BIPR : debate entre revolucionarios en Berlin

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Un portavoz de Battaglia Comunista 1
hizo la presentación explicando los fundamentos de la
guerra en Irak y la política actual de Estados Unidos. El
compañero desarrolló el análisis del BIPR,
según el cual “la cruzada americana contra el
terrorismo” tenía, principalmente, motivaciones
económicas: reforzar el control norteamericano sobre las
reservas de petróleo en el mundo para consolidar así
la hegemonía del dólar sobre la economía
mundial y recuperar un beneficio suplementario de la “renta
petrolera”, ya que el debilitamiento de la competitividad de
la economía USA forzaría a éstos a recurrir a
una especie de apropiación parasitaria de la plusvalía
producida en el mundo entero, para mantener su economía a
flote. Se dijo que también estaban en juego consideraciones
estratégicas en cuanto al control de las reservas
petrolíferas, oponer a Rusia y China y mantener a ambas
alejadas de los principales yacimientos, así como conseguir
que la Unión Europea quede débil y dividida. Este
análisis suscitó diferentes reacciones por parte de
los participantes a la reunión pública. Un compañero
del grupo “Amigos de una Sociedad Sin Clases” (FKG) –
que anteriormente fundase el grupo “Aufbrechen”-
saludó la capacidad del BIPR de identificar las causas
económicas concretas de la guerra, mientras el portavoz del
grupo GIS (“Grupo Socialista Internacional”) expresó
dudas sobre este análisis, al señalar que la
búsqueda de liquidez financiera internacional por parte de
Estados Unidos es, sobre todo, expresión y continuación
de una política clásica de endeudamiento. Este
compañero se reafirmó en lo que ya había
expresado en la precedente reunión pública del BIPR,
a saber, que el esfuerzo por dominar los recursos petroleros tiene
más motivaciones militares que económicas. Por su
parte, un miembro del grupo “Comunistas Internacionalistas”
señaló que no sólo los Estados Unidos, sino
también las otras grandes potencias imperialistas, y en
primer lugar los estados europeos,  se baten actualmente por
dominar el  mundo. Expuso la tesis según la cual, ya
que Estados Unidos pone sobre todo su potencia militar en la
balanza, los bancos europeos ponen principalmente su poder
económico.

 La
crítica de la CCI al análisis del BIPR

 En su primera contribución
a la discusión, la CCI abordó la argumentación
presentada por el BIPR, según la cual USA desencadena la
guerra en todos los confines del mundo para tratar de compensar
los efectos - déficit gigantescos de la balanza comercial y
por cuenta corriente, deuda pública creciente - del
debilitamiento de su competitividad en el mercado mundial, lo que
trata de contrarrestar a través de la guerra consiguiendo
así atraer capital, controlar el petróleo e imponer
la hegemonía del dólar.

Desde el punto de vista de la CCI,
este análisis es muy peligroso políticamente porque
examina las causas de la guerra imperialista a partir de la
situación de un estado determinado en lugar de hacerlo a
partir de la situación del desarrollo y agudización
de las contradicciones del sistema capitalista en su conjunto. No
es de extrañar que ese análisis del BIPR sea muy
similar, a grandes líneas, con el que postulan los grupos
“antimundialización” europeos, o los
socialdemócratas de izquierda alemanes como Oskar
Lafontaine que explican la agudización de las tensiones
imperialistas por el carácter particularmente parasitario
de la economía norteamericana.

Este análisis es, además,
incapaz de responder a las dos preguntas siguientes. Primera: ¿Por
qué la economía de Estados Unidos – que sigue
siendo aún el capitalismo más poderoso del mundo,
con las mayores empresas, con una cultura nacional muy adaptada a
las necesidades del modo de producción capitalista - se
enfrenta a tamaños problemas en la concurrencia
internacional? Y en segundo lugar: ¿Por qué la
burguesía americana no hace frente a este problema a través
de mecanismos más fáciles y lógicos como
serían inversiones masivas en su aparato productivo para
reconquistar su margen de competitividad, y, en vez de ello,
reacciona, según afirma Battaglia, extendiendo la guerra
por todo el planeta? En realidad el Buró Internacional
confunde aquí causa y efecto. USA no se rearma hasta los
dientes porque haya perdido su competitividad.  Al contrario.
Lo que sucede más bien es que pierde efectivamente
posiciones en la concurrencia económica debido, en gran
medida, a los recursos que debe dedicar a la carrera de
armamentos. Esto no es algo ni mucho menos específico del
imperialismo norteamericano. Recordemos que quién durante
muchos años fue el principal rival de Norteamérica,
la URSS, se vino abajo esencialmente por pretender armarse hasta
la muerte. La verdad es que el aumento del gasto militar  a
expensas del desarrollo de las fuerzas productivas, y el
sometimiento progresivo de la economía al militarismo son
características esenciales del capitalismo en su
decadencia.

En tercer lugar, si bien es cierto
que en el capitalismo crisis y guerra son inseparables, esta
relación no tiene nada que ver con la tesis simplista de la
guerra por el petróleo o por la hegemonía del dólar.
La relación entre ambos factores puede verse, por ejemplo,
en las circunstancias que condujeron a la Primera Guerra Mundial.
No hubo entonces una depresión económica comparable
a la que estalló posteriormente en 1929. La crisis de 1913
tuvo aún características de las crisis cíclicas
y resultó bastante leve. No existieron tampoco crisis
comerciales, ni en el presupuesto o la balanza de las cuentas
públicas de Gran Bretaña, Alemania o de los otros
principales protagonistas, comparables en manera alguna a las
escalofriantes cifras que se dan hoy. No aparecieron tampoco
turbulencias monetarias particulares (en esta época el
patrón oro era universalmente reconocido). Y, sin embargo,
estalló la primera conflagración imperialista. ¿Por
qué? ¿Cuáles son las leyes generales del
imperialismo que explican la guerra moderna?

Cuanto más desarrollado está
un estado capitalista y mayor pujanza tiene la concentración
de su capital, mayor es su dependencia frente al mercado mundial,
de los recursos del planeta y de su dominio sobre él. Por
ello en la época del imperialismo cada estado se ve
obligado a tratar de establecer una zona de influencia en torno a
él. Pero para las grandes potencias esa zona de influencia
es, necesariamente, el  mundo entero, y no se pueden
conformar con menos para asegurarse su existencia. Cuanto más
se endurece la crisis económica también se agudiza
la batalla por el mercado mundial, y esta necesidad se hace cada
vez más imperiosa. Alemania declaró la guerra a Gran
Bretaña en 1.914 no por una apurada situación
económica en términos inmediatos, sino porque dada
la pujanza de su economía su suerte dependía cada
vez más de la economía mundial, y no podía
resignarse a que su acceso a los mercados mundiales dependiera de
la buena voluntad de Gran Bretaña, la potencia dominante
sobre los océanos y sobre una gran parte de las colonias.
La burguesía alemana no necesitó esperar a que en
1929, como resultado de la depresión mundial, quedase
prácticamente excluida del mercado mundial por las antiguas
potencias coloniales, sino que intentando revertir esa situación
provocó la guerra mundial antes de que estallara la crisis
económica mundial.

El hecho que las potencias
capitalistas choquen cada vez más brutalmente unas con
otras significa que las guerras imperialistas llevan de forma
creciente a la ruina mutua de los estados que participan en estos
conflictos. Rosa Luxemburgo ya había señalado esto
en 1.916 en su “Folleto de Junius”. Pero también
se ve confirmado en la reciente guerra en Irak. Irak representó
en su momento, en la periferia del capitalismo, una de las
principales fuentes de grandes y lucrativos contratos para la
industria europea y norteamericana. Hoy no sólo la crisis
económica del capitalismo, sino sobre todo sus guerras
contra Irán y USA, han dejado a Irak completamente
arruinado. Pero es que incluso la propia economía
norteamericana se está viendo seriamente perjudicada por
los elevados costes derivados de sus campañas en Irak. Con
la idea de que la guerra ha sido desencadenada para desarrollar
operaciones de especulación monetaria o en busca de una
pretendida “renta petrolera”, se da a entender que la
guerra sigue siendo lucrativa y que el capitalismo es todavía
un sistema en expansión. No sólo la política
de Estados Unidos sino también el terrorismo de los Ben
Laden y Cía ha sido interpretado en este sentido por el
portavoz de Battaglia que presentó a este último
como expresión de una tentativa de las “200 familias
de Arabia Saudita” de conseguir una parte más grande
de los beneficios de su propia producción de petróleo.

 El
peligro del empirismo burgués

 Después que el BIPR y
la CCI hubieran presentado sus propios puntos de vista sobre las
causas de la guerra, tuvo lugar un vivo e interesante debate,
donde se pudo constatar que los participantes en la reunión
estaban muy interesados en conocer mejor las posiciones de las
organizaciones presentes de la Izquierda Comunista, insistiendo en
que ambos grupos se respondieran el uno al otro. Los compañeros
no se limitaron a hacer las preguntas sino que expresaron ellos
mismos sus objeciones y de hecho sus críticas. Por ejemplo,
un compañero del FKG acusó a la CCI de “polémica
barata” por haber comparado el análisis del BIPR con
el del movimiento antimundialización. Señaló
que resaltar el actual rol agresor de Estados Unidos no tiene nada
que ver con la minimización del rol del imperialismo
europeo como habitúan a hacer los simpatizantes burgueses
de éste. Insistió correctamente en que, en el pasado
también los internacionalistas proletarios se dedicaron a
analizar el papel que habían jugado determinados estados en
el desencadenamiento de las guerras imperialistas, sin que por
ello pudiera acusárseles de haber hecho concesiones a los
rivales de dichos Estados.

Pero la CCI no había
criticado en absoluto que se viera en los EEUU al principal agente
desencadenante hoy de las guerras, sino que se vieran las causas
de estas guerras no en la situación general del
imperialismo en su conjunto sino, de manera reduccionista, en la
situación específica de Estados Unidos. El portavoz
de Battaglia, por su parte, no negó del todo la semejanza
entre el análisis hecho por su organización y el de
las diferentes corrientes burguesas. Argumentó, sin
embargo, que este análisis cuando era realizado por el
BIPR, se fundamenta en una visión del mundo completamente
diferente a la de los burgueses. ¡Esto es así
todavía, afortunadamente! Pero nosotros mantuvimos que tal
análisis sólo puede debilitar la eficacia de nuestro
combate contra la ideología de la clase enemiga, y sobre
todo socavar la firmeza de nuestro propio punto de vista
proletario. A nuestro parecer, la semejanza del análisis
del BIPR y el extendido punto de vista de la burguesía es
el resultado del hecho que los compañeros han adoptado un
método de análisis burgués. Este método
es el del empirismo, una de las formas esenciales del pensamiento
burgués que consiste en dejarse llevar por ciertos hechos
especialmente noticiosos, en lugar de analizar a través de
un método teórico más profundo la verdadera
conexión entre los distintos acontecimientos. Un ejemplo de
cómo el BIPR cae en el empirismo se vio durante la
discusión cuando estos compañeros explicaron que el
hecho de que la economía norteamericana se derrumbaría
si no afluyeran a ella capitales extranjeros, es la prueba de que
la guerra de Irak sirve para obligar a las otras burguesía
a prestar dinero a USA. Para responder tuvimos que recordar que
por supuesto sin tales prestamos e inversiones la economía
de los Estados Unidos se vendría abajo, lo cual ya supone
bastante coacción para que capitalistas europeos y
japoneses continúen comprando acciones y bonos
norteamericanos, puesto que ellos mismos no sobrevivirían a
un colapso de los Estados Unidos2.

 

En la segunda parte de este artículo
abordaremos más explícitamente la cuestión de
la relación existente entre la crisis económica y la
guerra imperialista a la luz de la crítica marxista de los
fundamentos mismos de la economía capitalista. En
particular criticaremos la idea defendida por el BIPR de que 
“una destrucción generalizada abriría el
camino a una nueva fase de acumulación”, o dicho de
otra manera a una nueva fase de prosperidad capitalista.

 

WELT REVOLUTION

Publicación de la CCI en
Alemania

 

 

 

Notas

1) Organización fundadora,
junto a la CWO, del BIPR.

2.- Es necesario añadir que
por mucha rivalidad que tengan con Estados Unidos, sus rivales
seguirán colocando sus capitales en la economía más
estable que existe, ya que este país, en el futuro
previsible,  seguirá siendo militar y económicamente,
el país más fuerte del mundo.

Geografía: 

Corrientes políticas y referencias: