Elecciones de Marzo: la solución no está en las urnas, sino en la lucha masiva y unida de los trabajadores

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Desde que se anunciaron las elecciones generales para el 9 de marzo
venidero, el pestilente  cinismo de eso
que los media llaman la "vida política", se ha exacerbado aún más. Machacona y
cínicamente los periodistas al servicio de la oposición "desenmascaran" las
mentiras de la propaganda gubernamental, con la misma fruición con la que
ocultan las propias. Actuando con esa misma lógica - pues es la propia de una
clase que gobierna gracias a la represión y sobre todo al engaño - los
representantes del gobierno "socialista" describen exhaustivamente las
atrocidades pasadas, presentes y futuras de la "Derechona", como para
desmarcarse de ella, cuando la realidad que ha demostrado por enésima vez el
gobierno ZP, es que los "socialistas" no necesitan que nadie les dé lecciones
de cómo sacrificar las condiciones de vida de los trabajadores y de la mayor
parte de la población a las exigencias del capital nacional.

El más dañino de todos los venenos ideológicos que esparce la maquinaria
propagandística electoral no es, sin embargo, que haya unos políticos más
"favorables" para los trabajadores. Lo más pernicioso es querer hacernos creer
que "no hay otra solución" que elegir entre este menú de explotadores,
belicistas y represores quién debe ejercer de verdugo en los próximos 4 años;
que no hay "otra" política posible que el circo de los partidos "democráticos";
que no hay otra forma de intervenir en nuestro futuro que acudiendo mansamente,
cuando los gobernantes nos digan, a la patraña de las urnas.

 ZP: el mismo "talante" anti-obrero que sus predecesores y sus compinches
capitalistas de todo el mundo

 Con el traumatismo del 11-M aún reciente, candente aún la indignación por
las mentiras con las que el PP trató de aprovechar políticamente los 200
cadáveres y los miles de heridos causados por aquella salvajada; las elecciones
de hace cuatro años auparon al poder al candidato ZP. Los medios de
comunicación de la burguesía se afanaron rápidamente por enterrar la memoria de
esa barbarie, ofreciéndonos un gobierno que, decían, encarnaba las esencias del
"capitalismo con rostro humano". Con la asfixiante marea de "talante" que nos
ha inundado día tras día, con la leyenda de unas demagógicas promesas de
"imparables avances sociales", etc., han tratado de embaucarnos con la idea de
que el capitalismo podía ofrecernos un futuro diametralmente opuesto al de
terror, miseria y barbarie que se barruntaba con la guerra de Irak o los
"trenes de la muerte". Pero una cosa es la propaganda y otra la realidad. Y
transcurridos los cuatro años de la legislatura del "talante", lo que los
trabajadores comprobamos una vez más es que el rostro "bambinesco" de ZP es una
de las muchas muecas cínicas de la clase explotadora; y que los "años del
talante" han sido otros tantos pasos de intensificación del terror del capital
y de pauperización y degradación de las condiciones de vida de los
trabajadores.

Así el gobierno ZP que quiso estrenarse con el "pacifista" gesto de retirar
las tropas de Irak, ha batido en cambio todos los récords de despliegue de
tropas en defensa de la posición imperialista del capital español en el
"concierto" - mejor dicho en el caos - internacional. No deja de ser
significativo que el acto con el que cierra la legislatura sea el Foro de la
llamada Alianza de Civilizaciones en las que el gobierno español concede el
marchamo de "hombre de paz" al primer ministro turco conocido por su
inclinación a resolver conflictos internos mediante el bombardeo de poblaciones
kurdas o incluso invadiendo territorio iraquí.

El Gobierno "socialista" que salió del avispero iraquí con el "conmovedor"
discurso de que «ninguna guerra vale la
vida de un compatriota»
, no ha tenido reparos en consentir que la guerra del
capital contra las condiciones de trabajo de la clase obrera se cobre TRES
MUERTOS POR ACCIDENTE DE TRABAJO DIARIOS como consecuencia, básicamente de la
generalización y la acentuación de la subcontratación, del trabajo a destajo,
de anteponer la rentabilidad de los contratos de las constructoras a la
seguridad de los trabajadores o de la propia edificación (como se vio en el
Carmelo, o más recientemente en el AVE). En esa guerra no declarada pero sí
descarada que enfrenta el beneficio capitalista y las necesidades obreras, el
Gobierno ZP ha cumplido su papel de servidor incondicional de los primeros
proporcionando, entre otras cosas, una ingente cantidad de mano de obra barata
empleando la extorsión de la regularización de los emigrantes (combinado con hacer
la vista gorda ante nuevas oleadas de "ilegales"), o la sistematización y
generalización de los empleos precarios, bien con la temporalidad de los
contratos o por la precariedad de las condiciones de vida de los "mileuristas".
Y es que el 90% de todos los contratos creados en estos 4 años cobran menos de
1100 euros. El "talante ZP" que presume de defender los derechos de las
"minorías", protege efectivamente los intereses de las minorías especuladoras y
financieras contra las necesidades de vivienda de la inmensa mayoría de la
población.

En definitiva que ZP, presentado como una nueva forma de gobernar con
"otras prioridades", se ha desvelado como un eslabón más; tras los gobiernos
franquistas y democráticos, tras el "felipismo" y el "aznarato", de la inhumana
cadena del sometimiento de los trabajadores a las necesidades cada vez más
crueles impuestas por un capitalismo agónico. Como ya adelantamos al poco de
instalarse en la Moncloa:
«La ideología dominante pretende
convencernos de las virtudes de la "alternancia democrática" y de que
deberíamos elegir entre Guatemala y Guatepeor, que siempre habría un "mal
menor" y un "mal mayor"
(...) Mal
menor: el PSOE siempre sería mejor que el PP.
(...) La experiencia histórica (y reciente), demuestra la falsedad de tales
argumentos. El gobierno del PSOE entre 1982 y 1996 metió a España en la OTAN y participó en las
guerras "legítimas" del Golfo y Yugoslavia, es responsable de los contratos
basura, de las reconversiones que se cargaron más de 1 millón de puestos de trabajo,
de los GAL, etc. El nuevo gobierno PSOE dejará pequeños los "logros" de los
gobiernos González y de las dos legislaturas PP. El engaño de elegir el "mal
menor" o de impedir el "mal mayor" es la cuerda que nos ata a la noria del
capitalismo, condenándonos a ir de Herodes a Pilatos(...)» (
AP nº 175: «¿Qué podemos esperar del gobierno PSOE». Marzo
2004).

 

 

Gane quien gane las elecciones, el siguiente gobierno sólo tiene un
programa: el ataque despiadado a las condiciones de vida de los trabajadores

 

No es que tengamos "poderes" para adivinar el futuro, pero es fácil
vislumbrar la perspectiva. Primero: Todo gobierno, por muy "democrático" que
trate de aparecer es, en realidad, un instrumento al servicio de los intereses
de la clase dominante, del capital nacional de cada uno de los Estados. Eso es
algo que se ha evidenciado hasta la saciedad no sólo en todos los gobiernos de
este país, sino en los gobiernos de todas las naciones del planeta. Segundo:
como ponemos de manifiesto en otro artículo de este mismo número de AP, el
capitalismo mundial está hoy abocado a una etapa de crisis económica que va a
exigir a cada capital nacional descargar ataques más brutales contra las
espaldas de la clase obrera: despidos, pérdidas de poder adquisitivo de los
salarios, liquidación  de prestaciones
sociales. Esa es la única perspectiva que puede ofrecernos el capitalismo.

Por  ello es hoy más necesario que
nunca que el proletariado comprenda el carácter irreconciliable de su oposición
a los intereses de "su" Estado capitalista. La propaganda nacionalista de la
burguesía insiste precisamente en meternos en la cabeza una supuesta comunidad
de intereses de los explotados con los explotadores de "su" misma ¿patria? Pero
tal identidad es una patraña destinada a dividir a los trabajadores y, en
cambio, a uncir a los explotados a los intereses de sus explotadores.

Para los proletarios de todos los países y todas las condiciones la única
esperanza para no verse sacrificados en el altar del beneficio capitalista, es
la lucha en defensa de las reivindicaciones de clase, la búsqueda de la unidad
y la solidaridad de todos los trabajadores; la toma de conciencia de que este
"desafío" a las leyes capitalistas constituye, por muy difícil que sea, la
única verdadera apuesta por un futuro para la humanidad.

 

AP 20 de Enero de 2008.

Situación nacional: