Reunión pública del BIPR en París: El vacío político y la ausencia de método del BIPR

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Siempre

hemos defendido la absoluta necesidad de desarrollar un debate

público (en especial en la prensa) por parte de las

organizaciones que se reclaman de la Izquierda Comunista. Del

mismo modo, siempre hemos apoyado la necesidad de confrontar

posiciones con objeto de que los elementos en búsqueda de

nuestra clase puedan hacerse una idea clara y precisa de las

diferentes posiciones que existen en el seno del Medio Político

Proletario.

¿Un

análisis de geometría variable?

Si

bien es cierto que el BIPR (así como las organizaciones que

lo han constituido, el Pcint y la CWO) siempre han defendido el

internacionalismo proletario ante los peores horrores

nacionalistas desencadenados por la burguesía, su análisis

de las causas de los diferentes conflictos guerreros a lo largo de

los últimos veinte años, ha pasado muy lejos de lo

esencial.

Así

respecto de la actual guerra en Irak el BIPR, en su introducción

de la presentación de la reunión pública,

reiteró su análisis indicando que esta nueva guerra

tendría una racionalidad económica (la renta

petrolera y la voluntad de los Estados Unidos por controlar las

fuentes del “oro negro”).

Este

mismo análisis fue defendido en el pasado por el BIPR, en

particular a propósito de la guerra de Afganistán en

2002: «… Estados Unidos tiene la necesidad de que

el dólar siga siendo la moneda de referencia en el comercio

mundial si quieren seguir manteniendo su posición de

superpotencia mundial. Así, por encima de todo, los Estados

Unidos buscan desesperadamente asegurarse de que la continuidad

del negocio mundial del petróleo se haga en su moneda. Esto

quiere decir que luchan por tener una influencia determinante en

el itinerario de los convoyes de petróleo y gas antes

incluso que la implicación comercial americana en la

extracción de sus fuentes. Esto es así porque

incluso las decisiones comerciales más insignificantes

están siendo determinadas por el interés dominante

del capitalismo americano en su conjunto y, como se puede

observar, el Estado americano se impone política y

militarmente en el interés de objetivos más vastos,

objetivos que muy a menudo se oponen a los intereses de otros

Estados y, en especial de los de sus aliados europeos. Con otras

palabras, este es el centro de la concurrencia capitalista en el

siglo XXI…»(Revista Internacional nº 108,

1er Trimestre de 2002, en una polémica con el BIPR a

propósito de las guerras).

Un

análisis similar fue el que defendió el BIPR durante

la primera guerra del Golfo en 1.991: «… la crisis

del Golfo se ha producido verdaderamente por el petróleo y

por la lucha entre los que lo quieren controlar. Sin petróleo

a buen precio los beneficios caerían. Los beneficios del

capitalismo occidental están siendo amenazados y por esa

razón, y por ninguna otra, por lo que los Estados Unidos

preparan un baño de sangre en Oriente Medio… )

(Ver Revista Internacional nº 64).

Ante

la terca evolución de la realidad, el BIPR se ha visto

obligado a evolucionar un poco en su análisis. Así,

en la presentación de su reunión pública el

BIPR planteó tres razones esenciales que permitirían

explicar el desencadenamiento de esta nueva guerra en Irak:

1)

Razones geoestrategicas.

2)

La defensa del dólar como moneda dominante para la renta

petrolera.

3)

El control de zonas de producción petrolera para dentro de

veinte años.

Tras

la presentación, la CCI intervino para poner en evidencia

que, esencialmente, la ofensiva americana en Irak ha sido motivada

por razones estratégicas. Si la cuestión del

petróleo juega un papel importante no es por razones

económicas, sino fundamentalmente por razones estratégicas

y militares. En este sentido, recordamos que la importancia

estratégica del petróleo no data de hoy en día,

ni tampoco de los años 60, sino que viene de antes de la

Primera Guerra Mundial, justo tras la mecanización de las

armas de guerra.

En

nuestras intervenciones, destacamos que la presentación del

BIPR representaba un pequeño avance ya que reconocían

explícitamente como primera causa de la ofensiva americana

en Irak la existencia de razones “geoestrategicas”. A

pesar de su visión mecanicísta y reduccionista de la

relación entre la crisis económica y la guerra (que

revela el peso del materialismo vulgar), el BIPR no puede volver

la cara ante la evidencia de los hechos: tras diez años de

guerra las zonas de influencia petrolífera no han sido

aseguradas con la guerra, sino todo lo contrario, han sido en gran

parte destruidas.

