Correo del Lector: Los trabajadores inician la lucha, los sindicatos la sabotean

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Edgar nos dice "que se nota un ambiente de pelea de los trabajadores por la defensa de la próxima contratación colectiva, que habrá que seguirlo con atención"; así mismo menciona el "polvorín en la zona de Guayana" debido a las luchas reivindicativas planteadas por los obreros de las industrias productoras de hierro, acero, aluminio, etc. de esta región ubicada al sur del país, que concentra una parte importante del proletariado venezolano, con tradición de lucha desde los años 60.

 

Junto con su correo, el compañero Edgar nos envió un correo que le "pareció interesante", de un miembro del sindicato CCURA, organización sindical disidente del chavismo de tendencia trotskista, quienes forman parte de la recién electa directiva de la FUTPV[1]. Esta persona dice en su correo que "estamos relacionándonos con muchas organizaciones sindicales que no están con el presidente Chávez pero que tampoco están con la oposición, lo que ha abierto una dinámica interesante"; menciona que CCURA forma parte del "Movimiento de Solidaridad Laboral" [2] que agrupa a "Muchos activistas y dirigentes sindicales (provenientes algunos de la Unión Nacional de Trabajadores) y otros que fueron expulsados de la CTV ..."  que repudian las amenazas del gobierno de Chávez contra la dirigencia sindical, la militarización de las huelgas y el desconocimiento de los acuerdos firmados en las contrataciones colectivas.

 

En nuestra respuesta mostramos nuestro acuerdo con Edgar, pues en efecto los trabajadores petroleros y otros sectores del proletariado venezolano están dando la "pelea" contra el Estado venezolano, a pesar de la polarización política impuesta por las fuerzas burguesas que se agrupan en el chavismo y las que agrupa la oposición, donde los sindicatos controlados por uno u otro bando han jugado un papel de primer orden, dentro de ellos los de tendencia trotskista. También dejamos en claro que las fuerzas sindicales como CCURA y las otras que forman parte del "Movimiento de Solidaridad Laboral" desde hace tiempo intervienen en el medio obrero para desviar las luchas obreras de su terreno de clase e intentar llevarlas al carril de los intereses del capital nacional.

 

Nuestra respuesta

 

Estimado Edgar,

 

Antes que nada queremos agradecer el correo que nos enviaste, al que anexaste a su vez el correo que te envió un miembro de CCURA donde trata lo relativo al contrato colectivo del sector petrolero y la formación de nuevas organizaciones sindicales.

 

Consideramos que es de sumo interés destacar este "ambiente de pelea de los trabajadores" petroleros, así como el "polvorín en la zona de Guayana" del cual hablas en tu correo. Realmente desde el 2007 ha habido una efervescencia en las luchas de los trabajadores en Venezuela; ya habíamos identificado este "polvorín" de la clase en Guayana, cuando hicimos la reunión sobre este tema el año pasado (en la cual participaste), antes de la nacionalización de SIDOR en marzo de 2008. El asunto es que no son sólo los trabajadores de las industrias básicas de Guayana (hierro, acero, aluminio) y los petroleros quienes realizan luchas y movilizaciones por sus reivindicaciones; sino que también lo hacen los trabajadores del Metro, del sector eléctrico, petroquímica, etc.; es decir, los trabajadores de las áreas de producción y servicios claves del país. Pero también se manifiestan los trabajadores del sector público: salud, educadores, trabajadores de los tribunales, etc; así mismo, trabajadores de varias de las "Misiones" insignia del gobierno (Mercal, Barrio Adentro, Negra Hipólita, etc.) se han visto forzados a luchar pese al amedrentamiento y la represión del Estado.

 

Llama la atención que en el 2009 las luchas de los trabajadores han pasado al primer plano; ya no son sólo las movilizaciones de los estudiantes o los sectores opositores al gobierno quienes aparecen en la prensa burguesa y los noticieros (sobre todo de oposición), sino que cada día se registran conflictos obreros[3] .

 

¿Cuál ha sido la respuesta del gobierno? Como todo gobierno burgués, el de Chávez ha recurrido al amedrentamiento, la represión y criminalización de las luchas, incluso al asesinato de trabajadores[4]. Lo sorprendente es que a pesar de este acoso, las luchas continúan; los trabajadores parecen no tener miedo.

 

Ante esta situación, es válida la pregunta ¿por qué un gobierno que se hace llamar "socialista" y "obrerista", recurre a la represión abierta y brutal contra los trabajadores, igual o peor que los gobiernos de centro-derecha que le precedieron?. Es indudable que los cuerpos represivos del Estado burgués tienen esta función en todos los países; pero normalmente la burguesía utiliza a los sindicatos, órganos del capital en el seno de los trabajadores, cuya principal función es desviar las luchas y mantener la llamada "paz social", para que el capital prosiga su proceso de acumulación sin mayores problemas; precisamente tal como lo hacían los sindicatos durante los anteriores gobiernos socialdemócratas y socialcristianos. Entonces, también debemos preguntarnos ¿por qué los sindicatos no han podido calmar el descontento de los trabajadores?; ¿cuál es el papel de los sindicatos "autónomos" como CCURA y el recién creado "Movimiento de Solidaridad Laboral" en todo esto? Para dar respuesta a estas preguntas pensamos que es necesario caracterizar el contexto en que se dan estas luchas en Venezuela.

 

Las luchas que hoy presenciamos son la reacción a los ataques del estado burgués contra la clase obrera venezolana, acentuados durante una década de gobierno chavista. En efecto, el proyecto chavista, como todo proyecto de defensa del capital nacional, requiere de un sometimiento y explotación extrema de la clase obrera, clase fundamental para el capital pues mediante la explotación de su fuerza de trabajo se genera la plusvalía, ingrediente básico para la acumulación capitalista.

 

El chavismo, sustentado principalmente en el fuerte apoyo de las masas mas excluidas de la sociedad, logró implantar un gobierno populista izquierdista,  basado en el tinglado ideológico del llamado "Socialismo del Siglo XXI", con el fin expreso de precarizar la fuerza de trabajo: el cooperativismo, la cogestión y las llamadas "Empresas de Producción Social" son formas de organización impulsadas con ese fin. Sin trabajo precario (es decir, con pago de salarios que no permiten cubrir las necesidades básicas de subsistencia para el trabajador y su familia) la burguesía no puede competir en el mercado mundial, máxime cuando se pretende hacer de Venezuela una "potencia económica". Por otra parte, la polarización política, así como la utilización de trabajadores desempleados y masas excluidas sociales para oponerlos contra los "privilegiados" trabajadores activos, han permitido a la burguesía acelerar los ataques contra las condiciones de vida de los trabajadores de las empresas públicas y privadas, e intentar socavar la combatividad y solidaridad que se expresaba a nivel obrero antes del advenimiento del chavismo. A su vez, la creación de sistemas paralelos de salud, educación, etc. a través de las "Misiones", permitió desmejorar progresivamente las condiciones de vida de los trabajadores, principalmente del sector público. Podemos afirmar sin lugar a dudas, que las dádivas que ha dado y da el Estado a través de las "Misiones" se han logrado mediante una desmejora sostenida de las condiciones de vida de los trabajadores activos.

 

De esta manera se congelaron por años los contratos colectivos, se acentuó la bonificación del incremento en los ingresos sin incidencia en el salario y se estableció el aumento del salario básico por decreto, beneficiando a muy pocos trabajadores; situación que se mantiene hasta hoy, en un contexto de alta inflación que hace añicos cualquier aumento salarial. Los trabajadores han sido burlados durante todos estos años, con el incumplimiento de los pocos contratos colectivos firmados, la acumulación de deudas y el incumplimiento por parte del Estado de los propios decretos de aumentos de salarios y beneficios.

 

Para desarrollar este plan de precarización salarial, era fundamental atacar al sector laboral con más altos beneficios: el petrolero; viejo objetivo perseguido por la burguesía nacional. Fue contra este sector que el gobierno chavista organizó varios sindicatos de desempleados (en los centros petroleros de oriente y occidente) para presionar e incluso atacar cualquier protesta de los trabajadores activos del sector (como las que se dieron entre el año 2000 y el 2002); así mismo, se explotó la bandera de la "aristocracia obrera", diciendo que los trabajadores petroleros eran unos privilegiados, identificándolos con la alta burocracia petrolera; la puñalada final se dio con el paro petrolero de finales de 2002 e inicios de 2003 promovido por sectores de oposición, que representó el clímax de la polarización y división en el seno de los trabajadores petroleros. En esta acción se unieron todas las instituciones del Estado contra los trabajadores, al igual que los partidos políticos y sindicatos tanto oficialistas como opositores para asestar uno de los golpes más certeros de la burguesía nacional contra el proletariado venezolano. Como bien lo sabes, Chirino (alto dirigente de CCURA) y otros dirigentes de la tendencia que hoy conforman CCURA jugaron un papel activo contra los trabajadores durante este conflicto, defendiendo a capa y espada a la burguesía chavista, que se vio amenazada por las facciones burguesas de la oposición. Después de esta monstruosa maniobra de las fuerzas del capital, que arrojó a la calle a miles de trabajadores petroleros, el Estado tuvo luz verde para infligir los mayores ataques que ha padecido el proletariado venezolano. En más de una oportunidad Chávez y su camarilla, ha amenazado a los trabajadores diciéndoles: "le vamos a hacer lo mismo que a los petroleros".

 

Pero desde el 2007 la situación ha ido cambiando poco a poco: la acelerada perdida del nivel de vida está llevando a los trabajadores a la lucha, situación que ha sido mucho mas evidente en el 2009; progresivamente los trabajadores han ido perdiendo las ilusiones en el discurso chavista, y percibiendo que este gobierno tiene una retórica "socialista" y "revolucionaria", pero en realidad es tan capitalista como los gobiernos que le precedieron. Por otra parte, la crisis mundial del capitalismo, que afecta al proletariado a nivel mundial, se ha transformado en un factor de aceleración de las luchas, pues desde mediados de 2008 ha habido una baja abrupta de los ingresos petroleros, que le dificulta al Estado cumplir con las reivindicaciones obreras no atendidas durante años y limita las migajas que reparte mediante las "Misiones". Así mismo se ha acelerado el deterioro de los servicios públicos que afecta tanto al proletariado como a las propias masas excluidas sociales, que también han comenzado a manifestarse para exigir mayor atención del Estado: las manifestaciones contra el incremento de la criminalidad, la falta de servicios de salud, de agua y electricidad, son tanto o mas frecuentes que las luchas obreras.

 

En las últimas luchas hemos identificado algunos aspectos que indican que los trabajadores están tratando de ubicarse en su terreno de clase:

-presionan a patrones y sindicatos a través de las asambleas. Si bien las asambleas son convocadas por los sindicatos, éstos lo hacen bajo la presión de los trabajadores. Recuerdo que tú nos decías después de un viaje a Guayana que los obreros de Sidor exigían a los directivos del sindicato SUTISS (sindicato de la industria del hierro),  que tuvieran "mucho cuidado" con las negociaciones del contrato, que no los traicionaran.

-hay una pérdida importante de credibilidad en los sindicatos. Los sindicatos oficialistas y opositores, bajo la presión de los trabajadores que tratan de salir del corsé corporativo y local, se ven obligados a estar al frente de las asambleas; sin embargo, pierden credibilidad, pues es evidente a los ojos de los trabajadores que éstos negocian con el Estado la imposición de unos contratos de hambre. El ejemplo mas ilustrativo ha sido con los trabajadores del Metro de Caracas, donde en diciembre de 2008 se firmó un contrato y cuatro meses después fue modificado, desmejorando las condiciones del contrato firmado con anterioridad. En el caso del contrato del sector educación hubo un acuerdo descarado entre sindicatos oficialistas y gobierno, para también imponer un contrato de hambre.

-se tiende a romper con la polarización chavismo-oposición. Es frecuente ver a trabajadores oficialistas y opositores manifestándose y luchando por sus reivindicaciones. Este es un factor de suma importancia que tiende a fortalecer los lazos de solidaridad proletaria, tan golpeados por las campañas de las facciones de uno u otro bando.

-la firma de los contratos no crea un ambiente de tranquilidad laboral. La firma de contratos desmejorados por parte de sindicatos, el incumplimiento de los mismos y la inflación acelerada, fuerzan a los trabajadores a proseguir las luchas al poco tiempo de firmarse los contratos. Esta situación se presenta en el caso de Sidor, donde continúa la lucha de los trabajadores tercerizados por su homologación; los trabajadores de la nómina fija han hecho paralizaciones por incumplimiento de cláusulas contractuales (entre ellas el seguro de hospitalización) y recientemente por el retraso en el pago de las utilidades de fin de año. Los trabajadores del Metro se han manifestado por reivindicaciones, a pesar de haberse firmado el contrato hace pocos meses.

 

Es evidente que la clase trabajadora, impulsada por los efectos de la crisis general del sistema, no tiene otra salida que la lucha. Si bien no son luchas espectaculares, y se presentan dispersas unas de otras, incluso utilizando métodos que evidencia cierta desesperación (huelgas de hambre, encadenamientos, trabajadores que se cosen los labios, etc.), apuntan en el sentido de preparar un escenario proclive a luchas masivas y solidarias.

 

La represión contra los trabajadores no ha sido suficiente para frenar las luchas; los sindicatos tienden a ser sobrepasados, pierden rápidamente credibilidad; la polarización política debilitó a estos órganos encargados de canalizar el descontento obrero a favor del capital. El hecho de que el chavismo ha impuesto un control "a lo macho" de los sindicatos, los ha debilitado como los órganos del capital por excelencia para el control obrero, desde hace casi un siglo. Y es aquí donde vienen a jugar su papel los sindicatos "autónomos" como CCURA y las organizaciones sindicales que rompen con el chavismo pero que no se identifican con la oposición. Estas organizaciones, muchas de ellas influenciadas por el trotskismo, son las encargadas de crear sindicatos creíbles que, saboteando las luchas desde adentro, tratan de frenar el proceso de búsqueda de su identidad de clase que intenta recuperar el proletariado.

 

Aquí no se trata de organizaciones sindicales improvisadas, sino que cooptan a los trabajadores más combativos para intentar desarrollar un sindicalismo de base que les dé poder de negociación frente a las organizaciones oficialistas y de la oposición; en este sentido para ellos es de suma importancia el control del sector petrolero. Su actividad sindical no está disociada de las posiciones políticas que defienden: la USI[5] es una organización que defiende los intereses del capital nacional con el "radicalismo" que caracteriza al trotskismo, para intentar diferenciarse de otras organizaciones de izquierda e izquierdistas; el control sindical es parte de su programa para transformarse en un gran partido nacional que pueda llegar a la presidencia; que de llegar a suceder, no nos quede la menor duda, serán tanto o mas anti-obreros y represivos que el gobierno de Chávez.

 

Dentro de su programa político, estas organizaciones dan un "apoyo critico" al proyecto chavista y a los gobiernos de izquierda e izquierdistas del mundo: aunque critican de manera "radical" la política antiobrera del gobierno, no dudan en ponerse a su lado cuando éste se ve amenazado por los sectores "de derecha" tal como sucedió cuando la huelga petrolera. Su carácter de organizaciones de defensa de la nación y de los gobiernos "progresistas" lo vemos con su postura a favor de Zelaya en la crisis en Honduras; en su sitio en internet (www.laclase.info) reclamaron al gobierno de Chávez que no convocó a una movilización nacional e internacional contra el gobierno colombiano y EEUU sobre la cuestión del uso de las bases militares de Colombia; es decir, están prestos a movilizar al proletariado venezolano y de otras partes del mundo ante una eventual confrontación con Colombia. En nombre de la lucha contra "el imperialismo yanqui" no tendrán el menor escrúpulo en apoyar a fracciones del capital tanto en Venezuela como en Colombia.

 

Compañero Edgar, para terminar esta carta ya un poco larga, es necesario que quienes defendemos un punto de vista proletario discutamos sobre qué hacer frente a la emergencia de la lucha de clases en Venezuela, y que progresivamente emerge en otros países. Un aspecto importante es tener clara nuestra posición sobre los sindicatos; para nosotros no hay organización sindical alguna, por más "autónoma" o "radical" que pretenda ser, que no termine sirviendo a los intereses del capital. Pensamos que tú, al igual que los otros compañeros del Colectivo de Discusión comparten este punto de vista; sin embargo este es un aspecto que debemos debatir con los elementos con quienes discutimos y nos relacionamos. Otro aspecto crucial, es cómo intervenimos en el movimiento de luchas; una forma es fortaleciendo la relación política entre el Colectivo y otros elementos en Guayana y el centro del país. Esa relación política tendría dos objetivos principales: uno, y que consideramos el principal, debatir asuntos de interés político para la lucha de clases, tal como la cuestión de los sindicatos, la crisis del capitalismo, la concepción marxista del socialismo, etc.; el otro, organizar y coordinar formas de intervención en las luchas.

 

Es indudable que la CCI está dispuesta a participar y apoyar en esta relación política, que nos permitirá estar a la altura de las exigencias de la lucha de clases y, mediante el debate abierto y fraterno, contribuir al fortalecimiento de la conciencia de clase del proletariado.

 

Saludos fraternales,

 

La CCI

24/11/09

 


[1] CCURA: Corriente Clasista, Unitaria, Revolucionaria y Autónoma. FUTPV: Federación Unitaria de Trabajadores del Petróleo, Gas y Similares; cuya dirigencia en su mayoría es oficialistas.

[2] Este Movimiento está conformado por dirigentes sindicales oficialistas, disidentes del oficialismo y opositores pertenecientes a los sindicatos: de Trabajadores Siderúrgicos, de Alcasa, de la CVG, de Venalum, Bauxilum, Carbonorca, Fetrabolivar, Fetratel, de la CANTV, de Fetrasinet, del Metro de Caracas, del Movimiento Laborista y de la corriente de UNETE, C-CURA.

[3] Según el informe de 2009 de la ONG Provea (http://www.derechos.org.ve/provea) "...los trabajadores ejercieron 983 acciones de protesta, equivalente al 33,97% del total de protestas registrado en el país, lo que representa un aumento importante del 51,88% respecto al período anterior".

[4] El informe de Provea señala que en el 2009: fueron asesinados 46 dirigentes sindicales, fueron despedidas 473 personas por haber protestado y se aplicaron medidas judiciales al menos a 33 trabajadores y dirigentes sindicales. En el artículo "Venezuela: El Estado "socialista" de Chávez nuevamente reprime y asesina a los proletarios" (http://es.internationalism.org/node/2589) tomamos posición ante el asesinato de dos obreros de Mitsubishi.

[5] USI (Unidad Socialista de Izquierda); plataforma política trotskista que se propone como partido político a nivel nacional.