El mito del Che Guevara

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Con motivo del 40 aniversario del asesinato del "Che Guevara" se ha levantado una gran campaña. A través de las voces y las plumas de los intelectuales, de partidos de izquierda e izquierdistas y desde luego a través de "eventos culturales" y medios de divulgación masiva se ofrece especialmente a los jóvenes una figura con la cual identificarse y junto con ella, un modelo de lucha a seguir: la figura de Ernesto Guevara y la forma de lucha guerrillera. Habría que preguntarse entonces, quién impulsa esta propaganda y por qué lo hace; por qué la burguesía no hace algo para impedir que los jóvenes se identifiquen con estos símbolos que al ser imitados pondrían en peligro su sistema de explotación, y por el contrario parece que los promueve. Para tratar de contestar estas preguntas es necesario un análisis del significado de la lucha guerrillera y cómo se inserta la figura del "Che" en ella.

Los fundamentos y objetivos de la lucha guerrillera

Existieron, existen y existirán una gran variedad de grupos guerrilleros: castristas, maoístas, marxistas-leninistas, zapatistas; militaristas, frentistas o partidistas; populares, democráticos y hasta "proletarios" o "comunistas". A pesar de las diferencias que puedan existir entre ellos -en la ideología y el discurso- como: la "liberación nacional", la "revolución democrática", "anti-imperialista" o ‘socialista', tienen características comunes y la más importante es que todas las guerrillas promueven una lucha nacional. Esto es muy importante reconocerlo porque significa de entrada que las guerrillas se plantan como supuestos defensores de los habitantes de una región en contra de los habitantes del resto de las regiones del mundo. Es decir, están fundamentados en la ideología nacionalista de "defensa de la patria" que la burguesía promueve desde la educación preescolar porque la patria o la nación es el espacio que domina cada burguesía. El nacionalismo es la ideología de la burguesía; es la ideología que expresa la lucha a muerte entre todas y cada una de las burguesías de cada país tanto a nivel económico como a nivel político y que se pone de manifiesto de forma abierta y brutal en las guerras. "La defensa de la patria" es la ideología con la que han arrastrado a los trabajadores del mundo entero a masacrarse entre ellos para defender los intereses de los explotadores en cada país.

Por ello, los fundamentos de la guerrilla no pueden ser liberadores o revolucionarios, son la ideología de la competencia, del odio y de la destrucción entre los hombres y más precisamente la destrucción entre los explotados, usados como carne de cañón para mantener y aumentar los privilegios de los capitalistas. Cuando se lanzan gritos "por la liberación nacional" y en contra del "imperialismo Yanki" se esconde la realidad imperialista de todos los demás países de la tierra, incluyendo los más pobres en los que también existe una burguesía que explota salvajemente a los trabajadores y se esconde la existencia de explotados en todos los países, y por supuesto en los Estados Unidos, que también desean un mundo mejor para vivir.

Por ello, aunque la guerrilla se autonombre revolucionaria, o marxista, está totalmente en contra de los intereses de la clase proletaria que son al mismo tiempo los intereses de la humanidad entera porque éstos hacen a un lado las divisiones territoriales y tienden, a nivel planetario, a eliminar toda forma de explotación entre los hombres, las clases sociales y las nacionalidades y a crear una comunidad humana mundial.[1]

Como consecuencia de su ideología nacionalista, la guerrilla plantea una lucha puramente nacional. Su "internacionalismo", cuando no se reduce como en el caso del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FZLN) a buscar apoyo de la burguesía de otros países, no va más allá de un "nacionalismo ampliado", como lo es el sueño de Bolívar, Guevara, Cayetano Carpio o actualmente de Chávez, de una "patria grande" latinoamericana, de una Centro América "administrativa y económicamente unida"... Este es el sueño de una fracción burguesa "latinoamericana" que ansia ser fuerte. Por ello sus objetivos son los mismos que los de la burguesía en todo el mundo, en ese sentido las nacionalización de las empresas "transnacionales" o de las riquezas naturales, la Reforma Agraria, la restitución de una parte de las tierras a los campesinos, la política exterior "no alineada", no son sino instrumentos como los que busca apuntalar el proceso de acumulación, afirmar su dominio sobre los trabajadores y ganar terreno en la disputa imperialista.

Por el contrario, la oleada revolucionaria internacional del proletariado de 1917-23 mostró de manera práctica lo que el marxismo siempre ha destacado: que para el triunfo revolucionario el proletariado requiere unirse y organizarse a escala mundial porque para el triunfo de la revolución es necesario extender ésta también a toda la Tierra. Una revolución que será obra de toda la clase obrera y no de unos cuantos individuos valientes.

 

Los orígenes de las guerrillas

La asimilación de las guerrillas a una fracción burguesa no siempre se da desde su origen como sí fue el caso del FSLN que reconocía que para ser un aspirante serio a ocupar el gobierno de Nicaragua, era indispensable la "participación" de una fracción de la burguesía. En América Latina gran cantidad de ellas han surgido por "impulso propio", como pequeños grupos de personas audaces, las cuales en su mayoría han sido literalmente liquidadas por las fuerzas represivas de los Estados. Las guerrillas han nacido o bien de los movimientos urbanos (por ejemplo, de movimientos estudiantiles, de las luchas contra el fraude electoral, por un gobierno "democrático", contra un gobierno militar, a partir de los grupos de choque de los partidos de "oposición" o de oficiales militares "rebeldes") o bien de las luchas campesinas por la recuperación de la tierra.

