¿Vamos a volver a vivir un crack como el de 1929?

Ver tambien :

Versión para impresiónEnviar por email

 

El 24 de Septiembre de 2008, el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, pronunció, al parecer de los expertos y comentaristas del mundo entero, un discurso "inhabitual". Su alocución televisada anunciaba en efecto, sin rodeos, los tormentos que se cernían sobre "el pueblo americano": «Estamos ante una situación extraordinaria de la economía de los Estados Unidos. Desde hace varias semanas, muchos norteamericanos sufren angustia debido a su situación financiera y el porvenir. [...] Hemos asistido a grandes fluctuaciones en la Bolsa. Grandes instituciones financieras están al borde del abismo y algunas de ellas han quebrado. Ante el aumento de la incertidumbre muchos bancos han procedido a restringir los créditos. El mercado del crédito se haya bloqueado. Las familias y las empresas tienen cada vez más difícil la consecución de créditos. Estamos en medio de una grave crisis financiera [...] toda nuestra economía está en peligro. [...] Sectores clave del sistema financiero de los Estados Unidos sienten la amenaza del hundimiento [...] América podría verse arrastrada al pánico financiero y asistiríamos con ello a un escenario desolador. Muchos más bancos entrarían en quiebra, algunos de los cuales serían los de vuestra comunidad. El mercado bursátil se hundiría aún más lo que reduciría el valor de vuestros planes de pensiones. Caería el valor de vuestra vivienda y los embargos se multiplicarían. [...] Numerosas empresas tendrían que echar el cierre y millones de norteamericanos perderían su puesto de trabajo. Independientemente de vuestra solvencia os sería mucho más difícil obtener un préstamo con el que compraros un  coche o enviar vuestros hijos a la universidad. En definitiva que nuestro país podría caer en una larga y dolorosa recesión».

La economía mundial sacudida por un seísmo financiero

Pero, en realidad, no es sólo la economía americana la que «podría caer en una larga y dolorosa recesión», sino toda la economía mundial. Los Estados Unidos que han sido la locomotora del crecimiento desde hace sesenta años,...¡conducen ahora la economía mundial al abismo!

La lista de los organismos financieros en muy graves dificultades crece día tras día:

- En Febrero el 8º banco inglés - el Northern Rock - debió ser nacionalizado para evitar su desaparición.

- En Marzo el Bear Stearns, el 5º banco de Wall Street, fue "salvado" al ser comprado por JP Morgan, el 3º banco norteamericano, mediante fondos de la Reserva Federal americana (la famosa FED).

- En Julio, Indymac, uno de los principales organismos de crédito hipotecario norteamericanos, tuvo que ser sometido a la tutela de las autoridades federales. Entonces representó el establecimiento bancario más importante que quebraba en los Estados Unidos en los últimos 24 años. Pero tal récord resultó efímero.

- A principios de Septiembre continuaba el "pim-pam-pum", puesto que Freddie Mac y Fannie Mae, dos instituciones de prestamos hipotecarios, con un volumen entre ambas de cerca de 850 mil millones de $, eludieron la quiebra por los pelos y gracias a una intervención de la FED.

- A los pocos días, Lehman Brothers, el 4º banco americano se declaró en quiebra sin que, en esta ocasión, la FED acuda en su ayuda. Las deudas totales de Lehman Brothers se elevaban a fecha del 31 de Mayo a 613 mil millones de $: "nuevo récord mundial". Hasta ese momento la mayor quiebra de un banco americano - el Continental Illinois en 1984 - había alcanzado una cifra 16 veces más modesta, es decir 40 mil millones de $. Patente ilustración de la gravedad de la situación.

- Y para huir de una suerte pareja, Merrill Lynch, otro estandarte de la banca norteamericana, debía aceptar deprisa y corriendo ser comprada por el Bank of America.

- Otro tanto cabe decir de la compra de HBOS por su compatriota y rival Lloyds TSB (respectivamente 2º y 1º bancos de Escocia).

