Reunión Pública 11 de Marzo en París: luchas de los estudiantes contra el CPE -debate sobre las experiencias y perspectivas

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Presentación de la Reunión Pública del 11 de Marzo en París: ¡Estudiantes, obreros empleados o en paro, una misma lucha contra el capitalismo!

 

Cómo ya sabréis por los medios de “información”, ayer por la tarde los estudiantes de las universidades de la región parisina fueron a la Sorbonne, que desde hace varios días está ocupada por alrededor de cincuenta estudiantes de esta facultad situada en el centro de París. La asamblea general de estudiantes de ayer por la mañana de la facultad de Censier, había decidido enviar una delegación masiva para llevar comida a sus camaradas, cercados en la Sorbonne por un cordón de policías.

Cientos de estudiantes entraron por la fuerza en la Sorbonne por las ventanas; pero el movimiento de solidaridad con sus camaradas hechos rehenes es muy heterogéneo. Ciertos estudiantes, sobre todo los de Censier, han intentado discutir con los gendarmes. Algunos gritaban la consigna: «¡CRS[1] únete!», otros «¡el RMI[2] para Sarkozy!». Los antidisturbios no cargaron, aunque los más nerviosos dieron empujones y algún porrazo. A pesar de las escaramuzas, que sepamos no ha habido arrestos en ese momento. Parece evidente que las fuerzas del orden tenían la consigna de no cargar, lo que permitió que los estudiantes entraran en la Sorbonne forzando las puertas y las ventanas. Cientos de estudiantes caían así en una trampa.

Esa misma noche la situación cambió y hubieron enfrentamientos violentos entre los estudiantes y las fuerzas del orden. A las 4 de la madrugada, los CRS evacuaron la Sorbonne a trompazos y con bombas lacrimógenas. Muchos estudiantes fueron arrestados.

Los hijos de la clase obrera han sufrido pues la misma tragedia que la cabra del Sr. Seguin[3]. Han aguantado hasta la madrugada y luego el lobo se los ha comido.

Frente a la represión, los arrestos y la ocupación policial de las universidades, llenas de soplones y agentes especiales, la CCI denuncia rotundamente los ataques que el Estado “democrático” burgués ha desencadenado contra los hijos de la clase obrera. La CCI se declara solidaria con los hijos de la clase obrera, atacados con el CPE[4], golpeados y arrestados por la policía.

Hoy “el orden reina” en la Sorbonne. Los hijos de la clase obrera han perdido una batalla, pero el proletariado no ha perdido la guerra de clases.

La mejor solidaridad que la clase obrera puede aportar a las jóvenes generaciones frente a los ataques del capitalismo, es emprender desde ahora la lucha en todos los sectores contra el CPE, contra todos los ataques la burguesía y contra la represión. La clase obrera tiene que exigir la liberación de sus hijos capturados en los coches celulares.

Para eso hay que desarrollar en los centros de trabajo asambleas generales masivas, lugares de discusión. Hay que hacer manifestaciones masivas en la calle.

Pero antes de movilizarse es preciso reflexionar, discutir todos juntos sobre las perspectivas y los medios de lucha; puesto que el fin no justifica todos los medios. Los elementos más conscientes y más claros de la clase obrera, los elementos más conscientes de la juventud estudiantil tienen que jugar un papel de vanguardia para que la respuesta contra el CPE no sea una aventura sin futuro. Lo que ha pasado en la Sorbonne esta noche es sólo un episodio de un movimiento más amplio, un movimiento que en un momento u otro va a extenderse como una mancha de aceite más allá de las fronteras nacionales.

Pero volvamos ahora rápidamente a los acontecimientos de las últimas semanas.

A pesar del bloqueo de los medias burgueses, y particularmente de la TV, a pesar de la dispersión del periodo de vacaciones escolares, desde el principio del mes de Febrero, los universitarios, y en menor medida los estudiantes de institutos, se han movilizado en la mayoría de las universidades de las grandes ciudades del país para protestar contra el famoso CPE que acaba de adoptarse en la Asamblea nacional.

Desde que tuvimos eco de lo que pasaba en las facultades, y particularmente en Paris 3-Censier, movilizamos inmediatamente nuestras fuerzas para intentar comprender lo que pasaba y el significado de este movimiento.

Hoy podemos afirmar claramente que ese movimiento de jóvenes estudiantes no tiene nada que ver con una agitación interclasista, a pesar de que, evidentemente, en las facultades hay hijos de la burguesía y de la pequeña burguesía, la mayoría hostiles a la huelga y que se hacen muchas ilusiones sobre el porvenir que les promete el capitalismo. La lucha de los estudiantes contra el CPE, sea cual sea su resultado, no es sólo una llamarada, una revuelta sin porvenir. La CCI saluda vivamente este movimiento que se inscribe plenamente en el combate de la clase obrera.

¿Porqué?

Primero porque la revuelta de estudiantes es una respuesta legítima a un ataque económico directo, masivo y frontal contra el conjunto de la clase obrera. Con el «Contrat Première Embauche» las nuevas generaciones tendrán aún más precariedad y miseria cuando terminen su formación.

Luego porque los estudiantes se han movilizado inmediatamente en un terreno de clase, como han mostrado magistralmente en la manifestación del 7 de Marzo. Han sido capaces de dejar de lado sus reivindicaciones específicas (como la reforma del LMD[5] por ejemplo), para plantear reivindicaciones con las que se identifica toda la clase obrera.

En fin, porque por primera vez desde Mayo del 68 hemos visto a los estudiantes lanzar consignas llamando a la solidaridad y la unidad de toda la clase obrera: «¡Trabajadores, desempleados, universitarios y estudiantes de institutos, una misma lucha!».

En realidad han ido más lejos que en Mayo del 68: al contrario que la generación de Mayo del 68, que estaba fuertemente marcada por el espíritu contestatario y lo que entonces se llamaba «conflicto generacional», hoy los estudiantes han planteado la necesidad de luchar unidos, no sólo todos los sectores de la clase obrera, sino también las distintas generaciones, los que son atacados con el CPE y los jubilados y futuros jubilados que serán atacados con un contrato «dernière embauche» (de último empleo).

Si la nueva generación, en ciertos aspectos, es mucho más madura que la de finales de los años 60, es precisamente porque las condiciones objetivas han madurado: la crisis económica se ha profundizado y pone al descubierto hoy la quiebra irremediable del sistema capitalista.

Pero los estudiantes de hoy han ido aún más lejos que sus mayores de Mayo del 68 en la forma en que han tomado la lucha a su cargo, apropiándose sorprendentemente y notablemente de los métodos de lucha del movimiento obrero y haciendo vivir la solidaridad en la lucha. Y este método se ha visto claramente en las asambleas generales en Censier; no en el encierro de la Sorbonne.

Lo primero queremos evocar lo que ha pasado estos días en la facultad de París 3-Censier.

Todos los días, los estudiantes y los asalariados[6] en huelga ocupan los anfiteatros y celebran asambleas generales masivas.

Hemos sido testigos de lo que ha sucedido en estas asambleas de Censier y podemos afirmar rotundamente que funcionan según el modelo de los Consejos obreros. La riqueza de las discusiones, en las que todos pueden tomar la palabra y expresar su punto de vista, la forma en que la tribuna organiza los debates, las votaciones, la formación de diferentes comisiones, el nombramiento de delegados elegidos y revocables que tienen que rendir cuentas a las asambleas soberanas, toda esta dinámica, este método de lucha, son los que han surgido en los momentos más álgidos de la lucha de clases: en 1905 y 1917 en Rusia, en 1918 en Alemania, en Polonia durante la huelga de masas en agosto de 1980.

Para nosotros, está claro que el pulmón del movimiento, el epicentro del seísmo, no está en la Sorbonne, donde los estudiantes se han encerrado en la facultad, rodeada por los CRS. El epicentro del seísmo está en la facultad de Censier, y la burguesía lo sabe. Por eso los medias han hecho mutis total sobre las asambleas generales de Censier.

Los estudiantes de Censier han conseguido arrastrar a sus profesores y al personal administrativo a la huelga. Han conseguido desarrollar un movimiento solidario y unido, hasta tal punto que se ha decidido hacer asambleas comunes los estudiantes y los asalariados de la facultad.

¿Cómo estos jóvenes, algunos –incluyendo dirigentes del movimiento- en el primer año de facultad, han podido avanzar tan rápido y tomar decisiones como las que hemos visto desde la manifestación del 7 de Marzo?

Simplemente porque el rechazo del Sr. Villepin[7] a tomar en cuenta sus reivindicaciones después de la manifestación del 7 de Marzo ha empujado a los estudiantes a abrir sus asambleas generales a los asalariados y a darles la palabra. En 1968, fue precisamente el encierro de los trabajadores en las fábricas, preconizado por los sindicatos, lo que permitió a la burguesía llevar a la clase obrera a la derrota.

La mayoría de obreros ya no podían ir a discutir con sus camaradas de otras fábricas ni con los estudiantes, puesto que se dejaron encerrar tras los muros de sus centros de trabajo. Los jóvenes tienen que aprender de esta experiencia para impedir las maniobras y evitar las trampas que les tienden los saboteadores de todo pelaje que quieren enviarles a la derrota divididos y aislados.

Pero para volver a lo que ha pasado en Censier desde el 7 de Marzo:

Después de la manifestación, una pequeña minoría de obreros de otros sectores, militantes revolucionarios y padres de estudiantes en lucha fuimos a ver lo que pasaba en las facultades. Y lo que vimos y escuchamos en  las asambleas generales de Censier nos llevó a reconocer en esta movilización estudiantil contra el CPE un combate que se integra plenamente en la lucha de la clase obrera. Una vez más tenemos que insistir que el porvenir de la sociedad humana está en manos de la nueva generación. El viejo topo de la historia, como decía Marx, ha trabajado bien; el marxismo, la teoría revolucionaria del proletariado, se ha verificado.

Los militantes de la CCI hemos intervenido en las asambleas generales como trabajadores y padres de estudiantes en lucha; pero lo que ha guiado el sentido general de nuestras intervenciones es el cuadro de análisis de la CCI, que es lo que puede dar una perspectiva para que la lucha de los estudiantes no quede aislada.

Desde que hemos comprendido lo que estaba pasando en Censier, hemos decidido combatir el trabajo sucio de los medias burgueses; por eso nuestra hoja de intervención se está traduciendo a otros idiomas (ya está en nuestra página web en inglés y en español, lo que quiere decir que la clase obrera y los universitarios de Europa y del continente americano pueden informarse de lo que pasa en Francia).

En las asambleas generales de estos dos últimos días, los profesores de la universidad de Censier y el personal administrativo han aportado un soplo de aire fresco al movimiento. Han hecho varias intervenciones para afirmar que participarían activamente en la extensión de la lucha en las facultades; han tratado de arrastrar a los estudiantes más vacilantes y hostiles a la lucha ofreciéndoles garantías de que no se penalizaría a los alumnos huelguistas en los exámenes o las becas.

En fin, para resumir, retomamos y hacemos nuestro esto que dijo un profesor de París 3 : «Los estudiantes de Censier han inventado algo nuevo, algo muy pujante que va a arrastrar tras ellos a otras universidades. Y eso lo hemos visto muy claramente en la manifestación del 7 de Marzo»

Efectivamente, ¿Qué pasó el 7 de Marzo?

Más de mil estudiantes se juntaron en el atrio de la facultad de Censier para ir juntos a la manifestación organizada por todos los sindicatos y partidos de izquierda. Cuando se dieron cuenta de que los cortejos sindicales, y particularmente el de CGT[8], se situaba a la cabeza de la manifestación, los estudiantes se dieron la vuelta, tomaron el metro para situarse delante de las cohortes sindicales arrastrando tras de sí a sus camaradas de otras facultades. De esta forma, los jóvenes estudiantes en lucha se unieron espontáneamente a la cabeza de la manifestación tras una única pancarta, gritando consignas unitarias, exigiendo la retirada pura y simple del CPE; mientras que el panfleto difundido por el PCF[9] ¡no dice ni una palabra de la retirada del CPE! (lo tenemos aquí y los camaradas pueden comprobarlo)

Gracias a este truco de sioux, de los estudiantes de Censier, el cortejo del viejo dinosaurio estalinista se quedó a la cola de los chicos del Mamut de la educación nacional[10]. La CGT se vio obligada a enganchar sus vagones herrumbrosos a la locomotora de esta joven generación, una generación que Rosa Luxemburgo llamaba con razón, ¡«la flor y nata del proletariado»!

Como en Mayo del 68, la clase dominante y sus fuerzas de encuadramiento en las filas obreras han sido sorprendidas y superadas por la situación. Y, tenemos que reconocerlo, en cierta medida, a la CCI también nos ha sorprendido la vitalidad y la creatividad de los estudiantes más lanzados.

Una prueba de que la CGT no había previsto el desplante que recibió es que, tras la manifestación del 7 de Marzo, en una entrevista televisada en la cadena LCI, el líder de la CGT, Bernard Thibault, declaró a los periodistas que: «Es verdad que en esta manifestación había una parte imprevista».

