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Publicamos aquí un intercambio de opiniones con T, un contacto en Alemania, centrado en las movilizaciones en apoyo de "Libertad para Palestina".
Carta de T
Camaradas,
He aquí una contribución mía a la discusión:
Una crítica que tengo es que la CCI presenta como anti-internacionalistas otras posiciones políticas que no corresponden a la concepción de internacionalismo de la CCI. Lenin tenía una posición sobre la lucha anticolonial/antiimperialista diferente a la de Rosa Luxemburgo, pero ¿no era internacionalista? Una breve búsqueda sobre el tema revela que Lenin apoyaba claramente la lucha anticolonial desde el punto de vista político. Para ello es fundamental el "derecho de las naciones a la autodeterminación". Escribió: "Los socialistas no sólo deben exigir la liberación incondicional e inmediata de las colonias sin compensación -y esta exigencia en su expresión política significa ni más ni menos que el reconocimiento del derecho a la autodeterminación-, sino que deben prestar un apoyo decidido a los elementos más revolucionarios de los movimientos democrático-burgueses de liberación nacional en estos países y ayudar a su rebelión -y si es necesario, a su guerra revolucionaria- contra las potencias imperialistas que los oprimen”i.
También acusa a los socialistas que no defienden el derecho a la autodeterminación de ser lacayos de la burguesía imperialista. Con respecto a estos socialistas, escribe que tales socialistas "se comportan como chovinistas, como lacayos de las monarquías imperialistas manchadas de sangre y barro y de la burguesía imperialista”ii.
Y Lenin también aporta algo importante: "Frente a esta utopía filistea y oportunista, el programa de la socialdemocracia debe señalar que bajo el imperialismo la división de las naciones en opresoras y oprimidas es un hecho fundamental, importantísimo e inevitable"iii.
Incluso si el imperialismo es un sistema mundial, y también estoy convencido de que no puede haber luchas nacionales "progresistas", se plantea sin embargo la siguiente cuestión: ¿es IGUAL el nacionalismo del Estado israelí que el nacionalismo de los palestinos? ¿No hay diferencia entre la parte opresora y la parte oprimida desde la perspectiva de la CCI? Así que, para decirlo muy claramente, en pocas palabras: es cierto que puedo ver que la política nacionalista-religiosa de parte de la población palestina no ofrece una perspectiva emancipadora y socialista (sino que oprime). En este sentido, criticarla también es esencial. PERO: ¿a dónde conduce una política que no distingue entre opresor y oprimido? Este nivel de opresión falta en el análisis de la CCI. De hecho, la opresión existe a nivel de la nacionalidad - como dice Lenin, ¡este es un elemento esencial del imperialismo! Este aspecto no es abordado por la CCI, no es explicado, sino más bien ignorado.
Si no hay ninguna diferencia desde la perspectiva de la CCI, esto explicaría al menos por qué las acciones asesinas del Estado israelí no son el centro de la agitación. También explicaría por qué la crítica al Estado alemán y al Occidente imperialista, con Israel como aliado, es tan tímida.
No llego a una solución concluyente del problema. Tampoco estoy totalmente de acuerdo con la posición de Lenin, pero creo que aborda aspectos importantes.
La posición de la CCI parece ser una plantilla, ya que se utilizan exactamente los mismos argumentos tanto para la guerra en Ucrania como para la guerra en Palestina. Ambos casos tienen similitudes -que la CCI subraya (tesis de la decadencia, ejemplo de un estado de descomposición)- pero también difieren en aspectos importantes. Por ejemplo: Ucrania es un Estado fuertemente armado por la OTAN. Palestina no es un Estado. Es un territorio ocupado al que la potencia ocupante concedió una "autoridad autónoma". Hay muchas otras diferencias, éste es sólo un ejemplo.
Además:
Se plantea la cuestión de cómo se produjo en primer lugar el ataque de los grupos militantes y la sangrienta masacre del 7 de octubre. Algunas (¿o muchas?) personas en Israel se preguntan: ¿dónde estaba el Mossad y dónde estaba el ejército? ¿No fallaron terriblemente? ¿Cómo pudo ocurrir? La CCI se limita a adoptar los "hechos" oficiales y la explicación oficial de lo sucedido, que nos transmiten las partes interesadas.