- Pero dos semanas después de lo de Lehman Brothers las mayores aseguradoras del mundo también ha sido salvada por los pelos por el banco central estadounidense. De hecho las finanzas del Estado americano se empezaban a encontrar en serias dificultades, lo que explica que no acudieran en socorro de Lehman Brothers. Si se volcó con AIG es por que en caso de quiebra de este organismo la situación se habría vuelto totalmente incontrolable. Se batían de nuevo todos los récords, cuando le llegó el turno a Washington Mutual (WaMu), la caja de ahorros más importante de los Estados Unidos que se vio forzada a echar el cierre[1]

Además, inevitablemente, las Bolsas se encuentran también en el ojo del huracán. Tras cada uno de estos batacazos caen igualmente un 3, un 4 o hasta un 5%. La Bolsa de Moscú se vio obligada a cerrar sus puertas durante varios días a mediados de Septiembre como consecuencia de sucesivos desplomes superiores al 10%[2]

¿Vamos hacia un nuevo 1929?

Frente a esta avalancha de malas noticias hasta los más sesudos especialistas económicos se sienten desconcertados. Por ejemplo Alan Greenspan, hasta hace poco presidente de Reserva Federal norteamericana (y reconocido como un dirigente "mítico" por sus cofrades) declaró el pasado 15 de Septiembre a la cadena de televisión ABC que: «ha de reconocerse que se trata de un acontecimiento que sucede cada cincuenta años o incluso una vez al siglo [...] No tengo ninguna duda. No había visto nunca nada parecido y esto aún no se acabado. Es más: tardará bastante en hacerlo». Pero más  significativa aún resulta la declaración del Premio Nóbel de economía, Joseph Stiglitz, que para "dar ánimos" expresó, con total torpeza, que la actual crisis financiera iba a ser menos grave que la de 1929, pero que había que precaverse de los excesos de confianza: «Podemos equivocarnos por supuesto, pero el punto de vista más generalizado es que hoy disponemos de medios [...] para evitar otra Gran Depresión[3]». Si la intención de este eminente economista, - pero funesto psicólogo -, era confortar a la gente, lo que produjo fue un desconcierto general, pues, aunque haya sido involuntariamente, ha dicho en voz alta lo que todos rumian para sus adentros: ¿vamos a un nuevo 29, hacia una nueva "depresión"?

A continuación se sucedieron las apariciones de los expertos en economía en los diferentes "platós" de TV para tratar de tranquilizar a la opinión pública diciéndonos que aunque la crisis actual es, efectivamente, muy grave, no tiene nada que ver con el crack de 1929, y que en todo caso ésta se acabará algún día. Todo eso no son más que verdades a medias. Durante la Gran Depresión en los Estados Unidos miles de bancos entraron en bancarrota y millones de personas se arruinaron. La tasa de desempleo subió hasta el 25% y la producción industrial se hundió hasta un 60%. En resumen que se produjo una paralización de la economía. Entonces, los dirigentes de los distintos Estados reaccionaron muy tardíamente y durante muchos meses dejaron abandonados a su suerte a los mercados. Peor aún: la única medida que tomaron fue cerrar las fronteras a las mercancías extranjeras (proteccionismo), lo que remató el bloqueo del sistema. Hoy el contexto es diferente. La burguesía ha sacado lecciones de aquel desastre económico, y se ha dotado de organismos internacionales y vigila estrechamente el curso de la crisis tomando medidas inmediatamente. Desde el verano de 2007, los distintos bancos centrales (principalmente la FED y el Banco Central Europeo - el BCE -), han inyectado más de 2 Billones de dólares para salvar a las instituciones en dificultad, evitando así el colapso completo del sistema financiero. La economía se va desacelerando muy deprisa pero no se bloquea. Por ejemplo en Alemania, para el año próximo aún se prevé un crecimiento del 0,5% (según el semanario alemán Der Spiegel). Pero a pesar de lo que tratan de inducirnos estos especialistas y otros doctores en ciencias, la crisis actual es más grave que la de 1929. El mercado mundial se encuentra totalmente saturado. De hecho el crecimiento de estas últimas décadas se ha basado en un endeudamiento bestial. El capitalismo se desploma hoy bajo el peso de una montaña de deudas[4]

