ATENCO, SICARTSA, Elecciones y crisis: Ante la represión y las campañas ideológicas, respuesta obrera masiva y consciente

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En los últimos meses la represión estatal se ha hecho notar en toda su expresión, con el ataque feroz lanzado contra obreros de SICARTSA en Michoacán, lo mismo que en Atenco, Estado de México. En ambas agresiones, han resultado decenas de heridos, detenidos, y dos muertos en cada caso, agregando, para Atenco, la agresión sexual que la policía realizó en contra de todas las mujeres detenidas. Estos hechos revelan, indudablemente, el rostro bestial de la clase dominante, y muestran el significado real de lo que representa la democracia. La “respetable” democracia, expuesta lo mismo por un gobierno de derecha que por uno de izquierda, siempre responde con una descomunal ferocidad contra de cualquier expresión de descontento.

Son irritantes las escenas de muerte y dolor que la burguesía se ufana en presentar en su prensa y telediarios como trofeos de guerra y señal de advertencia, pero la clase trabajadora no puede quedarse en lamentaciones, congelarse de temor o hundirse en rabia coagulada que desorienta y dirige a un andar ciego, debe ante todo reflexionar con profundidad y sacar las lecciones de estas agresiones, reconocer que el capitalismo esta sostenido sobre la represión, la violencia y la explotación, pero también debe saber reconocer que junto a la policía, el ejercito y demás aparatos de represión, la burguesía cuenta con instrumentos a los que sabe utilizar adecuadamente para confundir y conducir hacia derrotas o caminos sin salida, estos instrumentos son los sindicatos, y el aparato de izquierda, que bien puede estar integrada de manera directa al Estado, contar con registro y funcionarios de gobierno (como el PRD) o incluso oponerse formalmente a las elecciones y no contar con registro (como el EZLN), no obstante, por su actuación y el programa que defiende se encuentra atada orgánicamente al capital.

En ese sentido es fundamental reflexionar sobre las falsas formas de lucha y las falsas reivindicaciones que la burguesía impone a través del sindicato o de su izquierda con el fin de impedir el desarrollo de las verdaderas armas con que cuenta el proletariado: su ORGANIZACIÓN y su CONCIENCIA.

 

Elecciones, trampas sindicales y la “otra campaña”, complementos de la campaña represiva del Estado

El momento por el que la lucha de clases pasa en esta región, cuenta con tres aspectos que tienden a extender la confusión y a golpear su conciencia, a saber: la campaña sobre las elecciones, el llamado del EZLN con la “otra campaña”, que ahora se mezcla con los sucesos de Atenco, y la campaña de sometimiento y desviación de la combatividad que la estructura sindical hace, siendo el caso más visible, en este momento, el comandado por el sindicato minero.

Las elecciones y fundamentalmente la escenografía que pretende dar una mayor dimensión a la pugna llevada por la mancuerna López Obrador – Felipe Calderón, que se presenta como la “disputa” entre derecha e izquierda, lleva como objetivo fundamental envolver a los trabajadores en la creencia de que las elecciones y la democracia son una alternativa para la explotación y miseria a la que el capitalismo la ha condenado. Esta campaña por ser fundamental para dar credibilidad al sistema y extender el sometimiento, es la que mayor atención toma a través de los medios de divulgación, y por tanto es la que en términos superiores ha logrado confundir a amplios sectores de trabajadores.

Pero esta campaña se hermana y se ve potenciada con el accionar del EZLN, que mediante la “otra campaña” expone a los trabajadores a una continua campaña patriotera, que se veía definida desde la “6ª declaración”, y aunque ahora usan un lenguaje radicaloide, y se atreve a hablar de “la toma de los medios de producción”, no dejan de insistir en la defensa de la nación y de la patria, y en tomar como referente social a las elecciones, argumentando que del resultado de estas se abrirá una reestructuración del Estado, en tanto será “…un nuevo confederado a la multinacional que…  significa la destrucción de lo que nosotros llamamos Patria…” (Rebeldía, mayo-06, nº 42), validando así a las elecciones como institución real en la que se dirimen las diferencias de la clase en el poder, siendo que el parlamento y el voto, fueron parte del fortalecimiento de la revolución política de la burguesía, no obstante al alcanzar el capitalismo su DECADENCIA, se vuelven mascaradas con los que se busca hacer de los trabajadores simples “ciudadanos” dispersos y envolverlos en el sostenimiento del mito de la democracia.

