Debate sobre 1917: La Revolución proletaria será mundial o no será

En la serie Rusia 1917

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El administrador del foro Comunistas Internacionales1 colgó amablemente nuestro texto de presentación de las Reuniones Públicas que realizamos sobre la Revolución Rusa al hilo del 90 aniversario de la misma2.

El compañero Marcos C. ha respondido con un texto señalando sus desacuerdos3. Es una contribución que se sitúa dentro del propósito que buscábamos con la publicación de la presentación de las reuniones públicas: animar un debate de alcance internacional.

Queremos saludar la voluntad de debate del compañero Marcos C., su espíritu abierto y su incansable búsqueda de la clarificación. En sus intervenciones en diferentes foros señala en todo momento tanto lo que acuerda como las discrepancias y no tiene inconveniente en dar a conocer textos nuestros a pesar de no compartir el conjunto de nuestras posiciones. Estas actitudes deben extenderse pues con ellas podremos armar un debate a escala internacional que nos permita abordar metódicamente las muchas y arduas cuestiones que conlleva la lucha por la liberación de la humanidad del yugo capitalista.

Una de ellas es reapropiarse de las experiencias pasadas de nuestra clase entre las cuales la Revolución Rusa ocupa un lugar preeminente. Sin embargo, ésta se ha visto manchada por el estigma del régimen que durante más de 60 años se ha presentado como su heredero y continuador: el estalinismo. La mayor mentira del siglo XX –consistente en identificar como “comunismo” los regimenes capitalistas de Estado que imperaban en la URSS o que todavía imponen su bota de hierro en países como China, Corea o Cuba- dificulta un análisis crítico y sereno de la Revolución de Octubre.

Para realizarlo es vital apoyarse en lo que dijeron otros revolucionarios de la época y, en particular, estudiar el análisis de una revolucionaria como Rosa Luxemburgo que siempre consideró a los bolcheviques como compañeros de combate4, lo que no le impidió –como ha sido siempre la tradición en el movimiento internacionalista- dirigirles críticas a menudo severas y que la historia ha verificado su validez. En un folleto escrito en 1918, Rosa encara así la experiencia rusa: «Lo que podrá sacar a luz los tesoros de las experiencias y las enseñanzas no será la apología acrítica sino la crítica penetrante y reflexiva. Nos vemos enfrentados al primer experimento de dictadura proletaria de la historia mundial (que además tiene lugar bajo las condiciones más difíciles que se pueda concebir, en medio de la conflagración mundial y la masacre imperialista, atrapado en las redes del poder militar más reaccionario de Europa, acompañado por la más completa deserción de la clase obrera internacional). Sería una loca idea pensar que todo lo que se hizo o se dejó de hacer en un experimento de dictadura del proletariado llevado a cabo en condiciones tan anormales representa el pináculo mismo de la perfección»5

Cara a ese esfuerzo de reflexión sobre la experiencia rusa, el compañero Marcos plantea numerosas cuestiones: ¿Estaba madura la atrasada Rusia para la revolución socialista? ¿Eran los bolcheviques un partido burgués jacobino? ¿Hay una continuidad entre Stalin y Lenin cuyo eslabón sería el “marxismo – leninismo” inventado por el primero? ¿Fue un golpe de Estado perpetrado por los bolcheviques? ¿Eran estos los continuadores del “bakuninismo – blanquismo” y no del marxismo, como afirma el compañero? ¿La concepción del partido que tenían los bolcheviques, basada en un partido de vanguardia, era completamente distinta a la de Marx y Engels?

En esta respuesta no queremos abordar tal cúmulo de cuestiones. Nos llevaría a realizar una especie de “tratado” que ahogaría el debate en lugar de favorecerlo, preferimos limitarnos a una cuestión y dejar que nuevas contribuciones, nuevas respuestas, lleven a abordar colectivamente las numerosas cuestiones evocadas por el compañero6.

Vamos a concentrarnos en la primera de ellas (¿estaba Rusia madura para el socialismo?). La respuesta que demos a esta cuestión y, sobre todo, la manera misma de plantearla es clave para entender lo que pasó en 1917.

¿Cómo se plantean las condiciones para el socialismo? ¿A nivel nacional o a nivel mundial?

Para el compañero la tragedia rusa fue el resultado de que Rusia no estaba madura para el socialismo, dado el peso enorme de su estructura social repleta de residuos feudales. De esta situación de inmadurez específica del territorio ruso, deduce el compañero que los bolcheviques eran un partido burgués jacobino y no podían instaurar más que un régimen capitalista.