Desgraciadamente,

hemos subestimado un tanto optimistas al afirmar que el BIPR había

realizado un pequeño avance en sus análisis. El

camarada del BIPR que hizo la presentación “corrigió”

nuestra intervención afirmando que habíamos mal

comprendido (o mal interpretado) el contenido de su presentación

puesto que… las “causas estratégicas” de

la ofensiva americana en Irak son, para el BIPR, totalmente

“secundarias” y esto sería así porque

tales motivos fueron situados (en la presentación) en

¡tercer lugar!. Es más, el camarada insistió

en que deberían habernos entregado su presentación

por escrito para evitar cualquier tipo de “malentendido”

por nuestra parte. Días después el BIPR publicó

sobre su página Internet en francés esta exposición

por escrito. Cualquier lector que quiera consultar la citada

página podrá observar que el primer factor puesto de

relieve en la presentación fue precisamente el que nosotros

habíamos entendido y destacado: «….Si bien

es cierto que el oro negro figura en los cálculos iraquíes

de Washington, es más como recurso estratégico que

económico. Con esta guerra, se trata ante todo de perpetuar

la hegemonía americana – y esto en el sentido de

conseguir posiciones de garantía para el futuro – y

no tanto de hinchar de golpe los beneficios de la Exxon…».

No se puede ser más claro en el análisis (y nosotros

estamos totalmente de acuerdo con este análisis).

Podrá

verse que esta pequeña contorsión consistente en

afirmar que la CCI habría “comprendido mal”, o

“malentendido”, ha permitido al BIPR, a lo largo de la

discusión en la reunión pública, silenciar

totalmente una posible discusión sobre las “causas

estratégicas” de la guerra en Irak. No encontramos

más que dos razones para tal actitud: o bien los análisis

del BIPR son de naturaleza variable, o bien, que algunos de los

camaradas del BIPR no están totalmente de acuerdo con los

análisis “oficiales” de su propia organización.

Los

argumentos de la CCI

En

nuestras intervenciones insistimos sobre el hecho de que, con la

entrada del capitalismo en su período de decadencia a

principios del siglo XX, la guerra ha perdido toda racionalidad

económica para el capital considerado como un todo, e

incluso, para cada capital nacional en sí mismo. Recordamos

que el concepto de decadencia del capitalismo no es una invención

de la CCI, puesto que fue la Internacional Comunista, la que en

1.919, adoptó este análisis. En el mismo sentido, el

análisis de la irracionalidad de la guerra en este período

de decadencia, tampoco es una idea fantasiosa nacida de la cabeza

calenturienta de los “idealistas” de la CCI. Fue la

Izquierda Comunista de Francia (GCF) de la que la CCI siempre se

ha considerado heredera la que desarrollo este análisis

afirmando que «….la producción está

centrada esencialmente sobre la producción de medios de

destrucción, es decir, en vista de la guerra. La decadencia

de la sociedad capitalista encuentra su expresión más

evidente en el hecho de que las guerras en vistas del desarrollo

económico (periodo ascendente) se hayan limitado

esencialmente, en el periodo actual, a actividades en vistas de la

guerra (periodo decadente)…» ( Informe a la

Conferencia de Julio de 1.945, de la Izquierda Comunista de

Francia, citado en nuestra REVISTA INTERNACIONAL nº 18,

artículo sobre “El Curso Histórico”)

(2).

Con

la misma preocupación pusimos en evidencia que el rechazo

del carácter irracional de la guerra, en el plano

económico, de las guerras en el periodo de decadencia (y en

particular en el de la descomposición del capitalismo)

lleva al BIPR a no hacer ninguna distinción entre la

función de las guerras coloniales y de construcción

de Estados nacionales a lo largo del siglo XIX y las guerras que

se desencadenan después de 1.914. Por ello, recordamos

nuestro análisis sobre la “rentabilidad” de las

guerras en el siglo XIX. Tenían una racionalidad económica

(puesto que entre otros factores permitieron la expansión

del capitalismo a escala planetaria), mientras que en el siglo XX

estas guerras han tomado un carácter cada vez más

irracional. Y este hecho, es más evidente hoy en día:

con la entrada del capitalismo en su período de

descomposición (abierto tras la dislocación de los

bloques imperialistas surgidos tras la Segunda Guerra Mundial),

esta irracionalidad en el plano económico alcanza un nivel

superior, como hemos podido observar, por ejemplo, en las guerras

en los Balcanes o en Chechenia.

Así,

el orden mundial instituido por la Conferencia de Yalta en 1.945

ha cedido la plaza hoy día a una era de desorden mundial

marcado por el desencadenamiento del “cada uno para sí”

sobre la escena imperialista mundial.

La

miopía del BIPR le lleva a no percibir que la lógica

imperialista del capitalismo en el periodo de decadencia tiende

cada vez más a obedecer a una única lógica:

la de la huida hacia delante, sin limites y desenfrenada, en la

guerra y la barbarie creciente.

En

la discusión nuestra Corriente intento poner en evidencia

las implicaciones del análisis del BIPR, según el

cual, la guerra de los Estados Unidos contra Irak tendría

aún alguna racionalidad económica (en particular el

famoso argumento de la “renta petrolera”). Esta visión

conduce al BIPR, en realidad, a subestimar la extrema gravedad de

la situación histórica actual (marcada por el

desarrollo de un caos sangrante) y, por tanto, a subestimar la

gravedad de las disyuntivas que se plantean a la clase obrera y al

porvenir de la humanidad. Por ello, en la reunión pública

del BIPR recordamos el cuadro de análisis en el que

situábamos las causas de la guerra en Irak: «….en

el contexto de la crisis histórica del capitalismo y en la

fase de la descomposición de la sociedad burguesa, la

realidad nos muestra que la única política posible

para cada gran potencia es la de intentar colocar a los rivales en

dificultades para intentar imponerse ella misma. Es la ley del

capitalismo. Así, esta inestabilidad, esta anarquía

creciente y este caos que se extiende no son la especificidad de

tal o cual zona exótica y atrasada, sino el producto del

capitalismo en su fase actual e irreversible de descomposición.

Y como el capitalismo domina el planeta, es el planeta entero, el

que cada vez más se sume en el caos…» (Ver

Revista Internacional n º 118).

La

falta de seriedad de los argumentos del BIPR

El

BIPR no fue capaz de rebatir nuestros argumentos con un mínimo

de rigor y seriedad. Así, respecto a nuestro análisis

sobre la descomposición del capitalismo el único

“argumento político” que escuchamos fue, una

vez más, el estigmatizar, con sarcasmo innecesario, el

supuesto “idealismo” de la CCI: «...con

vuestro análisis de la descomposición, todo esta

relacionado con todo, el caos, Dios, los ángeles,...

(sic) ¡!!!!!...».

Pero

no acaba aquí el esperpento. Al escuchar otros “argumentos”

nos quedamos asombrados con “argumentos” que harían

revolverse a Marx y Engels en sus tumbas:

1)

Cuándo planteamos la cuestión “ .... ¿

el BIPR defiende aún el análisis según él

cual si la tercera guerra mundial no ha estallado con el

hundimiento del bloque del Este es a causa de la existencia de la

bomba atómica y del ´equilibrio del terror`?.....”,

ningún militante del BIPR ha querido, en un primer momento,

responder a esta concreta pregunta. Sólo cuando lo hemos

planteado por tercera vez, uno de ellos se decidió a

responder de forma sucinta (y sin ninguna argumentación) lo

siguiente: el equilibrio del terror es “UNO de los

factores” que explica que la burguesía no haya

podido desencadenar una tercera guerra mundial. En suma, el

análisis clásico de sectores de la burguesía

dominantes que, durante decenios, han vendido a los proletarios la

necesidad de una brutal carrera de armamentos en nombre de la

“preservación de la paz”, ....! Sin comentarios

¡. El hecho de que el BIPR se dedique, a su manera, a

retomar y repetir argumentos falaces que utiliza la burguesía,

ha hecho que todos los elementos en búsqueda presentes en

esta reunión pública se quedaran “hambrientos”

puesto que, salieron de la reunión sin conocer cuales eran

los “otros factores” (y sobre todo cual sería

el factor determinante) que, según, el BIPR constituiría

un obstáculo central al desarrollo de la tercera guerra

mundial. Muy al contrario, estos mismos elementos, pudieron

escuchar claramente que para la CCI el factor esencial reside en

el hecho de que, tras el fin de los años 1.960, se abrió

un nuevo Curso Histórico (hacia los enfrentamientos de

clase decisivos), hecho que marcó el fin del largo período

de contrarrevolución que sufrió el proletariado

mundial tras la derrota de la oleada revolucionaria de 1.917-23.

Si no ha estallado una tercera guerra mundial no ha sido a causa

de la existencia del arma atómica y del “equilibrio

del terror”, sino porque la clase obrera mundial no está

dispuesta a verter su sangre tras las banderas nacionales.

2)

Sobre el análisis marxista de la decadencia del

capitalismo, hemos escuchado a un portavoz del BIPR respondernos

en los siguientes términos: «....estoy cansado de

discutir con la CCI desde hace 25 años....».

Parece ser que la CCI es tan “corta” en su comprensión

del ABC del marxismo, ya que este nos enseña (en palabras

del portavoz del BIPR) que «.... En el capitalismo hay

que distinguir dos cosas: la formación social y el modo de

producción. Podemos considerar que hay una decadencia de la

formación social (aceptando entre comillas el término

decadencia que no me gusta), pero el modo de producción no

es por ello decadente. Si no interviene una revolución

social, tendremos los dos fenómenos, y la realidad del

hundimiento de la sociedad en la barbarie....». Tomando

todas las precauciones oportunas en la interpretación de

tales palabras (y estando de acuerdo conque si no interviene una

revolución, la perspectiva es un hundimiento en la

barbarie), el BIPR afirma tranquilamente que el capitalismo puede

entrar en decadencia en tanto que “sistema social” a

nivel de su superestructura (ideologías dominantes,

cultura, valores morales,...) pero no necesariamente como “sistema

económico”, es decir, en el plano de sus

infraestructuras (a nivel de su modo de producción y de la

manera en la que los hombres se organizan para producir los medios

de su existencia). Y, como no podía ser de otro modo, esta

parrafada de “dialéctica” se nos presenta por

parte del BIPR como una verdadera lección de “marxismo

y materialismo” opuesto cien por cien a la visión

“idealista” de la CCI. Por nuestra parte, preferimos

que sea el propio Marx quien se ocupe de rebatir una ineptitud tan

escandalosa: «....Resulta que un modo de producción

o un estadio industrial determinado esta siempre ligado a un modo

determinado de cooperación ó a un estadio social

bien definido y este modo de cooperación es, en sí

mismo, una fuerza productiva...», «...la producción

de sus ideas, de las representaciones, de la conciencia está

ante todo directamente ligado a la actividad y al comercio

material entre los hombres, y este es el lenguaje de la vida

real....» (la Ideología Alemana, Marx y Engels).

Es evidente que, “el lenguaje de la vida real

es ignorado por el BIPR. Pero, como decía Spinoza ¡ “

la ignorancia no es un argumento “ ¡. Para el

marxismo la decadencia, tanto como la ascendencia, de un modo de

producción afecta a todos los aspectos de la sociedad, ya

que la infraestructura (la economía) es la que determina

las superestructuras (la vida social) incluso si la evolución

o la involución de una civilización no se desarrolla

de manera homogénea en todos sus aspectos. Afirmar lo

contrario, como hace el BIPR, no es ni materialista, ni marxista.

Es caer de bruces en el idealismo más estúpido.

3)

A lo largo de la discusión, uno de nuestros simpatizantes

planteó lo siguiente al BIPR «....si seguimos

vuestro análisis del ciclo ´ crisis /expansión/nueva

crisis/, etc... ¿cual es vuestra posición sobre las

luchas de liberación nacional?. ¿están aún

a la orden del día?, ¿significa también que

los sindicatos aún tienen una naturaleza obrera?...».

Ante esta pregunta, el BIPR no ha aportado ninguna respuesta

precisa a la cuestión de las luchas de liberación

nacional. Sobre la cuestión del trabajo en los sindicatos,

un camarada de la presidencia de la mesa en nombre del BIPR ha

afirmado que esta organización no esta por el trabajo en

los sindicatos porque «... la experiencia ha demostrado

que no hay nada que hacer y la razón no es porque el

capitalismo está en decadencia....». En ese

momento, nuestra Corriente ha intervenido para pedir al BIPR si

rechazaban explícitamente la posición defendida por

el PCInt en 1.947, recogido y citada claramente en sus «Tesis

sobre los sindicatos de hoy día y la acción

comunista» (adoptadas en el IV º Congreso del PCint)

que señalan: «....En la actual fase de decadencia

de la sociedad capitalista, el sindicato está llamado a ser

un instrumento esencial de la política conservadora y en

consecuencia a asumir una función precisa de organismo del

Estado...» (el subrayado es nuestro). El compañero

de la presidencia, que había respondido a la cuestión

sindical, se quedo muy sorprendido al conocer que el BIPR o el

PCInt defendiera teóricamente tal análisis.

