La necesidad de un debate abierto

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Desde hace unos meses, alguien que firma Aníbal, ha llenado el Foro Esparevol[1] de denuncias de la CCI como oportunista, demócrata, pacifista etc. En los últimos 4-5 meses, se nos han dedicado unos 20 textos -solamente en Esparevol-; la "vigilancia" a la que somos sometidos hace que dos horas después de que colgáramos un texto en el Foro ya había una respuesta de Aníbal pronunciando una nueva condena

Cabe pensar que cuando se nos denuncia con tanta seguridad[2] es porque se posee -o, al menos, se está en proceso de alcanzar- respuestas claras frente a los problemas de la lucha de clases. Sin embargo, cuando hemos intentado comprender las posturas desde las cuales somos denunciados, hemos comprobado -como vamos a demostrar argumentadamente- que estas flotan en un pantano de confusión donde se hacen importantes concesiones a la ideología burguesa.

¿Un capitalismo en expansión?

En uno de sus textos, nuestro crítico afirma: «Este sistema internacionalmente se expande, se desarrolla (...) Si la clase obrera no responde revolucionariamente, la marcha hacia la guerra dirigida por CHINA y demás monstruo$[3] ascendentes contra EEUU y demás carroñeros de viejo pasado, es algo que irá tomando más cuerpo cuando pasen varios ciclos económicos de exhuberancia y crisis»[4] «El sistema no está en declive, sino en expansión, como ejemplifican a la perfección las nuevas economías en desarrollo tipo China , Brasil , India y similares ( los " emergentes") y la ampliación internacional del número de [email protected]»[5]

Según los defensores del capitalismo, la crisis actual es cíclica[6], el sistema ha pasado y pasará por "varios ciclos económicos de exhuberancia y crisis". Para ellos "todas las crisis tienen salida", sencillamente formarían parte de los ciclos eternos de un sistema eterno. Amparados en semejante patraña, nos piden "sacrificios" para salir lo más pronto posible del "lado malo" del dichoso ciclo. Sacrificios que corren a cargo de la clase obrera,

Cada vez hay más compañeros que comprenden que tales sacrificios no hacen otra cosa que empeorar la situación hasta el extremo de hundirnos en la miseria, el paro crónico etc. Si alguno de ellos leyera a Aníbal sacaría la conclusión que su preocupación no tiene fundamento pues no nos hallaríamos dentro de un crisis grave sino en uno de tantos eslabones del eterno ciclo de "exhuberancia y crisis"[7].

Según el compañero, China "ejemplificaría a la perfección" la dinámica de expansión del sistema. No nos es posible hacer aquí un análisis de las raíces del ascenso del capital chino[8]. Para nosotros su "éxito" es un subproducto de la crisis general del capitalismo mundial. Desde hace casi 3 décadas, las grandes potencias capitalistas sufren el ahogo de la sobre producción, están atrapadas en  un endeudamiento monstruoso y se hallan enzarzadas en una competencia a muerte por el reparto de un mercado que inexorablemente se va encogiendo. Para aliviar los efectos de esa situación subcontratan partes crecientes de su producción a China y otros países que tienen ínfimos costes laborales.

Esta era hasta la crisis de 2007 la razón principal del crecimiento chino, sin embargo, las cosas han sufrido un giro notable a partir de 2008-2009: ante la creciente contracción del mercado mundial que le dificulta colocar sus exportaciones, el capitalismo chino se ha lanzado a una "original" vía de "expansión": recurrir a una monstruosa burbuja inmobiliaria que está llevando a un endeudamiento fenomenal a los ayuntamientos y administraciones regionales. Ya sabemos cómo acabó en 2007 la burbuja inmobiliaria en USA o España etc. ¿Podría esperarse un desenlace diferente en el caso chino?: recurrir a una monstruosa burbuja inmobiliaria que está llevando a un endeudamiento fenomenal a los ayuntamientos y administraciones regionales. Ya sabemos cómo acabó en 2007 la burbuja inmobiliaria en USA o España etc. ¿Podría esperarse un desenlace diferente en el caso chino?

El pensamiento burgués se caracteriza por un lamentable empirismo. De los espectaculares crecimientos chinos y que incluso acabe por desbancar al tambaleante USA del primer puesto de la economía mundial, deduce a la ligera que el capitalismo goza de muy buena salud y que China será el eje alrededor del cual aquel se configurará en el futuro.