En esa lógica apologética de la democracia es que se entiende la razón del EZLN para su apoyo, hace cerca de una década, al PRD y su rechazo actual a este proceso electoral. Es decir, que aunque con la “6ª declaración” y la “otra campaña” del EZLN dice avanzar criticando al sistema, crea en realidad una trampa, dado que, con una fingida inocencia, asegura dejar “las definiciones fundamentales pendientes… <trazando> nada más el panorama general…” (Ídem), no obstante la realidad expone su búsqueda por atar a los trabajadores a una estructura interclasista con la que pueda diluir su Ser y entonces perder su fuerza; en ese mismo intento por golpear la conciencia de los trabajadores plantea la existencia de una división al interno del proletariado marcada por su origen étnico. Marcos, años atrás había afirmado que los verdaderos sujetos de transformación eran los indios, ahora esa misma idea la interpola para decir que los sectores radicales de la clase obrera son los que tienen origen indio, descalificando así a aquella parte de la población obrera que es “criolla” o “extranjera”. Así, dice que cuando el EZLN se refiere a los indios como sustento y base de la lucha, habla de: “…estos que aquí en México, o en otro lado, están enfrentando la explotación de otra forma, pero lo están enfrentando con sus raíces. Y eso es lo que los lleva a su radicalidad y su determinación en la lucha” (Ídem). No conforme con esta separación que repite el lenguaje de la burguesía para separar a la clase, busca imponer un proyecto nacionalista, el cual justifica con necesidades reales, a las que les da una pretendida solución mediante la creación de “células” del nuevo sistema, que para su existencia no requiere destruir antes las relaciones de producción capitalistas, queriendo así repetir el esquema del desarrollo de la burguesía, que antes de asumir el poder político ya habían construido, al interno del viejo sistema, el nuevo entarimado económico, no obstante en tanto el proletariado es una clase despojada y sin ninguna conexión con algún tipo de propiedad, no puede construir un nuevo sistema (ni aún sus células) sin antes haber destruido completamente las relaciones sociales que dan forma al capitalismo.

Así mismo, las formas de lucha a las que empuja a realizar repiten el viejo esquema tramposo que tanto facilita la actuación del Estado. El caso de Atenco hace patente el salvajismo de la burguesía, pero sobre todo revela la concreción de una provocación evidente creada por el Estado pero apoyada claramente por el izquierdismo. Primero magnificando un asunto menor, como el desalojo de 8 vendedores de flores, dando una respuesta desesperada, por ejemplo con el bloqueo de carreteras. En segundo término, se manda a grupos de granaderos y policías sin capacidad para mantener un enfrentamiento, al grado que el “Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra” de Atenco (FPDT), los hace huir. Pero en este enfrentamiento la burguesía se cuidó de cubrirlo con cámaras de TV, y usar las imágenes de los miembros del FPDT exponiendo una explosiva violencia en contra de policías. Cumplida esa parte de la provocación, le permitió lanzar a la policía de “elite” a tomar el poblado. De manera que más allá de confirmar la brutalidad del gobierno, es preciso entender que los mecanismos y las orientaciones que el izquierdismo impone (en este caso representado por el FPDT y el EZLN), conduce hacia una profundización de la confusión política, pero además a la derrota física, lo que la burguesía sabe utilizar como ejemplo para amedrentar al proletariado, dado que dice con ello que la lucha no deja sino cárcel, sangre, muerte y desmoralización… es verdad que la lucha de clases es violenta y la clase dominante es sanguinaria, pero eso no significa que los trabajadores deben seguir un curso suicida, ciego, voluntarista y desesperado, sin más futuro que el aislamiento y el lamento. Por el contrario, la fuerza de la clase obrera se revela verdaderamente cuando expone su manifestación masiva y consiente.

Justamente luego de la represión en Atenco, el esquema de movilización que el EZLN ha impuesto (no sólo a sus seguidores, sino a todos los que se indignaron con esa agresión) es de desgaste, de extensión de la desmoralización y de aislamiento. Esta estrategia de contención y confusión es muy similar a la que el sindicato impone.

 

Defensa de Napoleón Gómez y defensa del sindicato = defensa de la explotación y dominio del capital

Un elemento más que ha afectado el ánimo de los trabajadores es sin duda la impotencia y la rabia contenida por la muerte de 65 mineros en Pasta de Conchos, pero se magnifica aún más con el aprovechamiento que de este problema ha hecho el gobierno (a través de la secretaría. del trabajo) para enfrentar al capo Gómez Urrutia (alias “Napito”), secretario del sindicato minero, abriendo un enfrentamiento en el que colocan en medio, como simple carne de cañón, a los trabajadores, logrando ya que dos mineros pierdan la vida en un enfrentamiento con la policía y marinos. El sindicato de mineros, que incluso se ha visto apoyado por sectores de la burguesía, invocando a la defensa de “Napito” y a la “autonomía sindical” ha logrado que los trabajadores olviden el coraje que expresaban por la muerte de sus 65 compañeros, e incluso la preocupación por su salario, tan degradado por la agudización de la crisis, ha sido sometida. Pero los trabajadores no tienen ningún interés en el combate de las pandillas burguesas… ni la secretaría del trabajo, ni el sindicato, ni Gómez Urrutia representan sus intereses, por el contrario, todos sus enemigos. De la misma forma, la defensa de la “autonomía sindical” es un asunto ajeno a los asalariados, pues el sindicato es un instrumento del capital al que los trabajadores deben de combatir para poder tomar en sus manos el combate.

Estas dificultades por las que atraviesa la lucha de clases, deben ser reflexionadas por el conjunto de los trabajadores y no permitir ser arrastrados hacia más derrotas. En las últimas semanas esta misma trampa parece extenderse hacia los trabajadores de la educación en Oaxaca, a los que las actuaciones del sindicato (en su versión radical: CNTE), los mantiene aislados y enfrascados en una movilización de desgaste, que impide la reflexión colectiva para orientar el movimiento, extender la lucha y tejer los lazos solidarios con el conjunto de la clase obrera.

Los cierres de calles, carreteras u oficinas, que seguidores del EZLN o sindicatos empujan a practicar es con el motivo de colocarse en la primera plana de la prensa, pero no logran ganar la simpatía del conjunto de los trabajadores, de la misma forma las provocaciones hacia la policía no expresan radicalidad y conciencia del movimiento, expresa desesperación, que la clase dominante sabe aprovechar, la verdadera fuerza de la clase trabajadora se encuentra en su reflexión colectiva, expresada en Asambleas Generales masivas, asumiendo el control de las decisiones, limitando así la maniobra que sindicatos e izquierdistas. La organización lograda por estudiantes y trabajadores de Francia contra el CPE, es ejemplo de cómo el conjunto de la clase trabajadora puede tomar el control de su combate.

Los trabajadores en su lucha continua contra el capital no cuenta más que con su conciencia y su organización, pero esa organización, no tiene nada que ver con la consolidación de sindicatos, ni de estructuras interclasistas y patrioteras, como la coordinadora-frente que el EZLN pretende construir a partir de la “otra campaña”, la verdadera organización que los trabajadores requieren en estos momentos, son las Asambleas Generales masivas, pero no aquellas que el sindicato controla y disfraza como “expresiones de base”, sino en las que puedan participar todos los trabajadores sin importar su sector, fábrica o si se es desempleado, en las que las decisiones se tomen colectivamente y donde el sindicato y el izquierdismo no puedan diluir el coraje y combatividad en consignas falsas, como la defensa de la nación, de la empresa o del sindicato.

Es así, que los trabajadores deben preparar los combates pero sacando las lecciones de cada derrota y de cada golpe que la burguesía ha aplicado. Reconocer y no olvidar el papel que en estas derrotas ha jugado el sindicato y el aparato de izquierda del capital.

Tatlin, 10-junio-06