Aquí puedo incluso referirme a un antiguo artículo de la CCI que dice: "Con demasiada frecuencia, cuando la CCI denuncia el maquiavelismo de la burguesía, nuestros críticos nos acusan de caer en una visión conspirativa de la historia. Sin embargo, su incomprensión a este respecto no es sólo un malentendido de nuestro análisis, sino que, lo que es aún peor, es presa de la superchería ideológica de los apologistas burgueses en los medios de comunicación y en el mundo académico, cuyo trabajo consiste en denigrar como teóricos irracionales de la conspiración a aquellos que tratan de determinar los patrones y procesos dentro de la vida política, económica y social burguesa. Sin embargo, ni siquiera es controvertido afirmar que las mentiras, el terror, la coerción, el doble juego, la corrupción, los complots y el asesinato político han sido el pan de cada día de las clases dominantes explotadoras a lo largo de la historia, ya sea en el mundo antiguo, en el feudalismo o en el capitalismo moderno”iv.
Desde luego, ¡ahora no veis ningún posible maquiavelismo con el 7 de octubre! Ya han aparecido documentos que plantean grandes interrogantes, ver: "Documentos revelan una conspiración israelí para promover el atentado del 7 de octubre"v.
En una publicación inglesa de la CCI, hay una importante reflexión que ilustra la importancia de la cuestión: "Pero hay algo aún peor: esta caja de Pandora nunca volverá a cerrarse. Como en Irak, Afganistán, Siria y Libia, no habrá vuelta atrás, no habrá 'retorno a la paz'"vi.
En mi opinión, esto es completamente cierto. El problema que quería plantear radica en hasta qué punto el disgusto ante la fea cara del imperialismo occidental conduce a una resistencia colectiva. Una resistencia que pueda levantarse contra la lógica imperialista de la guerra. Cualquiera que no tome como punto de partida la manifestación concreta del imperialismo occidental -como estamos viendo actualmente en el asesinato indiscriminado de más de 10.000 personas en la Franja de Gaza- está fallando en su planteamiento táctico.
Por ejemplo, ya ha habido acciones proletarias, como la negativa de los trabajadores portuarios a cargar armas y municiones que se utilizarán en la guerra de Gaza. Desgraciadamente, la prensa de la CCI no informa nada al respecto, aunque esto podría ser un pequeño paso concreto hacia el internacionalismo proletario.
La siguiente valoración no es correcta en su afirmación generalizada y recuerda a los anuncios de los círculos gubernamentales imperialistas alemanes:
"Sin embargo, ellos [los manifestantes] participan en realidad en manifestaciones de carácter pro-guerra, en las que la consigna principal ‘Palestine will be free, from the river to the sea’ (Palestina será libre, del río al mar) sólo puede lograrse mediante la destrucción militar de Israel y el asesinato en masa y la expulsión de los judíos israelíes - una Nakba al revés”vii.
¿En realidad, “[están] participando en manifestaciones que tienen un carácter pro-guerra”? Ciertamente hay muchos participantes que no son conscientes del problema de la escalada nacionalista-religiosa y también hay fuerzas abiertamente reaccionarias. Pero atribuir a las manifestaciones un carácter fundamentalmente pro belicista es un error. Y, como ya se ha dicho, muy compatible con las declaraciones oficiales del imperialismo alemán y europeo. Porque lo que no necesitan ahora es oposición a la matanza en Gaza. Por eso atacan masivamente a los críticos y prohíben las manifestaciones. ¿Y la CCI opina que se trata de "manifestaciones a favor de la guerra"?
La clase obrera multiconfesional de Europa y Estados Unidos está alzando su voz contra la guerra - ¡millones de veces! - ¿y la CCI opina que participan en "manifestaciones a favor de la guerra"?
Saludamos la contribución del camarada. Ha hecho un verdadero esfuerzo por explicar su posición ante la guerra en Oriente Medio, basándose principalmente en las posiciones desarrolladas por Lenin durante la Primera Guerra Mundial. Con su crítica participa en el esclarecimiento de la naturaleza de la guerra de Gaza, que ya ha planteado serios problemas a algunos grupos políticos en su defensa de la perspectiva de la clase obrera mundial. Para nosotros, esta es una razón más para responder cuidadosamente a esta contribución.
Pero queremos empezar con una cuestión metodológica. Como el camarada no hace ninguna apreciación sobre el marco analítico utilizado por la CCI para desarrollar su posición frente a esta guerra, no sabemos si su crítica se refiere sólo a puntos específicos del análisis o a todo el planteamiento político de la CCI. Por ejemplo, no está del todo claro si el camarada está de acuerdo al 100% con el internacionalismo defendido por la CCI, o sólo bajo ciertas condiciones.
En cualquier caso, parece que el camarada está de acuerdo con la CCI en que "esta caja de Pandora no se cerrará nunca más. Como en Irak, Afganistán, Siria y Libia, no habrá vuelta atrás, no habrá 'retorno a la paz'". Este es un punto importante porque de aquí se infiere que el camarada está de acuerdo con nosotros en el concepto de la irracionalidad de esta guerra, en la que no habrá vencedores, sino sólo destrucción y más caos. Pero esta posición no está exenta de consecuencias, porque tal posición hace inútil apoyar a cualquiera de los dos bandos en esta guerra. Sobre todo, cuando el camarada afirma también que, en la época del imperialismo, las luchas nacionales "progresistas" ya no son posiblesviii.
Por eso nos sorprende tanto más que el camarada saque a colación la teoría de las naciones opresoras y oprimidas, siguiendo las palabras de Lenin, de que "bajo el imperialismo la división de las naciones en opresoras y oprimidas es un hecho fundamental, importantísimo e inevitable”ix. Y en apoyo de esta posición, añade también que "Palestina no es un Estado".
No está exactamente claro lo que el camarada está diciendo aquí, pero parece decir que la nación palestina no es igual a la nación israelí, que los palestinos son en realidad una minoría nacional oprimida dentro del Estado israelí, una idea que podemos aceptar. Se trata de una situación similar a la de las naciones oprimidas en la Rusia zarista antes de 1917. Y fue Lenin quien, por tanto, defendió los "derechos de las naciones a la autodeterminación". Pero esta posición táctica destinada a favorecer las condiciones para la revolución mundial, resultó desastrosa cuando se puso en práctica después de la Revolución de Octubre. En 1918 Rosa Luxemburgo criticó con razón esta "táctica", por ejemplo, en su folleto La revolución rusa.
En este folleto Rosa Luxemburgo demostró, basándose en los hechos empíricos, que cuando a las naciones se les concedió la "autodeterminación" después de octubre de 1917, se convirtieron inmediatamente en formaciones reaccionarias, y no sólo se volvieron unas contra otras, sino también contra la revoluciónx.
Esto se debió a que el capitalismo había entrado en su periodo de decadencia, un mundo completamente dividido, en un estado de crisis histórica y decadencia irreversible. La creciente competencia entre las grandes potencias por hacerse con una parte del mercado mundial provocó tensiones militares que culminaron en la Primera Guerra Mundial. Tras la Primera Guerra Mundial, y ante el fracaso de los "remedios" económicos a la crisis del capitalismo, la única vía que le quedaba a la burguesía para salir del atolladero era lanzarse de cabeza al militarismo y a la guerra. Pero ni siquiera las naciones más pequeñas pudieron escapar a esta lógica. Si querían sobrevivir tenían que aceptar la huida hacia el militarismo y ajustarse a las exigencias globales de las grandes potencias imperialistas.
Toda burguesía nacional debe someterse a la lógica de la guerra permanente del capital, a su modo de vida y a la cadena de conflictos imperialistas que de ello se deriva. La liberación nacional se ha convertido en igual a la guerra imperialista y la ideología de la "liberación nacional" en la decadencia del capitalismo es reaccionaria.
La distinción de Lenin entre naciones opresoras y oprimidas no es errónea, pero no toca las raíces del modo de producción capitalista.