Frente a ello, el marxismo recuerda que los hechos no hablan necesariamente por sí solos, que es preciso ir más allá de la superficie y la apariencia. Las estadísticas y los datos hay que verlos en su contexto global, dentro de una dinámica histórica y de un marco mundial. Cuando en el siglo XIX, el capital inglés crecía espectacularmente estaba expresando, a la vez que espoleaba, un vasto proceso de desarrollo de las relaciones capitalistas, su expansión por todo el mundo. En ese sentido, las cifras, los datos, mostraban la conquista del mundo por el capitalismo.

Hoy, la situación es completamente diferente y el dato o la estadística reflejan procesos diametralmente opuestos. Hace más de un siglo que el capitalismo al formar lo esencial del mercado mundial se estrella con sus límites históricos y se debate en contradicciones y convulsiones cada vez más explosivas. Lo que hoy tenemos delante de nosotros es un sistema que sobrevive mediante la huida ciega en la droga del endeudamiento que ha llevado al marasmo actual con estados europeos en quiebra y la primera potencia mundial al borde de la suspensión de pagos. En semejante contexto, que un régimen como el chino, frágil, sometido a violentas tensiones internas, embarcado en un crecimiento económico completamente irracional y que solo puede sostenerse mediante una férrea dictadura, sea presentado como "el gigante del capitalismo del siglo XXI", constituye la mejor ilustración de la quiebra del sistema.

Por otra parte ¿se puede considerar seriamente como un "ciclo de exhuberancia" las burbujas que desde hace 20 años se suceden en el mundo: la de los tigres asiáticos que explotó en 1997, la de las empresas punto.com que reventó en 2001 y la inmobiliaria que ha provocado la crisis actual? El "crecimiento" que se consiguió era la hinchazón de un organismo enfermo que solamente podía mantenerse en pie a base de endeudar a "todo bicho viviente" (estado, bancos, empresas, hogares) con las consecuencias demoledoras que hoy estamos viendo.

Aníbal nos dice «Lo que muestra la historia del sistema es que las afirmaciones de los revolucionarios sobre el inminente fin del sistema capitalista eran ilusiones, deseos de acabar ya con el capital. Pero éste ha demostrado ser más reformista y adaptativo de lo que se pensaban. Las ideas sobre la decadencia vienen de ahí. Hay esbozos en Engels, que exagera las debilidades económicas del capital en varias ocasiones, retomando ilusiones de juventud con el mismo Marx» (ídem.)

La idea según la cual el capitalismo es "más reformista y adaptativo de lo que se pensaban" la defendió Berstein a finales del siglo XIX y Rosa Luxemburgo dio buena cuenta de ella en ¿Reforma o Revolución?[9] Por otra parte, decir que la posición sobre la decadencia del capitalismo nacería de las "exageraciones" de Engels, las "ilusiones de juventud" de Marx y los "deseos de los revolucionarios de acabar con el capital" es hacerse eco de lo que repiten a diario en tono paternalista los adoradores del capitalismo que reconocen el "aporte económico" de Marx para añadir a continuación que se equivocó en sus predicciones sobre el hundimiento del capitalismo.

Más allá de los indiscutibles aportes científicos que Marx realizó en el análisis del capitalismo, lo principal de su teoría fue comprender que no era un sistema eterno, que tras una época de apogeo se precipitaría en una fase de declive y decadencia, como se desprende con toda claridad de este pasaje que se considera a justo título uno de los más clarividentes: «Al llegar a una fase determinada de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas, y se abre así una época de revolución social»[10].

Esa "época de revolución social" se planteó con la Primera Guerra Mundial, la grave explosión de barbarie que esta mostró señaló de forma terminante que las relaciones capitalistas de producción se habían convertido en una traba para la fuerzas productivas y por ello el Primer Congreso de la Internacional Comunista (marzo de 1919) indicó claramente que «el período actual es el de la descomposición y el hundimiento de todo el sistema capitalista mundial y será el del hundimiento de la civilización europea en general si no se destruye al capitalismo con sus contradicciones insolubles»[11]

¿Son los sindicatos un arma de la clase obrera?

Los trabajadores van comprendiendo que los sindicatos están en la "acera de enfrente", que defienden sin rubor al Estado y al Capital, que son cómplices de los ataques despiadados que llueven sobre sus condiciones de vida.