Para avalar su tesis plantea varios argumentos de los cuales queremos analizar dos:

  • que Engels había señalado en 1894 que Rusia no podía saltar directamente al socialismo sin pasar previamente por una etapa capitalista;

  • que la consigna bolchevique de “paz, pan y tierra” era una consigna burguesa;

Antes que nada, debemos responder a una cuestión previa: ¿Cómo debemos plantearnos las condiciones de lucha por el comunismo? ¿Examinando país por país si se dan las condiciones para el comunismo o, por el contrario, viendo si el conjunto de las condiciones mundiales plantea o no la necesidad del comunismo?

Creemos que emplear el primer método nos lleva a un callejón sin salida. En 1914-18 la inmensa mayoría de países del mundo estaban preñados de residuos feudales y pre-capitalistas, en muchos de ellos el proletariado representaba un porcentaje reducido de la población. No solo estamos hablando de los continentes asiático y africano, sino igualmente de muchos países europeos. Su estructura interna “no estaba madura para el socialismo”. Pero es que, aún hoy, prácticamente 2/3 del mundo seguirían siendo territorios “no preparados para el socialismo” pues regímenes como el de Arabia Saudita, Irán, muchos africanos etc., son la expresión clara de la impronta de residuos pre-capitalistas sobre la estructura económica y social de esos países.

Del mismo modo, si hoy hiciéramos un análisis país por país de los 224 estados independientes que integran la ONU llegaríamos a la conclusión que al menos en la mitad de ellos el proletariado representa apenas un 10% de la población y que está sumergido en un mar de capas sociales campesinas y marginadas urbanas.

Si hemos de tomar como criterio para la revolución socialista la madurez de todos y cada uno de los países en el sentido de un desarrollo pleno de los mismos dentro del esquema capitalista ¡esas condiciones jamás se reunirán! La misma Rosa Luxemburgo hace una reflexión a este propósito muy acertada a nuestro juicio: «mucho antes de que se llegue a las últimas consecuencias del desarrollo económico, es decir, mucho antes de que se imponga en el mundo el régimen absoluto y uniforme de la producción capitalista, sobrevendrá la rebelión del proletariado internacional, que acabará necesariamente con el régimen capitalista»7.

La única forma científica de abordar las condiciones para el socialismo es plantearlas a nivel mundial. La Revolución Proletaria no es el producto de una suma de revoluciones nacionales sino el resultado de una lucha internacional del conjunto del proletariado. El comunismo, la revolución proletaria, no pueden plantearse más que como un fenómeno mundial, una lucha internacionalista de dimensión internacional desde su propio surgimiento en tal o cual país.

Creemos con ello seguir el método con el que en 1847, Engels en Los Principios del Comunismo empezó a encarar la cuestión: «Pregunta 19. ¿Es posible esta revolución en un solo país? No. La gran industria, al crear el mercado mundial, ha unido ya tan estrechamente todos los pueblos del globo terrestre, sobre todo los pueblos civilizados, que cada uno depende de lo que ocurre en la tierra del otro. Además, ha nivelado en todos los países civilizados el desarrollo social a tal punto que en todos estos países la burguesía y el proletariado se han erigido en las dos clases decisivas de la sociedad, y la lucha entre ellas se ha convertido en la principal lucha de nuestros días. Por consecuencia, la revolución comunista no será una revolución puramente nacional, sino que se producirá simultáneamente en todos los países civilizados, es decir, al menos en Inglaterra, en América, en Francia y en Alemania (…) Ejercerá igualmente una influencia considerable en los demás países del mundo, modificará de raíz y acelerará extraordinariamente su anterior marcha del desarrollo. Es una revolución universal y tendrá, por eso, un ámbito universal».

De este pasaje se desprende una clara perspectiva general:

1º Con el desarrollo del mercado mundial todos los pueblos de la tierra están estrechamente relacionados entre si formando parte de una mismo unidad que determina sus destinos;

2º La revolución proletaria será una revolución universal con un ámbito universal.

Hablar de una “revolución universal con un ámbito universal” no es ninguna utopía sino la respuesta más realista al marco global que el propio capitalismo ha legado: « La burguesía, al explotar el mercado mundial, da a la producción y al consumo de todos los países un sello cosmopolita. Entre los lamentos de los reaccionarios destruye los cimientos nacionales de la industria. Las viejas industrias nacionales se vienen abajo, arrolladas por otras nuevas, cuya instauración es problema vital para todas las naciones civilizadas; por industrias que ya no transforman como antes las materias primas del país, sino las traídas de los climas más lejanos y cuyos productos encuentran salida no sólo dentro de las fronteras, sino en todas las partes del mundo. Brotan necesidades nuevas que ya no pueden ser satisfechas, como en otro tiempo, con los frutos del país, sino que reclaman para su satisfacción los productos de tierras remotas. Ya no reina aquel mercado local y nacional que se bastaba a si mismo y donde no entraba nada de fuera; ahora, la red del comercio es universal y en ella entran, unidas por vínculos de interdependencia, todas las naciones. Y lo que acontece con la producción material, acontece también con la del espíritu. Los productos espirituales de las diferentes naciones vienen a formar un acervo común. Las limitaciones y peculiaridades del carácter nacional van pasando a segundo plano, y las literaturas locales y nacionales confluyen todas en una literatura universal»8.

El debate sobre la revolución en Rusia

Con este punto de vista, Marx y Engels llevaron el debate con los revolucionarios rusos de la década de 18709. En este debate se planteaba el siguiente dilema: ¿puede Rusia llegar al comunismo antes que los demás países o, por el contrario, tiene que alcanzar el mismo desarrollo capitalista que ellos para tener madurez para el socialismo?

Este debate, que hoy puede parecer absurdo, se planteó porque una corriente del pensamiento revolucionario ruso decía que la comuna agraria rusa que por aquellas fechas todavía subsistía podría constituir la base para la construcción del comunismo sin necesidad de esperar al desarrollo del capitalismo en dicho país. Lo que aquellos elementos pensaban era, por un lado, que se podía pasar directamente al comunismo “sin pasar por el capitalismo” y, por otro lado, que tal paso constituía un asunto específicamente ruso, una especie de “privilegio nacional de los pueblos eslavos”.

En un texto de 189410 Engels polemiza con un tal Tkachov que afirmaba que el “pueblo ruso” estaba “más adelantado para realizar el comunismo” que los “aburguesados obreros de Europa” debido a que tenía una institución comunista que era el Mir, la comuna agraria. Engels responde a esta pretensión absurda y de base nacionalista y racista, afirmando que el socialismo no puede instaurarse sin un desarrollo previo del capitalismo y con él de la clase proletaria. Pero Engels no habla para nada de que en Rusia tenga que haber un pleno desarrollo del capitalismo como condición para el paso de este país al socialismo, al contrario, admite que « no se puede negar la posibilidad de elevar esta forma social a otra superior11, si se conserva hasta que las condiciones maduren para ello y si es capaz de desarrollarse de modo que los campesinos no laboren la tierra por separado, sino colectivamente. Entonces, este paso a una forma superior se realizaría sin que los campesinos rusos pasasen por la fase intermedia de propiedad burguesa sobre sus parcelas. Pero ello únicamente podría ocurrir si en la Europa Occidental estallase, antes de que esta propiedad comunal se descompusiera por entero, una revolución proletaria victoriosa que ofreciese al campesino ruso las condiciones necesarias para este paso12». Frente a la distorsión que luego hicieron de esta polémica tanto mencheviques como socialdemócratas, es preciso señalar que Engels ve incluso la posibilidad de que sea la revolución rusa la que estimule el movimiento revolucionario internacional en Europa Occidental: «Pero en Rusia, al lado del florecimiento febril del fraude capitalista y de la propiedad territorial burguesa en vías de formación, más de la mitad de la tierra es posesión comunal de los campesinos. Cabe, entonces, la pregunta: ¿podría la comunidad rural rusa —forma por cierto ya muy desnaturalizada respecto de la primitiva propiedad común de la tierra— pasar directamente a la forma superior de la propiedad colectiva, a la forma comunista, o, por el contrario, deberá pasar primero por el mismo proceso de disolución que constituye el desarrollo histórico del Occidente? La única respuesta que se puede dar hoy a esta cuestión es la siguiente: si la revolución rusa da la señal para una revolución proletaria en el Occidente, de modo que ambas se completen, la actual propiedad común de la tierra en Rusia podrá servir de punto de partida a una evolución comunista13»

La lección que podemos desgajar de esta polémica es que Marx y Engels seguían viendo el proceso revolucionario desde una perspectiva internacional, no lo encaraban en absoluto –ni en Rusia ni en ninguna otra parte- como una suma de procesos dentro de cada país donde habría que juzgar en cada cual la madurez de su desarrollo capitalista. Es también notable subrayar que no negaban las particularidades de los distintos países –en el caso ruso, la supervivencia de la comunidad agraria-. Sin embargo, la forma de abordarlas no les llevaba a renunciar a la perspectiva internacional y al planteamiento autónomo del proletariado cayendo en fórmulas burguesas o de tipo híbrido. Les preocupaba en grado sumo las herencias precapitalistas del pasado –en la época que vivieron tenían un peso enorme- pero el método para resolverlas lo veían dentro de la propia revolución socialista internacional, a partir de la acción común y solidaria del proletariado internacional.

¿En 1917 la consigna “paz, pan y tierra” era una consigna de revolución burguesa?

