para comprar papel, tinta. En fin. El volante salió volviendo a medios más precarios.

Y seguimos, tratando de no ver el futuro negro, insistiendo el la lucha por la aparición con vida de los detenidos desaparecidos, no a la impunidad, haciendo eje en la resistencia al capital y planteamos la necesidad del Rearme político e ideológico, combatiendo las salidas democráticas y nacionalistas, con la esperanza de que aparecieran personas con ideas similares que las luchas de clase se retomaran. Sacamos una revista que llamamos Argumentos y luego otra Rearme

Pero las luchas eran demasiado pocas, demasiados defensivas, ya orientadas por la recuperación del trabajo perdido, contra algunas nacionalizaciones, y así la misma clase obrera va perdiendo incluso su peso económico, numérico. Por ejemplo un sector históricamente combativo, el ferroviario, ante la privatización de los ferrocarriles resiste y la consigna de Menem -presidente que gana las elecciones y toma el gobierno antes, ante la renuncia precipitada de Alfonsín, dice "ramal que para, ramal que cierra" y la cumple. Más de 40.000 obreros ferroviarios quedan en la calle, sin trabajo, nunca más podrían ser ferroviarios. Los ferrocarriles fueron destruidos por el menemismo, salvo líneas de carga para llevar los productos agropecuarios a los puertos de bahía blanca, rosario, san lorenzo, buenos aires.

Centenares de fábricas cierran, millones sin trabajo, algunos ponen un kioskito o un pequeño negocio con las indemnizaciones hasta que se terminan consumiendo su capital y empiezan a engrosar no ya los desocupados, sino los excluidos, los marginados.

El triunfo del "sálvese quien pueda", del neoliberalismo, del individualismo, y en nosotros mismos la militancia se va tornando cada vez más agobiante. Acostumbrados desde siempre de remar contra la corriente, la situación es mucho peor, sólo sobrevive la lucha por los derechos humanos, contra la impunidad, y no mucho más

En ese contexto el grupo se va achicando, y supongo que por 1997, ante algunas situaciones personales de algunos de los militantes más activos, incluyendo alguna muerte, dejamos de sacar el periódico y a partir de allí el grupo se desmiembra, no porque fuera absorbido por alguna de las distintas tendencias que se mencionan en algún comentario, que nunca tuvieron ningún peso en Argentina, ni por otros grupos del medio, sometidos al capital. Simplemente sin darnos casi cuenta (o mejor dicho sin hablarlo, pues darnos cuenta nos dábamos), dejamos, sin abandonar las ideas, esperando tal vez un momento mejor, o tener más fuerzas. Cansancio, agobio, falta de fuerzas personales. El festival de la democracia nos llevaba a la emboscada final. Y sin sentir de poder hacer algo para evitarlo.

Fueron muchos años donde lo dejamos todo, la vida personal, la familia, el tiempo libre, en aras de una causa. Pero la historia no se dio como queríamos y sin arrepentirnos de lo que hicimos, de hecho yo me siento orgulloso de ello, y sin renegar de nuestras banderas, fuimos perdiendo contacto unos con otros, dedicándose cada uno en rearmar su vida (armarla en algunos casos, pues muchos abandonaron los estudios universitarios ya en los 70, sea para salvar la vida, sea para luchar por la causa, otros pasaron a figurar en listas negras en las fábricas, imposibilitándolos de conseguir trabajo más o menos estable acorde a sus experiencias, otros al cerrar las fábricas y tener más de 45 años les ha sido muy difícil conseguir trabajo, y así una larga lista).

Por supuesto tuvimos fallas, obviamente no supimos resolver muchas cosas. Pero cuando de vez en cuando nos encontramos entre algunos, tenemos la alegría de seguir defendiendo interiormente lo mismo, no sé si a espera de un tiempo mejor o desando que otros mejores que nosotros tomen nuestras banderas.

Pero hoy hay algo muy bueno. Argentina está viviendo un proceso distinto, de politización. Seguramente desde un purismo intelectual no se alcance a ver que se está abriendo una fisura al dominio del liberalismo, del individualismo, de la conciliación de clases. Pero algo empieza a pasar en la juventud.

Para nosotros, que somos una generación (militante) que fue derrotada, gran parte desaparecida o matada, y que fue sucedida por generaciones posteriores sometidas, totalmente despolitizadas, absolutamente integradas, el que sectores de estas últimas generaciones comiencen a participar de enfrentamientos con grandes sectores del poder hegemónico (sector agropecuario, los grandes medios de comunicación, etc) si bien no implica aún nada anticapitalista, es un cambio importante respecto al parate anterior. Y si se da que en los países centrales producto de la crisis comienza a existir un alza de la lucha de clases, el panorama puede ser auspicioso y en ese sentido, no tengo dudas que "alguna simiente", no sólo de Emancipación Obrera, sino de otros grupos que ustedes nunca llegaron a conocer porque sucumbieron mucho antes de Malvinas, se incorporarán a ese proceso.

De hecho de vez en cuando uno se entera de jóvenes, especialmente del proceso abierto por el kircherismo, que mencionan al marxismo o a Marx no como el cuco sino de alguien que hay que leer. No implica aún un proceso de radicalización ni que se levanten banderas como la principal nuestra, abolición del trabajo asalariado, pero al menos empieza a existir un debate hasta hace poco inexistente.

Para ir terminado con este comentario, respecto al MCR que figura en la propuesta, es un grupo que se forma por ese entonces creo que con algunos simpatizantes de GCI, que están marcados más que por Argentina por Uruguay y que nos conocemos de casualidad, también gracias a un exiliado de un país nórdico, y hacemos juntos un material sobre las tareas del proletariado en Uruguay (en forma de librito), algún que otro volante y la propuesta internacional, pero no puedo decirles qué ha sido de ellos, pues ya antes de dejáramos de sacar nuestro periódico no teníamos relaciones por diferencias que tuvimos con el GCI (incluso recuerdo que en Europa nos habían acusado no recuerdo quienes, de haber influido para provocarles una fractura de ellos, etc.), lo que por supuesto nos dio mucha risa: "un fantasma recorre Europa, el fantasma de Emancipación Obrera"

Por último, nunca fuimos ni nos propusimos ser un sello. Es fácil ser un sello, producir materiales, mirar las cosas desde arriba y decir a cada uno lo que debe hacer, sin inserción real, sin compromiso concreto con nuestra clase. Por supuesto que ello puede verse -y descalificarse- como activismo. Y sí, nosotros hemos estado allí donde hemos considerado que podíamos ayudar, contribuir, en huelgas, luchas, en la calle, en barricadas, en marchas, en asambleas, en donde pudiéramos estar. Incluso en luchas en ciudades donde no teníamos compañeros, hasta tenerlos. Y siempre defendiendo las mismas posiciones, no por necedad, sino por convicción. Con objetivos que se pueden compartir o no, pero son claros y contundentes. Y defendidos desde 1968 hasta el último material que haya sacado tanto EO como algún compañero o compañera nuestra allí donde puede.


Ver tambien :