Mientras el proletariado desde la revolución rusa de 1905, creó con las Asambleas y Consejos Obreros una alternativa al sindicalismo que supera sus limitaciones y se adapta como anillo al dedo a la nueva época donde la perspectiva de las luchas solamente puede ser la Revolución Proletaria Mundial, los adalides del viejo mundo tratan de salvar la cara a la institución sindical. Así distinguen entre el sindicalismo REALMENTE EXISTENTE (los CCOO-UGT) y otro hipotético que defendería de "verdad" a los trabajadores.

Aníbal nos dice: «En algunos países hay núcleos sindicales que no pueden ser tratados como agentes del capitalismo, dado que no participan en la gestión de la contratación de la fuerza de trabajo, no firman acuerdos con empresarios o administraciones, etc. Son una mezcla de sindicalismo de intención revolucionaria y núcleos de agitación, y sufren influencias perniciosas de tendencias e ideologías izquierdista$» [12]

Bastaría con no participar en la "la gestión de la contratación de la fuerza de trabajo" para que un sindicato estuviera con los obreros. Esto es falso y de una parcialidad lamentable. Los sindicatos nacieron en el siglo XIX para organizar la lucha económica de la clase obrera dentro de los límites del capitalismo, es decir, sin cuestionar ni el trabajo asalariado, ni la producción mercantil, ni las fronteras nacionales, ni la división capitalista del trabajo[13]. Tuvieron una función proletaria mientras el capitalismo pudo desarrollarse, lo que les permitió obtener mejoras y reformas significativas.

Pero la decadencia del capitalismo acabó con esa función positiva en un doble sentido. Primero porque, más allá de momentos puntuales de crecimiento, el capitalismo entraba en una era de enormes convulsiones, guerras, paro crónico etc., lo cual convertía en inestables y volátiles las eventuales mejoras conseguidas. Segundo, porque dentro de la tendencia universal al capitalismo de Estado que preside la evolución del sistema desde la primera guerra mundial, el Estado, tenga careta democrática o bajo la forma abiertamente dictatorial,  se hace totalitario, absorbe y somete a sus designios cualquier organismo de masas permanente, poniéndolo al servicio al capital.

Esto se impone a todo sindicato, pequeño o grande, subvencionado o no, horizontal o vertical, revolucionario o apolítico. Su función más importante no es necesariamente la colaboración con la patronal y el gobierno, sino el sabotaje de las luchas obreras empleando diferentes métodos: luchas encerradas en el aislamiento, impedir o desnaturalizar las asambleas, poner toda clase de obstáculos a la extensión y unificación de las luchas bien imponiendo una concepción sectorial y corporativa, bien ligando aquellas a mecanismos burocráticos como "frentes de lucha", "coordinaciones de delegados" o a limitar la "unión" a un día D, de huelga general.

De manera enfática, Aníbal dice, refiriéndose a nosotros,  que «Ese antisindicalismo olvida interesada y unilateralmente que hay grupos organizados en España, (como el sindicato SUT), que son organismo de clase Y sindicatos. Olvida que millones de proletarios no gozan de la tranquilidad democrática para realizar asambleas, elegir delegados y debatir abiertamente. Cientos de ellos-as son asesinados-as, liquidados-a vilmente por policías y escuadrones paramilitares del capital, intentando defenderse como obreros-as» (ídem.)

¡Es alucinante insinuar que para poder realizar Asambleas hay que  "gozar de la tranquilidad democrática"! Esto es desmentido por miles de asambleas masivas realizadas en condiciones de absoluta ilegalidad siendo impuestas por el coraje y arrojo de los trabajadores: en China 2009 cuando la huelga de Honda, en Egipto en 2011 y antes en 2007, en la España franquista entre 1969-74. Pero en democracia no son en manera alguna un "derecho constitucional" sino algo que tiene que ser impuesto por los trabajadores contra la normalidad democrática y el sabotaje sindical. En ningún caso, las Asambleas y Consejos Obreros "piden permiso" al Estado para realizarse, se imponen contra él hasta el extremo de, en una situación revolucionaria, plantear el "doble poder" que debe decantarse lo más pronto posible del lado de la destrucción del Estado burgués y la toma del poder.