Los grupos guerrilleros, cuando no son creación de la misma burguesía, surgen como expresión del romanticismo y desesperación de la pequeña burguesía. La pequeña burguesía está atada de diferentes formas a la burguesía económica, ideológica y políticamente, aspiran a un ascenso social aunque constantemente es precipitada a las filas de la clase trabajadora. Por eso carece de una perspectiva histórica propia. Su posición política y la ideología que engendra y extiende no es revolucionaria, sino conservadora, pues para subsistir como tal, requiere mantener el orden social existente; se opone al "imperialismo de EUA" que asfixia y arruina, pero a la vez desconfía del proletariado. Así, por su naturaleza de clase, las luchas guerrilleras se enfrentan al dilema de ser irremediablemente aplastadas por el Estado o a transformarse en el instrumento de alguna fracción del capital. De esta manera, la guerrilla está totalmente opuesta a las organizaciones de la clase trabajadora por su ideología, sus orígenes, sus métodos de lucha y sus objetivos.

Con la entrada del capitalismo en la fase de descomposición, las guerrillas que surgen en este periodo traen con ellas nuevas características en el plano teórico y práctico: las aberraciones de la "lucha por la liberación nacional" ya no se ocultan tras una máscara "marxista", sino que se presentan como defensa de la legalidad burguesa e ignoran más que nunca la correlación de fuerzas con la burguesía lanzando a las "bases" a masacres seguras "cuando una centena de hombres (y niños) delirantes, mal armados, acorralados en la sierra, imaginan ser ya no una guerrilla, sino un "ejército regular", capaz de enfrentar y derrotar al ejército nacional" como sucedió con el EZLN.

Mientras que la lucha obrera es una lucha en la que se desarrolla, a través de reivindicaciones económicas, (por aumento de salarios, empleo y en contra de los despidos) progresivamente la unidad y organización mundial de la clase trabajadora y su conciencia sobre los objetivos y los métodos de su lucha, la lucha guerrillera se transforma en un pozo sin fondo a donde va a perderse mucha gente combativa que desea luchar por un mundo mejor pero que su coraje y combatividad se ve anulada. Mientras la lucha proletaria se dirige a terminar con la explotación, el hambre, la devastación ecológica y la guerra, la lucha guerrillera es vehículo de la ideología y política burguesas y promueve, por tanto, el mantenimiento de este sistema de destrucción.

 

El mito del Che Guevara revolucionario

Y el héroe que intenta vendernos otra vez la burguesía, es de esta naturaleza. Ernesto Guevara, el "revolucionario marxista internacionalista" que ha "combatido el imperialismo" ha llevado en realidad una política burguesa nacionalista patriotera, ejemplo de esta actitud queda develada en su discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas el 11 de diciembre de 1964: "Me siento tan patriota de Latinoamérica, de cualquier país de Latinoamérica, como el que más y, en el momento en que fuera necesario, estaría dispuesto a entregar mi vida por la liberación de cualquiera de los países de Latinoamérica...».

Pero además al participar Guevara en el gobierno cubano, expone su preocupación para mejorar el proceso de explotación, una carta a Carlos Quijano, editor de un semanario radical publicado en Uruguay explicaba: "El Estado algunas veces comete errores. Cuando uno de esos errores ocurren, se refleja en una disminución del entusiasmo colectivo con la resultante de una disminución cuantitativa de la contribución de cada individuo, cada uno de los elementos que forman el total de las masas. El trabajo se paraliza tanto que sólo se producen cantidades insignificantes. Es hora de hacer una corrección."

Así es que esta es la razón por la que la burguesía no sólo no evita, sino estimula esta campaña. De esta manera, los jóvenes proletarios tendrán un ejemplo falso de lucha y de hombre, un ejemplo que neutralice su combatividad para dejarlos fuera del verdadero combate que tiene por objetivo destruir al capitalismo y construir un mundo mejor. Y la fecha le viene como anillo al dedo a la burguesía para realizar un nuevo ataque a la conciencia de la clase trabajadora en momentos en que la crisis se agudiza y los jóvenes son las primeros en padecerla. Esta vez el ataque va dirigido especialmente a la nueva generación de trabajadores: a los jóvenes que soportan peores condiciones de trabajo que sus padres, a los que no han encontrado trabajo y a los que al terminar sus estudios se enfrentarán de inmediato con el desempleo. Ante la falta de perspectiva para la juventud, la burguesía le ofrece una trampa para desarmar su combatividad e impedir el desarrollo de su conciencia de clase.

Por más romántico que pueda parecer la vida del guerrillero, por más valentía o desinterés que se resalte de la personalidad del Che, la posibilidad para cambiar este reino de la necesidad no se encuentra en las acciones ciegas, voluntaristas y desesperadas, por eso ante la campaña apologética, los comunistas convocamos a cambiar el odio por la conciencia, la actitud individualista por la unidad de clase, la violencia ciega por la organización y la imagen carismática del Che, que simboliza una forma de muerte de muchos anhelos revolucionarios por la imagen viva y en marcha del movimiento proletario por la revolución mundial.

Héctor /octubre-2007.

 

Notas


[1] El comandante del M 19 llegó a decir, poniendo en claro sus alianzas con la clase dominante: "No estamos pretendiendo destruir el orden burgués. Estamos proponiendo un pacto real entre pueblo y gobierno para salvar a este país, para detener a este futuro de guerra civil...El M19 es una propuesta nacionalista, patriótica, bolivariana...no es una propuesta clasista". "Proceso", octubre de 1984.