A principios del siglo XX, el capitalismo había constituido el mercado mundial, las leyes económicas de la producción capitalista regían globalmente la marcha de todos los países de la tierra. Eso no quería decir, ni mucho menos, que todos los países eran plenamente capitalistas. En realidad, en la gran mayoría de ellos sobrevivían enormes restos feudales y pre-capitalistas. Sin embargo, el factor determinante de su evolución era la vida mundial del capitalismo mientras que los factores locales y nacionales habían pasado a ser secundarios14.

La primera guerra mundial (1914-18) arrastró a la mayoría de países –con distintos grados de intensidad- a un engranaje infernal de destrucción y matanzas. De este amasijo de ruinas y sangre en el que la barbarie capitalista había transformado el mundo no existía ninguna posibilidad satisfactoria de salir cada país por su lado, sólo podía salirse mediante una acción común y solidaria a escala internacional y esta empresa solo podía realizarla el proletariado mundial. Los revolucionarios de la época –no solamente los bolcheviques sino también los espartaquistas alemanes, los tribunistas holandeses, los maximalistas italianos, así como un amplio sector del sindicalismo revolucionario y del anarquismo- coincidían plenamente en ese criterio: la Revolución Proletaria Mundial era la única salida.

Un intenso debate de dimensión europea pero con ecos en otros países (USA, Japón, China, Argentina, México) se desarrolló en los medios proletarios: ¿Cómo entender esta terrible hecatombe? ¿Se podía concebir como un accidente en la marcha ascendente del capitalismo, como una nueva versión de las guerras napoleónicas que tras su terminación daría paso a una nueva etapa en su desarrollo?

Con diferentes grados de claridad, los revolucionarios entendieron que la Guerra Mundial marcaba el fin de la época ascendente del capitalismo y la entrada de este en una situación donde la única salida era la Revolución Mundial: « Al llegar a una fase determinada de desarrollo las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas, y se abre así una época de revolución social.»15

En el folleto sobre La Revolución Rusa, Rosa Luxemburgo polemiza con el centro socialista (Kautsky, menchevismo etc.) que consideraba que la revolución mundial no estaba todavía a la orden del día porque, según ellos, la mayoría de países “no estaban maduros para el socialismo”. A estos argumentos Rosa responde: «para cualquier observador reflexivo estos hechos refutan de manera decisiva la teoría que Kautsky compartía con los socialdemócratas del gobierno, que suponía que Rusia, por ser un país económicamente atrasado y predominantemente agrario, no estaba maduro para la revolución social y la dictadura del proletariado. Esta teoría, que considera que la única revolución posible en Rusia es la burguesa, es también la del ala oportunista del movimiento obrero ruso, los llamados mencheviques, que están bajo la experta dirección de Axelrod y Dan. En esta concepción basan los socialistas rusos su táctica de alianza con el liberalismo burgués (…) Según estos tres grupos, la Revolución Rusa tendría que haberse detenido en la etapa que, según la mitología de la socialdemocracia alemana, constituía el noble objetivo por el que bregaba el imperialismo alemán al entrar en la guerra; es decir, tendría que haberse detenido con el derrocamiento del zarismo. Según ellos, si la revolución ha ido más allá, planteándose como tarea la dictadura del proletariado, eso se debe a un error del ala extrema del movimiento obrero ruso, los bolcheviques. Y presentan todas las dificultades con las que tropezó la revolución en su desarrollo ulterior, todos los desórdenes que sufrió, simplemente como un resultado de este error fatídico».

El compañero Marcos ve el carácter inevitablemente burgués de la revolución rusa en el hecho de que «El lema principal de los Bolcheviques era Pan, Tierra y Libertad, algo similar a los Jacobinos de Francia, no una sociedad sin clases, sin estado, sin sistema monetario, sin líderes, y la eliminación del trabajo asalariado, que es el objetivo principal del socialismo-comunismo».

En la situación mundial de 1917 marcada por la guerra generalizada pero al mismo tiempo por el enorme rayo de esperanza que significó el Octubre ruso, ¿Cuál era el hilo conductor que llevaba a la sociedad sin clases, sin estado, sin trabajo asalariado? Ese hilo empezaba concretamente con la finalización de la guerra mediante la acción revolucionaria internacional del proletariado. Por referirnos a la situación en Rusia, tenemos que la burguesía liberal –apoyada por mencheviques y social revolucionarios- daba largas al asunto de la paz –pues en realidad abrigaba sus propias ambiciones imperialistas- dejando que la gente siguiera muriendo en el frente y que en la retaguardia se viviera al borde de la hambruna. Frente a ello, los bolcheviques fueron los únicos que alertaron a los obreros de esta maniobra dilatoria y reclamaron valientemente una paz inmediata y sin condiciones. Del mismo modo –y como ya hemos visto antes- la revolución proletaria no se declara ajena e indiferente a los problemas de las demás capas no explotadas de la población. Todo lo contrario, trata de encontrar junto con ellas, una salida. Por eso, los soviets obreros –animados por los bolcheviques- encararon el problema de la tierra que afectaba a la inmensa mayoría de la población rusa. Y no actuaron –como hicieron los social revolucionarios- proclamando fórmulas ingeniosas tan vacías como engañosas, sino impulsando un debate en el que participaron numerosos campesinos, muchos de ellos soldados que habían sido movilizados para la guerra y que hartos de tanto sufrimiento apoyaron a los bolcheviques. Rosa Luxemburgo en el folleto sobre la Revolución Rusa señala: «Desde el primer momento la fuerza motriz de la revolución fue la masa del proletariado urbano. Sin embargo, sus reivindicaciones no se limitaban a la democracia política; atacaban esa cuestión tan candente que era la política internacional al exigir la paz inmediata. Al mismo tiempo, la revolución abarcó a la masa del ejército, que elevó la misma exigencia de paz inmediata, y a la gran masa campesina, que puso sobre el tapete la cuestión agraria, que desde 1905 constituía el eje de la revolución. Paz inmediata y tierra: estos dos objetivos provocarían inevitablemente la ruptura del frente revolucionario. La reivindicación de paz inmediata se oponía irreconciliablemente a las tendencias imperialistas de la burguesía liberal, cuyo vocero era Miliukov. Y el problema de la tierra se erguía como un espectro terrorífico ante la otra ala de la burguesía, los propietarios rurales. Además significaba un ataque al sagrado principio general de la propiedad privada, punto sensible de toda clase propietaria».

Honestamente, no vemos ningún “jacobinismo” en la lucha de los bolcheviques. Fueron ellos precisamente quienes –frente a la teoría oficial del “carácter democrático burgués de la revolución rusa”- plantearon la cuestión de la naturaleza socialista y mundial de la revolución en curso. Y esto tuvo que hacerse mediante un debate apasionante en el seno del propio partido bolchevique puesto que en marzo de 1917 el comité central –compuesto por Kamenev, Molotov y Stalin- preconizaba el sostén al Gobierno Provisional basado en el dogma del “carácter burgués” de la revolución. Contra esta tesis, reaccionó Lenin –al volver de Suiza- junto con otros sectores del partido –en especial los jóvenes- llamando a la toma del poder por los Soviets. Se pueden analizar las Tesis de Abril o el texto posterior El Estado y la Revolución, para comprender lo que pensaba realmente Lenin: naturaleza proletaria, socialista y mundial de la revolución; consecuentemente con ello, defensa de los Soviet Obreros como la «forma al fin encontrada de la dictadura del proletariado».

Rosa Luxemburgo afirma: «En esta situación, la tendencia bolchevique cumplió la misión histórica de proclamar desde el comienzo y seguir con férrea consecuencia las únicas tácticas que podían salvar la democracia e impulsar la revolución. Todo el poder a las masas obreras y campesinas, a los soviets: éste era, por cierto, el único camino que tenía la revolución para superar las dificultades; ésta fue la espada con la que cortó el nudo gordiano, sacó a la revolución de su estrecho callejón sin salida y le abrió un ancho cauce hacia los campos libres y abiertos. El partido de Lenin, en consecuencia, fue el único, en esta primera etapa, que comprendió cuál era el objetivo real de la revolución. Fue el elemento que impulsó la revolución, y por lo tanto el único partido que aplicó una verdadera política socialista».

En Rusia el problema solo podía plantearse, únicamente a nivel mundial podía resolverse

Para Rosa Luxemburgo la teoría de Kautsky y los mencheviques sobre “el carácter burgués” de la revolución rusa «refleja el intento de sacarse de encima toda responsabilidad por el proceso de la Revolución Rusa, en la medida en que esa responsabilidad afecta al proletariado internacional, y especialmente al alemán; y también de negar las conexiones internacionales de esta revolución. Los acontecimientos de la guerra y la Revolución Rusa no probaron la inmadurez de Rusia sino la inmadurez del proletariado alemán para la realización de sus tareas históricas. Un examen crítico de la Revolución Rusa debe tener como primer objetivo dejar esto perfectamente aclarado. El destino de la revolución en Rusia dependía totalmente de los acontecimientos internacionales. Lo que demuestra la visión política de los bolcheviques, su firmeza de principios y su amplia perspectiva es que hayan basado toda su política en la revolución proletaria mundial».

En este pasaje, Rosa fustiga el cinismo y la falta de responsabilidad de los auténticos defensores de la “revolución burguesa en Rusia” (Kautski y los mencheviques y no los “jacobinos bolcheviques”). Pero al mismo tiempo nos muestra el drama de la Revolución de Octubre: era el primer paso en la revolución proletaria mundial y ese primer paso sólo podía avanzar si el resto del proletariado mundial –y especialmente el alemán- se unía al combate.

