Huelgas en el aeropuerto de Heathrow: la solidaridad de clase es nuestra única defensa

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La solidaridad que han
mostrado los trabajadores de British Airways (BA) y
Gate Gourmet es un ejemplo para la clase obrera. El artículo
que publicamos a continuación, escrito por la CCI poco después
de la huelga de los trabajadores de BA, saca las principales
lecciones de esta lucha. Estas merecen ser estudiadas y comprendidas
por todos los que realmente quieren defender a la clase obrera. Las
semanas que han transcurrido desde entonces aportan otra lección
de otro tipo, pero igualmente importante y merecedora de estudio. Es
un ejemplo de cómo la clase dominante obra conjuntamente
contra la clase obrera.

Los patronos de Gate
Gourmet
han jugado la baza del realismo financiero, es decir sus
pérdidas de los años recientes y las que se prevén
este año (casi 25 millones de libras) para argumentar que sin
recortes de empleos y cambios en las condiciones laborales, la
compañía iría a la quiebra. También se
han lanzado a una ofensiva contra los «hábitos de
trabajo desfasados e ineficientes»
(Gate Gourmet
website) que hacen que se les pague a los obreros «un día
completo por medio día de trabajo»
(ídem).
Han tratado de cargar contra los obreros más combativos, y han
utilizado la vía judicial para impedir la acción de los
piquetes en sus instalaciones. Han montado una campaña contra
los trabajadores acusándoles de de “importar” prácticas
norteamericanas, cuando lo cierto es que fue la propia BA
quien, a finales de los años 90, originó toda la
situación al subcontratar el cattering, para tratar de reducir
gastos. De hecho, los ataques no tienen nada que ver con la
nacionalidad y mucho con la situación económica. Como
mostramos en nuestro artículo, la realidad es que todas las
empresas están bajo una presión intensa e insostenible
cada vez mayor a medida que empeora la crisis económica. Sólo
pueden sobrevivir hundiendo al contrario, y sobre todo aumentando la
explotación de la clase obrera, recortando salarios y
empeorando las condiciones de trabajo. En esta situación,
llegar a un acuerdo con los patronos casi siempre significa aceptar
algo un poco peor que antes. Puesto que el papel del sindicato es
llegar a estos acuerdos, inevitablemente acaban del mismo lado que
los patronos, hombro con hombro. Esto se puede ver claramente en las
acciones del TGWU (Transports and General Workers Union).

Antes de que surgieran las
acciones al margen de las convocatorias de este sindicato, la TCWU
llevaba mucho tiempo negociando con la patronal : «se han
mantenido conversaciones con Gate Gourmet durante muchos meses para
mejorar la situación de la empresa. Durante este tiempo, el
T&G ha jugado un papel activo ciñéndose a las
necesidades de la empresa»
(TGWU website). Tras el
estallido de la huelga descubrieron “de repente”, que «Gate
Gourmet llevaba tiempo planeándolo»
(ídem.).
Cuando los obreros entraron en lucha para defenderse ellos mismos,
cuando sus compañeros de BA mostraron una verdadera
solidaridad, práctica, el sindicato, denunció su
«deslealtad», y, en palabras del cabecilla de la
TGWU Tony Woodley, adoptó «las medidas pertinentes»
para acabar con la huelga, según se menciona en la carta del
TGWU a BA que se reprodujo en el diario The Guardian
del 19.08.05, aunque curiosamente esta carta no aparece por ningún
lado en la web del sindicato. Tras la vuelta al trabajo de los
compañeros de BA, y el despido de los de Gate
Gourmet, el sindicato se puso “combativo” amenazando a los
patronos de Gate Gourmet y BA con emprender nuevas
acciones si se abusaba de los trabajadores. Al mismo tiempo, el
sindicato declaraba su «empeño en llegar a un
acuerdo»
(id.), aunque Gate Gourmet ya había
manifestado su intención irrevocable de despedir a 600
trabajadores o incluso más. Ahora los trabajadores se han
visto privados de la verdadera solidaridad, y afrontan un amenazante
desenlace cuando el eco de su lucha se ha ido apagando. Ahora toma el
relevo la falsa solidaridad de los líderes sindicales, la de
los pomposos y vacios discursos, la de las proclamas tan encendidas
como vanas. El mismísimo Tony Woodley se ha lanzado incluso a
una cínica campaña para conseguir la legalización
de la solidaridad, «en el marco de la ley… sujeta a las
regulaciones sobre las votaciones y las notificaciones que regulan
otros conflictos laborales»
, aunque por supuesto, «Esto
no debe servir para justificar el tipo de acción ‘salvaje’
que tuvo lugar el jueves pasado»
(“La solidaridad tendrá
que legalizarse”, por Tony Woodley en el Guardian, del
16.08.05)

Tras la empresa y los
líderes sindicales está el gobierno y el Estado. El
gobierno aparentemente se ha limitado a lamentar los “trastornos”
ocasionados a los usuarios, aunque ha dejado saber que está
actuando para lograr un acuerdo. En cuanto a la justicia ha repartido
sus declaraciones tanto a favor de la protección de la empresa
como del “derecho” a protestar. Esta pretensión de
imparcialidad y preocupación por la ley y el orden, oculta el
hecho de que son la “ley” y el “orden” de la clase dominante.
A lo largo de su historia, la clase obrera sólo ha progresado
realmente cuando ha desafiado la dominación de la clase
gobernante. Su verdadera lucha siempre ha estado fuera de la ley, y
sus combatientes siempre han sido estigmatizados como delincuentes y
matones. Los parlamentarios laboristas que ahora se “solidarizan”,
lo hacen con la tranquilidad que les da saber que el verdadero
potencial de la lucha obrera ha sido derrotado.

Los patronos, los
sindicatos y el Estado han colaborado para derrotar a los obreros.
Quieren que la clase obrera aprenda la lección de que la lucha
de clase iniciada y controlada por la clase obrera es inútil,
y que sólo los sindicatos pueden defender a los trabajadores.
La clase obrera, al contrario, tiene que sacar una lección
completamente diferente. Esa lección es simple: Conoce a tu
enemigo
.

North 31.08.05

Declaración de la CCI del
15.08.05

Los medios de comunicación
– la voz pública del Estado y la clase dirigente - han
desencadenado toda su ira contra los huelguistas de Heathrow. ¿Cómo
se atreven los trabajadores a anteponer la solidaridad de clase a los
beneficios de la empresa? ¿Es que no han comprendido que eso
de la solidaridad obrera y la lucha de clases está desfasado,
que dejó de estar de moda en los años 70? Un ejecutivo
de una de las compañías rivales de BA, declaraba
al diario Sunday Times del 13 de agosto que: «En
cierto sentido, la aviación es la última industria que
queda por reformar… Es como los puertos, las minas o la industria
del automóvil en los años 70»
. ¿Porqué
estos obreros “jurásicos” no habrán caído en
la cuenta de que el principio de la sociedad actual es “cada uno a
la suya”, y no “¡proletarios del mundo uníos!”?

Es extraño sin
embargo, que esa “nueva” filosofía de la libertad de cada
cúal, no impida a los patronos exigir absoluta obediencia de
parte de los esclavos asalariados. Algunas opiniones en ciertos
medios de comunicación han sido algo más críticas
con los despiadados métodos empleados por la Gate
Gourmet: cuando los trabajadores de alimentación
celebraban una reunión para discutir cómo responder a
los planes de la patronal contra sus empleos, la asamblea fue
clausurada por pistoleros de seguridad, y 600 obreros –incluso los
que estaban enfermos o de vacaciones- fueron despedidos en el acto
por tomar parte en una acción no convocada legalmente. Incluso
a algunos de ellos se les comunicó por megafonía. Esta
actitud que quizá parezca exageradamente arrogante, es en
realidad una expresión de unas prácticas patronales
cada vez más extendidas. Así a los trabajadores de
Tesco les han dicho que les van a retirar la paga por
enfermedad los tres primeros días que falten al trabajo, y
otras empresas muestran abiertamente su interés en esta nueva
“reforma”. Los trabajadores de grandes almacenes están
siendo identificados electrónicamente para que no pierdan ni
en segundo en su jornada laboral. El actual clima político –
en el que se nos pide que aceptemos un mayor acoso policial en nombre
del “antiterrorismo” - no hará sino aumentar la arrogancia
patronal.

Estos ataques no son obra
de tal o cual tipo de patronos, especialmente “codiciosos” o
proclives al “estilo americano” de las relaciones laborales. La
brutalidad creciente de los ataques a las condiciones de vida y
trabajo obreras es la única forma en que la clase capitalista
puede responder a la crisis económica mundial: bajar los
salarios, aumentar la productividad, rebanar las pensiones, esquilmar
los subsidios de desempleo,... etc., porque cada empresa y cada país
está implicado en una lucha desesperada para desbancar a sus
rivales en un mercado mundial saturado.

Y frente a estos
ataques, la solidaridad obrera es nuestra única defensa
.

Tanto los empleados de
equipajes como otros que trabajaban en Heathrow, que pararon cuando
se enteraron de los despidos masivos, demostraron comprender esto
perfectamente. Ellos mismos habían estado sometidos al mismo
tipo de ataques y comprometidos en luchas similares. La efectividad
de su huelga reveló inmediatamente el poder de los
trabajadores cuando llevan a cabo acciones unidas y determinadas. Es
la única forma de obligar a los patronos a readmitir a los
despedidos, y hará vacilar a los directivos del aeropuerto
antes de lanzar ataques similares en el futuro. Aislados en su
categoría, los trabajadores son presa fácil para la
clase dominante. En el momento en que la lucha empieza a extenderse a
otros obreros, el panorama cambia.

Solidaridad de clase:
la verdadera esperanza para la humanidad

Pero hay un significado
aún más importante de la solidaridad obrera.

En una sociedad que se
está desintegrando a nuestro alrrededor, donde el “cada uno
a la suya” toma la forma de bombas terroristas, ataques racistas,
gangsterismo y violencia indiscriminada de todo tipo; la solidaridad
de los obreros por encima de cualquier división por ramo,
religión, sexo o nación, representa el único
antídoto a este sistema, el único punto de arranque
para la creación de una sociedad diferente, basada en las
necesidades humanas y no en la búsqueda desenfrenada de
beneficios. Frente a un sistema que se hunde en la guerra
generalizada y la autodestrucción, no es ninguna exageración
decir que la solidaridad de clase es la única esperanza para
la supervivencia de la raza humana.

Esta esperanza no es en
absoluto vana pues cuando se mira más allá de las
fronteras de Gran Bretaña. Tras años de desorientación,
hemos asistido en los dos últimos años a una creciente
recuperación de las luchas obreras tras años de
desorientación. En las más importantes – las luchas
de los obreros franceses contra los ataques a las pensiones en 2003,
la de los obreros alemanes del automóvil contra los despidos
-, la solidaridad ha sido algo fundamental. Estos movimientos
confirman que la clase obrera internacional no ha desaparecido y no
está derrotada.

Naturalmente los “media”
han intentado ocultar el significado de las acciones de solidaridad
en Heathrow. Comenzaron hablando de los lazos familiares entre los
trabajadores de la alimentación y los de equipajes, y otros de
la plantilla del aeropuerto. Es cierto que existen vínculos de
ese tipo, pero mientras que la mayoría de los trabajadores de
alimentación son de origen hindú, la mayoría de
los de equipajes son “blancos”. En pocas palabras, se trataba de
una auténtica solidaridad por encima de las divisiones
étnicas.

Los informativos también
trataron de socavar la simpatía que otros trabajadores
pudieran sentir por los empleados del aeropuerto, focalizando la
atención sobre los sufrimientos de los pasajeros cuyos vuelos
fueron trastocados por la huelga. Es cierto que cuando pasas la mayor
parte del año sudando la gota gorda en el trabajo, no es
ninguna broma encontrarte con que tus planes de vacaciones se van al
traste. Explicar sus iniciativas a otros obreros y a la población
en general, es una tarea que todos los obreros tienen que tomar a
cargo cuando entran en lucha. Pero también tienen que resistir
el chantaje hipócrita de los media que los presenta
precisamente como los malos de la película.

El verdadero papel de
los sindicatos

Pero si la clase dominante
se empeña en desfigurar y ocultar la solidaridad de clase
cuando se manifiesta, tampoco ceja en difuminar otra verdad no menos
importante: que solidaridad obrera y sindicalismo no tienen nada
que ver lo uno con lo otro.el son la misma cosa
.

Los métodos usados
en esta lucha desafiaron abiertamente el guión diseñado
por los sindicatos:

  • los obreros de Gate
    Gourmet
    decidieron celebrar una asamblea general en sus
    comedores para discutir la última maniobra patronal. Era una
    asamblea “no autorizada” en pleno horario de trabajo. La idea
    misma de celebrar asambleas donde se discute y se toman decisiones
    va en contra de todas las prácticas sindicales oficiales;

  • los otros
    trabajadores de la plantilla del aeropuerto ignoraron igualmente
    esas directrices oficiales al declararse en huelga sin tener que
    recorrer los trámites oficiales de la votación.
    Desafiaron también las normas sindicales al implicarse en
    acciones “secundarias”(es decir que no afectaban directamente a
    su convenio particular).

Esta clase de acciones son
peligrosas para la clase dominante porque a través de ellas
los obreros pueden desbordar el control de los sindicatos, que se han
convertido en estos tiempos en los órganos “oficiales” –
es decir, reconocidos por el Estado- para mantener bajo control la
lucha obrera. En el periodo reciente ha habido un aumento regular de
acciones “salvajes” de este tipo: el último conflicto
importante en Heathrow; numerosas huelgas en el correo. En el mismo
momento en que se desarrollaba la lucha en Heathrow, habían
también huelgas “extraoficiales” de los conductores de
autobús de Edimburgo y de la fundición de Ford en
Leamington Spa.

En el caso de Heathrow, el
TGWU consiguió controlar la situación. Oficialmente
tuvo que repudiar los paros no reglados y achuchar a los obreros para
que volvieran al trabajo. Pero con la ayuda de grupos
“revolucionarios”, como el SWP (Socialist Workers Party),
el T&G se las arregló para presentar la lucha como si ésta
estuviera motivada en realidad por la “defensa del sindicato”,
presentando las represalias contra los compañeros más
combativos – que ciertamente era uno de los objetivos de Gate
Gourmet
- como si fuera un ataque al sindicato. Esto facilitó
que los representantes del sindicalismo de base –la mayoría
de los cuales creen genuinamente que actúan en nombre de sus
compañeros- encerraran la lucha en el marco sindical.

Pero lo que madura bajo
esas apariencias no es una lucha “para defender los sindicatos”,
sino movimientos cada vez más masivos en los que los obreros
se confrontarán, como primer obstáculo, con el propio
aparato sindicalista. Para construir una solidaridad de clase lo más
amplia posible en y durante la lucha, los trabajadores necesitarán
desarrollar sus propias asambleas generales, abiertas a todos los
obreros, y de elegir comités de huelga responsables sólo
ante las asambleas. Los obreros más combativos que comprenden
ya esta perspectiva, no deben quedar aislados sino reunirse para
discutir y preparar las batallas del futuro.

WR 15.08.05

Geografía: