El referéndum convocó a escoger entre dos
opciones burguesas: la fracción chavista o la opositora,
para que en adelante se encargue de continuar con la explotación
de los trabajadores. Además de ser una oportunidad de la
burguesía para darle credibilidad y oxigenar su dictadura
democrática, es el resultado de una profunda crisis
política en las filas de la burguesía venezolana que
se ha agudizado de manera progresiva desde el ascenso de Chávez
al poder en 1999, que ha llevado a la polarización de las
diversas fracciones que componen al capital nacional en dos
bandos: una oficialista agrupada alrededor de la figura de Chávez,
y otra, que se le opone, agrupada en la llamada Coordinadora
Democrática, logrando dividir a buena parte de los
trabajadores y de la población en general en “chavistas”
o “anti-chavistas”. Independientemente del resultado,
que por el momento ha dado el triunfo a Chávez, encierra un
gran peligro para los trabajadores ya que puede recrudecer los
enfrentamientos violentos y sangrientos dado el nivel de
exacerbación de las luchas intestinas de la burguesía.