Algunos políticos y dirigentes económicos mundiales nos dicen ahora que hay que "escarmentar" al mundo de las finanzas para impedir que vuelvan a cometer los excesos que han provocado la crisis actual y permitir que pueda volverse a un "capitalismo sano". Pero bien que se callan (o incluso no quieran ver) que el "crecimiento" de estos años atrás fue posible, precisamente, por esos "excesos", es decir gracias a que el capitalismo ha huido hacia adelante, hacia el abismo del endeudamiento[5]. No son los "excesos de los tiburones de las finanzas" los que han causado la crisis actual. Estos excesos y esta crisis financiera son exponentes de la crisis insoluble, del callejón sin salida en que está metido el sistema capitalista en su totalidad. Por ello no puede hablarse ciertamente de "salida del túnel". El capitalismo va a seguir hundiéndose inexorablemente. El Plan Bush de 700 mil millones de $ que, según la burguesía norteamericana, va a "sanear el sistema financiero", va a acabar forzosamente en un fracaso. Si el plan resulta aceptado[6], el gobierno americano va a comprar a los bancos sus "activos tóxicos", es decir los créditos de dudoso cobro, para liberar de estos los balances de los bancos y que estos puedan relanzar el crédito. En los primeros momentos tras el anuncio de este plan se produjo tal sensación de "alivio" en los círculos financieros que las Bolsas batieron récords de subida en un solo día. Pero en los días siguientes se han visto inmersas en una especie de "yo-yo", pues en definitiva nada se ha arreglado sustancialmente[7]. Las causas profundas de la crisis siguen estando ahí: el mercado se encuentra saturado y se almacenan montañas de mercancías invendibles, mientras los organismos financieros, las empresas, los Estados y los particulares se hunden bajo el peso de sus deudas.

Los billones de $ inyectados y por inyectar a los mercados financieros por parte de las diferentes bancas centrales del planeta no servirán para cambiar nada. Es más empeoran las cosas pues solo pueden significar un nuevo y mayor crecimiento del endeudamiento público y bancario. La burguesía se encuentra en un callejón sin salida o éstas son a cada cual peor. Eso es lo que explica las vacilaciones de la propia burguesía norteamericana para aplicar el plan Bush, ya que aunque a corto plazo pueda aplacar el pánico, sabe que en realidad se volverá posteriormente contra ella con nuevas y más brutales sacudidas. Para George Soros (uno de los inversores más célebres y prestigiosos del planeta),... «el riesgo de estallido del sistema financiero es más que patente».

Una oleada de empobrecimiento sin precedentes desde los años 30

Las condiciones de vida de la clase obrera y de la mayoría de la población mundial se van a ver brutalmente degradadas. Una oleada de despidos va a sacudir simultáneamente todos los rincones del planeta. Miles de fábricas van a verse obligadas a cerrar. En lo que queda del año 2008, y sólo en el sector financiero de Estados Unidos y Gran Bretaña, van a desaparecer 260 mil puestos de trabajo (según informa el diario francés Les Echos el 26 de Septiembre). Y un puesto de trabajo en este sector genera como media cuatro empleos directos. Así pues el hundimiento de los organismos financieros va a significar el desempleo para cientos de miles de familias obreras. Igualmente vamos a ver el aumento de los embargos inmobiliarios. En Estados Unidos 2'2 millones de personas han sido expulsadas de sus viviendas desde el verano de 2007, y de aquí a Navidad se prevé que vayan a serlo 1 millón más. Y este fenómeno empieza a extenderse por Europa, en particular en España y Gran Bretaña[8].

Desde hace poco más de un año la inflación ha reaparecido con fuerza. El precio de las materias primas y de los gastos en productos de primera necesidad se ha disparado, lo que ha provocado hambrunas y revueltas en muchos países[9]. Los billones de $ inyectados por la FED y por el BCE van a agravar aún más este fenómeno. Y eso supone un empobrecimiento de toda la clase obrera: alojarse, vestirse, alimentarse, el transporte, se van a hacer cada vez más difíciles para millones de trabajadores.

La burguesía no va a dejar de pasar la factura de la crisis a la clase obrera, y esa factura se llama disminución de salarios reales, recorte de ayudas y de subsidios para desempleados y para gastos sanitarios, retraso de la edad para conseguir la jubilación, aumento de impuestos y multiplicación de todo tipo de tasas. El mismísimo Georges W. Bush ya ha advertido que su plan va a ser financiado por los "contribuyentes". Es decir que las familias obreras deberán desembolsar pues varios miles de dólares cada una para tratar de reflotar a la banca, ¡en un momento en que muchas familias obreras no pueden ni siquiera permitirse disponer de una vivienda!

Si bien la crisis actual no presenta el aspecto súbito que tuvo el crack de 1929 si va a representar idénticos tormentos para los explotados del mundo entero. La verdadera diferencia no se sitúa tanto en el plano de la economía capitalista como en el de la combatividad y la conciencia de la clase obrera. Entonces, en 1929,  acababa de producirse la derrota de la Revolución rusa de 1917, el aplastamiento de las revoluciones como la que tuvo lugar en Alemania entre 1919 y 1923 mientras estaba en pleno auge la contrarrevolución estalinista. El proletariado mundial se encontraba totalmente aplastado y resignado. La crisis desencadenó, es verdad, importantes movimientos de parados en los Estados Unidos, pero estas movilizaciones no pudieron ir más allá y el capitalismo pudo arrastrar a la humanidad a la barbarie de la Segunda Guerra Mundial que costó 60 millones de muertos. Hoy la situación no es esa en absoluto. Desde 1968, el proletariado se ha desquitado de la capa de plomo de la contrarrevolución, y si bien las campañas de 1989 sobre el fin del comunismo le infligieron un golpe muy duro, lo cierto es que a partir de 2003 la clase obrera está desarrollando su lucha y su conciencia. La crisis económica puede ser el terreno fértil en que germinen la solidaridad y la combatividad obreras.

[1] Con el anuncio de todas estas quiebras en cadena no cabe otra cosa que indignarse ante las escandalosas sumas que se han embolsado los directivos de dichas entidades. Los de los cinco primeros bancos de Wall Street, por ejemplo, han cobrado más de 3 mil millones de $ en 5 años (según Bloomberg). Y hoy es la clase obrera la que sufre las consecuencias de su política. Si bien es cierto que no es lo descomunal de su salario lo que explica la crisis, sí muestra en toda su crudeza lo que es la burguesía: una clase de gángsteres sin la menor consideración por los trabajadores ¡esos mindundis!  

[2] Esta editorial se escribió el 27 de septiembre. Desde entonces, la quiebra de bancos ha continuado a un ritmo vertiginoso. Mientras en USA Morgan Stanley era salvada in extremis mediante la inyección de capital extranjero, en Gran Bretaña el Estado tenía que intervenir de nuevo para evitar la quiebra del Bradford & Bingley el octavo banco inglés, los gobiernos de Holanda, Bélgica y Francia tenían que actuar al unísono para impedir el hundimiento de Fortis entidad aseguradora y bancaria muy importante y el gobierno alemán tenía que hacer lo propio para que no cerrara el Hypo Real State, principal entidad hipotecaria del país (Nota de la Redacción de Acción Proletaria).

[3] Gran Depresión: es el nombre con el se conoce la crisis de 1929 que iniciada en Estados Unidos afectó severamente a toda la economía mundial.

[4] Los llamados "créditos dudosos" (o sea aquellos que muy probablemente no serán nunca  reembolsados) se sitúan hoy a nivel mundial, según las evaluaciones, entre 3 y 40 Billones de $. La imprecisión de esta horquilla deriva del hecho de que los bancos se han vendido unos a otros estos créditos dudosos hasta el extremo de que son incapaces de cuantificarlos

[5] Como dijo recientemente un periodista en la cadena francesa France 5. «Los Estados Unidos han jugado la prórroga gracias al crédito»

[6] Lo que ha sucedido finalmente el sábado 4 de Octubre (Nota de la Redacción de Acción Proletaria)

[7] El Plan Bush, sacado a flote en realidad por el partido de Obama, supone destinar OTRO BILLON de $  extraído de la explotación de la clase obrera a "recompensar" al sistema financiero. Además pone en un auténtico aprieto por ejemplo a los gobiernos europeos que se han reunido ayer para "no acordar nada" en un momento en que las sacudidas empiezan a llevarse más bancos del viejo continente, como hemos puesto de relieve en la nota 2, y a sabiendas de la cosa no acaba ahí pues las amenazas se ciernen sobre Unicredit en Italia y hay un run run incesante que se abate sobre la salud de muchas cajas de ahorro españolas. (Nota de la Redacción de Acción Proletaria, 5-10-2008)

[8] Donde el número de desahucios inmobiliarios ha aumentado un 48% en el primer trimestre de 2008

[9] Ver en Revista Internacional nº 134 "Crisis alimentaria, revueltas del hambre: Solo la lucha del proletariado puede acabar con las hambrunas" o http://es.internationalism.org/rint134-edito