Sindicalismo revolucionario
Submitted by RevistaInternacional on Noviembre 10, 2007 - 1:29pm.
Historia del movimiento obrero
La contribución de la cnt
Submitted by RevistaInternacional on Agosto 12, 2007 - 4:55pm.
Historia del movimiento obrero
La CNT
El sindicalismo frustra su orientacion revolucionaria (1919-23)
En el artículo 2º de esta serie señalamos cómo la CNT había dado lo mejor de sí misma en el periodo de 1914-1919 marcado por las pruebas decisivas de la guerra y la revolución. Pero, al mismo tiempo, habíamos insistido en que esa evolución no había permitido superar la contradicción que tiene desde la raíz el sindicalismo revolucionario al pretender conciliar dos términos que son antitéticos: sindicalismo y revolución.
Submitted by RevistaInternacional on Mayo 20, 2007 - 6:32pm.
Historia del movimiento obrero
La CNT ante la guerra y la revolución (1914-1919)
Los primeros 14 años del siglo xx marcan el apogeo del capitalismo (la llamada “Belle Epoque”). La economía prosperaba sin cesar, los inventos y los descubrimientos científicos se encadenaban uno tras otro, una atmósfera de optimismo invadía la sociedad. El movimiento obrero se contagió de este ambiente acentuándose en su seno las tendencias reformistas y las ilusiones de llegar pacíficamente al socialismo a través de sucesivas conquistas ().
Submitted by RevistaInternacional on Marzo 10, 2007 - 10:54am.
Historia del movimiento obrero
La CNT
Nacimiento del sindicalismo revolucionario en España (1910-1913)
Como continuación de la serie sobre el sindicalismo revolucionario que venimos publicando desde la Revista internacional nº 118, iniciamos ahora un estudio de la experiencia de la CNT española. Actualmente, una nueva generación de obreros se va comprometiendo progresivamente en la lucha de clase contra el capitalismo. En el combate muchas preguntas se plantean. Una de las más recurrentes es la cuestión sindical. Si bien los grandes sindicatos provocan una desconfianza notoria, la idea de un “sindicalismo revolucionario” despierta una cierta atracción pues supondría, al menos en teoría, “organizarse fuera de los redes del Estado tratando de unificar la lucha inmediata y la lucha revolucionaria”. El estudio de las experiencias de la CGT francesa y de la IWW norteamericana ha mostrado que esa idea es tan imposible como utópica, pero el caso de la CNT, como vamos a ver a continuación, es todavía más elocuente.
Submitted by RevistaInternacional on Febrero 13, 2006 - 7:23pm.
Hace un siglo en Chicago, el 27 de junio de 1905, en una sala abarrotada, Big Bill Haywood, dirigente de la combativa Western Miners Federation (WMF, Federación de Mineros del Oeste), pronunciaba el discurso de apertura de lo que el mismo calificaba como “el congreso continental de la clase obrera”. Se trataba de una asamblea llamada a cumplir el objetivo de crear una nueva organización revolucionaria de la clase obrera en Estados Unidos: Industrial Workers of the World (IWW, Obreros industriales del mundo) y cuyos miembros eran llamados frecuentemente los Wobblies.
Submitted by RevistaInternacional on Octubre 11, 2005 - 2:08pm.
“En
Europa occidental, el sindicalismo revolucionario ha surgido en
muchos países como resultado directo e inevitable del
oportunismo, del reformismo, del cretinismo parlamentario. En
nuestro país también, los primeros pasos de la
“actividad parlamentaria” han fortalecido el
oportunismo hasta el extremo, llevando a los mencheviques a
arrastrarse ante los Cadetes (…) El sindicalismo
revolucionario se desarrollará por necesidad en suelo ruso
como reacción contra esa conducta vergonzante de
socialdemócratas ‘famosos’” (1).
Ese texto de Lenin, citado ya en el artículo anterior de
esta serie, se puede muy bien aplicar a la Francia de principios
del siglo XX. Para muchos militantes, asqueados por “el
oportunismo, el reformismo, y el cretinismo parlamentario”,
la Confederación general del trabajo (CGT) francesa fue en
gran medida la organización faro del nuevo sindicalismo
“revolucionario”, que “se basta a sí
mismo” (según la expresión de Pierre Monatte)
(2). Sin embargo, aunque el desarrollo del sindicalismo
revolucionario es un fenómeno internacional en el
proletariado de entonces, lo específico de la situación
política y social en Francia permitió que el
anarquismo desempeñara un papel muy importante en el
desarrollo de la CGT. La conjunción entre una auténtica
reacción proletaria contra el oportunismo de la IIª
Internacional y de los viejos sindicatos y la influencia de las
ideas anarquistas, típicas de la pequeña burguesía
artesana, fue el origen de lo que desde entonces se llama
anarco-sindicalismo.
Submitted by RevistaInternacional on Octubre 6, 2005 - 4:36pm.
Desde
del 68 y mas precisamente desde que se hundió el bloque del
Este, muchas personas con ganas de militar por la revolución
han dado la espalda a la experiencia de la revolución rusa
y de la Tercera internacional (IC) para ir en busca de enseñanzas
para la lucha y la organización del proletariado en otra
tradición, la del “sindicalismo revolucionario”
(que a menudo se asimila con el anarcosindicalismo) (1).
Esta corriente, que apareció entre el siglo XIX y el XX
y que desempeñó un papel importante en ciertos
países hasta los años 30, tiene como característica
principal la de rechazar (o por lo menos subestimar
considerablemente) la necesidad para el proletariado de dotarse de
un partido político, tanto en sus luchas en el capitalismo
como para el derrocamiento revolucionario de éste, pues,
según aquella, la forma de organización sindical
sería la única posible. Y efectivamente, el proceso
por el que pasan esas personas que se acercan al sindicalismo
revolucionario deriva en gran parte de que la idea misma de
organización política ha quedado muy desprestigiada
por la experiencia contrarrevolucionaria del estalinismo: la
represión brutal en la misma URSS y tras las revueltas
obreras en Alemania del Este y en Hungría en los años
50, la invasión de Checoslovaquia en 1968, el sabotaje por
parte del PC estalinista de las luchas obreras en Francia en 1968,
la represión, una vez más, de las luchas en Polonia
a principios de los 70, etc. Esta situación es todavía
peor tras la caída del muro de Berlín en 1989, con
las innobles campañas de la burguesía que asimilan
el hundimiento del estalinismo con la quiebra del comunismo y del
marxismo, dando así una cornada suplementaria a cualquier
idea de agrupamiento político basado en principios
marxistas.
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