Oaxaca: ante la represión estatal y la confusión de la izquierda del capital, reflexión, organización y movilización prole

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Todo el descontento real presente entre los trabajadores de Oaxaca (principalmente profesores) y demás sectores oprimidos (como los campesinos depauperados), ha sido desviado. Desde el inicio de las movilizaciones, en mayo de este año, era notoria ya la intromisión de intereses ajenos a los trabajadores, introducidos desde la estructura sindical (en todas sus vertientes, lo mismo desde la sección 22, que desde los grupos “disidentes” como el Consejo Central de Lucha). A través del sindicato diversas fuerzas de la burguesía, como las representadas por E. Gordillo, o los caciques J. Murat y el actual gobernador U. Ruiz, buscan desviar el descontento de los trabajadores, no sólo para ahogar la combatividad mostrada, sino para usar esa fuerza como carne de cañón en la disputa presente al interno de la burguesía.

 

Por desgracia el movimiento de Oaxaca tiende a parecerse, en cuanto a la manipulación de las masas, a lo realizado por el sector de la burguesía representado por Obrador: logran que el descontento y la disposición a la lucha presente en muchos sectores que participaron en las movilizaciones “por la defensa del voto” fuera ahogado, en tanto se les compromete en una falsa lucha y se les induce a una falsa reflexión, que terminó (o continuará aún en otra dimensión a través de la actividad de la CND y su “gobierno paralelo”) en una anulación total del descontento, se aprovechó el descontento al colocar a las masas a apoyar a una pandilla burguesa, pero además extendió y amplio la confusión,. En el caso de Oaxaca, el descontento presente entre los trabajadores de la educación y que convocan a la movilización, también está siendo utilizado y desviado hacia la búsqueda de una falsa alternativa: la “desaparición de poderes” y la reforma del Estado. Por ello lo que sobresale de estas movilizaciones no es el avance de la conciencia y la combatividad de las masas trabajadores (como presume el izquierdismo) sino el uso que hacen de ese descontento y la ganancia que saca alguna de las fracciones de la clase dominante, en tanto aprovecha la movilización para llevar dificultades al terreno de su oponente. Si no es así ¿porqué el gobierno federal aisló el problema? No es sólo ineficacia del gobierno, se trata de una actuación política premeditada de una fracción de la burguesía usada en contra de otra.

 

Pero además al esconderse los intereses de las fracciones de la burguesía involucrada en la pugna, tras las manifestaciones y la actuación honesta de miles de pobladores que habitan en esa región, logra que el descontento de los trabajadores por la afectación de sus condiciones de vida, se cambie por las “demandas democráticas” de una masa amorfa de “ciudadanos”, alentando así la vana esperanza de que el capitalismo puede cambiar para bien, con tan sólo quitar un funcionario “sátrapa, ladrón y corrupto” por otro “de buen corazón”.

 

 

El proletariado es la única clase que puede acabar con el capitalismo

Las movilizaciones que ha impulsado la APPO han sido efectivamente masivas y no han dejado de mostrar disposición al combate, incluso se despertaron expresiones solidarias hacia los maestros por parte de diversos sectores explotados, no obstante todo ello quedó anulado cuando los intereses de los trabajadores fueron sometidos y orientados hacia la defensa de la democracia. Con gran habilidad la estructura sindical y las diferentes agrupaciones del izquierdismo, a través de la APPO han llevado a las masas hacia caminos sin salida. Es evidente que la represión que ha llevado a cabo la burguesía (y que amenaza con crecer) en contra de los manifestantes expresa la naturaleza brutal y sanguinaria del sistema, pero ello no le da un tinte “revolucionario” o “insurreccional” como lo indica el aparato de izquierda del capital (ver en este mismo número el artículo de denuncia a las mentiras vertidas por el trotskismo), el carácter de clase de una manifestación se expresa en los objetivos de la lucha, en la organización y dirección, así como en los medios con los que se desarrolla el combate. Y lo que han impuesto como objetivo a los trabajadores son consignas que no hacen sino fortalecer al sistema, los fines que persigue muestra que los proletarios no tienen el control y la dirección de las movilizaciones, lo que puede verse es que la organización dominante, aunque pudo haber surgido como un deseo para extender la solidaridad hacia los maestros, da un giro inmediatamente al someter las preocupaciones de clase (representada en las demandas salariales) con los deseos ciudadanos que impulsan los diversos núcleos sociales que forman la APPO y que secundan los grupos que forman el aparato de izquierda del capital (desde el PRD, hasta los grupos trotskistas y estalinistas).