Opresión y oprimidos son rasgos superestructurales que no tienen relación directa con la base y la abolición de una forma particular de opresión no tiene ningún impacto fundamental en las condiciones materiales de la sociedad capitalista. La lucha de los oprimidos o incluso la eliminación de la opresión de los palestinos, los negros o las mujeres -si es que esto fuera posible bajo el capitalismo- no suprime este mismo sistema. Al contrario, como en el caso de los palestinos, podemos incluso esperar que su "liberación" del régimen opresor israelí, si alguna vez llegara a tener éxito, conduciría con toda seguridad a un régimen opresor como los demás Estados islámicos de la región y, por tanto, no al debilitamiento del capitalismo -por no hablar de su abolición.
La posición de Lenin de que "la división de las naciones en opresoras y oprimidas (...) constituye la esencia del imperialismo"xi deja la ventana abierta de par en par a la opinión de que todas las clases de las naciones oprimidas, no imperialistas, tienen un interés común en luchar contra la nación opresora. En otras palabras: la distinción entre "agresores y agredidos", entre "naciones opresoras y oprimidas" no sólo no es válida, sino que constituye el marco ideológico diseñado para arrastrar a la clase explotada a guerras en defensa de intereses que no son los suyos. Por eso es ampliamente utilizado por la extrema izquierda del capital para llamar a los trabajadores a apoyar la lucha de las poblaciones nacionales oprimidas en el marco de la guerra imperialista. Los distintos intereses de clase se ocultan y se sustituyen por los "intereses del pueblo" y los intereses generales de la nación oprimidaxii.
En su teoría Lenin no sólo partió de características superestructurales, también dividió los países del mundo en tres tipos principales y para cada uno de estos tres tipos desarrolló una política diferentexiii. Pero la clase obrera es una clase internacional y toda política que pretenda definir la mejor táctica para cada parte está en contradicción con el principio de que la revolución proletaria tiene que tener lugar a nivel mundial y no según las condiciones específicas de tal o cual parte del mundo. En este sentido, Rosa Luxemburgo tiene razón al afirmar que "toda política socialista que haga caso omiso de este medio histórico [imperialista] definitorio, y quiera guiarse únicamente por los puntos de vista aislados de un país en medio del torbellino mundial, está construida sobre arena desde el principio"xiv.
En contraste con el camarada, estamos convencidos de que Gaza no es sólo una entidad nacional, sino que el régimen de Gaza tiene también varias funciones de un Estado burgués: recauda impuestos y tiene un ejército, un aparato jurídico, centros de detención, personal de inteligencia y policía, etc. Es la administración de facto de Hamás la que ejerce estas funciones estatales y, desde 2005, bajo la dirección de un centro de mando muy centralizado, ha podido disparar miles de cohetes contra territorio israelí. Sólo hay una conclusión posible: la guerra de Gaza es una guerra entre dos Estados imperialistas.
Por lo tanto, no estamos de acuerdo con el camarada cuando saca la conclusión de que los revolucionarios deberían tomar como punto de partida para su posición táctica el "asco ante la fea cara del imperialismo occidental (...) como estamos viendo actualmente en el asesinato indiscriminado de más de 10.000 personas [y más] en la Franja de Gaza". La CCI, en línea con las posiciones defendidas por la tradición de la Izquierda Comunista, no se decanta por uno de los campos imperialistas, ni por razones tácticas ni por las masacres y atrocidades causadas por uno de los campos imperialistas. Pero el camarada parece tener otro punto de vista que, como expresión concreta de su enfoque teórico, se muestra claramente en la crítica de la posición de la CCI sobre las manifestaciones pro-palestinas.
En su crítica, el camarada llega a la conclusión de que estas manifestaciones, en contraste con la posición defendida en el artículo "La realidad tras las consignas burguesas", no eran manifestaciones pro-guerra. Según el camarada, eran manifestaciones pro Palestina, apoyadas por los trabajadores, y que por eso las críticas de los manifestantes a la política de la burguesía occidental fueron atacadas por los grandes medios de comunicación. Al no adoptar la postura táctica correcta, la CCI supuestamente se une al coro de la campaña antipalestina. Pero el artículo tiene razón cuando dice que el eslogan “Palestine will be free, from the river to the sea” sólo puede significar la limpieza étnica de la población judía en la región entre el Jordán y el Mar Mediterráneo, "una Nakba al revés". Y esto no tiene nada que ver con una posición antipalestina o proisraelí, sino con una posición que aborda y analiza la situación en Oriente Medio desde la perspectiva del proletariado, la única clase capaz de trascender las relaciones capitalistas y, por tanto, no determinada por los intereses antagónicos de los Estados imperialistas.
Para concluir, debemos decir que la guerra no es el resultado de ciertas políticas particulares, que son "más o menos nacionalistas", "más o menos agresivas", etc., sino el producto del sistema capitalista en su conjunto, resultado de su naturaleza y de las tendencias históricas de decadencia, de las que ninguna parte de la clase dominante puede escapar. En este sentido, no hay ninguna diferencia entre el nacionalismo de Israel y el nacionalismo de Palestina: ambas ideologías son una tapadera para la guerra y para la represión de la clase obrera por parte del Estado burgués.
Dennis, febrero de 2024
i V. I. Lenin, La revolución socialista y el derecho de las naciones a la autodeterminación Tesis
ii Op cit
iii Op cit
iv Pearl Harbor, las Torres Gemelas y el maquiavelismo de la burguesía (parte 1)
v Documentos exponen la conspiración israelí para facilitar el ataque del 7 de octubre
vi ¡Ni Israel ni Palestina! ¡Los trabajadores no tienen patria!
vii La realidad detrás de las consignas burguesas
viii Para evitar cualquier malentendido, para la CCI las luchas nacionales "progresistas" del siglo XIX condujeron a la constitución de una unidad superior de la burguesía dentro de determinadas zonas, a la centralización de la economía nacional y a la integración de más fuerza de trabajo.
ix V. I. Lenin, La revolución socialista y el derecho de las naciones a la autodeterminación, Tesis (1916), 3. "El significado del derecho a la autodeterminación y su relación con la federación".
x Rosa Luxemburgo, La revolución rusa, capítulo 3, La cuestión de las nacionalidades
xi V. I. Lenin, El proletariado revolucionario y el derecho de las naciones a la autodeterminación
xii Ejemplos de la posición de la extrema izquierda del capital: "Estamos firmemente con las masas palestinas oprimidas" (Tendencia Marxista Internacional); expresamos "solidaridad unánime con el pueblo palestino oprimido" (Partido Socialista por la Igualdad WSWS); mostremos nuestra "solidaridad con el pueblo palestino colonizado y oprimido" (CPGB).
xiii V. I. Lenin, La revolución socialista y el derecho de las naciones a la autodeterminación, Tesis (1916), 6. Tres tipos de países en relación con la autodeterminación de las naciones
xiv Rosa Luxemburgo, El folleto de Junius, capítulo 7
Las guerras mundiales del siglo XX demostraron que el capitalismo se había convertido en un sistema social totalmente obsoleto. Les siguió una «Guerra Fría» entre dos bloques imperialistas, durante la cual los conflictos por poderes mataron a tanta gente como las guerras mundiales. El viejo sistema de bloques se derrumbó en la década de 1990, pero las guerras imperialistas no desaparecieron. Simplemente, se han vuelto más caóticas e impredecibles. De las muchas guerras que asolan hoy el planeta, las carnicerías de Ucrania y Oriente Medio son la prueba más clara (junto a una crisis ecológica que el sistema no puede resolver) de que el declive del capitalismo ha alcanzado su fase terminal, amenazando la supervivencia misma de la especie humana.
Para debatir estas cuestiones, la CCI está organizando reuniones públicas allí donde está presente en todo el mundo.
Esta reunión será una oportunidad para debatir el contexto histórico de la guerra en Oriente Medio y para argumentar que la única respuesta posible a la guerra es la defensa intransigente del internacionalismo contra todas las falsas respuestas ofrecidas por aquellos que defienden una forma u otra de nacionalismo, y contra todos los estados y gobiernos capitalistas, desde Israel a Irán y Hamás, desde Rusia a Ucrania, desde Estados Unidos a China. Todas sus guerras son guerras imperialistas genocidas, y el único poder sobre la tierra que puede poner fin a la pesadilla del capitalismo en decadencia es la clase obrera internacional.