También debido a esta «parte imprevista», porque la situación les ha desbordado, las “fuerzas” del PCF nos agredieron en la manifestación, principalmente en nuestro puesto de venta. Uno de los “fuertes” nos dijo: «Me dan ganas de partiros la cara. No tenéis vergüenza de repartir vuestro folleto [Cómo pasó el PCF al terreno del capital] cuando ya no hay estalinistas en el PCF» (sic)

Vamos a detenernos aquí por lo que concierne a los hechos anecdóticos. Los camaradas, y sobre todo los estudiantes que están en la sala, podrán completar, rectificar o precisar esta presentación en el debate.

Pero sí queremos plantear brevemente un punto sobre el mutis de los medias.

Acordémonos que el otoño anterior, cuando se produjeron los disturbios en los barrios periféricos, la burguesía no se privó de dar la matraca ideológica a bombo y platillo, no sólo en Francia, sino en todos los rincones del planeta. En todas partes, en todos los países de todos los continentes, los disturbios en Francia fueron portada de los periódicos y los informativos de TV.

¿Qué pasa hoy con los medias? Hasta la manifestación del 7 de Marzo, punto en boca, día tras día nos han machacado con la gripe aviar, el sórdido asunto de la “banda de los bárbaros”[11] y otras cortinas de humo para entretener a la galería y sobre todo para no hablar de lo esencial, es decir, de la movilización de los estudiantes contra el CPE.

¿Porqué los medias a sueldo del capitalismo han guardado silencio sobre la huelga de estudiantes y sin embargo metieron tanto ruido sobre los disturbios en los suburbios? Sencillamente porque, al contrario de los altercados desesperados de los jóvenes de los suburbios, la lucha de los estudiantes no es un fogonazo que se extingue apenas prender, sino que es portadora de una perspectiva de futuro para la sociedad.

Y si hoy los medias rompen el muro de silencio es sólo para servir los intereses de la burguesía. Nos presentan a los estudiantes como simples revoltosos. Ese es el mensaje que quiere hacer colar Mr Tony Blair, como se puede comprobar en la portada del Times, que el día siguiente de la manifestación del 7 de Marzo ponía en titulares: «RIOTS…», es decir, revueltas, altercados, «en las universidades fracesas».

En cuanto a los medias franceses, ahora aportan su granito de arena al sabotaje de la lucha de clases. No únicamente los diarios de derechas, como Le Figaro, o Le Parisien, sino también los de izquierda, como Liberation, dirigido por el ex/sesentayochesco Serge July, que nunca se verá afectado por el paro.. Así la edición del 10 de Marzo de Liberation se distribuía gratuitamente en el hall de Censier, porque había un pequeño artículo ridículo sobre la huelga en esta facultad, titulado «un aire de Mayo del 68».

El mensaje es, si se nos perdona la expresión, muy puta. Un aire de Mayo del 68 quiere decir que los estudiantes se habrían dedicado exclusivamente a cantar canciones revolucionarias, invitando al grupo de teatro “Jolie môme” el 3 de Marzo al recinto de la facultad; pero no se dice ni una palabra sobre la dinámica de las asambleas generales, sobre la unidad y la solidaridad del movimiento, que ha arrastrado a los profesores y al personal administrativo a la huelga.

Y este silencio no se debe para nada a que los periodistas de Libé o de la TV no estuvieran al corriente, puesto que han ocupado la facultad con sus cámaras y entrevistas. El Estado francés puede acuñar una preciosa medalla para sus periodistas y sus imágenes tan artísticas.

Para la CCI está claro que el movimiento de la juventud universitaria da miedo a la clase dominante. Monsieur Villepin y sus colegas, de derechas y de izquierdas, simplemente tienen miedo de que la creatividad de los estudiantes de Censier de malas ideas al conjunto de la clase obrera.

El silencio de los medias, la falsificación de sus informaciones, los “retoques” de sus cámaras, de sus reportajes y de sus entrevistas, sólo significan una cosa: son una ilustración del canguelo de la burguesía. Y este miedo es tanto mayor, cuanto que son los estudiantes más conscientes los que están a la vanguardia del movimiento, Esta vanguardia es la que la burguesía francesa, con sus policías y brigadas especiales quiere desmoralizar y someter al silencio.

Los hijos de la clase obrera que se han movilizado contra el CPE, son los hijos de esos a los que Monsieur Raffarin, para imponer la reforma del sistema de pensiones, tuvo la poca vergüenza de decirles: «la calle no es quien gobierna».

Y la única respuesta de la burguesía a esta protesta contra la precariedad y el paro, es la represión. El CPE es una ilustración de la quiebra del sistema capitalista. La represión muestra hoy claramente el verdadero rostro de la democracia burguesa.  La situación social actual tiende a poner de manifiesto que, poco a poco, los de arriba ya no pueden gobernar como antes, porque los de abajo ya no quieren vivir como antes.

Y por eso la burguesía francesa se dispone a emplear todas sus fuerzas en la batalla, para dividir y dispersar el movimiento, para encerrar a los estudiantes en las facultades y así poder «limpiar al Karcher (–a fondo-)»[12], como hizo anoche en la Sorbonne.

En todas las cadenas de TV hemos podido ver hoy las imágenes que la burguesía esperaba, con sus comentarios, como el de Claire Chazal[13]: «el movimiento ha dado un giro a la violencia». Evidentemente no se refería a la violencia de la policía, sino a la de los hijos de la clase obrera, presentados como camorristas, como chusma.

¿Porqué la mano derecha del Estado policial de nuestra bella democracia francesa, Monsieur Sarkozy, ha desencadenado una vez más la represión?

Porque los estudiantes no quieren la miseria capitalista, porque no quieren estar desempleados al final de sus estudios; porque entraron a la Sorbonne para portar su solidaridad y comida a sus camaradas que estaban a punto de desfallecer de hambre. Estos estudiantes han sido golpeados y arrestados sencillamente porque han dado un mal ejemplo de solidaridad en la lucha.

Pero para mantener el combate a largo plazo en la lucha de clases. Los batallones más conscientes del proletariado tienen que guardar en la memoria lo que Marx y Engels decían en El Manifiesto Comunista en 1848: «Los comunistas tienen sobre el resto del proletariado la ventaja de una comprensión clara de las condiciones, la marcha y los fines generales del movimiento proletario». No tienen que olvidar jamás que el arma más decisiva de la clase obrera es antes que nada su conciencia, al contrario de la violencia ciega de los jóvenes rebotados de los suburbios.

¡Frente a la violencia de las milicias del capital a las órdenes de Monsieur Sarkozy, hay que oponer la conciencia de clase en la lucha!

Los elementos más conscientes de la clase obrera tienen que acordarse también de lo que Marx y Rosa Luxemburgo decían: «Al contrario que las revoluciones del pasado, la revolución proletaria es la única revolución de la historia que no puede llegar a la victoria mas que tras toda una serie de derrotas». Precisamente porque la revolución proletaria «saca su poesía del futuro», los revolucionarios no tienen que ceder nunca a la desmoralización y la impaciencia.

 

 


[1]  Compagnie Républicaine de Sécurité. Los CRS son los cuerpos represivos antidisturbios

[2] RMI: Revenue Minimum d’insertion (salario mínimo, actualmente 433€ por mes; menos de lo que cuesta un alquiler)

[3] Se refiere a un famoso cuento francés en el que una cabra busca su libertad en el monte, sabiendo que tendrá que enfrentarse al lobo –lo que hace durante toda la noche-; que sin embargo se la come por la mañana

[4] Contrat  Première Embauche: nueva modalidad de contrato laboral que pretende imponer el gobierno a los jóvenes, por la cual, durante los dos primeros años de trabajo, se les puede despedir sin aviso ni justificación y sin derecho a indemnización. La retirada del CPE es la principal reivindicación del movimiento estudiantil

[5] Licence-Masters-Doctorat, la nueva titulación europea Standard.

[6] Los profesores, los administrativos y el personal de mantenimiento también se han unido al movimiento de huelga

[7] Primer ministro de Francia

[8] Confédération Générale du Travail. Sindicato controlado por los estalinistas

[9] PCF Partido Comunista francés, se trata de los estalinistas

[10] El sistema escolar se conoce habitualmente como “El Mamut”, como le llaman los “reformistas” de derechas e izquierdas –es una referencia a su naturaleza desfasada e inmovilista.

[11] Responsable de un secuestro y asesinato particularmente viles

[12] Una referencia al ministro del interior, Sarkozy, que durante los disturbios de noviembre pasado en los suburbios, declaró que había que limpiarlos «al Karcher» (una especie de aspiración a fondo)

[13] Una conocida periodista de los informativos en “prime time”