Evidentemente parecía haber descubierto, en ese momento,

una posición programatica de su propia organización

( ¡qué puede, incluso, encontrarse en la página

WEB del BIPR¡).

Evidentemente,

la puesta en cuestión del análisis de la decadencia

del capitalismo elaborada por la Internacional Comunista, conduce

al BIPR a “revisar” ciertas posiciones de su propia

Plataforma Política.

La

falta de seriedad en el debate

A

parte de nuestras contribuciones al debate y, también de

las cuestiones planteadas por nuestros simpatizantes (a los que el

BIPR o bien no ha respondido o, si lo ha hecho, ha sido de forma

confusa), queremos señalar la intervención de un

elemento del medio consejista (que conocemos desde hace tiempo)

que intentó criticar nuestro análisis de la

decadencia del capitalismo (basado en la teoría de la

saturación de los mercados desarrollada por Rosa Luxemburgo

en La Acumulación del Capital). De nuevo tuvimos que

soportar una “lección de marxismo” cuando este

interviniente defendió la idea de que el capitalismo global

está todavía hoy día en plena fase de

acumulación ampliada como lo testimoniaría ¡

el formidable desarrollo económico de China!.

Este

análisis (hoy día muy extendido entre los “expertos”

de la clase dominante) no ha dado lugar a la menor crítica

por parte del BIPR en su reunión pública. Visto lo

visto, la CCI ha intervenido para demostrar que la pretendida

”expansión económica” de China es un

castillo de naipes (ver en nuestra WEB en francés un

artículo sobre el particular en Revolutión

Internationale n º 350).

Otra

de las intervenciones que se hubieron de soportar fue una larga,

incomprensible e incoherente perorata de uno de los seguidores de

la FICCI, intentando “demostrar” que el análisis

de la CCI (y por extensión el de la Internacional

Comunista) sobre la decadencia del capitalismo es una absurdidad y

que se sitúa fuera del marxismo. Igualmente, fue muy

significativa la rapidez con la que dos “jefecillos”

de la FICCI se lanzaron al debate, no para tomar posición

sobre el análisis del BIPR expresado por la presidencia,

sino para intentar “demoler” los análisis de la

CCI (3).

La

ausencia completa de seriedad de la FICCI quedó más

claramente de relieve por el comportamiento adoptado por dos de

sus miembros (e igualmente la de sus seguidores) que, en lugar de

tomar la palabra para desarrollar una argumentación

política, se limitaron a adoptar una actitud irreverente,

llena de sarcasmo (hasta el punto de dedicarse a aplaudir las

críticas a los análisis de la CCI, como sí de

un partido de fútbol se tratase). Esta falta de seriedad

chocó profundamente a los elementos en búsqueda de

una clarificación política que estaban presentes.

Uno de ellos tomo la palabra para señalar explícitamente

que actitudes de ese tipo “...no le animaban a participar

en la discusión..”.

Es

evidente que si la CCI no hubiera participado en la discusión

y no hubiera aportado los elementos que planteó al debate,

hubiéramos asistido a un “debate”

contradictorio y carente de confrontación entre diferentes

posiciones. La FICCI (que se presenta como la “verdadera

defensora de la Plataforma de la CCI”) se guardo muy mucho

de presentar la más mínima divergencia o crítica

a los análisis del BIPR.

Sobre

el concepto de decadencia del capitalismo (que el BIPR pretende

“redefinír”, y de hecho lo que hace es

rechazar) los miembros de la FICCI no dijeron ni palabra. Del

mismo modo de evitaron cualquier confrontación con el BIPR

sobre la cuestión ¿por qué la burguesía

no ha estado en condiciones de desencadenar una tercera guerra

mundial antes del hundimiento del bloque del Este?.

Así,

la pretendida apertura a un debate público, por la

“clarificación” y la “confrontación”

de los diferentes puntos de vista existentes en el seno del medio

proletario, algo de lo que tanto se reivindica la FICCI no es más

que un montaje vacío condimentado con altas dosis de

hipocresía. En realidad, con tal de construir a cualquier

precio un “frente único anti-CCI” el BIPR y la

FICCI prefieren ocultar sus desacuerdos y discutirlos en ¡

sus reuniones “privadas”!.

