Acercamiento a las luchas sociales en Perú

Versión para impresiónEnviar por email

Un compañero de Lima que mantiene correspondencia y debate regular con nuestra organización nos transmitió recientemente un artículo que publicamos en Acción Proletaria nº 195  sobre la combativa huelga minera en ese país. Actualmente, sin haberse apagado totalmente los ecos de esta lucha, un movimiento de maestros se ha extendido por todo el país. El compañero nos ha enviado con gran rapidez –cosa que saludamos calurosamente- dos comunicaciones que agrupamos en el artículo siguiente.

Actualmente, el proletariado mundial se está recuperando penosamente y no sin dificultades del largo periodo de retroceso que sucedió a los acontecimientos de 1989 (caída del bloque ruso presentado falsamente como “comunista”) y a la gigantesca campaña anti-comunista que le sucedió. Una nueva generación de proletarios se lanza al combate con muchas menos ilusiones que sus mayores pues contempla un capitalismo que lleva años y años de precariedad, desempleo, pobreza, guerras, desastres climáticos… Las generaciones obreras que participaron en grandes luchas en los años 60-70 fueron tentadas por la ilusión que vendieron profusamente los gobiernos de “un mañana mejor”, las generaciones obreras actuales –tanto las más veteranas como las más jóvenes- comprueban amargamente que el “mañana no puede ser otra cosa que peor”. Las luchas tienden a desarrollarse pero, más importante aún, minorías de compañeros por todo el mundo animan una reflexión, se plantean un debate, participan en los primeros pasos de una gran debate internacional, sobre cómo luchar, qué perspectiva, como poder barrer al capitalismo de la faz de la tierra y poder empezar una nueva sociedad partiendo de la comunidad y la solidaridad mundial que el proletariado es portador.

Es importante que de forma rápida circulen experiencias, lecciones, informaciones, de las luchas obreras que van surgiendo en el mundo. Es importante que, pese a los medios de difusión limitados con los que contamos, se transmitan rápidamente lecciones, conclusiones, experiencias, para que todos los trabajadores del mundo puedan beneficiarse de su mayor riqueza: su carácter internacional, su solidaridad internacional, su conciencia internacional. Por eso la aportación del compañero es un ejemplo que animamos a desarrollar lo más posible.

Pero apreciamos igualmente la profundidad de su análisis. El compañero ha distinguido claramente entre la fuerza solidaria que animaba la huelga minera y, en cambio, las trampas nacionalistas y localistas que desde un principio han trabado a los compañeros de la enseñanza. No sólo hay que aprender de los puntos fuertes sino también –y quizá más aún- de las debilidades y las derrotas. No pretendemos traer “buenas noticias para animar”. Eso no lo necesita el proletariado. Pretendemos aportar la realidad tal cual es para que un análisis a fondo y crítico pueda contribuir a la conciencia y la fuerza necesarias para cambiarla.

Huelga de maestros en Perú

   El día 19 de junio el dirigente magisterial Huaynalaya convocó a una huelga nacional que tuvo eco en todo el país. Desde ese día base tras base se ha ido sumando a la huelga. Huaynalaya es calificado por la prensa como pro-senderista frente a las posiciones mayoritarias del sindicato magisterial SUTEP que responden al partido Patria Roja que asume una línea pro-china.

   Al tener convocatoria el llamado de Huaynalaya, el propio sindicato ha decidido plegarse a la huelga el día jueves 5 de julio. Los días anteriores, las periodistas que tienen programas políticos con mayor sintonía (Rosa María Palacios y Cecilia Valenzuela, autotituladas liberales y la primera, vinculada a la segunda mina de oro más grande del mundo –Yanacocha-) le han dedicado largos espacios a denigrar la huelga.

   La posición de la prensa es clara. Los maestros son los culpables de su propia incapacidad intelectual y de su actitud huelguística que priva a los niños y adolescentes de todo el país de valiosas horas de clases. Hay que notar que este argumento en sí es contradictorio pues ¿qué se ganaría asistiendo a clases con maestros incapaces? En realidad lo que temen es a los escolares en las calles apoyando a sus maestros como lo hicieron en el año 77 y experiencia de la cual surgieron jóvenes militantes de los distintos partidos que luego se volcaron a la lucha armada.

   La periodista palacios preguntó al ministro que el magisterio peruano tiene 250 mil maestros y que solo estarían en huelga 5 mil. La propia periodista desmintió aquello y el ministro nada pudo decir ante las evidencias. A su vez las movilizaciones están en todo el país: Juliaca, Puno, Ucayali, Ayacucho, Huanuco. No solo marchan maestros sino toda la población. Está sucediendo la misma circunstancia de hace dos meses cuando los mineros movilizaron a casi todo el país. El trabajo de coordinación y las posiciones más combativas que puedan realizar balances de estas experiencias aún es limitado. Los sindicatos siguen teniendo el principal papel y terminan volviéndose un freno ante las reivindicaciones que jamás concluyen por parte del proletariado.

Reflexión sobre las luchas actuales

   Las luchas que se desarrollan actualmente en Perú, en casi todo el país (Ancash, Arequipa, Ayacucho, Huancavelica, Huanuco, Ica, Junín, Lambayeque, Lima, Loreto, Ucayali, Piura, Puno y San Martín), son el resultado de una confluencia de acontecimientos que tienen su origen en dos grandes fuentes de protesta. Por una parte los reclamos regionales sobre todo y con mucha potencia en Pucallpa en donde la ciudad fue tomada y aislada durante más de 15 días y por otra parte la huelga del sindicato de maestros del SUTEP iniciada el 19 de junio en provincias por maestros que están en contra de la dirigencia de Patria Roja (parte de la izquierda de la burguesía) y suscrita, posteriormente por el sindicato en conjunto y con la adhesión de la mayoría de los 320 mil maestros del Perú a partir del día jueves 5 de julio.

   La movilización de los maestros por todo el país en confluencia con los reclamos regionales (disímiles y por su carácter, muy localistas) suscitó una reacción gigantesca de masas por todo el país. El número de heridos y detenidos no se conoce, la cantidad de locales tomados, incendiados y destruidos incluyendo choques con la policía se han dado prácticamente en casi todos los departamentos que están en lucha. La propia Defensoría del Pueblo ha señalado que actualmente existen 75 conflictos en el país sin resolver, es bastante probable que la cifra sea más alta.

   Tomando en cuenta quienes canalizan estas luchas, por un lado los gobiernos regionales y por otro los sindicatos y gremios locales, se puede observar hacia donde derivará todo el proceso. Hacia la búsqueda de una solución a los conflictos guiados por los propios organismos de los gobiernos regionales, más los gremios y los sindicatos como intermediarios de la población ante el gobierno. El camino que sigue este proceso es el de un nuevo reordenamiento burgués que se oriente cada vez más hacia la izquierda del capital, con los típicos llamados a la conciliación de clases y a la defensa del país.

   En la marcha del SUTEP del día viernes 6 de julio, marcharon del brazo las dos facciones del SUTEP, los congresistas de UPP y del Partido Nacionalista. Todos estos elementos señalan claramente como la maniobra de la burguesía es oponer el problema social a un problema entre posiciones de izquierda y derecha. La intención es buscar una salida que se acerque a las posiciones que Chávez está manejando en Venezuela, Ecuador y Bolivia. Todos están felices con la maniobra: maoístas, guevaristas (que ya militan allí), nacionalistas y todos aquellos que esperan una cuota de poder, dinero y de mantenimiento del orden actual.

   El ala derecha del capital denuncia las ingerencias de Chávez en el Perú, señala como el ALBA se acerca a los comerciantes locales y cuestiona su ingerencia en Puno y señala lo extraño de que su presidente regional tenga una foto de Chávez tras su escritorio en lugar de la de García.

   El eterno juego izquierda-derecha, democracia-dictadura tiene su nueva versión. El proletariado en el Perú ya conoce estas maniobras con claridad por lo menos desde el general Velasco Alvarado (1968-1975). La burguesía peruana necesita resistir pues gigantescos negocios le esperan, para ello cuenta con todas sus facciones.

   En realidad el problema no surge desde las posiciones que oponen derecha-izquierda o democracia-dictadura. Las posiciones que regirán el destino del Perú y de todo el planeta son las que oponen proletariado a burguesía. Por eso hay que señalar que en estas luchas la posibilidad de una perspectiva autónoma para el proletariado aún es muy lejana, a diferencia de los embriones de lucha que cuestionaron a los sindicatos en la última huelga minera de abril-mayo, posiciones fundamentales para que el proletariado consiga su autonomía y luche por sus propios intereses.

    Las luchas de ahora y pese a la violencia desatada no marcan una perspectiva autónoma para el proletariado en donde este luche por sus propios objetivos y por su propio programa. El proletariado está atado en estas luchas a los intereses de burguesías locales y de sus aliados pequeños burgueses de todo tipo (intelectuales, periodistas, etc.), pero a su vez los proletarios que intervienen en estas protestas  deben constituir embriones que puedan extraer balances de estas intervenciones y que luego pugnen por su propio camino, el camino de la única clase que puede cambiar todo el panorama del planeta rodeado de miseria, muerte y destrucción, esta única clase es el proletariado.

                                                           Lima, 9 de julio del 2007.