Los bolcheviques tenían muy clara esta situación. Lenin insistió en las Tesis de Abril que el objetivo no era «la implantación del socialismo como nuestra tarea inmediata, sino pasar únicamente a la instauración inmediata del control de la producción social y de la distribución de los productos por los Soviets de diputados obreros». En 1918 durante el debate sobre la Paz de Brest-Litvosk, insistió en que «mientras no estalle la revolución socialista internacional, que abarque a varios países y tenga fuerza suficiente que le permita ayudar a vencer al imperialismo internacional, mientras no ocurra eso, el deber ineludible de los socialistas triunfantes en un solo país (y especialmente si es un país atrasado) consiste en no aceptar el combate con los gigantes del imperialismo, en tratar de regir el combate, de esperar a que la contienda entre los imperialistas debilite a estos más aún, acerque más aún la revolución en otros países»16

No se trataba de construir el socialismo en un solo país, no era posible –como pide el compañero Marcos- implantar en los estrechos límites de Rusia una sociedad sin clases, sin estado, sin sistema monetario, sin líderes, y la eliminación del trabajo asalariado, solo era posible tomar las medidas mínimas para sostener el bastión conquistado por el proletariado, consagrándose simultánea y prioritariamente a la extensión de la revolución a otros países.

Se puede considerar si las medidas adoptadas en Rusia fueron las más adecuadas (Rosa Luxemburgo destacó algunas que eran erróneas: la cuestión nacional, la relación con los campesinos, el problema del terror etc.). Sin embargo, esos errores –que reflejaban confusiones existentes en el todo el movimiento obrero internacional17- solo se podían corregir en el marco de un debate mundial al servicio de la lucha por la Revolución Mundial. No se podían corregir dentro de las fronteras rusas porque dentro de ellas no existían las condiciones para superarlos. Y el factor determinante de esta imposibilidad no era el retraso o la inmadurez de Rusia sino la asfixiante realidad de que la revolución todavía se hallaba confinada en los límites de un país18.

Rosa Luxemburgo cierra su folleto diciendo «en Rusia el problema solo podía plantearse. No podía resolverse». En los confines de cualquier país –añadimos nosotros- el problema solo podía plantearse pero jamás resolverse. La construcción del socialismo solo puede empezar a abordarse a escala mundial.

Esta es una diferencia esencial entre las revoluciones burguesas y las revoluciones proletarias. La Revolución Inglesa (1640), la Revolución Norteamericana (1776) o la Francesa (1789) fueron revoluciones nacionales que permitieron a sus respectivos países un lento y progresivo desarrollo del capitalismo rodeado por todas partes de regímenes feudales. La Gran Bretaña pudo ser durante más de un siglo un régimen capitalista pionero sin sucumbir por ello a la presión de las sociedades feudales.

Cada Revolución social tiene sus leyes, sus métodos, sus condiciones propias. No podemos aplicar a la revolución proletaria las leyes y condiciones de las revoluciones burguesas. Las revoluciones burguesas pudieron ser realizadas por minorías ilustradas actuando en nombre del pueblo, la revolución proletaria solo puede ser realizada por la acción colectiva y consciente del proletariado organizado en Consejos Obreros. Las revoluciones burguesas tenían en la nación su marco natural y coherente de desarrollo, la revolución proletaria solo puede tener el mundo entero como tierra nutricia y campo de acción. Si no es capaz de alcanzar ese marco se ve condenada a la derrota y la degeneración, tal y como aconteció en Rusia a partir de 1921 con el retroceso y la derrota definitiva de la oleada revolucionaria mundial.

El marco nacional no sirve para comprender la revolución rusa y sus lecciones –tanto positivas como negativas. «La Revolución social del siglo XIX –decía Marx- no puede sacar su poesía del pasado, sino solamente del porvenir», la poesía de la revolución proletaria solo puede tener como marco el escenario internacional pues ese es su porvenir: unificar a los seres humanos en una comunidad humana mundial.