Por

nuestra parte, si coherentemente con nuestras posiciones hemos

rechazado mantener el más mínimo “debate”

con los elementos de la FICCI (y ello a pesar de sus

intervenciones provocadoras), es porque la CCI ha ido a una

reunión pública del BIPR y no estaba dispuesta a

consentir a estos individuos sabotear el debate. En ese sentido

hemos intervenido en todo momento para rebatir los argumentos del

BIPR y no los de esta supuesta “fracción” que

en realidad es una banda de bribones.

Precisamente

porque no tenemos ningún temor a la confrontación

pública de nuestras divergencias con el BIPR, hemos

participado en su reunión. En ese sentido, una vez más,

no compartimos la posición del BIPR (repetida al final de

esta reunión pública) que dice que el debate entre

la CCI y el BIPR “...no sirve para nada...”.

Nuestra posición sobre el debate público entre

organizaciones de la Izquierda Comunista no tiene nada que ver con

la visión de un “choque” entre grupos para

saber quien es él “más fuerte” o quien

va a “conseguir conquistar a más elementos”.

Estamos interesados en la discusión pública de las

divergencias, porque entendemos que es vital para que los

elementos en búsqueda de una clarificación política

puedan conocer las posiciones de la CCI y la del resto de grupos

del medio proletario. Sólo con esta actitud podremos

conseguir una clarificación de estos elementos y evitaremos

que se equivoquen de puerta si quieren convertirse en militantes

comunistas.

Ante

los elementos en búsqueda de una perspectiva de clase,

incumbe a las organizaciones revolucionarias aportar una respuesta

a todas las cuestiones que planteen, convencerlos con el máximo

de claridad, de rigor y de seriedad en la argumentación.

Del mismo modo que les incumbe defender, en las reuniones

públicas, la seriedad del debate político rechazando

enérgicamente cualquier tipo de actitud parásita que

pretenda contaminar el debate con sarcasmos, risotadas o

algarabías.

CCI

(18/ Octubre / 2004)

(1)

Por razones de espacio y de equilibrio en nuestra publicación,

no publicamos en este número de Ación Proletaria la

primera parte de este artículo titulada “El

BIPR rehén de unos bandidos” (artículo

que se puede localizar en nuestra pagina en Internet). En caso de

que alguno de nuestros lectores no pueda consultar este medio, nos

lo puede solicitar para enviárselo en texto escrito. Nos

ocuparemos de enviar una copia gratuitamente de tal documento.

Aprovechamos para invitar a nuestros lectores a leer la respuesta

del BIPR a nuestro documento (que igualmente se puede localizar en

su pagina en Internet) titulado “Respuesta a una

organización en vía de desintegración”.

(2)

Un miembro de la FICCI realizó una intervención que

tenía por objeto “ridiculizar” nuestra visión

sobre la irracionalidad de la guerra acusándonos de

“revisionistas” y llegando a afirmar que éramos

unos “Kautsky” cualquiera. En realidad son los tenores

de esta pretendida “fracción” los verdaderos

“revisionistas” ya que han abandonado completamente el

análisis desarrollado por la Izquierda Comunista de Francia

(GCF) y que la CCI jamás ha dejado de reivindicar. Estos

renegados que pretenden ser los “ verdaderos defensores de

las posiciones programaticas de la CCI” rechazan hoy día

(con el objeto de acariciar al BIPR en el sentido del pelo) esta

posición elemental de nuestra Plataforma sobre la cual esta

fundado nuestro cuadro de análisis sobre la decadencia del

capitalismo.

(3)

Y para combatir los análisis “kautskistas” y

“revisionistas” de la CCI hemos podido oír de

la boca de los que el BIPR define como los “antiguos

dirigentes de la vieja guardia de la CCI” (¡sic¡)

algunos “argumentos” que rozan el cretinismo. Hemos

podido escuchar (entre otras “joyas” de la CCI) que:

·

«...La guerra en Irak

representa una ganancia económica enormemente importante

para los Estados Unidos...»

·

En el lodazal iraquí «....el

Ejército americano se refuerza...».

·

«...Antes que comprender la

cuestión de la guerra, el proletariado debe sufrirla en sus

propias carnes...». SIN COMENTARIOS.

Vida de la CCI: 

Corrientes políticas y referencias: