La Izquierda italiana estuvo formada por grupos expulsados de la Tercera Internacional, y por tanto del Partido Comunista de Italia, durante la década de 1920. Fiel a la tradición del internacionalismo proletario, la Izquierda italiana (particularmente en torno a la publicación BILAN) tuvo dos grandes méritos: su insistencia en la claridad teórica y el rigor, y en la importancia de la cuestión organizacional. La CCI es el heredero más importante de la Izquierda italiana actualmente