CCI 23-1-08

COMENTARIOS DEL COMPAÑERO MARCOS C.:

¿Cual es el punto que van a presentar? ¿Que fue una revolución proletaria en un país semi-feudal donde la gran mayoría de los trabajadores eran campesinos? Esa es la revolución permanente de León Trotski. ¿Que la revolución se degenero después de la muerte de Lenin y la toma del poder por José Stalin? La pregunta seria como Stalin pudo tomar el poder completo del partido, y de toda la sociedad Rusa, y que plataforma política usó para tomar el poder, y porque Trotski no pudo tomar el poder y perdió la popularidad entre los obreros, y porque el poder estaba centralizado en figuras, y en liderazgo, y porque Trotski asesinó cientos de Anarquistas, porque en los inicios él y Lenin quisieron militarizar los sindicatos y ordenaron el fusilamiento de un montón de obreros que se opusieron al Nuevo Plan Económico, y también porque Lenin dijo que el capitalismo de estado era una etapa hacia el socialismo. La otra pregunta seria porque los campesinos no le dieron su apoyo a los bolcheviques, y porque el lema de los bolcheviques eran pan, tierra y libertad, y no una sociedad sin clases, sin estado, sin líderes, y sin sistema monetario, sin la ley del valor

Comentario: El propio Vladimiro Lenin presentó repetidos argumentos de que la revolución Rusa no tenia un carácter proletario, cuando él mismo presentaba argumentos negativos en contra del campesinado, y cuando él mismo presento el argumento de que el Capitalismo de estado era una etapa hacia el socialismo, lo cual es un reconocimiento de que en Rusia no existían las condiciones materiales para establecerse una nueva sociedad, cuando el socialismo solamente puede surgir de las entrañas del capitalismo, y tiene que haber las condiciones materiales e ideológicas para darse ese paso, y para haber socialismo tienen que haber socialistas primeros, y el no apoyo que recibieron los Bolcheviques de parte de la gran inmensidad de los campesinos, los cuales no tenían todavía la educación socialista para poder levantar una sociedad sin clases, sin estado, y sin propiedades,

El lema principal de los Bolcheviques era Pan, Tierra y Libertad, algo similar a los Jacobinos de Francia, no una sociedad sin clases, sin estado, sin sistema monetario, sin lideres, y la eliminación del trabajo asalariado, que es el objetivo principal del socialismo-comunismo o, el propio partido de vanguardia, que es una creación de Karl Kautsky, lo que hace es enarbolar el liderazgo, y Marx nunca enarbolaron el concepto de partido de vanguardia, eso es completamente falso, el socialismo siempre ha planteado que la liberación de los trabajadores será el producto mismo de la lucha de los trabajadores mismo, no que las ideas vienen de la intelectualidad burguesa, y de los intelectuales pequeños burgueses, de por si Marx, es un producto de las ideas de los trabajadores, porque los trabajadores fueron los maestros de Marx y de Engels , no lo contrario.,

Los Bolcheviques solo representaban un 5% de la población, en una sociedad donde la gran parte de los trabajadores estaban integrados a la pequeña producción, a la producción agrícola, de grandes terratenientes, y era un país semi-feudal, y el prefacio de Engels del 1894 a unas de sus obras lo explica claramente que el desarrollo capitalista era primordial en el establecimiento del socialismo.

Después de la implementación del 'Comunismo de guerra" ( nombre hasta contradictorio en medio de una sociedad semi-feudal, y económicamente atrasada es una simple consigna, algo característico de la izquierda ) los propios obreros urbanos se rebelaron en contra del dominio del nuevo estado burgués, y el propio Lenin y Trotski ordenaron el fusilamiento de los obreros que se rebelaron en contra de las nuevas medidas, y en contra de la militarización de los sindicatos, en vez de llamarse una revolución proletaria, y una sociedad democrática, mas bien debería llamarse La dictadura de los bolcheviques,

El que parte de la experiencia de los Bolcheviques y del Leninismo tiene que terminar con conclusiones incorrectas, porque la mismas apreciaciones de Lenin son ampliamente incorrectas y distorsionantes.

No creo que el decir que la revolución bolchevique fue un golpe de estado de los propios Bolchevique sea una consideración de la burguesía de derecha, cuando el Partido Socialista de Gran Bretaña, el Movimiento Socialista Mundial y sus partidos acompañantes, y el Partido Socialista Laboral de EEUU tienen la misma consideración, y han existido por un periodo de 100 años, y dijeron desde sus inicios que solo capitalismo era lo que se podía desarrollar en Rusia, y que el Leninismo era una total distorsión del socialismo, y nunca fueron miembros de la Tercera Internacional, y plantearon desde sus inicios el desplome del capitalismo de estado, y nunca le brindaron apoyo ni a la primera, ni a la segunda guerra mundial, ni le brindaron apoyo ni al Leninismo, ni al Stalimismo, ni al Trotskismo, ni al Maoísmo, ni al Blanquismo de la izquierda, ni fueron parte del llamado Bloque anti-imperialista del Estalinismo.

El llamado Marxismo-Leninismo creado por José Stalin para establecer una ligazón entre Marx y Lenin es una total distorsión, cuando se hacen comparaciones se puede ver que el Leninismo es una total aberración a las ideas del socialismo y una corriente peligrosa dentro del movimiento obrero, que solo conduce hacia el capitalismo de estado, al blanquismo, a la teoría conspirativa, y a una sociedad secreta de conspiradores, y en vez de llamarse marxismo-Leninismo, mas bien debería llamarse Blanquismo-Leninismo, porque está basado en la teoría conspirativa, que fue la lucha en la primera internacional en contra del Bakunismo-blanquista, y fue en medio de esta lucha fue que Engels creó el concepto de Marxista y Marxismo, por lo cual se podría considerar a Engels como el propio fundador del concepto de Marxismo, cuando el propio Marx no se llamaría ni Marxista, ni nunca fundo una corriente llamada Marxismo, el era un socialista revolucionario, no un reformista, ni nunca enarbolo una corriente de lucha de guerrilleros, y de grupitos armados conspirando.

El surgimiento de la URSS mas bien lo que hizo fue retrasar el surgimiento del verdadero socialismo y mas con la confusión universal que creo en medio de los trabajadores el propio Estalinismo, y la época de terror que creo en un periodo de mas de 30 anos en contra de la propia clase obrera, de hecho en el mundo no se propago la idea del socialismo, o del Marxismo, sino mas bien se propago el Leninismo, y el Estalinismo, que en nada conducen a el establecimiento de una nueva sociedad sin clases, sin estado, y sin lideres, es todo lo contrario, hacia la perpetuación del estado, y del absolutismo, y la propia consigna del anti-imperialismo de Lenin, es simple nacionalismo encubierto

3 Ver Apéndice

4 La relación entre los bolcheviques y Rosa Luxemburgo fue siempre de respeto mutuo y de colaboración fraternal. Formaban parte de la Izquierda revolucionaria que luchó incansablemente contra la degeneración de la socialdemocracia y colaboraron en numerosas ocasiones, especialmente en 1907 al lograr que el Congreso Internacional de Sttutgart adoptara una clara Resolución contra la guerra, en 1914 en la lucha contra la guerra imperialista y contra la traición de la socialdemocracia y, de forma aún más directa, desde 1918 en la lucha por la Revolución Mundial. Cuando llegó en enero de 1919 la noticia del vil asesinato de Rosa por los esbirros mandados por la Socialdemocracia, los bolcheviques organizaron inmediatamente una campaña de denuncia y solidaridad internacional.

6 En todo caso el lector interesado puede consultar en nuestra Web un folleto sobre la Revolución Rusa así como los artículos aparecidos en la última Revista Internacional nº 131. Ver respectivamente: http://es.internationalism.org/revorusa/titulo.htm y http://es.internationalism.org/rintsp131internationalisme

7 Rosa Luxemburgo: La Acumulación de Capital página 380 de la edición española

9 Creemos que el compañero Marcos se está refiriendo a este debate

10 Acerca de la cuestión social en Rusia (Engels 1894). Este texto contiene una recopilación de una respuesta de Marx y Engels a revolucionarios rusos fechada en 1875 a la que agrega unas “Palabras finales” escritas en 1894. Ver http://www.marxists.org/espanol/m-e/1890s/1894rusia.htm .

11 Se refiere al Mir, la comuna campesina rusa.

12 El subrayado es nuestro

13 El subrayado es nuestro

14 Hay que observar que en la propia Rusia –como resultado de la evolución económica mundial- se había dado un fuerte desarrollo capitalista que la había llevado a ser quinta productora mundial, a tener la mayor fábrica de la época (con 40000 obreros) y a la desaparición casi completa de la primitiva comuna agraria.

15 Marx: Prefacio de la Contribución a la crítica de la economía política (1859). Se puede ver en: http://www.marxists.org/espanol/m-e/1850s/criteconpol.htm

16 Obras Escogidas tomo II página 728 edición española.

17 Existe el mito –que carece de la más mínima base histórica documental- consistente en atribuir única y exclusivamente a los bolcheviques errores teóricos y políticos que en realidad eran compartidos en grados mayores o menores por los demás grupos revolucionarios de la época. Por ejemplo, se puede examinar el programa del partido comunista alemán –redactado en diciembre de 1918 por Rosa Luxemburgo- y se comprobará que contiene errores similares a los de los bolcheviques sobre que el partido toma el poder en nombre de la clase, el capitalismo de estado etc. Al señalar esto no queremos eximir a los bolcheviques de la responsabilidad de sus errores y menos aún de la necesidad de criticarlos a fondo, sino de comprender que los bolcheviques expresaban las dificultades y limitaciones del movimiento obrero de la época y que no eran de una naturaleza especial y distinta, por ejemplo, “revolucionarios jacobinos burgueses”.

18 En el caso de que la revolución hubiera comenzado en Gran Bretaña o en Alemania los problemas hubieran sido los mismos y su solución no se hubiera podido hallar dentro del país sino a nivel internacional.