Estas reuniones están abiertas a todos aquellos que deseen reunirse y debatir con la CCI. Invitamos cordialmente a todos nuestros lectores, contactos y simpatizantes a venir y debatir las cuestiones en juego y comparar puntos de vista, escribiendo a la siguiente dirección de correo electrónico, expresando la intención de participar:
Le indicaremos cómo conectarse.
CCI
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Desde el desencadenamiento bárbaro del conflicto en Ucrania y su putrefacción en una terrible guerra de posiciones, las masacres en Israel y Gaza, y las amenazas de conflagración en Oriente Medio a través de un conflicto directo entre Israel e Irán, las tensiones en torno a Taiwán, los apetitos incontrolables de las naciones están llevando a los políticos burgueses a pretender «descubrir» que el viejo mundo capitalista es un siniestro cesto de cangrejos. Al comienzo del conflicto en Ucrania, los discursos trataron inmediatamente de convencernos de que teníamos que romper con nuestra «candidez» y aceptar que teníamos que prepararnos para una «guerra de alta intensidad»: ¡hacer sacrificios para alimentar nuevos asesinatos en masa y planear más destrucciones! Por supuesto, en nombre de la «paz» y de la «defensa de la democracia» ...
En un contexto de aceleración de las tensiones imperialistas donde el sálvese quien pueda es la regla, las burguesías occidentales, en Europa y Estados Unidos, redoblan sus esfuerzos para propagar las peores campañas belicistas en los medios de comunicación. Con total displicencia, el presidente Macron, apoyado por los jefes de Estado de siete países europeos, ha tomado la iniciativa de afirmar que «no hay que descartar» la posibilidad de enviar tropas occidentales a Ucrania. En Gran Bretaña, el general Patrick Sanders abogó por «duplicar el tamaño del ejército británico» y pidió a los ciudadanos de a pie que se preparen para una «movilización cívica». A él se unió el jefe del comité militar de la OTAN, el almirante Rob Bauer, quien afirmó en un discurso: «La responsabilidad de la libertad no recae únicamente sobre los hombros de quienes visten el uniforme [...]. [...] Necesitamos un cambio de mentalidad en los sectores público y privado, de una época en la que todo era planificable, predecible, controlable, impulsado por la eficiencia... a una época en la que cualquier cosa puede ocurrir en cualquier momento». En resumen, desean estar en condiciones de poder movilizar a la población para el «esfuerzo bélico» y preparar tropas para el combate.
Estas declaraciones, que se multiplican y son controvertidas, se ven inmediatamente contradichas por las divisiones y tensiones entre las distintas facciones burguesas. Pero todas coinciden, sin embargo, en una cosa: que hay que apoyar a un bando en la guerra, en este caso a Ucrania. Todos los discursos son unánimes al afirmar que «Ucrania lucha por nosotros» y que «en caso de derrota, el ejército ruso estará a nuestras puertas». Con este telón de fondo, el septuagésimo quinto aniversario de la OTAN adquirió un significado especial, celebrado con gran pompa y platillo, al tiempo que se subrayaba que el estancamiento de Putin no le hacía menos peligroso. Y aunque el Secretario General, Jens Stoltenberg, dejó claro que «no hay planes de enviar tropas de la OTAN a Ucrania», se esforzó en señalar que «los aliados de la OTAN están proporcionando un apoyo sin precedentes a Ucrania».