 

De manera que los trabajadores aglutinados en la APPO fueron despojados de su fuerza como clase en tanto se les impiden demostrar su coraje, al ser desnaturalizado y desviado de sus objetivos, pero aún más su potencialidad de combate es reducida al impedirse su autoorganización, eso la hace una fuerza estéril, sometido a las decisiones y métodos de lucha propios de clases sin futuro, en la que los intereses que resaltan son los de la clase dominante, que no ha dejado de usar a sus “mejores” personajes para asegurar el sabotaje de la lucha.

 

En una entrevista con el abogado de la APPO, Ochoa Lara, explica  (queriendo justificar la espontaneidad de su formación) el carácter y naturaleza de la APPO, señalando que aunque formalmente agrupa a cerca de 200 grupos y comunidades de la región muchos son simples “membretes”, siendo el grupo más numeroso el Movimiento de Unificación de Lucha Triqui (MULT), representado en la APPO por Rogelio Pensamiento, el cual, según el mismo abogado, es conocido por “sus amarres con los gobiernos priístas”. Otro dirigente del APPO es Flavio Sosa, quién fue diputado del PRD, “luego se sumó a la campaña de Vicente Fox y después formó el partido estatal Unidad Popular, que favoreció al PRI en los comicios que llevaron a la gubernatura a Ulises Ruiz.” (Proceso 1560, 24-09-06).

 

De manera que a pesar de lo espectacular de las concentraciones y de la represión que se desata contra sus miembros, las movilizaciones encabezadas por la APPO no expresa la fuerza del proletariados, sino el accionar desesperado de clases y estamentos medios (que aunque son explotados y oprimidos también no cuentan con perspectiva histórica), que es, por cierto, ampliamente aprovechado por la burguesía. Por eso está muy lejos de ser ciertas las especulaciones del aparato de izquierda del capital señalándolo a las movilizaciones de la APPO como el inicio de la “revolución”; similar discurso se vertió cuando apareció el movimiento piquetero en Argentina y la realidad dejó en claro que estaban muy lejos de serlo.

 

El hecho de que los revolucionarios pongamos en claro el significado de estas movilizaciones, no es para agredir a los que participan en ellas, o para minimizar las expresiones del proletariado en esta región, sino es con el fin de impulsar la reflexión sobre la necesidad de la organización autónoma, en la que no se permita que la clase dominante imponga sus objetivos, ni que mediante los sindicatos o su aparato de izquierda, establezca medios de lucha estériles, que sólo favorecen la represión y encaminan a la derrota.

 

Los revolucionarios tenemos la responsabilidad de definir de forma clara cuáles son las fuerzas y las limitaciones de las movilizaciones en la que participan los trabajadores, marcar, sin mentir, los peligros a los que el accionar del proletariado se enfrenta en el momento en que las fuerzas de la burguesía se involucran para manipular, y señalar quiénes son sus aliados, y cómo deben orientar sus combates. Esta tarea sabemos es complicada para los comunistas porque tenemos que ir a contracorriente del discurso pragmático de la izquierda del capital que gana “simpatía” aplaudiendo todo “lo que se mueve” e incluso alentando la impaciencia y el inmediatismo. Pero esa actuación no rebela sino un accionar de sabotaje y, en el “mejor de los casos”, la expresión pequeñoburguesa, de nula confianza histórica en el proletariado, por lo que se emociona con las revueltas interclasistas... La explotación, la opresión y la miseria no desaparecerán con un simple cambio de funcionarios, el proletariado es la única clase que puede eliminarlas y en ese combate no cuenta con más armas que su conciencia y su organización.

Cloe/20-octubre-2006