Las ambigüedades de una declaración frente a la democracia y las prácticas del izquierdismo burgués

En el intento de comprender desde qué posición se nos denuncia hemos estudiado el "Documento de quienes iniciamos el Foro" en el que participa Aníbal: http://inter-rev.foroactivo.com/t2-documento-de-quienes-iniciamos-el-foro

En este documento se denuncia justamente que «la reforma del sistema no implica preparar su superación y eliminación, sino que refuerza su sendero criminal de hambre, miseria, explotaciones, opresiones, militarismo, terror y guerras; con el fin primordial de favorecer la acumulación ampliada de capital y de su dominio».  Se afirma de forma igualmente correcta que «El capitalismo mundializado produce y reproduce entidades nacionales capitalistas. No es posible una sociedad sin clases y sin estado en ausencia del triunfo de la revolución social y política internacional».

Sin embargo, el documento es absolutamente intemporal y abstracto, parece querer ser válido para todos los mundos y para todas las épocas con lo que no responde a ningún mundo ni a ninguna época. No hay en él ninguna referencia a la situación actual de la lucha de clases ni del capitalismo, a las perspectivas que habrían de plantearse los revolucionarios y su clase. Cuestiones cruciales como los sindicatos, los partidos que se presentan como "socialistas" y "comunistas" etc., brillan por su ausencia.

El proletariado tiene que saber quienes son tanto sus enemigos declarados como sobre todo, sus falsos amigos, el aparato sindical y de izquierdas que se encarga de engañarlo, dividirlo y llevarlo a callejones sin salida. Todo esto o no se plantea o se despacha con fórmulas evasivas. Así se nos dice que «La contrarrevolución tiene métodos y características organizadas, permanentes e internacionales; manejando una mezcla de mixtificación y represión asegundo las condiciones y las posibilidades. No respeta ideas, derechos, acuerdos, preceptos morales; sino que teme movimientos de masas que impulsen la erradicación del capitalismo y se salgan de los canales de esterilización que genera reiteradamente». ¿Quién encarna la contrarrevolución? ¿Solamente la derecha y la extrema derecha? ¿Las famosas organizaciones conspiranoicas estilo club Bildelberg? Inútil buscar una respuesta concreta.

En la misma línea, se hace un "aviso a navegantes" susceptible de cualquier interpretación: «reconociendo la evidencia de que las respuestas en este sistema son muchas y diferentes, y emanan de las propias contradicciones y de la propia marcha del mismo; no todas son emancipadoras ni incluyen perspectivas de ruptura con el capitalismo». En esta enorme amalgama cabe de todo, desde las organizaciones que buscan deliberadamente confundir y atar el proletariado al capitalismo, hasta compañeros y grupos que en su esfuerzo de toma de conciencia cometen errores y caen en confusiones. Al meter a todos en el mismo saco la conclusión es o el democrático "todo el mundo es bueno" o el sectario "todos son malos".

Nos inclinaríamos más por la primera porque el documento presenta una seria ambigüedad sobre la democracia y las prácticas del izquierdismo burgués que proponen utilizarla "críticamente".

Se denuncia la democracia «con sus campañas, votaciones, ciudadanismo, presión y seducción por la mansedumbre del consenso de masas tras las opciones capitalistas; genera cretinismo democrático, representación de oposición, y promoción de todo aquello que puede canalizar energías reivindicativas hacia los espacios pantanosos de la ley, los procedimientos legales, las chácharas espectáculo y toda suerte de psicopatologías de ideologías y actuaciones»

Esto es más una descripción de sus efectos que un análisis. No se parte de lo esencial: la democracia es la hoja de parra de la dictadura capitalista. No existe la democracia en general sino el Estado que es una máquina burocrática cuyo verdadero núcleo es el ejército, la policía, los tribunales, las cárceles, la telaraña de instituciones construida para paralizar y silenciar a la mayoría explotada. De nada de esto se habla con lo que la denuncia de la democracia resulta evasiva y ambigua.

Esta ambigüedad se ve reforzada por esta reivindicación propia del democratismo radical: «Basta ya de organizaciones subvencionadas directa o indirectamente por el capital y sus instituciones variadas, sean de tipo político, sindical, cultural, ONGs, etc». Esto lo puede firmar tranquilamente DRY y cualquiera de los que quieren sabotear desde un planteamiento democrático el impulso proletario que existe en el 15 M. Está claro que una organización financiada por el Estado se convertirá con todos los matices "críticos" que se quiera y con todos los "radicalismos" que maneje en la "voz de su amo". Pero que una organización no se financie con fondos estatales no significa que sea necesariamente revolucionaria. Es determinante ver su programa, su posición concreta respecto al  Estado, las clases y las relaciones de producción capitalistas.

Se nos dice que «tenemos que colaborar lo menos posible con el sistema y buscar formas de resistencia y de ataque efectivas y no meramente reiterativas de las que en el pasado se mostraron ineficaces, peligrosas o cómplices. Y por eso la lucha contra las ilusiones reiteradas no se puede limitar a exponer argumentos, sino a desarrollar prácticas de transformación, espacios colectivos de lucidez refractaria al viejo mundo capitalista».

No se aclara lo que quiere decir "colaborar lo menos posible" con el sistema ¿Colaboramos un poquito nada más? En lugar de la lucha de clases, de medios de debate y encuentro, se nos ofrecen alternativas ambiguas, tales como "prácticas de transformación" (¿qué quiere decir eso? ¿Autogestión, cooperativismo?).

La necesidad de un debate abierto

Se grita ruidosamente sobre nuestra supuesta confusión pero lo que se está haciendo es defender que el capitalismo saldrá de la crisis y se niega contra toda evidencia su decadencia. Se defiende a los sindicatos, baluartes últimos del Estado burgués, se mantienen ambigüedades sobre la democracia. Se lanza la cortina de humo del pretendido "oportunismo" de la CCI para ocultarse y ocultar las propias vergüenzas

Está claro que nuestro programa y nuestros análisis pueden no satisfacer a lo que busca el compañero. Es normal, pero en tal caso lo necesario es un debate franco y sincero. El pequeño medio internacionalista que se está desarrollando se siente cada vez menos impresionado por poses grandilocuentes de "intransigencia" de cartón piedra, ante ellas se encoge tranquilamente de hombros y va a lo que interesa: un debate fraterno, sin a priori ni prejuicios, que nos permita abordar los múltiples y complicados problemas que se nos presentan.

CCI 1-8-11


[1] http://esparevol.forumotion.net/, este foro aglutina a elementos que desde una perspectiva proletaria e internacionalista tratan de desarrollar un debate, circulación de informaciones de luchas y convocatorias etc.

[2]Por ejemplo, de manera lapidaria, Aníbal dice: «La CCI es un engendro democrático oportunista, que no hace más que generar confusión» http://esparevol.forumotion.net/t327-pido-tu-expulsion-oulanemx#549

[3] El profano no entenderá la jerga que utiliza Aníbal. Según hemos entendido, cuando emplea $ está diciendo "capitalismo".

[4] http://esparevol.forumotion.net/t296-hacia-el-reagrupamiento-pues#448

[5] http://esparevol.forumotion.net/t279-saludos-y-acerca-del-discurso-sobre-el-librecambio#403

[6] Existen revolucionarios que defienden que la crisis es cíclica pero a diferencia de los defensores del capitalismo afirman claramente que este movimiento cíclico tiene lugar dentro de una tendencia global al hundimiento.

[7] Es posible que Aníbal quiera luchar sinceramente contra el capitalismo. Pero a partir de sus tesis, la revolución o bien es una "necesidad moral", como pensaba el ala revisionista de la socialdemocracia a finales del siglo XIX, o bien, es una cuestión de pura voluntad, como defienden tendencias anarquistas.

[8] Se puede consulta por ejemplo, la Resolución sobre la situación internacional de nuestro 17º Congreso Internacional, ver http://es.internationalism.org/rint130resolucion

[9] El texto de Rosa puede encontrarse en http://www.marxists.org/espanol/luxem/01Reformaorevolucion_0.pdf   . Por lo que se refiere a Berstein éste era el exponente más destacado del oportunismo en la socialdemocracia que la llevó a la degeneración que todos conocemos cuya cristalización fue el apoyo patriótico a la primera guerra mundial.

[10] http://www.marxists.org/espanol/m-e/1850s/criteconpol.htm

[11] http://www.marxismo.org/files/Los%20cuatro%20primeros%20congresos%20de%20la%20internacional%20comunista.pdf

[12] http://esparevol.forumotion.net/t296-hacia-el-reagrupamiento-pues#464

[13] Ver Apuntes sobre la cuestión sindical http://es.internationalism.org/node/3103