Se trata de preparar la mente de la gente para que acepte el principio de la guerra y sus sacrificios. Esto es aún más importante porque, como Rosa Luxemburgo señaló en la época de la Primera Guerra Mundial, «la guerra es un asesinato metódico, organizado y gigantesco. Para provocar el asesinato sistemático en hombres normalmente constituidos, es necesario [...] producir una intoxicación apropiada. Éste ha sido siempre el método habitual de los beligerantes. La bestialidad del pensamiento y del sentimiento debe corresponder a la bestialidad de la práctica; debe prepararla y acompañarla»1.(1)
Naturalmente, desde esta perspectiva, el objetivo primordial de todo el belicismo actual es justificar el vertiginoso aumento de los presupuestos militares en todas partes. En este sentido, los impresionantes aumentos del gasto armamentístico en los países escandinavos (20% en Noruega, por ejemplo) y en los países bálticos son muy simbólicos de esta nueva carrera armamentística frenética. De hecho, todos los países europeos están haciendo grandes esfuerzos. Polonia, por ejemplo, aspira a alcanzar la cifra récord del 4% de su PIB (la tasa más alta dentro de la OTAN); Alemania, con el presupuesto de este año (68 000 millones de euros), alcanzará el 2.1% de su PIB por primera vez en más de treinta años y Francia tiene previsto gastar la enorme suma de 413 300 millones de euros en siete años.
Hoy en día, la implicación y los esfuerzos requeridos en términos de gasto armamentístico adquieren una nueva cualidad. Por tanto, desde el final de la Primera Guerra Mundial, la «paz» no ha sido en realidad más que una mistificación, con tantos cadáveres amontonados. Tras el hundimiento del bloque del Este, el nuevo «mundo multipolar» sólo ha generado caos, implicando cada vez más a los ejércitos de las grandes potencias imperialistas en costosos conflictos, con Estados Unidos a la cabeza. Pero las gigantescas sumas de dinero que ahora se planifican se gastan en un contexto de descomposición acelerada y de profundización dramática de la crisis económica que siguió al choque brutal provocado por la epidemia de Covid.
La situación actual está marcada por el estancamiento del crecimiento industrial e incluso por signos de recesión, mientras que las deudas siguen creciendo y la inflación continúa erosionando los salarios. Es en este contexto fuertemente degradado en el que la burguesía necesita atacar aún más a los trabajadores para reforzar sus medios militares. Para decirlo claramente, la burguesía no tiene otra opción, dada la espiral a la que está siendo arrastrada por la bancarrota de su sistema, el capitalismo, que planear fríamente ataques con vistas a preparar la guerra e imponer la austeridad para arrastrarnos aún más a su lógica de destrucción.
Semejante locura, y los nuevos ataques económicos que provoca, sólo pueden favorecer las condiciones para la continuación de la lucha de clases. En realidad, las campañas ideológicas sobre la guerra revelan paradójicamente que la burguesía camina sobre cáscaras de huevo en su intento de imponer la austeridad. Todas sus preocupaciones se ven confirmadas por la reanudación de las luchas obreras a escala internacional, en particular en Europa Occidental y Norteamérica. Esta resistencia, a pesar de sus grandes debilidades, atestigua que la clase obrera de estos países no está dispuesta a «morir por la patria».
WH, 10 de abril de 2024
1Rosa Luxemburg, La crisis de la socialdemocracia (1915).
Links
[1] https://es.internationalism.org/files/es/el_apoyo_a_una_22palestina_libre22_significa_el_apoyo_a_la_guerra_imperialista.pdf
[2] https://es.internationalism.org/en/tag/geografia/palestina
[3] https://es.internationalism.org/en/tag/vida-de-la-cci/cartas-de-los-lectores
[4] https://es.internationalism.org/en/tag/3/47/guerra
[5] https://es.internationalism.org/files/es/reunion_publica_en_linea_guerras_entre_rusia_y_ucrania_israel_e_iran._un_paso_mas_en_la_barbarie_capitalista.pdf
[6] mailto:[email protected]
[7] https://es.internationalism.org/en/tag/vida-de-la-cci/reuniones-publicas
[8] https://es.internationalism.org/en/tag/2/25/la-decadencia-del-capitalismo
[9] https://es.internationalism.org/en/tag/3/45/descomposicion
[10] https://es.internationalism.org/files/es/garantizar_la_paz_preparando_la_guerra_nuevas_campanas_belicistas_a_favor_de_la_guerra_imperialista.pdf
[11] https://es.internationalism.org/en/tag/3/48/imperialismo